Realidades del Corazón
Capitulo 7
Nacido Para Amarte
Este soy yo, nacido de mi madre y de mi padre, como todos los hombres.
Para sentir en mi carne y con mi corazón, el amor del mundo.
Para encontrarte a ti, en todas las cosas.
Muchos no te entienden, yo te entiendo.
Muchos no te conocen, yo te conozco.
He oído tu risa, he tocado tu mano.
Yo te celebro, te agradezco al aire.
Te espero yo y mi sonrisa en el día nublado.
Te encuentro en el sabor del agua, en el calor del sol.
Este soy yo nacido para amarte,
para que mi lengua construya tu nombre
Y mi pie camine junto al tuyo.
Cuauhtémoc Ponce
Para Alisa
Eliza miraba el amanecer desde la terraza de su habitación, estaba helada pero no le importaba, el frío la hacia sentirse entumida y apagaba un poco el dolor de su orgullo herido.
"¿Dónde fue que perdí el control? – Pensaba con amargura - ¿Cuándo mi destino paso a ser algo tan inesperado, por primera vez no se que va a sucederme, es algo extraño sentir miedo del futuro…nunca antes tuve miedo de nada."
"Ni siquiera las siento ya - pensó mirándose las blancas y cuidadas manos - Ojala fuera lo mismo con mi vida, ojala pudiera dejar de sentir… ¡Me niego a aceptar que haya ganado! Una vez mas esa hospiciana ganó la partida, se casa con él… con la aprobación de todos, hasta de la Tia Emilia, va a ser duquesa algún día. ¡Que ironía! Yo fui educada para esa vida, ese era mi destino y sin embargo…es una huérfana sin clase la que lo tiene todo y yo…-cerrando en puños sus manos, cerró los ojos y la desesperación la invadió."
Frunciendo el ceño, dejo que resbalaran lágrimas de sus ojos, pero sabía que eso no calmaría su atormentado corazón, las imágenes de esa noche la acompañarían muchas mas, como pesadillas que no pudiera evitar. Ver a William enamorado y feliz con una mujer hermosa, por que Kerry Collier lo era, no tenía apellido ni dinero, pero era muy hermosa, eso fue demasiado para su orgullo, el anuncio de su matrimonio¡Una humillación! Esa debió ser su fiesta, ella debió casarse con un hombre de gran apellido rico y guapo… Y después ver la felicidad en la mirada de todos lo que aborrecía, todas las parejas de esa noche parecía exudar felicidad y Terry y Candy ¡Juntos! Tener que verlos, hablar con ellos, presentarse al lado de… De un hombre como él ¡Qué degradación sentir la mirada de compasión al saber que se casaba con un don nadie! No, Frank no podía definirse como insignificante, no, burdo y sin roce tenía una fuerza devastadora, pero no era un caballero, era un hombre con poder y dinero, un hombre que daba miedo. Pensar en una venganza ya no era posible, después de casarse no tendría la libertad de atacar a las esposas de los hombres con quien Frank haría negocios, el mismo se lo dejo claro cuando regresaban de la fiesta.
Un ruido distrajo la atención de Eliza de sus amargos pensamientos. Su hermano Neal llegaba a casa, podía ver su silueta desde la terraza. Toda la amargura y la ira que sentía en ese momento eran culpa de él. Sin pensar, presa de un arrebato, Eliza se giro y entrando en su habitación cerro las puertas de su terraza, sin detenerse salió del cuarto y bajo las amplias escaleras que daban al salón, el frió mármol recibió sus pisadas, no hacía ruido, se le enseño a caminar sin hacer ruido, una mueca afloro a su boca, se le enseño a ser una dama…
¡Ay hermana Grey! Para esto me enseño a ser una dama, para terminar así.
Siguió su camino hasta la biblioteca de su padre, en medio de la luz apagada de la chimenea observo a su hermano de espaldas a ella, pero de frente a las botellas de licor de la encimera.
Buenas noches Neal, o más bien buenos días hermanito – le dijo irónica parada en la puerta de la biblioteca de su padre – Tan temprano y bebes o simplemente sigues bebiendo y no has parado desde anoche.
¡Eliza! – contestó sorprendido - ¡Cállate!
Callarme, si, eso quisieras, que me callara y lo haré Neal, pero quien callará a tu conciencia y a tu orgullo – le contestó en el tono mas frío y despectivo mientras se recargaba en el marco de la puerta.
¡Te digo que te calles¡ - continuo Neal, llenando nuevamente su copa
Tendrás que beber mucho mas para poder olvidar esta noche Neal, necesitarás hacerlo hasta desmayarte, solo así tu mente dejará de ver a Candy con Terry, solo así podrás olvidar tu rabia. – le dijo sin ninguna compasión
Bueno hermanita, gracias por el consejo, lo seguiré – le contestó cínico y rabioso – Por lo menos yo tengo la bebida, que tienes tú Eliza, como piensas olvidar esta noche.
¡Imbécil!
Te lo concedo, lo soy, un imbécil que no sabe otra cosa mas que desear lo que no puede poseer, y después de esta noche menos – contestó Neal sin siquiera levantar la voz.
Eso es lo único que me consuela, que si yo no logré casarme con William, tú jamás podrás tener a Candy, ahora ella se quedará con Terry y la pondrá fuera de tu alcance. Es lo único justo que tengo esta noche, después de verla feliz, a ella, a la infeliz de Annie y a la estupida de Patricia, del brazo de los mejores hombres de Chicago, tu miseria es mi único paliativo…
Eres cruel hermana – le dijo Neal encogiéndose ante la fría rabia de Eliza
No me hables de crueldad Neal. Crueldad es tenerme que casar con ese hombre para salvar tu miserable pellejo, para salvar el nombre de los Leagan. Tú, mi hermano, mi propia sangre me has vendido como una mujerzuela.
Bueno – dijo mirándola con ojos vidriosos interrumpiéndose para terminar de beber la copa al fondo – por lo menos te vendí cara hermanita, y contigo me vendí yo y a toda la familia.
Eliza abrió la boca para contestar, pero ya no pudo, las lagrimas se anegaron en sus ojos y cerraron su garganta, miro a su hermano servirse nuevamente y lo envidió, por lo menos él tenía alcohol, era cierto y ella¿Qué tenía Eliza Leagan?... Corrió a su dormitorio y cerro la puerta, "¿Qué tenía Eliza?"Pensó… Eliza tenía miedo.
Arthur Collier miraba de lejos a la pareja que tomada de la mano recorría un jardín de rosas, Candy y Terry parecían ajenos al mundo. Un amargo sabor le subió a la boca, los celos lo estaban matando desde que regresaron de Nueva York y no lo habían abandonado en esas largas semanas en Chicago.
Buenos días Arthur – le dijo una voz familiar
Buenos días Flammy¿Cómo se encuentra la Sra. Elroy?
Paso bien la noche, aunque cada día esta mas débil – dijo con tristeza
La has llegado a apreciar, verdad Flammy – le contestó – sabes bien que eso no puede remediarse, solo puedes aliviar su dolor y esperar.
Lo sé, pero tienes razón, la Sra. Elroy se ha ganado mi cariño, es una mujer increíble.
Arthur miró a Flammy, desde su vuelta de Europa parecía otra, mas humana y cariñosa y por supuesto mucho mas atractiva, sin el uniforme la temible Teniente Hamilton desapareció dejando a esa chica de aspecto juvenil. Arthur recordó lo hermosa que se veía en la fiesta de compromiso de su hermana, su vestido era sencillo y elegante, su cabello lo peino en innumerables rizos que caían con gracia alrededor de su cara, sin lentes su mirada dejo de ser temible, pero poseía una fuerza increíble, sin embargo, cuando le pidió bailar con él, el rubor en sus mejillas la convirtió en una chica tímida que le respondía que no sabía bailar. Por supuesto se ofreció a enseñarla, ninguna mujer debería estar sentada en un baile, menos una chica bella. Flammy y el se divirtieron mientras la enseñaba a bailar, después tuvieron una agradable platica sobre la familia de Albert y su mansión. Ambos no podían ubicar a sus amigos en ese lugar, Candy y Albert no parecían en absoluto pertenecer a ese medio, ni ellos tampoco, comentaban entre risas lo fuera de lugar que estaban en un salon lleno de gente, mientras que en un hospital con el doble de enfermos estaban en su elemento. Fue en ese momento cuando una doncella llamo a Flammy y le dijo que la Sra. Elroy se encontraba cansada y quería retirarse. La preocupación se reflejo en la cara de la chica y de pronto volvió a ser la adusta enfermera, se disculpo y se fue. Mas tarde la misma doncella lo llamo y le pidió discretamente que lo acompañara, que la "Srita. Hamilton" lo necesitaba. Por segundos se sintió descontrolado, la chica le pidió que se diera prisa y la siguió por los corredores del servicio hasta la segunda planta, casi corriendo, llegaron a una de las recamaras principales y enseguida Dorothy, que se llamaba así la chica del servicio, tocó y sin esperar respuesta abrió la puerta para dejarlo pasar. Arthur no sabía que pensar. Al entrar a la habitación, encontró una escena que no esperaba. Flammy se encontraba al lado de la cama de la Sra. Elroy, quien parecía sufrir una crisis de algún tipo, sin esperar aclaración, inmediatamente le dirigió a Flammy una mirada que fue lo único que ella necesito, acostumbrados a trabajar en equipo, la chica se hizo a un lado y comenzó a describir el cuadro de la anciana mujer. Mientras la voz de Flammy lo llenaba de información, Arthur miraba las medicinas y pidió a Dorothy fuera por su maletín. Tras mirar de cerca a la anciana, le pidió a Flammy preparará una inyección, Flammy ya la tenía lista. Media hora después la crisis estaba controlada y la Sra. Elroy dormía un sueño tranquilo. Mirando a Flammy salieron de la habitación dejando a la matriarca al cuidado de Dorothy.
Ya ha pasado la crisis Flammy, esta vez se ha controlado sin mayor problema, pero no será la última que sufra. ¿Por qué no esta internada? – le preguntó en un tono mas bien brusco.
Fue su decisión Arthur, ella quiere pasar aquí sus últimos meses y también quiere que su enfermedad sea tratada con toda discreción. Fue por eso que mande por ti y no por su médico de cabecera, hubiera sido muy indiscreto pedirle que abandonara la fiesta de compromiso y subiera a ver a la Sra. Emilia. – le contestó Flammy también algo bruscamente.
Lo siento Flammy, no quise ser grosero, es que de pronto todo fue…
Una sorpresa… Lo sé, Candy y yo hemos tratado de que la Sra, Elroy este lo mejor y mas cómoda posible, pero las emociones de esta noche fueron demasiado para su corazón… Tal vez debí estar más atenta. – le dijo en tono preocupado mientras miraba con cariño a la anciana.
No podías saberlo – dijo profesional.
Lo sé – contesto Flammy en igual tono
Bueno, no te preocupes mas, por hoy hicimos lo humanamente posible, además, todavía hay una fiesta allá abajo y nos estamos perdiendo toda la diversión.
Pero la Sra. Emilia…
Estas con Dorothy, estoy seguro de que nos avisará cualquier cambio, pero el medicamento la tendrá dormida por mas de 12 horas. Creo que si no aparecemos comenzaran a preguntarse donde estamos.
Si, tienes razón, déjame retocarme el cabello, se me han desprendido algunos broches, en seguida estoy contigo.
Deberías dejarte el cabello suelto, se te ve hermoso así.
Flammy lo miro ruborizada y murmurando algo sobre que la esperara un segundo, entró a la recamara contigua a la de la Sra. Elroy. En esta ocasión, mirándola de nuevo sin sus eternos lentes, se fijo que sus ojos y su cabello eran del mismo tono, color chocolate, cuando ella lo miro de nuevo, una hermosa boca se curveo en una sonrisa serena para él.
¿Quiero pasear un rato por el jardín, me acompañas?
No, mejor no.
Es por Candy – pregunto Flammy en tono preocupado.
¿Tan transparente soy?
Yo se que te enamoraste de ella desde que la conociste.
¿En verdad?
Si – le dijo mirando hacia la pareja que había ocupado una de las bancas en el jardín de rosas mirándolas recordó la historia que le contó la Sra. Elroy sobre ellas- ¿Sabes Arthur como se llaman esta variedad de rosas?
No, son muy hermosas, despiden un olor muy dulce. En realidad no he visto otras iguales ¿Cómo se llaman? – el cambio de tema y sobre todo el cambio en la cara de Flammy no le gustó, de pronto la vio triste, nostálgica.
Se llaman Dulce Candy
¿Cómo? Se llaman como Candy.
Así es, el chico que cultivó esta variedad de rosas, las bautizó con su nombre y se las regalo en su cumpleaños.
Ese chico debió amar mucho a Candy.
Imagino que fue así, yo no lo conocí. Anthony Andric murió antes de que yo conociera a Candy. Esa historia me la contó la Sra. Elroy.
¿Murió dices, un Andric…
El primo de Archie y Stear, hijo de Pauna, hermana de Albert
Mmmm, creo recordar que Albert lo mencionó alguna vez. Murió muy joven, en un accidente.
Si, se cayó de un caballo.
¿Por qué me cuentas esto Flammy?
Tal vez para que te des cuenta de que Candy inspira amor, es una mujer que además de bella tiene un especial modo de ser. Pero ese amor que inspira dista mucho de ser real, en la mayoría de los casos.
No te comprendo Flammy.
Arthur¿Qué sabes de Candy? Además de que es buena y hermosa.
Bueno, lo que ella me ha contado, se que es huerfana, que Albert la adopto, que se hizo enfermera.
Pero no sabías nada de Anthony y las rosas.
No, pero eso no quiere decir…
¿Y sabes como conoció a Albert?
No, en realidad no.
¿A Archie, a Stear, a Paty, sabes por que considera a Annie su hermana?
Pues no, se que tienen un cariño especial, pero no se como llegaron a su vida si a eso te refieres.
¿Sabes por que ella y Terry se separaron o simplemente cómo se conocieron, cómo se enamoraron?
No- contestó ya molesto - ¿Por qué me haces esto?
Por que quiero dejar de verte mirando anhelante una felicidad que puedes buscar si quisieras. Si de verdad amas a Candy, no te des por vencido. Pero quizá lo primero que debes preguntarte es si de verdad la amas.
¿Quieres decir que como no se nada de su vida, por eso no la amo?
No, no digo que no la ames, digo que no la conoces realmente, piensa un poco en tu hermana y en Albert, su relación es profunda, cada uno sabe del otro, de su vida, de su pasado y de su futuro… ¿Sabes que es lo que Candy sueña para ella?
No, no lo sé. Todo el tiempo que pasamos en Europa… bueno yo solo…
Piénsalo bien Arthur ¿Quieres? Mira de nuevo esa pareja y dime lo que ves
Arthur miró hacia donde se encontraban Candy y Terry, unos momentos antes estaban hablando con las manos enlazadas, sin embargo ahora parecían estar discutiendo acaloradamente. Ver a Candy así fue algo nuevo para él, ella jamás se enojaba, parecía tener una paciencia infinita y ahora la veía gritando e irritada, había una pasión en su actitud que no recordaba haberle visto antes. Junto a ella un Terry igualmente enojado, tanto que caminaba de un lado a otro, también gritando. De pronto ambos se callaron y se miraron por uno segundos antes de lanzarse uno a los brazos del otro para besarse. Ese beso tenía ardor, tenía amor e infinita ternura, pero además era algo íntimo, algo que sucedía entre dos personas que tenían una historia juntas. ¿Alguna vez sintió así su relación con Candy… o con alguna mujer? Miró de nuevo a Flammy.
¿Quieres saber que veo Flammy?
Bueno yo no hice la pregunta para que en realidad me contestarás, fue algo mas bien… bueno yo… solo quería… - trataba de decir Flammy muy nerviosa
Vaya, señorita Hamilton, es la primera vez que la veo así, no… espera no me pongas cara de Teniente, no era mi intención burlarme, por el contrario- mirando de nuevo hacia la pareja – me preguntaste que veo… Yo veo amor, pasión y ternura – y mirándola de nuevo añadió – Gracias Flammy
¿Gracias?
Si, gracias por dejarme ver, tenías razón en algo Flammy, yo estoy enamorado, yo anhelo un amor grande y profundo.
Entonces vas a luchar por ella – pregunto en un tono muy triste
No.
No entiendo Arthur, acabas de decir…
Acabo de decir Flammy que quiero un amor grande y profundo, no el amor de Candy, ese amor no es para mi. En realidad nunca lo fue.
Entonces¿Quiere decir que no la amas?
No, la amo si, o mas bien amo la mujer que creía que era, esa imagen, esa ilusión. Duele reconocerlo y aun así siento celos de ese hombre.
Lo siento Arthur.
No lo sientas Flammy, al contrario, me has hecho un gran favor.
Ojala sea así Arthur… yo solo quiero que no sufras y que seas feliz.
El comentario lo lleno de sorpresa, pero fue muy agradable¿sería posible que le gustara a Flammy? Estaba a punto de preguntarle sobre el comentario pero Flammy, al darse cuenta de lo que dijo, murmurando una excusa, se alejo a toda prisa dejando a Arthur sorprendido y también muy intrigado.
Parece que la Teniente te ha dejado plantado Arthur – le dijo su hermana apareciendo detrás de él.
¡Kerry, no has dejado la costumbre de espiarme, desde niños eres así¡
No te molestes, es que cuando venía a buscarte estaban en medio de la conversación más interesante que he oído en estas semanas. Nunca pensé ver a Flammy así.
¿Cómo? Ya te hartaste de hablar de tu boda, de encajes, vestidos y zapatos – le dijo sonriendo pícaro
Muy gracioso Arthur, pero no voy a picar, no vas a cambiar el tema ahora…
¿Cuál tema?
Flammy por supuesto
Bueno yo…
¡Oh, bien! Si no quieres hablarlo conmigo, esta bien.
Lo siento Kerry, no te enojes, simplemente no se que decirte, aun no lo asimilo ni yo mismo… ¿Venias a buscarme?
Si, a ti y a ese par en el jardín.
¿Pasa algo?
No lo sé bien, Albert me avisó que nos viéramos en el pequeño salón de té
¿Y eso donde es?
Pues… espero que Candy lo sepa, esta casa es tan grande que aun no logro saber que hay detrás de cada puerta.
Candy paseaba de la mano de Terry por el jardín de rosas, el olor que despedían la llevaba a viejos recuerdos de niñez, a días llenos de amor. Mirando al hombre que tenía a su lado sonrió sin poder evitarlo, se sentía feliz.
Espero que la sonrisa sea por mí – dijo mirando al jardín
Y si no fuera así – lo pico
Entonces tendría que besarte hasta que te olvidaras de cualquier cosa que ronde tu linda cabecita Candy – le contestó atrayéndola hacia él
¡Terry Eres terrible! Pero nunca dejes de ser así.
Sabes Candy pensé que nunca podríamos estar así, abrazados, lo veía tan lejos, tan imposible.
Pero ahora es así.
Lo es y sin embargo es increíble… Yo sufrí mucho cuando estaba con Susana, nunca pude corresponderla y no la amaba Candy. No podía amarla como ella quería… Una vez me pregunto cuál era la realidad de mi corazón, en aquel momento no le conteste, no quise ni preguntármelo yo mismo, tenía miedo de encontrarme con tu recuerdo, con tus ojos mirándome, con tu voz pidiéndome ser feliz…
Terry… lo siento tanto.
Yo no, cuando estaba en el frente fue lo único que me quedo claro, después de ver sangre y muerte, tu amor era lo único bueno y puro en mi vida. Pensar en ti, en que estabas bien, tu y mi hijo eran las razones para mantenerme vivo.
Pero fue Susana tu motivo para enrolarte… - dijo sentándose en una banca blanca del jardín
Así es, no estoy orgulloso de haber huido- contestó sentándose a su lado. Aun lo sorprendía como Candy podía saber sus más íntimos secretos, de forma tan natural.
Imagino tu sorpresa al saber que Susana estaba muy enferma.
No fue una sorpresa Candy… Estoy seguro que ella sabía cual era la realidad en mi corazón aun antes de preguntarme, así que hizo algo mas para no perderme, a pesar de saber cual eran los peligros, a pesar de mi, logró quedar embarazada. Cuando Alan nació supe que jamás podría dejarla, y desesperé, me sentí atrapado…Me enrole sin pensar realmente que hacia, pero una vez allá Candy… tienes tanto tiempo para pensar cuando no estas en batalla, tomas conciencia de lo importante que es la vida y te aferrar a la esperanza, aun cuando esta sea imposible. Tú Candy eras mi esperanza, en aquellas noches de horror me encontraba pensando siempre en ti, era tu voz y tu mirada la que anhelaba volver a tener conmigo…
A mi me pasaba igual Terry, no sabía que eras un soldado, pensaba que estabas aquí en América a salvo y feliz.
¿Por qué te enrolaste Candy?
Yo me uní al ejército para salvar vidas, ni Albert ni yo soportábamos más la vida en esta casa. El se estaba volviendo introvertido y huraño, yo vivía tratando de combinar ser la hija de familia rica y la enfermera que trabajaba en un Hospital. Cuando entramos en guerra y solicitaron voluntarios, recordé que la primera vez que estuve en esa situación, cuando era estudiante, vacile en cumplir con mi deber, fue cuando tome la decisión de irme, Albert no dudo, fue conmigo y estuvo conmigo todo este tiempo.
¡Aun no puedo creer que permitiera que te presentaras de voluntaria!- contestó lleno de enojo
Terry, eso no es justo, la decisión fue mía, el no podía detenerme.
Claro que podía, pero no lo hizo – siguió Terry elevando mas la voz
¡Terry! No seas injusto… estas hablando de Albert – contestó gritando Candy
Si hubieras muerto sería culpa de el, debió impedirte ir allá, no concibo que pasarás por todo eso… - siguió diciendo sin escuchar a Candy.
Terry basta¿Cómo puedes hablar así de Albert? El fue el primero en tratar de disuadirme… ¿Acaso no me conoces? Hubiera escapado, me hubiera ido porque así lo decidí, el simplemente fue para cuidarme.
No, el fue porque tampoco era feliz aquí. – le dijo aun terco
Puede ser, pero no fue la única razón Terry. Albert vivió conmigo con Kerry y con Arthur la misma guerra que tú, no puedes juzgarlo así, es tu amigo. – contesto ya de pie y con los brazos en jarras.
Lo se, y se que te cuido cuando yo no estaba, y de verdad lo aprecio, pero cuando pienso que estuviste en peligro… - le contestó con angustia y arrepentimiento
Terry nada me sucedió – le dijo conciliatoria
Hay cicatrices que no están en la piel pecosa, lo sabes.
Un silencio sobrevino ambos tenían recuerdos muy amargos sobre la guerra. Sin poder evitarlo se miraron y se entregaron a un beso que tenía una pasión increíble, un beso que intentaba llegar a lo más profundo del otro.
Terry, te amo tanto, se que nuestra vida juntos comienza ahora, y se que no va a ser sencillo, tu hijo, nuestras vidas son distintas, pero encontraremos la manera¿verdad? – le preguntó mirándolo a los ojos con todo su corazón
Si pecosa, encontraremos la forma… te prometo que te haré feliz Candy – le contestó besándola nuevamente.
Terry, basta, hay gente allá
Mmmm, solo un beso más.
Terrence Granchester, eres incorregible – lo regaño con una sonrisa
Lo sé¿no me amas así?
Con todo lo que soy, cuando me besas Terry, se que he nacido para amarte.
Terry la abrazó con fuerza, la emoción de escucharla decirle que lo amaba no le permitía hablar. Su amor, su gran amor estaba entre sus brazos y nada podía hacerlo mas feliz.
Aun tomados de la mano se dirigieron hasta donde los hermanos Collier estaban hablando. Candy escucho los últimos retazos de la conversación que tenían.
¿Saber que? – preguntó Candy
Hola Candy, que tal Terry, buenos días
Buenos días Kerry, Arthur – contestó Terry
¿Necesitabas algo Kerry? – continuo Candy
Pues mas bien a los dos, nos vamos a reunir en el salón de te, Albert me envió a buscarlos, parece que Annie y Archie están en la casa y quieren vernos. Y bueno yo aun no se donde esta el salón de te.
¿Tenemos salón de te? – preguntó Candy
¿Por qué no me extraña que no lo sepas Candy?
¿Qué insinúas Terry? – le dijo haciendo un mohín
No insinuó señorita pecas, eres una atolondrada, viviste en esta casa y aun así no sabes donde esta el salón de te – le contestó mirándola entre burlón y pícaro.
Bueno, pero se donde esta la cocina – contestó muy ofendida
Eso tampoco me extraña, eres una glotona. – le dijo riendose abiertamente.
Ni a mi, estoy segura de que Candy podría detectar una cocina a kilómetros de distancia – tercio Kerry con una gran sonrisa
Bueno pues en la cocina nos podrán decir donde esta el salón, así que denle las gracias a mi apetito, si no estaríamos perdidos en este laberinto de puertas.- contestó de buen humor la rubia.
Arthur siguió en silencio al trío, mientras seguían bromeando sobre el apetito de Candy. No le pasó por alto como la llamo Terry, "señorita pecas", cada segundo se daba cuenta lo mucho que esos dos compartían.
Paty miraba a su prometido desde lejos. Stear se encontraba con algunos compañeros en el campus, su vida se había integrado por completo, pasaban la mayor parte de la mañana en la Universidad y después acostumbraban a comer con sus respectivas abuelas, a veces hasta lo hacían los cuatro juntos ya que la abuela Martha y la abuela Emilia se habían conocido de tiempo atrás y llegaron a una amistad durante el tiempo en que esperaron el regreso de "los hijos pródigos" de Europa.
Para Paty eran gratos estos momentos, los atesoraba en su corazón como gratos recueros. Era increíble la franca recuperación de Stear, parecía relajado y feliz, desde hacía días que estaba así. Su relación había cambiado tanto en esas semanas, se habían convertido en amantes… Era tan extraño no sentir ninguna inquietud por ello, la seguridad que sentía de su amor por él era absoluta, la forma en que ahora se amaban solo lo confirmaba. Nunca se arrepentiría, pasará lo que pasará, ella se había entregado al hombre que fue y sería el único en su vida.
Recordaba cada detalle de esa noche, cada beso y cada caricia, cada palabra de pasión. También recordó la angustia cuando sus manos recorrieron el cuerpo de Stear, lleno de cicatrices. Por un momento lo sintió rígido y trató de alejarse de ella, fueron segundos terribles.
La intuición le decía que no lo dejará y siguió adelante. Lo se abrazo a su cuerpo, y sin decir palabra se quedo quieta entre sus brazos interminables minutos, hasta que por fin lo sintió rendirse y momentos después su cuerpo percibió el cambio, la tensión se convirtió en pasión. La beso con hambre, con pasión y con amor. Al principio los besos fueron suaves, las caricias fueron intensas y su propia respuesta la sorprendió, no hubo miedo o duda, simplemente se entregó a todas las sensaciones que sus manos despertaron, a todo el amor, a toda la ardor. Solo Dios sabía que esa noche remediaron los años de sufrimiento y desconsuelo. Esa noche dos jóvenes novios se reencontraron en el hombre y la mujer que ahora eran.
¡Paty! – escucho su voz gritándole mientras se dirigía a ella – ¿Hace mucho que esperas cariño? No me di cuenta del tiempo – le dijo ya cerca de ella.
Nada que un beso no arregle – le contesto ofreciéndole la boca
Por supuesto que si, pero no será solo uno – contestó Stear besándola repetidamente.
¡Stear! Basta se nos hace tarde.
No me importa, de pronto es mas interesante besarte que ir a una fiesta.
¡Vamos Stear¡ Y también quisiera tomarme mas tiempo, pero debemos pasar a casa para que me cambie
¡Pero si solo es una fiesta con las chicas¡
Stear, no trates de comprender a las mujeres y vamos ya. Esta fiesta es importante para nosotras, despedimos de soltera a Kerry y tú debes irte con tu hermano y los demás a celebrar a Albert.
Bueno, no hay remedio, pero ten por seguro que en cuanto se casen, tú serás la próxima.
La próxima… no entiendo
Pues, la próxima novia.
¿Novia? Stear esta diciendo…
Quiero casarme contigo lo antes posible Paty, quiero que seas mi mujer ante el mundo, quiero vivir contigo, tener hijos contigo, despertarme cada mañana contigo a mi lado. Quiero que el mundo sepa que Alistear Cornwell nació solo para ti.
Stear, yo también quiero todo eso y mas, te he amado tanto y se que soy para ti lo que tu eres para mi.
Gracias Paty – le dijo emocionado besándola nuevamente - Se que esta no es la declaración mas romántica, pero prometo que te haré una proposición única. Quiero que lleves un anillo que le diga a todos que ya estas comprometida.
Paty lo beso por toda respuesta. Después la joven pareja se dirigió al automóvil de la mano, ajenos a las miradas de los demás estudiantes.
Mientras manejaba, Stear miró de reojo a Paty quien serena, le daba detalles sobre la fiesta que Annie organizó para las jóvenes mujeres que pasarían la tarde en casa de su hermano. No pudo dejar de pensar que tenía mucha suerte de tener una mujer así con él.
Alistar Cornwell, no estas escuchando ni una sola palabra de lo que estoy diciendo – le dijo indignada Paty
Lo siento Paty, pero me distraje con tu cabello y con tus ojos y con tu boca y…
Y claro, no pusiste atención.
Bueno, lo siento de nuevo, entre mirarte y manejar…bueno… mira ya llegamos a tu casa, vamos a que te cambies. Así llegaré a tiempo para recoger a Archie y llevarlo a la Casa Andric donde nos esperan los demás.
Mmmm, hablando de eso, ustedes no han dicho que van a hacer para celebra a Albert.
Eso Señorita, es un secreto.
Mientras se cambiaba, Stear espero a Paty en una pequeña salita de la casa que compartía con su abuela, en la habitación había varios cómodos sillones y una pequeña chimenea. Se notaba que se usaba mucho el pequeño salón, había libros por todos lados, un juego de baraja, seguramente propiedad de la anciana y un pequeño pero muy bien detallado ajedrez de caoba en una mesita junto a la ventana. Stear no pudo dejar de comparar esta sala con las de su propia casa. La mansión Andric tenía grandes e inmaculados salones, todos parecían fríos. En cambio aquí se sentía calor de hogar. La abuela Martha y Paty crearon un hogar, en una casa pequeña, el mismo se sentía mas a gusto ahí. Stear deseo algo así para él y para Paty, un hogar donde vivir y ser felices.
Paseando la mirada por la repisa de la chimenea observó un desfile de marcos de plata con fotografías de Paty en varias edades, y tomando una que fue tomada poco antes de que regresara a Chicago observo lo triste de su mirada. Se dio cuenta de que Paty sufrió mucho cuando lo pensó muerto. Después miro otra donde estaba retratada con su Abuela, no debía tener mucho, su cabello ya estaba corto y su mirada parecía diáfana y serena. Mirando esa foto sintió como su corazón la amaba y sin proponérselo recordó la noche que estuvieron juntos.
Esa tarde, después de su rehabilitación con Flammy, dio una caminata por el jardín de rosas de Anthony, las Dulces Candy estaban en botón y su aroma era muy nítido. De pronto una dulce voz interrumpió sus recuerdos. Paty lo llamaba y se acerco a el para besarlo en la mejilla. El inmediatamente se tenso, y se dio cuenta de cómo su novia fruncía el ceño ante su actitud. Deseaba tanto no sentirse así, pero simplemente verla ahí le hacía daño, no quería que se diera cuenta de sus cicatrices, de sus pesadillas, sentía vergüenza de no poderse controlar.
Pasaron la tarde en y tomaron el té y al sentirse algo cansado se recostó en uno de los sillones del salon de te junto al jardín y Paty se sentó junto y muy cerca. Se sintió incómodo inmediatamente y su novia lo intuyo con igual rapidez.
Se puede saber que es lo que te disgusta de mi Stear – le pregunto a quema ropa
¿Disgustarme?- Le dijo – nada, no se de que hablas
¿No? Bueno, entonces bésame.
¡Besarte! Paty, si tu abuela entra…
Nos encontraría besándonos… acaso crees que la abuela Martha se escandalizaría.
No la verdad creo que no- contesto riendo un poco - por el contrario.
Entonces ¿Por qué no me besas? No te gusto ya, es por mi cabello corto, o soy demasiado liberal para ti
No Paty, no pienses eso, me encanta tu cabello así, y tus opiniones y tus faldas cortas no las cambiaría por nada.
Ante el comentario de su falda, Paty se ruborizo un poco. Sentándose a su lado le tomo una mano entre las suyas y lo miro directo a los ojos.
Entonces ¿Qué sucede?
Paty, soy yo, es simplemente que no se como decirte, como demostrarte… pues, o que siento.
¿Y el miedo…?
¿Miedo…?
Veo miedo en tus ojos Stear, se que me ocultas algo y también se que me lo dirás cuando sientas que debes hacerlo, pero últimamente me pregunto si eso que ocultas es simplemente que ya no me amas.
No Paty, te amo, te amo mas que a nada y a nadie en este mundo, eres tu la razón de que este aquí, de pie, caminando.
Pero no me besas, no me tomas de la mano, no me abrazas nunca- respondio la morena con los ojos anegados
Stear reacciono ante sus lágrimas, la tomo en brazos y comenzó a besarla decidido, primero tierno y dulce, pero después de unos minutos comenzó a sentir su cuerpo vibrar, escucho como Paty gemía y susurraba su nombre mientras temblaba contra él. Las caricias comenzaron, primero su cara y sus hombros, después fueron más audaces y tomándola por el talle la sentó sobre sus piernas. Paty estaba ruborizada, pero sonreía y sus besos era igual de apasionados. Stear comenzó a besar su cuello, expuesto por el vestido de escote de ojal, y sus manos acariciaron la parte baja de sus senos. Los gemidos de Patricia eran más profundos y en medio de todo ese torrente de emociones y sensaciones, la hermosa chica intento tocarlo por debajo de la camisa. En segundos Stear se tensó, sin pensarlo bajo a Paty de su regazo de un fuerte tirón y al verla a los ojos, vio el daño que esa actitud le hizo. Furioso consigo mismo cerro los ojos y le dio la espalda, mientras murmuraba disculpas.
No te disculpes, no por favor, no me hagas pensar que esto es un error – le dijo Paty en un tono lleno de dolor
Paty, yo no quería que llegará tan lejos, solo quería que supieras que te amo y que me gustas… Pero…
¿Qué Stear?
Yo no puedo, entiende, no puedo…
Stear se escucho a si mismo desesperado, sabía que perdería a Paty si no decía algo, si no hacía nada para enmendar ese rechazo. Su mente trabajaba a toda velocidad, pero de pronto todo se detuvo. Paty lo abrazó por la espalda, se tensó nuevamente, pero la chica no se retiro, por el contrario lo abrazo con más fuerza, sin decir nada. Su respiración agitada fue menguado y el sintió que su propia fuerza llegaba al limite. Poco a poco su cuerpo se relajo, de pronto sus manos acariciaban las de Paty dispuestas sobre su pecho. Se giro hacia su novia y la beso con todo el amor de que se sentía capaz. Beso su boca, sus manos, sus hombros, quito el lazo que atravesaba su frente y se perdía en su cabello y hundió la cara en el hueco de su cuello, respiro su aroma y sus caricias llegaron a sus senos, pero esta vez los tomo con fuerza, lleno su palmas con las delicadas curvas, escuchando la respuesta de Paty que suspiraba sin parar, sin dejar de besarla, tomo sus manos y las llevo a su cuerpo.
Paty, mi cuerpo y mi mente están llenas de cicatrices, no son agradables, pero en este momento necesito sentirte, tus manos, tu cuerpo, por favor, tócame – le suplicaba con toda la sinceridad de su alma.
Paty lo miro con dulzura y al mismo tiempo con pasión, desabrochando los botones de la camisa con temblorosas manos, le quito la camisa. Stear contuvo la respiración, tal vez Paty se sintiera horrorizada al verlo, cicatrices cruzaban su pecho y llenaban su espalda. Paty lo miro sin pena y sus manos viajaron libres por su pecho, por sus hombros, allí donde acariciara, Stear se sentía arder. Respiro por fin, su novia no lo rechazaba, entonces una nueva batalla comenzó, Paty siguió acariciando y depositando besos en su boca y en sus hombros y en su pecho. Stear apretaba los dientes, tratando de controlar su deseo.
¿Te hago daño? – preguntó inocente
No, claro que no, al contrario, tengo que frenarme, tus caricias son deliciosas, te… deseo Paty.
Entonces amor mió, tómame.
Paty, no sabes…
Claro que lo se… Quiero ser tuya, hoy, ahora mismo.
Paty lo beso y Stear se perdió en ese beso, todo el control que tenía se esfumo. Sus manos buscaron los botones del vestido, en minutos sus ojos se regalaron con la vista de los hermosos pechos de Paty, los beso y lamió mientras su novia luchaba con sus pantalones.
Por favor Stear¡ayúdame! – le dijo acariciándolo por encima de su ropa.
Stear la ayudo a librarse de ellos y Paty se deshizo del resto de su ropa. El miro a su hermosa mujer maravillado, su piel blanca, sus hermosas formas sus largas piernas, todo era perfecto. Mirándola a los ojos, vio la pasión que reflejaba la suya propia. Paty le abrió sus brazos y el se entrego a amarla.
La voz de Paty lo saco de sus recuerdos. En cuanto entró en la habitación y se vieron ella supo que estaba recordando, un poco ruborizada sonrió cómplice a la sonrisa de él.
Estoy lista Stear, será mejor que nos vayamos o se nos hará tarde.
A mi no me importaría llegar tarde una hora o dos
¡Stear!
Era solo una idea, pero esta bien, vamos ya.
De camino al automóvil, Paty se giro en redondo y lo beso con pasión. Sorprendido Stear la miró pidiendo una explicación. La chica coqueta le susurro al oído.
Sabes, tal vez podríamos tomarnos una o dos horas otro día. ¿No crees?
Volviéndose rápidamente, aunque no lo suficiente para que no se percatará del rubor en sus mejillas, Stear la vio alejarse hacia el auto. Esa mujer no dejaba de sorprenderlo, pero le gustaba, le gustaba mucho como lo hacía. Sonriendo se subió al automóvil y partieron a su compromiso.
Flores blancas adornaban todo el pasillo de la Iglesia, una alfombra azul guiaba a la novia hasta el altar. Vestida de blanco, con un corto velo sobre su cara, Kerry recorría del brazo de su tío su camino hasta Albert...
El corazón de Albert latía tan rápido que creía que podían escucharlo todos a su alrededor. Después de ver desfilar las parejas del cortejo, cuando los acordes de la marcha nupcial comenzaron y, miro a la mujer que haría su esposa caminar con paso decidido, se sintió inundado de sentimientos. El amor y la felicidad rivalizaban en su corazón, pero cuando la tuvo delante y levantó el velo que protegía sus ojos, todo se detuvo un instante, se olvido de respirar, se olvido de donde estaba y de quien era... su único pensamiento era ella, sus ojos miel perlados de hermosas pestañas oscuras, su boca rosa, la tersa piel de sus mejillas, su cabello castaño... fue su sonrisa la que rompió el hechizo, cuando sonrió llena de amor Albert se dio cuenta de que su vida de búsqueda había terminado...
Nunca se sintió tan nerviosa, ella que se consideraba una mujer tranquila, en ese momento todo su cuerpo temblaba de anticipación y pensó que no podría caminar hasta el altar, miraba el pasillo sin atreverse a dar un paso, segundos después sintió el firme brazo de su tío, su mano sobre la suya y cuando lo miró, su bondadosa sonrisa la tranquilizó.
Él te espera en el altar pequeña – le dijo dulcemente
Una paz interior la lleno, sonriendo caminó con paso resuelto hacia el hombre que sería su esposo, el hombre que amaría el resto de su vida, llegó hasta él y lo miro a través del velo, cuando lo retiró, cuando miro esos ojos azules con tanta pasión, solo pudo sonreír colmada de felicidad...
Albert y Kerry escucharon al Sacerdote atentos hasta que pidió dijeran sus votos:
Frente a Dios y a los hombres, he venido a declarar mi amor por ti, a prometerte fidelidad, a reclamarte como mi esposa. Este soy yo, William Albert Andric nacido de mi padre y de mi madre, como todos los hombres; nacido para amarte, para encontrarte en el mundo, para que mi pie camine junto al tuyo, hasta que la muerte nos separe. Con este anillo te desposo.
Aquí, este día y para siempre, vengo a celebrarte amor. Hoy te celebro ante Dios y los hombres, te agradezco al aire, al calor del sol, a la alegría de la vida. Muchos no te entienden, yo te entiendo. Muchos no te conocen, yo te conozco. He oído tu risa y he tocado tu mano. Yo Kerry Collier he nacido para este momento, para tomarte por esposo y prometerte amor y fidelidad eterna. Con este anillo te desposo.
Albert se inclinó y beso a Kerry dulcemente en los labios. Después la tomo del brazo y salió con ella de la iglesia mientras una lluvia de pétalos blancos los acompañaban a su paso hasta el automóvil.
Continuará…
Por fin un capítulo más. Espero que este lo disfruten mucho, me ha tomado algo de tiempo, pero veo al fin la continuación y el camino a seguir de mis personajes.
Como siempre se recibe de todo.
Alisa.
