Advertencias: Mucho Ino-Gaara y poco kakashi-Sakura xD Y el titulo es un asco (nuevamente)

Nota: ¡Pasen por el perfil y voten por la pareja para la próxima historia!

Naruto ©Kishimoto-sama.~


Capitulo 11

La guerra se desata


―¡Frentuda! ―chilló furiosa.

Hace algún tiempo, hace un mes para ser exactos, el hogar del joven Kasekage había dejado de ser tranquilo y silencioso, para pasar a un estado de completo caos. Y eso era todos los días igual.

¿La razón? Pues simple. Sakura y el hermano mayor de Gaara, se habían atribuido el titulo de Cupido, y no hacían más que fastidiar a la pobre Ino quien se encontraba sola en todo el asunto. Bueno, Gaara también estaba implicado, pero él era de pocas palabras y la verdad, ignoraba completamente todas las travesuras que cometían los "Cupidos" en contra de ellos dos.

Porque sí. El par de ninjas habían sacado quien sabe de dónde, que Ino y Gaara hacían bonita pareja.

¿Y el resultado? Pues que todos los días buscaban excusas para dejarlos a solas, o pequeñas travesuras en las que siempre, estaba implicada Ino y debía pedir ayuda precisamente al Kage de la Arena.

¿Cuál había sido la travesura de hoy para que Ino diera semejante grito? Se preguntarán ustedes.

Pues bien. Les contaré.

Ino había despertado por la mañana bastante entusiasmada. Sería otro día en que aprendería cosas nuevas en el hospital de Suna. Y eso le agradaba.

Había dejado de pensar en Shikamaru, al menos, no lo hacía con tanta frecuencia, y eso era gracias a Sakura y los hermanos Sabaku.

Por la mañana, debían partir temprano al hospital, como cualquier día de trabajo normal en Konoha. Durante esas horas, los médicos de allí se dedicaban a enseñarles virus y envenenamientos que ellas jamás habían visto, por ende aprendían a crear un antídoto con hierbas que tampoco habían conocido antes. Era bastante entretenido.

Luego por la tarde, almorzaban en la mansión de Gaara y se dedicaban a estudiar lo que habían aprendido y buscar soluciones de enfermedades bastante complicadas.

Muchas veces, caminaban por la aldea conociendo un poquito más, y a medida que pasaba el tiempo, les parecía más hermosa. En especial para Ino, quien había dejado de reclamar por el sol y lo seco que era, para dar paso a comentarios halagadores y que no dejaría que sus amigas de Konoha se perdieran semejante lugar.

Era raro ver a Ino tan entusiasmada con un lugar donde el calor nunca cesa.

Por esa razón, quizás, Kankuro y Sakura tomaron ese pequeño cambio, como un indicio de que Ino podía estar atraída por alguien que hacía de su estancia más agradable. Y según ellos, ese alguien era Gaara.

Aun recordaban el incidente de un mes atrás cuando ellas se habían aventado encima de ellos. Esa vez, Gaara e Ino, se comportaron extraño, se evitaban a cada momento que podían y rehuían la mirada del otro, incluso se ponían nerviosos y el color subía a las mejillas de ambos cando estaban en la misma habitacion, lo cual, ciertamente, parecía como si algo pasara dentro de ellos, y ese algo debía ser atracción según las palabras de Sakura y Kankuro.

Y hoy, por supuesto, no era la excepción.

Ino había llegado después que Sakura del hospital. A ella le había tocado un operación bastante complicada y difícil y tuvo que quedarse un par de horas más. Realmente no le molestaba.

Al llegar a casa, siempre se daba un buen baño reconfortante, para luego sentarse a la mesa en compañía de los hermanos de la arena para almorzar frescas y relajadas.

Subía las escaleras entusiasmada tarareando una canción, pensando que toda esta experiencia era genial y lo relajada que últimamente se sentía, porque ni la presencia de la bruja de Temari le bajaba su alegría.

Pero todo pensamiento rosa, quedo en el pasado al momento de abrir la puerta de su ahora habitación.

Con ojos enormemente abiertos y un leve tic en su ceja izquierda, miraba con la boca abierta el lugar. Sí, se trataba de una nueva "hazaña" de los "cupidos".

Su cama, el piso, el armario, el tocador, su ROPA, absolutamente TODO, estaba lleno de arena. Fácilmente, se podía ver una capa de unos 50cm de arena. No había lugar que se salvara.

Se me había olvidado mencionar, que la mayoría de las travesuras de la pareja, por no decir todas, eran bastante absurdas. Como la que ahora se podía apreciar. Pero claro, por muy absurdas que fueran, debía admitir que siempre lograban el objetivo, que Gaara fuera en ayuda de la damisela en peligro y tuvieran su momento a solas.

Y ésta vez, no sería lo contrario. Porque, ¿Quién más sería capaz de limpiar un lugar con arena sin dejar rastros? Por supuesto, alguien que pudiera controlarla a su antojo. ―N/A: ya saben, en Naruto se supone que no existen electrodomésticos xD―Y ese alguien no era más que Gaara.

―¡Frentuda! ―chilló furiosa. No sabía si reír o llorar de la frustración. Es que, ¡hasta un pequeño de 5 años haría una travesura mejor!

Pero, debía admitir que ésta vez habían sido ingeniosos.

―No me habría esperado algo así ―admitió Ino muy a su pesar.

Era ridícula, sí. Pero efectiva. Aunque se había negado a pedir nuevamente ayuda a Gaara, no tenía más opción que ir a su despacho e interrumpirlo con una horda de disculpas por molestarlo. Pero no podía darse un baño y luego vestirse con su ropa ¡llena de arena!

―Sakura me les pagará ―murmuró colorada de ira― y Kankuro es hombre muerto ―sentenció, bajando a una velocidad de rayo hacia la calle para ir a la oficina del pobre Kage.


No muy lejos de allí, se encontraba la pareja en cuestión, alabándose de lo ingeniosos que eran, cuando escucharon el grito furioso de Ino.

―Oh kami, esto ha sido lo más divertido que he hecho ―dijo Sakura secándose una lagrimilla de tanto reír― hace mucho tiempo que tenía ganas de fastidiar un poco a la cerda ―volvió a reír.

―Y yo a mi hermano ―murmuró un Kankuro divertido por toda la situación― pero al parecer él lo lleva mucho mejor que tu amiga ―hizo una mueca.

Su hermano siempre seria un inexpresivo sin remedio. Pero al menos, sabía que le afectaban las situaciones en que los ponían a prueba, por mucho que se hiciera el duro y no mostrara sus sentimientos, ¡era su hermano pequeño! Sabía que no estaba del todo contento con todo lo que estaba pasando.

―Si bueno, él es algo especial, ¿no? ―comentó Sakura pensativa.

Ella por lo demás, estaba igual o más feliz que Ino de estar en Suna. Obviamente se divertía más que su pobre amiga, y fácilmente había pasado días enteros sin recordar a su idiota ex maestro. Salvo por la noches, claro, en que tu mente queda en blanco e inevitablemente comienza a auto castigarse con los recuerdos de sus besos y caricias. Era una masoquista sin remedio.

―Aunque me sorprende que no me haya echado una bronca ―se llevó una mano a su mentón. Quizás estaba planeando algo en contra de él. ¡Nah! Se echó a reír de solo pensarlo. Gaara jamás se divertiría de esa manera.

―Bueno, creo que es hora de afrontar lo que venga ¿no? ―Kankuro le tendió una mano a Sakura para ayudarla a bajar de la cornisa donde se encontraban esperando. La chica lo miró sonriendo, aceptando su ayuda.

Había aprendido bastante del chico. Era caballero, amable y le gustaba divertirse. Además era atractivo sin su maquillaje. Pero, no pasaba nada más entre ellos. Como muchos habían pensado al verlos siempre tan juntos y riendo por todo.

Él, tenía una atracción por una chica amiga de Temari, con la cual muchas veces fue de misión. Y ella, pues ella estaba enamorada de Kakashi. Y aunque pasaran mil años, quizás seguiría estándolo.

Hasta que encuentres a alguien mas ―decía siempre su inner― recuerda que olvidaste al idiota de Sasuke gracias a kakashi.

Claro, o hasta que encontrara a otro hombre capaz de erizar su piel con solo verlo o escucharlo. Pero dudaba que algo así sucediera. Una, porque era como sacar un clavo con otro clavo. Y Segundo, porque bastante había tenido con dos hombres incapaces de decir lo que sienten como para enredarse nuevamente con algún idiota.

Caminaron juntos hasta el hogar de los chicos, ya que pronto seria la hora de almorzar.

Aunque iban muy alegres platicando, estaban algo inquietos por lo que se viniera cuando Ino se encontrara con ellos. Sentían que ésta vez, la rubia explotaría y no estaban seguros de qué sería capaz.


No sabía por qué demonios estaba tan nerviosa.

Ese hombre la ponía como gelatina cada vez que lo veía. Y no podía explicarse que hacia poniéndose nerviosa por un hombre que no conocía en absoluto, y además teniendo una atracción hacia Shikamaru.

Todo había empezado desde el día que llegaron, cuando se dio cuenta que estaba encima del chico y que si no fuera por Sakura o Kankuro, seguramente se habrían besado cuando quedaron los dos en esa burbuja mirándose mutuamente.

―¡Por kami! ―se jaló de los pelos, dándose media vuelta y refugiándose en un hueco por donde se subía hacia la azotea.

Había estado parda frente a la puerta de la oficina de Gaara sin poder calmar su respiración por lo que decidió tranquilizarse antes de golpear. Se quedo allí, sentada en el primer escalón a la espera de que sus sensaciones bajaran la revolución de su cuerpo.

Debía admitir que le habían sentado bien los años en que Gaara ha estado al poder. Se veía más maduro a pesar de los cortos 20 años que tenia. Se veía definitivamente atractivo, especialmente con su ropa de Kage, la cual muchas veces, la hacía fantasear con él. Tenía una debilidad verlo vestido de esa forma y no sabía por qué.

―Estúpido atuendo de Kage ―murmuró colorada.

¡Que le pasaba! Por kami parecía una adolecente con sus hormonas al tope.

¿Acaso ya no amaba a Shikamaru? Debía reconocer que ardía en furia cuando Temari se iba a Konoha por varios días para ver a su perezoso amigo. Últimamente se veían mas que cuando ella estaba en la aldea, y quizás, el muy idiota había iniciado una relación con la bruja pelo de paja, y ella ni se enteraba.

Sí, admitía que sentía celos y un dolor angustiante cada vez que pensaba en ello, pero Gaara le hacía sentir cosas que Shikamaru no.

Quizás sea una mera atracción sexual ―dijo una vocecilla en su cabeza.

―Oh por kami santo querido, ¡me estoy volviendo loca! ―chilló desesperada. Agitó su cabeza tratando de alejar voces inexistentes.

Luego se quedó pensando en lo que esa voz dijo. Podía ser cierto. Vamos que Shikamaru no era ningún dios griego ni nada por el estilo, y Gaara podía fácilmente sobrepasar a Sasuke en lo referente a físico. Así que, tal vez... no sea nada más que hormonas revolucionadas.

Esa observación no le ayudaba en nada. Saber que seguía amando a Shikamaru pero que se acostaría felizmente con Gaara, no la hacía mejor persona. Claro que no.

Respiro profundamente. Todo este drama se los haría pagar al par de idiotas que habían comenzado con todo el plan "juntar a Gaara e Ino" porque hacían bonita pareja. Se vengaría lentamente, los haría pagar por tenerla en ese estado de confusión hacia el Kage. Porque maldita sea, sentía unas ganas enormes de besarlo y tirarse encima de él cuando lo veía con su ropa de Kasekage.

¡Sí, y que!

Se levantó controlando su ansiedad. Estaba dispuesta a entrar a la maldita oficina y rogaba a los dioses que cuidan de ella, que por favor no estuviera con la mugrosa ropa de Kage.

―Malditas fantasías eróticas ―murmuró agitada― ¡malditas hormonas descontroladas! ―volvió a maldecir.

Llegó hasta la puerta y se detuvo. La observó por un largo rato, parada como idiota sin mover ningún musculo. Volvió a suspirar y tomando una bocanada de aire bastante grande, acerco sus nudillos golpeando suavemente.

Escucho voces de una mujer y ardió en celos.

Ah, maldición. Lo único que faltaba era que sintiera celos de Gaara también. Expulsó todo el aire de una sola vez desinflándose desganada.

Esto es absurdo ―pensó al borde del llanto. Ya no sabía que mierda sentía.

Después de unos segundos eternos en que pensó millones de cosas, se escuchó la suave pero profunda voz del chico dándole permiso para entrar.

Sus piernas temblaron, pero aun así, dignamente entró como si fuera la reina del castillo. Aunque poco le duró toda esa confianza cuando vió al joven líder con su túnica de Kage y el sombrero con el kanji "viento" a un lado de la mesa. Tragó pesadamente, agachó su mirada a sus pies, justo en el momento en que el chico levantaba su mirada de unos papeles que tenía delante de sí, para fijarla en ella.

Oh kami. Respira, vamos no es tan difícil. Respira ―se recordaba a sí misma. Por que tenía fantasías eróticas con Gaara, por el simple hecho de estar vestido de Kage. ¡Era una maldita pervertida!

De improviso, vio a alguien moverse por el lado izquierdo de la habitación, recién allí fue cuando se acordó de la voz de mujer. Miró de soslayo y no era otra más que Temari. Volvió a mirar al suelo. ¡Era lo último que le faltaba!

La chica la miró con una ceja alzada, viendo a una Ino totalmente sumisa, con su vista fija en el suelo, sin emitir ni una sola palabra. Era extraño verla en ese estado, siempre estaba chillando y muy segura de sí misma. Se preguntaba si los rumores que corrían por la mansión serian ciertos. ¿A caso su hermano y ella sentían algo?

Se alejó de la ventana y pasó por un lado de ella, deteniéndose en la puerta.

―Hola Ino ―saludó. Ya que al parecer la chica se había desconectado del mundo― iré a Konoha, ¿Quieres que envié algún mensaje? ―dijo misteriosamente. Aunque Ino sabía que se refería a Shikamaru― a Shika le gustará saber de ti.

Nada. Ninguna reacción. Seguía con su vista fija en el suelo sin demostrar ningún sentimiento por su amigo.

―Hola, Temari. ―murmuró por fin. Giró un poco su cabeza para mirarla― te lo agradezco, pero no. No tengo ningún mensaje. ―y volvió su vista a sus pies. Bastante interesantes al parecer.
Temari entonces, dió por sentado que algo pasaba con su hermano.

―Bueno, hermano, me retiro. Gracias nuevamente ―salió sin decir más. Dejando la oficina en un absoluto silencio.

Gaara la miraba confundido. Su comportamiento era realmente extraño para él. La había sentido hacía rato fuera de su oficina, pero había cambiado de parecer pues estuvo unos minutos parada frente a la puerta, para luego alejarse. Hasta que la segunda vez, se había decidido entrar. ¿Que la detuvo?

―¿Necesitas algo, Ino-san? ―preguntó desesperado al verla sin intención de hablar o levantar la mirada. ¿Qué demonios le pasaba?

La chica dió un respingo al escuchar la voz, suave y sensual de Gaara. Oh maldición, se arrepentía de haber llegado hasta allí.

―Buenas tardes, Kasekage-sama ―hizo una pausa― Ehm... bueno... etto... yo... ―comenzó a balbucear descontroladamente. Parecía una nena de 3 años intentando hablar― genial Ino, ¡estropéalo más!

Él por su parte, ladeó la cabeza al ver el estado de nerviosismo de la joven. Se acomodó mejor en su asiento, tratando de relajarse, ya que al parecer le tomaría tiempo saber la razón de la visita de Ino. Colocó ambas manos encima de su escritorio entrelazándolas, suspiró observando a la chica, y trató una vez mas de sacarle información.

―Ino-san ―volvió a decir. Pero su voz denotaba impaciencia, aunque también curiosidad.

Se removió incomoda en su sitio, intentando calmar su respiración.

―¡Hai! Etto, yo... Kasekage-sama, necesito pedirle un favor ―habló abruptamente. Debía salir cuanto antes de allí.

―Gaara ―dijo el chico por toda respuesta. Ino por fin levantó la mirada, viéndolo confundida.

―¿Qué? ―al momento de encontrarse con su mirada, todo su cuerpo reaccionó. Teniendo pensamientos nada inocentes sobre Gaara y su estúpida ropa de Kage. ¡Oh por kami! ¡Se veía tan sexy con esa túnica! Se sonrojó nuevamente e intentó apartar la mirada hacia los ventanales de la oficina.

―Mi nombre es Gaara, me gustaría que me llamaras así ―la observó confundido al ver su rostro colorado y rehuir su mirada nuevamente― no me gustan las formalidades, Ino-san. Soy como cualquier chico de 20 años ―la observó detenidamente. Parecía nerviosa y su rostro no paraba de sonrojarse. Acaso... ¿sentía algo por él?

―Oh, claro, está bien. Si así lo prefieres ―contestó lo mejor que pudo, feliz por la petición del chico― pero... entonces debo pedir lo mismo, tampoco me gustan las... ―se detuvo abruptamente al ver a Gaara levantarse de su escritorio y dirigirse hacia ella.

Oh por kami, oh por kami santo y todos los dioses existentes ―su respiración se hizo irregular y vio con aflicción la túnica de Kage que se movía con gracia hasta detenerse frente a ella. Ahora estaba segura que moriría de la vergüenza. O de un paro cardiaco. O tal vez, de una derrame cerebral. Lo que sucediera primero.

―¿Que sucede, Ino? ―preguntó ya sin paciencia. La chica estaba quieta en su lugar sin hacer el menor movimiento― Ino, mírame ―ordenó. Ella seguía con su rostro escondido y estaba comenzando a desesperarse.

La chica con un esfuerzo sobrehumano, levantó su rostro lentamente hasta mirarlo a los ojos con las mejillas ardiendo.

―Bien. Ahora, ¿Qué necesitas? ―preguntó satisfecho, mirándola fijamente. Ya era un avance.

―Etto... bueno... quería pedirte ayuda. Verás... Sakura y Kankuro ―comenzó a contar lo sucedido pero no tuvo tiempo de seguir ya que él la interrumpió.

―¿Que hizo Kankuro esta vez? ―preguntó fastidiado. Ya comenzaba a odiar las estupideces que hacia él y la amiga de Ino con el fin de unirlos.

No podía negar que Ino era bastante linda, y su personalidad era a veces, como Naruto. Pero, últimamente la había visto callada, tímida, evitando mirarlo directo a los ojos y balbuceando la mayoría de las veces cuando estaban cerca, y le parecía adorable.

No sabía con exactitud si ella sentía algo o no por él, ni mucho menos si él mismo sentía algo, pero podía apostar a que gracias a las jugarretas de esos dos, algo en ellos comenzaba a cambiar.

Él trataba de ignorar cada uno de los intentos del par de chiflados, pero estaba consciente de lo que sucedía entre Ino y él. No sabía hasta que punto estaban uniéndose, pero sabía que debía parar esto o no habría vuelta atrás y uno de los dos terminaría enamorándose del otro.

―Bueno, ha pasado una tormenta de arena por mi habitación ―respondió Ino avergonzada. Gaara la miro confundido. ― quiero decir, que mi habitación está llena de arena. Por todos lados. No hay sitio que se salve.

―Vaya, cada vez sus intentos son mas infantiles, y eficaces al parecer ―comento él. Sabía que era el único que la podía ayudar, por lo tanto debía darle créditos a Kankuro.

―Sí, no sé de dónde sacan tales ideas ―murmuró. Mientras tanto ella miraba su cuerpo cubierto por esa tela blanca y azul, y lo bien que se veía con su pálida piel.

Imágenes comenzaron a recorrer su mente. Y se sintió casi como si fuera ero-senin buscando información para uno de sus libros.

―¿Ino? ―pasó una de sus manos por delante de la chica, se había quedado perdida― ¿Sucede algo?

―N... no. ―oh genial, manteniendo fantasías sexuales con el Kage de la arena, ¡delante de él!

―Bueno, ya es hora de comer. Mi hermano y Sakura-san deben estar esperando ―volvió hacia su escritorio, guardó un par de papeles y otros tantos los llevó consigo. Para mala suerte de Ino, tomo su sombrero de Kage colocándoselo de mala gana.

A él no le gustaba estar con esa ropa, pero era su deber como Kasekage. En cambio Ino, lo miraba fascinada, lo único que le faltaba era el hilillo de baba colgando por la comisura de sus labios.

Se acercó hacia la puerta, abriéndola lentamente y como todo un caballero, le cedió el paso a la chica. Ella se sonrojo pasando dignamente por su lado, colorada hasta el pelo, pero dignamente al fin y al cabo. Lo cual, le saco una pequeña sonrisa a Gaara.

―Cuando lleguemos a casa, subiremos a tu habitación ―dijo Gaara. Iban caminando hacia la mansión que solo quedaba a unas cuantas casas de la torre del Kasekage.

Ino lo miró nerviosa y colorada, para luego darse cuenta que hablaba de ayudarle con la arena. Se golpeó mentalmente por estar pensando cosas que no eran. ¡Por kami! ¿A caso se imaginó que Gaara le estaba proponiendo algo? ¡La única pervertida era ella!

―Oh, claro. Gracias ―contestó rápidamente― esa frentuda me las pagará ―murmuró Ino. ¡Todo se debía a ellos! Si no fuera por los dos chiflados, ella no estaría pensando en Gaara como un objeto sexual.

―Estaba pensando... ―comenzó a hablar Gaara. Miraba al frente pensando claramente cómo actuar― que deberíamos actuar ―Ino lo miró levantando una ceja. ¿A que se refería? ― es decir. Ya es hora de que esos dos dejen de inmiscuir en nuestra vida. No me gusta que se metan en mi vida privada, ni mucho menos ser el centro de atención de todo el mundo. Supongo que a estas alturas, varios aldeanos deben pensar que tenemos algún tipo de relación ―Ino casi se atora con su propia saliva. ¿Hablaba en serio? ― si tengo o no una relación contigo, es mi problema, eso es nuestro asunto― habló firme el joven. Daban ganas de tirarse encima de él y abrazarlo hasta fundirse con su cuerpo.

Para Ino, era un chico sumamente adorable, sensual, varonil y caballero. ¿Había algo mejor que esa combinación? Ah y una acotación importante, ¡se veía jodidamente sensual con su atuendo de Kage! ―N/A: pensaran que es mi fantasía, ¿a que no? Puede ser... ¡ha ha ha!

―Y que sugieres ―trató de mantener la calma― ¿una venganza similar a la de ellos?

―Pues ellos pasan casi todo el día juntos. Es hora de que conozcan lo molesto que puede ser que se metan en tu vida ―Ino estaba asombrada. Una, porque nunca había oído hablar tanto a Gaara, era muy parecido a Sasuke en ese sentido, pero claro, mucho más adorable. Y otra por la disposición que tenia para participar de algo que podía ser bastante infantil. Cada día conocía más cosas de ese sujeto, y no podía evitar sentir admiración y quizás, algo más hacia él. ¿Estaba confundida?


Había amanecido en Konoha. Muchos debían estar en un profundo sueño aun, pero no era así para nuestro ninja copia.

Su cara mostraba cansancio y estrés, sobre todo estrés. No había dormido prácticamente nada, pensado en Sakura y en el lugar donde podía estar.

El día anterior, cuando se dió cuenta del error que había cometido y que Sakura no estaba viviendo allí, había salido disparado hacia las calles de Konoha en busca de su enamorada. Pero cuando llego a la casa de Ino y vio que las luces estaban apagadas, se percató de lo tarde que era y lo imprudente de su parte llegar a esas horas de la noche a una casa donde los padres de la chica quizás ya estuvieran descansando. El error era de él y no debía comprometer a nadie por su falta de tacto. Así que, dando media vuelta, había vuelto a casa, solo y desanimado, a la espera de un nuevo día.

Así pues, había llegado el amanecer, con él en la misma posición donde había quedado en la noche, sin haberse movido más que para ir a beber agua. Definitivamente, quien viera a kakashi, se sorprendería al ver lo mal que se encontraba.

Miro su reloj, eran las 7 de la mañana. Buena hora pensó. Salió apresurado hacia la torre Hokage. Si había alguien que supiera donde estaba Sakura, esa seria Tsunade-sama. No había razón para dar vueltas como estúpido por toda la aldea, teniendo la respuesta allí mismo. Averiguaría donde se estaba quedando y todo se solucionaría.

Ojala todo fuera tan fácil, Hakate.

Tocó una vez la puerta de la oficina, y entró sin esperar el permiso. La Hokage se encontraba como siempre, con un montón de papeles que firmar. Al ser interrumpida, levanto su mirada furiosa, dispuesta a gritar hasta que se cansara, pero cuando se percató que era el vago de kakashi se contuvo.

Al observarlo mejor, se percató de lo ojeroso que se veía. Su ojo estaba más vago aun, y su cabello desordenado como nunca antes lo había visto. Sonrió maliciosa, al parecer se había dado cuenta de que su alumna se había marchado. ¡Como disfrutaría esto!

―Se puede saber qué demonios te pasa, vago ―dijo enojada mirándolo con los ojos entrecerrados.

―Disculpe, Tsunade-sama ―hizo una leve reverencia y continuo― necesito saber donde está Sakura ―la vio alzar una ceja y mirarlo seriamente. Esto no asegura nada bueno.

―Vaya ―suspiró tomandose su tiempo para fastidiarlo― ¿No sabes dónde está tu esposa? ―se burló. Él por su parte, sabía que era una batalla perdida. La Hokage no le diría nada, podía intuirlo. Agachó la cabeza pensando en qué podía hacer para que soltara prenda.

―Tsunade-sama... ―no dijo nada más. No. No sabía qué podía hacer. ¿Rogar? ¿Tentarla con Sake?

―Mira, vago. No sé qué ha pasado entre ustedes ―lo miró acusadoramente― pero no creas que te haré las cosas fáciles. Si quieres encontrarla, búscala por tus propios medios ―volvió a centrar su vista en los papeles de su escritorio― pero te advierto una cosa ―levantó la mirada y kakashi supo que esta vez no era ninguna amenaza dicha en vano― si la buscas, espero que sea para algo serio. Porque si me entero que la buscas solo para jugar nuevamente y sufre por un idiota como tú, te buscaré hasta el mismísimo infierno y te haré pagar por cada lágrima que derrame. Ya esta bueno que dejes de actuar como estúpido y te pongas los pantalones. ¿Me has entendido? ―kakashi la miró con su ojo vago bastante demacrado. Tsunade asintió satisfecha― ahora retírate y haz algo bueno. Para variar.

Se dio media vuelta y salió hacia las calles nuevamente. Había sido idiota pensar que tendría la ayuda de la Hokage o que se lo haría fácil. Comenzó a correr hasta la casa de Ino, era la más cercana a ella y sabia que podía contar con ella.

No estés muy seguro de ello, Hatake.

Tsunade en tanto, había quedado satisfecha. Había disfrutado verlo en ese estado de trapo viejo. Se lo merecía el muy... era hora de que se dejara de jugar. Estaba en edad de algo serio y su alumna lo quería, el muy maldito tenía suerte de que su alumna lo quisiera, era una buena chica. Esperaba que esta lección le sirviera.

Y sobre todo, estaba orgullosa de Sakura, que había tomado la vía de escape hacia Suna, donde se estaba divirtiendo de lo lindo con los hermanos de la Arena. Estaba llevando bastante bien todo este lio de kakashi.

Llegó hasta la florería de la familia Yamanaka. Sin esperar mucho, entro seguro de sí mismo, pero para desgracia de él, se encontraba la madre de Ino. Quizás la chica estaba en algún parque con Sakura. Estaba ansioso, con solo saber donde estaba Ino llegaría hasta su pequeña.

―Oh, buenos días, Kakashi-san ―saludó amable la mujer detrás del mostrador― ¿Qué le trae por aquí?

―Buenos días, Yamanaka-san ―hizo una reverencia― ¿Podría hablar con su hija? ―la mujer lo miró extrañada.

―¿Se trata de alguna misión? ―preguntó confundida― Mi hija lleva casi un mes fuera de la aldea ―respondió como si fuera ilógico que él no supiera.

―Oh ―no sabía qué hacer. Su única opción no estaba― Llegue ayer de una larga misión, no lo sabía ―atinó a contestar. Bueno, era hora de seguir con los otros amigos de ella. ―Bueno, muchas gracias de todas formas ―comenzó a retroceder pero fue interrumpido por la madre de la chica.

―¿Era algo importante? ―le parecía extraño que kakashi fuera en busca de su hija.

―No, no se preocupe. Hasta pronto ―se despidió saliendo rápidamente de allí.

¡Maldición! ¿A caso todo estaba en su contra? Aja, sí. Debía pagar por lo miserable que actuó con ella.

Volvió a retomar las concurridas calles de Konoha. Iría donde Hinata. Esa chica tan amable seguro lo ayudaría.

Iba caminando con las manos en los bolsillos, pensando en todo lo que había sucedido. ¿Qué le diría exactamente? No sabía como empezar, pero eso era lo de menos, cuando la tuviera frente suyo, las palabras saldrían solas.

Dobló por una esquina y se encontró con Shikamaru y Temari caminando hacia él. Iban platicando, o al menos Temari lo hacía, bastante entusiasmada.

A medida que se iban acercando alcanzó a escuchar parte de la conversación.

―Te digo, Ino está bastante extraña ―Shikamaru se notaba fastidiado. Aun le costaba trabajo hablar de Ino sin ponerse furioso― y mi hermano Gaara anda por las mismas. ¿Crees que ellos tengan algo de verdad? ―preguntó la chica. Al menos kakashi sabía donde estaba Ino.

―No lo sé, Temari. Aunque como es Ino, puede que sea verdad ―contestó sin pensarlo. Sabía que Ino no se besaba con cualquiera, es mas ni siquiera sabía si había besado a alguien, pero sí sabía que era coqueta y le gustaba llamar la atención. Aunque si su amiga hubiera escuchado tal comentario, estaría muerto y enterrado bajo tierra.

Kakashi pensó que los jóvenes eran impulsivos. Cuando estaban enojados decían cualquier estupidez, sin pensar en las consecuencias.

Al pasar por su lado, los saludó desganado sin siquiera detenerse. Shikamaru lo miró de soslayo. ¿Sabrá donde se encuentra Sakura? ¿La estará buscando? No tenía la más mínima intención de decírselo, al menos, hasta que se lo preguntara él mismo.

Kakashi siguió su camino hasta la casa de Hinata. Se imaginarán lo que paso. ¡Exacto! No estaba. Había salido de misión con Kiba y Shino. Lee quizás podría saber, ya que estaba enamorado de ella, pero también estaba fuera de la aldea con Gai.

Se dio media vuelta sin más remedio que preguntarle a Shikamaru. No era amigo de Sakura por lo tanto dudaba que supiera, pero al menos lo intentaría.

Recorrió el camino de vuelta por donde había venido, agotado y sin esperanzas de encontrarla, cuando escucho la voz de Temari. Se detuvo en seco escuchando atentamente.

La chica se estaba despidiendo de Shikamaru en la entrada de Konoha. Sin antes indagar un poco mas entre Ino y Shikamaru.

―... y Sakura se pasa todo el día con Kankuro. Todo lo que pasa en la mansión es extraño. Algo se traman esos dos en contra de Gaara e Ino. Es mirar una guerra de shinobis. ¿Puedes creerlo? ¡Parecen unos críos! ―Shikamaru ya estaba al borde del colapso. Giró su rostro hacia la calle y vio a kakashi parado con su único ojo abierto, sorprendido. Seguramente había escuchado parte de lo que decía Temari.

―Temari-san ―murmuró kakashi. No podía creerlo. La había encontrado. Aunque no le había gustado nada lo de Kankuro. La chica se dio media vuelta sorprendida.

―¿Kakashi-san? ―preguntó confusa― ¿sucede algo? ―miró de soslayo a Shikamaru pero éste tenía su vista fija en kakashi. Miró hacia al frente esperando que continuara hablando.

―Sakura ―respondió. Como si eso lo explicara todo. Tal vez a él sí, pero Temari no entendía nada― ¿Esta en tu casa? ―la chica lo miró sin entender. Solo asintió a modo de respuesta.

―Está en un tipo de intercambio de medicina. Está allí más o menos un mes ―contestó casi, todas las dudas del ninja copia.

―¿Por cuánto tiempo estará? ―comenzaba a ponerse nervioso. Aunque no lo demostrara, se sentía extraño, con un tumulto de emociones que no podía describir.

―Bueno, por lo que sé ―hizo una pausa― Es indefinido ―ante esta respuesta, el pobre ninja casi cae de espalda. ¿Cómo que indefinido? ¿¡No pensaba volver! Debía actuar rápido. Debía partir ¡YA!.

―Voy contigo ―dijo observando la reacción de la joven. No le importaba nada, partiría ahora mismo, eran tres días de viaje, por lo tanto cuanto antes, mejor. La chica lo miró aun mas confundida.

Siempre había visto a kakashi como un hombre serio y poco efusivo. Siempre pensaba las cosas antes de efectuarlas, era un buen líder. Pero ahora, parecía otra persona. Desesperado, angustiado, y sobre todo impulsivo. Sabía que no debía meterse, así que solo logró asentir y mirar a Shikamaru.

Él, miraba la escena bastante serio. Al parecer, iría para solucionar las cosas, algo que él también debería hacer. Pero que no haría. Por un momento, se había dejado llevar por esa seguridad de kakashi. Pero luego retomó su compostura, decidiendo no marchar. Si Ino tenía algo con Gaara, le daba igual, ella había partido a una misión sin retorno y no había sido capaz de despedirse. Su amistad valía poco para ella, pues bien, el no tenía por qué amargarse.

Kakashi movió su cabeza a modo de despedida hacia Shikamaru, y caminó hasta las puertas. Mientras Temari se despedía del perezoso, prometiendo una visita pronto.

Así partió hacia su chica. A recuperar lo que era de él. Solo esperaba que no fuera tarde. Había pasado un mes desde que se había marchado y ella al mismo tiempo partió hacia Suna. La revelación de la cercanía con Kankuro le produjo una sensación angustiosa. ¿Podrían tener algo ellos dos? ¿Podría ser cierto?


Habían llegado hasta las puerta de la mansión ideando la venganza. Oh sí. Dulce venganza. Estaban seguros que se arrepentirían de haberse metido en sus vidas.

La más feliz era Ino. Fue la que más sufrió con las locuras de ese par, los momentos a solas con Gaara aun podía recordarlos, aunque si hablamos de sinceridad, no se arrepentía de ello. Solo... lo había pasado mal cuando hacían sus travesuras. Por ejemplo hoy con la arena. Aun no se había podido dar ese baño reconfortante por culpa de ellos. Pero se las pagarían. Adema con un aliado como Gaara, no tenia como perder.

Entraron como cualquier día normal, Ino tratando de mantenerse firme y serena y sobre todo mantener sus fantasías lejos de su inocente mentecita. Gaara, en tanto, se despojó de su ropa de Kage, para alivio de Ino. ¿O tal vez no?

Kankuro y Sakura se encontraban en la mesa esperandolos. Silenciaron cuando vieron entrar a la pareja, bastante relajada.

―Buenas tardes Kankuro, Sakura ―saludó Ino educadamente. Ambos chicos se miraron de reojo.

Oh no. Esto no aseguraba nada bueno. ¿No hay gritos? ¿Ni insultos? ¿Ni reprimendas de Gaara? Y sobre todo, y lo mas descabellado,. ¿Ino educada?

¡Oh kami, el cielo se caerá a pedazos y moriremos convertidos en gárgolas, sirvientes del demonio! ―chilló inner― lamento no haber probado los labios de kakashi nuevamente. Tsk. Una lástima ―Sakura rodó los ojos.

Pero estaba de acuerdo con inner. Esto olía mal. Muy mal. Algo se traían entre manos esos dos y lo averiguaría.

Kankuro también sabía que una tormenta, y de las peores, se avecinaba. Esa dulzura de Ino no era más que la calma antes de desatarse la furia. Tragó pesadamente, no quería imaginarse lo que su hermano le haría. Había estado jugando con fuego, ahora tendría sus consecuencias.

Luego del ameno almuerzo, Gaara e Ino subieron juntos hacia la habitación de la chica. Pero esta vez, no hubo miradas cómplices por parte de Sakura y Kankuro. Sino que se quedaron en silencio escuchando los pasos de la pareja mientras subía hacia el segundo piso.

Ino entró tranquilamente con una sonrisa plasmada en su rostro. Le era difícil borrarla. Gaara también estaba divertido por su hermano. Estaba asustado, a la espera de que la tormenta se desatara.

―Ha sido genial ―murmuró Ino, rebosante de felicidad.

Hizo ademán de sentarse en el suelo, como solía hacerlo en su casa, pero a mitad de camino recordó que vivía prácticamente en arena, por lo que se tambaleo al estar a punto de tocar el suelo. Gaara rápidamente la sujetó de su brazo izquierdo.

El momento fue demasiado íntimo, pues Ino se sujetó de la mano libre del chico y podía sentir la respiración de él cerca de su cuello. Podría haberse alejado inmediatamente, para no seguir comprometiéndose más. Podría pero no lo hizo, sino todo lo contrario, se quedo quieta en su lugar escuchando la tranquila respiración del chico y el tacto en su cuerpo.

La mano de él entrelazó la de ella haciendo el contacto más fuerte, sintiendo ambos la suavidad de la piel contraria. Si antes se había declarado como una pervertida pues ahora lo afirmaba. Porque lo único que sentía al tener cerca a semejante hombre, eran unas ganas enormes de verlo vestido de KageN/A: y dale la burra al trigo al trigo xD ¡no lo puedo evitar!― y lanzarse a esos labios que tanto le llamaban la atención.

Sí, aja, estaba decidido. ¡Sentía atracción sexual por el Kage de la arena!

Se separaron lentamente, gracias a kami Gaara tenía más auto-control que ella misma. Prefirió no mirarlo hasta que por lo menos su cuerpo dejara de hacer ebullición.

Gaara en silencio la observó un momento. No sabía lo que sucedía entre ellos, de lo que estaba seguro, era que si no paraba a su hermano, terminarían por involucrarse más de lo que hasta el momento lo estaban. Y no era que no quisiera, simplemente, prefería que las cosas se dieran por sí solas.

Sin decir nada, comenzó a mover la arena del suelo con una facilidad que resultaba insultante. Ino lo miraba maravillada, admirando la habilidad del shinobi. Lo cual, lo único que hacía, era incrementar su fantasía, atracción o lo que fuera que sintiera hacia él.

Todo esto se estaba tornando peligroso.


Habían pasado tres días desde el incidente en la habitación de la rubia. Y desde entonces, nada fuera de lo normal había sucedido. Al menos, no con la pareja de siempre.

―¡Maldición! ―volvió a murmurar Sakura mientras esperaban en la mesa a Gaara e Ino.

―Sakura, no tiene caso darle atención a los chismes ―dijo Kankuro quien no parecía muy afectado.

―Que... ―suspiró― ¿Que no tiene caso? ¡Todo el mundo piensa que somos pareja! ―chilló agitando los brazos al aire― ¡hasta en el hospital me han felicitado! ―gritó― y para empeorar las cosas, no hemos podido hacer nada mas contra Ino. Parece que hemos perdido nuestro ingenio ―hizo un mohín frustrada.

―Bueno, quizás esta... ―no pudo seguir ya que Ino hacia su aparición con Gaara siguiéndole detrás.

―Hoy habrá una cena ―comentó Gaara mientras se sentaba a la mesa. Kankuro lo miró con una ceja alzada. ¿Desde cuando su hermano se interesaba por organizar cenas? ¡Si odiaba los eventos sociales!

―¿Vendrá alguien muy importante? ―preguntó Kankuro con la curiosidad a tope. Mientras tomaba su vaso con agua

―No ―contestó su hermano, tajante. Dirigió su vista por unos segundos hacia Sakura, y luego volvió a centrarla en su plato― celebraremos el comienzo de una relación― Kankuro se atragantó con el agua, dejando el vaso de golpe en la mesa, sobresaltando a Sakura.

―¡¿Qué has dicho? ―gritó― No me digas que... ―miró a Ino, luego a su hermano pequeño, y por último a Sakura con una sonrisa triunfante― ustedes están... ―pero Gaara lo interrumpió.

―Esta noche lo sabrás ―dijo misteriosamente, dando así por terminada la curiosidad de Kankuro. Bufó molesto comenzando a comer. Le molestaba que le dejara siempre con las preguntas a medio camino― ah por cierto, esta tarde llega Temari ―agregó desinteresado. Kankuro asintió.

Miro de reojo a Sakura quien miraba fijamente a su amiga Ino, quizás intentando sacarle algún detalle. Pero nada, la chica estaba concentrada en su plato sin dirigir su vista a nadie.


La tarde había caído y ni Kankuro ni Sakura pudieron sacarle algo a la pareja que misteriosamente, había pasado casi todo el día juntos.

En la mansión, las chicas estaban preparándose para bajar. Sakura continuaba con un signo de interrogación encima de su cabeza. Aunque con una sonrisa enorme en su rostro, pensando que quizás la cerda se había olvidado de Shikamaru.

Los tres días anteriores, Ino no había pasado gran tiempo en casa, sino que se iba con Gaara y al aparecer llegaban tarde. Algo tenían ellos dos, y esperaba que hoy pudiera aclararse todo.

―Vamos Ino, ¿no le contarás a tu mejor amiga? ―insistía Sakura nuevamente. Ino rodo los ojos y continúo con su tarea de maquillaje― Cerda ―murmuró la chica ya al límite.

―Frentuda, ya te dije que no tengo nada que decirte. Al menos que sea de gran importancia ―le sonrió tan dulce que Sakura no tuvo sospechas. Algo se tramaba.

―¡Bien! Como quieras ―barbulló enojada. Se dio media vuelta y salió de allí.

―Frentuda ―llamó antes de que saliera completamente de la habitación. La chica se giro esperando que continuara― estoy feliz por ti ―dicho esto sonrió alegre levantándose para salir detrás de su amiga.

―Y ahora ¿qué demonios te pasa? ―alzó una ceja mirándola desconfiada. Se había vuelto loca su rubia amiga.

―Nada, nada. Vamos ―pasó por su lado alejándose escaleras abajo. Sakura se quedó pensando.

―Supongo que el amor la tiene idiota ―murmuró, soplando su flequillo y caminando detrás de su amiga.

Los chicos estaban esperando en el salón. Gaara sentado en unos de los sillones, con una pierna flexionada apoyándola en el borde del sillón, mientras Kankuro bebía agua apoyado en la pared frente a su hermano, que quedaba cerca de la cocina.

Estaba sin el maquillaje de ninja ni su gorrito de gato. Tenía el cabello despeinado y Sakura pensó que se veía guapo.

Gaara lo ignoraba olímpicamente, aunque podía sentir su mirada constante encima y un aire de molestia en su postura.

―Supongo que mi hermana debe estar cerca ―comentó Gaara.

―Oh vamos ―reclamó Kankuro molesto― deja de dar vueltas al asunto y dinos la gran noticia ―esperaba ansioso con una sonrisa en sus labios. Gaara miro a Ino y asintió.

―Bien, si estas tan ansioso ―dijo indiferente― brindemos ―agregó acercándose a la mesa del comedor y sostener una copa entre sus finos dedos.

Se podía ver a Kankuro y a Sakura felices, ansiosos por ver el beso por parte de la feliz recién pareja.

―Brindo por ustedes ―dijo Ino con una sonrisa divertida.

―Oh, sí claro ―contestó Sakura restándole importancia― Gracias Ino-cerda, pero ustedes son más importantes ―Kankuro asintió dándole la razón.

―No, no, no ―negó Ino sin quitar su sonrisa― brindemos por la feliz pareja ―alzó su copa haciéndola chocar con la de Gaara.

―¡Kyaaa! ¡Por la feliz pareja! ―gritó emocionada Sakura chocando su copa con la de Kankuro― por ustedes ―dijeron los cuatro al unísono.

Se miraron entre sí.

―¿Qué? ―preguntó confundida la peli-rosa. Kankuro los miró sospechosamente.

―Por ustedes ―dijo Ino acercándose hacia su amiga, estrujándola en un abrazo que casi rompe su clavícula― por su relación. Estoy muy feliz frentona, era hora de que siguieras adelante ―comentó dramática con ojos acuosos.

―¡¿Eh? ―miró a Gaara y luego a Kankuro― N... ¡no! ―gritó, moviendo los brazos en forma exagerada― ¡no tenemos ninguna relación! ¿Estás...? ¡ash! ¡¿Eres idiota o qué? ―estaba desesperada. Así que los rumores de la supuesta relación ¡era producto de esos dos!.

―Hermano, sé que Sakura es una buena chica ―comentó Gaara, muy en el fondo estaba divertido. Kankuro lo miro asombrado. Su hermano anti-social lo estaba ¿felicitando? Sakura se acercó a paso rápido hacia ellos dispuesta a plantarle un puñetazo al joven Kage, y una mierda si era el más alto cargo, ¡lo mataba!

―Oye, Gaara... ―no pudo seguir ya que, la rubia lo interrumpió.

―Se lo tenían guardadito, ¿eh? ―Sakura se detuvo a mitad de camino. Cambio de planes. Primero, mataría lentamente a Ino, luego seguiría con el Kage― pero se ven realmente juntos ―y asentía para darle mayor crédito a sus propias palabras.

Sakura se giró hacia la chica lentamente, tomándose su tiempo, haciéndolo más tétrico. Cuando cruzaron miradas, Ino supo que debía correr.

―¡Te voy a matar! ―gritó colérica― y luego te descuartizare ―prosiguió con su sentencia― y cada pedacito me lo comeré todas las mañanas ¡con sal y limón! ―sádica. Sí. Se había convertido en una sádica. Podría fácilmente luchar por el puesto con Hannibal el caníbal.

Salió disparada detrás de Ino quien corría alrededor de la mesa mientras los chicos las miraban divertidos. Kankuro no estaba tan molesto. Había sido una buena jugada de parte de su hermano. Debía admitir que estaba disfrutando de su nueva personalidad, gracias a la rubia. Jamás se imaginó estar en un juego tan infantil donde su pequeño hermano participara.

―¡Ven aquí, puerca grasienta! ―chillaba como poseída la peli-rosa. Realmente, había perdido el control.

Ino reía descontrolada, su amiga parecía un sirviente del diablo, con un vocabulario digno de Satanás. Jamás había escuchado tantos insultos de una sola tirada, y menos de una boca inocente como Sakura.

―frentuda, ¡esas no son palabras para una señorita! ―gritó Ino, quien ahora corría alrededor de los chicos para luego saltar por encima de los sillones y muebles del salón.

―Me importa una mierda, ¡maldita &%#*! Me cago en tu tumba ¡cerda de &%$#"! ―los chicos estaban bastante asombrados también. Era como ver a una Godaime en miniatura. ¡Con los mismo pulmones!

El joven Kage veía fijamente a Ino. Era bastante infantil. Gritona, efusiva y escandalosa. Pero se veía adorable jugando y riendo, huyendo de su amiga. Quizás no era una personalidad que él buscara para tener una relación, en el caso que la tuviera, pero le gustaba. Y no se trataba de buscar a alguien similar a la chica. Era ella la que le gustaba como era.

Ya habían pasado un par de minutos de maratón, cuando Ino ya comenzaba a cansarse. Se dirigió nuevamente hacia los chicos, pero esta vez se escondió detrás de Gaara tomándolo por el chaleco fuertemente, agitada, cansada y muy, pero muy divertida.

Gaara la miró de reojo dando un paso hacia atrás. Debía salvarla y proseguir con el plan.

Misteriosamente, Sakura tropezó cayendo prácticamente a los brazos de Kankuro. Él reaccionó a tiempo sujetándola por la cintura y por la espalda.

―¡Se lanza a sus brazos! ―chilló emocionada Ino. Sakura al borde del colapso miró a Kankuro a los ojos sin poder evitar sonrojarse.

¡Malditos sean par de engendros! Ino se la pagaría. Oh sí. ¡No se quedaría así!

Gaara dándoles un empujoncito, con su arena le dio un suave toque en la espalda a su hermano acercándolo al rostro de Sakura, quien cerró fuertemente los ojos recibiendo un casto beso de parte del castaño. Ninguno reaccionó, solo siguieron en la misma posición. Era extraño como todo dio un giro demasiado brusco y los que caían en los planes perversos eran ellos.

―Awww ¿No son adorables? ―comentó Ino con ojos soñadores. Estaba realmente bailando en su venganza.

De pronto, la puerta se abrió, ingresando la hermana mayor de los muchachos, con los ojos abiertos sorprendida por la escena frente a ella.

―¿Kankuro y Sakura son pareja? ―preguntó sin siquiera saludar, entre dudosa y divertida― ¡Y recién me vengo a enterar! ―gritó molesta. Detrás de ella estaba kakashi, que no separaba la vista de Kankuro.

Sakura por su parte, escuchó a Temari y dio un respingo, trató de separarse pero al parecer Kankuro se había olvidado que se trataba de ella. ¿O quizás no? Y la tenia fuertemente agarrada de la cintura y su nuca.

Pero le pareció extraño sentir otra presencia aparte de Temari. Y graciosamente, se parecía a la de... ¡Nah! No podía estar allí.

―¡¿Kakashi? ―gritó Ino que se había girado hacia Temari cuando la escuchó. Todo esto estaba saliendo mejor de lo que esperaba.

¡¿Kakashi? ―chilló Sakura en su mente. No. No podía ser cierto. Junto todas sus fuerzas y se separó del chico agitada. Giró su rostro y allí estaba. Con un aura maligna y su expresión tan filosa que daba miedo.

―Sakura... ―murmuró él. Mirándola fugazmente, para luego centrarse nuevamente en el chico a su lado.

Oh kami. ¿Podía estar pasando todo esto? Unió su coraje, acordándose de las porquerías que había hecho, y seriamente, con su frente en alto le hablo fríamente.

―Kakashi, ¿qué haces aquí? ―el hombre la miró y supo que estaba furiosa. Pero al carajo. Lo escucharía quisiera o no.

―Vine a buscarte ―dijo como si hablara de una misión. Sakura levantó una ceja mirándolo indiferente.

―Pues yo no me voy de aquí ―se cruzó de brazos y lo miró desafiante― así que, puedes volver por donde llegaste.

―Quiero hablar contigo. Ahora ―fue una orden clara y precisa. No aceptaría una negativa. Y eso ella lo sabía.

Vaya, este se parece al Uchiha-idiota-inexpresivo con sus peticiones-ordenes ―dijo emocionada Inner. Al parecer, ¡el tipo venia a pelear por ellas!

Sakura lo miró furiosa, con todo el odio del mundo. Kakashi se sintió pésimo, pero no se iría hasta hablar con ella.

―Bien ―cedió finalmente― que sea rápido. Pero te advierto ―lo apuntó con su dedo índice― no me moveré de Suna ―sentenció.

Eso lo veremos ―pensó Kakashi.

Salió dignamente hacia el salón, sin mirar a ningún lado. Ignorando por completo al jounin y a sus emociones que luchaban por salir.

Mientras en el salón, los chicos estaban en silencio. Habían presenciado todo sin querer inmiscuir. Aunque a Ino ganas no le faltaban. Nadie excepto ella, sabía lo que ocurría con esos dos pero podían asegurar que nada bueno.

―Me pueden explicar ¿Qué carajo fue todo eso? ―preguntó Temari mirando a Kankuro y luego a Gaara.

Continuará.


Un asco de capitulo. Lo siento, no pude hacerlo mejor, y quería compensárselos con el capitulo 12, pero no hubo caso. Mi internado en el hospital no me ha dado tiempo y solo tengo el comienzo del cap. Y si intentaba terminarlo ahora mismo para subirlo, habría salido aun mas peor de lo que ha salido este. Pero bueno, lo bueno es que como ven, comenzara nuevamente el KakaxSaku, aunque tendrá que sufrir. Con respecto a Ino, sé que les dije a muchas en sus comentarios o en Facebook, que ella se quedaría con Shikamaru, pero la verdad, aun estoy indecisa. Debo confesar que Gaara en adorable y es uno de mis personajes favorito. Además de que me han enviado mensajes a Facebook votando por él, entonces, la competencia se volvió reñida. Veremos que sucede.
Espero no haber cambiado su personalidad ni la de Kankuro. Siempre lo muestran mujeriego y a Gaara peor que Sasuke en cuanto a frases seguidas se trata. Pero al menos en el manga, Kankuro ni es mujeriego ni Gaara es mudo. Es serio, sí, pero cuando habla con Naruto o en la guerra, se acuerdan de su lindo discurso? (que por cierto me derritió) demuestra que sí habla y mas que Sasuke. En fin, traté de dejarlo lo más parecido al manga.

Espero no demorar en el próximo cap. Y disfruten. ^^

Un mensajito a k2008sempai: Por kami-sama, me reído como nunca con tu comentario. "me patina el coco" hahaha! Yumei te manda saludos, dice que eres su lectora favorita porque siempre le sacas sonrisas! Y te digo a mí también, ha sido un gusto leer tu reviews.
Todo se paga en esta vida, y Kakashi lo tendrá que asumir, porque Sakura se vengara en el próximo cap. Y sabrá lo que es ser tratado como un trapo. Mucho drama? xD
Y no te preocupes que la historia llega a su final con Yumei o conmigo, pero llegará! Gracias por el recibimiento y nada, nos vemos pronto ^^

Recuerden que me pueden agregar a Facebook por si a alguien le importa :D