En el salón, después de que yo me fuera, todos siguieron bailando, sonaron unas pocas canciones más, y como todos ya estaban un poco cansados; porque cuando Makoto, Sonoko, Eichi y yo bailamos como concurso, los demás también se animaron y todos salieron a bailar entonces, hasta ese momento.
Como todos ya tenían las piernas doloridas y el cuerpo cansado decidieron parar y sentarse en las mesas.
Bueno, ha estado divertido ¿no? – dijo Yakumo para romper el hielo.
Pues sí….
Oye Eichi, no sabía que bailarais tan bien tu y tu hermana.
Pues sí. Cuando los dos teníamos unos siete años nos obligaron a ir juntos a bailes de salón. A mí al final me encantó la salsa, y junto a una amiga que conocí en el baile nos apuntamos para competiciones.
¡Sí! – Animó su hermana – Ya lleva ganados sus premios, ¡aparte de la novia!
¿Novia?
¡No es mi novia!
¡Sí! – Continuó Sakura haciendo caso omiso a Eichi - ¿Sabéis la chica que os ha dicho del baile? Pues con ella va siempre a todas partes, juntitos siempre y seguro que están saliendo.
¡No es verdad! – Gritó Eichi visiblemente sonrojado – Ella sólo es una buena amiga.
Ya, ya – Dijo Sakura mirando a su hermano con los ojos entrecerrados.
Todos rieron viendo como Eichi se ponía más rojo.
En esa mesa estaban sentados Yakumo, Sakura, Eichi, Makoto e Sonoko.
Pero en la contigua se pusieron, Eli, Heiji, Kaito, Jack, Kazuha y Carmine. Éstos hablaban en parejas. Kaito y Carmine hablaban sobre sus respectivos trabajos. Eli y Jack, de temas diversos y Heiji y Kazuha de lo bien que habían bailado.
Oye Heiji, ¿Dónde esta Ran?
Pues no lo sé, ahora que lo dices…
¿Estáis buscando a mi hija?
Sí, señor Mouri.
Pues hace un rato que se ha ido por allí – Dijo señalando un pasadizo – Con ese chalado de Shinichi.
¡¿Qué?!
Oiga, señor Mouri – Preguntó tímidamente Kazuha.
¿Por qué llama a Shinichi, chalado?
¡Pero esta seguro que se han ido por allí! ¡Si por allí se va al baño!
¡¿Qué?! – Gritaron Kazuha y mi padre a la vez.
Iban a salir corriendo cuando en todo el salón resonó un grito femenino, rompiendo el aire.
¡Ésa no era Ran! – Gritó aterrorizada Kazuha.
Nadie contestó, todos se quedaron paralizados, hasta que Heiji reaccionó y salió corriendo hacia el baño seguido por todos los de la fiesta.
Cuando llegaron, Heiji me cogió de la cintura y me preguntó que qué sucedió, que por qué gritaba, yo no pude responder, apoyé mi cabeza en su hombre y lloré sonoramente, mientras, con el brazo, temblorosamente, señalaba hacia el interior del cuarto de baño masculino, justo cuando los demás llegaban, yo fui corriendo hasta Kazuha y me abracé a ella con fuerza, mientras titubeante pedía que mejor que nadie viera lo que había allí dentro, pero demasiado tarde, todos ya lo habían visto. Vieron el horrible paisaje:
Todo el baño estaba lleno de cristales rotos y encharcado, ya que había una tubería rota, y en medio del baño, con un gran charco de sangre, esparcida entre el agua, estaba el cuerpo sin vida de Horacio, muerto por culpa de una flecha de ballesta que le atravesó la cabeza penetrando por su ojo izquierdo.
Varias mujeres gritaron ante la escena. Shinichi, que estaba dentro del baño, salió.
Por favor, nadie puede entrar aquí. Disculpe Dr. Carmine, podría ayudarme a hacer la autopsia, ¡Ah! Y si alguien tiene una cámara que, por favor, la traiga. Muchas gracias.
Un momento chico.
