En todo encuentro erótico hay un personaje invisible y siempre activo: la imaginación.
- Octavio Paz
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- Habrá que hacer otra fiesta pronto - decía Julie mientras tomaba uno de sus mechones entre sus dedos.
- Pero la última fue hace tres días - Jen hacia lo mismo que Julie pero con diferente mano, ambos codos apoyados en sus respectivos pupitres.
- ¡Pero que importa! - dijeron ambas y se echaron a reír. Yo hacia como si no las escuchara, sus platicas absurdas y sin sentido me aburrían e irritaban continuamente. Pero era verdad hacia poco de aquella fiesta. También podía recordar como me habían acorralado al día siguiente para preguntarme como me había esfumado de la fiesta. Yo conteste algo como me empecé a sentir mal y tuve que irme. Me salió bastante bien sin contar que yo era una mentirosa bastante mala, pero decirles la verdad no se encontraba entre mis planes.
- Hola niñas - Bravo había llegado la abeja reina, y se trajo a toda la colmena detrás de ella. Me refería a los chicos que venían detrás de ella, babeando. "¿que le veían?" siempre había sido mi duda, en fin supongo que son cosas que jamás se responden.
- Hola Angelic - dijeron las J´s al mismo tiempo. Yo solo la mire con su camiseta rosa Animal Print y su falda de mezclilla. Su pelo ondulado y rubio. Tal como todos los días. Y le sonreí. ¿Que mas podía hacer?, ella no me agradaba, pero tenia que estar ahí. Al entrar el profesor comencé a preocuparme Caroline aun no llegaba. ¿Que le habrá pasado? Intente preguntarles a las demás a la hora del almuerzo, pero debía reconocer que preguntárselos en el baño, que era donde pasaban casi todo el almuerzo ya que no probaban mas de dos bocados, me hacia sentirme aun mas incomoda.
- ¿Que le habrá pasado a Caroline? - no obtuve respuesta. Tal vez estaban demasiado ocupadas con su maquillaje, labios o cabello que ni siquiera me habían escuchado. - ¿Algo malo? -
- Ya deja de preocuparte - fue la única respuesta que obtuve de Angelic, quien seguía preocupada por su rizado cabello.
- Si, tal vez se sintió mal en la mañana - dijo Julie.
- Le dije que no comiera la carne de la cafetería, pero ella jamás escucha - y recordaba que ella también la había comido. Pero supongo que su mentecita no le daba para mas que colocarse su labial color Barbie, si sorprendente, apenas esa mañana me había dado cuenta que existía ese color.
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- Entonces jóvenes nos encontramos a principios del siglo XIX cuando todas estas corrientes literarias intentan cambiarlo todo, hablando de la literatura claro - Estábamos en clase de literatura, mientras todos se aburrían como ostras. Mientras yo registraba notas mentales de cada cosa que la profesora decía. Mire hacia atrás a ver como las J´s se pasaba papelitos. La mayoría era de que si fulano de tal estaba sexy, de como se les veía el cabello o si alguien las miraba de forma seductora. Completas estupideces, me complacía que todos esos autores no vieran en la decadencia en la que se encontraba el mundo de los adolecentes, se volverían a morir o tal vez se suicidarían, cualquier cosa mejor que vivir así. En ese momento sentí que algo dentro de mi bolsillo sonaba. Era una llamada.
- Señorita Phill ¿puedo contestar? -
- ¿Es importante? -
- Si - dije ahogándome.
- Bien, puede salir, 5 minutos. -
- Gracias - salí con todas las miradas detrás de mí. Siempre era algo interesante que le llamaran a una chica a quien jamás lo hacían. - ¿que haces?, Estoy en clases sabes - cogí el teléfono entre mis dedos mientras una sonrisa me iluminaba la cara al escuchar la carcajada del otro lado del teléfono.
- Lo siento, te extrañaba y tenía un tiempo libre -
- ¿Solo por eso?, que bien, soy lo mas divertido que puedes hacer cuando estas aburrido, gracias - dije con sarcasmo.
- Diana -
- Bill -
- bueno... te extrañaba mucho -
- Eso esta muy bien pero tengo que entrar... -
- Aguarda, ahí otra cosa, Tom saldrá tarde y no pude recogerte -
- Ni como novio falso hace un buen trabajo -
- No, no lo hace -
- ¿Y tienes algo en mente? -
- Chica sucia - No pude evitar reírme por lo bajo. Cuanta razón tenía. - Pasare por ti a la hora de salir, nos vemos Carita de Muñeca - Escuche como se reía al dejar el teléfono a un lado. El sabía lo mucho que me disgustaba aquello.
- Hijo de puta - dije en voz baja con una sonrisa.
- ¿señorita, todo en orden? - Me pregunto la señorita Phill desde la puerta.
- Si, todo... bien -
- Entonces entre por favor -
-Enseguida - y ahí van de nuevo todos esos ojos a mirarme.
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- ¿Era Tom? - me pregunto Jen con un tono de alarma en la voz.
- Emmm... si -
- ¿y que te dijo? - pregunto ahora Julie. Con el mismo tono en la voz.
- Que saldría tarde y no podría recogerme -
- Entonces, ¿te iras con nosotras? - intervino Angelic, con el espanto pintado en el rostro.
- No exactamente -
- ¿Entonces? - Jen parecía impaciente.
- Vendrá su hermano - y todas estallaron en carcajadas.
- ¿Su... su hermano? -dijo entre risas, Julie.
- ¿el afeminado? - Escupió la última palabra, Jen.
- Si, no sabía que tuviera otro - no disimule del todo bien el tono enfadado de mi voz.
- Bien, porque nosotras tenemos practica, así que nos vamos - Angelic se coloco sus gafas y salió. Las J´s salieron detrás de ella como sus fieles seguidoras. Me asegure de que salieran y entonces me dirigí al baño de la escuela. Deje mi mochila y coloque la cabeza en el lavabo y abrí la llave. De ninguna manera dejaría que Bill me viera con aquellos risos, duros y sin movimiento. Al sentir que mi pelo era libre de toda aquella laca, lo eche para atrás lo sacudí un par de veces, la verdad agradecía que nadie hubiera entrado, si no seria la vergüenza de la escuela. Salí del baño y me coloque la capucha de mi suéter negro, era lo único que me gustaba de todo lo que llevaba, no me iba a gustar que Bill me viera así, pero no me quedaba de otra. En el estacionamiento me coloque los audífonos a esperar a que el llegara por mi, estaba apunto de colocarme el segundo cuando una mano en mi hombro me interrumpió.
- Hey, al fin te veo - Voltee un poco desconcertada, sin duda reconocía aquella voz, pero no estaba segura de donde. Al mirar me tope con esos otros mares azules. Key. - ¿como estas? -
- Bien, bien ¿y tu? -
- También, oye, ¿pero que te paso?, no sabia que estuviera lloviendo - y toco un mechón que se me asomaba por los hombros.
- No, no... solo es que algo me cayó en el pelo y tuve que mojarlo, es todo -
- Bien, porque me encanta como se te ve lacio - El se fue acercando un poco a mí, coloco sus manos en mi cintura. - Quien sabe, podríamos repetir lo de la otra noche - mierda aun no lo había olvidado - pero ahora yo iré por las bebidas ya que tu parece que nunca vuelves - cada vez mas cerca, intente apartar sus manos y alejarme de el.
- Si, estaría bien, pero ahora con eso de los exámenes no se si tenga tiempo -
- ¡Oh vamos!, pero si la pasamos bien la otra vez, ¿no crees? - de nuevo se iba acercando a mi, cuando la bocina de un auto me salvo. -
- Ya tengo que irme - dije retrocediendo hasta el auto.
- Esta bien, pero mañana hablaremos, no vaya a ser que tu novio se enfade - que gran chascarrillo se llevaría al ver quien conducía.
- Claro - abrí la puerta y entre. - hola -
- Hola - dijo el, se me acerco y me beso dulcemente en los labios. - ¿por que tienes el cabello húmedo? -
- Algo me cayó en el cabello y lo moje -
- Hmmmm... bueno, ¿y a donde quieres ir? -
- Pensé que tú lo tenías todo planeado –una risilla se me escapo.
- Bueno si... pero me gustaría saber tu opinión -
- A donde tu quieras - y lo acorrale contra mis labios, en un arranque le había mordido su labio inferior.
- Oye tranquila, espera a que lleguemos - y me reí un poco avergonzada. Pero el lograba sacar esa parte de mi. Mire por el retrovisor y note la cara de Key, estaba totalmente pálido. Sin duda había visto al conductor, pero lo demás no y lo agradecía, quizás muriese si lo viera.
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- Bien... ya estarás contenta... lo aremos aquí, ya que tu no puedes controlar tus hormonas - Decía Bill mientras se colocaba encima de mi en el asiento trasero.
- Yo, debo recordarte quien tiene el problema en sus pantalones - dije señalando su pantalón abultado.
- Chica sucia, tu no deberías de ver esas cosas -
- Puedo verlas y hacer... otras cosas con ella, si quieres -
- Eres una chica muy sucia - sonrió mientras yo me relamía el labio, anhelando su húmedo contacto. Podía sentir sus manos hurgando entre mi blusa. - debo decir, eso de usar faldas me facilita las cosas. - y se rio.
- Cállate - Ahora sentía sus besos en mi cuello mientras yo le tocaba su espalda. Ahí va mi blusa y mi falda, con su camiseta y pantalones.
Tenia mis piernas alrededor de su cuerpo mientras el y yo compartíamos un momento húmedo en el que el me besaba el vientre y yo metía sus dedos a mi boca. En ese preciso momento mi celular comenzó a sonar, pensé en no contestarlo pero luego reconocí aquella melodía que era especial para Caroline.
- Bill, espera - me reincorpore mientras el hacia lo mismo.
- ¿que pasa?, no me dirás que vas a contestar -
- Puede ser importante, Caroline no fue hoy a la escuela - intente estirar mi cuerpo hasta el asiento del copiloto donde estaba mi celular.
- Sexy - dijo Bill.
- Cállate - dije mientras tomaba mi celular.
- Bien, pero yo no respondo si tu no puedes permanecer tranquila.
- ¿Hola? -
- Diana, hola, pensé que no contestarías -
- Si, es que estaba un poco lejos del teléfono - Bill comenzó a dibujar círculos en mi cuello con su lengua.
- Oh, bien -
- Pero dime ¿por que no asististe a clases? -
- Es... es que mi abuelo murió -
- Oh lo lamento tanto - Bill comenzó a extenderse por mi hombros.
- Si, fue algo muy repentino - podía sentir su mano bajar de mi vientre hacia mi sexo y comenzar a masajearlo suavemente sobre mi ropa interior.
- Me... lo imagino - por poco se me salió un sonido extraño. Tenia que colgar, podía ver los ojos perversos de Bill.
- Si, bastante triste - no era momento de hablar por teléfono.
- Ya lo creo - apretaba los labios lo mas que podía pero el había entrado dentro de mi ropa interior.
- Si, pero podrías pasarme los apuntes - No, no, me moriría.
- Este no es un buen momento Caroline, no los tengo conmigo, mas tarde quizá - hable lo mas rápido y conciso que pude mientras el seguía masajeándome.
- Entiendo, te llamare después -
- Bien - el había entrado con sus dos dedos dentro de mi. Me mordí el labio instintivamente.
- Hasta luego - oh, mas... Bill.
- Adiós - entonces ella colgó, deje caer el teléfono, y yo pude desasearme en todos los gemidos que me había acallado durante la llamada.
- Te dije que yo no respondía de tus actos - el seguía entrando en mi.
