Las Caricias del Tiempo Por Chei (a.k.a ChePotter)

Basado en los personajes de Harry Potter, por J.K.Rowling

Esta historia es con propósitos de entretenimiento y sin fines de lucro.

24/10/06

sonríe Hoy me siento realizada! Ha pasado nada más que un mes desde mi ultima actualización! He logrado avanzar algo en la escritura de la historia! Y para completar tengo la hermosa noticia de que Caricias está siendo traducida al ingles !

Gracias a Manzanita Roja por el rr en versión en ingles ! Y A Elychan por avisar ! Espero les guste este capi !

Chei.

RESUMEN CAP 9:

Ginny y Harry conversan sobre la pelea entre Harry y Hermione. Cuando éste decide arreglar las cosas, aparece Neville y se enteran de un ataque a Londres. Hablan con Dumbledore quien les da más detalles sorbe el asunto. "La guerra había comenzado..." (Espero ayude... sino, a releer xD!)

Capítulo 12: El ejército de Dumbledore.

Apenas comenzaron a andar por los pasillos del castillo, Neville, Ginny y Harry se encontraron con que gran cantidad de alumnos ya sabían de la noticia, en sus manos tenían el tomo especial del profeta, y murmuraban entre ellos preocupados. A algunos, se les veía incluso salir llorando, posiblemente sospechando que alguno de los fallecidos fuera familiar suyo.

Harry guió a sus compañeros hacia el destino que llevaba antes de enterarse de la noticia, abrió las puertas del lugar con fuerza, y localizó inmediatamente al objeto de su búsqueda. Hermione se encontraba rodeada de libros, casi que era imposible verla a través de ellos. Un gran tomo se apoyaba en su regazo, mientras sus ojos seguían impasiblemente la lectura del mismo.

Harry sintió a Neville y Ginny retroceder, con la intención de darles espacio, pero una mirada suya bastó para que reemprendieran el paso. A pocos metros de llegar a la muchacha, Ron salió de entre unos estantes, y ofreció un pequeño libro a su amiga, quien le sonrió agradecida, y continuó con la lectura, sin notar la nueva presencia de sus tres amigos.

Harry observó a la muchacha pasar con delicadeza una vieja hoja amarillenta del libro, y fijar nuevamente los ojos en la lectura, brillándoles intensamente, y a pesar de su determinación ante los hechos, se quedó sin habla durante algunos segundos, incapaz de interrumpir a su compañera.

- Hola, chicos. - saludó Ron, obviamente incómodo ante la situación que se presentaba a sus ojos. Ginny, y Neville acercaron unas sillas, y se sentaron a la mesa. Harry, sin embargo, se mantuvo de pie, cambiando el peso de su cuerpo de una pierna a otra con nerviosismo.

- Tenemos que ir a otro lugar, aquí no podemos hablar. - susurró finalmente, recibiendo miradas curiosas de Ron y Hermione, y unas muy preocupadas de Ginny y Neville. Sin esperar respuesta de sus compañeros, giró sobre sí mismo, y se encaminó fuera de la biblioteca.

Con paso decidido comenzó a transitar el camino más rápido hasta el séptimo piso, sintiendo el andar de sus compañeros tras él.

Lo cierto, era que Harry se encontraba realmente muy incómodo, no era aquella la forma en la que deseaba volver a hablar con Hermione, pero no tenía más remedio que hacerlo, necesitaba su ayuda. Por otro lado, el nerviosismo de saber que la guerra había empezado físicamente con todas sus fuerzas, y aquel misterio de la nueva integrante de la orden, le confundía.

Caminó unas tres veces por frente del salón Multipropósito, y pronto apareció en la pared una puerta, por la cual entró a un espacio muy parecido a donde entrenaban con el ED, pero más pequeño, suficientemente cómodo para ellos cinco.

- ¿Qué es lo que pasa? - cuestionó finalmente Ron, una vez se dejó caer en uno de los sofás allí dispuestos.

- Eso, Harry, ilústranos. - dirigió la mirada a su compañera, pero no respondió su pregunta, sin embargo, solicitó que le prestara el antiguo galeón falso del ED.

- ¿Vas a llamarlos aquí? - cuestionó Ginny observando el poco espacio que Harry había pedido al cuarto Multipropósito.

- Sí, pero no para ahora, no sé cuantos aún cargan sus monedas consigo, mejor avisar con tiempo de forma que más gente pueda enterarse.

- ¿Cuándo? - cuestionó Hermione.

- Hoy a las ocho, aquí obviamente. - la muchacha cambió la fecha y hora de su galeón, y pronto todos los presentes sintieron la notificación en los suyos propios.

Harry caminó de una punta de la habitación a la otra, tratando de pensar como explicarles la situación. Sólo Hermione y Ron conocían todos los datos que Dumbledore le había ofrecido, salvo, sobre los planes que en esos momentos comenzaba a poner en marcha, y le resultaba complicado, sobre todo con toda la pelea con Hermione, explicarles que una de las partes más importantes de lo que sabía se las había mantenido oculta.

- Bien, Harry...

Se detuvo sobre sus pasos, y les enfrentó con la mirada, sus manos temblaban escondidas en sus bolsillos, porque, por más fuerza que quisiera demostrar, toda esa situación le preocupaba enormemente, especialmente por el peligro que corrían sus amigos, las personas más importantes para él en el mundo.

- Necesito su ayuda, así como necesitaré la de aquellos integrantes del ED que deseen hacerlo. Ginny, pásales a Ron y Hermione el artículo del Profeta. - La aludida, que no había siquiera notado que aún transportaba con ella dicho material, se lo ofreció a sus compañeros sin protesta alguna.

El silencio circundó a la habitación mientras los dos jóvenes leían sorprendidos la noticia. Hermione fue le primera en terminar, sus ojos se dirigieron rápidamente a Harry, quien devolvió la mirada con cautela. No fue necesario que él dijera nada para que ella entendiese su disculpa, ni tampoco necesitó Harry respuesta de la chica para comprender que le había perdonado su despiste.

- Esto... - Ron bajó el periódico y observó al muchacho de ojos verdes con preocupación.

- La situación está grave... la orden...

- ¡Oh, no! - exclamó Hermione. - ¿Qué tan mal?

- Demasiado... - el suspiro de Harry fue acompañado de un largo silencio. - Hay algo que debo explicarles a ustedes antes de que le cuente al resto... - Sus cuatro interlocutores le miraron curiosos, y Ginny se atrevió finalmente a hablar.

- Tiene que ver con lo que mencionaste a Dumbledore de los alumnos de Hogwarts, ¿verdad? - Harry no pude evitar sonreír ante la perspicacia de su amiga, y asintió levemente.

- A finales del año pasado, la situación con Voldemort ya no iba bien...

- De eso estábamos al tanto... - murmuró Ron, casi más para sí mismo que para el grupo. - Oh, lo siento... hablé en voz alta, ¿verdad?

- No hay problema, Ron. En fin... el hecho es que en esos momentos Dumbledore creía en un ataque de Voldemort, un ataque como el de ayer. En aquel momento se tomaron grandes medidas, se dividió la Orden en diferentes bases, se administró diferentes jerarquías, y comencé un entrenamiento. - Harry tomó aire, mientras sus amigos le miraban aún más sorprendidos.

- Todos ustedes saben de la profecía... aunque yo sigo creyendo que sería mejor que no lo hicieran... - agregó para sí mismo. - Con Dumbledore decidimos entonces que era necesario que me preparara. En realidad no hacía mucho, durante todo el verano estuve trabajando en diversas bases de la orden, sólo una vez salí a una redada, pero la más pequeña. No les conté esto antes porque no sólo prefería mantenerlos lejos de eso, sino porque era necesario realmente guardarlo en secreto. Muy pocas personas sabían que era yo quien iba a esas reuniones, Dumbledore tomó las precauciones de otorgarme un nombre, y una poción multijugos de un viejo conocido suyo. Posiblemente hayan escuchado el nombre... Kony Haigh.

- ¿Te hiciste famoso con otro nombre? - Hermione le sonrió divertida al entender la situación. Habiendo el muchacho trabajado en tantas bases, con diversa cantidad de integrantes de la orden, la voz se había corrido, y el personaje, alguien de confianza de Dumbledore, había pasado a ser uno de los más importantes durante el verano.

- Las dos semanas antes del comienzo de clase, Haigh desapareció. - recordó Ginny, siguiendo el hilo de la historia.

- El nombre de Kony se estaba volviendo demasiado conocido, y con la desaparición total al comenzar las clases, era mejor perderme por un tiempo de los movimientos antes de arriesgar todo el trabajo hecho hasta el momento. - explicó.

Le resultaba raro hablar de aquella forma, parecía que la tranquilidad, pasibilidad y comandancia de Dumbledore se hubiesen apropiado de él. La verdad que todo el tiempo en las bases, habían martillado en él otra cara de la misma moneda, sin embargo, no se había planteado en aquella pose con sus amigos desde que había contado a Ron y Hermione todo sobre la profecía.

- Sin embargo, durante todo ese tiempo, mantenía regulares reuniones con Dumbledore, y me mantuvo al tanto de todo lo que estaba pasando con Voldemort... o eso creía. - agregó su pensamiento de último momento.

- ¿Conoces quién es Danaé Wolfyn? - Neville habló por primera vez desde que estaban allí, dirigiéndose con seguridad a Hermione.

- No. ¿Quien es?

- No lo sabemos... una nueva integrante de la orden... - los ojos de Harry se vieron preocupados. - Pero ya llegaremos a eso más tarde... ahora importa contarles el resto, la parte que se enterará el resto del ED.

- Oh... ¿no les vas a contar de Kony? - el tonó burlón de la pelirroja hizo sonreír al grupo de amigos.

- No. Es interesante ver a Voldemort buscando a alguien que no existe. - Harry sonrió, y se dispuso a continuar. Le resultaba difícil hablarles del tema, por varias razones, por significar que les había ocultado, nuevamente, información muy importante que inclusive ahora estaba resumiendo, y porque muchas cosas ni siquiera él terminaba de entenderlas.

- El ataque de ayer significa que la Orden no está en condiciones de luchar contra Voldemort, y el Ministerio... el ministerio es un caos, y lo será hasta que no haya nuevo ministro (si es que entonces cambia). Por eso, los alumnos de cuarto en adelante que deseen participar tendrán la posibilidad de comenzar un entrenamiento...

- ¿Un entrenamiento? ¿Qué tipo de entrenamiento?

- Uno que permita organizar la seguridad del colegio, incrementando guardias durante noche y día, y donde también se proporcione sobre todo defensa contra posibles ataques.

- ¿Y todo eso lo planearon tú y Dumbledore?

- Así es, Ron. - Harry dirigió su mirada hacia la muy silenciosa Hermione.

- Y nosotros nos encargaremos de ese entrenamiento... - No era una pregunta, era una afirmación. Harry asintió, mientras recibía miradas de asombro del resto de sus compañeros. - Somos los que tenemos más experiencia, hemos participado en algunas batallas... somos confiables, y Harry solo no puede encargarse de todo. - concluyó su idea Hermione.

Harry los observó expectantes, había esperado que Hermione entendiera más rápidamente todo el proceso, ahora sólo faltaba saber que pensaban al respecto.

- Bien... ¿cuándo empezamos? - sonrió Ginny ansiosamente.

- En la reunión del ED...

- ¿Quieres que alguno de nosotros se encargue de explicar la situación? - sonrió a la muchacha, pero ésta le devolvió una mirada seca. Estaba haciendo eso porque le importaba el mundo en el que estaba, porque quería terminar con Voldemort tanto como él, pero eso no terminaba con su enojo. - Yo me encargaré. - asumió al no recibir más respuesta de Harry.

- Creo que eso es todo por ahora...

Un enorme y tenso silencio cubrió al grupo. Harry comenzó a caminar por la habitación metódicamente, tratando de procesar todo lo que había comentado a sus amigos. Se sentía extraño, sobre todo teniendo a Hermione allí, y aún no habiéndose disculpado.

- Tengo que marcharme, nos vemos más tarde. - Ginny saltó de su asiento y salió como bólido.

- Eso fue extraño... - Ron observaba el rastro de su hermana con ojos perplejos.

- Seguramente se habrá acordado que tenía que hacer algo... - acotó Neville.

- ¿Estará bien?

- Ron, es Ginny de quien estás hablando...

- ¿Qué quieres decir con eso? - la voz de Ron sonaba recriminatoria, y Neville se movió incómodo en su asiento.

- Ya Ron. Nev tiene razón. Es Ginny de quien estás hablando... - Harry volvió su mirada hacia la puerta de salida. No sabía qué hacer, se sentía incómodo allí adentro, sobre todo, por las repentinas miradas que Neville intercambiaba entre él y Hermione.

- Oh, me había olvidado, yo también debo irme... debo preparar un informe... - el muchacho se levantó, y observó a Ron, incitándole a seguir su ejemplo. Sin embargo, el pelirrojo no comprendió su indirecta y se mantuvo en su lugar.

- Nos vemos, Nev. - se despidió Harry, y el muchacho, rendido ante la posibilidad de hacer comprender a Ron sus intenciones salió de la habitación.

- Se dan cuenta que hace millares que no estamos solos los tres... - el comentario tranquilo y pausado del muchacho les sorprendió. Harry reaccionó que era verdad, no habían estado realmente los tres juntos desde el año anterior, con toda la situación de la pelea con Hermione, y la inclusión de Ginny y Neville al grupo.

- Sí... es verdad... - parecía ser un tema difícil, demasiado difícil. Harry se sentía aún más incómodo, sabía que gran parte de los sucesos que habían llevado a eso eran su culpa.

- ¿Pero saben qué...? - Harry y Hermione le miraron curiosos, aquella salida no la esperaban de su compañero. - Es hora de poder solucionar eso, así que... nos vemos en la reunión del ED. - les saludó, y se marchó con una gran sonrisa.

- ¿Eso ha sido Ron? - cuestionó Harry, completamente sorprendido por la conducta de su amigo.

- Ha estado así desde ayer... creo que lo único que pasa por su mente es lograr que hablemos... - miró a Hermione fijamente, su voz era suave, delicada. No era aquella voz segura y fuerte que él conocía. Era casi frágil y abandonada. Con lentitud se sentó a su lado, y bajó la mirada, como si sus rodillas fueran el objeto más interesante jamás antes visto.

- ¿Crees que se le haya cumplido?

- No lo sé... parece que los tres lo han hecho adrede, tal vez haya que darles el gusto. - sonrió a su amiga, y observó como el cabello de la muchacha caía tapando sus ojos. Ella evitaba su mirada, y aquello le hacía sentir incómodo.

- ¿Crees que alguna vez puedas perdonar...?

- ¿Por qué?

- ¿Cómo por qué? - levantó una ceja contrariado.

- Claro... ¿qué es lo que tengo que perdonar?

Harry observó sus ojos chocolate por unos minutos, tratando de buscar la respuesta correcta. Sabía que la muchacha estaba envolviendo demasiadas cosas en una simple frase, y no quería volver a arruinar todo.

- Supongo que por ser un idiota.

- ¿Desde cuándo eres un idiota?

- Eh... ¿no piensas que soy un idiota? - se encontraba sorprendido, pensaba que a esas alturas todo el colegio creía de él un idiota.

- En realidad sí... - la muchacha sonrió divertida. - Pero quiero saber desde cuándo tú te consideras un idiota...

Por alguna razón, supo enseguida a qué se refería la muchacha. Se refería a aquel día, antes de que terminara el sexto curso, aquel día donde toda la confusión había comenzado.

- Desde hace bastante... a decir verdad... Pero en realidad no es importante el cuándo, sino el porqué... - Esta vez fue ella quien le miró contrariada. - Soy un idiota por permitir que poco a poco, desde aquel día, todo... todo se complicara y nos alejáramos. Yo no quiero perderte, Herm... no puedo perderte. - miró hacia otro lado, tratando de evitar los ojos inquisidores de la chica.

- Entonces se supone que dejemos todo atrás, como si nunca hubiese pasado nada... ¿sólo no nos dimos cuenta?

- No... no me refiero a eso, Hermione. Sabes que no es así...

- ¿Lo sé? - le observó detenidamente, le costaba creer que ella no lo conociera lo suficiente para entender eso, para entender que tanto como le era difícil a ella, también le era difícil a él.

Se levantó y comenzó a andar por la habitación. Su mente se sacudía en una mezcla de sentimientos e ideas. No había esperado que las cosas fueran así, había muchas implicaciones contra las que luchar, y él no estaba pronto para ello.

- Si quieres saber si me arrepiento... sí y no... días como los que venimos pasando son días en los que me arrepiento, ¿sabes? Porque es injusto que algo que en su momento pareciera tan inocente terminé separándonos de otra forma... pero luego recuerdo ese día, y sé que no tengo que arrepentirme, que fue lo correcto. - se detuvo y la observó a los ojos. - Si quieres que te diga que deseo dejar ese día atrás... a veces preferiría que sí, pero sé que es algo que no va a quedar atrás. Si quieres que te diga que aún no estoy dispuesto a enfrentarlo. NO LO ESTOY. Es la pura y sincera verdad... pero no puedo evitar pensar que debo estarlo, debo estarlo si no hacerlo significa no escuchar tus palabras y tus consejos todos los días... como antes.

Hermione le quedó observando por unos segundos que parecieron horas, luego se levantó, se acercó a él y lo abrazó.

- La idiota acá soy yo... - las lágrimas de la muchacha comenzaron a humedecer el hombro de Harry. La separó lentamente y limpió sus ojos de las cristalinas partículas.

- Eso no es verdad... Herm...

- Oh, sí lo es... hay tanta cosa pasando... con todo esto del ataque, y yo aquí, portándome como una estúpida sobre algo que no tiene importancia.

- Sí que tiene importancia, Herm, para mí lo tiene al menos. - la muchacha levantó la vista y se quedó observando los ojos esmeralda del chico.

- Yo...

- Y hay una parte de mí que cree... que espera que también tenga importancia para ti...

- Oh, Harry... claro que lo tiene, ¿por qué sino sería tan estúpida? - la muchacha sonrió pícaramente. - Pero entiendo... entiendo más que bien que no es...

- Yo desearía que nada de esto estuviera pasando... no me entiendas mal, me refiero a que desearía que no existiera Voldemort, que no existiera la profecía... desearía poder repetir aquel día el resto de mi vida. - Hermione le quedó observando tan sorprendida como él mismo lo estaba de haber pronunciado aquellas palabras.

- Tal vez... - los ojos de la muchacha sonrieron, y Harry se sintió libre de tensiones, de guerras y profecías.

Las ocho se hicieron más rápidamente de lo que Harry hubiese esperado, sentado en el ampliado salón multipropósito, observaba la gran cantidad de asientos previstos para los diferentes integrantes que atendieran ese día.

Sonrió al recordar su charla con Hermione, se sentía mucho mejor luego de arreglar la situación, sabía que de todas formas contaría con ella, pero necesitaba que estuviera realmente con él. Poco antes de despedirse, habían preparado de que informarían al grupo, era un discurso corto, donde se explicaría la situación... necesitaban un grupo unido y confiable, y tardarían algunas cuantas reuniones antes de lograr definir el grupo exacto. Se había definido que contaría con alumnos de cuarto año en adelante, pero la selección de integrantes y sus debidas funciones sería muy exigente y específica.

Ahora sentado allí se sentía vulnerable, sabía que él no sería el único encargado de trabajar, que Ron, Hermione, Ginny y hasta Neville, se ocuparían de organizar con él los planes a seguir, así como también le ayudarían a dar las clases. Sin embargo, era en él en quien buscarían confianza, seguridad, ellos buscarían en él un guía, y temía no estar listo para dárselos.

La puerta se abrió de repente, y Ginny entró con una gran sonrisa a la habitación.

- Me ha contado un pajarito que las cosas se han solucionado. - sonrió la muchacha, sentándose a su lado.

- Así se podría decir, por lo menos nos volvemos a hablar... - no podía evitar que una inmensa alegría le invadiera al pensar en las sonrisas que la chica había vuelto a dedicarle luego de la conversación. - Pero tú te has desaparecido... - agregó con un tono pícaro.

- Tenía cosas que hacer... - murmuró simplemente la muchacha, restándole importancia a su completa desaparición durante toda la tarde.

- Sí, claro... - la ironía de su voz hizo sonreír divertida a la pelirroja, quien salvada por la campana saludó a Ron, Neville y Hermione, quienes temiendo llegar tarde, respiraban agitadamente por la corrida hasta el salón.

- ¿Ves? Te dijimos que estábamos a tiempo... - se quejó Ron al observar a los otros dos integrantes del grupo.

- Ni siquiera nos has dejado avisar a Luna...

- Ya sabe... me cruce con ella hace una hora... no dudo que sea la próxima en llegar. - respondió Hermione, tomando asiento frente a Harry y Ginny. - ¿Cuántos creen que vengan?

- Esperemos que unos cuantos...

- Se ha corrido la voz... he estado verificando toda la tarde, unos cuantos no tenían sus galeones consigo... pero a estas alturas la gran mayoría debe saber de la reunión. - explicó Neville. Él y Ron tomaron asiento cada uno a un lado de Hermione.

- Ahora solo hay que esperar.

Como si aquella frase hubiese sido la campana de largada, los ex-integrantes del ED comenzaron a aparecer, Luna primera de todos. Poco a poco, el local se llenó de alumnos de diversas edades, y con nuevas caras debido a aquellos que en al creación del ED, no eran lo suficientemente mayores como para participar del grupo.

Cuando la última persona entró, todos (o casi todos) los ex-integrantes del ED estaban presentes, gran parte de los grupos de cuarto a séptimo de las casas de Gryffindor, Ravenclaw y Hufflepuff estaban allí. Allí Harry comenzó a comprender que si todo salía bien, si todo rendía como debía rendir, serían una gran fuerza con la que Voldemort no contaba.

Rápidamente, los murmullos comenzaron a crecer, todos tenían curiosidad de porqué habían sido llamados con tanta urgencia, y muchos sospechaban desde ya que estaba relacionado con la noticia del ataque. Las miradas se dirigían específicamente a Harry, pero también se turnaban con Ron, Hermione, Ginny, Neville, y Luna, quien había tomado asiento al lado del último.

Finalmente, Harry, notando que no llegaría nadie más, dio señal a Hermione para que comenzara. La muchacha se paró sobre una pequeña tarima que había creado para tal función, y pidió silencio. Rápidamente, como si se tratara de girar el volumen de una radio muggle, toda la sala calló, y Hermione se vio libre de comenzar las explicaciones.

- Ayer ha habido un terrible ataque por parte de Voldemort. - muchos de los presentes vacilaron ante la mención del innombrable, y un murmullo de desaprobación ante tal atrevimiento resonó en el lugar. - Muchos de ustedes han sido tocados directamente, quizás han perdido algún familiar, o tal vez este se encuentra desaparecido... - Hermione se detuvo por un momento de silencio, y continuó potentemente. - Ya desde el año pasado hemos sufrido las locuras de Voldemort, no ha sido solo ayer que muchos han perdido seres queridos. - Harry observó a Parvati, la muchacha temblaba, siendo abrazada por Lavander. La desaparición de Padma había sido una de las más chocantes noticias dentro del colegio el año anterior. - Y quienes han contado con la suerte de no perder a nadie, conocen aún así las desgracias de quienes lo han hecho, conocen de la injusticia de las vidas perdidas, y confío... confiamos en que no desearán quedarse de manos cruzadas.

Hermione se detuvo momentáneamente, esperando que sus palabras surgieran efecto entre todos los presentes, y Harry decidió que era momento de acompañarla en su discurso. Subió a la tarima, y posando una mano sobre el hombro de la muchacha, le indicó que él tomaría la palabra unos momentos.

- El ED se creó en su momento para aprender de defensa, se creó porque no podíamos estar desprevenidos ante el mundo que nos ataca desde fuera. Ahora creemos que tenemos que usarlo para prepararnos, porque la guerra no se quedará ajena a nosotros, ya nos llega por medio de familiares, por nuestros amigos, pero Voldemort no sólo nos destruirá de a poco, de alianzas, también llegará el momento en que quiera atacarnos directamente, también estará el día en que tengamos que ser fuertes y salir a una batalla, para defender lo que queremos, todo en lo que creemos, para defender lo que somos...

- Les estamos ofreciendo una oportunidad para poner un granito de arena por este mundo, el mundo donde vivimos, el mundo al cual pertenecemos, y por la gente inocente que muere todos los días por una causa sin fin. - interrumpió Hermione.

- Queremos hacerles saber que no será fácil, que habrá vidas en juego, no podemos mentirles en ello, pero también lo están sin participar. Voldemort no irá eligiendo a quienes están preparándose para perseguirlos, perseguirá al que se cruce enfrente de él, o al que vaya de costado... - la voz de Ginny, y su parte del discurso, tomó a Harry y Hermione de sorpresa.

- Nadie los obliga a nada... son capaces de hacer con sus vidas lo que deseen, pero si se unen a nosotros sellaran un pacto de compromiso, de lucha por todo lo que es bueno en este mundo. - agregó Ron.

Harry sonrió con el rumbo que estaban tomando las cosas, no sólo sus amigos estaban marcando su decisión, su puesto en la organización, sino que estaban haciendo de las palabras, el más hermoso de los discursos, el más significativo y el más valedero.

- Son libres de ser quienes son... pero esa libertad se nos está siendo prohibida por Voldemort, está en ustedes levantarse y luchar por ella. - Neville sonrió cobrando una fuerza y autoridad jamás esperada en él.

- Seremos mejores si estamos unidos, si forjamos una fuerza única y valedera... - Hermione volvió a tomar la palabra. - No es una decisión fácil, y no les pedimos respuesta inmediata, le pedimos eso sí, discreción, tanta o aún más que la dada cuando la creación del ED.

- Suponemos que tienen preguntas... - Harry sabía que extender un segundo más el discurso sería sofocarlos y presionarlos demasiado. Todo lo ya dicho había sido suficientemente convincente y posiblemente muchos allí se habían sentidos identificados con aquellas palabras.

Los murmullos, y las manos en el aire se propagaron a la rapidez de la luz una vez hecha la propuesta. Hermione volvió a pedir silencio, y a pesar de la ansiedad que la gran mayoría tenía, nuevamente la calma vistió al salón.

- Contestaremos todas sus preguntas... una por una.