Advertencias: Lemon o Lime {cuál es la diferencia? xD}

Nota: ¡Pasen por el perfil y voten por la pareja para la próxima historia!

Nota2: ¡Hola! Soy Mei o Yumei da igual. Me ha tocado escribir este cap. Costó pero salió. ¡Disfruten!

Naruto ©Kishimoto-sama.~


Capitulo 12

¿Quién dijo que la venganza es mala?


―¿Y bien? ―volvió a preguntar Temari impaciente― Estoy esperando ―miró a sus hermanos con las manos en jarra y su pie izquierdo zapateando el suelo― Kankuro... ―amenazó.

―¿Qué quieres saber? ―preguntó de forma inocente. Temari perdiendo la paciencia, se acercó en dos pasos hasta él, agarrándolo de la camisa.

―No te hagas el idiota, Kankuro ―gritó― sabes muy bien a qué me refiero. ¡¿Tienes una relación con Sakura? ―su expresión no daba escapatoria.

―Ah... bueno... ―Kankuro se disponía a explicar, cuando Temari interrumpió.

―¡¿Te has aprovechado de ella? ―chilló mientras movía el pobre cuerpo de su hermano como si fuera un trapo― ¡que le has hecho! ¡Seguro la engañaste con algunos de tus trucos! ―continuaba atacando.

Ino, que se había quedado al margen de todo asunto junto a Gaara, demasiado juntos cabe destacar, aguantaba la risa colocando su cara en el hombro del Kasekage, mientras él, observaba divertido la escena, sin la menor intención de querer ayudar a su pobre hermano.

―Temari ―logró articular Kankuro. Pero fue interrumpido nuevamente.

―¡Contéstame! ―gritó la chica.

―¡Eso intento! ¡Maldita sea! ―gritó aun más alto que su hermana. Al momento, la chica detuvo su ataque mirándolo enojada. Luego miró alrededor, percatándose del espectáculo que había hecho delante de Ino y Gaara.

―¡Oh! Hola cariño ―saludó llena de dulzura a su hermano pequeño, acercándose para besarlo como siempre hacia cuando llegaba de misiones largas. Ino la miró con la ceja alzaba, confundida y asombrada por el cambio de actitud de la mayor. ¡Era increíble! Podía ser una bruja y al segundo después, un encanto de mujer.

Kankuro bufó exasperado. Siempre era lo mismo.

Seguro a Gaara lo respeta más que a mí―se dijo molesto.

―Que tal Ino ―continuo con los saludos, como si nada― ¿Cómo te han tratado mis hermanos pequeños en mi ausencia? ―preguntó amablemente.

Lo curioso, era que lo preguntaba de corazón, Ino no sentía falsedad en su tono ni en su pregunta. Quizás, y solo quizás, debería seguir el consejo de su amiga Sakura, y tratar de llevarse mejor con la chica, después de todo, no era culpable de que su amigo perezoso fuera un idiota.

―Oh, muy bien Temari, gracias. Han sido maravillosos ―contestó lo más amigable posible.

―Sí, sobre todo Gaara ―murmuró Kankuro malicioso.

―¿Qué has dicho? ―Temari se giró para encararlo― no creas que te has librado ―contestó molesta― Ahora, explícame con detalles ―se colocó frente a él esperando su relato.

―Bueno ―dudó unos segundos antes de sumergirse en un relato del que no se libraría― lo principal, es que no somos novios ―Temari alzó una ceja mirándolo desconfiada.

―¿Entonces? ¡Me vas a decir que hiciste que Sakura te besara! ―chilló.

―¡Hey! ¡Ella me besó! ―lo cual era bastante cierto, porque si miramos objetivamente, la que se "tiró a sus brazos" literalmente, fue ella. {Gracias al empujón de Gaara, no olvidemos}.

―¡¿Le estas echando el muerto a ella? ―otra vez sacudió a su hermano pensando en la "pobre e inocente" Sakura.

―¡Te quieres calmar de una maldita vez! ―gritó ya arto del arrebato de su gruñona hermana― ella tropezó o algo así y cayó sobre mí, eso es todo ―aclaró sofocado― ¿verdad Gaara? ―el pobre aun no se daba cuenta de que el culpable de todo esto era él, precisamente.

―Yo no vi nada ―contestó neutral― ¿y tú, Ino? ―miró a la chica cerrándole el ojo izquierdo. Se puso tan nerviosa que solo logró negar con la cabeza.

―Malditos traidores, debí matarlos cuando tuve la oportunidad ―murmuró enojado. Nadie estaba de su lado, su hermana parecía Lucifer en un muy mal día y la implicada en cuestión estaba con su ex maestro ¡quién sabe dónde!

―¿Y bien? ―volvió con a preguntar su hermana.

―¿Sabes qué? Te quedas con las ganas. No tengo porqué darte explicaciones de lo que haga con mi vida ―dijo seguro de sí. Ya estaba mayorcito para decidir, sí señor. Y dándole énfasis a sus palabras comenzó a caminar hacia las escaleras. Pero todo aplomo quedó reducido a nada cuando su hermana habló.

―¡Sabaku No Kankuro! ―gritó― trae tu maldito trasero aquí ―no dejaba lugar a réplicas. Por lo que Gaara divertido dirigió su vista hacia un Kankuro derrotado, cabizbajo y con su dignidad estropeada.― ahora mismo comienzas a explicarme, soy tu hermana mayor y exijo saber. Punto ―fin de la historia. Al parecer la que mandaba allí era ella.

―Oye hermanita, que seas vieja no te da derecho a dártelas de madre amargada ―con un tic en su ceja izquierda, Temari comenzó a tronarse los dedos― bu... bueno, tu... pero tú eres una buena hermana y ahora mismo te explico ―decía mientras movía sus manos delante de él― esos que están allí ―apuntó hacia Gaara e Ino― organizaron una cena para anunciar no sé qué. Pero creo que hubo un mal entendido y Sakura se puso como loca, ¡la hubieras visto! ―comenzó a reír pero al ver la cara de limón agrio de su hermana calló al instante― y bueno, quería matar a Ino, entonces fue cuando se tropezó, ¡yo solo la sujete! Deberías agradecerme ―murmuró ofuscado.

―¿Y qué se supone que celebrarían? ―preguntó Temari desconfiada mirando de soslayo a su hermano Gaara, Ino sonrió nerviosa.

―¡Eso es lo que no sé! ―gritó Kankuro jalándose los pelos― estos dos han estado actuando extraño ―dijo mirándolos con el ceño fruncido. Temari en cambio ya se podía hacer una idea, pero no se imaginaba a su hermano pequeño actuando en una broma. Al parecer Ino lo estaba cambiando― cuando Sakura tropezó, algo extraño sentí en mi espalda, ¡lo juro! Fue como si me empu... ―se quedó en silencio meditando, Temari lo miró sin comprender. Mientras tanto, Gaara susurró a Ino que era momento del escape. Sigilosamente, caminaron de lado hacia la cocina donde había una puerta que los llevaría hacia el exterior, donde se encontraba el jardín― ¡espera un momento! ―gritó de improviso, sobresaltando a su hermana― alguien me empujó ―dijo recalcando cada palabra, inmediatamente dirigió su mirada hacia su pequeño y adorable hermano, llevándose la sorpresa de no encontrarlo a él ni a Ino― ¡Gaara! ―gritó colérico― ¡ahora me las pagas! Y una mierda si eres el Kasekage, ¡me oíste!

Sin previo aviso, Temari le dio un gran zape en la cabeza, haciendo que Kankuro lanzara una maldición.

―Cuida tu boca, Kankuro ―murmuró Temari― ¡y ni se te ocurra molestar a Gaara! ―chilló enojada. Kankuro frunció el ceño molesto.

¡Claro! Al gran Gaara no había que molestarlo, pero ¿y él?

―Sí, claro y a mí que me parta un rayo, ¿no? ―furioso salió disparado hacia las escaleras. Ya habría tiempo para vengarse.

Temari se quedó pensativa en la sala. Ino, ¿sentía algo por su hermano? Y ¿él? Si era cierto, no dudaría ni un segundo en tratar de juntarlos. Sonrió ansiosa y caminó hacia su habitación maquinando algún plan.


En el jardín de la mansión, iluminado por tenues faroles dispuestos estratégicamente para hacer un ambiente mágico, se encontraba Sakura que caminaba dignamente hacia una de las bancas.

No se sentaría ni mucho menos, ya que pensaba hacer su charla lo más corta posible. Es más, ¡ni siquiera debería estar allí!

Malditas costumbres de maestro-alumna―pensó avergonzada. Sí, era cierto que ya no era su sensei, pero ese tono tan autoritario aun le producía respeto y por ende, obedecía sin rechistar.

Se detuvo cerca de la banca, con los brazos cruzados, y se volvió hacia su sensei sin una muestra de amabilidad.

―¿Y bien? Qué es tan importante que no puede esperar hasta... ―Sakura no tuvo ocasión de seguir. Algo la hizo callar. O alguien.

Kakashi la tomó en sus brazos y la besó.

Fue un gesto posesivo y tremendamente sensual. La había tomado por sorpresa, sin darle opción a reaccionar o a pensar en lo que iba a ocurrir. Simplemente, la apretó con fuerza contra su cuerpo y convirtió aquel instante en la experiencia más erótica que había tenido jamás. Debía demostrarle todo lo que sentía, cuánto la extrañó en ese maldito mes.

Cuánto le importaba de verdad. Cuánto la deseaba.

Solo esperaba que no fuera tarde.

Sakura estaba con las neuronas en huelga. Incluyendo a Inner. Ya que nada podía hacer, ni pensar ni decir. Solo sentir. ¿Para qué mentir?

Su corazón desbocado latía aceleradamente y regaba con sangre caliente cada vena de su cuerpo. Lo deseaba, y mucho. Y por mas que se negara a sentir, no podía competir con semejante cuerpo y sensualidad con la que kakashi la estaba besando. Se podía sentir el deseo.

Pasión, electricidad, magnetismo... y un deseo inflamado que carecía de vergüenzas o barreras.

Para ella sólo existía o había existido aquel cuerpo. Una parte de ella quería viajar junto a él a cualquier lugar, la otra le advertía del peligro que correría si seguía con el juego. Él ya había elegido, la había engañado y había optado por el camino fácil. Huir.

Por fin, su parte cuerda, o más bien inner, la ayudó a reaccionar.

¡¿Qué haces, baka?―chilló por fin su inseparable inner―¿no te acuerdas que así también besó a la chica del bar? ¡¿Eh?―para Sakura, fueron las palabras mágicas.

Se apartó casi con fiereza y sus ojos la atraparon durante una fracción de segundo, hasta que le estampó su puño en la mejilla. Tuvo consideración, ya que no lo hizo con mucha fuerza como para mandarlo a volar como lo hacía con Naruto, pero sí con la necesaria para apartarlo bruscamente. ¡Tampoco quería quedarse sin su ex maestro!

Kakashi, un metro más atrás de donde había estado, se tocaba la mejilla afectada. Estaba desconcertado. Jamás había probado un golpe de su compañera.

¿Era demasiado tarde?

Levantó su vista encontrándose con una muy furiosa Sakura, que lo miraba con rencor. ¿Qué pasaba ahí? No se creía lo que había sucedido. Era obvio que pasaba algo más.

―No te atrevas… a tocarme… otra vez… ―habló la chica agitada. Su voz no parecía a la habitual. Ella misma se asombró del odio que emanada cada palabra.

―Sakura…

―¡Cállate! ―gritó desesperada. No quería oír nada, dolería escuchar una de sus estúpidas excusas.

―¿Qué demonios te sucede? ―se acercó hacia ella pero Sakura era más rápida, se alejó automáticamente― ¡Sakura!

―kakashi, ¿a qué viniste? Quiero la verdad, no estoy para juegos ni para idioteces.

Asi veo―pensó kakashi. La miró un segundo desistiendo de acercarse, sería peor― vine a buscarte.

Sakura habría reído en su cara de haber estado menos furiosa. ¿Buscarl? ¿a ella? ¿Después de haberla botado como una cualquiera? ¿Después de haber probado su cuerpo a su antojo? ¡Ja! esto merecía un premio.

―Sí claro. ¿A caso eres un de esos maridos machistas que no dejan que su esposa salga?

―Sakura, no se trata de eso…

―Claaaaro. Quieres que me quede en casa todo el día, prepare la cena, te planche la ropa, haga aseo. Por las noches me toques, y como no soy suficiente mujer, te buscas a otra, y a mí me dejas en casa, ¿eh? Ah pero además, eres tan machista, que nadie más me puede tener, entonces vienes aquí para encerrarme nuevamente, ¿eh?

―Sakura, escucha...

―Pues olvídalo, no me voy. Si no te has informado, estoy en una misión, estoy aprendiendo bastante y no pienso desaprovechar esta oportunidad ―se giró dándole la espalda, dispuesta a terminar con esa innecesaria conversación, comenzó a caminar pero Kakashi reaccionó sujetándola de la muñeca.

―Espera… ―se sentía frustrado. Siempre habían sido muy amigos, no era costumbre verla tan cerrada, ya no sabía cómo actuar― esta misión hace mucho que Tsunade-sama te la ofreció, pero nunca quisiste, ¿qué pasó entonces? ―la miró ansioso por obtener una respuesta sincera. Por suerte, la chica no se soltó de su agarre.

―Antes, tenia alguien importante por quien quedarme ―aclaró mirándolo directamente a los ojos.

Touché. Pensó.

Desarmado, permitió que se fuera soltándola poco a poco.

Sakura, temblando de rabia y a punto de llorar, comenzó a caminar con su barbilla en alto. Dignamente, aunque por dentro se sentía usada y fracasada.

Kakashi se quedo allí, asimilando todo lo que había sucedido. ¿Qué había hecho? Toda la confianza y compañerismo habían quedado en la basura.

No podía permitir que se escapara. Había cometido un error y había viajado tres días para buscarla. Debía luchar por ella.

Luego de un instante, salió tras ella.


En otro lado de la mansión, se encontraba Ino caminando hacia el balcón de su habitación.

Había visto a Sakura plantarle cara a kakashi, y eso la enorgullecía, su amiga podía tener más fuerza que ella misma.

Los había visto porque luego de su escape del salón con Gaara, había decidido que no permitiría que dañaran a su amiga nuevamente, pero se dio cuenta de que su querida amiga no necesitaba de ella, al menos por el momento. Se podía defender sola.

Ya la apoyaría cuando llegara a la habitación. Probablemente llorarían juntas y se abrazarían como siempre lo habían hecho.

Caminaba distraídamente, su mete estaba en el salón con Gaara y su imponente figura. Había disfrutado hacer pagar a Kankuro sus travesuras, pero más había disfrutado la cercanía con el Kasekage. Cuando Gaara la había tomado la muñeca y arrastrado lejos del salón, tuvo que cerrar los ojos para no lanzarse encima de él y sacarle la ropa a mordiscos.

Se ruborizó por sus pensamientos, pero era tal la atracción que sentía hacia el chico, que le aterraba cualquier posibilidad de enamorarse de él.

Es que, ¡hablamos del Kasekage de la arena! Un joven importante y líder de una aldea ajena a la suya. ¿Que esperaba? ¿Enamorarse de un hombre que vivía a tres días de su aldea y que solo podría verlo en ocasiones importantes? ¡Era totalmente absurdo!

Suspiró agotada, ya no quería pensar en lo que pasaría más adelante, a fin de cuentas, aun no sabía si él sentía algo o si realmente sentía más que atracción sexual hacia Gaara.

―Oh kami, ¡estoy perdida! ―suspiró nuevamente, deteniendo sus pasos― mejor voy a la azotea, no creo que pueda dormir con estos pensamientos pervertidos ―murmuró al borde de un colapso sexual.

Cambió de rumbo hacia la parte alta de la mansión. Le gustaba subir al techo de su casa cuando no podía dormir, era una sensación totalmente relajante sentir el aire golpear su rostro. Subió tranquilamente las escaleras, lo cual la hizo reír. Siendo ninja habría sido más corto subir por su balcón, pero claro, perdida con pensamientos nada inocentes hacia el Kage, se fue a dar una vuelta innecesaria.

Abrió la puerta saliendo con el fresco aire azotándole en la cara, lo cual hacia más fácil disipar los fantasmas del Kasekage.

Pero poco le duro el alivio, al darse cuenta que no estaba sola, y era precisamente el joven Kasekage quien se encontraba allí.

Ino contuvo el aire, casi al extremo del lugar, en una de las esquinas, había una punta que sobresalía, y allí, sentado en una pose tranquila estaba Gaara. Su pie derecho estaba flexionado, en el cual reposaban sus manos entrelazadas, mientras que la pierna izquierda estaba colgando. El viento era tal, que movía su ropa con fuerza a su alrededor, revoloteando a su vez sus cabellos rojizos, regalándole una imagen bastante sensual.

¡Oh my god!―{N/A: sí, los ninjas saben inglés jajaja}Es un dios...―pensó al borde de una hemorragia nasal― oh soy realmente patética―se dijo avergonzada.

Se tapó la boca por miedo a emitir algún suspiro, y moviéndose ágilmente hacia la pared derecha, la cual quedaba oculta a la vista del chico en caso de que volteara, se quedó quieta ante cualquier indicio de que la hubiera oído.

Trató de calmar su respiración, y de paso poner en orden sus emociones. Asomó su cabeza de modo que pudiera verlo mejor, y evitando que él la sorprendiera.

Así se quedo unos minutos, no supo cuánto. Estaba embobada observando como el viento despeinaba su cabello, se veía realmente sensual.

Oh kami, estoy perdida―suspiró. ¿Había alguna duda? Estaba claro, sentía más que atracción física, todo ese tiempo compartiendo juntos había hecho que una mecha en su interior se encendiera y ahora lo único que buscaba ¡era explotar! Era muy distinto a como se lo había imaginado, y eso le agradaba.

Su corazón comenzó a latir desaforadamente, así que decidió alejarse de allí. Debía prevenir un ataque a su pobre corazón. Se apoyó en la pared cerrando los ojos. Llevó su mano izquierda a su pecho, en un intento de calmarlo. Parecía una adolecente enamorada. Esperó unos segundos, suspiró profundamente, dispuesta a salir por donde había entrado. Tomó valor para asomarse una vez más, solo una última vez antes de irse a dar vueltas como panqueque en la cama.

―Que demonios… ―susurró desconcertada. El lugar estaba vacío. Ni rastros de Gaara. ¿Como no lo sintió? Miró hacia los lados y nada.

―Bueno, ¿qué más puedo esperar de un manipulador de arena? ―se dijo― bueh, ni modo― se encogió de hombros, pero en el fondo se sentía decepcionada.

Se giró hacia la puerta, pero se detuvo pegando un brinco acompañado de un gritillo de sorpresa.

Allí mismo, se encontraba Gaara, de pie con los brazos cruzados al pecho, mirándola fijamente. Imperturbable, serio como de costumbre, pero con un deje de diversión.

―Oh kami-sama, que susto... ―se tapó la boca con ambas manos, dándose cuenta en la situación en que estaba― ¡lo siento Kasekage! ―habló atropelladamente, haciendo una reverencia que casi roza su frente con el suelo.

Trataba de regularizar su asombrado corazón, menudo susto se había llevado. ¡Eso le pasaba por mirona!

―Lo siento, Ino ―su voz rompió el aire sorprendiendo a la chica, que pegó un pequeño brinco― no pretendía asustarte― se disculpó el Kage.

¡Oh no! ¡Era tan amable! Si Ino no se derretía allí mismo seria un completo milagro, regalo de los dioses.

―Oh, no, no, no, no te preocupes ―dijo desesperadamente, agitando los brazos― ¡yo ya me iba! De verdad, no quería interrumpirte, por eso no dije nada, pero no pretendía espiarte ¡enserio! ―Gaara estaba divertido, jamás se había divertido tanto.

Le parecía extraña, divertida, infantil, honesta y sobre todo, una chica fuerte. Era adorable ver lo torpe que se volvía cuando estaba nerviosa. ¡Si hasta olvidaba ocultar el chacra!

La había sentido, claro que sí. ¡Por algo era Kasekage! La había sentido desde que cambió de rumbo en su habitación. No pensó que llegaría hasta allí, pero al parecer, tenían los mismos gustos. Y no era que estuviera pendiente de ella, oh claro que no. Es solo que él tenía su sentido muy bien desarrollado y podía sentir a la gente a muchos kilómetros de distancia gracias a su arena. Y siendo sinceros, había disfrutado sentirla cerca de él, claramente espiándolo, y había disfrutado aun mas sorprenderla. Era maravilloso verla en ese estado, hablando atropelladamente intentando buscar una excusa creíble al hecho de haber sido descubierta mirándolo.

―¿Que hacías aquí? ―preguntó Gaara interrumpiendo su excusa. Sí, también le gustaba ponerla en aprietos.

―Ah, bu… bueno… es que ―bien Ino, has perdido la habilidad del habla― no podía dormir ―terminó por fin― y en Konoha tengo la costumbre de subir al techo por las noches ―sonrió nerviosa― lo siento, no quería incomodarte ni mucho menos interrumpirte ―volvió hacer su exagerada reverencia, lo cual comenzaba a frustrar al joven Kage. ¡Vamos! ¡Si tenían la misma edad!

―Ino, deja de hacer eso ―habló con voz seria, sobresaltando a la pobre chica― por favor ―agregó al darse cuenta de su efecto― no me gustan las formalidades, ¿sabes? Sé bien que soy Kage y que la gente debe mostrar respeto, lo cual me parece absurdo. No soy gran cosa, solo soy un chico de 20 años que manipula arena, y que ha sufrido igual que todo el mundo.

Escuchándolo hablar de sí, a Ino le dieron ganas de aventarse encima y tratarlo con la naturalidad que él pedía. ¡Pero claro! Eso era pasarse mucho, ¿no?

Se quedó viéndolo un momento asimilando sus palabras, viendo más allá del gran Kasekage y del serio Gaara que todos conocían. ¿Podía enamorarse tan rápido?

―Te comprendo ―dijo al fin― pero estamos enseñados a mostrar respeto por aquellos que admiramos, sea mayor o no, es nuestro deber proteger y respetar a quienes tengan un cargo importante. Así somos los ninjas, ¿recuerdas? ―preguntó orgullosa. Gaara guardó silencio observándola.

¿Ella lo admiraba? Aun con todo el historial de su corta vida. ¿Era posible?

―Siempre tienes una respuesta para todo, ¿Yamanaka? ―preguntó curioso y divertido. Sí, él sabía que así debían ser los ninjas, y jamás involucrar los sentimientos, pero había excepciones.

―Es eso un crimen, ¿Sabaku? ―vió divertida como el joven Kage entrecerraba los ojos, soltó una risilla― tu comenzaste con el formalismo― dijo cruzándose de brazos― además, ¿tú qué hacías? Es tarde, ¿no deberías estar en tu casa?

―Vivo aquí, Ino ―respondió divertido. ¿A caso no se acordaba que se estaba hospedando en SU casa? Le dieron ganas de reír, cosa que jamás hacía.

¿Tan nerviosa se ponía ante su presencia?

―Ah… ¡hahaha! ¡¿Eres estúpida?―Se dijo riéndose nerviosa― si, verdad. Lo siento ―estaba tan nerviosa que no podía mantener su mirada, la cercanía y su fragancia no ayudaban, ni mucho menos el aire fresco que circulaba revoloteando sus rojizos cabellos. Estaba apoyado con el hombro derecho en la pared y sus brazos cruzados, bastante típica en él.

Gaara la observó un momento para fijarse que rehuía su mirada.

―Me gusta venir a la azotea después de cenar. Es algo que hago siempre, sin excepción ―Ino se sorprendió al escucharlo, se volvió rápidamente a observarlo. No era común que iniciara conversación ni mucho menos contando algo de vida. Se veía distante, mirando hacia el infinito― me gusta estar solo ―continuó― lo hacía a menudo cuando aun tenia al Shukaku. En ese tiempo siempre estaba solo, las azoteas eran mi medio de escape. Sentir la brisa en el rostro y huir de las miradas de odio me daba paz. Y supongo que el no poder dormir ayudaba influyó bastante ―Ino tuvo ganas de llorar. No sentía lástima ni mucho menos, pero por alguna extraña razón, quería reconfortarlo. Podía sentir todo el dolor que le provocaron esas personas―Hoy, la tranquilidad de este lugar me relaja, después de un día lleno de papeles y gente entrando y saliendo de la oficina, me ayuda a no flaquear ―se sintió culpable, la verdad no quería entrometerse.

―Lo siento ―hizo su clásica reverencia. Comenzó a caminar hacia la puerta de salida― es hora de que me vaya, mañana tengo hospital y tu quieres estar en paz y… ―fue interrumpida por Gaara.

―Espera… ―sujetó su muñeca haciéndola girar hacia él― no quise decir que...

―Oh, no te preocupes. De todas formas debo ir a dormir. Y Sakura. ¡Oh Sakura! Debe estar deprimida y tengo…

―Ino… ―esa era una forma sutil de decirle "cállate". Por supuesto, Ino lo conocía lo suficiente para saberlo― ¿siempre sacas conclusiones erróneas? ―lo miró sorprendida.

Siempre le habían dicho que sacaba sus propias conclusiones. Sakura la reprendía todo el tiempo porque no esperaba averiguar las situaciones, y en muchos casos terminaba enojándose en vano.

―Yo… lo siento ―agachó la mirada. Se estaba comportando como una chiquilla― tiendo a mal interpretar las cosas, Sakura siempre me lo reprocha ―lo miró con una sonrisa de disculpa. Él asintió en respuesta. En realidad no le molestaba, no se enojaba con facilidad, pero le frustraba que Ino pensara siempre cosas que no eran.

Se quedaron en silencio por un momento. Ino miraba distraída la ciudad, y Gaara la observaba de reojo.

―Es preciosa… ―murmuró de pronto Ino, confundiendo al joven Kage. Fijó su vista en ella para percatarse que la chica miraba con ojos brillantes su ciudad natal. La vio acomodarse un mechón de cabello y deseo haberlo hecho él.

―¿Qué demonios me pasa?

Ino suspiró extasiada de la belleza que mostraba la ciudad por las noches, sin darse cuenta del efecto que estaba produciendo en el chico a su lado.

―Ven… ―Ino dio un brinco al escuchar la voz de Gaara inesperadamente. Lo miro sin entender. Por un momento había olvidado que estaba en la azotea.

―Quiero mostrarte algo ―aclaró. La chica contuvo la respiración. ¿Mostrarle algo?

Le tendió su mano derecha, pero al parecer, Ino estaba indecisa o ausente. La segunda, lo más probable. ―¿Confías en mi? ―preguntó Gaara. Ino lo miró a los ojos y supo que debía ir. Asintió con la cabeza, no estaba segura si podría emitir palabra. Pero sí de su decisión. Lentamente tomó la mano que le ofrecía el chico sonriéndole confiada.

Gaara sonrió levemente en respuesta, y sin previo aviso, remolinos de arena se movieron a su alrededor, Ino curiosa miró hacia los lados. Comenzó a formarse una base bajo sus pies, elevándolos del suelo. Ino, sorprendida y sin habérselo esperado, soltó un pequeño gritillo, aferrándose al brazo derecho de Gaara, el cual aun sostenía su mano. Poco a poco fueron elevándose mas y mas, hasta tomar una altura considerable. Cuando se quiso dar cuenta, la ciudad entera se extendía frente a sus ojos. Iluminada por la luna y por las pocas ventanas que aun seguían encendidas. Era algo que jamás pensó ver.

―Woaw ―suspiró emocionada.

La ciudad era bastante peculiar. Los edificios eran realmente hermosos, complementándolo con el color dorado que tomaba cada uno de ellos, unos más brillantes que otros. No tenía palabras.

Gaara por otra parte, disfrutaba ver que a la chica le gustara su aldea. Era feliz allí, a pesar de vivir tanto sufrimiento gran parte de su vida, para él, no había nada más importante que su hogar.

―Esto es realmente hermoso ―habló embobada― gracias Gaara ―dirigió su vista hacia él, para encontrarse con el chico observándola detenidamente. Asintió sin romper el contacto visual, logrando que Ino se ruborizara.

El viento soplaba un poco más fuerte que allá abajo, pero eso no le importaba. La sensación era genial, casi como si pudiera volar.

¿Alguna vez Shikamaru se había dignado a sorprenderla con un detalle? ¿Por mínimo que fuera? Gaara en solo un mes, la había conocido y atendido mejor de lo que pudo haberlo hecho su amigo. De pronto se sintió decepcionada. Había confundido, quizás, los sentimientos de su amigo, y en algún momento se había imaginado que pudiera haber algo entre ellos. Le dieron ganas de reír por lo estúpida, y de llorar por la decepción. Gritar de rabia, de coraje, por haberse ilusionado como una tonta.

Pero, ¿acaso servía de algo? ¿Lograría sentirse mejor? Lo único que debía hacer, era disfrutar el maravilloso momento que Gaara le estaba regalando, relajarse con la brisa fresca de la noche y aprovechar la compañía del chico que tenía a su lado.

―Esto es por lo que sigo en el puesto ―dijo de pronto― es por esto que quise ser Kage. Proteger a mi aldea, a las personas que viven en ella. Impedir que nadie dañe lo que ves ahora. ―Ino lo miró asombrada. Asintió sin saber mucho que decir. Era increíble, la gente hizo de su vida un sufrimiento constante, y él, vivía por ellos, incluso perdería la vida por protegerlos. De pronto, tuvo el impulso más loco de su vida. Se aferró al brazo masculino, enterrando su cabeza en el pecho del Kage, tratando de otorgarle todo el cariño posible, ese que le fue negado cuando pequeño.

―Gracias por compartir esto conmigo ―Gaara sorprendido la miró. Estaba rígido. Lo único que pudo hacer, fue relajarse, soltar el agarre de la chica y pasar su brazo por la cintura de ella, atrayéndola hacia él. En un cálido abrazo.

Bien, ahora la sorprendida era ella.

Sonrió feliz por la respuesta de él.

¿Quién sabe? Quizás encontraba el amor en el lugar menos esperado.


Sakura, que se había marchado caminando del jardín, ahora corría por los pasillos intentando llegar a su cuarto. Estaba tan destrozada, que no era capaz de orientarse.

―Irónico, soy una ninja y me pierdo en una estúpida mansión ―murmuró con lagrimas rodando por su mejilla.

Doblo en una esquina, y se encontró de golpe con la habitación que compartía con Ino. Suspiró aliviada. Entró apresurada cerrando de un golpe.

Apoyó su espalda en la puerta tratando de calmarse. Cerró fuertemente sus ojos intentando en vano controlar su profunda tristeza. Pequeñas lágrimas corrían por sus pálidas mejillas.

―Estoy bien ―se dijo, llena de una pena que no podía explicar― Estoy bien... ―mas lagrimas bañaban su cara― Haruno Sakura está bien... ―rompió a llorar descargando su frustración.

¿Por qué tenía que aparecer? Había pasado un mes sin él, un maldito mes en que no tuvo que verlo, un jodido mes en el cual había logrado sonreír y continuar con su vida. Y ahora, él aparecía para llevarla a la aldea.

―Es un maldito egoísta.

Dos golpes a la puerta la sacaron de su letargo. Suspiró secándose las lágrimas y se giró para abrir.

Se encontró con la sonrisa de Kankuro, que se borró inmediatamente al ver los ojos de la chica.

―Sakura, ¿te encuentras bien? ―al momento de preguntar, se golpeó mentalmente. Era obvio que no estaba bien.

―Ah, sí, no te preocupes ―se pasó una mano por sus mejillas, en un vano intento por borrar la humedad de sus lagrimas. Kankuro, que se había convertido en un buen amigo, no quiso incomodarla, así que decidió subirle el ánimo sin preguntas.

―¿Estás ocupada? ―preguntó con una sonrisa. Sakura negó con la cabeza― ¡Bien! Te invito a comer barbacoa coreana ―N/A: ¡es una delicia se los aseguro! ―¿qué dices? ―la chica lo observó sonriendo. Estaba agradecida de haber conocido a Kankuro. Era un hombre encantador y un buen amigo. Asintió animada.

―¡Claro! ¿Por qué no? Escuche que hay un lugar aquí en la arena mejor que el de Konoha. Chouji siempre lo ha deseado probar ―con una sonrisa, salió del cuarto cerrando la puerta. Cuando se giró, se encontró con una kakashi serio, y su ojo entrecerrado.

Agradeció a todos los dioses en turno por haber mandado a Kankuro, de no haber sido así, habría tenido un nuevo encuentro con su ex maestro y eso era lo último que quería. No permitiría que la viera llorar por él. Solo incrementaría su ego. Más de lo que ya estaba.

―Kakashi-san ―saludó el chico inclinando la cabeza. ¿Que si se había dado cuenta del tenso ambiente? Claro que sí. Había que ser idiota para no darse cuenta que entre ellos dos había algo más que relación maestro-alumna. Pero su mirada asesina no lo intimidaba. Era ninja por kami. Había tratado con personas peores que él.

Y se podía imaginar que el estado de Sakura se debía al encuentro que momentos atrás tuvo lugar en el salón. Y si ella quería tener un poco de paz, entonces la ayudaría. Fijó su vista en ella, y como supuso, se encontró con una Sakura seria y queriendo salir de allí lo antes posible.

―Con permiso, debemos ir a cenar y muero de hambre ―hizo una reverencia y tomó del brazo a la chica, llevándosela de allí. Sakura no opuso resistencia, paso por el lado de kakashi sin dirigirle palabra. Ni una sola mirada.

Él por su parte, se quedó en su lugar furioso. ¿Era cierto que Kankuro y Sakura mantenían una relación?

Ni una mirada. ¡Ni una sola mirada!. Tuvo que hacer un esfuerzo por no salir tras ellos y romperle el cuello a Kankuro. Era el hermano del Kasekage, y no creía que ayudara en la relación con Konoha. Además, si quería luchar, debía hacerlo bien.

Miro hacia atrás, ya no había rastros de ellos. Contuvo las ganas de seguirlos y espiarlos. ¡Vamos! No era un chiquillo. Los dejaría solos, mañana hablaría seriamente con Sakura.

Giro sobre sus talones y se dirigió a paso lento hacia su habitación.


―¿Te encuentras bien? ―preguntó Kankuro al ver a la chica medio ausente. Dio un respingo en su lugar y se volvió hacia él.

―Sí, todo está bien ―sonrió justo en el momento en que sus tripas sonaron. Por un momento todo quedo en silencio, segundos después, se miraron y rompieron a reír.

―Anadando, yo también estoy muerto de hambre, por culpa de esos dos tortolos no cenamos y la comida olía muy bien ―hizo un puchero sobándose la panza. Sakura comenzó a reír.

―Vamos, no te quejes, estas en compañía de una hermosa chica y ¡cenaremos barbacoa coreana! ―alzó su puño bastante animada.

―¡A que esperamos entonces! ―agarró la mano de la chica y salió disparado hacia el puesto de comida, arrastrando a la pobre Sakura.

Una vez en el local, buscaron asientos alejados del griterío de la entrada, y pidieron inmediatamente.

―Ahhh huele tan bien ―dijo en un suspiro Sakura, con cascaditas en los ojos― ¿por qué demoran tanto?

―Sakura, acabamos de pedir ―la miró divertido mientras se sobaba la panza.

―Haha soy bastante impaciente, que lo sepas ―sonrió sacando la lengua― además tengo un hambre de los mil dioses, me comería un animal entero, en serio.

Justo al terminar de hablar, llegó la persona encargada con trozos de carne cortada en finas tiras. Otra persona detrás, traía la parrilla con el fuego ardiendo y una tercera persona, una bandeja con vegetales, arroz y Soju.

El estómago de Sakura gruño furiosamente, ¡todo se veía tan bien! Instalaron todo minuciosamente, dejaron friendo la carne con los respectivos condimentos y se marcharon.

Autor Note: A ver, pequeña clase culinaria. La barbacoa coreana {sí, la misma que come Chouji} es muy conocida por lo deliciosa que es, al menos acá en Asia. Su nombre es Bulgogi {barbacoa en coreano} Y se trata de tiras de carne preferentemente de ternera, marinada con salsa de soja y sésamo. Se fríe con pimientos verdes, cebolla en rodajas y dientes de ajo. La parrilla la colocan en la mesa, con fuego bastante alto, y el acompañamiento se sirve en pocillos individuales en donde todos comen. Es decir, no se sirven en un plato. ¿Me explico? Bueno, es una delicia, ¡se los digo!

El soju, es similar al sake, o sea está hecho a base de arroz, pero en corea también se prepara con almidones de papa, trigo, cebada {como la cerveza} y camote. Su grado alcohólico puede llegar a 45%. Es bastante rico, creo que mejor que el sake, al menos a mí me gusta más. Y se bebe generalmente con cerveza, whisky o ambas. Aunque la resaca al otro día ¡es horrible!
Bien ahora, sigamos.

―Uh ¿cuánto demora? ―Kankuro rodó los ojos. ¿A caso preguntaría cada 5 segundos?

―Mejor bebe un poco mientras esperamos ―dijo mientras le servía un vaso de soju.

―Oh no, gracias, yo paso ―dijo moviendo sus manos― no suelo beber mucho ―Inner contuvo las ganas de reírse en su cara― Comenzaré con estos vegetales cocidos, ¡se ven riquísimos! ―comentó mientras tomaba sus palillos y los separaba― ¡Itadakimasu! ―gritó animada, solo faltaba el hilillo de baba.

―¡Hey! Nada de eso. ¡Debes acompañarme! Además el soju es más dulce que el sake, deberías probarlo ―insistió. Sakura lo observó un momento, indecisa asintió. Bien, ¿Qué podía pasar?

6 botellas después…

bogosipdago marhedo ijen andwegetjyo {Dije que te quería ver, pero ahora no}
geuriwohamyon halsurok naman dachigetjyo {Aunque yo te extrañe mas, aunque solo a mi me importe}
gwenchanayo geude my love namgyojin chuongmaneuro apado utge dwenikka {Esta bien, tu eres mi amor, solo me quedan los recuerdos. Hasta el reírse se convierte en algo doloroso}
you're my love ottoke geudel itgo saragayo ajikdo jugeulmankeum geuriunde {Tu eres mi amor, desde la última vez, cómo pudiste olvidarte de que estoy vivo. Todavía te extraño a morir}
nunbusyotdon uriye sarangeul dugo nega ottoke ttonayo {¿Qué están viendo mis ojos? Nuestro amor se está yendo, ¿cómo me puedes dejar?}

Cuando Sakura dejó de cantar, se percató de que varias lágrimas corrían por sus sonrojadas mejillas. No supo cuando comenzó. Estaba tan sumergida en su profundo vacio que hasta había olvidado que estaba con Kankuro.

Fijó su nublada vista en el chico que la miraba sonriendo. Pestaño un par de veces para quitarse las lágrimas y se pasó las manos por sus mejillas. Sonrió despreocupada tomando su vaso de soju de un trago.

―Cantas genial ―halagó. Sakura hizo un gesto con su mano restándole importancia. ― es kakashi-san, ¿neh? ―preguntó desinteresado. Si la chica no quería hablar, pues no la obligaría, pero debía hacer un intento. Quizás pudiera ayudarla. No era Cupido ni mucho menos, pero se lo debía.

La chica lo miró asombrada, pero luego sonrió. ¿Acaso era tan obvio? Bueno, tomando en cuenta que kakashi llego de improviso a la mansión, exigiendo hablar con ella, cualquiera podía hacerse una idea. Justo cuando iba a contestar indiferente, comenzó a sonar una canción, bastante empalagosa y llorona. Toda fuerza quedó hecha añicos, porque comenzó a llorar nuevamente dejando a Kankuro desconcertado.

salanghandan geojismal {Que me amabas, era mentira}

bogosip-eulgeolan ni geojismal {Que me extrañabas, era mentira}

dasi dol-aonda ni geojismal {Que regresarías, era mentira}

modu da geojismal-iya {Todo lo que decías, era mentira}

jikyeojundan geojismal {Que me protegerías, era mentira}

na eobs-i mos-sanda ni geojismal {Que no podías vivir sin mí, era mentira}

ileohge tteonalgeomyeonseo nal beolilgeomyeonseo {Si te vas así, dejándome de esta manera}

wae naege yagsoghaessni {¿Por qué me hiciste tantas promesas?}

Minutos después. Unas tres botellas más.

―{...}Y ya ves, el muy idiota vino a buscarme. ¡Piensa que soy de su propiedad! Uno jamás termina de conocer a las personas, ¿eh? ―se sirvió un nuevo vaso y bebió todo el contenido― Menudo amigo me salió.

Gracias al soju, la pena y las canciones para cortarse las venas, le había contado todo, absolutamente todo. Desde el acercamiento que tuvo con su ex maestro cuando Naruto se fue a entrenar, hasta el casamiento por culpa de una borrachera. Incluso, lo que estuvo a punto de pasar cuando el muy idiota se fue hacia el bar. El día en que murió todo respeto y amor por él.

Todo, sin una gota de pudor o vergüenza. Estaba tan bebida, que poco le importaba. Kankuro escuchó atento. Le sorprendió que la chica contara detalles que quizás en otra ocasión no habría querido escuchar, pero como las circunstancias eran otras, con alto alcohol en la sangre, no le dio la más mínima importancia. Servía para que la pobre chica sacara toda la frustración acumulada.

Una botella después...

―Lo odio ¿sabes? ―dio un trago a su vaso.

Dos botellas después...

―¡Lo amo! ―lloriqueaba. Tomó su vaso moviéndolo en el aire― ¡salud! Por lo patética que se ha vuelto mi vida.

Tres botellas después...

―¡Lo matooo! ―chillaba furiosa. Se sirvió y lo bebió de un trago― si no fuera medico y me dieran lástima los ancianos ―Kankuro no pudo evitar reír. Kakashi podía ser todo, ¡menos anciano! ― lo golpearía hasta dejarlo inconsciente, tirado a mitad del desierto a modo de botana para animales.

Cuatro botellas después...

Llorando desconsoladamente ―¡¿Que haré sin él? ―se sorbía los mocos que le iban colgando― Estoy enamorada, ¿sabes? ¡Lo amooo! ―gritó a todo pulmón. Los que quedaban en el local miraban cautelosos hacia la mesa. Kankuro trataba de callarla sin ningún resultado― moriré si no lo tengo a mi lado ―decía dramaticamente con cascaditas en los ojos. Tomó de la misma botella. Ya no quedaba delicadeza.

Cinco botellas después...

―¡No lo quiero cerca! ―bebió todo el contenido que quedaba en la botella, derramando por la comisura de sus labios. Kankuro la miraba divertido. Tenia mucha mas tolerancia al alcohol que la chica, y si bien era cierto que estaba bastante mareado, estaba en sus cinco sentidos... o al menos en sus cuatro― lo odio, juro que si me vuelve a tocar, ¡lo castro!

Seis botellas después...

―¡No puedo vivir sin él! ―chillaba a moco tendido. Tenía la mitad del cuerpo recostado en la mesa, con la botella en su mano derecha, su cara aplastada en el plato donde estaban las verduras, y con su mano izquierda golpeaba la mesa. Mientras Kankuro la miraba aburrido, rodando los ojos por los repentinos cambios de la chica. Su cabeza descansaba en su mano con el brazo apoyado en la mesa― ¿qué será de mi vida? ¿Crees que deba perdonarlo? Quizás deba ir ahora mismo ―levantó su cabeza con trozos de soya pegados en la mejilla. Kankuro sonrío con ternura. Se levantó tan brusco que se tambaleo hacia los lados― sí, debería ir ahora mismo y decirle que todo está bien ―Kankuro ni siquiera se movió de su sitio a detenerla, ¿para qué? Si dentro de... cinco segundos, estaría buscando formas para matarlo. 5, 4, 3, 2, 1... ― ¡No! –gritó golpeando la mesa con su puño, asustando a los clientes― Ni loca. No caeré tan bajo. ¡Que se pudra en el infierno!

Era difícil decir con exactitud, cuánto tiempo estuvo así. Llorando desconsolada por su amor hacia él, para luego maldecirlo de mil y una forma buscando maneras de vengarse.

Pero Kankuro se encargó de sacarla del local en cuanto tuvo la oportunidad. Era hora de volver a casa. Además ya había hecho su parte, ahora dependía de ella.

―Ash me siento tan ligera ―decía la chica al tiempo que se tambaleaba. Kankuro se disculpaba ante el dueño del local por el desorden que provocó la chica. Se inclinó a modo de reverencia repitiendo disculpa tras disculpa y salió tras la chica― jeoju* ―murmuró. Le daba todo vueltas, y no podía coordinar los pies― me siento como una bebe que da sus primeros pasos ―dijo arrebolada estallando en risas. Nuevamente se tambaleó, pero ahora Kankuro la sujetó firme del brazo.

Comienzo a pensar que fue un error que probara el soju ―pensó abatido el chico. Unos cuantos pasos mas, Sakura se doblo el tobillo, gracias a kami nada grave.

jenjang―vuelve a murmurar. Kankuro la miró sorprendido, ¿sabe hablar coreano? ―N/A: ¡haha no lo pude evitar!

Comienza a caminar nuevamente intentando no morir en el intento, para ello, levantaba cada rodilla tan exageradamente, que parecía un desfile de tropas militares. Kankuro aguantó la risa, hasta que ella lo descubrió. Comenzó a reír feliz. Se sentía tan bien. Sin malos pensamientos, con un amigo de verdad, que la había ayudado en su profundo dolor.

―Eres un gran chico, ¿lo sabías? ―dijo Sakura llena de cariño. Kankuro la miró sorprendido, pero inmediatamente hizo un gesto con la mano.

―Claro que lo sé ―sonrió de lado. Sakura le golpeó en el brazo riéndose.

―En serio ―aclaró― espero que la chica que te trae babeando ―Kankuro entornó los ojos― se dé cuenta también. Te lo mereces ―concluyó. Ambos se quedaron observando por unos segundos.

―Gracias, Sakura ―sonrieron llenos de alegría por su nueva amistad. Continuaron el camino hacia la mansión.

Cuando llegaron, lo primero que hicieron fue dirigirse hacia la cocina. Sakura necesitaba tomar un vaso enorme de agua, y Kankuro prepararía una receta cacera para la resaca.

―Oh kami, creo que jamás volveré a probar soju ―dijo cuando se bebió el vaso de agua. Lo dejó en el fregadero y se apoyó en la encimera observando a Kankuro quien se movía de un lado a otro― ¿qué se supone que haces?

―Se supone que prepararé algo para tu resaca ―dijo al tiempo que agarraba un frasco. Sakura enarcó una ceja. ¿Hablaba en serio? Comenzó a reír.

―¡¿ahora? ―rió mas fuerte― lo único que quiero es ir a la cama y dormir hasta que me den calambres. Ni creas que beberé algo que tú hayas preparado. ―dijo cruzándose de brazos.

―¡Hey! ―se enderezó para encararla pero algo lo distrajo. Miró hacia la puerta de la cocina, y sonrió maliciosamente.

Sakura, que no entendía su cambio repentino, creyó que estaba jugando, o que muy seguramente, estaba preparando alguna poción con sabor indescifrable y la obligaría a beberla. Así que, pretendía escabullirse cuando una presencia conocida, la hizo parar en seco.

―kakashi-san ―saludó Kankuro, mirando de reojo a la chica. Suponía que toda borrachera había quedado en el olvido.

Sakura en tanto, miraba fijamente al hombre que acababa de llegar, mientras él, sin quitarle la vista a Sakura, respondió el saludo del chico con un simple movimiento de cabeza. No le interesaba en lo mas mínimo mantener conversación con él.

―¿Estás bien? ―preguntó Kankuro dirigiéndose hacia Sakura. La pregunta iba en doble sentido. Por la resaca y por la presencia de cierto ninja. Sakura la entendió inmediatamente.

―Sí, no te preocupes ―contestó esta vez mirando a Kankuro, ignorando completamente a kakashi. Que por cierto, aun no sabía qué hacía allí― me encuentro mejor.

―¿Estás segura? ¿No quieres que te prepare mi súper receta? ―pero lo que en verdad quería saber, era si podía dejarla sola, con él.

―Oh no, ni loca beberé ese invento tuyo ―dijo riendo― estaré bien, en serio. Soy un hueso duro de roer ―volvió asegurar guiñándole un ojo. Apreciaba lo que estaba haciendo Kankuro. Debía afrontarlo. No podía esconderse todo el tiempo. Kakashi era persistente

―Bien en ese caso… ―comenzó a caminar hacia ella― Me iré a echar como vaca. Nos vemos mañana. Bueno, en realidad nos vemos más tarde ―comenzó a reír ya que eran pasadas las 3 AM. Le dio un sonoro beso en la mejilla izquierda, haciendo incrementar el chacra del peli plata.

―Gracias, Kankuro ―alcanzó a decir antes de que atravesara la puerta. El chico frenó volteando a verla― por todo. Que pases buenas noches. ―se despidió por fin. El chico sonrió inclinando la cabeza― ¡sueña con los angelitos! ―gritó antes que desapareciera escaleras arriba. Escuchó la risa divertida del chico.

Bien. Ahora quedaban ellos dos. Completamente solos. Y aun no sabía qué carajo hacia el jounin allí. Ya que no se había movido de su sitio. Se supone que si vas a la cocina es a por agua, por comida, fruta o lo que sea. Pero él, no había hecho más que mirarla fijamente. La intención estaba clara. Hablar con ella a como dé lugar.

No supo si fue planeado. Si los esperó toda la noche, o si fue casualidad que bajara a la cocina y aprovechara la oportunidad. Pero daba igual. Allí estaba, silencioso como una pantera.

Recordó lo que había hablado con Kankuro y se preguntó si sería el momento ideal. Y si es que merecía la pena.

Flash back.

{…} Menudo amigo me salió.

Lo lamento, Sakura. Si quieres lo puedo echar ―dijo en broma. Sakura se echo a reír.

¿Tú y cuantos más? ―preguntó divertida. Si kakashi no se quería ir, no se iría y punto. No había nadie que pudiera cambiarlo.

Y no era que desmereciera a Kankuro, porque era hábil y fuerte, muy fuerte. ¡Pero kakashi era el ninja copia!

¡Hey! ¿No me tienes fe? ―dijo ofendido― soy bastante bueno en lo que hago ―se cruzó de brazos y volteó la cara de modo que todo su cuerpo decía "¡Jum!"

Oh vamos no seas llorón. Eres bueno, pero kakashi es persistente. Y cabezota. Más ahora que está con el complejo de macho alfa ―hizo un gesto y sonrió.

¿Te piensas ir?

Claro que no ―respondió tajante― aun si nos arregláramos él no tiene ningún control de mi vida. Si quiere, puede quedarse, pero yo no me muevo. No tiene caso irme ahora, ya no me queda nada en Konoha, al menos hasta que regrese Naruto. No quiero ser el centro de atención por lo cornuda, ni mucho menos encontrarme con esa tipa del bar. ¿Te imaginas lo vergonzoso y humillante que sería? ―sus ojos comenzaron a humedecerse. Intentó controlarse, pero su interior era un torbellino de sensaciones.

Hey... tranquila ―murmuró Kankuro alargando su mano por encima de la mesa para darle apoyo.

Sé que no tengo ningún derecho sobre él, y eso lo hace aun peor, y sobre todo patético ―trató de sonreír limpiándose las lágrimas que no daban tregua.

Ojala pudiera hacer algo ―dijo Kankuro sin saber en realidad qué hacer.

Estaba enamorada de un hombre adulto, que tenía sus prioridades, y necesidades también, que era independiente, y además le gustaba buscar chicas en los bares (aunque eso ultimo le pareció lo más sorprendente porque nunca se imaginó que kakashi fuera así) Y sobre todas esas cosas, tiró por la borda años de amistad y respeto por una calentura. ¿Qué demonios podía hacer él?

Y como si de una luz espiritual se tratara, la ampolleta de su cerebro funcionó.

Puedes recuperar tu orgullo... ―soltó al aire, como quien no quiere la cosa, esperando que la chica pescara el anzuelo. Ella por supuesto levantó su mirada interesada.

¿A qué te refieres? ―preguntó curiosa.

Bueno... siempre puede haber una venganza... ―dijo misterioso.

¿Ven... ganza? ―repitió. Kankuro asintió.

Le parecía una buena opción. ¡Vamos! Ella misma pensó muchas veces mil formas de vengarse, pero ninguna le resultaba... excitante, por así decirlo. Quizás a Kankuro se le ocurriera algo que valiera la pena, después de todo era hombre ¿no? Sabía qué cosas molestan a los de su especie― ¿Qué se te ocurre? Digo, hubo noches en que pensaba en algo que fuera doloroso para él, pero nunca se me ocurrió qué ―admitió avergonzada.

Sí, bueno... hay muchas formas, ¿sabes? Pero creo que una de ellas es la ideal ―dijo muy convencido― eso sí, depende de ti. Si podrás con ello...

¡Hey! ¿Qué insinúas? ¿Que soy una debilucha? ―hizo un mohín bastante sentida― suéltalo de una vez. Sabes que puedo.

Bien, creo que deberías pagarle con la misma moneda ―Sakura lo miró con una ceja alzada. ¿O tal vez no podía?

¿Quieres que vaya a un bar, busque a un hombre candente y me lo lleve a la cama? ―Kankuro se atragantó con la bebida. Quizás debió haber sido un poquitito mas especifico― ¡¿quién demonios crees que soy?

¡¿Estás loca? ―cortó inmediatamente el ninja― no hablo ese tipo de venganzas, eso sería muy bajo y denigrante para ti ―Sakura se tranquilizó. Aunque... Por un momento se le había pasado por la cabeza la posibilidad de aceptar. Se golpeó mentalmente. ¡Jamás! ― me refiero a que juegues un poco con él, ¿entiendes? ―Sakura al parecer no comprendía, porque su cara demostraba estar pensando trabajosamente.

Kankuro, al grano, ¿si? ―el chico rodó los ojos.

Sakura, hablo de que juegues con kakashi. A los hombres no nos gusta que nos dejen con la temperatura alta, ¿comprendes ahora? ―¡al fin! La chica había entendido perfectamente, porque se puso colorada y su boca se abrió cómicamente.

¿Pretendía que lo sedujera? Besarlo, llevarlo hasta el límite y ¿luego plantarlo?

Como lo hizo él ―murmuró la voz de inner.

¡Sí! ¡Era perfecto! ¿Cómo no se le había ocurrido antes?

Kankuro al ver lo roja que estaba y sus ojos como platos, pensó que la había ofendido.

Bueno, solo es una sugerencia ―dijo inmediatamente― es tu decisión y...

¡Es genial! ―chilló, parándose de un salto para plantarle un beso en la mejilla, sorprendiéndolo. ―eres un genio, ¿lo sabías? ―dijo emocionada pensando en la reacción de kakashi.

Fin flash back.

Y allí estaban, ambos observándose en silencio.

Kakashi pensando si era el momento de platicar y convencerla de volver a Konoha con él, como una pareja estable y no como una mentira.

Mientras ella, pensaba si era correcto hacerlo ahora. ¿Y si salía mal? ¿Si no tenía la fuerza suficiente para alejarse de él en el momento oportuno?

Debes confiar en nosotras. ¡Merece un castigo! ―chilló inner con el puño en alto.

Sí. Merecía más que un castigo.

Por haberse burlado de ella.

Por romper la amistad que los unía...

Kakashi se acercó unos pasos.

Por haberla engañado...

Se dio cuenta que estaba sumida en sus pensamientos, podía ser favorable para él.

Por traicionarla igual que Sasuke...

Otro pasó más...

¡Y por el solo hecho de amarlo!

―Sakura... ―la chica dio un brinco al sentir la voz en medio del silencio.

Espera... ¿Cuándo... se acerco tanto? ―se percató que estaba a centímetros de ella. Podía sentir el aroma tan familiar y excitante... Tan de Kakashi.

―Sakura... ―volvió a llamar. Levantó su vista encontrándose con su rostro tan cerca que perdió la noción de su alrededor.

¿Qué estaba pensando?

Contuvo la respiración al sentir sus dedos en el cuello. En cuestión de segundos, kakashi había controlado la situación.

Eso fue fácil―pensó.

El jounin tenía la mirada profundamente oscura cuando le puso un dedo debajo de la barbilla.

Los ojos de ella echaron chispas cuando él bajó la cabeza.

—No...

Pero no consiguió continuar porque la boca de kakashi atrapó la suya, una promesa sensual en busca de una respuesta.

Enfatizando sus intenciones, el ninja le puso una mano en la nuca y otra en la espalda, estrechándola contra su cuerpo. De manera que no podía escapar.

Todo pensamiento en la mente de Sakura quedo en el aire. Ya no recordaba qué debía hacer.

Él profundizó el beso, mientras ella se abrazaba a los hombros del jounin. Podía percibir como la piel del ninja se estremecía a cada contacto y su respiración se volvía pesada.

Él alzó una mano y la apoyó en la encimera que quedaba detrás de Sakura para sostenerse, cuando los besos de ella comenzaron a descender por su cuello lenta y cadenciosamente.

¡¿Desde cuando Sakura llevaba el control? Se preguntó kakashi asombrado por no decir excitado.

La deliciosa tortura de Sakura, hacía que no pudiera pensar en nada más que en intentar mantener calmada su respiración.

Kakashi se acercó más a ella, haciendo que la chica levantara su vista y le acarició los labios con los suyos de una forma tan sutil y delicada que se volvió torturadora para la peli rosa, hasta el extremo de encontrarse desando que la besara de verdad.

El jounin, al notar el anhelo de la chica sonrió de lado y la besó, esta vez apasionadamente, aprisionándola entre la encimera y su propio cuerpo. Ella por su parte hundió las manos en su cabello gris revolviéndolo.

El ninja acariciaba sus piernas, e hizo que las alzara rodeándole la cintura con ellas y agarrándole el trasero, lo que sorprendió y éxito a Sakura, la sostuvo para luego sentarla en la encimera. Sakura se abrazó a él y comenzó a besarle el cuello nuevamente, mientras mordía a intervalos la sensible piel de su cuello, logrando arrancar roncos suspiros a kakashi.

La agarró nuevamente del trasero, sacándole un excitante gemido, para apegarla hacia su cadera donde Sakura pudo sentir claramente la excitación de él, y la besó con pasión, juntando sus lenguas en una desesperada danza, en la que se decían, sin necesidad de palabras, lo que significaban el uno para el otro. El joven ninja descendió por su cuello dejando un camino de besos que incendiaban la piel de Sakura a su paso. Llego hasta sus pechos, aun sin explorar, y los mordisqueo por encima de la blusa, dejando a Sakura en las nubes y arrancándole fuertes suspiros.

Sus gemidos salían involuntarios, y es que ese hombre sabia como hacer delirar a una mujer.

Y fue allí cuando todo encanto cayó como un balde de agua fría. Claro que sabia como complacer a una mujer, ¿cuántas habrá tenido? ¿Qué numero será ella?

Toda excitación se fue al caño, dando paso a furia y tristeza.

¡Hey! Estoy contigo, ¿recuerdas? ―habló inner. No podía negar que estaba disfrutando, pero venganza era venganza― no flaquees, es nuestra oportunidad...

Con ese pensamiento, hizo un esfuerzo y continúo.

Debía recuperar el orgullo. Pero... ¿era ésta una buena forma de hacerlo?

De pronto, Kakashi arrinconó a la peli rosa contra la pared detrás de la encimera, pegando su cuerpo al de ella y juntando sus frentes para mirarla a los ojos.

―Vuelve conmigo a Konoha ―susurró con voz ronca por la excitación, giró su cara para pegarse más a ella y hablarle en el oído― te necesito... por favor.

Sakura cerró los ojos fuertemente, su vista se había nublado de lágrimas.

Le resultaría tan fácil cerrar los ojos y permitir que ocurriera... lo que ocurriese.

Pero, todo era mentira. ¿Cómo confiar en él?

Lo apartó suavemente, y lo besó con tanta necesidad, que kakashi pensó que la había convencido.

Poco a poco se fue bajando de la encimera, no dejó de besarlo hasta posar ambos pies en el suelo. Completamente erguida, kakashi aprovechó para bajar ambas manos y meterlas por debajo de su blusa. Estaba a punto de llegar hasta su objetivo, cuando sintió las manos de Sakura empujarlo delicadamente.

La miró confundido, con los ojos oscuros y el pelo revuelto.

―Lo siento, kakashi ―dijo tranquilamente, ocultando la furia que sentía― me dejé llevar... ―alzándose en la punta de sus pies, lo besó en la mejilla.

Y así, tranquilamente comenzó a caminar hacia la salida de la cocina, dejando a un kakashi perplejo, en el mismo sitio en que lo dejó Sakura.

Se tocó la mejilla, y sonrió. Sonrió con ganas. Como pocas veces lo hacía.

―Y la alumna supera al maestro... ―dijo el jounin derrotado, pero increíblemente orgulloso.

Había sido una buena jugada...

Continuará.


¿Puedo asomarme sin que me maten? Hahaha. ¡Lo siento! Es lo único que puedo decir. Y es que ni siquiera merezco sus comentarios, porque este capítulo no fue hecho por mí, sino por Mei {Yumei, como queráis llamarle}. Mi inspiración me abandonó, fueron pasando los meses y no avanzaba más de dos líneas antes de borrarlas, fue horrible os aseguro. Hasta el punto en que llamé a Mei y le dije "Mei, no me mates, pero dejo ff. No puedo darle vida al cap. 12..." me abofeteó un par de veces xD y lo retomó ella. Aunque igual demoró un poco {envía disculpas por el tiempo}, ya que debía seguir el hilo del capítulo 11 que escribí yo, pero todo resultó bien. Hice el principio, y Mei hizo el resto, es decir, todo el capitulo 12 hahaha. Al menos sirvió para que ella no abandonara la historia ¿eh? ¿Qué les pareció? Lo dejó bastante largo en compensación por el tiempo perdido. ¡Y con más acción! A mí me encantó. Jamás se me hubieran ocurrido semejantes cosas.

Bien, todo aclarado, les doy las gracias enormemente a todas las chicas que han dejado comentarios, los responderé hoy mismo, no se preocupen y espero que este capítulo sea de su agrado, que sino los tomatazos serán para Mei! O Yumei, da igual xD yo de cariño le digo Mei que significa Ciruelo o flor de ciruelo en chino. Ah y por cierto, lo del idioma coreano Mei me contó que no se pudo resistir. Siempre ocupan el japonés {obvio porque el manga es japonés} pero el coreano es muy bonito también y a Mei le gusta bastante, igual a mí.

jeoju* {저주} Maldición! en coreano.

Jenjang* {젠장} Maldita sea! en coreano.

Mei, pide disculpas también por no escribirles nada, ya que terminó el capitulo y me lo envió enseguida para subirlo, pero tuve que revisarlo y editar algunas cosillas. Para el próximo cap. Ella estará aquí agradeciendo los coment de éste.

Recuerden que en mi perfil está mi Facebook, aunque he entrado poco, para quienes quieran conocerme o conocer a Mei {hay un par de fotos por allí} y hablar de Naruto que esta mejor que nunca o no sé, lo que gusten.

¡Besitos enormes a todas!

Sofí.~