Capítulo 4
Hacia bastante frio y le molestaba tener que reunirse con él a esas horas. Tan temprano… tanto frio… Que molesto era. Bufo enojada por tener que levantarse tan temprano un fin de semana. Su familia seguía durmiendo cuando ella salió. Va más bien desapareció. Es decir, ¿Quién usa la puerta cuando puedes aparecer y desaparecer? Era una de las cosas que más le gustaban de ser una bruja. Además de los hechizos y todo eso, claro.
-Lindo día, ¿no Potter?
Lo miro con odio. Por supuesto que no era un día lindo. ¡Estaba horrible! Hacia frio, la nieve le cubría un centímetro de sus zapatos y no importa cuanta ropa se pusiese encima seguía teniendo frio. Eso no lo hacía muy buena inglesa que digamos pero siempre había sido un poco friolenta.
-Ya te dije que nos ponemos llamar por los nombres, Scorpius.-lo miro mientras se movía para tener algo de calor.
-¿Tan pronto? Voy a extrañar los viejos tiempos.-a pesar de lo furiosa que estaba con él no pudo evitar reírse.
Él la miro y otra vez no pudo evitar hacer una mueca con sus labios. Era raro como habían llegado a esa situación de casi llevarse bien. Froto sus guantes fingiendo que se daba calor. No sabía porque pero era como si Malfoy, es decir, Scorpius, fuera una persona completamente diferente ahora. Tal vez por eso era el mejor amigo de su hermano. Era la segunda vez que se juntaban desde aquel pequeño arreglo en la casa de sus abuelos y la verdad que había cambiado la situación. Por lo menos ahora parecía ponerle interés al mundo muggle. Bueno, es decir, ese era el objetivo principal.
El rubio comenzó a caminar y ella lo siguió. No entendía muy bien porque la había llevado allí. Es decir, era pleno centro de Londres muggle y estaba segura de que ese no era precisamente el lugar favorito del chico. Él iba a su lado, callado como siempre. Eso la desesperaba un poco. ¿Cómo alguien podía pasar tanto tiempo sin decir nada? Seguramente con tanto silencio hasta sus pensamientos podían ser escuchados.
-¿Te pasa algo Potter?
Otra vez esa maldita mirada. Parecía casi humano. Que distinto se le hacía ahora del que había conocido antes.
-Vamos Potter, ¿no me digas que ahora te has enamorado de mí?
Bueno quizás no había cambiado tanto.
-Para nada Scorpius.-soltó un suspiro pensando en su ingenuidad. Se le escapo una sonrisa.-¿Se puede saber a dónde me llevas?
-Te lo hubiera dicho antes pero tu furia se sentía a kilómetros de distancia y además quería mantener el suspenso.-y de nuevo puso una de sus miradas humanas. ¿Quién era ese y qué había hecho con Malfoy?
Ahora que estaba más despierta ya no le molestaba la nieve. Le gustaba el crujir de sus zapatos en el suelo. La gente que iba y venía, que de a poco iban llenando las calles londinenses. Por lo menos era mejor que estudiar. Bueno, no es que estudiase mucho pero siempre era bueno que hubiese una buena excusa para no hacerlo. Un Starbucks surgió en el horizonte y su estómago no dudo en reclamarle lo obvio.
-Hey, Scorpius, ¿te molesta si pasamos por un Starbucks? Muero de hambre.-le dijo dirigiéndose al lugar. Le molestaba o no, iba a ir de todas maneras. ¿Para qué se molestaba en preguntar?
-¿Qué es un Starbucks?-preguntó el rubio a todas luces desconcertado.
Lily no puedo evitar abrir muy grande los ojos y mirarlo como si fuera un fenómeno. Luego se golpeó la cabeza y recordó con quien estaba hablando. Era Scorpius Malfoy y no había mago más mago que él. Le hizo una seña para que lo siguiera.
-Ay Malfoy estas mal, muy mal. Starbucks es un obvio síntoma consumista de nuestra época pero, sin embargo, debo decir que soy totalmente culpable de caer en él. No puedo evitarlo, ¡es tan rico!-y su estómago se volvió más insistente a medida que imaginaba todas las cosas ricas que tenía ganas de comerse.
Scorpius Malfoy no entendía porque la pelirroja tenía tantas ganas de ir a un lugar tan lleno de gente y tan… ¿decorado de madera y el color verde? Bueno eso le gusto. Le recordaba un poco a su casa en Hogwarts. Estaba tan rodeado de muggles que tenía ganas de salir corriendo. A pesar de que varias veces había estado en un mundo muggle con la chica y todo eso aún no entendía su fascinación con esas personas tan inferiores.
-¿Qué vas a pedir?-la voz de la chica lo despertó un poco de su desconcierto.
Murmuro algo caliente y bastante puro. Por lo que había escuchado ese lugar vendía café. El café le gustaba bastante. Obviamente habían muchas variedades de té. Estaban en Inglaterra después de todo. Pero a pesar de eso nunca le había gustado tanto el té como a su familia. Para él, el café era mejor. La vio ordenar y sacar dinero muggle de una billetera llamativamente roja y muy grande.
-Es genial, ¿no?-lo miró con una enorme sonrisa en el rostro.
-Todavía no entiendo porque te gusta tanto todo esto.-dijo haciendo referencia al lugar. Para él seguía siendo una confitería muy abarrotada.
-Una vez que lo pruebes no vas a poder parar. A mí me encanta pero si viniera siempre me quedaría en bancarrota.
Dijeron el nombre dela pelirroja y ella se acercó al mostrador. Podía ver que agarraba dos vasos y una pequeña bolsa de papel. Le dio su café y se hizo señas para que lo siguiera a un lugar donde sentarse. Observó el largo vaso de plástico con el logo de la marca y alzó una ceja. Decidió probarlo de una vez, a ver qué era lo tan maravilloso de aquel café.
Al instante de probarlo pudo reconocerlo de inmediato. Era el mismo café que tomaba todas las mañanas en la mansión. "¿Pero cómo…?" pensó. Es decir, no entendía como alguien de su familia había descubierto que semejante manjar era de producción muggle y encima que lo comprase. ¿Habían sido los elfos? ¿O tal vez su tía? No entendía nada. Estaba bastante desconcertado como para tener alguna pista del asunto.
Potter no había notado su desconcierto. Estaba demasiado ocupado leyendo una revista y comiendo su muffin de chocolate. Por cierto tenía que decir que la chica no tenía nada de modales para comer. Pero eso no le importó. Siguió tomando su café y mientras observaba por la ventana a los transeúntes pasar se preguntó quién en su casa era el que compraba ese café. Era un manjar pero ahora como si hubiese perdido su valor al descubrir sus orígenes. ¿O no? Seguía siendo rico aún. Pero sin embargo no podía evitar sentir una pequeña decepción. Tal vez los muggles tenían cosas dignas de ser descubiertas.
-¿Y te gusto?
-Si, si… esta bueno.-contesto sin ganas.- ¿Nos vamos? Se hace tarde y todavía no me has enseñado lo que quería saber hoy.
-Sí, señor.-dijo ella burlona.-Igual creo que aún no entiendes como funciona este mundo.
-Ya se eso Lily Luna.-estaba un poco molesto por su falta de confianza. La vio mirarlo extraño por llamarla por su nombre completo. Solo le hablaba por el apellido porque aún no se acostumbraba a esa especia de buena relación que había entre ambos.
-Bueno, bueno, está bien.-se defendió con las manos.- No me hago responsable entonces.
-Ya bueno Potter. Sígueme.
-Ya te dije que nos podemos llamar por los nombres.
No le hizo caos y volvió a caminar en el frio invierno en silencio. Ella no le hizo caso y siguió pensando en quien sabe qué cosa. Tal vez en una canción, en que iba a comer esa noche, en donde iba a salir para festejar algún cumpleaños, o vaya a saber uno que cosa. Su mente era como una caja de pandora. A veces no había nada y a veces salían cosas asombrosas. Sin duda era una chica mucho más interesante de lo que él pensaba. Siempre le había parecido que era una pelirroja enojada y con mal humor que necesitaba un novio urgentemente, pero ahora le parecía una chica independiente y demasiado libre… Era raro pensar que no fuese como las demás chicas, loca por buscar un novio o un chico con quien estar. Ella parecía estar bien sola.
Al fin tenía el estómago lleno y el corazón contento. La comida la ponía de muy buen humor. Eso definitivamente venía de su tío Ron. Y su maravilloso metabolismo también porque si no debería de estar rodando. Se estaba impacientando un poco, va más bien se estaba aburriendo. El rubio parecía perdido. Estaba por abrir su boca para quejarse cuando al doblar la esquina se dio cuenta de a donde quería llegar el chico.
Las luces iluminaban el cielo inglés, típicamente nublado. Varios carteles luminosos y muchos niños e intentos de adolescentes yendo de aquí para allá. Algunos contra una pared queriendo parecer importantes u ostentando su poderío sobre esa zona. En fin, niños jugando a ser grandes. Lily levanto las manos pensando que era el mejor lugar para pasar el fin de semana. Lástima que no se le había ocurrido a ella.
-Y bien Malfoy, ¿a qué vinimos?-preguntó con las manos en la cintura y una gran sonrisa en la boca.
-Bien Lily.-era muy raro decir su nombre pero en fin, ya estaba.-No te vayas a burlar pero he pasado por esta calle miles de veces desde que era niño pero nunca me detuve a ver que era todo esto. Creo que conoces la razón.-La pelirrojo revoleo los ojos y asintió.-Bueno, quiero que me digas que es todo esto.
Lily se le acerco con grandes zancadas, como si fuese una niña, lo tomo por los hombros y le dijo.
-Esto, mi no tan querido casi amigo, es uno de los mejores lugares a los que podríamos haber venido.-avanzó por la vereda, aún a zancadas, esperando que el chico la siguiera. Y así lo hizo.-Si bien sé que no soy muy buena maestra pero recuerdas cómo funciona la electricidad, ¿no es así?
-Es verdad que eres un terrible maestra pero si, si recuerdo.
-Bueno Malfoy estas son casas de videojuegos. Por eso hay tantos chicos. Ay Dios me siento vieja…-se lamentó y agachó la cabeza.-Pero bueno, los videojuegos son programas de computadoras que funcionan en diferentes consolas. A ver cómo te explico… Consolas son cosas de plástico receptoras de estos juegos. Los muggles hacen programas que instalan en cds para las diferentes consolas que existen. Como la que me trajiste la otra vez.
-Ah… ¿Y como juegan esas cosas si no las pueden ver? O sea, ¿para qué quieren los cds?
-Si los pueden ver Scorpius.-bufó ante tanta ignorancia.-Los ven mediante las pantallas, ya sea de televisión o las pantallas de computadoras. Después te explico que son las computadoras porque es un tema bastante complejo pero la cosa es que los juegos se hacen mediante ellas, se graban en cds u otras cosas y luego los juegan por los televisores a los cuales se conectan mediante cables.
-Ah… Interesante Lily. Pero estos no parecen a las cosas que has descripto.-dijo mientras miraba por la ventana de uno de los locales.
-Eso es porque están son las consolas de videojuegos viejas o para complejos de juegos o algo así. Las primeras que se usaban y la verdad que están buenas. Tiene juegos simples, nada de súper definición ni súper misiones pero a mí me gustan. Como yo digo, me gustan los juegos de nena y súper idiotas.
-Bueno entremos.-no podía negar que estaba bastante entusiasmado. No era como los juegos de los magos. No podía tocar las cosas ni estas se movían solas sin previo aviso. Parecía que en estos juegos todo era controlado por el jugador.
-Como quieras pero hay otros locales con las consolas modernas y todo eso…
-Potter, ¿Qué te hace pensar que podrían entender tanta tecnología si ni siquiera puedo jugar con estos?
-Ok, vamos.-sonrió un poco. Era lindo ver cómo podía aceptar su derrota tan rápidamente.
La pelirroja compró unas fichas y le hizo señas para que lo siguiera a una de las maquinas. Podía ver cómo habían varios chicos jugando entusiasmados, metidos con la cara casi aplastada contra la pantalla. Juegos de guerra, juegos de pelea, juegos de un hombrecito que comía hongos o algo así. Tenía una música bastante pegadiza.
-Bueno lo que tienes que hacer es comerte las pelotitas amarillas sin que te coman los fantasmistas y se te comes las pelotas grandes los fantasmas se vuelven azules y te los puedes comer.-le dijo mientras le mostraba el piloto automático del videojuego.-Lo voy a hacer primero yo y después jugas en la de al lado, ¿bien?
Asintió con la cabeza y ella metió la ficha en una pequeña ranura debajo de los controles y el juego se iluminó y comenzó a sonar música chillona. Veía mover las palancas y el pequeño redondo amarillo yendo y viniendo comiéndose las pelotitas amarillas y escapando de los fantasmas. Era fascinante todo aquello. Recordaba esa misma fascinación de como cuando era niño. Le quito una de las fichas a la pelirroja y se sentó en la máquina de al lado.
Lily miró de reojo al rubio y le pareció extraña esa imagen. La cara del chico se veía muy feliz. ¿De verdad era humano?
Llego a su casa mucho más tarde de lo planeado. Hacía poco que había pasado la hora del almuerzo así que rogaba porque aún quedase algo. Se metió en la cocina pero no había nada interesante así que saco una caja de cereales de la alacena y un poco de leche. Se quitó los guantes y los dejo sobre la mesa. Menos mal que los había llevado si no el frio le hubiese entumecido las manos. Bufo y se lamentó su suerte. Tenía que leer un libro para uno de sus parciales y ni siquiera lo había empezado.
Tomo las cosas y las lavó. Agarró sus guantes y se dirigió a su habitación. Tenía tanto sueño pero bueno, lo hacía ahora y después tal vez podía salir esa noche a algún lugar. Va, si alguien quería. Tenía pocos amigos fiesteros, si así se les podía decir, nunca nadie quería hacer nada. Usualmente los fines de semana no cambiaban mucho de los días de semana. Se dejó caer en la cama cuando un golpeteo en su puerta la hizo girar la cabeza. Un cabello pelirrojo parecido al suyo apareció por el umbral.
-Ma… Estoy cansada y tengo frío.
-Te quejas mucho, hija.-le dijo su madre mientras se sentaba junto a ella.-Ahora dime, ¿Qué evento apocalíptico hizo que te levantaras temprano un fin de semana?
-Nada, ma… solo tenía que ayudar a un amigo. Otro más que no sabe nada sobre los muggles.-dijo como si no fuese nada. Estaba usando toda su capacidad mental para que su madre no le hiciese más preguntas.
-Está bien hija. Pero hoy aparece para la cena, ¿si?-se levantó a punto de irse.-Si no tu padre hará un escándalo… Bueno ya sabes.
Le hizo una seña con la mano de que no se preocupase. Se quitó la boina y el resto de sus abrigos y los zapatos. Busco el libro que necesitaba y se dejó caer sobre la cama dispuesta a estudiar un poco. Sin embargo si mente le jugaba una mala pasada y se le hacía casi imposible no pensar en cierto rubio de ojos grises. ¿Tenía ojos grises? Bueno, ojos claros. Había sido muy extraña esa pequeña reunión entre los dos. Diferente a las anteriores, aunque ya se estaba acostumbrando a tener tantas conversaciones con él.
Pero hoy había sido distinto. Él se había divertido en el mundo muggle y eso le pareció… algo tierno a decir verdad. Es decir, por el hecho de que desde hacía tanto tiempo que él parecía haber querido jugar un videojuego y nunca había podido. Va, nunca quiso. ¿O si quiso? No sabía que pensar. Era todo tan extraño. Malfoy con ella, riendo, teniendo conversaciones civilizadas. ¿Dónde había quedado su verdadero ser? Ella no solía ser así con él. ¿Qué había cambiado? ¿Su extraño todo de voz amigable? ¿Su aura de "soy una persona normal"? Se tapó la cara con un almohadón frustrada por no entender que pasaba.
Entendía porque Albus era amigo de Scorpius. No era tan tonto y banal como creía. Pero no creía que ella y él pudiesen ser amigos. ¿O tal vez podían? La habían pasado bien jugando los videojuegos. Por supuesto ella había ganado muchas más veces que él pero al rubio no había parecido importarle. Era como si no le importase ganar como en su familia. Le gusto eso. En su casa todo parecía ser una gran competencia en ocasiones. Habían estado jugando por bastante rato hasta que les empezaron a doler los ojos. Se despidieron como buenos amigos que se verían de nuevo pronto. Es más, quería volver a verlo y jugar con las consolas modernas. Era la persona que menos entendía y quería entender del mundo muggle pero parecía disfrutarlo tanto como ella. No era como los demás que solo estaban con ella y su afición solo porque ella los molestaba mucho o porque querían ser parte de su vida.
Lily no se consideraba una persona complicada para entablar relaciones. Una vez que se soltaba su lengua podían ver que no era la cara seria que había a plena vista. Era alegre, loca, lista pero no siempre era así. Su forma de hacer amigos era complicada después de la presentación. Sus principios eran de te hablo primero pero luego me hablas a mí. No iba a estar rogándole a nadie para que fuese su amigo. Ya lo había hecho mucho tiempo en la escuela. Recordar Hogwarts le trajo buenos y malos recuerdos. Pero agradecía haber terminado esa etapa. Ya tenía dieciocho años y pensaba aliviada que ya no era la chica de quince años de la fotografía en el cuarto de sus padres.
-Ay, Dios, basta.-dijo en voz alta como queriendo acallar sus pensamientos.
Pero estos eran más fuertes y parecía que querían volverla loca. Si bueno le agradaba estar con Malfoy pero tampoco para hacer tanto escándalo. Con esa conclusión sus pensamientos por fin se calmaron y se sintió mejor consigo misma.
Destapo el resaltador con la boca pronta a continuar su lectura cuando unos golpes en la ventana la distrajeron. ¿Quién podía ser?
Bueno tarde demasiado pero estoy acelerando las cosas en esta historia como pueden ver :P
Gracias a un comentario que me desperto de mi letargo. Besos hasta el proximo capitulo!
