Capítulo 7.

Cuatro siluetas se vislumbran junto a un montículo recién levantado. Una de ellas es una mujer que prorrumpe en desgarradores sollozos mientras acaricia la tierra del monumento, la otra, también mujer, se dobla por el dolor y se cubre el rostro mientras grita sin emitir sonido, a su diestra un hombre entrado en años la sostiene y solloza como un niño pequeño, al lado de este, un joven crispa sus puños y se traga las lágrimas. Un poco más lejos, una mujer sostiene a un niño de pecho, y le besa los cabellos mientras llora en silencio y suavemente, la acompaña un hombre alto en el que se nota una profunda tristeza.

Es Gilraen que acuna al pequeño Halbarad para que no escuche de frente el llanto de su madre.

-Esto es...debí matar veinte orcos para alcanzar en algo a vengar el dolor de mis padres! Este pequeño crecerá sin el suyo y no recordará jamás su rostro por haberlo perdido tan chiquito...

Arathorn sólo la miró...tenía razón. – Pobre tu cuñada...deberá ser tan fuerte...tiene que volver a ser la misma por muy terrible que sea todo esto...tiene un hijo al que criar. – Es cierto, pero yo no me atrevía a decirlo siquiera... no sé que haría en su lugar...- ¿Por qué no me das al niño y tú vas con los tuyos? Quizás te haría bien soltar todas esas lágrimas guardadas...- No puedo, de hacerlo lloraría como Serëanna y alguien debe reanimar a los demás, no podré si me quiebro...Mi hermano supo siempre cuanto lo ame y lo admiré, que llore más o llore menos no podrá cambiar lo que siento.

Al ver el gesto de la boca de Gilraen y la respiración agitada en su pecho, Arathorn pensó que de todos modos, ella lloraría muy fuerte, pero no lo hizo, sólo volvieron a correr suaves lágrimas por las mejillas de su prometida – Es extraño...me asustas...no es bueno que siempre seas tan fuerte, pero por otro lado me siento orgulloso de ti...hasta en momentos como este eres generosa, no obstante, debes aprender a cuidar de ti misma...

En ese momento, la familia se acercó a los jóvenes, Gilraen tendió el niño a su cuñada y la abrazó.

Vamos a casa ¿Vienes?- dijo Turangdil a Arathorn – Claro que los acompaño.

Cuando llevaba algunos metros, el hijo del capitán volvió la vista para despedirse de su amigo muerto.

Pasaron algunos meses. Dirhael e Ivorwen continuaban siendo fuertes, pero habían envejecido de pronto, como si el dolor les hubiere marchitado.

Los orcos continuaban rondando los pueblos libres, pero ya no osaban acercarse al campamento, ahora sabían que aún si llevaran un balrog los montaraces saldrían a combatirles.

Serëanna estaba más tranquila, no obstante nunca dejó de ser triste, Turangdil, hacía las veces de padre para Halbarad.

Ese día Arathorn y Gilraen conversaban en la construcción desde donde él dirigía al pueblo en ausencia del capitán.

-...Amor mío...estoy asustada- Arathorn miró extrañado a la joven- siento como si algo nos persiguiera...tengo una ansiedad enorme de casarme contigo y , no es que no quiera, pero no es deseo de hacerlo, sino que miedo de no hacerlo...siento que algo terrible ocurrirá si no nos casamos pronto...- Yo, en cambio, temo por mi padre...ya es hora de que vuelva y deje esas expediciones...no es tan joven como antes...me da miedo que sea herido o muerto...Pero no hablemos ya de cosas terribles! No tienes nada bello que contarme?- ¡Si! Halbarad ya se para solito y gorjea mucho, pronto hablará...Y tuve un sueño extraño, pero creo que es bueno...soñé con un hombre muy parecido a ti, pero su mirada era otra...yo le veía, era alto y fuerte, pero delgado y algo triste ¿Sabes? Es algo extraño, pero me llené de orgullo al verlo, tenía unas ganas enormes de abrazarlo, iba vestido como un rey y vi la corona alada en su frente y el cetro de Arnor en su mano, de pronto me miró con tanta ternura!...como a algo que se añora y que se ha perdido, y yo no podía dejar de estar tan orgullosa de él!...¿Qué te pasa Arathorn?- La joven se percató de la sorpresa en el rostro del hombre que agrandó sus ojos enormemente- ¡Se parece mucho a un sueño que tuve hace algunos días y que no te conté! Ese hombre debe ser el mismo...el tenía tus ojos, la expresión de tu mirar y si, se parecía mucho a mí, pero yo le vi vestido con una cota de malla resplandeciente y arrogante, tenía en su mano una espada y portaba el estandarte de Gondor, entonces oí una voz que dijo "Narsil ha vuelto a ser forjada y ahora es Andúril, la llama del oeste" y esa era la hoja que el hombre sostenía, y yo me sentí henchido de orgullo por el gerrero, entonces sentí como si no le hubiese visto en muchos años y quise correr hacia él y abrazarlo y lo llamé "¡Aragorn!" entonces desperté!- ...Aragorn... ¿Quién será?- ¿¡Es que no lo ves!- Dijo Arathorn con una enorme sonrisa y tomando las manos de su novia añadió – Tú, la vidente ¿No ves nada en esos sueños? ¡El guerrero y el rey son uno y el mismo, ¡nuestro hijo!- Pero amado...dijo ella temblando...sólo sabemos que es el Rey de Gondor y si tenía a Narsil es nuestro descendiente, pero... puede ser nuestro nieto o bisnieto o aún más lejano...-...Sé que sentiste que era tuyo Gilraen... sino ¿Por qué ese orgullo?...los ojos de ese hombre eran los tuyos...- y su frente era idéntica a la tuya, también el color de su cabello...- ¿Lo ves? Además...ese temor tuyo... ¿empezó antes o después de que soñaras esto?- Después- eso lo explica...temes que si no nos casamos pronto este hijo nuestro, Aragorn, no nacerá...

Gilraen temblaba ¿Sería su hijo? ¡que hermoso!... cuanta ternura y orgullo sintió en su corazón al verle! Pero preguntaría a su madre, que era versada en visiones y tenía el don de la premonición...no quería pensar que ese hombre fuera su hijo (aunque era difícil evitarlo), porque bien podía no serlo.

Lentamente pasó el año, como deslizándose.

Halbarad ya podía andar y seguía a su tío a cada momento.

El capitán volvió por consejo de su hijo, pero este debió reemplazarle en las fronteras, aunque volvía después de cada expedición, por amor a su familia y a su prometida.

Gilraen se había ganado el afecto de Arathorn, quien la amaba como a una hija.

Una vez le dijo -... ¡Aún eres tan jovencita! Pero eres sabia y mi hijo te ama mucho, no puedo esperar a que pasen dos años más y ustedes se casen, quisiera ver pronto a mis nietos... - ¿¡Mis?- Si, quiero que tengan muchos hijos Gilraen, tantos como puedan! - ¡Ay, mi señor! Yo sólo quiero que su hijo regrese pronto! Aunque no se lo diga a él, me llena el temor cuando se va lejos...

Y era verdad, a Gilraen le costaba dormir, tenía sueños en que un flecha perseguía a su amado, y en otras ocasiones soñaba con un terrible dolor que le atravesaba un ojo. Temía mucho, un buen día habló con su madre.

-...Bueno, ¿que crees tú que sea?- No lo sé madre... podría ser sólo el miedo que me ha quedado luego de la muerte de mi hermano y dado que yo misma recibí un flechazo es natural que de vez en cuando sueñe con flechas y dolor... pero...- Temes por Arathorn...- Si, madre... siento que me será arrebatado... no lo sé! Sólo se que el corazón me pide que me case con él cuanto antes...- Eso te traerá dolor, quizás...- no temo al dolor, madre mi temor es uno mayor e indescriptible, de no casarme con él habrá un pedazo de la historia de Endor que se perderá...y yo... mamá, si a él le pasara algo, preferiría haber probado la felicidad a su lado primero, aunque después deba sufrir...

Gilraen miró a su hija...estaba decidida y aunque ella y su padre le negaran toda posibilidad de matrimonio, igualmente Gilraen conseguiría unirse a Arathorn, aunque para eso tuviera que raptarlo y vagar junto a él por los bosques, ocultos a los ojos de los hombres.

La luna se asomaba por la ventana de la posada, adentro un hombre se acomodaba en una pequeña habitación. Se acercó a la ventana para respirar el aire nocturno y cantó despacio:

I mel hirnë coa mí i indo ho i nis,

(El amor halló casa en el corazón de la mujer)

Ar i turé olanë yo findënya

(Y la victoria soñó con sus cabellos)

¿Irë haryáva i alassë te penya or penye?

(¿Cuándo tendré la alegría de sus labios en mis labios?)

I mel hirnë coa mí i indonye

(El amor halló casa en mi corazón)

Ar nás quánta te meldanisnye

(Y mi corazón es lleno de mi mujer amada)1

Tarareando la melodía acercó la vela a la silla y escribió:

Nárië, 22

Año 2929 de la Tercera Edad,

Bree.

"Amada mía:

Esta es la expedición más larga que he hecho desde que te amo, no ha sido la más larga de todas las que he hecho, es más, sacando cuentas, es relativamente normal... pero al hallarme lejos de ti la he sentido eterna.

...Te extraño tanto...

He tenido miedo Gilraen, el mismo que tú. Siento que hemos de casarnos cuanto antes y debemos hacerlo... no había querido decírtelo, pero siento la sombra muy cerca...

Esta carta tiene la intención de prepararte, pues en cuanto llegue al campamento hablaré con tu padre para que me conceda tu mano como mi esposa... sé que él nos pidió que esperáramos y sólo por eso nos concedió estar juntos... ¿Crees que piense que falto a mi palabra? Dirhael es un hombre bueno y comprensivo, pero severo y un padre celoso, y sé que costará convencerlo, pero estoy preparado para ello... Mi querida...no temas, todo saldrá bien y dentro de poco serás mi esposa...si tú quieres. Si prefieres esperar como aconsejó tu padre te comprenderé y esperaré contigo contra toda oscuridad!

No te preocupes...quien lleva este mensaje es de mi entera confianza, es Anarion, quien ha sido herido y debe retornar antes que nosotros al campamento para recibir mejores cuidados.

Salud mi bella!

Siempre tuyo, Arathorn".

1 Otro poemita de mi autoría...jejeje...el quenya es muy difícil, dudo que esté bien...