Capítulo 6 (Final):Razón para amarte (Lemon)
Nagumo acompañó a Suzuno a todos los juegos que quiso, le compro mil y un helados y todo sin quitar la sonrisa de su rostro, la cual hacia al albino sentirse cohibido. Esto no significa que lo demostrara, o al menos él creía disimularlo bien. Por su parte, Nagumo notaba cada mínimo cambio en el rostro, forma de actuar o de tan solo moverse de Suzuno, puede que el albino haya comprobado las intenciones que tenía, pero Nagumo logró darse cuenta de la ya muy notable timidez de su chico.
Suzuno ya no lograría soportar mucho tiempo más el tener a Nagumo viéndolo de esa manera, el sentir a esos ojos penetrantes observarlo lo estaba poniendo demasiado incomodo. Miro la hora en su celular, las 6.45 p.m. Decidió que ya era hora de volver a casa.
-Nagumo, volvamos a casa-Aun en una situación así, Suzuno no dejaba que su voz temblara, formo una frase completamente natural-
-¿No quieres pasar a algún otro lado? Recién serán las 7 de la tarde-Quería alargar lo más posible ese día con el albino-
-No, está bien así, quiero ir a casa-
-Mmm, está bien-Haría caso a lo que Suzuno quería, volverían a casa. Pero, podrían pasar a un lugar antes de eso ¿verdad?-Pero, ¿podrías acompañarme a un lugar antes de eso?-Uso sus manos en señal de pedir un favor importante-
Suzuno lo pensó un momento, pero opto por acompañarlo. Nagumo los había consentido durante todo el día, acompañarlo a un solo lugar camino a casa no lo dañaría, pero de repente recordó algo importante, aun no sabían cómo volver.
-Nagumo…-
-¿Me acompañaras?-Sonriendo-
-Lo haría pero…-
-¿Pero?-Puso cara de no comprender a que quería llegar Suzuno-
-Aun no sabemos cómo regresar-Dijo finalmente, a lo que Nagumo solo le dedico otra sonrisa-
-No te preocupes por eso, ya recordé el camino-Tomo la mano de Suzuno-Así que quiero llevarte a ese lugar-
-¿Lo recordaste así nada mas?-
-Tanto permanecer aquí comencé a recordar los alrededores-Sonriendo-
-Ya veo, bueno entonces, supongo que no hay problema-Dicho esto emprendieron marcha al lugar al que se dirigían en un principio-
Estuvieron corriendo unos 10 minutos, hasta que llegaron a una pequeña plaza.
-¿Aquí es?-Pregunto Suzuno, la plaza era muy bonita, pero no era lo que se imaginaba. Nagumo no se empeñaría tanto en llevarlo a un lugar así-
-Estamos cerca-La sonrisa no se le quitaba de su rosto, y ahora sus mejillas tomaron un leve color rojo-Sígueme-
Suzuno obedeció callado, Se adentraron en la pequeña plaza, dirigiéndose a un lugar con muchos árboles. Pudo leer un letrero que decía "Entrada al bosque", se asusto un poco, no quería perderse otra vez, y mucho menos en un bosque.
-¿Seguro que es por aquí?-Esta vez su voz sonó un poco preocupada, tan solo un poco-
-Tranquilo, ya casi llegamos-
Suzuno miraba a todos lados, y ya no reconocía el camino por el que llegaron, de hecho, hacia donde mirara había tan solo arboles. En ese instante, Nagumo se detuvo.
-Llegamos, allí es-Indicando hacia, valga la redundancia, mas arboles-
-Son solo arboles Nagumo-Pensaba que el pelirrojo ya se había vuelto loco-
-No lo arboles, lo que hay tras ellos-Soltando una pequeña risilla mientras caminaba hacia el lugar señalado. Suzuno lo miro extrañado, pero lo siguió. Ambos pasaron a través de esos árboles con un poco de dificultad, ya que estaban muy juntos unos de otros. Al lograr atravesar aquella barrera, Suzuno no creía lo que veía-
Una fresca brisa le llego de repente, vio una pequeña cascada que dejaba caer sus aguas a una especie de laguna, la cual estaba rodeada de pequeñas rocas cubiertas por los pétalos de flores que caían de los "sakura", lo que estaban situados al pie de la cascada, las flores silvestres adornaban aquel hermoso paisaje con sus vivos colores. Ese pequeño oasis en medio del espeso bosque era iluminado por el sol casi apagado del atardecer. Los sakura formaban parte del marco natural que adornaba aquel hermoso cielo teñido de los colores rojo, amarillo y anaranjado característicos del alba. La dulce melodía que formaban los animales y pequeños insectos del lugar hacia juego con aquella maravilla.
Los ojos de Suzuno brillaban como nunca al ver tanta belleza y su boca estaba semi-abierta por el asombro mientras caminaba en dirección a la laguna de aguas transparentes ubicada en un rincón del lugar.
Nagumo se limitaba a observar el actuar de su albino, jamás lo había con ese rostro; reflejaba maravilla, asombro, curiosidad y por sobre todo felicidad. Suzuno jamás había dejado ver lo que sentía, y una oportunidad así no se repetiría dos veces, así que Nagumo no la desaprovecharía.
-¿Te gusta?-Acercándose al albino-
Éste, todavía perplejo por la hermosura de aquel oasis, solo se limito a asentir.
-Me alegro, es un regalo-Sonriendo-
En eso Suzuno despertó de su trance y miro al pelirrojo.
-¿Regalo?-Pregunto confundido-
-Sí-Sin dejar de sonreír y tomando a Suzuno de la cintura con una mano, mientras que con la otra tomaba su rostro. A lo que el albino reacciono con un pequeño temblor en todo su cuerpo-Feliz cumpleaños-
-¿Cómo sab…-No alcanzo a terminar la frase, ya que Nagumo le dio un pequeño beso en los labios-S-Sabias…-Dijo luego de que Nagumo se separara.
-Puede que no se lo hayas dicho a nadie. Pero pude notarlo, siempre este día estabas un poco diferente, y recuerdo que una vez te lo pregunte y tan solo miraste a un cuaderno que tenias en frente. Quizá te enojes pero lo revise, y tenía escrita la fecha del día de hoy-
-¿Eh?-Lo había leído…Pero si leyó eso, significa que también leyó el resto…-
-También decía algo muy interesante abajo-Su sonrisa cambio de una dulce y tierna, a una picara y poco inocente-"Me gustaría que al menos esa persona me felicitara este día"-Lo miro a los ojos, pudiendo notar como las mejillas del albino se tornaban de un color rojo-"Sería la persona más feliz del mundo, si tan solo él correspondiera mis sentimientos, sería el mejor regalo que pudiera existir"-Dijo tal cual Suzuno había escrito-
-Q-¿Qué? tu…¿por qué?-No lograba articular una frase completa. Su mente tenia las ideas claras, mas su cuerpo no respondía como debía-
Nagumo al ver lo nervioso que estaba Suzuno decidió tomar la iniciativa. Volvió a besarle, solo que esta vez el beso duro más tiempo, al principio tan solo junto sus labios, pero poco después Suzuno sintió como Nagumo delineaba su labio inferior con la lengua. El albino, inconsciente de su actuar, abrió la boca lentamente, dejándole a Nagumo la entrada abierta. El pelirrojo no demoro nada en meter su lengua en la tan deseada boca de Suzuno, sintiendo un delicioso sabor a helado, a lo que Nagumo sonrió sin dejar de besar a su albino. Recorrió cada rincón de la boca de su chico, sus salivas se mezclaban y cuando el oxigeno comenzó a faltar, Nagumo se separaba mínimamente de los labios del contrario sin separar sus lenguas, las cuales continuaban su baile enredándose y saboreándose. Ya recuperado el famoso oxigeno, Nagumo volvió a posar sus labios sobre los de Suzuno, volviendo a meter su lengua en esa cálida cavidad, un fino hilo de saliva comenzaba a salir por la comisura del labio del albino. Se quedaron así, disfrutando del beso al máximo, hasta que hizo falta el dichoso oxigeno por segunda vez. Nagumo se separo por completo de la boca del contrario, mirándolo a los ojos fijamente.
-Fuusuke…-Sus mejillas habían adquirido un leve sonrojo-Yo…Te amo-Suzuno no se sorprendía de la declaración de Nagumo, tenia lógica, después de todo lo llevo a ese lugar, le dijo muchas cosas, lo había besado; aun sabiendo todo esto, no lograba volver su mente a tierra. Nagumo lo miro fijamente, tornándose la expresión de su rostro en una de inseguridad y leve tristeza, pensaba haber cometido un error-
Suzuno se dio cuenta de la desilusión que Nagumo tenía en su rostro, debía decir algo; no, debía decirle lo que sentía, pero rápido. Se armo de valor, bajo la cabeza y apretó sus puños.
-Yo…-Nagumo presto atención a las palabras del albino-Nagu…Haruya. Yo te…amo-Dijo al fin, sintiéndose completamente aliviado, lo había dicho. Pero a su vez lo invadió una vergüenza extrema, la que venía acompañada de gran timidez. Su cuerpo comenzó a temblar, mas no sabe cómo, tomo el rostro de Nagumo con sus manos y lo beso, tal cual el pelirrojo había hecho con él antes-
Nagumo correspondió el beso inmediatamente, ambos se dejaron llevar por el momento. Nagumo comenzó a besar el cuello del albino, a lo que este respondía con leves gemidos, diciendo el nombre su amante con suavidad.
-Ah…Haru-Haruya…-Totalmente sonrojado y sintiendo como escalofríos lo recorrían de pies a cabeza-
Vaya que esos gemidos enloquecieron a Nagumo. Comenzó a desabrochar la camisa de Suzuno lentamente, besando a medida que soltaba los botones. Ya estando la camisa completamente abierta, la retiro con cuidado, en un movimiento algo torpe por ser su primera vez. Suzuno no dejaba de sentir una gran vergüenza ante tal situación, pero no sería el único. Se fue sentando lentamente y beso al pelirrojo introduciendo su lengua en la boca del contrario; aprovechando el descuido de Nagumo, lo recostó en las suaves hierbas y flores del lugar y llevo su rostro directo a la parte baja del pelirrojo.
Por su parte, Nagumo ya estaba tan rojo como su cabello. Suzuno comenzó a desabrochar el pantalón del pelirrojo y lo bajo lentamente, sacando junto a ellos zapatillas y calcetines. Pudo ver por encima de la ropa interior como el miembro de su amante comenzaba a reaccionar, alzo su mirada y vio que Nagumo tenía una mueca de dolor en su rostro, la cual intentaba cubrir con una de sus manos. Cuidadosamente, beso ese bulto esperando ver la reacción del pelirrojo, la cual fue un pequeño gemido ahogado. Complacido e insatisfecho con eso, dio por iniciada una sesión de leves mordiscos con sus labios en la zona ya mencionada.
Nagumo estaba en el paraíso y soltaba pequeños gemidos roncos y uno que otro suspiro ahogado por el placer. Suzuno quería continuar, así que en un movimiento torpe, despojo al pelirrojo de su ropa interior; se quedo contemplando aquel miembro tan despierto, no creyó que fuera tan grande. Un poco asustado, lo tomo entre sus manos, apretándolo levemente y besando la punta. Nagumo respondía con mas gemidos. Ya decidido, pero aun con algo de temor, engulló por completo el miembro de su amante, logrando sacarle un gemido más fuerte, excitando demasiado al albino. Éste comenzó a sacar y meter el miembro de Nagumo, sin dar tregua, de manera rápida, mientras que con una mano masajeaba los testículos del pelirrojo.
-Fuu…ah-Fuusu-ke…ya me-No alcanzo a terminar la oración, cuando soltó un gemido ahogado por sus manos, las cuales cubrían su boca en un intento de que el albino no escuchara lo débil y excitado que se sentía en ese momento-
Suzuno recibió toda la semilla de Nagumo en su boca, trago un poco y, sorpresa, no sabía nada mal; tragó todo lo que pudo, pero fue demasiada, por lo que el resto callo de lleno en su sonrojado rostro. Nagumo recuperaba el aliento, y se levanto lentamente.
-Perdón, yo…-Se quedo observando con la boca abierta la erótica imagen que tenia frente a él. Suzuno estaba limpiando los restos de semen de sus manos y rostro, lamiendo de manera sensual. El miembro de Nagumo volvió a crecer-
-Oh…Nunca te cansas ¿Verdad?-Dijo mirando fijamente a los ojos ámbares del pelirrojo-
-¿Cansarme? Jamás-Dicho esto cambio de puestos nuevamente, posicionándose sobre Suzuno-¿O acaso quieres que me detenga?-Lamio un poco del semen que aun quedaba en el rostro del albino-
Suzuno se quedo mirándolo fijamente, ¿de verdad lo haría decirlo?, no cedería, no diría nada.
-…-
-Hmh…-Suzuno no respondía, y a Nagumo no le extrañaba, pero de verdad quería oírlo de su chico, quería que le pidiera que continuara y que no se detuviera. Más pensó en algo que seguro funcionaria-Entiendo-Sonrío de forma pervertida-Entonces, continúo-
Bajo sus manos al pantalón de Suzuno y, ya impaciente, lo desabrocho y bajo junto con los bóxer rápidamente, llevándose consigo las zapatillas y calcetines del albino. Comenzó a masturbarlo de manera rápida inmediatamente, a lo que el pobre Suzuno sintió como millones de escalofríos y oleadas de placer recorrieron su cuerpo en unos segundo, desahogando en fuertes gemidos.
-¡AHH! HARU-HARUYA AH…-Tenía los ojos fuertemente cerrados y con sus manos arrancaba hierbas y unas cuantas flores, en un acto desesperado de expulsar tanto placer que sentía-
Nagumo se detuvo, observando maravillado subir y bajar el pecho de Suzuno, recuperando el oxigeno que le faltaba debido a tan fuertes gemidos. Impaciente, se quito su polera quedando en las mismas condiciones que el albino, le levanto las piernas y dirigió su rostro a la entrada de Suzuno. Éste dio un respingo al sentir como la lengua de Nagumo hacia presión en ese lugar, introduciéndose lentamente.
-Mhhm…Haru-ya…Ah…-Se sentía realmente bien, la lengua de Nagumo hacia movimientos circular dentro de su entrada, dilatándola poco a poco. De repente, el pelirrojo saco su lengua y subió para encontrar con los labios de Suzuno, mientras con una de sus manos guiaba a su miembro a la anteriormente virgen entrada de su albino-
De una estocada penetro en aquel, preparado insuficientemente por su lengua, estrecho agujero. Suzuno dio un grito de dolor ahogado en aquel beso, lagrima amenazaban en caer de sus ojos, pero conservando la poca dignidad que le quedaba, no las dejo caer. Nagumo rompió aquel beso y pudo ver la mueca de dolor que tenia Suzuno en su rostro; para calmarlo, volvió a masturbarlo unos minutos, hasta que esa mueca de dolor se transformo en una de inmenso placer. Suzuno comenzó a mover sus caderas dándole a entender al pelirrojo que podía continuar.
Sin pensarlo dos veces, comenzó un ritmo de embestidas al principio lento, el que a medida que pasaba el tiempo, fue haciéndose más rápido. Los gemidos de Suzuno se dejaban escuchar por todo el lugar, mientras se aferraba fuertemente a lo que pudiera.
Oleadas de placer los invadían, sus cuerpos sudaban, cansados y extasiados, disfrutando del momento. En un instante, Nagumo se detuvo. Suzuno lo miro extrañado.
-…Q-Que…¿Qué…pa-sa?-Logro articular-
-Aun no me has respondido-Dijo jadeante-
-¿Ehh?...-Entonces Suzuno recordó la pregunta que el pelirrojo le había hecho anteriormente "¿O acaso quieres que me detenga?", no lo podía creer…de verdad quería que respondiera; pues, no lo haría-Ya…de-ja e-eso….-
-Está bien, lo dejare, pero entonces no voy a continuar, me quedare así hasta que respondas-
Estaba bromeando ¿verdad?
-Tu…¡SAL!-Grito en un intento de zafarse del pelirrojo. Al detenerse, el dolor comenzaba a volver-
-N-no…-También comenzaba a sentir el dolor-No me moveré hasta que respondas…-
Llevaban ya unos minutos en la misma posición y el dolor ya era enorme, tanto como en un principio. Suzuno cubría su rostro con ambos brazos mientras respiraba dificultosamente, ¿por qué a él?...con todo su pesar, dejo su orgullo de lado.
-Ha-Haru…ya-Dijo con apenas un hilo de voz-Por-favor…ya-ya no…aguanto-Unas lagrimas comenzaron a salir de sus ojos-
Nagumo, feliz de que por fin el albino lo haya dicho y a la vez triste al ver las lagrimas de éste, las quito besando suavemente el lugar de donde salían. Acerco su boca al oído de Suzuno y susurro "Perdón por la espera, continuemos con lo nuestro", para luego retomar un ritmo lento de embestidas mientras el albino retomaba su incesable melodía compuesta por fuertes gemidos. Nagumo fue aumentando lentamente la velocidad.
-Fuu-suke…ah…-Decía Nagumo despacio-
-¡AHH! HARU…HARU-YA AH…-Suzuno ya había desechado por completo su cordura, nada le importaba más que su pelirrojo y la maravillosa experiencia que estaba viviendo-Haru-ya…-Dijo intentando reprimir sus gemidos-Be-Bésame…-Alzo sus brazos abrazando del cuello a Nagumo. Éste lo observo y lo beso apasionadamente, mientras aumentaba la velocidad y la fuerza de la penetración-
De un momento a otro, Suzuno dio un gran gemido ahogado por ese beso, cerrando fuertemente los ojos, dejando su semilla entre su cuerpo y el del pelirrojo. Nagumo, que sintió como la entrada del albino se hacía estrecha, dio una última estocada y se corrió dentro de éste; rompió el beso y dio un gemido ronco.
Ambos se quedaron mirando fijamente, jadeantes. Nagumo salió lentamente del interior de Suzuno, haciendo que diera un último gemido. Se acerco y lo beso nuevamente, recostándose a su lado y acariciando sus blancos cabellos. Suzuno alzo la mirada y vio un cielo azul oscuro cubierto por hermosas estrellas.
-Haruya…¿qué hora es?-
-Mmm…-Dejo de acariciar al albino para acercarse a su pantalón, que estaba tirado no tan lejos. Saco su celular del bolsillo-Vaya, ya son las 10:20 p.m.-
-Ahh…-Suspiro Suzuno-Sera mejor que volvamos-Intento levantarse, pero un inmenso dolor recorrió toda su parte baja y cayó nuevamente al suelo dando un pequeño grito. Nagumo, que estaba recogiendo las ropas de ambos, se acerco rápido al albino-
-¿Estás bien? ¿Qué ocurrió?-Pregunto preocupado-
-…No me puedo levantar…-
Nagumo no pudo evitar reírse ante lo que dijo Suzuno.
-¡NO TE RÍAS!-Avergonzado-
-Perdón, perdón-Aun riéndose, comenzó a vestir a Suzuno con cuidado. Este se sonrojo-
Cuando Suzuno ya estaba listo, Nagumo se puso sus ropas y se agachó dándole la espalda al albino.
-Sube-Volteando su cabeza, dedicándole una dulce sonrisa-
-…-No dijo nada, obedeció y escondió su cabeza en la espalda del pelirrojo-
Nagumo desando el camino de vuelta a casa mientras cargaba a Suzuno en su espalda.
-Haruya…-Susurro en el oído del nombrado-
-¿Hm?-
-Te amo-Dijo el albino, para luego quedarse dormido-
Nagumo esbozo una sonrisa para luego contestar.
-También te amo, Fuusuke-
Vaya día tuvieron estos chicos, muy largo y agitado. Sustos y sorpresas los acompañaron durante la duración de su "nueva experiencia". Un poco antes de llegar a casa, Suzuno abrió levemente los ojos.
-Tendré que agradecer a Midorikawa después de esto-Pensó para sí, acto seguido, cerró sus ojos y continuo su bello descanso-
Por culpa de Midorikawa salieron a comprar helado, también por su culpa fue que se separaron. ¿Quién diría que todo paso por un simple helado?. Una cosa conlleva a otra…ahora esa frase tenía sentido. De una cosa estaban seguros, ya nada volvería a ser como antes.
"Pero…¿Acaso no es lo siempre quisieron?"
-Si-Dijeron ambos al unísono en un leve susurro, Nagumo consciente y Suzuno sumergido en un profundo sueño-
