Capítulo V
Tú eres mi único amor
¿Acaso no lo sabes?
Entre todas y cada una de las veces que mis labios han dicho tú nombre Terry,
Se escucha el eco del amor, presente en cada entonación y cada silaba¿Lo escuchas?
En Escocia, entre tus brazos, cuando susurré tu nombre y me inundó la cálida
presencia de tu boca, el amor elevó mi alma hasta el firmamento ¿Lo recuerdas?
Desde entonces nada es tan real como el amor que te profeso.
No hay nada tan acogedor como tus brazos.
No existe nada tan conmovedor como tus ojos color mar,
Ni tan apasionante como tus labios
Deja que tu paso empareje con el mío,
Que nuestro andar por esta vida sea en una sola dirección
Sabremos entonces que desde el mismo momento
en que nuestros ojos se encontraron,
por primera vez allá en medio del Atlántico,
No ha existido nada ni nadie que nos hiciera olvidar
¿Acaso no lo sabes?
Terry tu eres mi único amor.
Alisa Roma.
Mientras esperaba el elevador, Candy sintió una leve ansiedad en el pecho, como si dentro de ella supiera que estaba a punto de ocurrir algo, de hecho todo el día fue así. Se levanto tarde, el sedante que le administro Kerry fue bastante fuerte y logró hacerla dormir bastante más de lo acostumbrado. Con un ligero dolor de cabeza, se arreglo y bajo al comedor donde sus amigos terminaban ya sus desayunos.
Pudo notar la preocupación en los ojos de todos cuando apareció, era natural que la miraran así después de lo que sucedió la noche anterior. En realidad, se sintió reconfortada al saber cuanto la amaban esos tres. El cariño de los seres que formaban su familia, era lo que hasta ese día la había hecho salir adelante, Albert, Kerry, Paty, Annie, Stear y el mismo Arthur la familia que había elegido su corazón, ellos y las mujeres que la cuidaron de niña eran las personas mas importantes de su vida. Por eso no había querido preocuparlos, por eso había seguido adelante en silencio. Era irónico como todo el tiempo alentó a otros a hablar, los escuchaba con atención, mil veces en Francia, mil veces aquí con sus seres queridos, intuyendo que formaba parte de la recuperación de sus corazones, de sus mentes y de sus almas. Cuando volvió a ver a Kerry, mil veces hablaron de cómo el estado anímico de los pacientes era vital para la recuperación, ella le proporciono datos, libros y la oriento. Entonces comenzó a ponerle nombre a los estados que antes solo adivinaba en sus pacientes. Depresión, culpa, evasión eran tan cotidianos como heridas de bala, quemaduras por mortero, además de la ceguera que algunas armas producían. Stear fue el motivo principal de Candy, su recuperación física era cuestión de tiempo, pero la de su alma y corazón tardarían aun más. Candy no se mentía a si misma, podía reconocer una crisis nerviosa por experiencia. La noche anterior llegó a su límite, después de años de negarlo, a todos y a si misma, la realidad del corazón salió a flote: ella amaba a Terry, no importaba que estuviera casado, no importaba que tuviera un hijo fruto de esa unión, como no importaban los años pasados de silencio, ella lo amaba y lo amaría siempre. Aunque reconocerlo no la aliviada, por lo menos si la hacía sentirse tranquila. Reconocer sus sentimientos la llenaban de serenidad. Redoblando su sonrisa y sus pasos, se apresuró a llegar a la mesa.
Buenos días a todos – dijo con voz cantarina
Buen día querida¿te encuentras mejor? – Kerry la miraba analítica, aunque sonreía.
Buen día Candy – contestó también Albert, sin dejar de observarla
Buenos días – terció Arthur sin mirarla a los ojos.
Veo que ya han desayunado- dijo con un mohín muy suyo
Lamento que no te hayamos esperado, pero se te pegaron las sabanas. – contestó jocoso Albert
No lo lamentes – dijo Candy, agradecida de la discreción de Albert – Estaba bastante desvelada.
Será mejor que desayunes rápido, recuerda nuestros planes¿Aun nos acompañaras?
Claro que si, quiero conocer bien Nueva York¿A donde vamos?
Es una sorpresa – contestó Kerry guiñándole el ojo
¡Me encantan las sorpresas¡
Toda la mañana fue una serie de ellas, visitaron El Museo Metropolitano de Arte, City Hall y el Empire State. Todas esas magnificas obras de arquitectura le daban un aire de sofisticación y opulencia a la ciudad, mas tarde visitaron la Iglesia de San Patricio, era un lugar donde se respiraba paz, Candy y Kerry encendieron algunas veladoras, una por los hombres y mujeres que conocieron y que no pudieron salvar y otra por aquellos a los que amaban.
Hay tanta paz en este lugar Kerry, me gustaría sentirme así todo el tiempo.
Es el tiempo el que todo lo cura Candy.
Gracias Kerry- le dijo con los ojos llenos de lágrimas – por escucharme anoche, por comprender.
Somos amigas Candy, puedes apoyarte en mí y en los demás. No subestimes la capacidad de ayuda de todos, podemos estar ahí cada vez que nos necesitas.
Las dos mujeres salieron de la iglesia con renovada alegría y con renovado apetito, así que comieron en un agradable lugar, cerca de Central Park. Arthur comentó que en aquel lugar siempre comía con su Tío, parecía ansioso de verlo esa noche, después de tanto tiempo alejado de América, el era la única familia que les quedaba a los dos hermanos y Kerry quería presentarle a Albert.
Al final de la tarde llegaron al puerto desde donde pudieron ver la hermosa imagen de la Estatua de la Libertad, recortada por la luz del sol que se ocultaba. La imagen fue arrebatadora, todos miraron la impresionante estructura hasta que cerró la noche.
Candy pensó en la libertad, en si tendría el valor para vivir en libertad, se daba cuenta de que aceptar a cualquier otro hombre, incluso alguien a quien quería tanto como a Arthur era totalmente injusto, el amor era algo que no podía forzarse, el amor de uno no alcanza para dos.
Mientras regresaban al Astoria se dio cuenta de que el tour no toco la avenida Broadway. Albert y Kerry eran, como siempre, considerados. También notó la actitud reservada y cabizbaja de Arthur. Este se dirigió a ella en contadas ocasiones, y con una media sonrisa, parecía que se disculpaba con cada palabra. Le hubiera gustado que su amigo se comportara como siempre, extrañaba su constante vivacidad y sus eternas bromas. A pesar de esto, Candy disfrutó el día.
Al llegar, Arthur fue abordado por un botones que le decía que tenía un mensaje, este tomo el papel de la bandeja que le extendía el chico. Mientras leía sonreía de oreja a oreja.
Que sucede Arthur¿quién te ha mandado un mensaje que te puso de buen humor?
Es de tío Nat, Kerry¡No vas a creerlo! – dijo Arthur ampliando mas su sonrisa
¿Qué¿Sucedió algo? No te quedes sonriendo así¡dime! – decía Kerry ante el silencio de Arthur
Va a venir acompañado a la cena. – contesto este ultimo escueto
¿Acompañado? – pregunto entre extrañada y sorprendida
Si, exactamente, va a venir acompañado de "una hermosa dama" según sus propias palabras. – contesto riendo abiertamente.
¿En serio!
¿Por que la sorpresa Kerry? – preguntó Albert sonriendo ante la cara de su prometida
¡Oh Albert! tío Nat es un hombre tímido y reservado, tiene más de 10 años de viudo y jamás le habíamos escuchado nada sobre una mujer, mucho menos de "una hermosa dama".
Debe ser alguien importante – comentó Candy
Por supuesto que si¡Me muero por conocerla!
Bien pues será mejor que nos apuremos, tenemos solo una hora para estar listos para la cena – comentó Albert.
¿Qué insinúas Albert? Ni Kerry ni yo tardamos en arreglarnos
¿No? Entonces no quiero estar cuando si se tarden – contestó Arthur volviendo a su habitual humor
Mira quién lo dice, sabes Candy que Arthur pasa mas de media hora frente al espejo peinando su cabello – dijo Kerry poniendo en evidencia a su hermano
¡Es solo por que es muy rebelde¡ - contestó defendiéndose
¿No será vanidad? – dijo Candy, mirando a Kerry
Seguro que si – contesto esta
Arthur, será mejor que ya no digas nada, estas dos mujeres te tienen en la mira y como dicen, "todo lo que digas puede ser usado en tu contra"
Creo que tienes razón – contestó entre resignado y ofendido
Bueno pues nosotras nos vamos, hay que empezar lo antes posible, para que los caballeros no se vuelvan ancianos de tanto esperarnos – dijo Kerry mirando a Arthur mientras ella y Candy reían.
En su habitación Candy tomo un baño rápido y se puso aquel vestido escotado que Annie le hiciera comprar, luego levanto su cabello y se coloco el sombrero que llevaba a juego. Ella nunca se maquillaba, pero esa noche se sentía pálida, así que se puso algo de polvos y pinto sus labios de rosa, mientras se miraba al espejo, le gusto el efecto, se veía mayor, más mujer. De pronto se dio cuenta de que ya no era la chica estudiante, la adolescente de antes. Mientras estuvo en Europa, casi no tuvo tiempo de observarse en el espejo, hoy se miraba analítica. Era delgada pero de cuerpo proporcionado con curvas pronunciadas, sus ojos eran más verdes con ese vestido, y su cara había dejado la redondez de la niñez, sin embargo sus eternas pecas aun salpicaban su nariz, verlas siempre le recordaba a Terry y al odioso apodo que le había puesto, y que después había extrañado tanto oír en sus labios. En vez de sentirse triste, sonrió, los recuerdos la llevaron junto al hombre que le quitaba el sueño, eso era lo único que tendría de él, así que de ahora en adelante disfrutaría de esos recuerdos. El sonido del teléfono la saco de sus recuerdos. Pensando que era Kerry o Albert apurándola, contestó.
¡Ya voy, estaré abajo en un minuto! – dijo con tono cansado
Tarde como siempre Candy¿Cuándo dejarás de ser impuntual, revoltosa? – dijo una voz que ella no esperaba
¡Flammy! Que gusto – dijo y luego algo preocupada – ¿todo esta bien, la tía Abuela?
Todo esta bien, ella esta muy bien Candy, bajo las circunstancias.
Que bien. ¿Cómo están todos allá¿Stear sigue en su rehabilitación¿Annie se siente bien con el embarazo¿Te esta ayudando Paty con la terapia¿Cómo esta ella?. . .
Para Candy, todos están bien, las chicas están aquí conmigo, de hecho fue idea de Annie llamarte para saber como estas tú.
¡Kerry las ha llamado¡ - dijo acusadora
Por supuesto que lo ha hecho, e hizo bien, para eso están las amigas Candy, estábamos preocupadas.
Entiendo. Estoy mejor Flammy.
¿De verdad?- dijo preocupada – no nos engañes.
La verdad es que estoy muy triste, pero ahora no voy a guardarlo, me siento mas tranquila, pero soy muy infeliz – dijo casi llorando.
Todo va a salir bien chica, algún día olvidarás.
Tal vez.
Annie quiere hablar contigo – dijo Flammy – disfruta el viaje, aquí estamos esperándote, en cuanto llegues veremos que podemos hacer contigo.
Gracias Flammy.
Hola Candy – dijo la tímida voz de Annie – por favor no te enojes con Kerry, nos llamo porque esta preocupada por ti.
Y ustedes encomendaron a Flammy el primer ataque, sigues siendo una cobarde Annie – contestó esta de mejor ánimo.
Bueno, ya sabes "genio y figura". Te extrañamos mucho, en cuanto vengas no dejare que te tengas tiempo para ponerte triste.
Gracias Annie, estaré bien, solo necesito. . . tiempo
Todo va a salir bien. – dijo Annie – Es raro que sea yo quien te lo diga, pero ¡Ánimo,
Yo también te extraño a ti y a las demás, muchísimo, llegaremos pasado mañana. ¿Esta con ustedes Paty, quiero saludarla?
Te la paso¡divierte mucho por favor!
¿Candy? Hola querida¿es cierto que estas mejor?
Si Paty, estoy mas tranquila, muy triste, pero mas tranquila.
Yo mejor que nadie se por lo que pasas, te entiendo, hay veces que parece que el corazón no tiene consuelo. Se que nada de lo que diga ahora alejara el dolor, pero confió en ti, se que eres lo suficientemente fuerte para salir de esto.
Gracias Paty, es lo mejor que nadie me ha dicho hasta ahora. Creo que el papel de victima no me va.
Por supuesto que no, ese es mi papel, o lo era hasta hace poco.
¿Cómo esta él?
Mejorando, pero aun muy abatido, sin embargo creo que va mejor. . .
Pareces más confiada¿Traes algo entre manos verdad?
Pues si. . . Y espero que sea para bien, pero tú no te preocupes y diviértete¿esta bien, ya sabes que te esperamos aquí.
Lo se, gracias por llamar, me ha dado mucho gusto y alegría escucharlas.
Hasta Pronto Candy.
Hasta luego Paty.
Candy recordaba esta conversación mientras bajaba en el elevador con una gran sonrisa, se sentía tan querida en esos momentos, como nunca antes. Cuando las puertas se abrieron, se dirigió hasta el salón donde seguro estaban esperándola, en cuanto entro, Arthur se levantó y la condujo hasta los sillones donde estaban instalados ya Albert y Kerry.
Lamento la tardanza, es que tuve una llamada de casa – dijo mirando a Kerry, quien la miro con ojos inocentes, pero con sonrisa culpable
Estamos a tiempo aun no llegan, siéntate – le dijo Arthur, acomodando a Candy de espaldas a la entrada del salón – ya no deben tardar.
Conversaron un poco mas de cinco minutos cuando la mirada de Kerry se volvió hacia la entrada del salón, una gran sonrisa apareció en su rostro cuando reconoció a su tío Nat. Candy estaba a punto de voltear cuando la cara de Albert llamo su atención, de pronto se puso serio y muy pálido y un segundo antes de preguntar que sucedía, una voz que ella conocía muy bien llego hasta sus oídos. Mientras su corazón saltaba locamente de su pecho, escucho la sorpresa en la voz de Terry.
¡Albert¡ - dijo sorprendido – Eres tú.
Se conocen – Pregunto Nathaniel muy sorprendido – estaba a punto de presentarles a mis sobrinos¡qué coincidencia!- y en seguida dijo – Kerry, Arthur, permítanme presentarles a Eleanor Baker y a . . .
Las palabras murieron en los labios del hombre tan pronto miro la cara de Eleanor, estaba sorprendida y miraba hacia donde una hermosa y joven mujer se había levantado y pronunciaba el nombre que él dejo en suspenso. El silencio fue lo que siguió, un denso silencio.
Terry – dijo Candy mientras se levantaba a enfrentarse a unos ojos azul mar que la miraban intensos.
Candy – dijo Terry, casi murmurando, con tanto dolor en su rostro como en su voz.
Por algunos minutos los dos se miraron, reconociéndose nuevamente, dándose cuenta de los cambios que había producido el tiempo. "Esta mas delgada, pero mas hermosa, ya no es una adolescente" pensaba Terry "Por Dios no dejes de mirarme". "Esta mas alto y trae el cabello mas largo, pero sus ojos son los mismos" pensaba Candy, "Terry, Terry, no dejes de mirarme".
De pronto Candy reacciono, inmediatamente busco junto a Terry, pero no encontró a la mujer que buscaban sus ojos, en su lugar estaba Eleanor, la madre de Terry parecía muy sorprendida de verla. ¿Dónde estaba Susana, tal vez cuidando del hijo de ambos. El dolor llego a su pecho, las lágrimas amargas llenaron sus ojos, su garganta se negaba a producir sonido. En ese instante, salio corriendo hacia el jardín del Hotel, dejando una gran conmoción tras ella.
Terry vio todos los sentimientos por los que Candy paso en esos minutos, estaba seguro que la sorpresa de verlo estaba mezclada con amor, podía verlo en sus verdes ojos, de hecho quería perderse en esos ojos. Unos momentos después, pareció salir de un encantamiento y dirigió su mirada junto a él, buscaba pero ¿Qué, de pronto se dio cuenta de que no buscaba algo si no a alguien, a Susana ¡Candy no sabía de la muerte de su esposa! Sin poder detenerla la vio correr hasta las puertas abiertas del jardín del Hotel, de pronto también el se vio corriendo detrás de ella, tenía que alcanzarla, tenía que decirle. . . ¿pero qué, su cabeza retumbaba tan fuerte como su corazón, y lo único que sabía en ese momento es que esta vez, no la dejaría marcharse¡no esta vez!
En el salón, Arthur había reaccionado también, en cuanto miro a Candy, supo quien era el hombre que acompañaba a su tío, el nombre no importaba, era ese hombre el que tenía el corazón de Candy, lo podía leer en sus ojos, cuando ella salio corriendo, el quiso ir detrás pero su hermana se atravesó en su camino, mirando como aquel hombre la seguía afuera, cerro los ojos con impotencia, con rabia, con angustia, en ese momento hubiera querido ser otro cualquiera, hubiera querido estar en cualquier otro lugar.
Déjalo ya Arthur, es mejor así, deben hablar, a solas.
Pero Candy, estaba muy triste, salió sin abrigo, puede enfermar – decía tratando de encontrar una excusa para seguirlos.
Seguro Terry la encuentra y la trae de vuelta, no te preocupes – dijo Albert
Es el verdad, no me mientas Albert, estoy seguro.
No tengo porque mentirte amigo. Tú lo has visto.
Alguien puede explicarme ¿Qué esta pasando, Kerry, Arthur.
Lo siento tío Nat, es que Candy y Terry se conocen de. . . pues de antes y ahora que se han vuelto a ver, creo que deben hablar.
Te encuentras bien muchacho – pregunto a su sobrino preocupado.
No tio, no lo estoy, pero de momento estoy más preocupado por Candy.
Yo también, Terry es una figura publica, aquí siempre hay reporteros de mala reputación en busca de situaciones sórdidas, no me gustaría que se vieran envueltos en un escándalo, eso solo los haría sufrir mas a todos – dijo Albert
¡Escándalo¡ No pensé que te importaran lo que la sociedad opina, entiendo que ser fotografiada con un actor pueda ser algo peculiar pero escandaloso. . . – comentó Arthur sin creer la actitud prejuiciosa.
No solo un actor, un actor casado. . . Y te equivocas si piensas que me preocupa los chismes que puedan salir en las columnas amarillistas de los diarios, me preocupa como pueden salir lastimados los involucrados, y aunque no he visto a Terry en mucho tiempo, me preocupa mucho su situación.
Albert no pudo seguir, la voz de contralto de una mujer los interrumpió, nadie había reparado en Eleanor, que siguió toda la escena entre su hijo y Candy, no había intervenido hasta que se dio cuenta de que los presentes nada sabían de la nueva condición de viudo de Terry. Sin pensar salió en defensa de su hijo.
Terry ya no esta casado, no deben preocuparse.
¿Cómo? – pregunto extrañada Kerry antes que nadie
Kerry hija, Terry esta viudo, el único compromiso de Terry es con su pequeño hijo. Su esposa murió hace poco tiempo.
¿Murió su esposa, Dios mío Candy no sabe nada.
Casi nadie fuera del círculo teatral se enteró. Terry es muy celoso de su vida privada. – contesto Eleanor.
Todos quedaron en silencio, cada uno pensando en las posibles consecuencias de esta noticia.
En el jardín, Candy se había detenido cerca de una farola, su pecho subía y bajaba rápido, al compás de su corazón, su cabello estaba desordenado, el sombrero había quedado abandonado en el camino, sin que ella le prestara atención en su huída. Su mente era un torbellino y en medió podía ver Sus ojos azules, su mirada amorosa se había grabado a fuego, no había duda, Terry aun la amaba. Esos maravillosos ojos color de mar se lo dijeron sin necesidad de voz o palabra. Nada preparo a su corazón para ese momento., pensaba "lo sabía, de alguna forma lo intuía, pero me sentía segura en la ignorancia conciente."
En voz alta, sin saber que Terry se encontraba cerca hablaba sin saber que la escuchaba…
Terry, mi amor¿por qué?... ¿Por qué tú?... ¿Por qué hoy? Verte de nuevo… tus ojos, tus hermosos ojos me miraron nuevamente y yo… ¡Temía que hablaras tanto como que callaras¿Entiendes lo que siento? Por qué he salido corriendo…
Y por eso es que te he seguido – intervino por fin Terry
La voz de Terry llegó intensa, detrás de ella, no quiso voltear y enfrentarlo, no podría volver a verse en esos ojos y permanecer serena, intentó huir de nuevo, pero Terry siempre fue mas rápido, tomándola por la cintura, igual que la última vez que se despidieron, la acerco a su cuerpo y enterró su rostro en el hueco desprotegido de su cuello, murmuraba su nombre, dulcemente, suavemente... Candy perdió toda cordura, rindiéndose por fin, al calor de sus brazos.
Candy, mi dulce niña, ya no corras más, ya no debes huir.
Terry, yo. . .
No Candy, déjame hablar, no perderé de nuevo la oportunidad. No dejare que te vayas sin decírtelo, porque si de algo me he arrepentido todos estos años es de no habértelo confesado. . . Te amo, te he amado desde que te vi en ese barco, te he amado aun a sabiendas que no debía hacerlo, te amaré siempre. Tú eres mi único amor. . .
Terry no...
Shsss. . . Silencio Candy, no quiero escuchar, no quiero saber, dame solo unos minutos de ti, no pido más.
Candy cerró los ojos y dejo que su mente vagará, mientras su cuerpo se pegaba al de él.
"¡Ah Terry! escucharte me lleno de felicidad, de una existencia completa y por un minuto... ¡Solo por un minuto¡ no me importo nada mas que estar aquí en tus brazos, me deje llevar por la alegría y disfrute de tu amor, sin limites ni medida, me deje envolver por el romance y viví y sentí mas que cualquier mujer en el mundo. Pero transcurrido ese hermoso minuto, la realidad me golpeo¡Golpeo tan fuerte! Tú no podías ser mío. Sentí el empuje de su avanzada directo en mi pecho. Sólo pude suspirar y busque aire para mis pulmones que en ese momento se habían vaciado, necesito valor, nuevamente necesito valor para dejarte… pero antes yo también seré sincera"
Terry, yo también te amo. Lo reconozco con mucho dolor y ¿A quién culpar¿A ti o a mí¿Al destino que dejo que nuestros ojos coincidieran? No lo sé, pero no por ello debemos dejar de ser quienes somos y dejar a un lado nuestras responsabilidades. Suéltame, sabes que no debes abrazarme así, no debes, no debemos...
No, no voy a soltarte. Nunca mas¡Dios mío haz que se detenga el tiempo, que el mundo deje de girar¿Por qué hablas de responsabilidades?. . . entiendo – dijo con gran amargura – hablas de mi hijo.
El tiempo es un concepto caprichoso Terry, tan caprichoso como la persona que siente su paso. Un minuto de felicidad eterna y una eternidad de dolor, tú lo entiendes, verdad amor. Te llamo amor porque ya no puedo dejar de darte ese nombre, aunque sé que no debo hacerlo y que no me atreveré a pronunciarlo en presencia de nadie más. Si Terry hablo de tu familia¿Acaso has olvidado tus compromisos?
Por favor Candy, podemos intentarlo, nos debemos la felicidad, sería una cobardía no hacerlo. . .
¡Tú sabes mejor que nadie que no soy cobarde, que puedo presentar batalla cuando es necesario y después de tu confesión¿Qué me impediría ganar!- le gritó Candy desesperada, para después murmurar - Pero ¿Qué ganaría realmente? Después de hacerle daño a tus seres queridos, a los míos, sobre ese dolor fincaríamos nuestra vida, entonces que probabilidades tendremos de éxito. Llegarías a mi vida lleno de remordimientos y ya no serías tú, todo entero, porque nunca actuarías de forma que lastimaras concientemente a tu familia, si este amor te empujara a hacerlo, al final lo lamentarías. Y yo, no sería capaz de traicionar a. . . Susana – le decía Candy liberándose de su abrazo y mirándolo por fin a lo ojos.
¿Susana, pero. . . Susana murió.
Esas ultimas palabras penetraron en la conciencia de Candy, tan rápido como en su mente, al mismo tiempo su corazón sintió un gran pena por la mujer que había amado a Terry tanto como ella, pero también sintió esperanza, una pequeña luz que le daba una oportunidad de. . . Se avergonzó de pensar en ello con tanta intensidad.
¿Qué dices¿Murió? – volvió a preguntar turbada
Si, su salud no era buena, pero a pesar de lo que los médicos lo prohibieron, decidió tener a Alan. Después de su nacimiento, Susana fue debilitándose más, hasta que murió hace poco.
¡Oh Terry, lo siento, tu pequeño, imagino tu angustia, y el dolor de tu hijo, perder a su madre. . .!
Gracias por tus palabras pecosa, siempre has tenido un buen corazón.
Me has llamado pecosa – dijo Candy con una media sonrisa – hace tanto tiempo que no lo escuchaba. . . lo extrañe.
Hace tanto tiempo de tantas cosas – le decía mientras se volvía a acercar a ella y la tomaba de nuevo de la cintura
Demasiado tiempo Terry, demasiado. . .
Con el farol como mudo testigo de su encuentro, se besaron y sus bocas y almas se encontraron por fin, tras largo camino. Un beso que sabía a reencuentro, a amor, pasión y esperanza.
Candy dime que esto es verdad, que me amas, que no nos separaremos ya. . .
Nunca mas Terry, te amo ¿Acaso no lo sabes?
El sol caía a través de la ventana y lo despertó, aun adormilado miro el reloj de pared en su habitación, indicaba que era tarde ya, habían dormido mas de lo que se había propuesto. Moviéndose entre las sabanas, encontró el cuerpo cálido de la mujer que solo unas horas antes suspiraba de placer en sus brazos. Pensar en la hermosa visión desnuda y anhelante volvió a llenarlo de pasión. Dejando que sus manos recorrieran libremente la blanca piel, escucho como la respiración de ella variaba, haciéndose cada vez mas entrecortada, conforme sus manos eran mas audaces, de pronto abrió sus ojos y sonrió sensual ante sus caricias. Correspondió a la sonrisa con un beso hambriento, invadiendo su boca sin tregua hasta que sus oídos escucharon los gemidos de su tierna amante.
Un desfile de besos coquetos recorrió la piel de su cuello, apreciaba fascinado las sensaciones y las emociones que le producían. Los brazos de Paty se colaban entre sus costados y sus manos dibujaban círculos, con las uñas, por su espalda. Sin poder aguantar volvió a hacerle el amor, entre besos, jadeos, gemidos y murmullos apasionados volvió a sentir como, esta hermosa mujer se entregaba por completo a él, segundos después, se dejó caer exhausto sobre ella, mientras repetía su nombre una y otra vez. . . Antes de que el letargo los volviera a sumir en sueños, escucho la voz amorosa una vez más. . .
Te amo Stear. . . – le susurraba Paty, como si lo confesará por primera vez
Y yo a ti Patricia. ¡te adoro! Tu eres mi único amor
Comentarios: todas las personas que me escriben con sus comentarios, mil gracias, le he contestado a cada una y espero seguir haciéndolo.
Mil gracias por leerme.
Ali
