Aquí les tengo el capitulo 9! Perdón por tardar tanto pero estuve un poco ocupada :D Espero que les guste y se agradecen los reviews

A pesar de las recomendaciones del médico y de las súplicas de Elizabeth, Julia estuvo de vuelta en Collinwood dos días después del regreso de la señora Collins. Al salir del hospital toda la familia se apretujó en la camioneta Chevrolet, Elizabeth sentó a Julia sobre sus piernas en el asiento del copiloto y entre todos tuvieron que amenazar a Roger para que aceptara manejar, ya que él prefería mirar por la ventana y burlarse cuando el que iba manejando se equivocaba. Después de 10 minutos de discusiones por fin salieron del estacionamiento y Roger condujo por la carretera llena de curvas que llevaba hasta Collinwood. Julia se abrazó fuertemente a su novia al pasar por el lugar del accidente, y al ver el coche que aún estaba tirado al borde del precipicio Elizabeth besó su mejilla, dándose cuenta de lo cerca que había estado de perderla. Tardaron un rato en llegar hasta las puertas de la mansión, ya que el camino de tierra estaba muy enlodado, y todos bajaron rápidamente de la camioneta, quejándose por lo apretados que habían estabado segundos antes. Elizabeth tomó la mano de Julia y ella le dijo al oído: "Bienvenida a casa señora Collins. Todo es muy triste sin usted." Las dos se sonrieron y Barnabas puso su mano sobre el hombro de la doctora, "Déjame llevarte a tu habitación, necesitas descansar y yo puedo hacerlo." Elizabeth lo empujó suavemente y tomándola entre sus brazos para levantarla del piso lo miró muy enojada, "Y yo estoy pintada Barnabas?" Sin decirle nada más la señora Collins se llevó a Julia lejos de él y con un poco de esfuerzo la cargó hasta su habitación, acariciando a mejilla de la doctora con su nariz. Abrió la puerta con el codo y dio un paso hacia atrás cuando miró a su alrededor. "Por dios Jules! Se nota que se han preocupado mucho por mantener este lugar limpio." La doctora se sonrojó un poco al ver botellas de alcohol y envolturas de comida tiradas por todos lados, además de la almohada de su novia tirada en un rincón. Elizabeth la sentó sobre la cama y después de quitarse los tacones se puso a recoger toda la basura y a ordenar un poco la habitación mientras Julia no le quitaba los ojos de encima.

Una hora después el cuarto estuvo arreglado y Elizabeth se acostó en la cama con los ojos cerrados, intentando no romper a llorar. Julia lo notó y le dijo con voz suave mientras acariciaba su mejilla, "Qué tienes amor? Sabes que no me gusta ver a mi mujer así." La señora Collins la miró y después de tomar su mano le dijo, conteniendo las lágrimas: "Conté 35 botellas Jules… Y supongo que ya habías tirado algunas." La doctora se acercó un poco más a ella y la besó suavemente mientras tomaba su mano, "Lo siento mucho Liz, tenía que pasar el tiempo de algún modo. Después de lo que pasó con Barnabas, no tienes idea de lo mal que me sentía." Justo cuando Elizabeth iba a empezar a quitarle la ropa alguien tocó a la puerta y sin esperar respuesta entró Charlotte, llevando un pastel de chocolate. "Para ti tía! Espero que te haga sentir mejor, porque veo que quien lo ha intentado no lo ha conseguido." Elizabeth la fulminó con la mirada y antes de que la niña pudiera darle el pastel ella se levantó y se lo quitó de las manos, "Charlotte, o como sea que te llames, lo diré por última vez: Déjanos solas! No nos hemos visto por dos largos meses, como imaginarás tenemos muchas cosas que contarnos y… hacernos." Julia rió y Charlotte salió corriendo de la habitación, conteniendo las lágrimas provocadas por el odio que sentía hacia la novia de su tía. "Hacernos Liz? Qué tenemos que hacernos?" preguntó muy divertida y Elizabeth regresó corriendo a la cama, desabrochándose su vestido en el camino. "Muchas cosas amor, todo lo que no nos hemos hecho en dos meses…Te gustaría?" La doctora asintió mordiéndose el labio inferior y Elizabeth la acercó un poco más, tomándola por la cintura. Julia terminó de desabrochar su vestido y después de batallar por unos minutos logró quitárselo y lo aventó lejos, mientras Elizabeth hacía lo mismo con el suyo. "No lo sé Liz, tengo cara de que me gustaría?" La señora Collins rió y observó con cuidado su rostro, pasados unos segundos desabrochó el brassiere de Julia y se lo quitó lo más rápido que pudo, mientras la doctora hacía lo propio con el de Elizabeth.

Julia recargó su cabeza en una almohada y su novia besó su cuello, bajando lentamente hasta su hombro derecho, en donde se detuvo para morderlo un suavemente. La doctora sonrió y Elizabeth soltó su hombro para besar su pecho izquierdo, a lo que Julia respondió con un gemido. La señora Collins siguió besándolo y mordiéndolo con mucho cuidado para no lastimarla, ya que últimamente le dolían un poco debido al embarazo. Julia se aferró a las sábanas y Elizabeth acarició su pecho derecho mientras sus labios no dejaban el izquierdo, "Te extrañé Liz, no vuelvas a irte nunca, sin mí por lo menos" La señora Collins la miró a los ojos y después de besar su cuello se acostó boca abajo entre sus piernas, separándolas un poco, "Nunca me iré de nuevo sin ti Jules, sobre todo ahora que tendremos un bebé precioso." Julia cerró sus ojos y se acercó un poco más a Elizabeth, mientras ella acariciaba el interior del muslo de la doctora con su mejilla. "Perdóname Liz, primero por besarlo y segundo por… bueno, tu sabes cómo me pongo cuando tomo demasiado. Si Barnabas no hubiera…" "Julia, no hablemos de eso si? Por lo menos no ahorita." La doctora sonrió y poniéndose cómoda entre las almohadas cerró sus ojos y disfrutó del roce de los labios de Elizabeth, quien ahora besaba lentamente cada centímetro de su pierna derecha. La señora Collins miró a su novia y rió suavemente al notar que la doctora ya no se movía y que su respiración se había vuelto muy relajada, "Jules, por favor no te duermas… Aún falta lo mejor, te lo prometo." Julia no le hizo caso y mantuvo sus ojos cerrados, intentando no dormirse pero al mismo tiempo deseando poder conciliar el sueño, ya que no había dormido nada bien los últimos dos meses.

Elizabeth no pudo evitar sonreír al ver a su novia prácticamente dormida, pero sabía que Julia lamentaría en la mañana haberse dormido, así que se recostó de nuevo entre sus piernas, y suavemente la recorrió con su lengua, a lo que la doctora respondió abriendo sus ojos de golpe. La señora Collins rió en silencio y colocó su dedo pulgar sobre su clítoris, presionándolo un poco pero sin llegar a moverlo. Julia gimió suavemente y levantó un poco sus caderas para acercarse más a ella, pero Elizabeth retiró su dedo y la miró a los ojos, "Me dejarás a mi hacerlo, entendido amor?" La doctora gruñó y asintió con la cabeza, mientras la señora Collins volvía a colocar su dedo pulgar sobre ella y presionaba un poco más fuerte, disfrutando de los sonidos ahogados que salían de la boca de su novia. Pasados unos segundos decidió darle lo que quería, así que empezó a mover su dedo pulgar, frotando su clítoris lentamente de un lado a otro y acariciando de nuevo el interior del muslo de Julia con su mejilla. La doctora gimió un poco más fuerte y se aferró a las sábanas, mientras la señora Collins se inclinaba más hacia adelante y aprisionaba su clítoris entre sus dientes, mordiéndolo y acariciándolo con la punta de su lengua. Julia gritó de placer y Elizabeth deslizó dos de sus largos y delgados dedos dentro de ella, golpeando ese punto al empezar a moverlos dentro y fuera. La doctora ladeó su cabeza y empezó a respirar entrecortadamente, sus ojos fueron cerrándose poco a poco de nuevo y Elizabeth agregó un tercer dedo, doblándolos lo suficiente para acariciar el interior de su novia con sus uñas, sintiendo como le ocasionaba pequeños rasguños, los cuales volvieron loca a Julia y provocaron que arqueara su espalda mientras mordía una de las almohadas en las que recargaba su cabeza. La señora Collins la mordió un poco más fuerte sin llegar a lastimarla y volvió a mover sus dedos dentro de ella, llegando cada vez más profundo, hasta que por fin sintió los músculos internos de Julia apretarse alrededor de su mano y la doctora volvió a gritar, cerrando con fuerza sus ojos y formando con sus labios una "O" perfecta. Elizabeth sonrió y continuó moviendo su mano, dándole a su novia pequeños orgasmos después del que ya la había sacudido tan violentamente. Pasados unos minutos retiró su mano y la lamió lentamente hasta que quedó mojada únicamente por su saliva.

Julia recuperó el aliento dos minutos después y Elizabeth se recostó junto a ella, mirándola con una sonrisa en el rostro. "Eso fue increíble Liz…" la señora Collins rió y le dijo mientras besaba su mejilla, "Te dije que había mucho que hacernos corazón." "Si, hacernos. Todavía faltas tú." Elizabeth negó con la cabeza y la besó en los labios, rodeándola con un brazo y acercándola un poco más a su cuerpo, "Ya será mañana, las dos estamos muy cansadas. Además… Tengo una idea que me gustaría probar." Las dos se sonrieron y Elizabeth recargó su cabeza en el pecho de Julia, quedándose profundamente dormida entre sus brazos. La doctora la abrazó fuertemente y besó su cabello, hundiendo su rostro en él, "Te amo Elizabeth" fue lo último que alcanzó a decir antes de caer en un sueño profundo, tranquilo por primera vez en dos meses.