"Los besos son como las cerezas: uno lleva a otro".

- proverbio italiano.

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El trayecto fue corto. Sentí la mirada furiosa de Tom durante todo este. No se si era porque estaba con ese chico o porque no le había preguntado su historia de ¿por que era un hijo de puta? La verdad era que, no me interesaba. Y así como le tenía la suficiente confianza a Tom para preguntarle, así se la tenía como para no hacerlo.

Llegamos a su casa y se respiraba el aroma de algo cocinándose. Supuse que era Simone.

- Chicos, estoy en la cocina - En efecto, Simone. Tom y yo nos miramos. Mientras el colgaba las llaves yo me apresure a la cocina, no podía evitarlo tenia demasiada hambre. - Diana, ¿como te fue en tu segundo día de clases? -

- Bien, bien - había sobrevivido eso ya era mas que suficiente.

- ¿ya hiciste amigos nuevos? - si a ellas se les podía llamar así.

- Si, unas chicas de la escuela fueron... lindas conmigo - al menos no metieron mi cara a un inodoro.

- Muy bien me alegro, bueno siéntense a comer - Mientras nos sentábamos Simone alzo la vista. - ¿Tom?

- ¿si? -

- ¿Donde esta tu hermano? - Tom se sentó cómodo en la silla. Con su típico de piernas abiertas y las manos en la nuca.

- ya sabes, se queda hasta tarde con el consejo, además desde que compro ese auto, es "independiente" - pronuncio la ultima palabra con un gesto en sus dedos.

- Hum... bien le pueden decir que ya no tarde tanto, me esmero para que la comida este lista y ese chico... - Sin ofender pero me fui a un mundo completamente diferente ya que esa platica de Simone me aburría un poco. Me incline sobre el plato donde reposaba un filete de pescado, puré de papas y ensalada. Delicioso. Tome mi tenedor. También mire a Tom como ponía los ojos en blanco y hacia un gesto con la mano para indicar que su madre estaba chiflada.

- jejeje - me reí por lo bajo, mientras el seguía haciendo estupideces, como fingir que se cortaba las venas con la cuchara. - ¡ja!- no pude evitarlo, esa carcajada se me salió, me tape la boca con rapidez, pero Simone volteo y miro a su hijo y al circo que traía. Y lo golpeo con un cucharon.

- Muy chistoso, ¿verdad Thomas? - se puso las manos en la cintura y miro con molestia a su hijo, quien lentamente volteo a verla con esa sonrisa burlona.

- Era... broma, oye eso me dolió, sabes que podrías haberme matado -

- ¿matarte?, no seas exagerado -

- No lo soy, esta comprobado que la mayoría de los accidentes del hogar ocurren en la cocina -

- Si, como cuando te indigestaste por tomarte el aromatizante -

- No es mi culpa, tenía un empaque muy tentador -

- ¡jajaja!... ¿enserio te... te lo tomaste? - no pude evitarlo, sus caras eran tan graciosas.

- Si, pero como dije no fue mi culpa - tomo un bocado de puré y se lo llevo a los labios - le dije a mama que los demandáramos pero no me hizo caso - su mama volvió a acercarse a darle otro golpecillo - ¡mama! -

- no hables con la boca llena -

- Jum... -

- jajajaja -

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- y la ganadora de la ruleta es...- miraba televisión, ya que había terminado mi tarea y no había nada mejor que hacer. Los programas de concursos no eran lo mío, he de decir que para eso de los juegos de azar era bastante mala, por no decir que pésima. Entonces mientras miraba el monitor y descansaba la cabeza en el respaldo del sillón, escuche a un auto estacionarse. Y una canción. Yo la conocía perfectamente. Holiday. Salí del sillón y me asome por la ventana que daba al patio. Vi a un auto color negro y de vidrios polarizados estacionarse. Aun escuchaba la música, estaba por el minuto 2:30 mi parte favorita. Empecé a tararear y luego a cantar lentamente. Cuando termino la estrofa y volví a mirar por la ventana me di cuenta de que esta estaba abierta y alguien recargado en su auto me miraba con una ceja alzada. Vergonzoso. Bill cerró la puerta y le puso la alarma. Yo me deslice en el sillón y fui hasta el que estaba frente a la televisión. Escuche la llave entrar en la cerradura y el abrir de la puerta y como alguien mas tarareaba la canción de hace unos instantes.

- Buena canción, ¿no te parece? -

- Aja - me limite a asentir con la cabeza y a recargarla sobre mi puño serrado, con el codo en el sillón.

- No sabia que a ti también te gustaba Green day - Sentí un aliento en mi nuca y gire la cabeza, ahí muy cerca de mi estaba ese perfecto rostro.

- ¡Aaaah! - me aleje rápidamente cayendo de espaldas en el sillón - ¡que no tienes respeto por el espacio personal! - Bill solo me miro divertido.

- Jajajaja, no es mi culpa que seas una miedosa - se alejo de mi. Lo seguí con la mirada y fue hasta la cocina. Yo me recargue en el respaldo del sillón con mi cara sobre mi rostro.

- ¡yo no soy una miedosa!, pero como no asustarme con tu cara pegada a la mía -

- ¿Insinúas que mi cara es fea? -

- Bueno... -

- Entonces, ¿te gusto? -

- jajaja, claro que no -

- ¿segura? -

- ¡Si! y ya déjame mirar la televisión -

- Nadie te esta deteniendo -

- Ash, estas loco -

- Quien es más loco, el loco o la loca que discute con el loco - me había ganado.

- El loco por seguirle el juego a la loca - tenía que defenderme de alguna manera.

- El loco es loco por si mismo, pero la loca es loca por intentar ganar una discusión inexistente -

- Váyanse al diablo tu y tus metáforas estúpidas - no había mas que decir.

- jajajajaja -

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- Hum... no - podía escuchar a mi estomago gruñir. - cállate, cállate - maldito metabolismo raro, siempre tenia que comer algo durante la noche, aunque ya hubiera cenado. Al menos empezaba a normalizarse. Antes tenia que ingerir alimento a las 2 o 3 de la mañana, ahora era más bien de 11 a 12. Pero aun así, tenia demasiado sueño. Demonios. Me levante y fui a la cocina. Abrí el refrigerador y saque las cosas para elaborar un sándwich. - Me falta, me falta... queso. - Volví a abrir el refrigerador y me agache buscando el queso cuando sentí algo detrás de mí.

- ¿No es muy tarde para cenar? - Me reincorpore enseguida y mire a mi acosador personal.

- ¿no es muy tarde para estar acosando chicas?, ¿eh?, pervertido -

- Yo... un perver... creo que me confundes. -

- No yo no creo, pelo negro y peinado como si hubiera sido parte de una explosión química.

- Oye, mi cabello, es único -

- Por suerte - Me aleje de el y seguí con la elaboración de mi bocadillo nocturno. Me coloque frente a la mesa dándole la espalda.

- Oye, te digo algo - Sentí como su cuerpo se aproximaba al mío y como su aliento me calaba en la nuca. Se fue acercando mas a mi, sus manos tomaron las mías con delicadeza alejándolas del cuchillo para untar y del frasco de mayonesa. Me inclino un poco hacia delante, sentí un calor en mi estomago, como miles de "mariposas" revoloteaban dentro de este. Y también sentí algo en mi trasero, algo que estaba ocurriendo dentro de los pantalones de el. - Siempre he querido terminar con lo que empezamos en el baño de la escuela. - Un escalofrió me recorrió el cuello cuando sentí sus labios presionar contra mi piel.

Comenzó con besos suaves y después sentía su pieza fría en contacto con mi piel. El me seguía inclinando y yo no podía hacer nada, ya que esa misma mañana yo también había fantaseado con terminar con aquello. Bajo sus manos un poco hasta llegar a mi cintura donde comenzó a tocar mi abdomen delicadamente mientras me desprendía de mi camiseta. Me incorpore y me di la vuelta para quedar frente a frente. Me aparto un mechón de los labios y después me beso, lento, lento, despacio, abrí un poco mas la boca para que tuviera un libre acceso a esta. Sentí su lengua ir de aquí a haya en mi boca. Como si estuviera buscando algo, algo que no encontraba. De nuevo esa danza, podía sentir como nuestras lenguas combinaban a la perfección. Me sujeto por la cintura, mientras yo lo juntaba aun más a mí tomándolo del cabello. Caminamos unos pasos hasta que sentí algo duro y frio en mi espalda. El refrigerador. Me fui deslizando contra este, hasta que termine en el piso con el sobre mi, besándome el cuello, con sus manos alrededor de mi cintura, juntándome a su cuerpo. Escuchaba nuestras respiraciones entre cortadas. Baje mis manos por debajo de su camiseta. Fui levantándola delicadamente. Después el se la quito por completo con rapidez y se agacho a seguirme acariciado. Me estaba besando en la comisura del sostén.

- Hum... - por primera vez había dicho algo semejante. El me miro con ojos maliciosos, y siguió besándome ahora con más brusquedad. Yo seguía deslizándome contra el refrigerador muy pronto terminaría recostada totalmente en el suelo de aquella cocina. Entonces sentí como sus manos fueron hacia mi espalda y como el se volvió a apoderar de mi boca, yo no podía resistirme a el, simplemente no podía, cada parte de mi ser me gritaba mas, mas, de el, de su boca de su saliva, de su tacto. En un momento ya me encontraba liberada de la parte de arriba de mi ropa interior. Me miro con una media sonrisa. Me sentía algo apenada. El se inclino y comenzó a besar mis desnudos pechos, los lamio, de pronto sentí el suelo en mi espalda y eso me recorrió como un espasmo todo el cuerpo. Seguido de un pequeño mordisco. / ¡Ah!, oh... Bill, no... Hum... - mas que un regaño pareció una suplica y así se cumplió el volvió a aprisionar mi pezón en su boca - ¡Hum...! - Yo me revolvía en aquel piso, eso era doloroso, pero sentía como algo revoloteaba en mi interior. Lo presiono después con su mano y volvió a apoderarse de mi boca. Eso era un baile diabólico, lo sentía, ese frenesí, esa locura. Era incontenible, lo quería, lo quería más... más en mi, más en mí, nuestros ruidos eran húmedos. No podía pensar en otra cosa que no fuera el, su pieza en mi lengua, jugueteando. La saliva se nos escurría por las comisuras de los labios.

- Espera - el se alejo bruscamente de mi boca. Me había cortado de pronto todo esa danza infernal.

- ¿que pasa? - genial ahora de regreso a la tierra, me sentía tan apenada de aquello. Me levante hasta quedar sentada con mi espalda en el refrigerador. Tape mi pecho con mis brazos.

- Aquí no, alguien, podría vernos... - oh si claro, como dijo Tom "la mayoría de los accidentes del hogar ocurren en la cocina", de benditas palabras me vengo a acordar justo ahora. De perfil se parecía tanto a Tom. - Vamos - de pronto pareció un niño, tan solo, eso. Con su inocencia intacta, me quede en shock.

Sentí sus brazos levantarme lentamente, como aquella primera vez que nos vimos. Me tomo de la mano y subimos las escaleras. El piso estaba frio. El miraba a todos lados, yo solo lo miraba. De pronto llegamos a su habitación. Abrió la puerta, me dejo pasar a mi primero. Perdí la mirada otra vez ahí dentro, era tal y como la recordaba. Posters pero todo bastante acomodado. Tenia los brazos en mi pecho, aun estaba apenada. Lo mire como ponía unas ropas en el buro. Me sentí un poco mal, por aquella situación. Se me acerco y me tomo por los hombros y comenzó a besarlos. Lentamente fui cerrando los ojos. Sus dedos recorrían mi cintura. Su tacto provocaba esas sensaciones en mi cuerpo difíciles de explicar. Muy despacio fui sintiendo la cama en mi espalda, mientras el me dejaba caer. Sentí sus manos en mis pants azules. Pude sentirlo tan cerca de mi, su vientre en mi vientre. El estaba sobre mí, podía sentir su calidez. Sus manos acariciaban mi cabello. Entonces, las risas estallaron mi cabeza, otra vez recordaba esas imágenes, esas emociones, esas ganas de desaparecer. No, paren, déjenme tranquila. No ellas no se iban, su frecuencia aumentaba, la cabeza me iba a estallar.

- Basta, ¡Basta! - Bill, levanto la mirada de mi vientre, el cual estaba succionando. Me miro desconcertado. Podía sentir mi cuerpo temblar y ese sudor frio rozarme la frente. Aun no olvidaba aquello. - L-lo siento, tengo que irme - Me senté en la cama e intente levantarme, pero el me tomo por la muñeca.

- ¿Hice algo mal? - esa frase para mi fue tan considerada. No el no había hecho nada mal, fui yo la que lo hice, hace mucho.

- No, pero esto no esta bien - Me levante y salí de esa habitación, aun con los escalofríos en mi cuerpo.

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10: 00 am

"Almuerzo"

- ¿Que opinan? -

- Te vez como una perra -

- Que zorra eres Jen -

- Gracias Julie -

- Quieren callarse, intento hablar con Diana - Angelic fulmino a sus zorritas con la mirada. Después solo volvió con su mirada dulce hacia mí, apoyando su rostro en sus manos, mirándome. - en que estábamos... a si... ¿y como es Tom contigo? - si ese había sido el tema de toda la maldita semana. Tom hacia esto, Tom decía aquello, a la mierda con ese tipo, estaba harta.

- Lindo, atento, gracioso, pero tu sabes todo eso - Si, Regla 2: terminar cada frase con un tu sabes. Tom era un idiota, pero daba buenos consejos. La cara de Angelic que curvo en una forzada sonrisa.

- Claro, claro que lo se... por supuesto - note lo contrariado de su vista. Dudaba mucho que algún día siquiera hayan cruzado una mísera palabra. - ¿y que tal Bill? - Su pregunta me puso los vellos de punta. Hacia unos días que no cruzaba palabra con el.

- Es muy... reservado -

- No, no hablas enserio, pero si ese chico es el amo de la atención - dijo esto en un tono que me pareció de lo mas burlón- digo, ¿haz visto su cabello, su ropa?, ósea creo que usa mas maquillaje que Jen y ella ya luce bastante zorra. - Jen solo la miro con asombro, saco su polvera y miro su alargado rostro.

- Bueno, todos tenemos un estilo -

- jaja si, el suyo es como el de un am... ¡Gay!, si eso - Julie dijo esto mientras se llevaba su "almuerzo", una lechuga, a la boca de color rosa pálido.

- Pero fue novio de Carly - ¿El, el había tenido novia?

- Cierto y de Anne - ¿novias?

- ¿El? - Aun no lo podía creer.

- Verdad que es increíble - Angelic me miro con su media sonrisa - pero es cierto, el a tenido novias y lindas novias. Aunque la mayoría son muy ingenuas.- compartió una mirada de complicidad con las demás. Vinieron a mi mente aquellas escalofriantes historias que me contaba Tom, de como torturaban a las chicas. - Pero en fin - Tomo la pajilla entre sus huesudos dedos y comenzó a sorber su interior.

- ¿y quien fue su ultima novia? - fingir que no me importaba no funcionaria.

- Am... ¿Quien fue Jen? -

- Se llama Ina, pelo rubio y largo. Corpulenta. Tuvo reportes por estar encontrar de la tortura animal. Ahora esta en la universidad estudiando psicología. - Wow, ¿esa chica se sabia todo eso? -

- Bueno ahí esta tu descripción -

- Pero... ¿es bonita? - Todas me miraron sorprendidas, tal vez me había pasado. - es que bien, ustedes dijeron que había tenido novias lindas, pero aun no me explico como alguien se fijaría en eso - espero que eso les sirva. Parece que si, estallaron en carcajadas.

- Te... jajaja... juro que también he intentado descifrarlo. Bueno, bonita no es, supongo que su personalidad de loca desenfrenada fue lo que lo cautivo.

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Continuara.