"¿Estas enamorada Potter?"
-¿Pero… como me vas a preguntar eso Scorpius? ¡Por favor!- la pelirroja parecía intensamente indignada.- Somos amigos pero tampoco te voy a andar contando mis problemas amorosos.
Lily sabia que no tenía ningún problema amoroso, ni siquiera un principio de amor ni nada en su vida pero le había molestado que le preguntase. ¿Qué acaso estaba de espía de sus hermanos? ¿Por qué se metía? ¿Qué le interesaba a el?
-Bueno, pensé que éramos amigos Potter.- su semblante había cambiado por completo. Paso de un "hola, que hacemos esta noche" a un "que inferior eres Potter" en un segundo.
-Si, algo así somos pero son cosas privadas esas. No las comparto con cualquiera.
-Así que soy cualquiera.
-No, bueno, no se. Pero no te las voy a contar.- ya Lily no sabia ni que era lo que no le iba a contar. Se había perdido en cuanto él la había llamado Potter de nuevo.
-Bueno, así quedamos.- dijo y se fue. Va, casi se podría decir que desapareció.
Lily estaba perpleja. ¿Qué esperaba? ¿Qué le dijera que Claire estaba hablando de él el otro día? Estaba loco. Y con el orgullo en alto, se fue a su casa.
En la mansión se escuchaban risas y ya podía sentir quela cocina cobraba vida con los elfos preparando la comida para esa noche. Seguramente sus padres estaban tocando el piano o por lo menos eso era lo que decían que hacían. Pensar en sus padres de esa forma casi lo trauma de por vida. Ningún hijo debería imaginarse eso. Es malo, traumático, feo.
Pero en fin, daba lo mismo. Estaba molesto así que necesitaba descargar sus energías. Saco su arco y su flecha y unas cuantas zancadas se fue al patio que tenía especialmente preparado para practicar su deporte favorito.
No lo malentiendan. Le encantaba volar. Estaba en las venas de casi toda familia mágica por lo menos subirse a una escoba, y aunque a su padre le hubiese encantado jugando en algún equipo profesional, el prefería seguir sus pasos. Admiraba mucho y su familia a pesar del pasado. Sus abuelos por parte de su madre eran muy cariñosos y atentos pero siempre manteniendo una línea de distancia propia de la aristocracia. Pero sus abuelos Lucius y Narcisa habían dejado eso prácticamente de lado cuando termino la guerra. Sacaron gran parte del afecto que habían guardado durante muchos años y decidieron aprovechar la vida, por decirlo de alguna manera.
Obviamente guardaban las apariencias frente al resto del mundo. Serios, fríos y distantes. La familia Malfoy aun seguía una de las más importantes del mundo mágico. Pero dentro de la mansión de sus padres, sus abuelos eran las personas más afectuosas del mundo. De niño lo abrazaban, besaban y mimaban a más no poder. Y eso no había cambiado mucho durante el paso de los años, quizás un poco lo de los besos, pero seguían mimándolo como siempre. En especial con esa cancha de práctica de tiro que habían mandado a hacer solamente para él. Draco al principio se había puesto furioso pero no había nada que pudiera hacer. Así como Scorpius era único nieto, era también único hijo.
Scorpius soltó una risa al recordar como sus abuelos se decepcionaron al saber que su madre no podía tener más hijos. Habían estado tan esperanzados con la idea de tener la casa llena de nietos. Pero bueno, no se podían quejar. Scor también había hecho de las suyas cuando era chico. Se quedo pensando en el deseo de sus abuelos. ¿Una casa llena de nietos? Quita lo Malfoy y súmale lo pelirrojo y es como si hubieran deseado tener una casa estilo Weasley.
La flecha dio directo en el centro del blanco pero Scorpius no estaba feliz. Por primera vez en su vida se pregunto que hubiera sido si el deseo de sus abuelos hubiera sido real. ¿Su casa hubiera sido como la de Albus? ¿O aún mejor, como la de sus abuelos cuando él iba de visita? Una sonrisa amarga se formo en sus labios. Le hubiera gustado saber como hubiera sido eso, pero al estilo Malfoy.
Montó otra flecha sobre el arco y la tiro. Por lo menos sus abuelos todavía podían contar él. Por lo menos al menor de los Malfoy le gustaba la idea de una familia grande, pero en un futuro un poco bastante lejano.
Lily llegó a casa luego de una hora. Había decidió llegar caminando a su casa. Bueno, salteándose los últimos 20 kilómetros apareciéndose pero había caminado bastante. Estaba confundida por la actitud de Scorpius. No entendía porque se había puesto así de malo. Si total ellos no eran nada. Solo amigos y nada mas. Y además, recién hacia poco que eran amigos. No iba a ir a contarle cuando le gustase un chico, o a contarle como le dolía en su periodo. ¡No, por favor! Eran sus cosas.
Se quedo con esa idea en la cabeza. Y le sirvió por lo menos para pasar la hora de la comida. James aun seguía en casa y le encantaba escuchar sus locas historias de lo que hacían los fans para conocer a sus ídolos. Era increíble lo que el quidditch podía hacer en las personas. Bueno, ella que estaba diciendo si era una energética fanática del deporte. En Hogwarts había sido golpeadora hasta su último año. Todos decían que tenia una natural tendencia a la violencia. No entendía si eso era bueno o malo pero la ayudaba a descargarse.
-Tierra llamando a Lily.- vio como las "suaves" sacudidas de su hermano mayor la traía de vuelta al mundo real.- ¿En que estabas pensando colorada loca?
-En que hay de postre.- dijo mientras su madre regresaba con varios platos con helado de la cocina.- Ma, ¿Cuándo vas a volver a hacer una torta como antes de Navidad?
-Lily, ya me estas preocupando. Te estas pareciendo mucho a tu tío.- dijo su madre, exagerando como siempre.
-¿A cual de todos?- y todos en la mesa rieron.
-A Ron por supuesto. Lo único que piensa en comida. A ver cuando un día se enamora y nos presenta un novio a tu padre y a mí.
-¿Novio? ¿Cómo que novio? – exclamo como loco su padre mientras aún tenia la boca llena de helado.
Y Lily soltó un suspiro. ¿Qué su madre no entendía que ella había tenido su misma suerte? La maldición de las hijas menores la seguía. Sus hermanos y su padre en seguida alzaban la oreja ante la simple presencia de la palabra "novio". Era como si tuvieran un radar o algo.
-Ninguno papa.- rodo los ojos mientras James y Albus se le iban acercando nada disimuladamente.- Estoy mas sola que un hongo venenoso.
-¿Cómo puede ser eso hija? Yo a tu edad ya había tenido varios novios.- dijo Ginny ante la mirada asesina de su marido.
-¿No habrás tenido ya muchos novios a escondidas y no nos dijiste nada hermanita?- la voz de Jame no podía ser mas ridícula. ¿Quién se pensaba que era? ¿De Interpol?
-Ay, ya déjeme tranquila por favor.- dijo Lily mientras se sacaba a los dos pesados de encima y se paraban sin haber podido comer su porción de helado. Una terrible desgracia porque debía de estar delicioso.- No tengo novio, no es la gran cosa.
Subió las escaleras a toda velocidad y dejo que la música la absorbiera del mundo real por unos minutos. ¿Por qué nadie podía entender que no sabia enamorado nunca? El único chico que le había gustado había sido hacia unos 3 años en Hogwarts y ni siquiera le había dicho nada. Sabía que tenía un serio problema pero su corazón era más de piedra que el de Voldemort. Sabía que iba a morir siendo una vieja solterona con un montón de gatos pero tampoco era para que se lo recordasen todo el tiempo.
Estaba por quedarse dormida cuando una canción hizo volar su imaginación. Se imagino con un chico lindo, que le decía que la quería conocer, y ella le decía que también. Era como en una fiesta y aunque terminaban separándose y no volviéndose a ver, por lo menos habían tenido ese lindo recuerdo. Levanto una ceja. Definitivamente tenía que dejar de escuchar a Taylor Swift.
Se sentó en el borde de su cama y se quedo pensando. Se mordió los labios, nerviosa. Ahora que lo pensaba había estado mal con Scorpius. Él le había hablado bien y ella como siempre se había puesto a la defensiva. No sabía porque siempre era tan así. Tan boca floja. Hablaba hasta por los codos y terminaba diciendo cosas que mejor se hubieran quedado en su cabeza.
Agarró una lapicera muggle y un pedazo de papel. No podía dejar las cosas así.
Habían cancelado sus planes de esa noche. No se sentía con humor de salir a ningún lado. Ni siquiera aunque Nott lo tentase con clubes exóticos y mujeres también extravagantes… ahora se preguntaba porque había cancelado. Por lo menos así se hubiera podido olvidar de las palabras de Potter y seguido con su vida. Total, ni que hubiese sido tan malo. Además a el que le importaba. Si ella no mas le iba a enseñar de muggles y después podía desaparecer del mundo. No le importaba.
Pero cuando una lechuza que conocía bien se asomó a su ventaba casi pudo sentir a su corazón dando un brinco. ¿Sería de ella? No, no podía ser. Seguro era Albus preguntándole si tenia ganas de salir. Le iba a decir que si. Tenia que despejarse la cabeza. Tomo el papel de la pata del ave y se quedo boqui abierto.
Scor,
Lamento todo lo que te dije. Hagamos las pasas. Nos vemos en los videojuegos en 20'. Te espero!
Lily.
Consultó su reloj y fue a buscar un abrigo. No sabia porque pero a pesar de todo, tenia ganas de verla.
La pelirroja esperaba afuera de la tienda de videos desde hacia unos minutos. Odiaba esperar. Odiaba el frio. Odiaba esperar en el frio. No quería esperarlo adentro. ¿Y si no la encontraba? Bufo por sus pensamientos. Si no la encontraba, que la buscase. Pero cuando estaba a punto de plantearse la idea de irse, sintió algo. Giro su cabeza y de un callejón salía él. No lo iba a admitir y haría de cuenta que nunca paso, pero cuando vio salir a Scor del callejón su corazón se puso muy feliz.
El rubio se acercó a la pelirroja con su semblante altanero y el porte recto y calmado. Esperaba que ella dijese las primeras palabras.
-Bueno, mira, lo siento Scor.-Lily sabia cuando se había equivocado.-Te trate mal antes y me pareció que no te lo merecías.
-Estas en lo correcto Potter.
-Bueno, perdona. A veces hablo de mas y soy un desastre.- se paso una mano por el pelo. Su mirada no cambiada y no sabia que hacer. Le exasperaba la gente que no aceptaba sus disculpas. Digamos que no tenía mucha paciencia para ese tipo de respuestas.- todos me dicen que hablo demasiado y bueno, no quiero que dejemos de ser amigos por esa tontería. Porque en verdad es una tontería, o sea, soy una loca, deberías de saberlo. Los locos somos así y…
-Otra vez estas hablando mucho Lily.
Lily estaba a punto de morderse el labio y decirle que bueno ya estaba, que calabaza, calabaza, cuando se dio cuenta que él la había llamado por su nombre. Una enorme sonrisa se formó en su rostro y, sin pensarlo mucho, le salto encima en un abrazo de oso que salió medio mal.
Digo medio mal porque casi hace que ella y Scor cayesen al suelo. Pero los rápidos reflejos del rubio la agarraron justo antes de que hiciese un desastre.
Y así que ahí estaban. Abrazados. Él con sus manos en su cintura, y ella con sus brazos alrededor de su cuello. Sus caras estaban demasiado juntas, sus alientos se fundían en uno solo. Y los ojos de Lily no podían dejar de notar que Scorpius tenía unos ojos preciosos, perfecto color gris. Él no podía detener a su corazón. En ese momento le pareció que Lily Luna era mucho más que la hermana menor de su mejor amigo. Y que estaba buena. Una complicada tentación a la que se iba rindiendo más y más a medida que la pelirroja mordía su labio inferior con nerviosismo. Y estaban tan cerca.
He vuelto! Va eso espero. Me inspire en seguir esta y otra historia más pero no se cuanto va a durar esto. Ni siquiera se lo que tenía planeado para esta historia pero bueno, ahí veo que se me ocurre xD
Espero que les guste el capitulo y si tienen alguna critica por favor háganme saber :)
