Naruto ©Masashi Kishimoto-sama


Capitulo 6

Las cosas claras


—Maldita sea Hatake, ¡¿que no podías controlarte?

Kakashi daba vueltas como felino enjaulado en la sala de su casa, furioso consigo mismo.

—¿Acaso no tienes un poco de autocontrol? ¡Es tu compañera de equipo! Es más, ¡es tu amiga! "mejor" amiga…

Vaya ni el mismo se creía esa estupidez. A caso ¿es normal pensar en un futuro junto a tu mejor amiga, o es normal soñar con tu mejor amiga?, o sobre todo ¿es normal lamer los labios de tu mejor amiga?

—¡Rayos! —y comenzaba otra ronda de vueltas.

Se sentía frustrado, ni siquiera logró pensar, en el momento en que vio la miel resbalar por sus labios todo quedo en completo silencio, ni si quiera escucho a Sakura, estaba seguro que le había hablado.

No, todo desapareció a su alrededor.

Como se supone que se iba a controlar cuando Sakura se lamia su dulce labio tan sensual o metía su dedo en su boca de manera tan sexy…

¡Un momento!

Se quedo quieto, deteniendo su decima vuelta por la sala y comenzó a rebobinar.

Tenía que prestar atención ahora que estaba lejos de Sakura y del lugar del crimen.

A caso… Sakura se atrevió… a… ¿seducirlo?

—No, rotundamente ¡NO! Sakura no es así…

Pero no hay que ser muy listo para darse cuenta cuando una mujer intenta seducirte, y menos siendo Kakashi, ya experimentado en ese ámbito.

—Que ya no soy un niño, tampoco ingenuo… —un poco más calmado se sentó en uno de los sillones, apoyo su cabeza entre sus manos y siguió con su análisis— ¿por qué Sakura querría seducirme?

Bueno, al parecer no era tan listo.

—Kami, ¿qué voy hacer con Sakura?

Estaba confundido. ¿Cómo no? Si en un momento nada apropiado te das cuenta de que tu ex alumna, amiga y compañera ¿se siente atraída por ti?

Y lo sabía, estaba completamente seguro porque él sí había escuchado la confesión que le hizo a Ino.

Sí, porque no solo tenía un olfato privilegiado, si no que su audición también era de envidiar.

Claro, había tratado de pasar de esa confesión intentando así que las cosas siguieran como antes, pero estaba equivocado, porque algo así no se puede dejar pasar como una piedra en el camino.

Pero ¿qué haría ahora? ¿Esperaría por Sakura y trataría de explicarle lo que sucedió inventando una de sus tantas excusas o lo dejaría pasar…?

A pesar de que él no se consideraba cobarde, últimamente lo estaba siendo de manera gigantesca en cuando a Sakura se refería.

Lo mejor que podía hacer era alejarse por unos días y dejar que las aguas se calmen.

No porque él no siéntese nada hacia ella, al contrario, lo de hoy no fue más que una confirmación de lo que venía sintiendo ya.

Si no, porque no sabía cuánto podía ofrecerle. El era un hombre de 28 años, más allá de lo obvio, era hombre en el sentido de experiencia, mientras ella solo tenía 19, si bien a esa edad uno ya es adulto, no siempre significa que la persona sea madura en sí o que tenga claro lo que quiere para su futuro.

Sakura solo podía estar confundida, a fin de cuentas no era la única chica que gustaba de él, y no por darse aire de galán o macho alfa, si no porque muchas mujeres lo seguían por el físico o por las hazañas o fama que lo han convertido en el ninja copia, no necesariamente porque conozcan su personalidad o su vida.

Simplemente por el hecho de ser un hombre, maduro, con aire misterioso, con un cuerpo envidiable por muchos, y joven, porque jamás ha demostrado la edad que tiene, además, 28 años no quería decir "anciano"

Precisamente era eso lo que temía que pasara con Sakura. Que se diera cuenta que no era nada mas allá de atracción física. Aunque pensándolo bien, ella lo conocía mejor que nadie, era la única a decir verdad.

Entonces, podría ser que ella sintiera más que debilidad física…

Aunque también podía ser lo primero. Siendo importante recalcar que no ha compartido con hombres más que sus compañeros de equipo y eso no cuenta. Quizás si viera a otros chicos pudiera olvidar ese sentimiento hacia él.

Demonios, no podía dejar de recordar el contacto con sus labios y ese leve suspiro que escapo por ellos.

Porque ¿Para qué mentir? Ella lo había disfrutado tanto como él.

Bueno a fin de cuentas ella fue la que provoco todo.

—Sakura… —suspiró— ¿qué pretendes pequeña?...

Y así, dejando una breve nota desapareció del lugar.


Sakura regresaba a "su casa" después caminar como sonámbula por la aldea sin saber a dónde ir. No tenía dinero suficiente para hacer las compras y su mente había quedado en estado muerto desde que Kakashi había desaparecido después de ese sutil contacto.

¿Qué rayos haría ahora? A fin de cuentas ella se lo había buscado. Sabía que era un juego peligroso, pero había aceptado las consecuencias.

Total, había descubierto que tenía el poder suficiente para atraerlo hacia ella, y que definitivamente no le era indiferente a Kakashi.

Estaba feliz. ¡No podía negarlo! Había sido la mejor mañana.

Aunque habría sido mejor aún, si Kakashi no hubiera salido huyendo. Pero no podía pedir tanta suerte.

Y ya había sucedido… no había necesidad de echarse a morir por algo que no tenia arreglo.

Cuando se vio parada frente a la puerta de entrada de su hogar, no pudo evitar que el miedo y el vacio se apoderaran de ella. ¿Cómo encararía a Kakashi?

Suspiró, tomó aire y parándose firme giro el pomo de la puerta dispuesta a entrar.

Nada…

No vio nada. Más que unas ventanas abiertas y el mismo silencio que cuando salió en la mañana.

—Al parecer no ha vuelto aun —pensó decepcionada.

Al dejar la llave donde la había sacado por la mañana, se encontró con una nota.

Su corazón comenzó a latir desaforadamente, que podía sentirlo en la quietud de la casa.

Con dedos temblorosos agarro la nota y comenzó a leer:

Sakura,

Siento haberme ido tan rápido,

Había olvidado que Tsunade-sama me había dado una misión.

Estaré fuera unos días, espero que no suceda nada malo en mi ausencia.

Te dejo dinero para tus compras de hoy, no sé si tendrás suficiente.

Ese era el motivo por el cual te buscaba.

También para que compres víveres si te faltan.

No quiero que comas solo ensaladas en mi ausencia…

Espero no te sientas sola, tal vez tus amigos puedan hacerte compañía.

Cuídate,

Hatake Kakashi.-

Y el vacio se había apoderado de ella nuevamente.

No había incluido el "tu esposo" Kakashi.

No. Había escrito un formal "Hatake Kakashi" como si fueran desconocidos.

La situación era peor de lo que pensaba. Quizás ahora sí, querría el divorcio.

Una lagrima se deslizo por su mejilla izquierda. La borro de un manotazo. No había porqué llorar. El había dicho que no la dejaría sola. Y ella, confiaba en su palabra. Solo debía darle unos días.

La misión era la mejor excusa. Sí, no era tan ingenua como parecía. Sabía que esa misión "que había olvidado" no era más que un cuento chino para escapar. De seguro se había dirigido hacia la torre de la Hokage para pedirle alguna misión de último minuto.

—No soy ciega, Kakashi. Huyes de mi… otra vez… —tomo el dinero, las llaves y salió de vuelta a las concurridas calles de la aldea.

Iría de compras para despejarse y volvería tan cansada que no le costaría trabajo dormirse.

Se paso la tarde recorriendo las calles y las tiendas de ropa.

A pesar de tener dinero suficiente como para comprar un montón de cosas, solo compro lo justo y necesario.

Tampoco quería abusar de la hospitalidad de Kakashi. Además le sorprendía que le hubiera dejado tanto dinero, ¿acaso tenía alguna fortuna?

Sonrió divertida, nah, ¡si siempre ha sido un tacaño! Bueno, puede que así mismo haya ahorrando ¿no? Maldito pervertido ¬¬

Bueno, ¿no dicen que el amor hace milagros?

Oh no vengas ahora a fastidiarme. Por tu estúpida idea de seducirlo ahora el huye "a una misión" quien sabe por cuánto tiempo. ¡Quizás qué piensa de mí!

Oye yo no te obligue, no me eches el cadáver a mí. Tú eres la baka que me hace caso —añadió inner cruzándose de brazos.

¡Arg! Olvídalo, no dejare que me perturbes más de lo que estoy… —dijo haciendo caso omiso a los murmullos de su inner.

Nuevamente, recordó el gemido de Kakashi, su lengua pasando de manera sensual por sus labios. Se los toco enseguida. ¿Tendría otra oportunidad?

Lo alterado que se veía luego del suceso, la mirada cargada de deseo. ¡Kami! Solo recordar esa imagen se le erizaba toda la piel.

y te advierto, no te libraras de mi. Tu y yo somos nalga y calzón, ¡recuérdalo! —inner continuaba con su monologo.

¿Decías algo?

La mandíbula de inner cayó hasta el suelo, sus ojos estaban blancos y un tic en el ojo izquierdo se hacía presente. ¡Era como escuchar a Kakashi respondiendo exactamente lo mismo a Gai!

¡Ash!, ya decía yo, tanta junta con Kakashi te pega sus mañas —y sin más desapareció. Para alivio de Sakura.


Estaba cansada, eran las 4 de la tarde y aun no había comido nada. El tiempo había pasado volando que ni cuenta se dio de la hora. La verdad sentía un nudo en el estomago, dudaba que pudiera comer.

Suspiro resignada. Se dirigió hacia el Ichiraku Ramen y pidió ramen de cerdo para llevar. No tenía la más mínima intención de preparar ni siquiera una ensalada.

Inmediatamente recordó a Naruto. Sentado siempre allí todos los días del año a cualquier hora. Pidiendo ramen uno tras otro. Con su típica frase.

Viejo sírveme otro dattebayo! —con su voz excesivamente entusiasta.

Con su sonrisa zorruna que contagiaba alegría por todos los poros.

La nostalgia se apodero de su pecho. Sus ojos comenzaban a brillar.

¿Cómo olvidar las peleas de Sasuke y Naruto?

—Dobe —decía Sasuke.

—Teme —respondía Naruto achicando sus ojos.

—Usuratonkachi —contraataca Sasuke.

—Baka ¬¬ —seguía Naruto.

Era una riña de nunca acabar…

Sonrió. Extrañaba a Naruto. Lo necesitaba, el sabría hacerla reír con sus comentarios o con solos escuchar el "Sakura-chiiiiaaaaannnn!" alargando las vocales…

—Naruto —susurro— espero que vuelvas pronto. Mas fuerte de lo que ya eres— se limpio una lagrima solitaria, cogió el pedido, pago y se despidió. Lentamente comenzó a caminar a su casa.

Se encerraría en la sala, comiendo helado de banana Split (¡me re chifla! es mi favorito xD) y vería una de esas películas cursileras y empalagosas, con un paquete de pañuelos al lado y lloraría a moco suelto.

Si, tenía su tarde planificada.

Eres patética Sakura —se dijo. Lo único que le faltaba era una nube de lluvia encima y un ave de rapiña siguiéndola a todos lados…

Cuando ingresó al hogar, llevo las bolsas con la ropa y accesorios a la habitación para luego bajar y comer el "delicioso" ramen.

—Quien diría que elegiría ramen a comer una ensalada… -murmuró.

Luego se dedico a su "tarde entretenida" comiendo helado. Lloro casi toda la película, maldita sensiblona, se decía. Era algo que tenían todas las mujeres ¿no? Bueno con excepciones claro.

Para cuando se dio cuenta eran las 8. Había pasado 4 horas de su día comiendo como Ino, perdón como cerda xD, ¡y llorando como si fuera el fin del mundo!

¡eres realmente patética!

Suspiro. Se dirigió al baño y lleno la tina. Recibió un baño reconfortante. Se cepillo el cabello dejándolo suelto. No necesitaba gran dedicación ni demasiado trabajo, su cabello estaba cortado en desigual y siempre estaba peinado, bueno salvo en misiones. Tampoco necesitaba cosméticos, su piel era suave y tersa, y sus ojos, color jade, brillaban en aquel instante de un modo singular.

Se vio hermosa en el espejo, y cuando descendía hacia el primer piso a cerrar ventanas y ponerle llave a la puerta, se encontró con 8 canes en la cocina murmurando. Se sobresalto. No había escuchado voces ni ruido. Se notaba que eran ninjas y no unos adorables perros comunes.

Al sentir la presencia de Sakura, giraron mirándola detenidamente.

—Nas Sakura —saludo el más pequeño, Pakun. (Éste si se veía tierno :P)

—¿Pakun? —lo miro sorprendida, luego paseo la mirada por los otros 7 Ninken, a ellos poco los conocía —¿qué haces aquí? Digo ¿qué hacen aquí?

—Veras, no sé si sabias —se acerco hacia ella— pero Kakashi es nuestro dueño…

—Eso ya lo sé ¬¬ —ahora recordaba lo pesado que podía llegar a ser ese "tierno" can— pero Kakashi no está.

—Sí, lo sabemos, se supone que él nos mando… —ahora Sakura tenía la mandíbula abierta— además, también es nuestra casa.

Sakura se sintió estúpida, ¡era tan obvio! Si Kakashi es responsable de ellos es lógico que la casa sea de ellos también.

—Hey, te entraran moscas —murmuro Pakun al ver que Sakura no reaccionada y seguía con la boca abierta.

Inmediatamente la kunoichi reacciono y lo miro ceñuda. Ahora lo único que le faltaba era convivir con ese pequeño can y su estúpido humor.

—¿Kakashi los mando? —preguntó curiosa— ¿para qué?

—De niñera tal parece… —murmuro por lo bajo Bisuke, uno de los perros con un kanji en la frente, shinobi se podía leer. Sakura lo miro ceñuda.

—Bueno, en vista de que eres la esposa de nuestro líder, ahora tu serás la hembra alfa, digámoslo de alguna forma —una vez más, la mandíbula de Sakura se separaba —¿quieres dejar de hacer eso? No sé porque te sorprende tanto. Ahora si no nos quieres nos podemos ir… —dijo dando media vuelta junto a los demás Ninken.

—¡N..NO! —grito la chica desesperada. Lo único que podía añadir a su mala suerte era tener a los 8 canes en su contra, siendo los más fieles de Kakashi. ¿Qué pensaría él de eso? No quería averiguarlo— ¿los mando porque ahora yo soy su líder? —estaba sorprendida. ¿Acaso insinuaban que tendría que hacer el famoso contrato de sangre?

Siempre había pensado que su invocación —si algún día tuviera la opción— seria Katsuyu, la reina de las babosas, ya que Tsunade era su maestra y además la tierna babosa tenia facultades curativas y ella por ser ninja medico, bueno, pensó que sería ella. Pero ahora que vivía con Kakashi y su Ninken se presentaba diciéndole que ella era la "hembra alfa" la había dejado completamente perpleja…

Aunque la idea no sonara del todo descabellada. Tendría algo más en común con Kakashi aparte de un papel que indique que son matrimonio. ¡Ahora tendría a sus 8 fieles perros!

Su día mejoraba de forma considerable.

—Pues sí, nos pidió que la tratáramos a usted como si fuera su hermana —ante esto Sakura sintió que su estomago caía hasta los pies—, su esposa o su intima amiga, nos pidió respeto y consideración… —había recuperado su tranquilidad. Bueno no era tan malo.

—Pakun —llamo Sakura algo incomoda— llámame Sakura, nos conocemos hace mucho tiempo. Me haces sentir como una anciana o como si fuera ajena a la vida de Kakashi.

—Al contrario, Kakashi te considera en su vida hace mucho tiempo —Sakura abrió sus ojos sorprendida. Con ellos como "subordinados" averiguaría muchas cosas de Kakashi, que quizás aun no sepa.

¡Esto se ponía interesante!

—Y bueno, Kakashi nos dejo en claro que te tratáramos con respeto, pero si tu prefieres, no lo hacemos. Por nosotros no hay problema —¡guaf! Asintieron a coro los demás canes. (En realidad todos los perros hablan, o en su mayoría, pero como saben que mi flojera llega hasta la galaxia, haré que solo Pakun hable, ¿de acuerdo? Así que…)

—Gracias Pakun… chicos —miro a los demás— ehm bueno, ¿se quedaran acá hasta que llegue? —ya temía la respuesta, conociendo a Kakashi, la sobreprotegía demasiado.

—Sí, son órdenes de Kakashi.

—Entiendo. Y ¿cuándo vendrá?

—Eso no lo sabemos, depende de la misión —Sakura agacho la cabeza— pero no te preocupes, la misión no era de esas suicidas que toma él.

Sakura sonrió amablemente. Pakun podía llegar a ser considerado, debía intuir lo que pasaba entre ellos.

—¿Quieren algo de comer? —pregunto dudosa. La verdad, no entendía cómo funcionaban los Ninken. Se supone que no eran perros comunes, y temía ofenderlos si les daba de comer en un plato para perros, quizás ellos se valían por si solos, ¿no?

—Seria grandioso, gracias. Tenemos hambre —y se encaminó a la sala a ver televisión, seguido por los demás.

A Sakura le dio un tic en el ojo. Acaso… ¿pensaba que les llevaría la cena hasta la sala? ¡Son igual que Kakashi!

Luego de darles comida —en la cocina— se dispuso a descansar. Pero pronto se percató que no conocía la casa más que lo visto con Kakashi.

Se paso el resto de lo que quedaba de día recorriendo la casa. Había tres alcobas, la que estaba sin habitar estaba ordenada pero con un poco de polvo, se notaba que no era muy visitada, estaba el salón, tres cuartos de baño, uno en cada alcoba del segundo piso y otro en la planta baja, un despacho bastante amplio y una terraza algo más grande de la que había en la habitación donde dormía.

Todo era confortable. Apetecía estar allí, era acogedora con todos sus enseres y su cuidada decoración. Jamás pensó que Kakashi tuviera una casa tan grande y tan bien ordenada, limpia y ¡bien decorada! Si siempre fue un flojo y además vivía solo. Era extraño.

Bueno, había que tener en cuenta que la casa había sido de sus padres. Era lógico que la conservara. Pero decidió preguntar.

Cuando hizo el comentario, sentándose en la sala junto a los perros, frente a Pakun, éste replico:

—Cuando falleció el señor, me refiero a su padre, Kakashi apareció para quedarse con la casa. A pesar de no tener muy buenos recuerdos de su papa, quiso conservarla por el recuerdo de su familia, de su madre en concreto. La conservó intacta —replico Pakun— Kakashi no habla mucho sobre esto, pero si eres la dueña de casa desde ahora, supongo que no se molestara…

—No te preocupes, no le diré nada —sonrió cómplice— Entonces… vive aquí solo —dijo sin preguntar.

—Bueno, solo no, si nos tomas en cuenta —Sakura hizo un gesto de disculpa, regañándose mentalmente. ¡Se olvidaba de ellos!— Vive con todos nosotros, y somos 8 Ninken que lo queremos y cuidamos —Pakun la miro serio y añadió— no le digas nunca a Kakashi —Sakura suspiro, ¿por qué demonios los hombres, bueno en este caso los perros ninja, son tan reacios a decir lo que sienten?

—Eso no tiene nada de malo… pero no le diré, ¿de acuerdo? —añadió al percatarse que el can hacía un gesto— entonces viven con él. ¿No se aburren? Digo, Kakashi siempre lee su fastidioso libro…

—Bueno, la mayoría de las veces estamos en nuestra dimensión, las otras estamos aquí, con Kakashi, pero como bien dices, no es muy entretenido, no es como si jugara con nosotros.

—¿Pueden venir sin ser invocados? —pregunto asombrada. Era tan ignorante en cuando a invocaciones como lo era antes con medicina.

—Sí, no siempre dependemos de los humanos, ¿sabes? Aunque hay otras invocaciones que tienen su propio mundo, digamos que no crecieron con la persona que luego los invoca, ¿entiendes? –Sakura negó con la cabeza. Pakun suspiro, había que tener paciencia…— Kakashi nos crio a los 8. Desde pequeños. El nos enseñó todo, en cambio Naruto y los renacuajos —Sakura emitió una leve risa— él los invocó por Jiraiya, no los crió, ellos tienen familia y todo eso.

—Oh, ahora entiendo. O sea… que lo conocen mejor que nadie —susurró esto último.

—Sí, podrá ser un flojo, pervertido, aburrido, gruñón, malas pulgas —Sakura rodo los ojos— y todo adjetivo que quieras, pero tiene un compañerismo excepcional. Es una persona digna de confianza, y le debemos mucho. Aunque, sus hábitos no se parezcan a la generalidad.

—¿En qué sentido? —pregunto Sakura interesada. Pakun suspiró.

—Pues… —titubeo Pakun— en sus noches de fiesta, bueno no es como que saliera mucho, porque además casi no bebe. Pero a veces sale por las noches. En su soledad, me refiero a lo sentimental, porque si llena huecos es fuera de esta casa, aquí nunca ha traído una mujer.

Sakura engullo saliva, preguntando tímidamente.

—¿Y en calidad de qué crees que estoy yo aquí?

—Eso no lo sabemos, niña. No preguntamos mucho, ya sabes, se pone cola de paja cuando nos metemos mucho en su vida. Pero, supongo que estás en calidad de esposa ¿no? Eso son... —hizo una pausa y añadió— Y bueno, para serte sincero, en calidad de amiga no estás… —dicho esto se bajo del sillón y comenzó a caminar hacia la habitación deshabitada. Dando por terminado el interrogatorio —nos vemos Sakura. —acto seguido los 8 canes ingresaron al cuarto, dejándola más pensativa de lo que pudo haber estado.

¿Que se supone que significa que no está como amiga?

Bueno eso es simple, que él no te ve como amiga, baaaka.

—Oh ya se me hacía raro que no aparecieras —murmuro Sakura, levantándose para subir a su habitación. Ignorando completamente a su inner. Nuevamente.

Tenía mucho que pensar. Hoy había descubierto cosas del pasado de Kakashi que nunca se imaginó saber. También había podido conocer a sus 8 fieles canes, y además enterándose de que el propio Kakashi los había criado. Siempre había pensado que los había heredado, por así decirlo, de su padre.

Además, le habían dejado claro, que ahora ella sería su dueña también, pero no comprendía totalmente si tendría que hacer el contrato o no. Kakashi los había mandado para que no estuviera sola, gesto sumamente tierno de su parte, pero se sentía un poco controlada. Ideas suyas debe ser.

Ingresó a la habitación, tumbándose como un saco de patatas encima de la cama. Había sido un día agitado, lleno de sorpresas que no acabaron hasta finalizar el día. Se sentía feliz.

Al menos ahora sabía que Kakashi no tenía la intención de dejarla, ya que si fuera así, sus Ninken no estarían allí por orden directa de él.

Con ese pensamiento, se puso la remera de Kakashi, aunque ya tenía un pijama decente prefería dormir con ella al menos hasta que su aroma desapareciera. Se dirigió al baño, cepillo sus dientes, arreglo el cabello y terminado su ritual, se tapo bajo el edredón, cerrando sus ojos y por fin, descansar luego de semejante día.


Era domingo.

Había transcurrido más de una semana. Y en toda esa semana fue haciendo amistad con los Ninken y todos la miraban con respeto y afecto. Todos, mudamente claro, le ofrecieron su amistad y apoyo. Apreció enseguida que querían de verdad a Kakashi y que le debían mucho.

Claro que no faltaron las peleas con Pakun, su personalidad y la de ella parecían chocar. Pero solo eran detalles, Sakura no le dio mucha importancia, estaba acostumbrada a pelear con Naruto o con el propio Kakashi. Y ¡vaya que se parecían a él!.

Pero a este no lo vio hasta aquel domingo, 10 días después del incidente de la miel.

Para entonces había pensado y reflexionado tanto, que se consideraba un miembro más de aquel engranaje familiar que le agradaba. Ya que a pesar de ser 8 perros ninja sentía que eran una familia, además ellos entendían la vida que llevaban pues vivían para servir a Kakashi.

Uno se puede preguntar si hay ser humano femenino que sea capaz de interesarse e incluso enamorarse de una sombra, un sueño, un ideal… a ella le estaba ocurriendo. A fuerza de escuchar a los Ninken hablar de Kakashi, conocer más afondo su vida, de solo pasear por la casa y estar en su entorno, la hacía sentir que ya formaba parte de aquella casa, que estuvo destinada a eso. De pertenecer a la vida de Kakashi, de ser la esposa efectiva de él y que pasaría el resto de su vida junto a su lado.

Y así, de aquel modo simple había llegado a enamorarse de un hipotético marido que no había visto hace 10 días. Pero ¿qué sentía él?

Por eso, cuando aquella mañana despertó y bajo a desayunar y escucho voces en el salón, que claramente pertenecían a Kakashi y Pakun, se acerco con el corazón latiéndole como tambor y lo vio de pie ante el ventanal. No pudo evitar murmurar con acento de voz alto y vibrante.

—¡Por fin te veo! —se detuvo tan abruptamente que tropezó y cayó de bruces al suelo.

Kakashi al darse vuelta ante tal recibimiento, vio a la kunoichi tirada en el suelo frotándose la nariz con fastidio. No pudo evitar reír divertido.

—¿estás bien? —preguntó acercándose hacia la kunoichi. Se agacho para mirarla detenidamente mientras ella lanzaba maldiciones al aire.

Sonrió, la situación era tan cómica que hasta Pakun río por lo bajo mientras abandonaba el lugar.

Kakashi le tendió una mano la cual Sakura dudosa la recibió y con la otra la posiciono en la cintura ayudándola a ponerse de pie. El tacto para ambos era como tocar una braza ardiente.

Se miraron por unos segundos, Kakashi la soltó inmediatamente mientras Sakura se sacudía la ropa.

—No me pareció gracioso —comentó resentida por la risa de él. Caminó hacia la cocina y se sorprendió de ver el desayuno preparado.

Se dio media vuelta y vio que Kakashi sonreía. Vestía igual que siempre, con su uniforme jounin, su máscara, cabello desordenado… pero por una extraña razón, le pareció condenadamente atractivo. ¿Que había cambiado?

—Preparé el desayuno mientras dormías —respondió a la pregunta muda de la chica.

—¿acabas de llegar? —suponía que si pues nunca lo escucho llegar por la noche, aunque debía admitir que su sueño era bastante pesado, podía pasar una aplanadora por su lado y nada…

—Hum… llegue en la madrugada —no se habían movido de sus lugares.

—¿Y te despertaste temprano para el desayuno? —¿qué demonios pasaba? Si Kakashi ¡siempre llegaba tarde a todo! Bueno, en todo caso nunca supo si era porque dormía de más o por alguna extraña razón. ¡Rayos! Se me olvido preguntarle a Pakun ¬¬

—Yo siempre me levanto temprano, Sakura. —la chica abrió la mandíbula hasta el suelo.

—¿Que dices? —¡estaba completamente indignada!— ¿¡y porque narices llegas siempre tarde a los entrenamientos o misiones! –destilaba furia pura.

—Bueno, Sakura. Eso es algo que sabrás con el tiempo —le dedico una sonrisa para luego añadir— vamos, que el desayuno se enfriará.

Quedo con más confusión que antes. ¿Qué diantres significaba eso? ¿Se lo diría en algún momento o simplemente dejará que lo descubra?

Kakashi al sentirse solo giro su rostro para encontrarse con una kunoichi con el ceño fruncido en una clara expresión de confusión y de molestia.

Giro sobre si y asiéndola de la mano la llevo a la mesa, a lo cual Sakura recién reacciono y comenzó a subirle el tono rojo a sus mejillas.

—Bien, a desayunar —dijo mientras se dirigía hacia la cocina y traía la comida.

espero que no seas Hot Cakes, por favor…

Pues no, afortunadamente no lo era. Había tortillas dulces y tostadas junto a una humeante taza de té.

Se alivió, aunque ante esto, recordó la razón del porque había desaparecido y comenzó a sentirse nerviosa. ¿A caso no planeaba hablar sobre eso? Que haría, ¿sacaría ella el tema o simplemente seguiría el juego de él?

—Sakura, ¿no pretendes comer? No temas que sé cocinar —trato de bromear. La notaba pensativa y tenía una leve idea de porqué.

—Sí, estaba distraída lo siento —lo miro de reojo— por fin te veo… —repitió Sakura. No sabía como abordar el tema. ¿Y si salía huyendo?

—Pues no me he escapado, Sakura.

—No lo parece, Kakashi —bien, si quería saber debía ser firme.

La miro por un momento, y luego murmuro.

—La misión se alargó más de lo debido, solo eso —contesto como si nada. Podía ver la decepción de Sakura.

—Bien —corto la chica enfadada. Mirando fijamente su taza de té. Comenzó a comer.

Las cosas no iban a salir tan fácil como parecía.

Quedaron en silencio por un momento hasta que el ruido de Pakun hizo que salieran de su mundo. Sakura a la vez se percato de que Kakashi ya había acabado.

maldición, que nunca sabré ¿qué demonios hay debajo? ¿Ni siquiera porque soy su "esposa"?

—nas Sakura —saludo Pakun, luego se dirigió hacia Kakashi— bien nosotros nos vamos, tenemos mejores cosas por hacer.

—Sí, no estamos de niñeras —refunfuño Bisuke, aun seguía resentido.

—No pasó gran cosa. Bien… ya sabes… lo que hablamos…así que, solo queda tu empujoncito —le dijo Shiba tratando de sonar bajito, cosa que no logro para nada.

Kakashi miro de soslayo a Sakura quien parecía confundida ante ese comentario.

Malditos perros —Pensó el jounin— no saben guardar silencio.

—Bien, gracias Pakun —lo miro con una sonrisa. Ya habían hablado mientras Sakura dormía.

—Adiós Sakura nos vemos luego —desaparecieron en una nube de humo.

—¿Por qué mandaste a los perros? —tenía muchas preguntas y no tenía la mas mínima intención de guardárselas.

—Eso lo hablaremos luego —la miro mientras se levanto de la mesa— arregla tus cosas —Sakura temió lo peor— quiero mostrarte un lugar.

—¿A donde vamos? —preguntó más tranquila Sakura.

—Iremos de paseo a un lugar que conozco, sé que te va a encantar —comenzó a recoger las cosas sucias y llevarlas de vuelta a la cocina.

—O sea, que hoy me dedicarás el día… —inmediatamente se tapo la boca con la mano. A veces decía cosas sin pensar y eso le fastidiaba. Estaba sonando como esas mujeres que reprochan la falta de cariño por parte de su chico.

Kakashi en cambio sonrió bajo la máscara.

—La mañana al menos sí. Anda sube a tu cuarto y prepara tu bolsa —se detuvo de repente— a no ser que tengas planes… —había olvidado ese detalle. Ni siquiera le preguntó si tenía planeado algo para hoy.

—¡NO! —Grito enseguida, pronto se reprocho por su forma tan efusiva de actuar— no tengo nada que hacer, prácticamente la semana me la pase con los Ninken, ya hasta los considero amigos —saco la lengua. Era la verdad.

Kakashi asintió, se fue acercando hacia la chica. Se detuvo frente a ella. Sakura se agitó. ¿Oh Kami, que hace? Le revolvió el cabello y se alejo como si nada continuando con tu "trabajo" de limpiar la mesa.

Gesto que Sakura no lo tomo para nada bien. Había pensado que dejaría de tratarla como si fuera una nena. Maldijo internamente pero prefirió ignoro y corrió escaleras arriba para alistarse y salir al misterioso viaje.

Se vio la facha en que estaba, su pijama de ositos tipo entero, con ridículas pantuflas de garritas y su cabello revuelto.

¡No puedo creer que me haya presentado así delante de él! —claro había bajado tan rápido que si hubiera ido con algo más provocador no se habría dado ni por aludida.

Comenzó a desvestirse y meterse a la bañera. ¡Relajación! Lavo su cabello y se tomo un par de minutos disfrutando del agua. Fue tal la emoción de verlo después de 10 días que no reparó en que Kakashi actuaba algo frio. Mantenía las distancias y no hizo ningún comentario sobre el incidente de la miel.

Bien, lo sabía, Kakashi se había vuelto un cobarde de lo peor. Seguramente, tendría que soportar sus cariños en el cabello como cuando era una cría, y nuevamente su actuar indiferente.

En todo caso, ella también era una cobarde después de todo…

Entró presurosa a la habitación, tomo una cinta para el cabello y decidió ir con el atuendo ninja. Donde sea que vayan puede ocurrir cualquier cosa, ¿no? Había que ir preparada.

Descendió al salón donde lo vio de espalda a ella, con su bolso que llevaba a las misiones, mirando nuevamente por el ventanal. Estaba más pensativo que nunca. Ya se hacía una idea del por qué.

Kakashi dio la vuelta y se quedo un momento observándola. Sakura no sabía donde meterse.

—Vamos —dijo él. Abriéndole la puerta de calle para salir a un soleado día.

Caminaron por un buen rato hasta llegar al bosque. Allí Kakashi comenzó a correr por los arboles intentando así una carrera. Como cuando partían los dos solos a las misiones.

Sakura lo miró extrañada. ¡Si no tenía idea donde iban! Kakashi al verla, disminuyo la velocidad y la esperó.

—Perdona Sakura, ando algo distraído —comentó mirando hacia el frente.

—Sí, me imagino porque… -murmuró. Aunque estaba segura que Kakashi la escuchó. Pero como era de esperar, no dijo nada.

Continuaron el viaje silencioso. Sakura ya comenzaba a desesperarse.

¡Para qué demonios la invitaba si luego estaría mirando el maldito paisaje ignorándola olímpicamente y ni siquiera se dignaba a platicar después de haberla dejado sola con los Ninken!

Menudo viaje. ¡Hablar con Pakun es mucho más emocionante! ¬¬

Habían pasado, según Sakura, una media hora, cuando Kakashi le indico que la siguiera. Pasaron por lugares nunca antes transitados, lleno de espinas, ramas peligrosamente en guardia para quitarte un ojo si no tenias cuidado, unas cuantas raíces en el suelo haciéndola trastabillar unas 10 veces.

Hasta que ya comenzaba a pensar que no llegaría sana al bendito lugar, cuando Kakashi se detuvo.

Sin previo aviso, la chica tropezó con una maldita raíz, estampándose en la espalda del jounin. Fastidiada, se frotó la nariz murmurando una sarta de palabras, nada inocentes. ¡Segunda vez en el día que su nariz sufría un golpe!

Terminare quedando con la nariz hundida como un gato persa ¬¬

Kakashi en tanto, sentir a la chica en su espalda, sobre todo "cierta" parte de su anatomía, le provoco un escalofrío. Nuevamente se encontraba recordando, miel, hot Cakes, labios, Sakura…

—Lo siento Sakura. Ya llegamos.

—Sí, si, como sea —estaba tan concentrada en maldecir que poca atención le prestó al lugar cuando Kakashi se hizo a un lado para que pasara.

Kakashi, divertido ante la kunoichi, la toma del mentón y la gira hacia el lago que se encontraba en el centro.

Lo había conseguido. La chica no dijo ni una palabra más. Se quedó sin habla, con los ojos abiertos sin pestañar y con la boca levemente abierta.

Era un lago medianamente grande. El agua era bastante clara y se veía que para nada profunda. Bueno, al menos debías saber nadar. Mas a la izquierda, había una pequeña cascada (una cascadita digamos :P), creando un riachuelo hasta desembocar al lago. Creaba unos cuantos arcoíris, lo cual lo hacía ver como si de pronto aparecerían hadas y sirenas.

Alrededor, había unos cuantos arboles de cerezo, los cuales aun no florecían del todo, ¡estaban en plena belleza! Rodeados de diferentes arboles grandes creando un círculo alrededor del lago. El suelo era esponjoso, de un verde fuerte, cubierto la mayor parte por pequeñas flores.

Sakura inmediatamente se saco las sandalias para sentir la suavidad del suelo. Era simplemente irreal… Jamás en su desquiciada vida había conocido un lugar así, y eso que ella ha recorrido muchos países debido a las misiones.

Increíble que semejante paisaje se encontrara prácticamente en sus narices y ¡no lo hubiera encontrado!

Kakashi observaba en silencio los movimientos de la chica. Sonrió. Nunca había pensado en mostrarlo a alguien más, pero ella ya no era alguien más, era alguien especial. Era su esposa.

—Kakashi… este lugar es maravilloso… —susurró Sakura que aun seguía recorriendo con la vista el lugar. No paraba de decir

"oh, mira ese lugar"

"Kakashi mira eso"

"oh Kami esas flores con hermosas…"

Era una nena pequeña con sus ojos iluminados y una gran sonrisa plasmada en su rostro.

—Ven, tumbémonos en la hierba –le tomo la mano llevándola hacia la sombra de un árbol gigante. Sakura a penas y se dio cuenta de la calidez del jounin. Seguía ensimismada.

Se tumbaron uno a cada lado disfrutando del aire que corría. Hacía bastante calor, pero en la sombra se sentía bien.

—Gracias Kakashi, por traerme aquí —hablo de repente la chica. Kakashi se giro un poco para mirarla.

—Por nada Sakura, te lo debía por el tiempo que te tuve descuidada —volvió la vista hacia el cielo. Sakura se quedo mirándolo un momento. Luego suspiro y cerro sus ojos. No había nada que hacer, la distancia que se había situado entre los dos volvía a estar presente.

—No sabía que tú criaste a los perros desde pequeños… —murmuro de la nada, estaba perdiendo la paciencia del silencio— no son como las demás invocaciones, ¿no?

—Sí, los crie desde cachorros, les enseñé todo lo que saben —tenía los ojos cerrados— Por eso soy el único que cuenta con los Ninken. Bueno, en realidad no he tenido oportunidad de pasarlos a otra persona —Sakura recordó lo que había dicho Pakun. "hembra alfa"— hubo un tiempo en que pensé, y solo lo pensé, en decirle a Naruto, por el tema de que lo buscan a él y al kyubi —Sakura se sorprendió. No se imaginó esa declaración— Pero Jiraiya se adelantó entregándole a Gamabunta —concluyó— Aunque como te digo, solo lo pensé, Naruto es un loco despistado, tenía que meditarlo bien, la verdad no pensé que podría hacerlo bien. Ya ves que me equivoqué.

Hizo una pausa. Se acomodo, flexionando la otra pierna. Miro de nuevo el cielo.

—Luego comencé a desistir. Pero no tengo la intención de morir y que ellos desaparezcan también. Así que decidí que mis hijos los heredarían, aunque nunca fue mi intención casarme tan pronto… y menos con mi ex alumna —sonrió— así que… no lo sé aun.

Sakura bajo la cabeza. Todo pensamiento que había tenido antes se fue por la borda. Se sentía nuevamente de lado. Como siempre, él nunca pensó en ella. Y seguía haciéndolo.

Además, estaba insinuando que no tendría hijos, porque estaba casado con ella… o sea, está dejando claro que no tendrán nada.

Bien, si había pensado que tendría alguna historia de amor con Kakashi, la desechó inmediatamente.

Al cuerno con su Ninken. Ni siquiera me llevo de maravillas con Pakun —pensó intentando restarle importancia.

—¿Tú no has pensado en hacer un contrato de sangre? —preguntó curioso. ¡Vamos! que tenía ganas de que Sakura tuviera en su poder a su Ninken así estaría protegida siempre. Maldito cobarde Hatake…

—Había pensado que Tsunade-sama me pasaría a Katsuyu, pero nunca hemos hablado de eso. Quizás no me crea capaz. O quizás no me tenga confianza. O quizás, simplemente no le interesa el tema… —hablo indiferente. Tenía ganas de volver a casa y tumbarse en la cama llorando a mares hasta el otro día— menudo viaje… —pensaba nuevamente Sakura.

—No digas eso. Yo creo que no ha tenido oportunidad de hablar sobre el tema. Eres lo bastante competente para hacerlo, recuerda que eres la mejor en cuanto a control de chacra se trata. No por nada eres ninja-medico —trató de animarla.

¿Y entonces por qué narices no me lo ofreces?— Hmp —"dijo" sin más que añadir —vaya, las malas costumbres se pegan. Pensó el jounin.

—Espero que los Ninken te hayan tratado bien —murmuró el chico sin mirarla. Intentaba retomar la conversación.

—Pues sí, no pensé en una compañía de 8 perros pero al menos no estuve sola —contesto indiferente. Kakashi giro su cabeza y la observo. Había decidido mantener distancia, pero le resultaba difícil sabiendo que Sakura comenzaba a sentirse desplazada nuevamente. Maldita debilidad por la chica…

—Lo siento Sakura, pero ya sabes, las misiones son así. ¿Por qué no has ido con Tsunade-sama a pedir turnos en el hospital? —la chica se incorporo sentándose de frente, mirándolo.

—Porque me dijo que me daría unos días libres, supongo que como castigo por haberle ocultado lo de mi tío y todo eso —hizo un gesto de indiferencia. La verdad no lo importaba, necesitaba un descanso— ¿ella sabe lo nuestro? Cuando fui, no dijo nada, pero me miraba raro.

Se miraron un momento en silencio, hasta que Kakashi miró al cielo y contestó.

—Sí, cuando me fui a esta última misión le expliqué todo. No podemos mantener esto oculto por mucho tiempo, ya que tu vives conmigo y prácticamente estas de ama de casa… —Kakashi se encontraba tumbado boca arriba, con sus manos detrás de la cabeza y su pierna derecha flexionada. Se veía bastante sexy.

—Es raro, como es de cotilla y no me ha llamado. Yo se lo conté a Ino, sé que ella no hablará, pero eso ya no importa —Sakura comenzó a sacar hierba, el calor no ayudaba a disipar la tensión entre los dos.

—Sí, supuse que le contarías. Como ya dije, es cosa de días en que toda la aldea se entere. Por mi no hay problema, jamás te negaría y tampoco me importa lo que la gente diga. Solo me preocupas tú —pensó el jounin.

—A mí tampoco me importa. Hace mucho que dejo de importarme lo que digan de mi —dijo decidida. Además así lograba que todas las pretendientes de Kakashi supieran que ya no estaba disponible.

Pensándolo bien, el era un hombre, ¿llenará sus necesidades en otra aldea? No creo que sea capaz de meterse con alguien de aquí, me dejaría en ridículo… nah, no creo.

Aunque si le dolió pensar qué pudiera hacer en otras aldeas.

—Kakashi… —comenzó nerviosamente a jugar con sus manos— Pakun me dijo… bueno… -Kakashi nuevamente dirigió su vista hacia ella. Estaba nerviosa.

—¿Si? —estaba interesado.

—Bueno… me dijo que tu nunca habías llevado a una chica a casa —bien, lo había soltado. Necesitaba saber.

La observó por largos segundos. ¿Qué más le habrá dicho Pakun?

—Así es. No suelo llevar mujeres a casa. Porque nunca han sido importantes para mí. Soy bastante independiente y me gusta la privacidad. Prefiero mantener fuera de mi entorno mis necesidades —hizo una pausa para luego continuar— Pero tú eres distinta. Siempre has formado parte de mi, además que te conozco hace muchos años —añadió con una sonrisa.

La chica como era de esperar, se sonrojo hasta la punta de los dedos. No se esperaba esa respuesta. Pero aun faltaba por saber, y ya que el tema salió tan natural de parte de él, continuó.

—Gracias Kakashi —le regalo su más sincera sonrisa. Kakashi quedo embobado mirándola —¿te puedo preguntar algo?

—Ya lo estás haciendo —dijo burlesco.

—Me refiero a otra pregunta… —lo miro ceñuda.

—No te enfades —pidió con ternura— Adelante, pregunta lo que desees —contestó suavemente.

—Bueno… ehmm… ¿en calidad de qué estamos? —Kakashi se sorprendió por la pregunta. ¡No se esperaba este tema!— digo, sé que somos amigos y que no nos casamos por las razones que todo el mundo lo hace. Pero… —se sonrojó levemente— la gente comenzará a preguntar, ¿no? Los chicos, los demás sensei, la gente de la aldea… —tomó aire— La pregunta es, ¿Qué se supone que diremos? —concluyó nerviosa, atenta a la respuesta.

Ok. Más directa no podía ser. El jounin se quedó observándola, claramente seguía sorprendido por el rumbo que estaba tomando la conversación.

—¿Tu en calidad de qué esperas que estemos? —buena jugada Hatake. Pensó Sakura.

Pero si pensaba que podía dar vuelta los papeles estaba equivocado. Ya había tomado el valor para afrontar la realidad y preguntar directamente. No dejaría que él ganara.

—No respondas con una pregunta Kakashi —se notaba en su voz que no lo dejaría pasar. No señor. Se veía decidida. Y él como HOMBRE tenía que responder.

—Bien —suspiró pesadamente— Nos casamos por un juego. Tan simple como eso —Sakura sintió ganas de llorar— Pero supongo que no podemos decirle eso a la gente, ¿no? Por otra parte —continuó— yo no tengo intención alguna de separarme de ti. Te abandoné bastante tiempo y estuviste a punto de cometer una estupidez. No puedo dejarte sola. Eres mi amiga, y te quiero mucho más de lo que puedas imaginar. Ahora, si tu algún día conoces a alguien, podré dejarte ir tranquilamente.

Bien, esa no era la respuesta que ella esperaba como tampoco era la que él tenía pensado decir.

Pero hasta no estar seguro de lo que pasaba entre ellos, las cosas se mantendrán como estaban hasta ahora.

Y, como era lógico, Sakura no ocultó su decepción. O quizás sí, pero fallo rotundamente. Kakashi se sintió mal.

¿Acaso necesitaba más pruebas de que ella sentía lo mismo que él? Al parecer sí.

Los dos eran un par de cobardes con miedo de afrontar las cosas y quedarse sin la presencia del otro. ¿Acaso no era peor estar así, evitándose?

—Bien —contestó secamente— entonces haremos como si hubiéramos estado enamorados en silencio y nos casamos en una aldea extranjera —era más una afirmación que una pregunta— genial sigue casado conmigo por lastima…

—Sakura… —intentó llamar la atención de la chica. Pero inmediatamente lo interrumpió.

—Solo espero que si llenas tus apetitos sexuales, lo hagas fuera de la aldea. Por respeto ¿no? —terminó de forma brusca. Kakashi la observaba divertido.

—No tengo planeado meterme con ninguna mujer de la aldea, ¿de acuerdo? No te pongas celosa —murmuro divertido picándola a pelear.

Celosa y una mierda— No me importa lo que hagas, solo, hazlo discretamente. No quiero que me señalen como una cornuda —y dio fin a la conversación.

Kakashi se sorprendió.

No está para bromas —pensó el jounin— Ya te dije, no te preocupes no tengo intención de "engañarte" —aclaró nuevamente. Y era la verdad.

—Aja… si como sea… —murmuró, pero aun así Kakashi la escuchó.

Se incorporó sentándose igual que ella y la observó.

¿Qué le pasaba? Había cambiado de un momento a otro. Estaba celosa, eso era claro, y de muy mal humor también. ¿Era por lo que había contestado?

Vio como se ponía de pie y caminaba hacia el lago. Agachándose tocó el agua con su mano y caminó hacia él.

—Iré a refrescarme… ¿vienes? —preguntó mas por cortesía que si realmente quisiera invitarlo. Kakashi la miró un momento y negó con la cabeza— bien, tú te lo pierdes —contestó secamente.

Se saco el vestido rojo (ya sabes el de shippuden) y quedó solo con la malla y su short negro. Bajo la atenta mirada del jounin. No había previsto eso, ¡no pensó que hablaba de bañarse! Y menos quitándose la ropa tan tranquila delante de él. ¡Joder! ¡Que era un hombre con necesidades!

Tragó pesadamente sin mover un músculo.

Vamos Hatake, ¡tranquilízate! La asustaras si la quedas viendo como idiota. O peor, se enojará dándome un golpe de esos que dejan inconsciente…

La chica caminó nuevamente hacia el lago, mojando solo sus pies. Se estremeció.

Maldición, mejor me meto en un balde lleno con cubos de hielo…

Vamos Sakura no seas cobarde, ¡hace calor! Además… —dando suspenso— ¡Kakashi nos está mirando! Kyaa, a puesto que no se esperaba que nos sacáramos la ropa ¿eh? —movía las cejas de arriba abajo.

Nah, solo porque es hombre. Ya viste como mantiene la distancia. Ya todo quedo claro. Seguro el beso no significo nada.

Ah bueno, eso se puede solucionar. Probemos con… fue interrumpida por un grito.

¡NO! ¡Ni te dignes en terminar! No quiero escuchar otra vez "juguemos un poco para ver que no le eres indiferente" porque la ultima vez no Salió NADA bien. ¡Tú y tus malditas ideas se pueden ir por donde mejor te plazca…! listo. Había conseguido enojarla más de lo que estaba.

¡Bien! No te ayudare mas, luego no vengas a pedir mi ayuda… sin más desapareció. ¡Tercera vez que la echa! ¡Hmp!

Comenzó a serenarse y caminó hacia el agua para sumergirse completamente.

Kakashi seguía mirándola con cara de bobo recorriendo su buen físico. ¡kami! La había visto muchas veces ¡así como estaba! Pero es que… sumándole el calor, el agua que poco a poco iba cubriendo su cuerpo y la ropa se le ceñía mas de lo que ya estaba, hacían estragos a su autocontrol.

Malditas hormonas… pensó Kakashi. Sería un largo día. Quizás no fue buena idea llevarla en un día tan soleado. Bueno, el lugar brillada mejor cuando había sol. ¡Tsk! Tendré que leer, si sigo mirando no responderé sacó su libro y comenzó a mirar las letras. Bailaban sin cesar delante de él. Ni siquiera comprendía muy bien lo que veía.

Pero un momento de concentración le falto para fijarse que leer ESO en su estado, no ayudaba, ¡lo empeoraba al cubo!

Los protagonistas no estaban hablando precisamente…

Cerró el libro de golpe y lo guardo bien lejos de su alcance. Observo nuevamente a Sakura. Trago grueso y decidió que recostándose no pondría atención a sus movimientos.

Sakura por su parte, se había aventurado a sumergirse. El frio pronto quedo de lado y sintió una sensación agradable. Al fin y al cabo, hacía mucho calor.

Comenzó a nadar tranquilamente. Se puso de espalda mirando el cielo. Estaba de un azul brillante, sin ninguna nube alrededor.

Se sentía tan bien. Hace días que no se relajaba tanto. Al final, fue agradable haber venido. Sonrió por sus cambios de humor.

Se incorporo y miro hacia Kakashi. Había dejado de observarla. Ahora estaba tumbado como cuando hablaban, al parecer con su ojo cerrado.

¿Que estará pensado? Se ve relajado también ¡si supiera que lo menos que sentía era relajación!

Sacudió su cabeza, seguro estaba durmiendo el muy perezoso.

CONTINUARÁ


Bien, algunos tendrán ganas de tirarme una silla o tirarme de un 5º piso por mi tiempo inactivo. Lo siento mucho en verdad. La inspiración había volado a quien sabe dónde y la muy ingrata recién ayer llegó. No queria continuarlo sin animo porque luego termina quedando una porquería de fic y terminaría por cambiar la historia. Tan simple como eso. He tenido algunos trabajos con clientes por la fotografía pero con tiempo suficiente como para haber terminado el fic hace tiempo. Pero me sentaba con la lap en mano y no podía trasmitir las ideas que tenia en mente. La historia ha girado levemente, no era como lo pensé desde el principio, pero ya saben, a medida que avanza uno va agregando cosas y termina siendo diferente a como la pensaste en primer momento.

Si, como escritora me muero de hambre. Espero no se esté tornando muy aburrida o con muchas vueltas. Ya para el próximo capitulo comienza la acción. Aun no lo comienzo, pero como estoy con animo la empezaré ahora mismo tengo la idea ahora falta plasmarla aquí.

Gracias por los reviews me hacen feliz! Nos vemos a la próxima!

Proximo capitulo cofcofcoflimecofcofcof… xD

Yumei-chan!