En materia de amor, demasiado es todavía poco.

- Pierre A. C. de Beaumarchai

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- Déjame, ¡Suéltame!, ¡Que no entiendes! - Bill me había puesto en su auto. Pero no me respondía. - ¡Acaso eres un jodido sordo!, ¡Te digo que me sueltes! -

- ¡Basta pareces una maldita niña! -

- ¡No quiero ir a casa!-

- ¿y quien dice que iremos a casa?, jamás te llevaría en ese estado -

- ¿Entonces que?, ¿pretendes raptarme o algo así? -

- Te llevare a un hotel -

- Vaya, pero si Bill Kaulitz, abusara de una chica inocente, que desalentador -

- Si quisiera estar contigo, no seria necesario alcoholizarte para ello -

- Eres un maldito hijo de puta -

- Gracias - No dije nada más durante el camino hasta que llegamos al hotel. - ¿crees que te puedas bajar tu sola o te cargo de nuevo? -

- Puedo hacerlo, gracias - baje del auto y entre en aquel hotel, las letras de neón parpadeaban. Bill le había puesto la alarma a su auto.- ¿te quedaras?

- Si te dejo regresaras a aquella fiesta -

- ¿acaso tu no quieres regresar con tu rubia? - Bill solo emitió una corta carcajada.

- Entremos - El se encargo de lo que fuese necesario. Yo mientras observaba la estancia, bonita, no parecía un hotel muy "barato". Aun sentía como las piernas me flaqueaban.

- Listo, subamos -

- Bien - Entramos en el ascensor y yo recargue mi cara contra una de las paredes. Me empezaba a sentir algo mareada.

Llegamos hasta una habitación que el abrió. Entre y note la cama, matrimonial, el encendió la luz y lo observe mas detalladamente. Un armario, buro y espejos. Y ahora estos espasmos por... por... - ¿donde esta... el... el? -

- Oh por... ¡por haya! - el corrió delante de mi y encendió la luz. Yo me arrodille frente al escudado y comenzó el sufrimiento. Note como Bill me recogía el cabello. Estuve ahí algunos minutos. Sentía que estomago se me iba a salir literalmente por la boca. - ¿mejor? -

- Eso creo - me limpie la boca con el brazo. Esto era asqueroso. El le jalo al inodoro.

- Arriba - las piernas me temblaban. - y ahora - Mientras intentaba mantener el equilibrio. Algo me empujo y caí directamente a la tina.

- ¡No! -

- Necesito que se te baje un poco esta borrachera que te has puesto -

- ¡No, no, no, no! - intente salir, pero el coloco sus brazos en las orillas de la tina. - ¡Bill, por favor! - pero muy tarde en un movimiento rápido el abrió la llave y el agua comenzó caerme en la cara. Hice un mohín con la cara pero me resigne. Mire de nuevo hacia arriba, el estaba con su mirada fija en mi. Se había metido por completo a la tina.

- No lo vuelvas a hacer -

- ¿que cosa? -

- Beber así, me asustaste -

- Yo... - que le podía decir. Claro que no lo aria de nuevo. Preferí que el silencio hablara por mí. Pero me había vuelto a perder en esos ojos miel. El alejo un mechón de mi cara, se acerco y me beso.

- Bill - Dije su nombre entre aquel beso. No pude hacer más que corresponderle. Ciertamente lo había extrañado. Tome su cuello y lo fui acercando a mi. Su cabello estaba mojado. Escuche el sonido del agua, cuando el dejo caer su cuerpo en la tina. Sus manos jugaban con mi vestido y lo subían casi hasta mi cintura. Creo que no se lo podría regresar a Angelic. Escuche como ambos nos sumergíamos más en la tina. Hasta que el se separo de mi. Su maquillaje se había corrido, pero aun se veía realmente atractivo. Perfecto, sus ojos me transmitían aquella alma misteriosa y dulce que anhelaba conocer. Me tenía jodidamente enganchada. Se levanto lentamente mientras yo no podía alejar la mirada de el. Salió de la tina y se toco un poco el cabello. Me apresure, cerré la llave y salí de la tina tropecé al salir. -

- ¡Con un demonio! -

Rogaba por que no se hubiera ido ya. Salí del baño, el estaba sentado en la cama. Fui hacia el casi por instinto y tome su rostro entre mis manos y le di un fuerte beso que el no tardo en corresponder, coloco sus manos en mis caderas y ambos fuimos cayendo poco a poco en aquella trampa matrimonial.

- Estas ebria - Dijo el mientras yo me levantaba para míralo bien.

- Shhh... No lo arruines - me recline de nuevo para besarlo. Sentí sus labios en los míos y sus manos en el cierre de mi vestido. Mientras las mías lo despojaban de su camiseta y cinturón, entre sonidos húmedos de nuestras bocas al separarse por mínimos segundos una de la otra. Dios cuanto lo había extrañado. Ambos habíamos quedado en ropa interior. El era casi tan blanco como yo y creo que no creía lo que estábamos haciendo tanto como yo. El se coloco sobre y mi se inclino, coloco sus manos atrás en mi espalda y me quito el sostén. Con su boca acaricio uno de mis pechos mientras de mi boca salían algunos gemidos ahogados por mi propia vergüenza. Lentamente se deshizo del resto de mi ropa interior. Su boca ahora besaba lentamente mi cadera, mientras yo veía deslumbrada el tatuaje en forma de estrella en la suya.

- ¡Aaaah! - Me había mordido. Realmente lo había echo. Lo mire sorprendida mientras me movía debajo de el. Pareció divertirle mis inútiles esfuerzos por zafarme de el. Puso sus manos en mis caderas y me junto mas a su cuerpo. Nuestras frentes se tocaron y nuestras miradas se fundieron. No pude resistir mas y lo bese, pero antes de que se separara mordí su labio en venganza.

- ¡Oye! -

- Venganza - y solté una carcajada.

- ¿A si? - levanto su ceja en un acto que me pareció tan sensual. Se agacho un poco y fue hacia mi pecho derecho y lo encerró entre sus dientes.

- ¡Aaaah!, ¡Bill!... ¡No... - no pude parar aquello ya que esto que sentía estaba entre lo doloroso, y lo excitante, del solo pensar que eran sus dientes. Me volvía un poco loca. Lo tome del cabello y lo estire. Soltó un quejido. Dejo mi pezón libre no sin antes colocar su pieza en el. Me revolví debajo de el. Aunque eso fue tan placentero, el calor de su boca contrastaba con el frio de su pieza. - Hummm... - Eche la cabeza hacia atrás.

Bill se rio de mi. Mientras regresaba de mi trance. Aparto otro mecho que tenia en la comisura de la boca. Me acerque a el y le lamí el cuello. Pude notar un escalofrió en su piel.

- Ahora me toca a mi - Me revolví en la cama y baje un poco, hasta llegar a su tatuaje, me había robado el sueño desde hacia mucho. Comencé con lamidas suaves y lentas, escuchaba como su respiración comenzaba a ser desigual con cada una de mis lamidas. Después con algunos besos y lamidas, sus suspiros no se hicieron esperar. Coloque un mano en su cintura y atraje esa estrella hacia mi. Me centre totalmente en devorarla, en intentar tatuarla en mi lengua todo lo que fuera posible, para que jamás la olvidara.

- ¡Oh! - Solo lo escuche murmurar y note como mas abajo surtía efecto mis besos. Abrí la boca y mordí decididamente aquella estrella. - ¡Por Dios! - lo escuche gritar. Libere su tatuaje y regrese a su boca. El realmente me quería devorar, pero yo no era una presa fácil así que también le di algo de batalla. El me unía más a su cuerpo. Y yo podía sentir su miembro totalmente duro, mientras nuestras caderas chocaban entre si. Entonces el me miro y levanto nuevamente su ceja, le sonreí lo mas sexy que pude y recogí mis piernas. Cerré los ojos. Y eche la cabeza hacia atrás, Entonces lo sentí como parte de el entraba en mi y salía de nuevo.

- Oh...Oh... Ahhhh - encerraba mis manos en la almohada que tenia detrás de mi cabeza. Mientras el preparaba una nueva envestida. Con mis ojos entreabiertos note los suyos, también estaban como los míos y su cabello liso estaba algo revuelto y sus mejillas rosadas. La poca luz que podía ofrecer la luna lo hacia parecer casi como algo divino. Pero también perverso. - ¡Ah! - Demonios, ahora pareciese que me motivara a moverme a su ritmo. ¡Joder!. Por un momento pensé que me hundiría en aquella cama por completo. Y la forma en que se movía. Realmente podía pensar que estaba en el mismísimo infierno ya que el no dejaba duda. Era... una sensación tan hermosa y excitante, paso por mi mente que me arrancaría el labio de tanto que me lo mordía. ¡Dios!, no... Que pare... yo ya no podía más. - Bill... Yo... ¡Ahhh! -

- ¡OH! - entonces me sentí repleta de el y de todo su ser.

- ¡Ahhhh! - Estaba experimentando el primer orgasmo de toda mi vida.

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Me desperté a mitad de la noche. Estaba sobre su pecho. Aun sin poder creer lo que había pasado, yo... increíblemente me sentía perfecta y más plena que nunca. Lo mire dormir con su brazo alrededor de mi cintura y su cabello obscuro revuelto. Bese su pecho y me recosté contra el nuevamente. Amanecería en unas horas. Me quite su brazo con cuidado y fui hacia el baño. Cerré la puerta con sumo cuidado, no quería despertarlo. Mi reflejo era tan ajeno a mi; pelo revuelto, y una amplia sonrisa asomándose por mis labios. Me moje un poco las mejillas. Tome una bata cercana y me la puse. Al salir para mi sorpresa el ya no estaba en la cama, se encontraba frente a la ventana con un cigarrillo en los labios, me miro y nuevamente levanto esa ceja, que me volvía loca. Por suerte me contuve antes de agarrarlo y volverlo a colocar en aquella cama. Me acerque, no pude evitar abrazarlo por la cintura, levante la vista para encontrarme con la suya, brillante y sencilla. Mis labios sin pensarlo, se habían entreabierto para recibir a los suyos. Mantenía en cigarrillo entre sus dedos. Recordé aquellas noches en las que mi mama llegaba fumando a casa, ahora sabia el porque. Estire mi mano y tome aquel cigarrillo entre mis dedos y me lo lleve a los labios. Si, eso me hacia falta. Perfecto.

- ¡También Fumas! - Solo deje escapar una carcajada.