Las Caricias del Tiempo Por Chei (a.k.a ChePotter)

Basado en los personajes de Harry Potter, por J.K.Rowling

Esta historia es con propósitos de entretenimiento y sin fines de lucro.

13/03/06

Bueno, aquí les traigo el siguiente capítulo de Las Caricias del Tiempo. Se suponía lo iba a subir diez días atrás, epro un problema con mi comp., y mis últimas vacas antes de comenzar otro año en la facultad me retrasaron... pero akí está! Espero que les guste, y les agrade sobretodo el nuevo personaje !

Chei.

Manzanita Roja:

Me alegro que te haya gustado... James es... James. xDD! Annika te recuerda a Herm? Sobre el compartimiento de James, hay mucha historia sobre el chico para contar, so... ! Nia... como me va a molestar que hagas publicidad a Caricias! Al contrario, me encanta ! Gracias por tu rr!

RESUMEN CAP 6:

Mmm... Primer día de clase, el trío se dirige a Transformaciones dónde se emparejan para trabajar, Harry Hermione... ante una reacción de Harry, la muchacha sale corriendo, y no vuelve a dirigirle la palabra el resto del día.

Capítulo 9: El ataque.

El sudor caía por su rostro, sus ojos abiertos como platos observaban el extremo opuesto de su litera. Se sentía entre iluminado y confundido.

"Te olvidaste de donde estabas"

¡Qué tonto que había sido! ¿Cómo no se había dado cuenta antes?

El reproche.

¿Cómo no se había dado cuenta? ¿Cómo le había costado tanto acordarse? ¿Cómo podía simplemente haberse olvidado?

La melancolía,

Una lágrima recorrió su rostro.

La tristeza.

Y se suponía haber sido uno de sus mejores días... ¿Cómo?

- Definitivamente estoy cansada de ustedes.

- ¿No me digas?

- Pero es... no entiendo.

- ¿Y?

- ¡¡Ay...!

Estaba irritada, la niña estaba completamente irritada. Tenía sus serias razones. Las comprendía. No le importaba.

- ¿No piensas decirme nada?

- No.

- ¡¡¿Y tan así, tan calmado!

- Sí.

- ¡¡Harry!

Y cada vez estaba peor. La compadecía... querer preocuparse por algo que no tenía remedio, las cosas así se habían dado, así parecerían seguir...

- Pero no pueden dejar todo así...

- Fueron sólo dos días.

Indiferencia.

- ¡Y mira el resultado!

Su reflejo le devolvió la mirada. Triste y melancólico. Así había estado esos dos últimos días. Reprochándose por haber sido el mayor idiota posible, tratando de encontrar una solución que parecía no existir, y dejando simplemente rendirse.

Desde que había despertado aquella noche rememorando la razón por la que Hermione había quedado tan afectada, se había culpado, se había aborrecido, y había comprobado estar completamente seguro de lo que sentía y de lo que ya no había vuelta atrás.

En varias ocasiones probó suerte, y trató de entablar un dialogo con su amiga, solo monotonía había sido su respuesta. Ella no quería escuchar excusas, ni perdones tontos... ella solo le escucharía cuando él tuviera algo de verdad que decirle.

Por otro lado, Ron parecía cada día más desorientado. Él y Neville solían acompañar a su compañera a todos lados, se la veía decaída, y algo taciturna. Obviamente no pasaba de la preocupación de todo el alumnado, que la Premio Anual, aquella que nunca hubiese admitido faltar a una clase si no se tratase de vida o muerte, no hubiese asistido en el primer día.

En algunos momentos el pelirrojo lograba centrar las intenciones de sus dos amigos en un mismo lugar, pero las conversaciones solían ser triviales, y frías.

- Tienes que hacer algo. – Ginny, por otro lado, se había tomado su repentina separación como un reto personal, y a cada intento que podía, daba a conocer su completo desacuerdo con la situación. Y ese era uno de esos momentos...

- ¡No puedo hacer nada!

- Si puedes.

- No.

- Creer es poder. - sonrió la pelirroja.

- Hacía mucho que no te escuchaba decir algo así. - devolvió la sonrisa, tratando de olvidarse del tema que colmaba sus horas.

- No hubo necesidad de hacerlo.

Silencio.

Quizás tenía razón, debía hacer algo urgente, pero ¿quería hacerlo...? ¿Quería volver a la duda? ¿Quería sufrir el estar con ella pero a su vez no estarlo? No ir a Hogwarts para alejarse de ella... ahora lo había logrado. ¿Pero que pensaba? No se suponía que eso se llevase su amistad consigo... no, no debía ser así.

- Creo... creo que debería hablar con ella. - La pequeña Weasley se abalanzó sobre sus brazos, sonriendo.

- Yo sabía que entenderías.

- Ya, cállate. - le respondió una sincera sonrisa.

- ¡Hey! Todavía que te ayudo...

- Lo único que has hecho ha sido molestarme toda la tarde.

- ¡Estás tan quejoso como mi hermano!

- ¿Tu crees? - Sonrisa divertida, infantil.

- Ya deberías haberte ido a buscarla, por ejemplo, en vez de quejarte. - apuntó Ginny.

- Quizás sí... —sonrió inseguro, por más que había decidido que debía arreglar las cosas, la idea de enfrentarse a la Premio Anual le hacía temblar de pies a cabeza, y desear volver a ese mutismo pasivo que llevaba.

- ¡¿Qué estás esperando!

Se levantó del sofá en la sala Común. Ron le había comentado que la castaña pasaba todo el tiempo libre en la biblioteca, posiblemente estuviese allí en esos momentos. Ginny sonrió satisfecha, pero su sonrisa se difuminó al igual que la de Harry, cuando Neville entró corriendo a la sala común con el rostro gris.

- ¡Harry! ¡Ginny!

- ¿Qué pasa Nev? - cuestionó la muchacha, permitiendo al Gryffindor apoyar sus brazos sobre ella, para recuperar el aire.

Neville se irguió, sus ojos lucían completamente apagados, incluso Harry podría haber asegurado que reflejaban temor. Su mirada se intercambió entre ambos muchachos, y luego elevó su brazo, entregando a Harry una edición del Profeta.

- Acaba de llegar. - explicó el joven. - Edición completamente especial. Último momento... me lo envió mi abuela.

Harry leyó el informe que presentaba el diario de apenas tres páginas de espesor. Su corazón se aceleraba, y sus ojos temían a cada palabra que leía. Ginny le miraba expectante, mientras trataba de que Neville le explicara que pasaba.

- Tengo que ir a ver a Dumbledore. - concluyó Harry, y pasó el diario a la Weasley.

- No crees...

- Debo hablar con él. - los ojos de Harry brillaron determinadamente. Sabía que tenía que hacerlo... Hermione tendría que esperar, por más que le doliese, eso era de vital importancia.

- ¡Dios santo! - exclamó Ginny, llevándose una mano a la boca para contener su expresión de sorpresa.

- Eso mismo pensé yo. - coincidió Neville.

- Iremos contigo.

- No, no irán.

- Iremos lo quieras o no, así que te conviene querer. - Si algo tenía la menor de las Weasley era determinación. Harry suspiró resignado, y asintió levemente.

- Pero seré yo quien hable.

- Si es lo que quieres.

El despacho del director les recibió con su habitual distribución, los ex-directores acallaron sus conversaciones al ver a los alumnos entrar. No había rastros de Dumbledore.

- ¿Y ahora? - cuestionó Neville confundido.

- Esperamos. - respondió Harry con simpleza, y se sentó frente al viejo escritorio, cruzándose de brazos en silencio. Ginny y Neville le observaron unos momentos sorprendidos, y luego le imitaron, teniendo que conjurar él unas sillas para sus compañeros.

- ¿Qué es lo que deseas aquí, Potter? - preguntó Phineas Nigellus con austeridad.

- No es de tu incumbencia. - se quejó Ginny elevándose del asiento, pero Harry posó una mano sobre su hombro, y la chica volvió a sentarse sin chistar.

- Supongo que no sabrás cuando regresa Albus, Phineas.

- Aquí estoy. - anunció Dumbledore tras ellos, Fawkes voló del hombro del mismo, y se situó en su esquina con un suave cantó, que calmó un poco las emociones de sus dos acompañantes. - ¿Cuál es la razón para vuestra presencia aquí?

El Director clavó sus ojos en Harry, sabiendo claramente que si no fuera por él, ninguno de los tres compañeros se encontraría allí esperando por él.

- Ya sabes porqué estamos aquí, Albus.

- Oh. - el rostro simpático del anciano se nubló, y sus ojos se opacaron. - Ya se enteraron...

Los tres amigos esperaron impacientes, sin embargo, antes de que Dumbledore pudiera entrar en detalle, la puerta del despacho se abrió, dejando paso a la jefa de Gryffindor.

- Sabía que contaríamos pronto con tu presencia, Minerva. - saludó Dumbledore, con semblante serio. La profesora de transformaciones observó la escena confundida.

- ¿Albus?

- Estos tres jóvenes Gryffindors están preocupados por el ataque. - Minerva McGonagall asintió, y tomó asiento en el cómodo sofá que el Director conjuró con tal motivo.

- ¿Podría alguno de ustedes decirme como se enteraron? - cuestionó la profesora.

- ¿Cuándo fue? - Respondió con otra pregunta Harry. Sus ojos brillaron intensamente, y antes de que la profesora pudiera reprochar cualquier falta de disciplina por parte del muchacho, Dumbledore respondía ambas interrogantes: - Reporteros, Minerva. Ayer en la noche, Harry. - Ambos involucrados asintieron.

- ¿Mis padres? - la voz de Ginny se transformó en un hilo de preocupación.

- No estaban presentes, Srta. Weasley. - Harry sonrió a la muchacha, quien suspiró aliviada.

- Albus considero que el señor Potter y sus...

- Tienen derecho a saber, Minerva. - le cortó con semblante reservado Dumbledore, la jefa de casa acalló, y esperó que su superior diera explicación alguna.

Harry observó los ojos translúcidos de su mentor en busca de respuestas. Hablaban de muertos, heridos, información perdida, y apenas si había leído el comienzo del artículo cuando supo que debía ver al director. La noticia de pequeños ataques no eran tan extrañas de recibir, pero que el Profeta editara un especial, algo allí le decía que había gato encerrado, y no podía esperar a que el hombre frente a él se lo explicase. Obviamente no estaba muy de acuerdo a que sus compañeros estuvieran allí también, sabía que de cierta forma sonaba egoísta, pero cuanto menos supieran, menos peligro correrían, ¿o no?.

- Esperábamos el ataque de ayer, los esperábamos demasiado bien preparados, tanto... que no previmos la emboscada que prepararon. Fue una estupidez, la Orden ha tenido muchas bajas importantes en los últimos meses...

- ¿Y las guardias?

- Insuficientes, el ministerio no nos proporcionó la cantidad de aurores necesarios, la Orden se tuvo que dividir...

Harry supo que aquello solo traería noticias tétricas. Si Voldemort había realizado una emboscada, y realmente los había agarrado mal parados... seguramente había logrado su cometido, fuese lo que fuese que se había propuesto.

- En el centro de Londres se ocasionó el ataque, sabíamos de ello tanto por información recolectada dentro del círculo de Voldemort, como por la razón de dicho ataque, la custodia de una nueva integrante de la Orden, alguien... alguien que podría ayudar mucho en esta guerra.

- ¿Quién? - su voz denotaba la sorpresa de no estar informado sobre aquella presencia. Dumbledore había mantenido su promesa de mantenerle al tanto, tanto como pudiera, pero obviamente aquella información, la había conservado demasiado bien.

- El hecho es que... varios centros de reunión de la Orden, sub-cuarteles quedaron...

- ¿Quién? - volvió a inquirir con determinación, tanto Neville como Ginny, quienes se habían mantenido al margen de todo, colocaron una mano de sus brazos, tratando de controlar los impulsos de su amigo.

- Deje que el Director termine, Potter. - Dumbledore pareció agradecer la intromisión de la profesora (quien parecía tan curiosa como él), logrando que Harry se molestara notoriamente. ¿Quién era esa mujer? ¿Por qué Albus no quería revelarle la identidad de dicha persona?

- Resolvamos los hechos primero, Harry... luego... luego entraremos en las razones.

Se levantó de su asiento indignado. Sorprendentemente, hacía mucho que no reaccionaba de esa forma, había aprendido a controlar sus impulsos, había logrado ser casi tan impasible como el tutor que tenía enfrente, pero esa duda, ese sentimiento de que allí había algo que estaba realmente mal le carcomía. Necesitaba saber que pasaba realmente...

La compresión de sus pensamientos le hizo ver que de esa forma no llegaría a ningún lado, y antes que ninguno de los presentes pudiera decirle nada, retornó a su asiento, recibiendo una mirada preocupada de la pelirroja, y una consternada de su compañero de curso.

- Las bases de la Orden quedaron cubiertas por tres guardias, y un superior, Fueron dominadas bajo el mando de 50 mortifagos cada una, mientras que en el ataque central, se reunieron el resto de las fuerzas de Voldemort, y solo contaba con sus súbditos. Ninguna criatura fue llevada al combate, sin embargo, su gran potencial demostró que tan bien se ha estado preparando... sus leves ataques en los últimos meses han sido ha blancos puntuales, miembros de la Orden o familiares... trataba de...

- ...deshacernos por dentro.

- Exacto. Salvó que ahora nos ha dejado realmente heridos. Hubo muchas bajas en el ataque central... un quince por ciento de fallecidos. - Sus interlocutores ahogaron una exclamación de terror antes las palabras del director, aquella era tremenda cifra, si se tenía en cuenta los datos que antes les había promocionado sobre la magnitud del ataque. - Muchos están heridos gravemente y su internación no tiene miras a terminar próximamente... y los que están salvo, no somos suficientes para soportar otro ataque como ese.

- ¿Y las bases? - cuestionó la profesora McGonagall.

- De las tres que fueron atacadas, solo dos superiores sobrevivieron, hay cuatro de los miembros de guardias desaparecidos, seguramente bajo el poder de Voldemort, y los mortifagos... los mortifagos se llevaron datos sobre la formación de la Orden, y de sus sistemas de protección de bases superiores.

- Como Hogwarts.

Ginny y Neville le miraron completamente azorados por la afirmación que acababa de realizar, pero él no tenía tiempo para andar explicándoles todo, necesitaba ponerse al tanto sobre todo lo que estaba pasando... estaban en desventaja.

- No queremos sembrar el pánico en la Escuela, sigue siendo el lugar más seguro... no dejaré que entren por nada del mundo, las barreras estarán en su máximo poder, y comenzaremos su proceso de ampliación de alcance, sin embargo, como medida de seguridad, se establecerá un equipo de aurores en el castillo, y otro en Hogsmeade...

- ¿Cómo se organizarán los grados mayores? - está vez fue McGonagall quien dirigió su mirada incomprensiva hacia Harry, y luego hacia el Director.

- Confió en ti para hacerlo, Harry. - el muchacho asintió, bajo las miradas inquisidoras de su profesora y amigos, pero el asunto quedó por allí. Él ya sabía que hacer.

- ¿Miembros que...?

- Kingsley está desaparecido, y Deborah... no sobrevivió.

Los cuatro bajaron las vistas ante la mención de aquellas personas que habían arriesgado su vida por seguir luchando por los ideales que ellos también mantenían, y el silencio se adueño de la Sala.

- ¿Hay algo más de lo que debamos estar informados? - cuestionó McGonagall, obviamente tratando de descifrar que era aquella razón cómplice entre su alumno, y su superior, sin embargo, sus ojos no estaban llenos de curiosidad, sino de tristeza por todo lo acontecido.

- No lo creo, Minerva, aunque te agradecería que te quedarás unos momentos, jóvenes ya pueden retirase, les informaré apenas sepa algo más.

- ¿Quién es esa mujer? - cuestionó Harry, impaciente por saber la respuesta aquella.

- Danaé... Danaé Wolfyn.

McGonagall abrió los ojos como platos, ante la revelación que el profesor había realizado, obviamente conociendo a quien se le atribuía dicho nombre, sin embargo, Harry se encontraba, tanto o más desorientado que antes. Si no le conocía, ¿por qué Dumbledore había evitado tanto infórmale quien era?.

- Ya hablaremos sobre el tema, Harry, ya lo haremos...

Prácticamente empujado por sus compañeros, salió del despacho del director, con la cabeza casi que explotándole por toda la información contenida, y con el corazón latiéndole entre dolorido, triste, y lleno de bronca.

La guerra había comenzado... ¿pero que tendría que ver esa mujer en ella?