Capitulo 5: Razón para volver a casa

Nuestro muy enojado y celoso Midorikawa arrastraba a Hiroto de vuelta a su hogar. No decía palabra alguna, no daba motivos ni explicaciones del por qué se habían ido del lugar en el que estaban ni mucho menos del por qué regresaban a casa siendo tan solo las 03.40 p.m. Hiroto lo miraba extrañado, intentando buscar alguna explicación lógica a todo el asunto, sin tener éxito. Ya cansado de la incómoda situación decidió romper el silencio que Midorikawa mantenía.

-Midorikawa…¿puedes decirme que fue lo que ocurrió?-

-…-Nada salía de los labios del chico-

-Midorikawa…-Poniendo cara de preocupación-Si ocurrió algo puedes decírmelo-

-…-

-¿Acaso viste algo que no te gusto?-

-…-Dio justo en el clavo. Midorikawa se detuvo al instante en que escucho esa pregunta-

-Veo que si…Dime que fue, seguro puedo hacer algo al respecto-Dedicándole una sonrisa sincera-

-…-

-¿Midorikawa?-

-…-No lo aguantó más y se lanzo a los brazos de Hiroto, escondiendo su cabeza en el pecho de este, abrazándolo desesperadamente, dejando salir unas cuantas lágrimas-

Ahora fue Hiroto el que se quedo de piedra, no sabía cómo reaccionar ante una situación así, su mente trabajaba al 120% pero no lograba moverse. Mientras tanto Midorikawa no dejaba de llorar, Hiroto estaba desesperándose, no sabía si debía actuar como su corazón le decía, abrazarlo de la misma forma y decirle todos esos sentimientos que ha tenido guardados desde hace mucho tiempo. O hacerle caso a su mente, la cual le decía que lo alejara e intentara consolarlo como lo había hecho en muchas ocasiones hasta ahora. Había optado por la segunda opción, cuando Midorikawa, entre lágrimas, logro articular:

-Y-Yo…No soporto más. ¡¿Por qué esa chica pudo besarte y yo no?!-Dijo en un grito quebrado por el dolor de su corazón-Quiero ser tuyo y que tú seas mío, ¡no quiero compartirte con nadie más! Ya no aguanto esto, el no poder tenerte a mi lado…duele…-No podía dejar de llorar, pero ya no importaba eso, había dicho lo que siempre quiso decir. Lo invadió el temor, miedo a ser rechazado por la persona que mas amaba en el mundo, estuvo a punto de salir corriendo cuando algo inesperado sucedió. Sintió como Hiroto envolvió su cuerpo en tierno pero seguro abrazo, apoyando el rostro en su hombro-

-Gracias, no sabes lo feliz que soy al escuchar esas palabras-Dijo en un susurro tranquilo, ya no dudaba, se lo diría todo, así como Midorikawa tuvo la valentía de hacer. ¿Cómo pudo ser tan tonto? Hizo sufrir a la persona más importante para él, definitivamente se lo compensaría, Midorikawa sería y será siempre la única que persona que amaría-

Midorikawa había dejado de llorar, el camino que las saladas lágrimas recorrieron al salir de sus ojos quedó marcado en su piel, atravesando el leve sonrojo que sus mejillas tomaron al sentir a Hiroto tan cerca de él, susurrándole cerca del oído. Hiroto por su parte, buscaba las palabras más adecuadas para expresarle todo su amor a Midorikawa, pero estaba tardando demasiado, así que dijo simplemente lo que sentía.

-Te amo, Midorikawa-

Dos simples palabras que lograron expresar a la perfección lo que sentían el uno por el otro. "Que maravillosa expresión; dos palabras, una frase, un sentimiento y un corazón" (N/A: Esto es lo que yo pienso de estas hermosas palabras ¬/¬). Tanto en tan poco, perfecto, al igual que el momento que estaban viviendo esos dos chicos.

Midorikawa no hallaba lugar para guardar tanta felicidad, Hiroto correspondía sus sentimientos, lo amaba.

-T-También te amo…Hiroto-Dijo finalmente. Hiroto sonrió y deshizo el abrazo para tomar el rostro de Midorikawa entre sus manos, y de manera lenta acerco sus labios a los del chico, juntándolos en un dulce y tierno beso. Midorikawa correspondió de inmediato, afirmando sus manos en donde durante el abrazo tuvo apoyada su cabeza-

Ambos rompieron el beso al mismo tiempo, se quedaron mirando los ojos del contrario unos segundos. Hiroto sonrió y tomo la mano a su ahora novio y juntos fueron caminando a casa lentamente, tomándose todo el tiempo del mundo, disfrutando de la compañía del otro, recordando con detalles las palabras del contrario. Sin duda jamás olvidarían ese día, muchas cosas ocurrieron, algunas muy malas, y otras excelentes. Pensándolo bien, si en primer lugar no hubiera faltado el helado, nada de eso hubiera ocurrido. Razones, en un principio desastrosas, pueden terminar en un hermoso día.