Ese mismo día por la noche, Barnabas se encontraba caminando en círculos por el recibidor, arrepintiéndose un poco por lo que había provocado pero al mismo tiempo sintiéndose ligeramente más relajado ahora que Elizabeth ya no estaba para mantener a la doctora alejada de él. Carolyn lo observaba desde las escaleras mientras se preguntaba en donde estaría su madre y por qué su tío Barnabas las había lastimado tanto a las dos. Pasados unos minutos el vampiro decidió que tenía que asegurarse de que Julia estuviera bien, así que se dirigió a su habitación llevando un poco de agua y comida. Cuando llegó frente a su puerta pudo escuchar a la doctora llorando incontrolablemente y armándose de valor entro a la habitación, sintiendo un nudo en el estómago al ver las condiciones en las que se encontraba. Julia seguía acurrucada debajo de las sábanas, abrazando la almohada de Elizabeth mientras sostenía una botella de ron en una mano, la cual ya solo contenía unas pocas gotas. Barnabas caminó hacia ella lentamente y se sentó en el borde de la cama, todavía sosteniendo el agua y la comida. Julia levantó la cabeza para poder verlo bien e intentó levantarse pero al sentir náuseas se volvió a recostar junto a la almohada. "Q-qué haces aq-quí?" le preguntó la doctora y el vampiro le enseñó lo que le había traído, pero lo alejó de su vista rápidamente cuando Julia tuvo una arcada. Sintiéndose mal por el estado en el que se encontraba apartó la almohada de Elizabeth y se acostó junto a ella, envolviéndola con sus brazos. "Lo siento mucho Julia, tal vez ella no era cierto que ella te quería tanto", Julia lloró aun más fuerte y recargó su cabeza en el pecho de Barnabas, intentando sentirse segura.
Los dos se quedaron abrazados casi toda la noche, y aunque lo intentaron, ninguno consiguió dormir. Poco a poco Julia se fue calmando y cuando el sol empezaba a iluminar la habitación ya había dejado de llorar por completo, en parte gracias a que el efecto del alcohol iba disminuyendo. Los dos se miraron por primera vez en toda la noche y pasados unos segundos la doctora se alejó de él y se sentó en la cama, masajeando su cabeza con los dedos para intentar calmar el dolor. Barnabas se levantó también y después de mirarla por última vez abandonó la habitación sin decirle nada más. Al abrir la puerta se encontró con Carolyn, quien estaba sentada con la mirada fija en la puerta de la habitación de Julia, "Voy a estarte vigilando Barnabas, mamá no está pero yo voy a cuidar a SU novia por ella." El vampiro la miró sin darle mucha importancia a lo que decía y cuando por fin se quedó sola, Carolyn se levantó del piso y entró a la habitación de Julia, se sentó en el borde de la cama y le quitó la botella de las manos. La doctora la miró extrañada y la niña le sonrió, "A mamá no le gustaría verte así, ella te ama Julia, solo necesita algo de tiempo."
Julia le devolvió la sonrisa y Carolyn le acercó el plato de comida, "Toma, te sentirás mejor con algo en el estómago." La doctora tomó una galleta y empezó a comérsela sin dejar de abrazar la almohada de Elizabeth con un brazo, la niña se levantó de la cama y se dirigió hacia la puerta para dejarla sola, "Gracias Carolyn". Las dos se volvieron a mirar y ella salió de la habitación, dejándola sola de nuevo.
Al día siguiente Julia por fin salió de su habitación y se dedicó a merodear por la casa, intentando mantener sus pensamientos alejados de su novia y del alcohol. A la hora de la comida Carolyn la obligó a bajar al comedor y la doctora se sentó sola un una de las cabeceras de la mesa mientras comía en silencio, sin apartar los ojos de su plato. El resto de la familia platicaba un poco más de lo normal, y por el tono tan bajo de voz que usaban Julia supuso que debían estar hablando de ella, pero no le importó y siguió ignorándolos a todos. Terminó su comida lo más rápido que pudo y después de decirle adiós a Carolyn salió del comedor, sin saber muy bien qué hacer a continuación.
Julia estuvo un rato sentada en uno de los sillones frente a la chimenea sosteniendo una nueva botella de ron y sintiéndose cada vez peor de nuevo. Tan perdida estaba en sus pensamientos que no se dio cuenta de que Barnabas se había sentado a su lado y brincó ligeramente cuando el vampiro habló, "Me gustaría poder hacer algo por ti Julia, no me gusta verte así." La doctora volteó a verlo y acercándose un poco más a él le respondió: "En verdad quieres hacer algo por mí Barnabas? Harías lo que fuera?". El vampiro asintió y Julia se acercó un poco más a él, hasta que solo hacía falta un pequeño movimiento para que sus labios se tocaran. Los dos se miraron a los ojos por unos instantes y tomándola entre sus brazos Barnabas volvió a besarla. Con cuidado la levantó y la sentó en sus piernas mientras Julia se abrazaba a su cuello, cerrando los ojos e intentando imaginar que era su novia la que la tenía entre sus brazos. El vampiro la sostuvo con fuerza y levantándose del sillón corrió hacia su habitación, pasando a toda velocidad por pasillos y puertas.
Una vez dentro de la habitación Barnabas la acostó en la cama y él se puso sobre de ella, besándola y acariciando su mejilla mientras con la otra mano levantaba su peso para no aplastarla. Julia empezó a desabrochar los botones de la camisa del vampiro y cuando por fin logró quitársela la aventó lejos, abrazándose a su cuello y sin dejar de besarlo apasionadamente. Barnabas desabrochó lo más rápido que pudo su vestido y desesperándose un poco lo rompió sin ningún esfuerzo para poder quitárselo más fácilmente. Julia sonrió contra sus labios y con una sola mano desabrochó su brassiere mientras Barnabas bajaba sus pantaletas y su propia ropa interior. La doctora acarició su cabello y el vampiro se alejó de ella para arrodillarse entre sus piernas, ella cerró los ojos y Barnabas empezó a lamer su clítoris mientras acariciaba la parte interna de sus muslos. Julia arqueó su espalda e intentó con todas sus fuerzas imaginar que era Elizabeth la que se encontraba arrodillada entre sus piernas.
Barnabas empezó a mover su lengua cada vez más rápido e insertó dos de sus largos dedos en la doctora Hoffman, quien lanzó un gemido que provocó que el vampiro sintiera la urgencia de morderla. Con una sonrisa en los labios Barnabas agregó dos dedos más y aceleró el paso, metiéndolos y sacándolos cada vez más rápido. Julia empezó a jadear y el vampiro pudo sentir como sus dedos se iban quedando sin espacio, así que tuvo que aplicar más fuerza para poder seguir moviéndolos dentro de ella, hasta que por fin Julia gritó y murmuró algo que él no pudo entender.
Barnabas volvió a colocarse encima de ella y Julia rodeó su cintura con sus piernas, mirándolo a los ojos un poco nerviosa, ya que sabía que iba a ser muy distinto de cómo era con Elizabeth. El vampiro volvió a besarla y poco a poco empezó a penetrarla, haciéndolo lentamente para no lastimarla. Ella relajó lo más que pudo sus piernas y cuando Barnabas estuvo por completo dentro de ella los dos empezaron a moverse al mismo tiempo. Pasados unos minutos él se volvió un poco más agresivo y sus movimientos se volvieron cada vez más bruscos y fuertes, haciendo gritar y llorar a Julia, de placer y dolor al mismo tiempo. La doctora recorrió su espalda con las puntas de sus dedos y cuando Barnabas levantó las piernas de Julia para poder penetrarla más profundo ella arqueó su espalda de nuevo y sus músculos empezaron a cerrarse alrededor del vampiro, llevándolos a los dos al mismo tiempo hasta el orgasmo. "Liz… Elizabeth" murmuró Julia al oído de Barnabas, pero él no le dio importancia y la besó mientras mordía sus labios suavemente.
El vampiro se alejó de ella y se recostó a su lado, mirándola a los ojos sin dejar de sonreír. Ella no le devolvió la sonrisa y rápidamente se sentó en la cama, sintiendo como una vez más los efectos del alcohol empezaban a pasar. Miró a su alrededor y luego hacia abajo para encontrarse con su cuerpo lleno de moretones, sus ojos se llenaron de lágrimas y volteó a ver a Barnabas, quien la miraba un poco preocupado. El vampiro estiró su brazo para tocarla, pero ella se alejó y se levantó de la cama, caminando lentamente ya que sus piernas temblaban después de lo que acababa de ocurrir. Recogió su ropa lo más rápido que pudo y después de lanzarle una última mirada a Barnabas abrió la puerta de la habitación y salió al pasillo, sin preocuparse por vestirse antes. Lentamente caminó hacia su habitación y cuando por fin estuvo dentro de ella se recostó en su cama y abrazó la almohada de Elizabeth, la cual todavía olía un poco a su novia. Sin poderse contener más empezó a llorar al pensar en lo que acababa de hacer, sin poderse sacar de la mente la imagen de Elizabeth alejándose con el coche.
Mientras tanto, Carolyn y David platicaban sentados frente a la chimenea, cuando alguien tocó a la puerta. Los dos se miraron extrañados y la niña caminó hacia la puerta. Al abrirla se encontró con una mujer muy parecida a Julia, quien la miraba con una sonrisa. "Hola! Mi nombre es Charlotte Hoffman, soy sobrina de Julia."
