ola! después de muchísimo tiempo subo un nuevo cap. tantas cosas pueden pasar con un simple paso... tantas cosas que ya ni las contamos como tal.
ah...
en el otro cap profundizaré más lo que sucedió en espana y tantas incógnitas más. y más allá, espero que les valla bien en su semana y en lo que más desean que si de algo vale vivir la vida, sólo importa sonreír y llorar para volver sonreír.
gracias por todo.
"Ver pasear los días
Es ver mar en silencio
Recibe besos de extraños
Hay que ver cómo duele
Que te falten hojas del diario"
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5. Un último sacrificio
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Esperaba no llegar tarde.
Su marcha lo llevó a una estancia bastante amplia, de férreas columnas y murallas, con pocos muebles. Se adentró con cautela, levantando el rifle. Parecía no haber nadie. Cargó el rifle y esperó.
Silencio.
Taponó la vida que ese infeliz soldado le hizo. Gracias al cielo que no le perforó algo importante. Podría tener por un tiempo más la bala.
Natsu siguió caminando.
Y de improviso…
ooOoozoeooOoo
-Déjate de juegos, Heartphilia. Este es tu fin
La explosión de la granada levantó una polvareda que la ocultó. Se escondió en un pilar, atenta.
-¡No sé quién eres o qué es lo que buscas! (Gritó Lucy) ¡Pero no dejaré que me atrapes sin luchar!
Buscó un mejor refugio, percatándose que había un gran agujero en la pared. Entró en él sin titubear.
La polvareda ya se iba.
Una mano le agarró por la boca, sorprendiéndola. Se agitó con fiereza, pero la mano le hacía más presión sin dañarla. Le susurraron en su oído. Se relajó. Pronto la soltaron y vio quién era…
-Parece que la muerte se obstina en buscarte
Lucy carcajeó bajito.
-Sí… (Le contestó), pero tú eres mi sicario favorito
Se miraron.
-Natsu…
-No, calla
La besó fugazmente.
-Vamos (Le instó él)
Caminaron un, dos pasos… ¡Qué importa!
El demonio ya los había visto.
Apuntó, disparó.
-¡NATSU!
Lágrimas corrían, su sangre corría.
Más gritos.
Pero siguió estoico, siguió fuerte, la abrazó contra su pecho y resistió. Porque hay esperanzas que arden con fuegos propios. No decaen, no se apagan, incendian con su fulgor e irradian luz por mucha oscuridad que les rodee. Fuegos fatuos más fuertes que las lágrimas y la razón, fuegos que crecen con una caricia, un susurro, con una pasión dormida… fuegos que un día podrían quemarte…
Fuegos que son sueños dormidos.
Y para Salamander su fuego dormido acababa de surgir para por fin despertar.
ooOoozoeooOoo
Odiaba a los periodistas, los odiaba con toda su alma. ¿Cómo demonios se habían conseguido su número particular? ¡Bfff! ¡Periodistas y sus artimañas! ¡Ni siquiera su café era capaz de calmarla!
Periodistas.
Ahora estaba en un café en plena madrugada, muerta de frío y de sueño. Para colmo, las cotorras aún no llegaban…
¡Argh! ¡Periodistas!
¿Qué le habían dicho? "¡Es urgente, comisario! Encontrémonos en el café Remmyeld para hablar ¡Es algo que le podría ayudar del caso Heartphilia!" y cortaron sin ningún detalle más. Aunque bien podría no haber venido, pero este caso ya le estaba dejando varias migrañas. Ya habían pasado dos horas y nada. Puede que le hayan mentido…
-¡Comisario!
Más vale tarde que nunca.
-Llegan tarde (Su voz fue algo ronca y estaba muy cansada. Ignoró por completo el terror de las reporteras) ¡Hablen!
Las palabras se le quedaron en la boca. Molly y Merry no conocían el carácter del inspector, pero ya comprendían que no le debían incordiar. La pelirroja daba mucho miedo.
-¡Nos retrasamos porque no teníamos tren! ¿Verdad, señorita Merry?
-S-s ¡Sí! (Se apresuró a decir Merry) De pronto se detuvo el servicio de los trenes Heartphilia y tuvimos que arrendar un coche cualquiera… lamentamos la demora, comisario
Erza bebió más café.
-¿Saben por qué detuvieron el servicio? (Preguntó al rato)
-N-no… (Molly sacó unos papeles de su bolso) pero hemos hallado esto. Revíselo por favor
Erza los cogió y los hojeó sin ganas.
-¿Qué es esto?
-Son fotocopias y recortes de diarios de hace seis meses (Merry fue señalándole uno en uno los diarios). Sospechamos que el caso Heartphilia está totalmente relacionado con la masacre en donde Vash se vio envuelto
-¿Cómo? ¿Qué tiene que ver uno con el otro? Está claro que Vash fue el guardaespaldas de Lucy pero nada más
-Es cierto, pero en aquel atentado estuvo la madre de Lucy
-¿QUÉ?
-Sí, Layla Heartphilia había ido de vacaciones por una semana en Londres cuando encontró su destino fatal. Si Vash era para entonces sospechoso ¿Por qué Jude Heartphilia lo habrá buscado con tanta insistencia para que proteja a su hija si "mató" a su esposa? Sabemos que Vash no fue el culpable y que hay alguien más metido en todo esto
-Su hipótesis está bastante buena pero aún tiene puntos ciegos (Erza frunció su ceño). Para empezar, Vash Estampide fue sentenciado a muerte. Se encontraron las pruebas y demasiados testigos oculares apuntaron que él fue el asesino, sólo que su peinado los desorientaban un poco pero de que era él, era él. Ante una oportunidad, Vash sacó las pistolas de los policías que lo llevaban e hizo un alboroto que logró desorientar a todo el mundo en la corte. Consiguió escapar y ahora es uno de los más buscados por toda Gran Bretaña. Ahora, con respecto a lo de Lucy…
-¡No, inspectora! (Merry golpeó con fuerza la mesa) ¡Vash no es capaz de hacerle daño a nadie, ni siquiera a una mosca! ¡Además, si en verdad creyese que es el culpable, hace bastante tiempo que usted lo hubiese entregado a la embajada inglesa! ¡Sé que al igual que yo piensa que fue otro y no él!
Erza sonrió.
-Puede que estés en la razón, Merry. Lo único que sé que hay algo oscuro aquí y que debo de alguno u otra forma descubrirlo. Después de todo tendré que contar con su ayuda ¿Algo más?
Merry quedó sin palabras.
Fue Molly quien habló:
-Conjeturas, más que nada. Bien se podría haber hecho un complot contra el señor Vash para así inculparlo. Lo más extraño es que en aquel atentado estuviese la señora Heartphilia como la principal víctima, relacionándolo directamente con Lucy. Recuerden que por la muerte de su madre ella volvió de España a Italia. Si supiésemos quién era el de la máscara de dragón, podríamos unir mayores cabos
La inspectora les hizo una seña para que hablasen más bajo. Se percató que la camarera hacía bastante tiempo había dejado de lado sus tareas para escucharlas.
-Sí, Molly (Susurró Merry). Pero no tenemos cómo saber quién era el de la máscara de dragón
-Puede que sí haya una forma…
Las periodistas no cupieron en su expectación.
-¡¿Cómo? (Exclamaron ambas)
-Tengo una teoría… (Erza hizo una pausa) estuve pensando en la forma en que se desarrolló el secuestro y llegué a la conclusión de que más que un secuestro fue un escape. Puede que en verdad era un sicario aquel de la careta de dragón, sin embargo, no cumplió su cometido. Y dejó un distractor para no culpar a ningún sospechoso y para darle más tiempo en su huida. Para ello utilizó el incendio, el fuego, para ser más precisa. Bien se sabe que hay gánsteres que dejan una firma o símbolo que los caractericen para que así la policía no meta sus narices y dejar así inconclusos los casos o con un culpable casual que tuvo la mala suerte de estar allí. Es decir, la mafia está detrás de todo esto. Y como van las cosas, Vash será el culpable de todo esto, más aún, con la relación que él tiene con la masacre.
-¡Debemos hacer algo! (Soltó con impotencia Merry)
-Podríamos… aunque estemos de manos atadas (Continuó Erza). La mafia es demasiado escurridiza y casi imposible de culpar. Más aún con quién creo que es nuestro dragón
-Y… ¿Quién es?
-Natsu Dragneel, más conocido como Salamander, el Dragon Slayer del Fuego
ooOoozoeooOoo
-N-no… te la llevarás
Natsu jadeaba, respiraba bocanadas de aire por el esfuerzo.
Pero de pie, siempre de pie.
El demonio carcajeó impávido de la desgracia que provocaba, como si aquello no fuese más que un mero hecho de dolor ajeno que no le importunaba. Siguió apuntando.
-Dámela y no tendrás más dolor (Dijo), seré benevolente contigo
Pero hay cosas que no puedes dejar, que una vez que lo has cogido ya no puedes dejarlo ir, dejarlo a que se pierda, a que muera por culpa de tus propios miedos. No, no podía dejarla en las manos de ese demonio.
Aún si su vida dependiese de ello.
Natsu la abrazó más fuerte.
Otro disparo, más gritos.
Lágrimas.
Hubo un momento en que todos sus sentidos se acallaron, en que se abstraía de sus propias sensaciones. No había dolor, no había tiempo. La fuerza lo abandonaba como un suspiro.
Resbalaba, caía.
Y de pronto un latido, una pequeña insinuación de vida… tump, tump, tump, tump, tump, tump… Un latido. Lo atrajo con más bríos, con un calor agraciado de vida.
Se apoyó, respiró su aroma una vez más.
Aún… aún podía defenderla.
Una nueva oleada de energía lo invadió. Se deshizo del calor conciliador y volteó con tambaleos. En sus ojos se formó la silueta borrosa de su enemigo, de quien quería arrebatársela. Corrió y lo empujó con todo su peso. Cayeron ambos. Levantó su puño para golpearlo y lo descargó en todo el vacío. Frustrado, lo intentó de nuevo y de nuevo… o no llegaban o eran meras caricias. Se sentía débil y cada vez más cansado.
Gritó.
Una fría y dura sensación se agolpó en su pecho. Lo tanteó. Era metal, el metal de una pistola que hizo más presión.
-Descansa en paz, Dragneel
Escuchó antes de sumirse en la completa oscuridad.
ooOoozoeooOoo
Estaba en un coche viajando a un lugar desconocido.
Hacía tiempo que abandonaron la carretera y avanzaban por un camino recóndito totalmente para ella. Se detuvieron en una choza y a empujones la bajaron. Sus manos estaban atadas y ante esa unión la obligaron a caminar tirándola con una cuerda. La entraron y la encerraron dentro.
Su voz se escondió en su garganta. La choza no tenía mayor iluminación que la poca luz que se infiltraba en los tablones carcomidos de humedad. No había ventanas y la única salida era esa puerta que robó todas sus esperanzas al ser encerrada con llave y lo que parecía ser el sonido de un candado.
Le gritaron desde el exterior:
-¡Te quedarás encerrada aquí hasta que tú misma aceptes las condiciones que se te impusieron hace diez años! ¡No tendrás comida ni agua y vendré cada mediodía para oír tu respuesta!
Sintió que se iba y el sonido del coche encendiéndose le evidenció que por fin estaba sola. Se abrazó a sus piernas y sollozó incapaz de contener más su fuerza.
Él… había muerto.
¡Muerto!
Aún no podía creerlo ¡aún no podía creer que él haya entregado su vida a la muerte!
Por ella.
¡Por ella dejó que le dispararán y que lo destrozaran de a poco! Dejó escapar su vida entrando en el antro de las Camisas Negras y ahora después como un escudo humano ¡Estúpido sicario que no fue capaz de ver su propia vida antes de la de ella! ¿Qué tipo de sicario era…? Ni siquiera fue capaz de matarla cuando debía hacerlo ¡No, no! ¿Qué podía tener en su cabeza que no hacía más que tonterías para cuidarla? ¡Por Dios! ¡Si quería matarla y ahora muere por ella! Ella debió haber muerto… no él.
Si ella hubiese muerto él estaría vivo, quizás, haciendo lo debía hacer como sicario… pero vivo de todas formas. Y si ella hubiese muerto hacía unos meses atrás, su madre aún seguiría viva… y si ella hubiese muerto hacía diez años antes nunca hubiese viajado a España, nunca lo hubiese conocido y nunca hubiese ocurrido lo que ahora le pasaba. Un matrimonio que nunca deseó vestir, un sentimiento que nunca guardó al hombre que ahora le quitaba con puñaladas todo lo que amaba.
Todo se hubiese solucionado si ya estuviera bajo tierra.
La muerte se cernía ante ella con una manta que la mataba en vida…
Oye, no pienses en eso.
Oh… sus recuerdos florecían como una pequeña vela en sus penurias.
-¡Debí haber muerto! (Gritó a su memoria) ¡Así todos estarían vivos! ¡Mi madre… él… aquellas personas! ¡TODOS!
¿Por qué piensas que he muerto?
Calló. Esa pregunta la hizo divagar cuando en un día de verano en donde lo barcos encallaban en puerto y las gaviotas revoloteaban por un pez desprevenido…
Era mediodía y los puertos rebosaban de actividad.
Hubo una explosión de color que inundó el grisáceo puerto. Un arcoíris de danza y felicidad se propagó como la pólvora. Una sonrisa se asomó en cada porteño y contemplaron felices el diminuto carnaval que se formaba.
Aquel era el día en que volvían los gitanos después de cada año. Cantaron, bailaron, formaron un verdadero revuelo que pronto unió a todo el pueblo.
Y aquí era el punto en que todos se conocían y se trataban con amabilidad. Aquel era el único día en que se daban esa licencia antes de volver al anonimato. Los gitanos con su estallido de algarabía dieron una nueva bienvenida al verano y a las flores.
-¿Quieres que te lea la suerte, paisano?
Una muchacha rubia con un paño en la cabeza le tomó las manos a un chico. Su vestido azulado se ondeaba travieso con la brisa marina a la par de sus alhajas.
-¡Dímela! (Le contestó ansioso el chico)
Pudo ver que la gitana encrespada su ceño y balbuceaba cosas en sus labios.
-Bueno… ¿Cómo te llamas, paisano?
-Natsu ¿Y tú?
-Mira, Natsu, en tu futuro tendrás mucho dinero, te casarás y ¡oh! Aquí veo muerte (Le señaló con un dedo). Si me das un par de monedas te diré cómo puedes contrarrestar esa muerte
La gitana le sonrió.
El chico rio divertido.
-¿Y las monedas me dirán tu nombre?
Ella torció su sonrisa.
-No crea que sea más importante que tu propia suerte, paisano
-Pero yo quiero saber (Sonrió travieso)… nunca he visto una gitana rubia y de tan malas mentiras
Ella reprimió un impulso de pegarle. Se alejó y se perdió en el gentío. Lo que no sabía es que él le había seguido y en un momento dado la tomó y la tironeó hacia otra dirección.
-¡Oye! (Ella logró decir) ¡¿Hacia dónde me llevas?
Él le respondió con una sonrisa.
Se lanzaron calle arriba, adentrándose en un angosto callejón. La soltó y le hizo una seña para que se acercara. Dentro de una caja de cartón había una gata que había parido hace poco. Lamía a sus cachorros con maternidad y los acercaba a sus flácidos pezones. Muchos ya habían muerto, la madre estaba famélica y casi no pudo alimentar a sus cachorros. Sólo uno vivía y se entregaba a él con ternura.
La gitana los contempló un momento, con el corazón en la mano. Ladeó su rostro y vio que el joven ya no sonreía como antes. Había ensombrecido sus ojos.
-Ayer… ayer estaban vivos tres de los cuatro. Ahora sólo este está vivo
-Natsu…
-Eres la tercera persona que traigo aquí pensando que haría algo…
-Yo no puedo
-Nadie puede
La madre dio una última lamida antes de caer rendida sin vida. El gatito aún lamía con más presión.
-Ha muerto
-Un último sacrificio
Ambos se miraron.
-Natsu… yo soy Lucy y creo que es mejor que tú te hagas cargo ahora que la madre ya no está. Quizás… es lo que haya querido la madre
-¿Yo?
-Si quieres, me lo llevó yo y cuando vuelva el próximo año, lo cuidarás tú
-¿Cómo sus padres?
-¡N-n-no! Sólo lo cuidaremos
Natsu volvió a sonreír.
-Eres una gitana rubia y de muy malas mentiras pero con un gran corazón. Nunca te olvidaré
Ella se sonrojó.
-No es para tanto…
-¿Qué te parece si lo llamamos Happy? Parece un gatito muy feliz
-Me parece bien (Tomó el gatito de un poco más de dos semanas)
-Entonces, ¿El próximo verano?
-Sí (Lucy estrechó más al gatito en su regazo). Adiós
-Adiós
Los gitanos se fueron a la mañana siguiente.
Y en lo que el tiempo transcurría, El gatito Happy creció fuerte y muy regalón. Lucy pudo amamantarlo con una tela que enrolló y en la que mojaba una de sus puntas en leche de vaca. Esto asimilaba como uno de los pezones de la mamá gata y Happy lo tragaba con felicidad. Pronto se encariñó con Lucy.
Al verano siguiente, buscó al chico con impaciencia. Nada le aseguraba que él se había quedado esperándola todo ese tiempo y aunque la promesa la obligaba a volver, no podía afirmarle que él sí lo había hecho.
-¡!
Y desde el puerto, Natsu le alzó una mano. Ella se acercó y le entregó a Happy.
-Tal como prometí (Dijo ella), ahora es tu turno
Happy ronroneó.
-¡Wow! ¡Me reconoció!
Lucy sonrió, complacida.
-Ahora debo irme
-¿Por qué…?
Sus ojos la paralizaron en un momento.
-Debo… volver
-¡Pero eres mi amiga! (Le tomó una mano) Ven ¡Divirtámonos un poco!
Como hacía un año, la tomó y la llevó, esta vez, a una parte solitaria de la playa.
-¿Ves esa piedra que hay allí? (Él le señaló un peñasco)
-¿Sí…?
-¿Qué te parece si nos lanzamos desde ella?
-¡QUÉ! ¿ESTÁS LOCO?
Pero sea cual sea la respuesta, Natsu corrió con todas sus fuerzas y subió el peñasco y antes que Lucy dijera algo, se lanzó.
-¡Pero! ¡NATSUUUUUUU! (Un mar azul se había llevado todo rastro de ese extravagante chico) ¡NATSUUUUUUUUUUU! ¿Por qué…? ¿Por qué la muerte lanzó su manto de muerte en mí…?
-Oye, no digas eso
Natsu la miraba preocupado. Estaba totalmente mojado y el agua con arena le chorreaba por todas partes.
-¡Pero si tú! ¡Vi como el agua te tragaba! Tú…
-¿Por qué piensas que he muerto?
-Ya te dije… pensé que el mar te tragó y las rocas del fondo…
La empujó al mar. Lucy cayó con una gran ola que la hizo rodar.
-¡Oye, qué te ocurre!
-¿Ves que eso no te mato?
-¡Pero si tú subiste esa roca y…!
Calló, se dio cuenta que no podía hacer gran cosa con ese chico.
-¿Te irás, cierto?
La pregunta la dejó perpleja.
-¿Por qué lo dices?
-Porque ya no podré estar aquí cuando vuelvas el próximo verano. Quería saber si te podrías quedar un día más
Eso la sonrojó.
-No lo creo… Lo intentaré
La abrazó.
-¿Seremos amigos siempre?
Ella sintió
-De alguna forma, las estrellas nos unirán si queremos
-Entonces… ¡hasta una próxima vez!
-Hasta una próxima vez…
¡Oh, destino de crueldad absoluta! ¡De recuerdos más fuertes que la adversidad!
"Natsu… Natsu…" pensó "¿Por qué no me dijiste que eras tú? ¿Por qué cambiaste tanto…? Ahora ya no es el olvido o el tiempo que nos distancian… es la misma muerte que te me ha arrebatado ¿Las estrellas podrán juntarnos otra vez? No sabes cuánto deseo oír tu voz una vez más"
Y siguió divagando en sus recuerdos.
ooOoozoeooOoo
Wendy terminaba la autopsia de una pobre desdichada ultrajada. La chica no debía pasar de los quince y, por el pequeño bulto de su vientre, no era la primera vez que pasaba por lo mismo. Corrió la mortaja y guardó el cadáver en el congelador.
Abrió otro congelador y deslizó la rampilla hacia afuera. Conocía el caso, era un hombre entre veinticinco y treinta años. La causa de su muerte fueron las cuatro balas en su cuerpo. Deslizó la cremallera y unos ojos vidriosos le devolvieron la mirada.
Lo conocía bastante bien.
Deslizó la mortaja hasta el torso y fue haciendo pequeñas incisiones en el desnudo cuerpo. En un pocillo dejó las balas. Limpió las heridas y las cosió. Acto seguido, sacó una jeringuilla de su delantal y lo inyectó directamente en el corazón del fallecido. El rojizo líquido fue entrando sin problemas. Se alejó un poco y esperó.
Como si hubiese salido del mar, el muerto dio una gran bocanada de aire y respiró quejumbrosamente. Sus mejillas volvieron a tener color y su cuerpo tiritó notoriamente. Tenía los ojos abiertos de par en par.
-¿Dónde… dónde…?
-Estás con los vivos (Le contestó Wendy con una feliz sonrisa)
Puede que había hecho mucho esfuerzo o que la respuesta le había sido satisfactoria. Se durmió esta vez fuera de los brazos de Hades.
Wendy cogió su informe y recreo lo que escribiría en él: "Paciente supuestamente muerto había sufrido catalepsia producto del impacto de las balas. Ahora está en observación" Vio la hora "A las doce con treinta dos minutos con seis segundos despertó" escribió algo que después arreglaría, dejándolo de lado.
Estaba feliz.
Su amigo Natsu había sobrevivido.
