Disclaimer: No, los personajes no son míos –I wish- Son de Meyer.

Summary: Edward la abandonó porque ella ya no significaba nada, Bella quedó destrozada después de aquel último adiós en la banca de aquel parque. ¿Qué pasara años después cuando se vuelvan a encontrar? ¿El amor renacerá o la sombra del odio seguirá?

3.- Capítulo.

"Me encontraste y me volviste a perder"

Best Of You

By Mommy's Bad Girl

"Is someone getting the best
The best, the best, the best of you?"

(Best of you- Foo Fighters)

– Amber, quiero los archivos de la empresa Twilight en mi oficina para cuando salga de la reunión– Murmuré mientras tomaba los archivos de CM y mi Blackberry –. Y, por favor, no te equivoques. Sé que tu cerebro es demasiado pequeño como para comprender el verdadero significado de esos papeles. Así que, si no quieres que tu bono de despedida esté en tu escritorio para el final del día, te recomiendo que uses esa cabecita tuya, a la cual por cierto se le pasó el peróxido, y pongas atención. No quiero que pase lo mismo que la otra vez.

– Sí, Srta. Swan– Asintió con la cabeza y salió de mi oficina casi corriendo. Rodé los ojos… esa mujer iba a terminar matándome de un ataque de histeria.

La última vez, por estar coqueteando con el repartidor de Fedex, confundió los archivos de la empresa Dweyer con los de los Weber. Esto por poco nos cuesta una baja del 25.7% en el negocio de cada una de las empresas. Estuve trabajando más de dos días completos en reordenar los archivos que la… idiota había mezclado. Ese día no la corrí porque Emmett me lo pidió; según él, la pobre tenía deudas y salió con su sermón de: "Todos cometemos errores, bebé" claro, todo esto me lo dijo mientras su lengua estaba penetrándome y sus dedos jugando con mi clítoris. Interesante manera de convencer a las personas, ¿cierto?

Ah… ¡Qué buenos recuerdos!

Salí de mi oficina y caminé directamente a la sala de juntas donde sabía que Emmett estaría. El pobre había preparado todo detalladamente, ya que si los de CM aceptaban, eso quería decir que compraríamos el 34% de acciones, generando ganancias para nuestra empresa de hasta 105 millones de dólares al año. CM era una de las empresas más fuertes en el mercado de materiales de construcción, con exportaciones a todas partes del mundo. No podíamos dejar pasar una oportunidad así, la competencia, que eran V&V, morían por apropiarse de este trato y no podíamos dejar que eso sucediera.

Al entrar, vi como mi mejor amigo caminaba de un lado a otro con las manos cruzadas detrás de su espalda. Se veía tan adorable con su ceño fruncido y hablando para sí… Dios… ¿Por qué no lo pude conocer a él primero que a aquel hombre que fue el que me rompió el corazón? Le odiaba inclusive más por haberme condenado a una vida de desconfianza. Cada caricia, cada suspiro o palabra no eran cien por ciento reales, o en mi caso… yo no la podía creer completamente. Mil veces intenté convencerme de que esto no era cierto, que realmente yo era la que me estaba engañando, que las personas a mi alrededor sí me querían por lo que era, no por lo que podía llegar a darles; pero esas mil veces sus palabras regresaban a mi mente como mil pitidos. Eran las que me hacían caer en la realidad de que fuese como fuese, que aunque me lo dijesen con el corazón en la mano eso, el cariño incondicional, jamás sería real. Nadie nunca jamás sería completamente honesto.

Pienso que tal vez Emmett y Alice podrían ser la excepción a la regla, pero, entre más me sumerjo en ese pensamiento, más dolor me causa. El miedo a lo desconocido, en mi caso, es gigante. Prefiero… y preferiré por siempre quedarme en mi zona de confort, donde nadie me lastime.

Donde ya no puedan romperme más el corazón.

– Si sigues así terminaras haciendo un hoyo, Bebé. Y siento decirte que estamos en un edificio de más de cuarenta pisos… entonces no creo que sea muy conveniente– Susurré y caminé hacia donde se encontraba. Rodeé su cintura con los brazos y besé su cuello. Sentí como al instante se relajó. Yo era la única persona que podía sacarlo de sus estados de estrés y él era el único que podía sacarme de los míos.

– ¿Qué pasa si no quieren firmar el contrato, bebé? – Preguntó y bajó su rostro para poder observarme.

– Entonces serán unos idiotas porque si no aceptan nuestra oferta, quedarán en bancarrota y si se van con V&V, igual quedarán en la nada. Somos su única opción, cuore. (1)- Contesté y sentí como sus manos se ceñían en mi cadera.

Cazzo, mi eccito quando si parla italiano (2) – Murmuró antes de acortar la distancia que nos separaba y unir sus labios con los míos. Por supuesto, sabía que Emmett amaba cuando hablaba italiano. Amaba la fuerza con la que su cuerpo hacía trabajar al mío; amaba su olor natural… lavanda, pinos y chocolate; amaba que fuese el único que pudiera sacarme una sonrisa en esos días en los que la oscuridad regresaba a mi vida; amaba que, fuese como fuese…él estaría ahí para mí sin importar nada.

Bendito el momento en el que Emmett apareció en mi vida.

Su boca era suave contra la mía. En momentos como éste no era algo pasional o lujurioso. Éste era de esos momentos en los que el cariño que nos teníamos el uno por el otro salía a flote. Era uno de ésos en los que decíamos todas aquellas palabras que nos guardábamos… era aquél en el que nos dábamos cuenta que vivir separados sería un error, que no podríamos sobrevivir el uno sin el otro.

Era ese momento en el cual me daba cuenta de que Emmett, era una parte gigante de mi corazón.

Sentí su erección presionada contra mi estómago y supe que teníamos que detenernos. Empujé suavemente a mi oso y sus grandes ojos grises se conectaron con los míos. Su respiración estaba acelerada al igual que la mía, sus labios rojos e hinchados lo hacían ver inocentemente lujurioso.

¡Ya quería que fuese de noche!

Una sonrisa juguetona bailoteaba en sus labios y casi doy gracias al cielo que en ese momento Amber tocase la puerta de cristal. Me giré a verla. Sus ojos incrédulos iban de las manos de Emmett, las cuales estaban en mi cintura, a mi rostro que suponía debía de tener la palabra EXCITACIÓN marcada en toda la frente.

– Ejem… – Dejó escapar una risita nerviosa – Los de CM ya están aquí ¿Los hago pasar?

– Sí– Contestó Emmett y soltó mi cadera. Caminé hasta quedar frente el ventanal y observé mi reflejo buscando alguna imperfección. Había dejado mi saco en la oficina y el maldito aire acondicionado me daba frío, así que no ayudaba mucho a mis pezones ya que estos estaban erectos por el beso con Emmett. ¡Malditas hormonas!

Escuché la voz chillona de Amber musitando un "Adelante" y escuché como entraban a la sala de juntas. Plasmé una sonrisa en mi rostro y me giré para verles.

Al instante sentí que aquella mascara de tranquilidad se desprendía de mi rostro.

"No…"

Unos ojos verdes se conectaron con los míos. Cabello cobrizo rebelde y una palidez que rayaba en lo mágico. Labios rosas y pómulos pronunciados. Olor a luz de sol, menta, vainilla y almizcle me rodeó y arrastró mi alma al fondo de las memorias.

"No, no, no, no…"

"No me hagas esto… no por favor…"

Sentí que todo a mí alrededor desaparecía. Sus ojos me hicieron sentir como si tuviese 17 años de nuevo y estuviese en aquel parque de Chicago. Me sentí expuesta, desnuda.

Me observaba con la misma expresión de shock que suponía yo tenía en el rostro. Algo dentro de mi pecho se removió o más bien hizo acto de presencia para luego volver a desaparecer. Sentí como si el aire escapara de mis pulmones progresivamente… lento, lastimoso.

Y todo comenzó a moverse en cámara lenta. Podía escuchar la voz de Emmett dándoles la bienvenida y voces masculinas contestando. Podía sentir cómo se movían a mi alrededor y cómo el aire golpeaba contra mi nuca. Sentía todo pero a la vez las sensaciones desaparecían de mi cuerpo.

La respiración comenzó a acelerarse, sentía como si el corazón en cualquier momento se me fuese a salir del pecho.

"No… no, no, no ¿Por qué? ¿Qué hace él aquí?"

Y los recuerdos de besos y caricias arrasaron con mi mente. "Te amo" mil veces, un abrazo y suspiros…

Un latigazo de dolor me marcó el cuerpo… éste era el idiota que había hecho que mi vida se terminara, era el imbécil que le había robado la inocencia a una niña de diecisiete años… era el maldito desgraciado que había hecho que huyera de casa.

Era el hijo de puta que más odiaba en este mundo.

– Buenas tardes, Srta. Swan– Uno de los hombres que venían con… él, me tendió su mano – Soy Carlisle Cullen.

Algo hizo clic en mi mente. CM = Cullen Masen. Edward Anthony Cullen Masen.

¿¡Ese hijo de perra qué hacía aquí!

Extendí la mano y tomé la del Sr. Cullen. Una sonrisa falsa se formó de nuevo en mis labios. Si iba a perder el control no iba a ser aquí donde todos lo vieran y Edward pudiese disfrutarlo.

– Un gusto en conocerlo– Estreché su mano y por primera vez desde que había llegado, mi vista se enfocó en el hombre que tenía enfrente. Sus ojos verdes me observaban con calidez, su cabello rubio con canas dejaba ver su verdadera edad, unos cuarenta y tantos… Su piel era fría y suave. Jamás pensé que llegaría a conocer al padre de Edward, y ahora… estaba frente a mí, estrechando mi mano, sin saber que su hijo había destruido mi vida.

– Les presento a mi socio, Jasper Hale– Señaló al rubio que estaba a un lado suyo y me giré a verle. Tenía un aura misteriosa, sus ojos azules te penetraban y sabías que en el momento en el que te observara, leería tus emociones. Era alto y realmente guapo, era como ver a una estrella de cine y cohibirte ante su presencia.

Emmett, a mi lado, tomó su mano con fuerza y pude escuchar como murmuraba un "Mucho gusto". Plasmé otra de mis sonrisas y levanté la barbilla. Sentía aquella mirada verde penetrante en mi rostro y al instante supe que ni aunque quisiera podría evitarlo.

Volteé mi rostro para ver a Emmett y él me observaba con cara preocupada, la duda en sus hermosos ojos grises. Yo negué con la cabeza… no, él no se tendría que enterar de que, la razón por la cual yo era de esta manera, se encontraba ahora frente a nosotros.

Él no se tenía que enterar de que el hombre por el cual yo no podía creer en el amor era Edward Anthony Masen Cullen.

– Y él es mi hijo, Edward Cullen– Sentí un escalofrío recorriéndome la espalda en cuanto su nombre fue pronunciado. El intento de sonrisa que tenía en el rostro se quedó ahí, congelada.

"Respira, respira. Tú eres mejor que él. Tú eres diferente."

Invoqué todas las memorias de mi pasado, el dolor, la desconfianza, el sufrimiento. Todo pasó frente a mis ojos en segundos… observé el cambio y lo que él había hecho. Me vi a mí misma por todo lo que había sucedido, saliendo del hoyo negro. Teniendo una vida propia. Siendo yo.

"– Entiéndelo… Murmuró y sentí un suave toque en mi frente. Aunque, en estos momentos no sabía qué era realidad y qué era mentira No vales la pena…

Una lágrima solitaria se escapó de mi ojo. El aire se fue de mis pulmones y todo alrededor desapareció.

Buena suerte Bella… Sonrió burlonamente y dio media vuelta caminando tranquilamente hacia la salida de aquel parque."

Y sonreí… sonreí auténticamente. Éste era el hombre por el cual había conocido a mi mejor amigo, por el cual mí inocencia había desaparecido…

… era el hombre por el cual mí vida había cambiado.

Todo por aquellas palabras.

– Un gusto conocerte, Edward Cullen– Sonreí más brillantemente, levanté una ceja y tomé su mano.

"Y ahora ¿quién es el que no vale la pena?"

– El gusto es mío… Srta. Swan– Murmuró con el rostro tenso y sus ojos verdes se oscurecieron.

Y aunque fuese, detrás de toda mi fachada cínica, sentí una punzada en el corazón que se fue extendiendo y que si no detenía… iba a acabar con todos los muros que había hecho a lo largo de tantos años.

"No vales la pena…"

Sus palabras vinieron a mi mente y, con otra más de mis sonrisas frías, comencé la junta.

Ésta, iba a ser una reunión demasiado larga.