Hallo! Llegué con la siguiente actualización del día! Espero que les guste este nuevo capítulo!

Dedicatoria: Para este fic no tengo una persona especial, pero si un gran grupo de personas especiales, ustedes, mis amados lectores/as. Son muy importantes para mi!

Inspiración: Bueno, no me inspiré en nada en especifico, fue una idea que volaba por mi mente. Es algo así como Kaicho wa Maid-sama!Tiene varios parecidos, pero la temática y la historia será completamente diferente.

Disclaime: Hetalia no me pertenece, es de nadie más y de nadie menos que de Himaruya-sensei.


Narradora (letra corrida)

Historia (normal)


Hola, queridos lectores. En el último capítulo nos quedamos en el momento en el cual Arthur salía de la casa de su "amigo", Alfred. Ahora veremos qué pasa después.

Arthur corrió hasta la limosina que lo esperaba en la entrada de la gran mansión del americano. Miró su teléfono he hiso unas cuantas llamadas, apenas colgó se cambió rápidamente de ropa, remplazando los finos pantalones por unos jeans negros y rasgados. Su fina camisa fue cambiada por un poco con la bandera de Inglaterra y en los agujeros que tenía en las orejas entraron un sinnúmero de aretes de color negro, al igual que el pirsin que tenía en la lengua. Desordenó su pulcro cabello y pintó sus uñas de negro a una velocidad impresionante, dejando sus manos en una máquina que las secó al instante. Cogió el gran maletín que tenía a su costado y lo abrió con cuidado, luciendo dentro un bajo rojo con blanco, en un pequeño estuche estaba su pluma, con la bandera de su amada nación, Inglaterra. Todo esto lo había hecho en apenas 10 minutos, y faltaban un aproximado de 30 para llegar a su destino.

Arthur Kirkland, chico de 17 años sin padres, heredero de una gran fortuna, sus hermanos tienen sus propios negocios y no tratan con él, importándole poco lo que pase con su persona, negando su parentesco sanguíneo. Presidente estudiantil y futuro gran ejecutivo y político. Ese era Arthur Kirkland para sus compañeros de colegio y para la mayoría de los empresarios. Pero había otra parte de él que nadie conocía, ese era "El Caballero Ingles" o común mente conocido como "Caballero", cantante y bajista de una banda punk, que solo tocaba en bares de mala muerte, pandillero, rebelde, punk. Pero también protector de las calles. Su banda de "maleantes" no hacía nada que se podría lamentar, pero que no era necesariamente legal. Se dedicaban a acabar con otras pandillas que si buscaban destrozar a la sociedad, o aprovecharse de ella. Digamos que eran una especia de "héroes callejeros".

Y Arthur se sentía muy orgulloso de sus chicos, sobre todo de su mano derecha, si, su mano derecha, ya deben haber adivinado quien era, nadie más y nadie menos que Honda Kiku, el japonés, aunque era conocido en las calles como "El Samurái Legendario", o simplemente "Samurái". También estaba Francis Bonnefoy, conocido como "El Conquistador del Vino", abreviado por simplemente "Conquistador". Otro miembro era Gilbert Beilschmidt, llamado "El Soldado Blanco", y además estaba Antonio Fernando Carriedo, "El Descubridor Perdido". Todos ellos eran su banda, y esa noche iban a cantar en un bar llamado "Nocturna", en lo más profundo y oscuro de la capital americana.

¿Qué canción cantarían? Ni él lo sabía, eso se decidía cuando estaban en el escenario, frente a los ojos atentos de toda la gente que vivía en los bajos fondos de la ciudad. Solo cabía ver que ánimo tenían los demás y que deseaba la gente.

~°3°~

Alfred estaba tirado en su enorme cama tamaño King, miraba el techo de caoba negra donde un cartel rezaba "Now Panic and Freak Out", las cortinas de seda blanca, alrededor de su cama, se ondeaban por el aire que venía de la gran ventana que había en su colosal habitación. A su costado, sobre una almohada vacía, estaba la toalla con la cual Arthur se había secado la cabeza. En un impulso se había quedado dormido abrazándola, sumergiéndose en el aroma que despedía. Olía a té negro, olía a su colonia inglesa, y olía a ron y tabaco. Esos dos últimos puntos lo confundían. ¿Por qué Arthur tendría esos dos olores sobre él? ¿Alguien fumaba en su casa? Podría ser su hermano mayor, Scott, el escocés, el fumaba puros. Pero sabía que nunca iba a visitar a Arthur. Pero, ¿entonces de donde venía ese olor? ¿Es que Arthur fumaba y tomaba tanto como para que esos olores se le pegaran? Alfred no estaba seguro de esto, pero entonces recordó esas líneas negras bajo la camisa de Arthur. Eso era sin duda un tatuaje, probablemente de un rosa, por las espinas. También había notado que tenía huecos en las orejas, varios habría que decir. Una vez logró ver un agujero en su lengua, cuando este estaba comiendo helado con él. E incluso, en otra ocasión, descubrió rastros de esmalte negro en una de sus uñas.

Esa clase de detalles no pasaban desapercibidos para Alfred, a diferencia de los demás, que al parecer no se daban cuenta de nada, aunque eso era probablemente porque nadie se fijaba en el inglés tanto como él. Solo le quedaba pensar que el hermano de Arthur lo usaba! Sí, eso debía ser, de seguro que lo usaba como muñeca o algo parecido. Le ponía aretes, le pintaba las uñas, le hacía dibujos con permanente y se le pegaba sus olores a licor y tabaco, eso debía ser. No había otra explicación lógica para tales cosas. Después de todo, como iba a pensar que su dandi* amigo era un maleante que andaba tomando y fumando. Simplemente impensable.

~°3°~

Era sábado por la mañana y Arthur se estaba recuperando de una resaca monumental. Todo le daba vueltas y cada vez que se paraba sentía que se iba a desfallecer. No podía pensar nada más aparte de "nunca más volveré a tomar", aunque eso pensó la última vez, y la anterior a esa, y la anterior a esa, y así sucesivamente hasta los inicios de los tiempos. Decidió llamar a uno de sus sirvientes, para que le trajera un desayuno ligero y una pastilla para el dolor. Al cabo de unos minutos ya había terminado de comer y tomar su pastilla, y hacía un esfuerzo sobre humano para no devolver todo. Miró el reloj en su mesa de noche, eran las 10 de la mañana. No estaba dispuesto a levantarse hasta dentro de varias horas. Se levantó, quejándose del repentino mareo que lo atacó, y apoyándose en uno de los palos de roble que sostenían un techo sobre su cama, cerró las cortinas negras de seda que la rodeaban. Miró su techo, de roble oscuro y fuerte. En él estaba pegado un cartel que decía "Keel Calm and Carry On", viejo lema inglés que le recordaba su hogar. Así Arthur se quedó dormido en un santiamén.

Varias horas después se despertó. Su cabeza se encontraba más despejada y su boca ya no estaba tan pastosa. Se levantó con cuidado y caminó al espejo que había en su colosal baño. En él se veía reflejada la imagen de un chico de 17, muy guapo y musculoso, aunque no pareciera. Había varias cicatrices plateadas por el paso del tiempo. En la cadera, en su espalda había un tatuaje de una rosa rodeada de espinas. Una rosa tudor, símbolo de su patria, estaba pintada en su piel. Era de color negro y las espinas se extendían hasta los extremos de su cadera, donde los huesos de su coxis sobresalían. Ese tatuaje se había visto cuando se mojó la camisa, y Alfred lo había descubierto. Eso lo preocupaba, no podía permitir que lo descubrieran, no solo por él, Kiku, Francis, Antonio y Gilbert caerían con él, y eso era algo que no quería, aunque el francés le importaba poco. Además, eso significaría que sería expulsado del colegio, probablemente le denegaran la entrada a la universidad y su reputación caería tan bajo como la economía griega. Y eso no podía pasar, su futuro y el de sus amigos dependía de eso, de no ser descubiertos.

Con esas preocupaciones, Arthur se baño, dándole vueltas a sus problemas, y también termina así el primer capítulo de esta historia. Nos vemos la próxima semana.


Bueno, tal vez, más tarde suba otro capítulo, por que esta historia la tengo bien avanzada, sobre "The Dark Angel UK", dudo un poco que suba hoy otro capítulo, si la inspiración llega, con gusto lo hago :)

* Dandi: Un dandi (del inglés dandy) es un hombre que se considera elegante y refinado, y cuya actitud ante la vida se caracteriza por la falta de deseo, la desgana, el aburrimiento y el desprecio por los gustos del vulgo. La corriente asociada al dandi se denomina «dandismo» y tuvo su origen en la sociedad inglesa de finales del siglo XVIII. El movimiento dandi es una doctrina de la elegancia, de la finura y la originalidad. Su estilo afecta sobre todo al lenguaje y la vestimenta. La definición de un dandi podría ser la de un hombre de andares preciosos, original y rebuscado, y de lenguaje escogido. Pero el dandismo no es una estética fija, sino más bien proteica. Se le suele considerar como un ejemplo de elegancia, saber estar, clase, porte, estilo, buenas maneras, una persona educada y cultivada.

Sacado de Wikipedia-sama

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