"Se puede saber mucho de una ciudad por la manera en que trata a sus visitantes".

- Mary Potter.

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Genial, Bien, perfecto, no sabia donde me encontraba, de hecho jamás había estado mas perdida en mi vida y me sentía mas extraña. Al darme mi horario salí de ahí pero la campana sonó y todos se arremolinaron a sus clases sin permitirme preguntarles donde se encontraba el salón 135. Ahora sin duda estaba en un grave problema, tenia que encontrar a alguien y pronto. Mientras subía unas escalerillas note a una chica, que se dirigía a una puerta que después identifique como un baño. Me dirigí hacia ella casi corriendo y la tome del hombro ligeramente.

- Hola - note su mirada de desdén. Llevaba los ojos delineados y los labios con gloss rosa. También tenía una perforación en la nariz.

- Hola -

- oye disculpa, ¿pero podrías ayudarme? - note como abría mas los ojos y como fruncía ligeramente el seño.

-¿A que tipo de cosa? -

- Pues... - antes de poder decir mas me tomo de la mano y me introdujo en el baño, genial tal vez pensaba algo raro de mi, quizás era lesbiana y quisiera abusar de mi, Oh Dios.

- ¿Dime que cosas? - aun seguía con ese gesto serio y mirándome fijamente, sin soltarme de la mano. Me solté estrepitosamente de su agarre, aun sin comprender aquello.

- Escucha, no se que estés pensando y porque esta actitud tan misteriosa, pero solo quiero ayuda con mi horario - note como hacia una mueca de sorpresa y como después se ponía a reír.

- ¿Tu... tu horario? - ahora posaba un codo sobre el lavamanos. - ¡joder! ya pensaba que me pedirías algunos dulcecitos especiales - oh genial, primero perdida, ahora con una delincuente que vendía droga. Bravo.

- Y-yo jamás aria eso - me note algo indignada.

- oh vamos, ¿como podría yo saberlo? - dejo de reír un poco y se miraba ahora en el espejo, acomodando su loco, muy loco cabello, negro pero con mechas azules, rosas, rojas, verdes, vamos... todos los colores del arcoíris. También se acomodo su largo fleco que le tapaba un ojo. - ¿y que miras? -

- Bien, este... ¿me ayudaras? -

- Claro, dame tu hoja - antes de sacar completamente la hoja de mi carpeta, ella me la arrebato de las manos - bien, veamos, veamos... - poso sus ojos miel en mi hoja, así pude seguir observándola, traía una playera azul con un diseño loco y unos pantalones de mezclilla muy ajustados. Ella era tan delgada.

- Bien, genial - oh ahora que diría - tenemos bastantes clases juntas - fue acercándose hacia mi y me devolvió mi hoja - ¿que te parece? - fue acercándose a mi, tocándome la mejilla, pero antes de que ella pudiera avanzar mas, fui salvada por la campana. - ¡maldición!, bueno déjame llevarte a tu salón - volvió a tomarme de la mano, espero que no se vuelva un habito.

- Aquí es, salón 154 -

- Gracias -

- de nada, lastima que esta clase no nos toque juntas - se volvía a acercar hacia mi - pero escucha, si yo te asuste, aun no has visto lo peor - me miro de una forma maliciosa - cuídate carita de porcelana - Ella se fue. Acaso... Carita de... eso ya lo había escuchado antes, atrás muy atrás...

Entre en el salón donde me tope con alguien mas, una chica de falda corta de color rosa y un suéter de color gris, quien estaba borrando el pizarrón. Tome asiento en una de las bancas de enfrente.

- Hola - ella volteo con una amplia sonrisa y con su cabello castaño cayéndole por los hombros y su flequillo sobre los ojos.

- Hola - dejo los borradores sobre el pizarrón -

- ¿como estas? -

- Bien, ¿y tu?-

- También, ¿como te llamas?-

- Caroline ¿tu? -

- Diana -

- mucho gusto Diana - ella se sentó a un lado de mi.

- Igualmente -

- ¿disculpa, pero eres nueva? - genial la pregunta del millón.

- si, ¿y tu? -

- oh no, yo no, tengo 5 años en esta escuela -

- vaya, debe ser genial, debes conocer esta escuela a la perfección - si, fantástico, así no tendría que seguir con la psicópata para que me guiara en esta escuela infernal.

- no solo la escuela, a los maestros, a los alumnos, en fin todo - Bingo.

- Oye y... - antes de que pudiera terminar note como un señor alto y regordete entraba por la puerta con unos libros bajo el brazo y con algunos chicos detrás de el con cara de entierro.

- Ven siéntate con nosotras - Bien, ya podría estar con un grupo de personas para no sentirme tan antisocial para variar.

- Bien - fuimos hasta el extremo del salón, pero, me percate de que en aquella hilera de bancas, solo había mochilas, o bolsas de color rosa. No, no podía sacar conjeturas tan pronto pero... al ver a un cuarteto de chicas en la puerta, todas con falda rosa, creo que quedo bastante claro donde me había metido ahora. Una voz femenina pero potente le hablo al profesor.

- ¿podemos pasar? - se sacudió su rubio cabello. Sus ojos verdes parecían escanear todo lo que había dentro del salón en esos momentos, incluyéndome.

- Si, Señorita, Haster -

- Gracias - las demás chicas la siguieron, una de cabello negro ondulado y otra con el cabello castaño pero más obscuro que el de Caroline. Dios, no que esas mochilas sean de otras, de otras chicas, no, no. Pero mis esperanzas se vinieron abajo cuando cada una ocupo un lugar y saludaban a Caroline. ¿Por que a mi?

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Lunes, 17, 10: 03 am.

Encuentro numero 1.

Mierda, Mierda, con las populares, no podía ser verdad, no podía, ¿por que? Me hubiera quedado con la traficante, antes de estar aquí. Terminando la clase mire mi horario, genial almuerzo, Caroline me hablo, supongo que quería que me sentara con ellas, pero no, ni hablar, jamás estaría con las "populares" había tenido suficiente experiencia antes de como son ellas, ahora solo quería alejarme de ese mundo. Me excuse diciendo que tenía que recoger unas cosas en dirección y que después las alcanzaría. Me dedique a observar desde un lugar seguro como todos corrían hacia la cafetería. Yo pretendía dedicar mi tiempo en observar detenidamente aquella gran escuela. Me toque la cara estaba algo sudada, si bueno después de mi primer encuentro con esa chica como no estarlo, me dirigía al baño, pero mi mochila se enredo con algo y todas mis cosas cayeron al suelo. Bien, no podría estar mejor. Me agache resignada y comencé y meter mis libros y carpetas dentro de mi mochila, intente tomar un bolígrafo pero en lugar de eso solo lo aleje mas

- regresa - alargue mi mano hasta tomarlo, estuve apunto pero... choco contra unos tenis blancos, el pie de alguien. Una mano grande y con dedos delgados y grandes decenio, Note su esmalte color negro y como una gruesa cadena estaba alrededor de su muñeca. Tomo mi bolígrafo. Alce la mirada aun de rodillas en el suelo, era un chico con el pelo como si hubiera explotado algo en el laboratorio. Se inclino y se puso de cuclillas.

- ¿es tuyo? - hablo con un tono bastante amable, tenia su piel pálida, ojos marrones, maquillados con sombras obscuras y un piercing en la ceja. Me quede un poco estupefacta. - ¿estas bien? -

- S-si si es mío - el me ofreció mi bolígrafo, lo tome algo cuidadosa, el me sonrió algo divertido de mi cautela. - gracias -

- Ten mas cuidado - ambos nos fuimos levantando lentamente del suelo. Oh por Dios, era enorme, para ser tan delgado. Su camiseta rojo vino se le ceñía perfectamente al cuerpo. Llevaba unos pantalones de mezclilla.

- La tendré - me di la vuelta para poder librarme de aquello, fue demasiado vergonzoso, ya que yo contaba con que aquel espectáculo no lo había visto nadie, y ahora resultaba que él lo había visto. Digamos que aun seguía algo aturdida y avergonzada para fijarme por donde caminaba, tropecé con mis propios pies. Si ya lo veía, mi cara en el suelo, en el frio piso y aquel chico mirándome desconcertado y después estallando en carcajadas. Si, ahí viene, ahí viene. Pero, no, nunca llego ese dolor que me anunciaba que mi profecía se había cumplido. Abrí un ojo y luego el otro, estaba inclinada, podía ver mi pelo al rededor de mi cara cayendo hacia delante. Sentí como una mano me tomaba por el torso. Baje mi mirada, era un brazo delgado y largo, con una cadena en la muñeca. - Oh - solo alcance a pronunciar aquello. Sentí como me reincorporaba de nuevo y como el cuerpo me daba la vuelta.

- Dijiste que tendrías cuidado - volví a mirarme dentro de esos ojos cafés, sintiendo mi cuerpo reaccionando a su toque. Mi corazón se agitaba, como si fuera una reacción química. El me miro tiernamente, yo aun no podía reaccionar cuando sentí sus labios en los míos, acariciándolos dulcemente. Sus brazos se ajustaban a mi cintura atrayéndome hacia el. Mis manos juguetearon con su cabello. Dentro de mi boca sentí una pieza. También tenía una perforación en la lengua. Sexi.- Hum... - separo un momento su boca de la mía y sus ojos recorrieron el lugar, comenzó a caminar y llevándome hacia el baño. Si eso era. Sus manos acariciaron mis mejillas ya ruborizadas. Comenzó a quitarme el suéter. Yo recorría su espalda con mis dedos. Su lengua y la mía aun danzaban en nuestras bocas, sentía su saliva, por un momento sentí como me hundía en ese baile, como pensé que jamás saldría de eso, que parecía un completo frenesí. Despertó hasta que sentí sus manos bajo mi falta, sentía su toque aun debajo de las medias. Recuerdos furtivos invadieron mi mente. El ahora desabrochaba mi blusa color caqui. Más recuerdos, para, basta. Aun cuando mi mente me lo gritaba, yo aun seguía inmersa en aquel sentimiento. Pronto mis manos tocaron su desnudo pecho. Delgado, pero aun así tenia formado el cuerpo, no sabia que eso era posible. Su boca tubo contacto con mi cuello. Me tomo por la cintura y me subió al lavamanos. Yo lo tenía contra mí, con mis piernas cruzadas al rededor de su cuerpo.

- Hum - Deje salir aquello. El estaba tan cerca de mí. Besándome el cuello, restregando su lengua y su fría perforación contra mi piel. Yo aun jugueteaba con su cabello, pegando más su cabeza a mí. Sus manos comenzaron a tocar de bajo de mi blusa, cerca, muy cerca, ¡para! lo aleje estirándolo del cabello. Su cara era de furia pero en sus ojos vi mi rostro. Miedo. - L-lo siento - lo deje en libertar de la prisión de mis piernas y me baje de el lavamanos. Me acomode la blusa y la falda. Buscaba frenéticamente mi mochila, ¿se había quedado fuera?.

- Y-yo, no se... perdón - lo escuche murmurar. Sus ojos estaban perdidos. Coloco su mano sobre su frente. Bingo, mi mochila estaba en una esquina. El tome y salí de ahí.

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Continuara...

Waaaa esto se esta poniendo mejor, XDDDDD al fin nuestro primer encuentro pff pff!

espero que les haya gustado, es como un calientamiento :D

besitos

y ya saben cualquier detalle me dicen.

Deka.