Bueeeeeno, perdón por la demora, al fin terminé el segundo capítulo XD Entre exámenes, problemas familiares y falta de inspiración se me hizo cuesta arriba este capítulo. Bueno, lo dicho, espero que os guste. ^^
"Las oraciones en cursiva y entre comillas representan los pensamientos del personaje."
- ¡Mamá! ¡Mierda… MIERDA!- al ver que no reaccionaba la estiró con sumo cuidado en el suelo.
Temiéndose lo peor posó su oreja en el pecho de su madre, " por favor… por favor…por fa-" pu-pum…pu-pum… " ¡ Es-está viva! " Para cerciorar-se cerró los ojos y acercó su oreja otra vez …..pu-pum….pu-pum…
Sin perder el tiempo en celebraciones marcó el número de emergencias en su teléfono móvil. No tardaron mucho tiempo en contestar, dio su dirección y una rápida descripción del estado actual de su madre. El hospital más cercano estaba a unos cinco minutos a pie, así que…
- Ya llegan mamá. Aguanta…
Y así fue, tal como había calculado, en ese mismo instante estaban llamando al timbre de casa. Sin pensarlo corrió impacientemente hacía la puerta y la abrió a una velocidad sobrehumana.
- Es-está en el salón. - ¡Dios! ¡No estaba tan nervioso desde hacía siglos!
- Tranquilo muchacho. – uno de los técnicos en emergencia se acercó rápidamente a Someoka dejando vía libre a sus compañeros, los cuales no dudaron en adentrarse hacía el comedor –Todo saldrá bien, no te preocupes. – con suavidad le propinó una cálida palmada en la espalda – Ahora, me gustaría que te centrases en preparar una bolsa con ropa limpia para tu madre. ¿De acuerdo?
- De acuerdo… Ropa limpia.
- ¡Jajaja! Muy bien, veo que te has tranquilizado. – con una alegre sonrisa se despidió no antes sin advertirle de que se diera prisa, tampoco era cuestión de entretenerse en sandeces.
Cogió la bolsa de viaje y metió todo lo que creyó indispensable para su madre. Hizo un repaso mental por si se dejaba alguna cosa y cerró la bolsa. Se dirigió hacia la cocina pensando en ofrecer su ayuda pero al llegar ya no había nadie.
- " Deben de estar esperándome en la ambulancia. Será mejor que me vaya. "
Y efectivamente, al salir de casa oyó como lo llamaba alguien por su nombre, era el técnico en emergencia de antes. Cerró la puerta de casa con llave y corrió tan rápido como pudo hasta llegar delante del joven, el cual lo miraba con semblante divertido.
- Respira Someoka. Tu madre ya está estable.
- ¿ Qu- …arf… qué? – " ¿Desde cuándo le he dicho mi nombre?" .
-El líquido rojo que has visto en la cocina no era sangre. Simplemente… era salsa de tomate frito. – anunció sonriente el chico encogiéndose de hombros.
- ¿Qué… has… dicho? –incrédulo desvió la mirada hacia al suelo llevándose una mano a la cara, intentando tapar la inmensa vergüenza que sentía.- No puede ser…
- ¡Jajaja! Tranquilo, no tienes por qué avergonzarte.- para calmarlo empezó a acariciarle el pelo a Someoka- Hemos pasado por situaciones más ridículas que esta.
- No puedo creerte. ¿Hay algo más ridículo que esto? – molesto giró su cabeza en redondo evitando encontrarse con la mirada graciosa del técnico en emergencias.
Al observar aquella reacción tan infantil por parte del pelirosa no pudo evitar sonreír.
- No subestimes el mundo que envuelve esta ambulancia, Someoka.
- Mmmm, supongo que tienes razón.
- No lo dudes. –remarcó el técnico sin parar de sonreír.
- Por cierto… Imagino que el nombre…
- Sí.
- ¿Sí qué?- "¿Cómo puede contestar que sí, si no he acabado la pregunta?"
- Tu nombre, me lo ha dicho tu madre.
- Ehhh, ya.- " ¡La hostia! ¿Cómo ha podido...?"- Esto… si mi madre se encuentra bien, ¿podemos volver a casa, no?
- Bueno, de eso quería hablarte. Queremos llevarnos a tu madre al hospital y asegurarnos de que todo está en orden, por si acaso. ¿Te parece bien?
- Sí ,sí. Por supuesto.
-Pues sube a la ambulancia que nos vamos ahora.- sin preguntar cogió la bolsa de viaje de Someoka y se la lanzó a un compañero suyo, el cual cerró tras de sí la puerta trasera de la ambulancia.- Vengaaaa, ¿a qué esperas para subir? Ah, ya caigo, al señorito lo han de llevar hasta su asiento en brazos. Muy bien, no se preocupe, súbase a mi espalda sin miedo, señorito.- sin pararse de reír se agachó de espaldas a Someoka.
- Pe-pero… ¡Tú de qué vas! – no podía creérselo, ignorándolo por completo se sentó en el asiento del copiloto escuchando la constante risa del gilipoyas del técnico, quién a duras penas conseguía abrocharse el cinturón debido a la falta de aire.
- Uf, uf. ¡Jajaja! ¡Dios, la cara qué has puesto ha sido monumental! ¡Jajaja!- sin esperar respuesta del enojado pelirosa puso la primera marcha y arrancó la ambulancia. – Vamos, no te enfades. Jejeje. Solo ha sido una inocente broma. Jajaja.
-…- "También tiene razón…""¡Joder, siempre tiene razón!"- Sí, supongo.
- Hombre, por fin me hablas, ya era ahora. Por cierto, me llamo Alan, mucho gusto.
- Tsé. ¿Ahora te presentas? A buenas horas… - aunque hubiera dicho eso en realidad le llenaba de felicidad que se presentara, para él era una sensación nueva, exceptuando a Handa, claro.
- Ya, ya, culpa mía. No he tenido ocasión de hacerlo. – se excusó con una gran sonrisa sin apartar la mirada de la calle.
- Oye… - "¿En serio voy a preguntar esto?".
- Dime.
- Tú…¿sonríes siempre así? ¿Durante todo el santo día?- "Qué idiota soy…"
- ¡¿Eh? Que pregunta más extraña… Mmmmm, pues sí. Bueno, digo yo, vamos. Nunca me he parado a pensarlo. ¿Por?
- Eh… por nada en especial.- la verdad es que ni él sabía por qué lo había preguntado.
- Lo que usted diga,… señorito. ¡JAJAJAJA!
- ¡TE JURO QUE…!
- ¡Mira, ya se ve el hospital! – se apresuró a decir esperando desviar la atención de Someoka.
- Oh, cierto.- como por arte de magia el pelirosa se calmó y se acomodó en su asiento apoyando un pie en su rodilla.
- " Fiuuuuu, por los pelos." " Nota mental, no cabrear a Someoka.". – con gran habilidad aparcó a la primera la ambulancia, pues ya habían llegado al hospital.- Ahora, vendrás conmigo y esperaremos a los resultados del diagnóstico de tu madre.
- De acuerdo. ¿Cuánto tardaran? –con cuidado cerró la puerta de la ambulancia y se dirigió hacía la camilla dónde se encontraba estirada su madre, durmiendo inocentemente. Los compañeros de Alan al poco rato se dirigieron con la camilla hacia la entrada de urgencias junto con la bolsa de viaje. "Ah, la bolsa, la había olvidado por completo.".
- Pues… calculo que unos treinta minutos, más o menos. – contestó Alan detrás suyo.
- Oye, ¿ Qué pasa que tu nunca haces nada, o qué?
- Yo, snif, solo soy un simple conducto de ambulancias, snif. Qué cruel. – como un niño empezó a lloriquear atrayendo las miradas sorprendidas de la gente.
- ¡De acuerdo, de acuerdo! ¡Perdón! –empezó a empujarlo por la espalda en dirección al hospital, no quería que nadie los viera.- ¿Quieres callarte, por favor? Nos están mirando.
- Je.- al instante dejó de hacer el espectáculo y sonrió sarcásticamente.- Qué cascarrabias llegas a ser, pequeño Someoka.
- ¡SERÁS CABR-! Arj, no me rebajaré a contestarte, paso.
- ¡JAJAJAJA!
El tiempo pasa volando cuando te diviertes, así que, entre conversación y cabreo, la media hora se transformó en un insignificante minuto. Sin darse cuenta, hacía como diez minutos que un pobre enfermero esperaba pacientemente a que terminará la interminable discusión de Someoka y Alan. Al parecer, la madre de Someoka se encontraba en perfecto estado de salud, pero, dado que se encontraban en altas horas de la madrugada decidieron ingresarla en una habitación y por la mañana le darían el alta sin ningún problema.
- Muchísimas gracias.- "Buf, ya puedo respirar tranquilo…".
- De nada, chaval. Es nuestro trabajo. –y con un corto saludo se despidió de los dos, adentrándose en uno de los múltiples pasillos del hospital.
- Bueno… ¿Piensas quedarte a dormir?
- Sí. Es una tontería volver a casa, me quedaré con mi madre.
- Me parece bien. Si necesitas algo, no dudes en pedírmelo; estaré en recepción, hoy me toca guardia.
-Gracias, Alan.
- La habitación de tu madre es la 205, tercera planta. – metió su mano en el bolsillo de su chaqueta y sacó un lápiz y un papel, en el cual escribió el número de la habitación y la planta – Ten, por si se te olvida.
- Gracias. – doblo el papel por la mitad y se lo guardó en el pantalón- Bueno, ya te veré mañana- alzó una mano , la cual fue estrechada al instante por la de Alan- Adiós.
- Hasta mañana. Recuerda lo que te he dicho ¿vale?
- Sí…- "Pesado.".
- Tu más.
- Pero qué carajo…
-Seguro que estabas pensado hasta hace nada que era un pesado. –esperando una afirmación se cruzó de brazos, paciente como nadie.
- … - "¿Pero este tío es adivino o qué pasa?".
- Estoy esperaaando.
- Que sí, que sí. Buenas noches.- y sin pensarlo entró dentro del ascensor mientras escuchaba como se iba alejando la sonora y característica risa de Alan.- A ver… tercera planta…
Un pequeño temblor se apoderó del ascensor durante toda la subida hasta llegar al final a la tercera planta. En silenció salió del ascensor y sacó del bolsillo derecho del pantalón el papel que le había dado Alan hacía un rato.
- Habitación 205…
Lentamente empezó a avanzar por el pasillo observando el número asignado de cada puerta. Al cabo de poco tiempo se encontraba delante de la habitación dónde estaba ingresada su madre.
- Bueno, Someoka… allá vamos… - con un inaudible suspiro giró el pomo de la puerta y entró sin hacer el mínimo ruido.
Su madre se encontraba dormida en la cama, iluminada por una débil pero de cálido color. Llevaba puesto el típico camisón, su ropa estaba doblada cuidadosamente en el sofá de al lado de la cama.
- Supongo que aquí será dónde dormiré… - guardó la ropa en la bolsa de viaje y se sentó lentamente, reposando los brazos y la cabeza en el respaldo superior del sofá.- " Ufff, vaya dia… esta noche lo de mi madre, esta mañana lo de Handa… ¡Handa!" Se incorporó en el sofá sobresaltado.- Debería llamarle para decirle que mañana no iré al instituto, suerte que me dio su número de móvil.
Abrió su teléfono y para su sorpresa ya eran las tres menos cinco de la mañana. "No voy a llamarlo ahora, es demasiado tarde"- desilusionado cerró el móvil, tenía ganas de volver a hablar con el alegre Handa- "Ya le llamaré mañana por la mañana".
Guardó el móvil en el bolsillo de su pantalón, y se quedó sentado en el sofá, con los brazos cruzados en el pecho, en silencio, con los párpados cerrados…
-"¡Joder! ¡Qué susto!" – su móvil vibraba sin parar en su bolsillo, como si intentara salir de su prisión – Quién será ahora… No-no puede ser.
Incrédulo no dejaba de mirar la pantallita del móvil parpadear, enseñando constantemente el nombre del que estaba llamando. Como un saco de nervios contestó a la llamada.
- ¿Sí?- intentaba a la desesperada que NO se le notará lo nervioso que estaba en su voz.
- ¡¿Cómo que sí? ¡¿Se puede saber dónde estás?
- Y-yo…
- Te noto nervioso… ¿Ha pasado algo? ¿Dónde estás?
- "Mierda, lo ha notado" Estoy… estoy en el hospital, Handa.- no podía creerse que lo estuviera llamando a esas horas de la noche.
- ¡¿En el hospital? ¡¿Te encuentras bien? ¡Espérame , que ahora voy para allá! – y sin comerlo ni beberlo colgó.
- ¿Y dónde espera que vaya a estas horas?- durante unos segundos se quedó en silencio observando el móvil- Espera… "¡¿Ha dicho que va a venir?"
Como por puro instinto se dirigió sin hacer ruido hacia la puerta, la abrió y la cerró con suavidad, a partir de ahí corrió como un loco, con las zapatillas en la mano ya que descalzo no hacía ruido, y llegó a la entrada del hospital jadeando sin parar.
- Lo que me imaginaba…
Delante suyo se encontraba Handa discutiendo con unas enfermeras, al parecer no le dejaban subir a dónde quería ir. De repente, Handa volteó la cabeza y vislumbró a Someoka, por lo cual empezó a señalarlo con el dedo de manera que las enfermeras no apartaban la mirada del pelirosa y el moreno. Resignado, Someoka empezó a avanzar hacía las cansadas enfermeras para explicarles la situación.
- De acuerdo, pero no podéis subir a la habitación. Si queréis hablar deberá ser en la cafetería.
- Muchas gracias, y perdonen las molestias. –los dos se sentían tremendamente avergonzados.
Las enfermeras se fueron satisfechas mientras Someoka y Handa no pudieron evitar cruzar las miradas y sonreír a la vez.
Ya en la cafetería, con un par de tazas grandes llenas de chocolate negro fundido, se aclararon las cosas, Someoka le contó todo lo ocurrido al confundido Handa.
- Aja, entiendo... ¿Cómo se encuentra tu madre?
- Bien, las pruebas que le han realizado han dado buenos resultados, mañana le darán el alta.
- Me alegro.- con ansia sorbió una buena porción de chocolate caliente - La verdad es que me tenías preocupado al no encontrarte en casa.
- Ahora que lo dices… ¿A qué habías ido a mi casa?- dejó de beber chocolate pues le intrigaba el porqué de la inesperada visita de Handa a su casa.
- Pues…- de su bolsillo sacó una pulsera entrelazada de piel- Hoy cuando nos hemos despedido se te ha caído, esto. Cuando me di cuenta ya te habías ido.
Sin decir nada Someoka recoge con rapidez la pulsera de las manos de Handa. Se la queda mirando con devoción y la comprime con fuerza en su puño como si no quisiera soltarla jamás. Ante esta escena, Handa se queda en blanco hasta que por fin Someoka se da cuenta de lo irracional de aquella situación.
-Perdona, Handa. Esta pulsera es muy importante para mí. Más de lo que puedes llegar a imaginar. –con delicadeza se ata la pulsera en la muñeca derecha.
- ¿Y eso? ¿Por qué es tan especial?- pregunta ya de nuevo en la realidad.
- Pues… me la regaló alguien hace mucho tiempo. Fue, es y será una persona muy importante en mi vida. – una cálida sonrisa se dibujo en sus labios, la cual fue sustituida al poco rato por un fuerte sentimiento de añoranza- Por desgracia, desde aquel día no he vuelto a saber absolutamente nada de él.
- Qué pena. Aunque, esto me demuestra que me queda mucho por aprender de ti.- ¿Algún día me explicarás cómo os conocisteis? Debe de ser una persona muy especial para ser tan importante para ti.
- Sí, tienes razón, era muy especial. Un día de estos te lo explicaré, ahora será mejor que vuelvas a casa que es tarde.
-De acuerdo. Por cierto, mañana iré a visitarte después de las clases. ¿Te importa?
- No, para nada, puedes venir cuando quieras.
- Pues eso. –recoge su mochila y se acerca a Someoka posando su mano en el hombro del pelirosa – Mañana nos vemos, buenas noches Someoka.
- Hasta mañana, Handa. Buenas noches.
Y los dos se dirigieron en silencio hacia sus respectivos caminos, contentos de haber podido hablar, como dos grandes amigos que estaban empezando a ser.
Al día siguiente, como el enfermero había predicho dieron el alta a su madre. Alan se ofreció a llevarlos con la ambulancia a casa, no obstante, al principio, Touko, pues así se llama la madre de Someoka, se oponía drásticamente a tal proposición, pero al final tuvo que rendirse ante la insistencia por parte de Alan y Someoka.
Durante el viaje de vuelta, Someoka y Alan no pararon de hablar y reírse de estupideces y anécdotas contadas por Alan. Sin darse cuenta, llegaron a su casa y no tuvieron otro remedio que despedirse no antes sin prometerse mutuamente a volver a verse.
La mañana quedó ocupada rápidamente, pues Touko quería ir a comprar con Someoka alimentos de gran calidad, ya que esa misma noche quería celebrar haber sido dada de alta con su hijo. Sí, creéis bien, la relación entre Someoka y su madre había mejorado mucho a lo largo de los últimos años. Ahora, pues… ahora eran una familia… peculiar.
- Someoka-kun, cariño. Ven un momento. –gritaba Touko agitando el brazo como un loca.
- ¡Mamá! Quieres bajar la voz, por favor…
- Aixxx ¿Por qué? Tanta vergüenza te da que la gente vea lo mucho que nos queremos.- sin ápice de vergüenza guiñó con sensualidad a su propio hijo.
- No, mamá; quién me hace pasar vergüenza eres tú.
Pues lo dicho, su relación, o mejor dicho, su madre había cambiado mucho.
Someoka se encontraba en el salón hablando con su madre sobre lo que pasó anoche mientras ella estaba inconsciente, cuando alguien llamó al timbre de la entrada.
- Debe de ser Handa.
- Entonces, me iré a visitar a la vecina que hace mucho que no la veo. Iré por la puerta de atrás, así no me verán y estaréis más cómodos.
- Como quieras, ve con cuidado.- le da un beso a su madre en la frente ( sí, un beso) y se dirige tranquilamente hacia la puerta.
- Hasta luego, Someoka-kun. – con sigilo cierra la puerta trasera tras de sí.
Someoka, por otra parte, abre la puerta principal y se encuentra con un sonriente Handa.
- ¡Hola, Someoka! ¡Buenas tardes!
- Hola Handa. –la alegre personalidad de Handa le inundaba de felicidad solo con permanecer a su lado.- Pasa al salón ahora te traeré un zumo de naranja con hielo.
- Gracias, Someoka, pero…
- ¡Pero habrán de ser tres zumos de naranja con hielo, jeje!.- anunció una risueña voz.
Someoka no podía creérselo, de detrás de Handa habían aparecido un chico y una chica que le resultaban ciertamente familiares.
- Vosotros sois…- Someoka no salía de su estupefacción.
- ¡Endo Mamoru, capitán y portero del equipo de fútbol del Instituto Raimon! – sin preámbulos el enérgico capitán se acercó a Someoka agarrando con ambas manos la mano del pelirosa.- ¡Un placer conocerte, Someoka!
- Kino Aki, manager del equipo de fútbol, mucho gusto.- saludó la dulce Aki al lado de Handa.
-Pe-pe-pero- Someoka se había quedado en estado de poker face, mientras que Handa por su lado no podía parar de reír a carcajada limpia ante la divertida escena.
¡SE ACABÓ! Como siempre si teneis algo que decirme o criticarme no dudéis en comentármelo.
¡Hasta el próximo capítulo!
PD: Por cierto, hace poco escuché una canción de Inazuma Eleven go cantada por Endo y Someoka, de mayores imagino; se titula Ano Ki no Shita ni Atsumarou. ¡Dios, la adoro! La voz de Someoka es tan grave y sensual...
