Disclaimer:No, los personajes no son míos –I wish- Son de Meyer.
Summary:Él la abandonó porque jamás significó nada. Ella quedó destrozada hasta el punto de ser irreconocible. Años pasan, y el destino los junta. ¿Qué haces cuando encuentras al único hombre capaz de destrozar tu ya muy jodido corazón? .OOC
N/A: Se necesita una canción para éste cap, si no... pues no vale. "Come Alive" de Foo Fighters es la elegida, así que vayan a Youtube rápido :) ¡Nos vemos abajo!
4.- Capítulo.
"Ojos que no ven… internet que te lo muestra"
Best Of You
By Mommy's Bad Girl
Is someone getting the best
The best, the best, the best of you?
(Best of you- Foo Fighters)
Podía escuchar el pulso en mis oídos mientras me acercaba a la cabeza extrema de la sala para que mi espalda quedara hacia el ventanal. Podía sentir su mirada clavada en mi nuca intentando hacerme un hoyo, o en todo caso volarme la cabeza. Mi respiración ya se había tranquilizado pero aun así, sabía que por cualquier cosita podría comenzar a hiperventilar de nuevo como si de una jodida vaca corriendo se tratase. Bajo de su escrutinio sentía como si tuviese otra vez 17 y fuera indefensa y frágil. Cosa que no lo era porque no estábamos en Chicago, no tenía 17, no era pobre y ya no era una estúpida o frágil.
Pero aun así no podía evitarlo. El color verde de su mirada era hechizante.
Juraba que si sus ojos fueran pistolas ya me hubiera matado, o al menos me hubieran causado unas cuantas heridas.
Jodido imbécil.
Esto era como un universo paralelo.
Carlisle se sentó en la cabecera de la mesa, de lado izquierdo Jasper y del otro… el pedazo de mierda.
Emmett se sentó en la otra cabecera y yo me senté a su lado derecho. Nuestro abogado, El señor Jenkins, se había presentado y sentado segundos después de que Carlisle hiciera las respectivas presentaciones y que a mí casi me diera un infarto por verle.
Amber cerró la puerta con una última de sus risitas estúpidas y Emmett abrió la carpeta que tenía enfrente.
–Página 53, párrafo tres, por favor– Murmuró Jenkins y yo me puse de pie con los hombros tensos.
–OK, voy a ser clara desde un principio porque honestamente, ni ustedes quieren escuchar toda la barbarie de verborrea que podría darles y yo no quiero hacerlo porque aquí hay un punto clave al cual quiero llegar, y no me quiero tardar en hacerlo. Venden o se van a la quiebra– Apreté el botón de el control que tenía entre las manos y la presentación que estaba frente a nosotros cambió a una grafica de los valores de la empresa en cuanto a sus ventas.
–Estuvimos investigando con respecto al escándalo de CM hace dos meses. Entendemos que su compañía estuvo a punto de perder más de cuarenta millones por la venta del 15% de sus acciones a una empresa que era fraude–Prosiguió Emmett y le dio otro clic al botón enseñando la baja de acciones que hubo en esos dos meses.
–Entonces, dado esto noso…– Proseguí, pero… como siempre alguien tenía que interrumpir.
–Eso es invasión a la privacidad– Susurró la voz de Edward desde el lado izquierdo de la sala. Era extraño, porque su voz había cambiado, se había hecho más profunda y aterciopelada… ¿Más perfecta? Hijo de puta.
Lo observé con una ceja levantada y suspiré con cansancio. ¿En serio empezaría con todo esto?
–No, no lo es– Contestó la voz seria de Emmett–. No cuando está por toda la internet junto con los escándalos que usted, señor Cullen, ha tenido con respecto a… sus problemas de vida personal. Eso y el fraude les han hecho perder casi a la mitad de sus clientes. ¿Está o no está de acuerdo, Sr. Cullen?
Jasper ahogo una risa con un "ataque de tos" muy poco convincente y yo no oculté mi sonrisa. ¿Así era como quería jugar? De acuerdo, su reputación dejaba demasiado a qué desear y yo no tenía por qué callarme.
–Entonces, proseguía…–Continué–Nosotros lo que deseamos hacer, seños Cullen– Carlisle me observó, expectante–, es comprarle a CM el 32% de sus acciones, cambiando un poco las inversiones de estas. Comenzaríamos, si usted puede ver en la página 62, ofreciéndoles 35.4 millones de dólares, con respecto al índice del dólar y el IVA financiero. Como podrá observar es un trato demasiado bueno, sabe demasiado bien que la corporación V&V está ansiosa por robarse no sólo el 32% de sus acciones sino un 100%, así que sugiero que consideren el trato.
La sala se quedó en silencio mientras todos observaban la jodida carpeta que tenían enfrente. Yo la había memorizado, así que no había razón por la cual tuviera que verla o prestarle atención. Emmett a mi lado me sonrió y su mano tomó la mía por debajo de la mesa haciéndome sonreír suavemente. Hubiese podido calmarme, mierda sino, pero la mirada penetrante del imbécil que tenía enfrente me elevaba los nervios hasta la punta.
Sentía que las mariposas me atacaban el estomago. Me sentía completamente estúpida… o sea, no era como si fuese a caer rendida a sus pies besándole la suela de sus zapatos de diseñador y rogándole porque regresáramos, él me había aprendido a no rogarle a nadie y eso era lo que estaba haciendo, jugando su juego.
–El costo es demasiado bajo por las acciones– La voz de Edward habló y aventó la carpeta hacia adelante con desinterés.
Mi sangre comenzó a hervir ¿Quién mierda se creía que era para comportarse en MI sala de juntas de esa manera? ¿Quién se creía para hablarme así? ¡Él ni era dueño de la maldita empresa, carajo!
–Disculpe, señor Cullen– Me dirigí directamente a él, deseándole la muerte en ese momento o tal vez un castigo divino que lo callara para siempre.
Cuando sus ojos se unieron con los míos fue como si el mundo intentara desaparecer, pero para mí buena suerte… no lo hizo e internamente me alegré de ello, no estaba de humor para ser "alumbrada" por su estúpida sonrisa barata de lado.
–¿Sí, señorita Swan? – Contestó con una ceja enarcada y, aunque lo odiara, tenía que aceptar que seguía siendo igual de hermoso y perfecto que como le recordaba.
–¿Es acaso usted dueño o socio de la empresa? – Pregunté y tomé una de las plumas que estaban en medio para poder jugar con ella.
Carlisle levantó la vista de la carpeta que tenía enfrente y se aclaró la garganta.
–No, Srita. Swan. ÉL la va a heredar en cuanto yo decida retirarme. Sólo vino porque está aprendiendo respecto a CM– Contestó con voz suave, pero seria. Yo por mi parte no dejé de observar a Edward… sus ojos se oscurecieron ante las palabras de su padre pero no rompió el contacto visual.
–En ese caso si él no va a invertir dinero en esto le pido de la manera más atenta que no hable u opine al respecto. Es mi sala de juntas, es mi contrato. ¿Es dueño o socio de aunque sea el 1% de las acciones? No, entonces… guarde sus opiniones para su padre y háblenlas en otro momento porque créame Sr. Cullen–Sonreí sin gracia–, muy poco me interesa lo que usted opine o piense al respecto de MIS contratos. Mientras usted no tenga un rol activo en esto, no me interesa saber lo que siente, opina, piensa o desea decir ¿Entendido? – Terminé con todo inocente.
Se escuchó un jadeo de fondo.
Emmett apretó mi mano y el pánico cubrió sus hermosos ojos grises. Tenía que tranquilizarme antes de que todo esto explotara y terminara por aventarle mis tacones en el rostro al imbécil que estaba enfrente, pero era simplemente insoportable tenerlo tan cerca y no poder golpearlo como yo quería.
Edward me observó con odio por algunos instantes los cuales me parecieron infinitos. Por extraño que pareciera sus ojos ya no me daban miedo, aunque sí… sus facciones comenzaban a hacerse monstruosas, pero seguía siendo el mismo Edward. El mismo estúpido y patético Edward que pensaba que por una mirada podría acabar al mundo y tendría lo que quisiera. Tal vez eso le funcionara con las demás personas a su alrededor, porque tenía que aceptar que era un poco espeluznante, pero conmigo ya no.
Nada de sus trucos funcionaría conmigo. Nunca más.
–¿Qué opina, Señor Cullen, Señor Hale? – Preguntó Emmett, en un intento por regresar la conversación a temas más seguros, y se lo agradecí internamente. Dios sabría qué sucedería si seguíamos con esto.
–En lo personal – Murmuró Jasper y me giré a verle con curiosidad ¿En lo personal qué? –, opino que el precio si es un poco bajo. Sabemos que la compañía no anda muy bien… pero el precio está muy por debajo de lo que realmente vale, para mi gusto y supongo que para el gusto de Carlisle también– Se giró rápidamente hacia el Sr. Cullen y éste asintió al instante.
Sonreí, porque justamente eso era lo que había hecho a propósito. Por supuesto sabía que la compañía costaba muchísimo más de lo que estábamos ofreciendo, pero las regalías serían inmensas si llegábamos a tenerla. Emmett y yo habíamos tramado el plan durante semanas. Largas horas sin dormir, pensando… haciendo, trabajando. Después de arreglarla teníamos sexo duro contra la mesa, o contra cualquier superficie donde estuvgieramos.
Suspiré ante el recuerdo y cinco pares de ojos me observaron expectantes.
–Podríamos subir la oferta a 40.3 millones de dólares– Murmuró Emmett como respuesta y Carlisle enarcó una ceja. No, no… esto va mal… eso es demasiado.
–Es imposible. El pago mínimo es de 50.4 millones de dólares. La empresa completa está valuada en 294.6 millones de dólares, venderlas a ese preció sería una perdida gigante para nosotros– Contestó y puso la carpeta de regreso en la mesa.
Edward me observaba con una pequeña sonrisa de satisfacción en sus labios rosas, pero de haberme conocido realmente se daría cuenta que no lo dejaría ir así de largo y que al final CM sería nuestro, le gustara o no.
–Señor Cullen – Emmett habló con voz suave pero seria–, Su empresa está al borde de irse a la bancarrota. Si no vende en este momento créame que vamos a poder comprar estas acciones en un precio muy por debajo de lo que estamos ofreciendo cuando estén en venta porque ustedes ya no pueden mantenerla. Así que le sugiero que lo piense…
–No tengo nada que pensar, hijo. He trabajado en esta empresa toda mi vida, no la voy a vender por menos de lo que es– Contestó con voz cansada. Parecía como si este discurso ya lo hubiese tenido desde tiempo antes, como si ya lo hubiese dicho demasiadas veces. Me preguntaba cuantas empresas en total le habrían hecho propuestas con respecto a la venta de acciones.
Carlisle negó con la cabeza y se comenzó a levantar lentamente de la silla. Emmett tenía el rostro serio pero podía ver en sus ojos que ya veía el trato como perdido y que la desilusión comenzaba a llegar. Demonios… odiaba verlo triste, si una cosa no podía soportar era cuando esos grandes y hermosos ojos grises se llenaban de desilusión.
No podía dejar que los sueños de Emmett se fuesen a la basura. No cuando él era el que había trabajado demasiado duro para esta empresa, para poder estar en el lugar donde ahora se encontraba, para poder hacer el dinero que él quería. No dejaría que uno de los tratos más importantes para la empresa se fuera a la basura por un simple detalle tan banal como el dinero, yo podría poner esos cinco millones faltantes de mi cuenta personal, no me importaba. Le debía más a mi oso de lo que yo podría pagarle algún día. Él me había salvado no sólo de morir de hambre, sino del hoyo profundo de depresión en el que estaba.
–45.4 Millones de dólares y es nuestra última oferta– Dije con voz suave y escuché un jadeo de parte de Emmett quien estaba a mi lado, pero yo observaba a Carlisle quien me veía con interés.
Lentamente, de nuevo, volvió a dejarse caer en la silla y se giró hacia Jasper, quien lo observaba con una ceja levantada. Parecía que estaban teniendo una conversación privada… demasiado interesante. Ellos dos eran de esas personas que por sólo verte a los ojos te podían decir lo que sentían y lo que no. Eso era ser una persona pura de alma y corazón.
–No puedes hacer esto. No podemos pagar 45.4 millones– Susurró Emmett sólo para mí y yo lo miré con ternura.
–Claro que podemos. Yo pondré de mi cuenta personal los cinc millones, E. Y antes de que comiences de histérico a decir que ese es mi dinero quiero decirte que esto lo hago porque lo deseo, porque sé que es importante y porque te lo mereces. Nos lo merecemos– Susurré de regreso y pude ver en la mirada de Emmett demasiados sentimientos, tantos que en algún punto llegaron a confundirme.
Él era lo mejor que me pudo haber pasado en esta vida.
Sentí la mirada de Edward sobre mi y levante la cara con una sonrisa que decía "Jodete-tú-perdiste-yo-gané-¿Ahora-quién-es-el-patetico-imbecil?" Quería levantarme de la mesa y golpearlo hasta que mi corazón descansara o hasta que alguien me dijera que era suficiente, pero… no podía. Las damas no hacían eso, y yo era una. Sí, tenía demasiados fetiches en el sexo. Sí, tenía una boca que algún día me iba a atraer problemas. Sí, me drogaba de vez en cuando por diversión. Sí, mi mente estaba completa y totalmente enferma, pero mis padres me enseñaron muchísimo mejor que golpear a un hombre hasta que muriera ahogado en su propio desprecio. Aparte mis tacones valían demasiado como para mancharlos con ese idiota y dudaba que Marc Jacobs quisiera hacerme otros idénticos.
Sabía que si las miradas mataran yo hubiera estado muerta desde hacía demasiado tiempo.
Emmett tomó mi mano por debajo de la mesa y le dio otro suave apretón. Yo me giré y le sonreí, sus ojos grises iluminados con algo que casi se podía probar como "La Victoria". Él era perfecto.
–¿Srita. Swan, Sr. McCarty? – Preguntó Carlisle rompiendo el contacto visual de Jasper y fijando toda su atención en mí.
–¿Sí, dígame? –Hablamos los dos al mismo tiempo y el aire comenzó a sentirse más tenso.
–¿Podrían enviarle una copia del contrato a nuestro abogado? Si todo está en orden firmaremos lo antes posible– Contestó Carlisle y se levantó de la mesa seguido por Jasper y al final Edward. Y yo… yo quería correr y abrazarlo e inclusive ofrecerle sexo oral si eso le hacía feliz.
Ahogue las ganas de chillar y ponerme a bailar alrededor de la mesa desnuda.
–Con gusto, Señor Cullen– Contesté rezando porque no se me rompiera la voz y ponerme en vergüenza frente a todos.
–Papá…– Murmuró Edward con todo de advertencia y con eso parecía como si mi burbuja de felicidad hubiera sido tronada. Pendejo.
–Lo hablaremos luego, hijo– Susurró Carlisle con voz autoritaria y yo en ese momento no sabía si llorar de la felicidad o carcajearme en el rostro de Edward y cantar danzando a su alrededor "Te lo dije, te lo dije".
Emmett se levantó de la silla, me do un suave abrazo y beso en la frente y caminó hacia ellos. Comenzó una conversación con Carlisle y Jasper la cual, honestamente, no entendí y los llevó hacia la puerta. Jenkins comenzó a levantar sus cosas de la mesa y llego hasta mí con una sonrisa en el rostro.
–Felicidades Srita. Swan, sabía que lo lograría. En cuanto llegue a mi oficina mandaré la copia del contrato– Sonreí y estreché su mano con fuerza. Sí, ya lo teníamos.
Me giré para tomar las cosas que tenía en la mesa y poderme largar de aquí para festejar mi victoria y al mismo tiempo ahogarme en un alcohol porque volví a ver al imbécil de Edward "no sé qué" Cullen y por momentos quise correr hacia él y por momentos quise matarlo. Sentía que toda la emoción del cierre de contrato, más todo lo que sucedió con Edward, más todo lo que estaba sucediendo en mi vida iba a terminar por destrozarme completa y dejar nada de mí misma.
–Muy bien hecho, Señorita Swan–Murmuró detrás de mí una voz que era completa y totalmente conocida. Mierda.
Me congelé al instante. A pesar del tiempo el hecho de que mi nombre saliera de sus labios seguía mandando descargas eléctricas a todo mi cuerpo que me hacían perderme en sensaciones desconocidas.
–Disculpe, Sr. Cullen, si no está aquí para hablarme respecto al negocio no veo porque tenga que seguir en MI sala de juntas– Contesté y me giré para verle.
Sus ojos verdes me observaban penetrantes. Había olvidado el verdadero poder que podía tener su mirada para alguien que la viese la primera vez. Por su proximidad pude oler aquel ya muy conocido aroma el cual me había quitado el sueño tantas noches. Ese el cual había rondado mis pesadillas y se había hecho el más odiado, pero aun así el más añorado.
–Bella…– Murmuró y se acercó más a mí. Yo di un paso hacia atrás y mi trasero pego con la mesa. Genial…
–Señorita Swan, por favor– Hablé en voz firme. Él no me iba a ver caer, nunca más.
–Bella, Bella, Bella… ¿Por favor? Creo que nos conocemos demasiado bien como para andar con formalidades ¿No? –Preguntó cínico y una de sus manos acarició suavemente mí mejilla. Yo sonreí sin gracia, haciendo caso omiso al hormigueo que sentí en la mejilla cuando sus dedos hicieron contacto con mi piel. Sí, yo estaba en lo cierto, él no había cambiado ni cambiaría, seguiría siendo el mismo estúpido de siempre.
–¿Te parece, Eddy? –Pregunté inocentemente y él me observó incrédulo–, Creo que… si me hubieras conocido tan bien, como tú dices, te hubieras dado cuenta de que si no sales en este mismo instante de mi vista y dejas de tocarme llamaré a seguridad. Y, esta vez, créeme que ni papi Carlisle va a poder sacarte de donde yo te voy a meter– Escupí y lo hice a un lado. Caminé hacia la entrada y salí lo más rápido posible de la sala de juntas intentando huir de mi pasado. Estaba que echaba chispas, quería ahorcar a la primera persona que se me cruzara enfrente y sabía que lo haría.
¿¡CÓMO SE ATREVÍA! ¿¡CÓMO MIERDA SE ATREVÍA A TOCARME, A HABLARME DE ESA MANERA! ¡MALDITO ESTÚPIDO! ¿¡CÓMO JODIDOS SE ATREVÍA A DECIRME QUE ME CONOCÍA! ¡POR EL AMOR DE DIOS!
Quería llegar a mi casa y lavarme con cloro. ¿¡QUÉ MIERDA LE PASABA!
Caminé hasta mi oficina y cerré la puerta de un portazo, me valía una jodida si a alguien le molestaba por el sonido. ¿¡Por qué! ¿¡POR QUÉ DESPUES DE TANTOS AÑOS, DE TANTAS LÁGRIMAS, DE TANTAS MUERTES DE MI MISMA ÉL REGRESABA! ¿¡POR QUÉ DESPUES DE LLORAR HASTA DORMIR, DE NO COMER, DE NO VIVIR, ÉL ESTABA DE REGRESO! ¿¡QUÉ QUERÍA DE MI! ¿¡QUÉ JODIDOS QUERÍA DE MI QUE NO HUBIERA TOMADO YA!
Aventé la carpeta en mi escritorio con frustración y saqué mi bolsa de debajo de éste. Tome las llaves de mi auto y salí como alma que lleva el diablo hacia los elevadores rezando porque los de CM ya se hubieran ido.
Pasé enfrente del escritorio de Amber y lo que vi me puso más histérica.
–¡AMBER! – Grité a la ESTÚPIDA que estaba hablando DE NUEVO con el repartidor de FEDEX–, ¡Cancela todas mis citas para hoy y dile a Emmett que voy a estar esperándolo a las 7 en su departamento! ¡Y JURO POR MI VIDA QUE SI SIGUES FLIRTEANDO CON EL ESTÚPIDO REPARTIDOR DE FEDEX Y NO HACES TU TRABAJO ESTARÁS DESPEDIDA! ¿¡COMPRENDES! ¡DES-PE-DI-DA!
La máscara de miedo que le cubrió el rostro más que parecerme graciosa me estresó más y terminé por salir, de nuevo, histérica hacia el elevador. ¿¡POR QUÉ MIERDA NADIE PODÍA HACER SU TRABAJO BIEN!
"Éste es el peor día de mi existencia, éste es el peor día de mi existencia, éste es el peor día de mi existencia…"
Seguí murmurando para mí misma ese mantra cuando llegue al estacionamiento, comenzaba a sentir un poco de más tranquilidad porque no me había topado con ninguna persona inocente que fuese mi próxima víctima. Caminé hacia mi auto, me metí, lo encendí y salí de ahí con rapidez, intentado estúpidamente dejar todo detrás, aunque sabía que eso no sucedería así de fácil. Claro… eso no me impedía desearlo en sobremanera.
Todo a mí alrededor parecía una mezcla entre nebuloso y rojo y parecía jodido Alicia en el país de las maravillas porque era todo demasiado bizarro. Sentía un sabor amargo en la garganta que no me dejaba respirar con naturalidad. ¡Todo era una mierda!
Mi mente estaba en tantas cosas a la vez, en tantas sensaciones, en tantos sentimientos encontrados. ¿Qué me estaba pasando? ¡Esta no era yo! ¡Yo no me dejaba intimidar por nadie! ¡Él era la razón principal por la que no lo hacía! Por primera vez, después de todo este tiempo, tuve ganas de llorar. Tuve ganas de regresar a ser la niña de 17 años para sentir algo, para poder explicar el por qué lo sentía… para poder decirles a todos que me dolía y que quería que me abrazaran y reconfortaran. ¡Quería sentir algo fuera de esto!
Él era la razón por la cual yo ya no disfrutaba las cosas, él era la razón por la cual mi corazón ya no existía, él era la razón por la cual mi vida ya no era la misma…
Él era la razón por la cual para mí el futuro ya de nada servía.
¿Cuál era el punto de sentirse de esta manera? Mis sentimientos estaban enterrados dentro de mil cajas con mil candados, ya no le amaba… de eso estaba segura ¿Cierto? Ya no sentía nada por él que no fuese odio, que no fuese traición.
Ya no sentía nada por él que no fuese un gran y completo rencor.
Mi BlackBerry comenzó a sonar con "Come Alive" de Foo Fighters, sacándome así de mi ensoñación. La saqué de mi bolso mientras me detenía en la luz roja y contesté sin ver el identificador de llamadas porque ya sabía quién era, él y Alice eran los únicos que tenían sonidos personalizados y toda esa mierda.
–¿Te sientes mal, B? – Preguntó la voz de Emmett del otro lado de la línea y una tranquilidad me bañó por completo el cuerpo en cuanto escuché su tono preocupado.
–Sí, E. Tengo nauseas– Contesté en un susurro porque dudaba demasiado que la voz me saliese como quería en este momento y mi mentira fuera muy creyente.
–Ve a mi departamento, saldré de aquí en cuanto termine la junta que tengo ¿Vale? – Se escuchaba realmente preocupado y esto me hizo sentir más desesperada.
–Por favor, Emmett. Por favor… sólo, necesito… estar contigo– Necesitaba algo que me hiciera olvidar aunque fuese por algunos minutos lo que había sucedido hoy. Que me hiciera olvidar todo lo que él despertó en mí y que no quiero sentir.
–De acuerdo, Bells. Voy para allá en este momento– Contestó y yo suspiré. Este huracán de sentimientos no se iba y dudaba que lo hiciera hasta que no estuviera con él. Era como mi manta contra el dolor… él me salvaba de todo.
Lo que amaba de ese hombre era que no necesitaba palabras para que él comprendiera que algo iba mal. Dios… ¿Qué haría sin él? Lo seguía diciendo, era lo mejor que me podría haber pasado.
–Te... Gracias, E– Murmuré y arranqué el auto, deseando más que nada desaparecer en ese instante y no volver hasta que todo esto estuviera terminado.
–Te quiero, Bella– Susurró y colgó el teléfono. Genial, una razón más por la cual sentirme mierda. ¿¡POR QUÉ NO PODÍA TENER UNA VIDA NORMAL! ¿¡EN LA QUE PUDIERA DECIR ESAS DOS PALABRAS SIN AHOGARME CON MI LENGUA Y SENTIRME BIEN POR ELLO!
Conduje hasta el apartamento de Emmett en piloto automático, porque sabía que entre más pensara más me confundiría. Colores, personas, edificios… todo pasaba a mis lados sin siquiera darme cuenta. No me interesaba darme cuenta… no quería darme cuenta. No necesitaba darme cuenta.
Lo que necesitaba era a Emmett… necesitaba su calor, necesitaba su protección. Lo necesitaba a él. Sólo a él. No quería respuestas, no quería contratos, no quería nada… sólo a Emmett, sólo a mi oso.
Necesitaba sentirme protegida…
Necesitaba sentir amor.
Bajé del auto y subí por el elevador hasta su PentHouse, aun sin pensar… todo estaba en blanco, todo estaba tal y como yo quería. Una masa anti color, anti dolor… anti todo.
Entré al PentHouse con la llave que Emmett me había dado y fui directamente hacia la cocina. Tomé una de las botellas de agua que estaban en el refrigerador y tome un trago. El frio de esta me sacó un poco del trance en el que estaba, pero no del todo.
¿Por qué ahora? ¿Por qué no después? ¿Por qué él tenía que aparecer y hacerme perder la coherencia? ¡TODO ESTA BIEN CONMIGO! ¡MI VIDA ERA PERFECTA HASTA QUE ÉL REGRESÓ!
¡MALDITO EL MOMENTO EN EL QUE SE LE OCURRIÓ PONER UN PIE EN ESTA CIUDAD!
Caminé hacia la sala y desabroché mi blusa. Quería quitarme este estúpido atuendo de mujer "de negocios" quería estar desnuda. ¡Demonios! ¡Quería a Emmett!
Escuché la puerta abrirse y supe que él había llegado. Sin pensarlo dos veces me levanté del sillón y corrí hacia él. No me importaba nada, no pensaba en nada, no quería nada más que olvidar… no quería nada más que dejarme llevar. No quería nada más que él borrara todo lo que mi cuerpo sentía.
Me lancé hacia él y uní mis labios desesperados contra los suyos, sus manos me tomaron de los costados y me alzaron para que pudiera enrollar mis piernas en su cintura. Tome su cabello y lo jalonee un poco, Emmett gruñó contra mi boca y supe que él lo entendía.
Caminó conmigo directo hasta su cuarto y me dejó caer en la cama. Sin preguntar, sin decir nada tomo mi blusa y la rompió, los botones volaron hacia todos lados y no me importó. Mis manos buscaron a tientas su saco y lo quité con esfuerzo. Le quité la corbata y la camisa con desesperación, necesitaba sentirlo cerca, demasiado cerca…
Tomó mi rostro con sus dos manos y me observó directamente a los ojos. Sus orbes grises viéndome con fiereza y supe que todo estaría perdido, que esto no sería sexo normal… que este sería sexo para que yo olvidara. Él sabía que algo andaba mal, que algo me estaba molestando y que yo necesitaba este tipo de unión física.
Corté la distancia que nos separaba y lo besé, sus manos buscaron el ziper de mi falda y la quito sin mucho esfuerzo. Los zapatos… esos me los había quitado desde hacía mucho tiempo.
Todo lo que cortaba el silencio de la habitación eran nuestras respiraciones cortadas y jadeos. La luz del ventanal gigante que tenía Emmett alumbraba nuestras pieles desnudas haciendo que los movimientos se vieran más lentos pero aun así más hermosos.
–Bella…– Gruñó en mi oído cuando enterré mis uñas en su espalda y entró en mi de un tirón.
Y así… como siempre, olvide. Olvidé lo que esa mañana sentí, olvide lo que sucedió, olvidé todo hasta cuando Edward me lastimó.
Olvidé todo… inclusive la perdición.
–Emmett…– Gemí en su oído mientras me embestía más fuerte y yo me movía al compas de sus caderas.
Olvide todo… menos como Emmett me hacía el amor.
Bueno... pues, aquí estoy. Hahahaha muchas de uds me dijeron que esperaban que Bella no fuera la típica estúpida que lo perdona, así que aviso desde ahorita, ¡ESO NO VA A SUCEDER NI DE CERCA!, así que si buscan algo fluff... ésta historia no es la correcta para uds.
Gracias por todo su apoyo.
Las amo.
"Que el cielo me impida hacer aquello que no quiera"
*Mommy's Bad Girl
