N.A: GRACIAS Egyptdiva! Mehan vuelto las ganas de continuar escribiendo! ;D
Capítulo 9.
La mujer respiró hondamente y abrió los ojos despacio, sonriendo, estiró sus dedos hacia el lado de su cama… su sonrisa se esfumó, otra vez estaba sola…
Se giró ¿hace cuanto tiempo Arathorn no despertaba a su lado?... cerca de un mes quizás…
Gilraen sacudió su rizada cabeza. No podía ponerse a pensar así, suspiró. Después de todo tuvieron todo un mes para ellos solos hasta que él partió hacia el este.
Abrazó la almohada del lado en que su esposo dormía ¡Sí, que bello mes fue! Recordar aquel tiempo le haría comenzar el día con ánimo! …Los ojos de Arathorn mirándola con aquella fuerza indescriptible, con ese magnetismo que hacía que bajara la mirada deseando desesperadamente sostenerla. Apretó la almohada fuertemente mientras sonreía con todo el corazón…
Con un suspiro se bajó ágilmente de la cama, había mucho por hacer y el día sería largo. Se dirigió a una salita mínima que servía de baño y luego de asearse se miró al espejo, sonrió, desde que Arathorn la amaba tenía la impresión de que se había hecho más hermosa… frunció el ceño, él no estaba allí para verlo.
Una vez vestida, iba hacia la hornalla, pero encontró que Arador ya estaba desayunando.
"Oh lo siento suegro! …. Debió decirme que estaba en pie…le habría hecho el desayuno" "No es necesario pequeña, ya haces mucho en esta casa…imagina cuanto tendrás que hacer cuando lleguen mis nietos!" Gilraen rió, estaba convencida de que el severo señor de los dunedain iba a adorar a sus hijos…
Desayunaron amenamente, luego la mujer se caló el delantal y salió a cortar la leña que hacía falta. Golpe tras golpe del hacha el sudor empapaba su frente, su hermano y su padre hubieran querido ayudarle si hubiesen estado en la aldea, pero ella no lo hubiera permitido, le gustaba sentirse útil…además…toda mujer debe saber usar una buena hacha casera…nunca se sabe cuando puedes necesitarla…
Poco a poco la pila de leños fue creciendo y Gilraen decidió que ya era suficiente. Fue hacia la alacena, frunció el ceño, algo no andaba bien, se había descuidado y faltaban algunas cosas. Rápidamente entró en la habitación para salir con su traje de explorador puesto, tomó el arco y una daga.
Se adentró en el bosque complacida, cuantos recuerdos habían allí!... Arathorn abrazándola junto a aquel árbol…las primeras señas de pasión en unos cuantos besos generosamente desperdigados y sonrientemente recibidos… "¡Por Uinen, nunca aprenderás! Meses de casada y aún te sonrojas!" Se reprendió mentalmente mientras nuevas memorias venían a su mente bajo la frágil forma de una planta.
Arathorn se había sorprendido al descubrir que su esposa sufría de dolores al llegar su período, nada fuera de lo común, pero el heredero que no había llegado a este nivel de cercanía con ninguna mujer, nunca había visto esto y se preocupó hondamente. Se quedó abrazado a su mujer mientras esta intentaba dormir una siesta reparadora. Al despertar Gilraen vio a su marido ofreciéndole una jarra humeante " Bébela mientras aún está caliente- dijo sonriente- … es la que comúnmente se llama borraja…para esos…malestares femeninos…y algo de manzanilla" Que hombre más encantador! Pensaba ella mientras bebía la perfumada infusión "…Mhhhh! – dijo reconfortada por el líquido- Las manos del Rey son manos que curan!" "Si tú lo dices…" contestó el hombre entre risas.
Lo cierto es que Arathorn tenía gran pasión por la herbología y en muchas ocasiones Gilraen debió ayudarle a ordenar diversas hierbas medicinales que él recolectaba y guardaba en los más insólitos lugares de la casa.
El sonido de un ave la sacó de sus recuerdos, mientras tensaba la cuerda de su arco.
"…Ay Varda, justo cuando quiero pasar desapercibida esta puerta hace aún más ruido!" pensó Gilraen mientras entraba lo más sigilosa que podía, pero fue inútil, todo el Consejo la miraba como si se hubiera entrometido en algo realmente importante…"Señor…erh….suegro…me preguntaba si querría su cena aquí, ya es tarde y debe…." "¡¿Por qué tardaste tanto muchacha? Ven siéntate a mi lado!" Gilraen estaba cada vez más confundida "¿Qué?... no te pedí que asistieras?...ven!"
Los hombres que formaban parte del Consejo comenzaron a murmurar contrariados mientras la mujer ocupaba el puesto indicado, hasta que al fin uno habló claramente "¿En el sitial que corresponde a tu heredero Señor?"
Arador lo miró fijo y severo "Así es, como su esposa y en su ausencia, es el lugar que a la dama Gilraen le corresponde por derecho, nada menos, y de ahora en adelante formará parte permanente en nuestro Consejo… No tengo más hijos que Arathorn y un día cuando yo no esté y mi heredero se halle lejos es a ella a quien corresponde la conducción de nuestro pueblo."
Los demás hombres murmuraron nuevamente, no muy contentos, pero una nueva mirada del Capitán les hizo guardar silencio.
Gilraen estaba conmocionada. Sabía de esta norma, pues venía de los tiempos de Númenor, en los que Ancälime fue la primera reina de los duneidan, pues su padre no tenía heredero varón; entonces además era lógico que una mujer pudiera regir en ausencia de su marido ante la inexistencia de herederos de mejor derecho; sin embargo era algo completamente nuevo y no podía recordar que se hubiere aplicado antes entre los montaraces…¡Tanto honor la agraciaba y aterraba a un mismo tiempo!
"Bien, volvamos a nuestras estrategias de batalla…" señaló Arador mientras indicaba un mapa sobre la mesa"
Gilraen ponía toda su atención. En numerosas ocasiones había oído a su padre y sus hermanos hablar de ellas, también a su marido, pero nunca con tanto detalle. Esto era nuevo y fascinante, una mujer debía saber defenderse, pero no solían ser instruidas en estrategia militar…esto hacía la diferencia entre cuantos hombres volverían con vida al campamento y cuantos no…
"Si creo que esto es todo…" dijo un hombre ya mayor con un suspiro, muchos asintieron.
"¿Alguno tiene alguna crítica? Existe algo que podamos mejorar?" preguntó Arador al Consejo "No señor, no en esta ocasión" dijo sonriente un anciano.
"Creo que si hay algo señores!" Los hombres miraron incrédulos…y algo molestos…
Arador sonrío a Gilraen para darle confianza y con una señal le indicó que continuara "Verán…en muchas ocasiones la mayoría de los hombres debe trasladarse a una batalla, y está bien pues es necesario, y los más ancianos, niños y mujeres nos quedamos en el campamento al resguardo de muy pocos guerreros, que por muy hábiles que sean no podrían hacerle frente a un batallón de enemigos. ¿Qué sucede si emboscan el campamento mientras nuestros hombres están lejos, o lo que es peor, si avanzan a pesar vuestro?"
"¿Acaso la Señora sugiere que nos presentemos a la batalla con menos hombres?" Señaló un guerrero molesto.
"¡De ningún modo! Eso sería exponerlos a aún más riesgos y también a todo el campamento!...Lo que sugiero es que cada mujer sea capaz de pelear tan bien como un guerrero…o al menos que se entrenara para ello!"
"Nuestras mujeres e hijas saben defenderse dama Gilraen" expresó un hombre joven, luego un anciano espetó "…Mujeres entrenándose como guerreros ¡sería una desgracia!"
Gilraen suspiró y tomo aire, sería hueso duro de roer… "Es verdad que sabemos defendernos, pero ante un lobo quizás, o incluso un cetrino…pero ante un orco bien armado?...créanme que la mayoría no es capaz de presentar combate…y señor Telion…quizás sea una desgracia, pero nos acercamos a tiempos desesperados en que en ocasiones los pueblos libres deberán actuar desesperadamente. ¿Acaso no querría que su hija fuera capaz de defenderse y de defender a sus nietos? En muchas ocasiones en el pasado las mismas elfas debieron empuñar la espada, y las damas nobles de Rohan saben combatir… porqué no dar a sus hijas la misma oportunidad de sobrevivir a un infortunio?...Recuerden que ellas protegen a sus hijos y nietos… y los protegerán a ustedes cuando ya no puedan tomar una espada y luchar… Id a la batalla tranquilos sabiendo que estarán seguras…"
Arador escuchaba satisfecho… mientras observaba que los miembros más jóvenes del Consejo comenzaban a valorar la idea…
Se hizo un silencio pesado y Gilraen y el Consejo le miraron interrogantes "Sea! Dirimiré este asunto! … Cada miembro del Consejo avisará a los jefes de familia de su competencia, que de ahora en adelante toda mujer que sea ya doncella y que no sea ya una anciana, deberá entrenarse en el uso de la espada u otra arma de combate, de la forma más exhaustiva posible. La dama Gilraen verificará que esto suceda así" Muchos murmuraron, otros estaban satisfechos "¡Bien! Se cierra el Consejo de hoy!"
Arador se volvió a su nuera sonriendo y dijo "…¡¿De verdad olvidé pedirte que vinieras?".
