Carolyn y David se miraron un poco confundidos, mientras la recién llegada esperaba frente a la puerta a que la dejaran pasar. "Tía Elizabeth no deja que entren extraños, dice que son peligrosos" dijo David mirando a la sobrina de la doctora, mientras Carolyn pensaba en ir a buscar a su Tío Roger. Charlotte empezó a desesperarse un poco, así que mirando a los dos niños les dijo con una sonrisa forzada, "Entonces, díganle a la tal Elizabeth, que necesito hablar con mi tía. Seguro ella entenderá, puede preguntarle a Julia si quiere." Los dos niños dieron un paso hacia atrás y Carolyn le respondió, en el tono más grosero que pudo encontrar, "Mi madre no está en casa, pero tampoco creo que regrese hoy. En cuanto a Julia, creo que no está en condiciones para recibir a nadie, menos a tan encantadora niña." Charlotte Hoffman ya iba a reclamar y a entrar por la fuerza, cuando detrás de ellos se escucharon pasos y entró Roger al recibidor. "Carolyn! El que hayas recibido tan perfecta educación por parte de tu madre, no significa que yo te vaya a permitir hablarle en ese tono a las visitas." le dijo a su sobrina mientras extendía su mano para estrechar la de Charlotte, "Perdone a mi sobrina por favor, nunca he conseguido que se comporte de una manera normal. Alcancé a escuchar que usted es sobrina de nuestra psiquiatra de planta, estoy segura de que ella estará más que encantada de recibirla. Es cierto que últimamente no se ha sentido bien, pero todo es una exageración, nada de qué preocuparse". Los dos niños lo miraron un poco sorprendidos y Charlotte estrechó su mano mientras miraba hacia el interior de la casa. Roger la invitó a pasar y, después de ordenarle a Willie que la ayudara con sus maletas, la llevó hasta la habitación de Julia, en donde la doctora seguía sin moverse de la cama. Roger se despidió de la visitante y ella abrió la puerta intentando no hacer ruido, por si su tía estaba dormida. Lo primero que vio fue a Julia fuertemente abrazada a la almohada, vestida únicamente con un camisón que le había puesto Carolyn. Sonriente se acercó a ella y al verla la doctora dio un brinco y la miró detenidamente, como si intentara asegurarse de que en verdad era su sobrina.

Después de saludarse y de sentarse en los sillones que Julia tenía junto a la ventana, Charlotte le explicó lo que estaba haciendo en Collinsport, "Me siento tan sola allá en Londres. Es cierto que tengo la compañía de mi hermana, pero no es lo mismo a estar contigo Julia. Siempre nos hemos divertido mucho estando juntas, pero ahora no te ves tan entusiasmada como otras veces". La doctora la miró un poco confundida, ya que solo había entendido la mitad de lo que había dicho su sobrina, y sacudiendo ligeramente su cabeza para intentar aclararla le dijo con voz suave, "Como seguramente podrás notar Charlotte he tenido mejores épocas. Tal vez si hubieras escogido otro momento para darme tan, agradable, sorpresa todo sería diferente". Las dos se miraron por unos segundos y Julia vació de un trago lo que quedaba de su botella de ron. Charlotte le lazó una sonrisa un poco desagradable e intentando no reír le dijo a su tía, "Claro, que si no tomaras tanto todo sería diferente, no crees. Esa es la época a la que te refieres? Había descuentos en la licorería?" ella rió pero Julia la fulminó con la mirada, aunque no tenía ninguna intención de hablarle a su sobrina de Elizabeth.

A la hora de la comida Carolyn volvió a obligarla a bajar con todos al comedor, así que Julia se vio en la necesidad de vestirse apropiadamente y dejar la botella a un lado, para unirse al resto de la familia. Charlotte bajó con ellos también y se sentó junto a la doctora, en el lugar que solía ocupar Elizabeth, lo cual no le hizo ninguna gracia a Julia. Al principio todos comieron en silencio y lo único que se escuchaba era el ruido de los cubiertos contra los platos. "Esto no está tan mal" pensó Julia, quien ya estaba cansada de que Roger se pasara las comidas haciendo comentarios despectivos acerca de su relación con Elizabeth. Una hora después todos terminaron de comer y Charlotte decidió empezar una conversación con Roger, obligando a la doctora a quedarse sentada en su lugar. "Es muy linda la casa que tiene su familia Roger, muy… distinguida" él sonrió ampliamente, sintiéndose muy orgulloso de sí mismo, pero Julia rió por lo bajo, conociendo bien lo que opinaba su sobrina de las casas grandes y viejas. "Muchas gracias señorita Hoffman, no mucha gente sabe apreciar las casas antiguas. O por lo menos no mucha gente dentro de nuestra familia, no es así Carolyn?". La niña le sonrió a su tío y no le respondió ya que solo encontraba divertido pelearse con su madre.

Roger volteó a ver a Julia y jugando con un tenedor le preguntó, "Doctora Hoffman, cómo va el tratamiento de mi hijo? Digo, me interesa saber, ya que a pesar de que usted es la, mejor, psiquiatra que se puede encontrar por aquí no creo que esté haciendo muy bien su trabajo, sobre todo si se pasa el día entero llorando por la partida de mi hermana." Julia no lo miró ni le respondió, intentando mantenerse calmada y no llorar, ya que no necesitaba que le recordaran que su novia la había dejado. "Va bien Roger, es lo único que usted necesita saber. Ahora, si me disculpan, necesito descansar un rato." Sin decir nada más la doctora se levantó de la cama y sin despedirse salió a toda prisa del comedor, chocando contra Barnabas al doblar la primera esquina. El vampiro intentó empezar una conversación, pero Julia lo dejó con la palabra en la boca, casi corriendo subió hasta su habitación y cerró la puerta detrás de ella. Todo era tan típico de Roger, sabía que su "cuñado" no estaba muy entusiasmado con la idea de que Elizabeth y ella tuvieran una relación de pareja, pero aún así eso no era razón para tratarla así.

Cuando ya llevaba varios minutos hablando para sí misma, entró Charlotte a su habitación y se sentó en la cama, observándola. "Así que… Elizabeth", le dijo muy seria y Julia no respondió, ya que no tenía ganas de revivir todo lo que había pasado hasta el momento. "Quién es esa tal Elizabeth, Julia? Por qué nunca me dijiste nada? No crees que era importante que yo supiera que ya alguien ocupó mi lugar como tu mujer favorita en el mundo?". La doctora la miró sin poder creer lo que decía su sobrina, ella ya sabía que Charlotte siempre había sido muy posesiva con la gente a la que quería, sobre todo con Julia, pero nunca se imaginó que la niña pudiera sentir celos por algo así.

Las dos mujeres empezaron a discutir, Julia intentaba mantener la calma y no correrla de su habitación, pero cuando Charlotte le dijo que ninguna mujer la merecía la doctora llegó al límite de su paciencia y a gritos hizo que la dejara sola. Cuando por fin su sobrina se hubo marchado, Julia volvió a sentarse en su cama y volteando a ver la almohada de Elizabeth, la aventó hasta el otro lado de la habitación. Su tristeza empezaba a convertirse en enojo, ¿cómo era posible que su novia la hubiera dejando sola con su hermano? Julia nunca se había llevado bien con Roger y Elizabeth lo sabía, ya que constantemente los dos hermanos tenían pleitos cuando él insultaba a la doctora por su manera de tomar. Sin mirar a la almohada se recostó en la cama y empezó a jugar con su propio pelo mientras le daba vueltas al asunto, hasta que por fin recordó la expresión en el rostro de Elizabeth mientras se alejaba en el coche y sin poder contenerse más empezó a llorar. Rápidamente se levantó de la cama y corrió hacia donde había caído la almohada de su novia, se acostó en el piso y recargó su cabeza en ella, mientras sus lágrimas la dejaban toda mojada.

Pasó un mes y las cosas no cambiaron para Julia. Todos los días seguía su misma rutina, que consistía únicamente en dormir, comer, llorar y tomar. Lo único que la ayudaba era las pequeñas conversaciones que tenía con su sobrina a lo largo del día, las cuales se hacían cada vez más frecuentes conforme la doctora tomaba a niveles cada vez más alarmantes. Charlotte había decidido quedarse en Collinwood hasta que su tía estuviera recuperada y Julia se sentía muy agradecida, ya que después de la discusión del primer día la niña había vuelto a ser cariñosa como siempre. Carolyn cada vez pasaba más tiempo con la doctora y le ayudaba en todo lo que podía, sintiendo la obligación de cuidar de Julia mientras su madre no estaba en la casa.

Barnabas seguía intentando llamar la atención de la doctora Hoffman, aunque recientemente el vampiro había cambiado su estrategia. Antes se dedicaba solo a buscarla y a intentar hablar con ella, pero últimamente le mandaba regalos y un día mandó a David a la habitación de Julia para que le diera una invitación para una cena romántica. La doctora no encontró esto nada divertido, pero aceptó a petición de Charlotte, quien le aseguró que sería una buena manera de distraerse un poco. Cuando Julia entró al comedor se encontró con Barnabas de pie dándole la espalda a la puerta, "Buenas noches Barnabas." El vampiro brincó un poco y se dio la vuelta para mirarla, "Buenas noches doctora Hoffman, se ve usted muy hermosa esta noche." Julia sonrió y caminó hacia donde se encontraba Barnabas, quien tomó su mano e inclinándose un poco la besó.

La cena resultó ser lo mismo que comían todos los días (cortesía de Willie) pero lo que en verdad disfrutó Julia fue la plática que tuvo con Barnabas. El vampiro le habló de su vida antes de que Angelique lo convirtiera en vampiro, y se sorprendió al darse cuenta de que no era muy diferente a la que llevaban hoy en día. Lo único que había cambiado era que antes el apellido Collins generaba respeto, siempre había sido una familia de mucho dinero y con un negocio muy respetable. "Bueno, pues hoy en día ni respeto ni dinero", dijo Julia mientras terminaba su cena, a lo que Barnabas respondió, "Si no hay ni respeto ni dinero, como es que usted, pudiendo tener una vida lejos de esta casa, decidió quedarse a vivir aquí." La doctora se tomó su tiempo en responder, ya que la única razón por la que se había quedado a vivir en Collinwood era la misma Elizabeth Collins. "Digamos que fue un favor que le hice a uno de los miembros de esta familia. Me lo pidió y claro que no pude negarme, sobre todo después de ver los ojos con los que casi me rogó." Barnabas supuso que hablaba de Elizabeth, pero como no quería arruinar el momento decidió cambiar de tema antes de que Julia empezara a llorar de nuevo. "Qué piensa usted de la familia Collins, doctora? Cree que algún día podamos volver a ser como éramos antes?" Julia pensó un poco antes de contestarle "Últimamente he llegado a conocer un poco más a la señorita Carolyn, y me he dado cuenta de que ella tiene mucho potencial, a diferencia de su tío claro. El joven David no ha mejorado mucho desde que yo empecé a tratarlo, pero estoy segura de que si no deja de ver a su madre, por lo menos logrará llevar una vida normal, para los estándares Collins por lo menos." El vampiro sonrió y decidió no preguntarle nada más, la doctora lo agradeció ya que empezaba a sentirse muy cansada y Barnabas se levantó de la mesa, la miró sin dejar de sonreír y se despidió de ella. Julia le dijo adiós con un movimiento de cabeza y cuando él se hubo ido se levantó también y se dirigió a su cuarto. Al abrir la puerta se encontró a Charlotte ya dormida en un sillón y ella caminó hacia su cama para acostarse sin siquiera desvestirse. No había sido tan malo después de todo, Barnabas había demostrado ser divertido y atento, cosa que le agradó a Julia. Obligándose a no pensar más cerró sus ojos y se dispuso a dormir, aunque un último pensamiento la dejó intranquila por el resto de la noche. Ya se había saltado dos periodos, y definitivamente estaba subiendo de peso.