Cuando Barnabas y David llegaron al lugar del accidente lo primero que vieron fue como un grupo de bomberos intentaba sacar a Julia del interior del coche, las piernas de la doctora estaban atoradas debajo del volante así que tardaron casi una hora en conseguir liberarlas. Los dos se acercaron un poco más y el niño se abrazó al vampiro cuando pudo ver que la doctora Hoffman no se movía ni abría los ojos. Con mucho cuidado los bomberos la acostaron en la camilla y la subieron a una ambulancia al mismo tiempo que el resto de la familia llegaba en uno de los coches, ya que la noticia del accidente había llegado hasta Collinwood. La ambulancia encendió su sirena y se alejó del lugar rápidamente, así que Barnabas y David subieron al coche que los esperaba y se dirigieron hacia el hospital.
Dos horas después Julia se encontraba en una cama de hospital con una máscara de oxígeno sobre su boca y una intravenosa en su brazo izquierdo. La doctora intentó moverse pero su cuerpo no le respondió, podía sentir la corriente de aire recorrer su cuerpo cada que alguien abría la puerta, pero no logró abrir sus ojos. Julia empezó a asustarse de verdad y justo cuando intentó gritar la puerta se abrió de golpe y pudo escuchar como alguien lloraba. De nuevo trató de moverse para ver qué era lo que pasaba pero se calmó un poco cuando sintió como una mano tomaba la suya y la apretaba suavemente. "Julia, perdóname por favor. Tienes que despertarte, no me dejes sola."
La doctora intentó moverse y abrir sus ojos al escuchar la voz de Elizabeth, quien no soltaba su mano y la apretaba cada vez más fuerte. Pudo escuchar cómo los doctores hablaban con ella mientras le administraban más medicamentos para intentar despertarla y empezó a desesperarse de verdad cuando su novia rompió a llorar abrazada a ella mientras le decía cuánto lo sentía y lo mucho que la necesitaba. Deseó más que nunca poder moverse y abrazarla, besarla y decirle cuánta falta le había hecho los últimos dos meses, pero tuvo que esperar tres largas horas para poder empezar a mover sus dedos. Elizabeth lo notó y dejó de llorar, alejándose un poco de ella para darle espacio y poder observarla bien mientras Julia se esforzaba por abrir sus ojos, hasta que por fin lo logró y pudo ver a su novia inclinada sobre ella, sonriendo y llorando al mismo tiempo.
Las dos se miraron por varios minutos y Elizabeth acarició su mejilla mientras Julia limpiaba las lágrimas de su novia con su dedo pulgar. "Te amo" dijeron las dos al mismo tiempo y la doctora la rodeó con sus brazos para enderezarse un poco y besarla suavemente. La señora Collins la acercó un poco más a ella y los doctores las miraron con la boca abierta, ya que nadie que no fuera miembro de la familia sabía de la relación que tenían las dos mujeres. Julia y Elizabeth se separaron pasados varios minutos y la doctora recargó su espalda de nuevo en la almohada mientras entraba a la habitación una enfermera, quien llevaba en las manos los resultados de unos análisis. Se los entregó a uno de los doctores y este, después de revisarlos, se dirigió a las dos mujeres, quienes estaban fuertemente abrazadas. "Buenas noticias, los dos están en perfectas condiciones. Solo necesitará reposo y no hacer esfuerzos." Las dos se miraron y Elizabeth la acercó un poco más a su cuerpo, mientras analizaba un poco las palabras del doctor, "Los dos?" le preguntó y él asintió con una sonrisa en el rostro. "Si, Julia y el bebé por supuesto."
Barnabas se quedó paralizado con una mano en la chapa de la puerta sin poder creer lo que el doctor acababa de decir. Desesperado por no saber nada de Julia había decidido ir a buscarla y justo estaba entrando a su habitación cuando el doctor les daba la noticia del embarazo de la doctora. Cuando Elizabeth reparó en su presencia, se puso de pie y lo miró con los ojos llenos de lágrimas, mientras caminaba lentamente hacia él. "Qué le hiciste a mi novia Barnabas? Cómo pasó esto?" El vampiro dio un paso hacia atrás y sin saber qué contestarle le dijo: "Creo que es un poco obvio cómo pasó… Pero si quieres te lo explico." Elizabeth empezó a llorar y negó con la cabeza, mientras Julia la llamaba con voz temblorosa. La señora Collins volteó a verla y casi corrió hasta la cama, la abrazó fuertemente y hundió su rostro en el cabello de la doctora sin poder dejar de llorar al imaginar a su novia con el vampiro.
Julia se abrazó fuertemente a su novia y recargó su cabeza en el pecho de Elizabeth, intentando asimilar la noticia sin romper a llorar, ya que eso solo habría alterado más a la señora Collins. Barnabas se acercó un poco más a ellas y la doctora lo miró con ojos tristes mientras mantenía sus brazos alrededor de su novia, quien empezaba a calmarse. Las dos se separaron un poco y Elizabeth la miró a los ojos mientras le preguntaba: "Te lastimó? Te hizo sentir mal?" Julia negó con la cabeza y ella besó su mejilla, mientras colocaba su mano sobre el vientre de la doctora. "No te preocupes, te amo y este hermoso bebé tendrá dos mamás que lo cuidarán y lo querrán mucho. No estarás sola." Barnabas dio un paso al frente al escucharla y puso una mano sobre el hombro de Julia, "Querrás decir dos mamás y un papá, yo también participé, por si no te has dado cuenta." Elizabeth se alejó de Julia y se puso de pie, temblando un poco, "Barnabas, déjanos solas, ahora. Ya le hiciste suficiente daño, por si no te has dado cuenta." Fue tal la decisión de la señora Collins que el vampiro dio un paso atrás y sin decir nada más salió de la habitación, cerrando la puerta detrás de él.
Dos horas después Julia se encontraba dormida entre los brazos de Elizabeth, mientras ella le daba vueltas al asunto del embarazo de la doctora. No podía enojarse con su novia, la había extrañado demasiado y además ella no tenía toda la culpa. Tal vez si ella hubiera sido un poco más paciente y se hubiera quedado después de encontrarla con Barnabas, Julia no estaría a 7 meses de tener un bebé. Elizabeth acercó un poco más a la doctora y la abrazó fuertemente con un solo brazo mientras con el otro acariciaba el vientre de su novia, y al sentirlo un poco abultado no pudo evitar sonreír. Siempre había sido su sueño tener otro hijo, y a pesar de que el bebé que llevaba Julia era de Barnabas, no podía evitar verse a sí misma cuidándolo junto con su novia. La doctora se movió un poco entre sus brazos y pasados unos segundos abrió los ojos, encontrándose con la mirada de Elizabeth. Julia sonrió al verla y levantó un poco su cabeza para poder besarla suavemente en los labios, "Dormiste bien Jules? Por ahí me dijeron que no has descansado como se debe." Julia se acurrucó aún más cerca de Elizabeth y cerró sus ojos de nuevo, sintiéndose muy cansada. "Te informaron bien amor, pero ya descansaré cuando lleguemos a la casa, ahorita solo quiero estar contigo." La señora Collins sonrió sin poder negarse y acarició su mejilla mientras le decía: "Perdóname por dejarte, debí de haber sido un poco más paciente y esperarte para que pudieras hablar conmigo. Pero… verte con él me recordó a cuando el señor Stoddard me dejó, no podía soportarlo una vez más." Julia la besó de nuevo y ya iba a decirle algo que la calmara cuando la puerta del cuarto se abrió y entró Charlotte, mirándolas con una sonrisa que pretendía ser amable, para disimular el odio que sentía hacia Elizabeth. Las dos mujeres la miraron un poco sorprendidas, pero Julia sonrió al ver a su sobrina y extendió su brazo para que se acercara y pudiera presentársela a su novia. "Liz, ella es Charlotte, mi sobrina que vive en Londres." La niña miró a Elizabeth por unos segundos y luego estrechó su mano, apretándola un poco más fuerte de lo necesario. "Mucho gusto Elizabeth, mi tía me ha contado mucho sobre ti." La señora Collins intentó sonreír y abrazó un poco más fuerte a Julia mientras soltaba la mano de Charlotte, sintiéndose un poco incómoda, ya que había algo en ella que no le daba confianza.
Después de Charlotte empezaron a llegar uno a uno los demás miembros de la familia, tanto para ver a Julia como para saludar a Elizabeth. Carolyn se acostó en la cama y la señora Collins la abrazó con el brazo que tenía libre, sintiéndose muy agradecida con su hija, ya que durante todo el tiempo que estuvo lejos de Julia la niña la había cuidado por ella. Roger se mantenía alejado de todos, todavía sin aceptar la relación que tenía su hermana con la doctora mientras pensaba en cómo había tenido que amenazar a los doctores para que no hablaran de lo que habían visto. Charlotte y Barnabas platicaban en voz baja, lanzándoles miradas a las dos mujeres, quienes no se daban cuenta de nada y seguían en lo suyo.
Dos horas después Julia empezó a desesperarse un poco y le dijo al oído a Elizabeth: "Liz, tengo mucho sueño." La señora Collins besó su nariz y dirigiéndose al resto de la familia les dijo: "Familia Collins, mi Julia necesita descansar y no puede con el escándalo que están haciendo." Todos las voltearon a ver y Roger se levantó del sillón en donde estaba sentado, "Nos estás pidiendo que nos vayamos?" le preguntó un poco enojado y Elizabeth le sonrió. "No Roger, solo te estoy avisando, por si te interesaba saber." Él la miró enojado y sin decir nada más abandonó la habitación mientras el resto de la familia se despedía de las dos mujeres y lo seguían. Cuando por fin estuvieron solas Julia se acurrucó entre los brazos de Elizabeth y recargó su cabeza en su pecho mientras la señora Collins la cubría con la sábana. La doctora le dio un último beso en la mejilla y casi de inmediato se quedó profundamente dormida, cansada después de pasar dos meses sin dormir bien. Elizabeth sonrió al escuchar a su novia roncar suavemente y hundiendo su rostro en su cabello se quedó dormida de inmediato, después de pasar las noches de los dos últimos meses despierta, pensando en todo lo que podía estar pasando con Julia mientras estaban separadas.
