El paquete olvidado

Segundos después de ser el centro de atención, ordené a la banda seguir tocando y todos volvieron a sus asuntos. Le dije a Link que me buscara en mi habitación al terminar la fiesta, mientras tanto que se divirtiera un rato.

La fiesta acabó poco después de la medianoche, unos sirvientes se quedaron a limpiar, mis invitados se fueron y yo subí a mi habitación a cambiarme.

No sabía si estaba contenta o preocupada, pero sí estaba muy nerviosa por lo que pasaría. Me abstuve de fantasear como las veces pasadas, pues no soportaría una desilusión más.

Pasaron algunos minutos y oí a alguien golpear mi puerta.

–Adelante.

–Hola… –era Link.

–Hola –seguía nerviosa–. ¿Te divertiste en la fiesta?

–Ah… Sí, muy buena música.

–Y… entonces…

–Zelda, Lamento haber provocado que pensaras que ya no te amaba y que a Marian sí y que te hayas arreglado tanto y no estar contigo para apreciarlo, y por ser tan distraído como para perder la sorpresa que te tenía y…

–¿Sorpresa? –Interrumpí– ¿Qué sorpresa?

–La vez que vine a visitarte junto con Marian traía una sorpresa para ti, o creo que la traía. Pero no pude dártela.

Busqué debajo de mi cama y ahí estaba el paquete cubierto por polvo.

–¿Es este paquete? –se lo mostré.

–¡Sí! No imaginas cuánto me costó. Y al creer que lo había perdido me puse a juntar rupias para comprar otro; pero juntar rupias ya no es como cortar hierba. Tuve que trabajar para conseguirlas y cuando las junté todas otra vez, ya no quedaban más como ése.

–¿Qué es lo que hay adentro, Link?

–Ábrelo…

Tomé el paquete con mucho cuidado, le desamarré el listón y rodaron lágrimas de mis ojos, ¡lágrimas de alegría! Era un anillo de compromiso.

–Zelda, ¿te casarías conmigo?

–¡Sí! ¡Claro que sí! ¡Te amo, Link!

Lo abracé muy fuerte y lo besé con mucho cariño. Toda mi felicidad disipó los recuerdos de aquellos días torturadores. Mi amado Link siempre me amó…

–Ah, por cierto. Encontré esto varado por el campo de Hyrule.

–Por las Diosas, mi collar. Perdón, estaba muy enojada.

–Sí, lo noté. Me cayó en la cabeza.

–Lo siento.

–No te preocupes, hay que preparar la boda.

–Sí…

Bueno, en unas cuantas horas iniciará la ceremonia y el comienzo de una vida junto a la persona que amo. No quiero esperar…

Hoy, estoy a pocos segundos.

De que se unan nuestros mundos.

Y pintar sobre este lienzo,

una historia de amor eterno.

Cada pincelada que das en mi corazón,

Es más cálida que una mañana con sol.

Yo estaré para ti,

Y sé que tú estarás ahí.


Saludos lectores, aquí termina este fic [ :) ] sí fue algo corto, pero espero les haya gustado.

Agradezco a Princess Aaramath por el apoyo para publicar todo este fic. Almenos a una persona de por aquí le agradó mi historia. Y perdón por terminar la primera parte de tal forma [ n - nU ] fue por hacer drama.

Espero que sigan mis siguientes historias, saludos.