HIIIIIIIIIIII!
Fuá, hace muchíiiiiiisimo que no subía un capítulo. Lo siento desde el fondo de mis entrañas, pero es que con la Selectividad encima, los deberes y la poca o nula inspiración e imaginación, no me ayudaban en nada yyyy... lo sé, he de subir el quinto y segundo capítulo de ¿Amistad o amor? y Reencuentro fortuito. Haré lo que pueda. ¡OS LO JURO!
Bueno, sin más dilación el capítulo y ¡muchas gracias por leerme!
Endo, Aki y Handa observaban con auténtico asombro el enorme comedor al cual Someoka los había invitado a acomodarse.
La luz entraba a su placer en la habitación, atravesando las cuatro enormes ventanas que la rodeaban, proporcionándole una luz cálida y natural. En el centro, habían dispuestos dos sofás de apariencia muy cómoda revestidos de una tela azul marino, mientras que en sus costados descansaban dos cojines grandes y blandos de color amarillo pastel. Entre medio de estos, los separaba una mesa larga y sencilla, teñida de marrón café, adornada con un pequeño jarrón alargado repleto de jazmines blancos. Pero lo que realmente impresionaba del comedor era su extrema sencillez. Salvo los muebles del centro, no se apreciaba a la vista ningún objeto más en la habitación, excepto el suelo de parquet caoba y las paredes blancas ajenas a toda señal de suciedad.
- ¡Uooooooo! Es-es ¡es inmenso! –alucinaba Endo con la boca abierta.
- ¿En serio? - Someoka miraba extrañado la inesperada reacción de sus compañeros. Aunque por otra parte, él llevaba toda una vida viendo el mismo comedor, así que ya estaba más que acostumbrado a su simplicidad.
- Tienes un comedor precioso, Someoka. – elogió Aki mientras acariciaba suavemente los pétalos de los jazmines.
- Bueno, si tú lo dices… - por primera vez observó con mayor detenimiento el comedor de su casa. Por mucho que lo mirara, no tenía nada de diferente y espectacular en comparación con otros comedores. Estaba claro que él y el buen gusto no estaban en el mismo bando.- Bueeeno… cambiando de tema, ¿os apetece picar algo?
Handa y Endo levantaron la mano casi al unísono mientras Aki los miraba de reojo, suspirando resignada ante el poco tacto de sus compañeros.
- ¡Sí, señor! Estooo... queríamos decir ¡sí, por favor!
- Si no te supone ningún problema…
- Tranquila, no es ninguna molestia. Iros sentando, ahora vuelvo. – dicho esto se alejó hacia la cocina y regresó al poco rato con un generoso surtido de galletas y zumo de naranja 100% natural -. Espero que os guste.
- ¡Qué aprove-!
- ¡Eh! ¡Un momento! - Endo y Handa quedaron estáticos a pocos centímetros de las galletas. Aki se había puesto muy seria de repente-. Antes que nada, deberíamos hablar con Someoka, ¿no creéis?
- Ahora que lo dices… Aún no me habéis explicado qué hacéis vosotros dos aquí. Si no me equivoco, ayer quedé únicamente con Handa.
- Tienes toda la razón. El caso es que esta mañana, Handa nos ha dicho que ayer fuisteis a adscribiros al club de fútbol. – aclaró Aki.
- Pero coincidió justo cuando nosotros estábamos en la reunión que os especifiqué en la carta. – siguió Endo impaciente por degustar sus preciadas galletas.
- Por eso en el recreo han venido a hablar conmigo y me han pedido si podían acompañarme hasta tu casa. El resto, ya lo sabes.
- Ya, pero hay algo que no entiendo. Mañana tenía pensado ir al instituto, así que nos hubiéramos visto allí igualmente, ¿para qué tanta prisa?
- Bueno, acerca de eso… ¡queríamos conocer de antemano a los nuevos jugadores del Raimon! –justificó Endo con un tono de voz totalmente distinto, el mero hecho de hablar de fútbol le producía una gran felicidad.
- Endo no ha parado durante todo el día de repetirme que quería venir a verte. –añadió Handa encogiendo los hombros divertido.
- Espera, ¿eso quiere decir qué ya pertenecemos al equipo? –preguntó Someoka sorprendido.
- ¡Por supuesto! – reafirmó Endo apoyando las manos en sus hombros.- ¡Y no solo eso! ¡Tenéis el honor de ser los primeros en incorporarse al equipo de fútbol!
- ¡¿Quéee?! – Someoka y Handa se miraron incrédulos.- ¿Me estás diciendo que solo somos nosotros tres y Aki en el equipo?
- Sí. ¿Por?
- ¡¿Por?! –Someoka no podía comprender la actitud tan relajada de su ahora capitán.
- ¿Cómo esperas que juguemos un partido si ni siquiera podemos considerarnos como tal?- ahora era Handa el que no daba crédito a lo que estaba oyendo.
- Chicos, chicos. Tranquilizaros. –Aki tendió un zumo de naranja a cada uno-. Hasta hace poco no éramos más que Endo y yo en el club, ahora ya somos cuatro. ¿Veis? Lo mismo ocurrirá con el resto de jugadores. Poco a poco se irán incorporando sin darnos cuenta.
- Sí... supongo que tienes razón.
- ¡Claro qué la tengo! ¡Por eso soy la gerente! ¡Jajajajajajaja!
- …
- ¡Ejem! *sonrojo* A lo que íbamos. ¿Queréis entrar en el equipo o NO?
- ¡No lo dudes!
- ¡Muy bien! Pues solo tenéis que rellenar estos papeles y seréis oficialmente jugadores del Raimon. Sentaros, por favor. – Aki entregó a cada uno un folleto con el emblema del Instituto Raimon estampado en el centro.
- ¡¿Estás viendo lo mismo que yo, Someoka?! – Handa no podía creérselo, estaba a una sola firma de formar parte del Raimon.
- ¡Sí! ¡Lo estoy viendo!
- ¡Firmemos a la vez Someoka!
- ¡Vale! ¡Cuándo diga ya! ¡Uno…dos…tres…YA! –la tinta de sus bolígrafos se adhería rápidamente en los folletos, dejando a su paso la firma que los proclamaría, por fin, jugadores de fútbol del Instituto Raimon.
Al despegar los bolígrafos del papel se abrió paso un silencio inesperado, ayudando a Handa y a Someoka a asimilar lo que acababa de ocurrir.
-¡ Somos jugadores de fútbol! – Handa y Someoka se levantaron a la vez emocionados. El primero no dudó ni un segundo en chocar los cinco con su ahora compañero de equipo, pero sin querer Someoka no reaccionó a tiempo y la mano de Handa acabó precipitando en la mejilla del moreno.
- ¡AHHHHHH! "¡La he cagado, LA HE CAGADO!" – Handa se escondió detrás del sofá, seguido de Endo y Aki, que se limitaron a taparse los oídos esperando a que ocurriera la inevitable catástrofe.
-Ja… ja, jajaja… ¡JAJAJAJAJAJA!
Para su sorpresa, Someoka comenzó a reírse en lugar de gritar de dolor y destruir todo lo que encontrase a su paso. Los tres se miraron a la vez aliviados, no podían creérselo.
- So-someoka, ¿estás bien?
-¡JAJAJAJAJA! ¡Tranquilo, estoy tan feliz que no puedo ni cabrearme! ¡JAJAJAJAJA!
- Eh… - asombrado por la justificación de su amigo, miró a Endo y a Aki que no paraban de reírse y le hacían señas para que hiciera lo mismo, para su bienestar físico era mejor no meter más leña al fuego.- Cl-claro, jajaja… ¡JAJAJAJAJAJA!
- ¡Lo que más me gusta en el mundo son las bolas de arroz y el fútbol! ¡Pero por encima de todo el FÚTBOL!
Los cuatro iban caminando en línea por la calle. Eran casi las siete de la tarde, así que habían decidido salir a dar una vuelta y hablar un rato para acercarse un poco más los unos a los otros; puesto que eran parte de un mismo equipo lo mejor que podían hacer era unir sus lazos de amistad, contándose sus particularidades y características.
- ¡Jejeje! De eso no nos cabe duda ¿verdad chicos?
- Je, en absoluto. Pero… la pasión con la que vives el fútbol… no es habitual, hay… algo más… ¿me equivoco? - tras el último comentario de Someoka, Handa y Aki miraron fijamente a Endo impacientes por escuchar su respuesta, la cuál, tras un instante de meditación, no se hizo esperar.
- Veréis… mi abuelo, aunque os parezca mentira, de joven era conocido como portero y capitán del mítico e inigualable Inazuma Eleven, y no solo eso, más tarde, pasó a ser el entrenador de dicho equipo. Juntos, él y los once jugadores que estaban a su cargo, eran denominados como el mejor equipo del país, y no eran únicamente rumores, ¡realmente eran los mejores! Pero no bastaba con la aprobación de la afición, aún quedaba un objetivo por cumplir: ganar la final del Torneo Fútbol Frontier, ¡así serían proclamados oficialmente como los verdaderos campeones! Pero el día del partido, el autocar que debía trasladarlos al campo dónde se disputaría la final, sufrió un repentino accidente durante el viaje de ida, por lo que naturalmente no se disputó el partido, y el equipo contrario se clasificó como el legítimo vencedor, la Royal Academy.
- ¡¿QUÉEEE?!
- ¿Pero, qué te ocurre Handa? – preguntó asustada Aki ante la inesperada interrupción.
- ¡¿Te refieres a la célebre Royal Academy?!
- La misma.
- ¡Qué fuerte! –Handa no salía de su asombro, por suerte un oportuno codazo de Aki lo devolvió a la normalidad -. ¡Ahhh! ¡Eso duele…!- se giró para fulminar con la mirada a Aki, pero esta lo observaba con tal inhumanidad que no tuvo más remedio que tragarse el orgullo y pedirle perdón mientras Someoka le daba palmadas en la espalda para consolarlo.- Eh, esto, perdona Endo… ya pu-puedes seguir.
- Ya me gustaría, ya. Pero, no me acuerdo por donde iba… ¡Jejejeje!
- Nos acabas de explicar que la Royal Academy ganó la final del torneo.
-¡Ah, sí! Gracias Aki. Como os estaba contando, como podéis esperar el Inazuma Eleven cayó en una profunda depresión. Mi abuelo fue el único que intentó levantarles el ánimo, por todos los medios posibles, pero todos sus esfuerzos fueron en vano. Poco a poco, los jugadores fueron abandonando el equipo, no se veían con coraje ni fuerzas para continuar,se auto-convencían de que habían fallado y avergonzado a su afición. Ante la difícil situación, mi abuelo acabó dimitiendo como entrenador, dando comienzo a la leyenda conocida hoy en día como el Inazuma Eleven.
- ¿Y qué fue de tu abuelo?
- Desapareció a los pocos días, y hoy en día seguimos sin saber su paradero.
- Puf, estooo… perdona, no era mi intención…
- Tranquilo, lo pasado… pasado está.
- …
- Y por eso… ¡por eso volviste a fundar el equipo de fútbol, para ganar el torneo Fútbol Frontier y así poder cumplir el sueño de tu abuelo ¿no?!
- ¡Correcto!
Someoka, Aki y Handa se miraron entre ellos y asintieron convencidos a la vez.
- Endo.
- ¿Sí, Someoka?
- Quiero que sepas que no estás solo en esto. Ahora somos amigos, y como tal haremos todo lo posible para ayudarte a cumplir tu propósito.
- Te apoyaremos en todo lo que haga falta.
- Siempre.
Algo le decía que no estaban mintiendo, la sinceridad que transmitían sus ojos era incuestionable. Endo extendió los brazos hacia los lados y les sonrió con su simpática y característica sonrisa, que hizo que los tres se acercaran rápidamente a su capitán y formaran una piña.
- Chicos, agradezco mucho vuestro apoyo. No sabéis hasta que punto.
- Podemos llegar a hacernos una idea, Endo-kun.
- Lo sé, Aki. Por eso sé que puedo confiar en vosotros y tener el suficiente valor como para prometer nuestra victoria en el torneo Fútbol Frontier.
- No hay que ni dudarlo. – añadió Handa seguro de sí mismo.
- Cueste lo que cueste. – remarcó Someoka abrazando aún más a sus compañeros.
- Y juntos. – finalizó Aki emocionada.
Endo observó uno a uno a sus amigos, orgulloso de tenerlos a su lado.
- Decidido. ¡Este año, ganaremos el torneo, sí o sí!
- ¡SÍIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIII IIIIIIIIIIIIIIIII!
Esa promesa marcaría sus vidas para siempre, estaban predestinados a llevarlo a cabo como equipo, sin vacilar ante el equipo rival, sin desfallecer ante las adversidades, juntos, sin pensar en nada más que en el fútbol.
O eso creía Someoka. Pronto su vida daría un giro de lo más inesperado.
- Bueno, a partir de aquí ya no puedo acompañaros. ¿Nos vemos mañana?
- ¡Hasta mañana! – Endo, Aki y Handa comenzaron a alejarse mientras Someoka los observaba en silencio en medio de la calle. Ya se iba a dar media vuelta cuando de repente, pudo vislumbrar como sus amigos se habían girado hacia él y lo despedían efusivamente con la mano. Someoka correspondió y alzó la mano como señal de despedida. Nunca hubiera imaginado que llegaría el momento en que se despediría de sus amigos, repito, de sus ¡AMIGOS! Ahora formaban parte de su vida, y se esforzaría al máximo con tal de hacerles felices y poder permanecer a su lado.
Cuando su vista ya no alcanzaba a distinguir sus siluetas dio media vuelta y empezó a caminar a paso ligero. Su madre seguramente tendría los nervios a flor de piel; llevaba dos horas recibiendo llamadas perdidas de su madre y no había contestado a ninguna.
- Someokaaaaa…
Una alejada voz, extrañamente familiar, lo llamó por detrás. Someoka se giró por completo, veía a alguien correr hacía a él a gran velocidad, pero no podía reconocer quién era.
- "Creo…, creo que es Handa. Debe haber olvidado algo".
La silueta cada vez estaba más cerca, por lo que su vista empezó a distinguir el color de la ropa y del pelo. No llevaba el uniforme del Raimon, así que no podía ser ni Handa ni Endo. Pero por la complexión del cuerpo pudo deducir que era un chico. ¿Quién sería entonces? A parte de a ellos dos y a Aki, Someoka no conocía a nadie más del instituto.
- ¡Someokaaaa! – esta vez el desconocido gritó aún más eufórico que antes. De pronto, se ajustó una especie de prenda en el cuello y aceleró, si aún era posible, su ya de por sí increíble velocidad.
- Un momento… - a Someoka le pareció distinguir un posible color rosado en el pelo en punta del chaval. -. Espera… ese pelo, y esa bufanda… no, ¡no puede ser!
Al fin, el misterioso chico consiguió alcanzar a Someoka, pero llevaba tal velocidad que no consiguió frenar a tiempo y acabó colisionando contra este. La fuerza del impactó hizo perder el equilibrio a los dos, por lo que se desplomaron estrepitosamente al suelo.
- Ahhh…. Mi - cabeza….- Someoka intentó incorporarse, pero al levantar la cabeza chocó contra algo. - ¡¿Pero qué narices?! –abrió los ojos para poder ver que le impedía levantarse y se topo de bruces con la cara de un chico que le era demasiado familiar. "No puede ser, ¡NO PUEDE SER QUE SEA ÉL!". El solo pensar que sus sospechas fueran acertadas le provocó un enorme sonrojo al percibir lo próximos que estaban sus cuerpos y caras.- ¡AHHHHHHHHHHHHH!
El potente vozarrón de Someoka hizo que el pobre chaval recobrara el conocimiento de inmediato.
- ¡Ahhhh, calla por favor! Mi cabeza…. –el joven se separó poco a poco de Someoka, hecho que no ayudo mucho al embrollo mental de este, puesto que el chico seguía sentado en su regazo mirándolo, ahora sí, fijamente a los ojos.
- "Esas cejas, los ojos gris platino, el pelo en punta y rosado, la bufanda blanca, esa confiada sonrisa, sin duda es…".- ¡¿ATSUYA?!
- ¡JAJAJAJAJAJA! ¡Veo que al fin me has reconocido Someoka!
¡UOOOOOOOOO! ¡Vaya final! ¡Sale Atsuya! ¡Wiiiiiiiii! Estoooo... XD
¿Qué os ha parecido? Cualquier pregunta, ya sabéis, no seáis tímidos y preguntad lo QUÉ QUERAIS, os contestaré con mucho gusto. ^^
¿Reviews? Se agradecen muchíssimo y las cr´ticas igual, puesto que me ayudan a superarme y a aprender de los errores. ( ahora no os pongáis o ponerme a parir XD)
Bueno, os veo en el próximo capítulo, y muchíiiisimas gracias a los followers, a los favoritos y a todos los que me léeis. ¡Hacéis que todo esto sea posible!
I LOVE YOU! JANA!
