CAPITULO III.- ENTRE LA ESPADA Y LA PARED: LA MUERTE O UN CAMBIO.
- Y bien me vas a decir por que me ayudas en realidad? . menciono el shaman del fuego.
- Se quien eres, se que eres un shaman y se lo que has hecho, se que has matado a mucha gente y se de todo el daño que has causado.
- Que? Entonces por que? - retrocedió un paso no pudo evitar sorprenderse.
- Bueno pues aunque no lo has notado yo también soy una Shaman aquí están mis espíritus acompañantes permíteme presentártelos. - llevo su mano al cuello y quitándose el collar que llevaba puesto, este resplandeció y algo pareció salir de él colocándose a la derecha de la chica formándose la figura de un dragón con aquella luz y a su izquierda apareció una guerrera amazona.
- El es Drake y ella Bridget.
- ¿Como? No lo note. – estaba más que sorprendido.
- Es por que no estas al 100, estas lastimado.
- Y si sabes todo eso ¿por que me ayudas?
- Alguna vez yo también fui como tu, también quise destruirlos a todos, pero alguien me hizo ver mi error y gracias a esa persona cambie.
Se lo difícil que es para ti todo esto, después de todo tu eres el increíble y poderoso Hao, invencible, y sin embargo fuiste derrotado, pero dime acaso sabes ¿por que?, estoy segura de que esa pregunta no ha dejado de rondar en tu mente ¿verdad?, pues las personas que te derrotaron no tenían ni la mitad de tu gran poder.
- ¿Como es que si sabes todo eso me ayudas?
- No lo hago por ti – bajo la mirada un poco triste - ayudándote le pago a la persona que alguna vez me ayudo lo que hizo por mi…
Hao cada vez comprendía menos.
- No lo entiendes, es normal, pero bueno, vamos al grano… - tomo del sillón una espada, la cual desenfundo apuntando hacia Hao - Te tengo una propuesta, tienes dos opciones, la primera es cambiar, aceptar que estuviste en un error y tratar de ser alguien diferente, o quedarte con tus ideas y morir aquí mismo.
Hao quedo aún más confundido, ya no sabía que estaba pasando, no entendía absolutamente nada.
- Antes de que me contestes piénsalo bien… tu no cuentas con tu espíritu y estas malherido, en cambio yo tengo a mis dos espíritus.
- ¿Cambiar?
- Así es… Dime ¿por que perdiste? ¿Lo sabes? Tu el gran Hao derrotado… si ellos solo era un grupo de diminutos amigos, insignificantes ¿o no?
- ¿Por que? Si soy mucho más fuerte.
- Por que ellos, a diferencia de ti sacaban sus fuerzas de sus amigos, de su amistad, aunque te burles, su amistad es tan grande que les da fuerzas para superar hasta el más grande de los obstáculos.
Hao solo miraba algo confundido a la chica tratando de asimilar todo lo que había pasado.
- Dime… tu querías eliminar a todos los humanos, y a todo shaman que se te opusiera, pensabas tener el mundo solo para ti? Pues al final hasta tus mismos camaradas te abandonaron por miedo.
Esas últimas palabras resonaron en la cabeza de Hao, de pronto recordó la batalla final cuando su más fiel y leal camarada, Opacho, lo miró con miedo y lo llamo demonio.
- Realmente ¿soy un demonio?
- Que harías en un mundo donde solo estuvieras tu, dime a ¿quien matarías?, a ¿quien harías sufrir?, a ¿quien dañarías?
- Si, soy un demonio.
- AL final te quedaste solo, todos te creen muerto.
- "un grupo de amigos", ¿por eso perdí? Por que estaba solo…
- Lo estas comprendiendo…
- ¿Por que? ¿Por que todos me abandonaron? Hasta Opacho me abandono, pero ¿por que? Si soy el más fuerte… ¿por que? La amistad no tiene nada que ver, la amistad no te hace ganar batallas, la amistad no te
hace fuerte.
- Tal vez no te haga ganar, pero ya te lo dije, la amistad te da fuerzas, pues cuando todo estaba perdido para ellos, solo necesitaban apoyarse y animarse para levantarse una vez más y pelear.
Hao recordó como se levantaban, por más que rechazaba sus ataques, por más que los derribaba, ellos siempre se ponían de pie, pero ¿por que si eran tan débiles?
- Ja ja –rió un poco captando la atención de Hao - no te rompas la cabeza, y bien ¿que decides? Intentas cambiar, analizas todo y tratas de vivir una nueva vida o te quedas así, con tus creencias, con tus ideas, con tu mundo perfecto en donde solo estés tu y nadie más y te mueres aquí mismo.
- Los humanos son despreciables merecen morir, acaban con todo lo que esta a su alrededor…
- Entonces dime… ¿Que se siente convertirse en lo que más odias?
- ¿A qu… - dudo un momento - ¿A que te refieres con eso? –el shaman la miro con cierto odio pero a la vez confusión.
- Pues que a veces eres tan humano, pretendes acabar con todo lo que esta a tu alrededor, pretendes quitar todo lo que te estorba, tal y como lo haría uno de ellos… es cierto al final nosotros también somos humanos.
- No. –miro al suelo... un ¿humano?
Era cierto, había actuado tal y como ellos lo hacían.
- No ¿que?... crees que me equivoco, ellos son ambiciosos y desean más de lo que pueden obtener, hacen guerras, masacran gente inocente con tal de tener lo que quieren, poder, riquezas, un titulo, respeto, tierras…¿Qué se siente ser lo que más odias? Iniciaste una guerra contra tus iguales por obtener un trono y eliminar a los humanos, quedarte con todo el mundo… pero no pensaste que si acababas con tus iguales y luego con los humanos te quedarías solo.
- ¿Soy igual a ellos? ¿He actuado igual?
- ¿Sabes? Ya es tarde, y debes descansar, aún no estas bien, aunque eres un shaman muy poderoso, y te has recuperado muy rápidamente, realmente te lastimaron mucho, así que será mejor que descanses.
- Aún te respondo – pregunto viendo como la chica le daba la espalda, enfundando su espada, poniéndola en la pared de la sala.
- Vamos seguro tienes hambre. Mejor cenemos algo para que puedas ir a dormir, antes de que te explote la cabeza de tanto pensar…
- Y si te ataco cuando duermes, ¿no tienes miedo?
- No creo que me ataques en la noche y cuando duermo… en primera tu no eres así no sueles atacar por la espalda, en segunda debes estar tan cansado que no creo que puedas levantarte en la noche, y en tercera si llegas a intentarlo mis espíritus me avisarían y no tendrías oportunidad alguna.
El chico solo sonrió un poco, negando con la cabeza.
- Vamos siéntate – la chica señalo una de las sillas frente a la mesa - en lo que preparo la cena para que puedas dormir.
Hao se sentó en el sillón y observó la espada.
Pero que chica tan descuidada le había dejado la espada a la mano… ¿por que lo había hecho? Si realmente conocía a Hao debía saber que eso era
un gran error.
- ¿Por qué?? – era lo único que pasaba en su mente, ¿Por qué?
Eran muchas las preguntas que pasaban por su mente… el desprecio de los humanos, su derrota, la ayuda de esta chica… el abandono de sus camaradas, todo era tan confuso, tan extraño… había actuado como un humano, como no lo había notado antes, por que no se había dado cuenta.
La chica salió de la cocina con dos platos.
- Hao, ven vamos a comer. Espero que te guste lo que preparé.
Hao se levantó y se sentó en una de las sillas, realmente tenía hambre.
Probo el primero bocado, su cara lo decía todo era delicioso.
La chica sonrió complacida - Creo que si te gusto… me alegra.
Al finalizar de comer Hao se fue a dormir, tenía tanto sueño y se sentía tan mal.
- Vaya pensé que sería más difícil – observo la puerta que daba hacia la habitación de Hao - después de todo Hao es una buena persona, solo le falta comprender mejor algunas cosas, pero con el tiempo.. Creo que las cosas se me van a complicar demasiado…
FIN CAPITULO III
NOTAS DE AUTOR:
Espero que el fic les agrade. Me estoy acostumbrando a este formato, por cierto gracias Kasiel por tu comentario, como vez lo estoy tomando en cuenta, además de que uno de mis amigos también me había pedido que cambiará el formato, haber que tal quedo…
Gracias a aquellos que lleguen a leer este fic….
