"Pocos ven lo que somos, pero todos ven lo que aparentamos".
- Nicolas Maquiavelo.
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03:12 pm
Hora de lavar.
Llevaba mi cesta de ropa sucia a la lavadora. Mientras repasaba la nota que Simone había dejado pegada al refrigerador.
"Llegare mas tarde de lo previsto, por favor come algo. Si quieres lavar tu ropa solo utiliza la lavadora, las instrucciones están sobre esta."
El cuarto de lavado era una habitación al lado de la cocina. Entre y note algunos cestos apilados. Deja mi carga y me asome a la lavadora y efectivamente ahí estaban las instrucciones. No era muy difícil y más cuando Simone por poco te dibujaba un croquis. Eche la ropa y empecé a llenarla de agua, mientras leía el contenido de la bolsa de jabón que sostenía en mis manos. Nada interesante, me parecía que esas cosas las ponían con nombres extraños para que nadie pudiera entenderlas. Recargue mi rostro sobre mi mano y cerré mis ojos. Me pregunto, ¿donde estarán los gemelos? Tom me había dicho que saldría con sus amigos, me invito, pero también me advirtió que serian solo hombres, lo rechace diciendo que tenía tarea. Aunque la verdad era que no la tenía. Eso era lo que hacia en mis horas libres. Ya que socializar con los clones de Barbie no iba conmigo. ¿Pero entonces donde estaba Bill?, ¿acaso con alguna de sus novias?
Los golpes en la puerta me sacaron de mi ensoñación. Me dirigí a la puerta, un atisbo de felicidad me recorrió el cuerpo. "es Bill", no lo dude por un momento y abrí la puerta, pero ante mi solo aparecieron 4 chicas con shorts de mezclilla y camisetas escotadas.
- ¡Dian! - no se de donde, pero tenían esa mañana de llamarme Dian, como si fuera algo divertido, único y genial. Aunque a mi me parecía bastante estúpido.
- C-chicas, están... aquí... - pude ver a Jen bajar del auto deportivo. Todas estaban tan... ellas, femeninas o putas, bueno creo que se entiende. Mientras que yo, traía puestos unos pantaloncillos largos y deslavados color negro y una camiseta de AC/DC algo gastada y holgada.
- Obvio que si, tontita. - me vi movida de la puerta por unos flacos y largos brazos. - es solo que estábamos por aquí... - si estaban por aquí y quisieron venir a ver... a Tom. Como no lo vi antes. El y su estúpido club de fans que no me dejaban descansar ni un segundo.
- Si, entiendo. - Note sus miradas curiosas cuando me di la vuelta para cerrar la puerta. - Lastima que Tom no este... - y todo cayó al suelo. Observe sus gestos. Ahora querían salir corriendo.
- Ahí pero como crees, ósea te venimos a visitar a ti, no a Tom - Julie era la que había hablado. Tal vez la idea de "visitarme" haya sido de ella.
- Pero por supuesto - Jen apoyo a su "amiga".
- Esta bien. ¿Y que quieren hacer? - me quede a su disposición. Silencio incomodo. Cada vez, sentía más y más la ironía de aquella escena.
- ¡Un cambio de imagen! - Angelic me miro como un depredador a su presa. Me sentí intimidada, mucho.
- ¡Oh pero claro! -
- Si, si, es hora de ponerle vida a ese pelo lacio - Julie se me acerco y tomo un mechón de mi cabello.
- N-no es necesario, verán... -
- Nada de peros, vamos, enséñanos tu habitación -
- Yo... - y entonces las mire a todas con sus ojos en mi. Como decirles que no, si yo era su "amiga". - Es arriba - Tomaron sus bolsos y salieron hacia las escaleras. Caroline fue mas despacio, por primera vez en esa furtiva aparición la había visto bien. Ella siempre tan callada. Entonces sus ojos se movieron rápido del suelo a mí.
- ¿Salieron los dos? -
- ¿Te refieres a los gemelos? -
- Si -
- Si, bueno eso creo... a Bill no lo he visto - su mirada regreso al suelo. Eso fue extraño.
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- ¡Ah!, ¡no tienes rizadora! - Jen me miro como si estuviera desesperada.
- Yo... no - Todas se miraron con ojos de angustia.
- ¿entonces plancha para alaciar? - La esperanza de Jen me conmovió un poco pero no.
- Tampoco -
- Diablos como puedes vivir así - Angelic rebuscaba en su bolso y sacaba algún tipo de maquillaje desconocido para mí.
- Pues... -
- Hum... Bill debe tener... -
- Oh claro... el debe de tener hasta rizadora - Todas estallaron en carcajadas. Intente seguir el ritmo, cuando me di cuenta de que mi risa sonaba algo agria. Angelic despego la mirada de su bolso y me miro con una ceja levantada.
- Y... -
- ¿y? -
- Les juro que esta chica me encanta - y de nuevo mas risas. Definitivamente ahora me sentía aun más estúpida. - ¿puedes ir por ella? -
- ¿que?- ¿yo? ¿Entrar ahí de nuevo?
- Si -
- Pero... pero... no puedo eso es privado -
- Oh vamos - Julie puso sus manos en sus caderas y me miro. Mientras Jen cruzaba los brazos. Angelic me miraba aun con su ceja alzada. Y sin voltear me daba cuenta de que Caroline me miraba a un lado mío.
- Solo llegas la tomas, la usamos y la devolvemos, nada malo -
- Yo... esta bien.- Como demonios había llegado a ese punto donde acepto irrumpir en la privacidad de los demás. No lo sabía.
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Me volví a ver rodeada de esas paredes que escondieron mis gemidos ahogados hace algunas noches. Todo sigue igual, me puse en la puerta para admirar toda aquella habitación. La cama el espejo de cuerpo completo, el guardarropa. Todo. Estaba tan igual. Podía recordar la visión de mi suéter sobre su cama. De mí, sobre su cama. Todo esto me lleno la mente de preguntas como; ¿el estaría enfadado conmigo? - si - y, la de; ¿por que me importaba tanto? Vaya si que era una chica loca. Los golpes secos en la puerta me sacaron de mis ideas.
- ¿Ya la encontraste?-
Era la chirriante voz de Julie, no se como pero ella era una de las pocas personas cuya presencia me desesperaba en un 110%.
- Ya voy- comencé a buscar en los cajones. Me tope con mucho, cuadernos. Con fotografías, con lápices de colores. Creo que ese era el cajón equivocado. Seguí buscando hasta que una hoja suelta de interpuso en mi camino. Alcance a leer algunas líneas.
"Ich will nicht störn, und ich will auch nicht zu lange bleiben.
Ich bin nur hier um Dir, zu sagen."
¿Que era aquello? Alisé un poco el papel y segui leyendo.
"Ich bin da, wenn Du willst.
Schua Dich um, dann siehst du Mich"
El... el había escrito... Más golpes en la puerta. No tuve más opción que meter la hoja en mis bolsillos.
- ¿Por que tardas tanto? - La cara de Angelic notaba que estaba sumamente desesperada.
- Yo... este -
-Bien al menos ya la encontraste - Señalo algo detrás de mi, La tenaza se encontraba sobre una mesita de noche, a un lado de la cama. - Vamos -
- Si, ya voy -
- Ahora - No me quedo mas remedio que cerrar aquel cajón y tomar la tenaza. Con un nudo en mi estomago y la incesante necesitad de seguir ahí, de respirar su aroma, de estar donde el a estado, pero estaba claro que no lo podría hacer ese día.
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Continuara.
