¡¡¡Buaaaaaaaa!!! - lloraba fuertemente. Es que siempre ha sido tan sentimental y llorona esta Kazuha que no podía contenerse.

¡¿A que es bonita, la historia?! – Le dije a mi amiga con una mano en su hombro como consolándola.

Es hermosísima, ¿Quién te la ha contado?

Pues quien va a ser, mi padre, me la contaba de pequeña ¡¿Qué?! ¿Te alegras o no, de que tenga un padre al que le gusten las leyendas?

¡Jo tía! Yo nunca me he quejado, lo que es que a veces es demasiada obsesión.

Eso es verdad...

Jajajaja – Reímos las dos.

Chicas que hacéis, venga va, que Hakuba te llama, Ran.

Ya voy papá.

Salí de la biblioteca de mi padre. Cuando venía algún o algunos amigos nos "encerrábamos" allí, ya que era la habitación más grande que había en toda la casa. Esa sala tenia todas las paredes revestidas de estanterías a rebosar de libros, y todos trataban de lo mismo, leyendas, mitos y misterios sin resolver de la historia. Y es que mi padre, a parte de ser informático en una importante empresa de desarrollo de programas para ordenador, él era un obsesionado (sin exagerar) de ese tipo de temas.

La verdad es que nunca me he quejado de la obsesión de mi padre. De pequeña me gustaba porque era la única niña que su padre le contaba historias tan alucinantes como las leyendas que explicaba mi padre. También, yo con diez años había visto casi un cuarto de mundo, las azafatas de todo tipo de vuelos me conocían. Y por último, gracias a ese interés conoció a mi madre. Ella es una gran abogada de prestigio, la verdad es que no me extraña que mi padre se enamorara de ella. Loli, como se llama mi madre, tiene el pelo larguísimo, con un color castaño oscuro, unos ojos marrones verdosos y un cuerpo esbelto y hermoso, las facciones de su cara siempre son con una sonrisa, es que ella es muy alegre. Para mí, a parte de ser mi madre, es una gran amiga, yo se lo cuento todo y tenemos largas conversaciones de todo tipo de temas, muchas amigas mías me han dicho que ellas no pueden tener una conversación más larga de lo que duran las broncas de la mamá.

Mi padre tampoco se queda corto, es guapo, esbelto y atractivo. Tiene unos ojos grisáceos y es bastante morenito de piel, al contrario de mi madre. Eso sí, con mi padre podía, también tener conversaciones, pero cuando yo salía de casa, aunque fuera a comprar al supermercado que había a dos manzanas, me decía siempre la misma "ten cuidado con los chicos, ¡¡y si te traes a uno, que sea rico eh!!" Pero la verdad es que me gusta que mi padre sea tan protector, al igual que mi madre. Porqué gracias a ellos no he acabado como gente que conozco, esas típicas personas que hay en todos los institutos que fuman, se sienten superiores y lo único que hacen es estropearse la vida y van a acabar siendo barrenderos o algo por el estilo. Y no como yo, ¡¡que voy a ser una traductora de prestigio, que me voy a saber más de 10 idiomas!! (Soy muy soñadora también). Bueno, y retomando la conversación del principio, a mi padre, algunos, como yo, le llamamos Indiana Jones informático, otros, Bruce Willis, porque la verdad es que se parece al famoso actor y otros por su nombre real, Kogoro.

Pues así que me da igual que a veces hagan gracias sobre la afición de mi padre por las leyendas, mitos y demás, porque, a parte de que a él también le hacen gracia y que no le molesta; porque yo estoy muy orgullosa de mi padre. Además gracias a él me voy mañana (hoy es jueves) a Rumania a un castillo de mármol que es una pasada... ¡Woow que ganas!

Cuando salí de hacia el pasillo para coger el teléfono...

¡Hola Hakuba!

¡Hola Ran! ¿Qué tal guapa?

Bien, aquí con Kazu planeando el viaje de Rumania de mañana ¿y tú?

Yo aquí, en casita, aguantando los nervios de mi viaje.

¡Es verdad! Mañana te vas a ver a Pati ¿no? – Sonreí maliciosamente sabiendo que se había colorado.

Bueno, sí, pero... NO para lo que tú te crees eh!!

Sí claro, ¿y por qué le compraste un anillo?

¡Eh! ¿Cómo lo sabes?

¡Yo me entero de todo ya lo sabes!

Bueno ¿y tu qué? ¿Cuándo nos vas a venir con la noticia de que has encontrado a alguien especial? – Hakuba me dijo eso pero sabía como era yo, no me gustaba hablar de eso, porque hacía unos 6 meses había tenido un disgusto con un chico, que a mi me gustaba y él no sentía nada por mi. Entonces aprendí a no hacerme ilusiones y prefería no pensar en temas amorosos por un bien tiempo.

No me taladres la cabeza con eso que ya sabes que no me interesa nada de novios a mí.

Si claro, lo que pasa es que tú estas enamorada de mí y como sabes que yo he encontrado a la mujer de mi vida pues no quieres saber nada de romances por ahora ¿no?

Me has pillado Hakuba – Después de decir esto, yo y Hakuba empezamos a reírnos hasta que apareció por la puerta Kazuha, que me pedía si podía hacer una llamada a su madre.

Kazuha era una chica moderna, educada y un poco obsesionada con los chicos... Pero al fin y al cabo es mi amiga y sé que puedo contar con ella para lo que quiera, porque es que ella me quiere mucho, tanto como yo a ella. Esa chica es genial no sé como puede ser amiga mía una chica como ella, pero bueno, me alegro de tenerla y no la cambiaría por nada del mundo. Bueno... Físicamente es muy guapa, tiene un cuerpo esbelto y delgado, un pelo de media melena moreno y unos ojos muy oscuros. Le gusta vestir con minifaldas y camisetas cortas, siempre muy moderna, como es ella. Me encanta su forma de vestir, ojala yo vistiera como ella, pero la verdad es que no me atrevería.

Bueno Hakuba, que te quiero mucho mi amor, jeje, tengo que colgar.

De acuerdo, guapa, te quiero y buen viaje.

Lo mismo te digo y mucha suerte, seguro que Pati te va a decir que sí, besos. – y colgué. Le di el teléfono a Kazuha y esta marcó el número y estuvo un rato hablando con su madre y después llamamos a Evelyn y nos estuvimos casi una hora hablando con ella. Yo me divertí mucho, aunque mi padre, cuando vea la factura, se va a sentir muy feliz de que estuviéramos una hora hablando (claramente se enfadaría mucho, por quien no haya cogido mi ironía.)

Pasó el día y en la hora de cenar empezamos a hablar mi padre, Kazuha y yo, del viaje; mi madre no hablaba ya que ella tenia que hacer un viaje de negocios a una ciudad cercana, justamente esos tres días que nosotros no estábamos.

A ver papá, ya sabemos la leyenda del Castillo de Luna Llena, pero ¿qué vamos a hacer allí?

Pues, visitaremos el castillo y todos los territorios. A demás, sólo vamos gente aficionada en los misterios, porqué queremos obtener información para averiguar que pasó con la hija de la Luna en la Tierra.

Y, papá, hay...

Sí, a unos kilómetros hay una gran ciudad y os dejaré ir de compras.

Kazuha y yo nos miramos y sonreímos.

Gracias papá.

A ver, el primer día, llegaremos, las 13 personas nos presentaremos, os otorgaran las habitaciones – nosotras le miramos tristemente – sí, a vosotras os darán una habitación a mí la de al lado, que, guapas, me dejáis solo. Vosotras solas, Loli no viene... ¡ay! (Suspiro)

Papá, ¿nos explicas que vamos ha hacer allí o no?

Vale, el primer día eso, presentaciones y habitaciones. El segundo día por la mañana va ser libre, podréis ir a comprar – dijo para nuestra alegría– Por la tarde una reunión y baile – nuestra alegría aumentó – y, pues creo que el tercer día va a ser libre, para pasear por allí y ya volveremos.

Y, ¿quién va a ir? – preguntó mi madre entrando en la conversación.

Eso, eso ¿van ha haber chicos guapos?

Kazuha te recuerdo que no vamos a conocer tíos ¡eh!

Bueno, pero también pienso en ti que ya necesitas a alguien.

Pues no sé quien va, solo sé que son 13 personas, incluido nosotros. No sé nada de los invitados, sólo que somos 8 hombres y 7 mujeres.

¡Que bien! ¡Vamos a poder hacer amigas!

¡¿Pero van a haber tíos?!

Tu siempre pensando en lo mismo.

Bueno, creo que hay un chico, esta invitado su padre, pero el organizador, con el cual me puse en contacto, me dijo que vendría su hijo, ya que ese hombre es un famoso escritor que no se sabe dónde vive ahora.

¡¡Oh!! ¡¡Soy feliz!!

Vamos, Kazuha, no pienses siempre en lo mismo.

¡Eh Ran! ¡¡Ten mucho cuidado con todos los chicos, como alguien te haga algo me lo dices eh!!

Que sí papá – cuando mi padre se fue a ayudar a mi madre a recoger la mesa y no me oía – uno con la obsesión de los hombres y la otra con la de los chicos, ¡jo! Que solo tengo 18 años, no puedo vivir tanto cúmulo de obsesiones.

Oye tía, si no te conociera diría que te pasas un poquito eh!

Mujer, ya sabes que yo no lo digo con animo de ofender, pero es que es verdad.

Después nos fuimos a la cama, ya que mañana teníamos que madrugar.

¡¡Qué nervios eh!!

Ya ves, tengo ganas de saber como es ese chico del que ha hablado tu padre – yo le miré con cara de reproche.

Venga chicas, dormios ya, que mañana tenemos que madrugar todos, no quiero oíros que sino no voy a dormir ¡eh! Así que a dormir y calladitas.

¡Sí señora! Jejeje

Oíd Chicas – Dijo mi madre entrando en la habitación con una expresión de enfado y risa a la vez

De acuerdo mamá, ahora mismo nos ponemos a dormir.

Así me gusta, buenas noches

Buenas noches – Y seguidamente nos acostamos en la cama para seguir hablando de nada en particular, solo una conversación tras otra. Como esas en las que empiezas hablando de que hoy he conocido a tal persona y acabas diciendo que el agua del mar esta muy fría cuando te metes la primera vez (mi ironía es un poco rara, ya lo sé). El caso es que nos dormimos, sin saber que estos días iban a ser los más extraños de nuestras vidas; y tampoco que serían muy importantes. Vaya, que no sabíamos lo que nos esperaba.