Naruto ©Kishimoto-sama.~


Capitulo 13

Sentimientos


Por la mañana, a eso de las 11:00, Sakura recién comenzaba a despertar. Se encontraba en su cama, con la ropa de la noche anterior puesta aún y no había rastros de Ino.

Se desperezó estirando los brazos por encima de su cabeza, bostezando abiertamente. Miró hacia los lados y vio la cama de Ino ya arreglada. ¿Dónde demonios estaba?

Fue solo una fracción de segundo caer en la cuenta de algo muy importante.

―¡El hospital! ―chilló levantándose como resorte al acordarse del trabajo. Debería haber estado a las 7 y ya eran las 11― oh kami, ¡me mataran! ―se levantó como un rayo, enredándose con las sabanas en el proceso yéndose de bruces al suelo. Se estaba por levantar, murmurando maldiciones, cuando Ino hizo su aparición por la puerta de la habitación.

―¿Qué haces tirada en el suelo? ―preguntó con una ceja alzada. Pero no alcanzó a reaccionar cuando una mata rosada se le vino encima, cayendo las dos al suelo.

―¡¿Por qué demonios no me despertaste?! ―gritó Sakura agarrando a su amiga de la camiseta morada. Menos de dos segundos de haber hablado, fue cuando se le iluminó la ampolleta― un momento, ¿qué haces aquí? ¡Deberías estar en el hospital! Oh no, no me digas que también te quedaste dormida ―comenzó a maldecir desesperada. Hasta que Ino la atajó.

―¡Hey frentuda! Para tu tren. Hoy no hay práctica ―anunció sonriente. En cambio, Sakura reaccionó de manera contraria.

―¡Y porque narices no me lo has dicho antes!

―Porque ayer cierta señorita llegó tarde a dormir, y cuando lo hizo, ¡tuvo su episodio depresivo! ―chilló Ino. Y era verdad. Gaara se lo había dicho cuando se encontraban en la azotea. Cuando llegó a la habitación no había rastros de Sakura.

―Oh ―fue lo único que pudo articular. Tenía razón.

―Sí, Oh. Hey, ¿podrías quitarte de encima?, no eres muy delgada que digamos ―dijo Ino sonriendo, Sakura le sacó la lengua y se levantó de un salto― Hey, frentuda, aun tenemos una plática pendiente ―bien, temía que eso vendría, su amiga no daba tregua.

―Cerda, gracias por lo anoche

―Frentuda, ¿te pondrás sentimental conmigo? ―dicho esto, se acercó a su amiga abrazándola como un peluche.

―Oye, ¡déjame! ―pero lejos de molestarle, le causaba gracia.

Después del episodio en la cocina, Sakura se había marchado apresurada por los pasillos con la respiración a mil por hora, y el corazón en la boca. Sentía que en cualquier momento se desplomaría. Aun sentía los estragos que el ninja había provocado en ella. Jamás pensó verse en una situación así, y mucho menos que debiera mostrar su fortaleza para negarse a semejante hombre.

Ino la había sorprendido entrando en la habitación y cuando intentó averiguar si estaba todo bien, fue evidente que no. Sakura se desplomó en sus brazos tratando de sacar todo lo que sentía. Ino como su gran amiga que era, la había abrazado fuertemente intentando transmitirle todo su apoyo.

Bajaron calmadamente las escaleras de la mansión para marcharse a beber té en algún local de la aldea.

Sakura se fijó en que su rubia amiga iba nerviosa, mirando hacia los lados en busca de algo, lo cual le pareció extraño, ya que las únicas veces que se la veía nerviosa era porque Shikamaru estaba cerca. Obviamente descartó la posibilidad porque él no estaba aquí, así que, la única razón en este caso podía significar... Kasekage.

Sonrió perversamente.

―Es muy lindo día. Ideal para pasear ¿no crees Ino? Quizás podría decirle a Kankuro y Gaara. ―Ino tropezó en el último escalón. Miró rápidamente a su amiga quien estaba muriéndose de la risa.

―¿Y porque tendría que importarme Gaara? ¿Eh? ¿Eh? ―bueno, no pretendía ser taaan evidente. Se mordió la lengua mientras la chica a su lado se retorcía de la risa.

―Oh Ino, eres tan predecible ―por respuesta, recibió una mirada asesina― Hey, no te molestes conmigo. No tengo la culpa de que seas un libro abierto. Bien, supongo que no seré la única que tenga algo que contar ―sonrió satisfecha. Ino no dijo nada. El silencio otorga, ¿no?

Dejo de reírse, cuando sintió la presencia de kakashi cerca. Ino se mantuvo alerta por si debía golpearlo, dejarlo inconsciente y salir corriendo por el bien de Sakura. Le dieron ganas de reír al imaginarse si quiera intentar tocar al famoso ninja copia.

―Sakura... ―su voz sonó fuerte y claro en medio del silencio del salón. La chica le dio una fugaz mirada y siguió con su camino. Bueno, al menos lo había mirado. Era lo máximo que podía recibir de Sakura― Ino... ―saludó a su vez a la chica, aunque sabía perfectamente que Ino debía estar maquinando horribles muertes para él. Y se lo merecía, no había duda de eso.

―kakashi-sensei ―saludó indiferente.

Salieron rápidamente de la mansión con las piernas de Sakura como gelatina.

Daba gracias a kami que no haya insistido en platicar o seguirlas. Siguieron su camino en silencio. Al llegar a una casa de té, Sakura habló por fin.

―Ino, no tengo hambre.

Y no la culpaba, ella también había perdido el apetito. No sabía si era por la tensión entre la pareja o por no su propia tensión de encontrarse con Gaara.

―Está bien, yo tampoco tengo apetito. Espera un momento... ―dijo mientras desaparecía al interior del local dejando a una confundida Sakura.

Al cabo de unos minutos, apareció la chica cargando una bolsa y dos batidos de cereza en la otra, haciendo malabares para no tirarlos.

―Listo, ahora podremos ahogar en azúcar nuestras penas ―dijo seriamente, para luego echarse a reír junto a su amiga.

Caminaron lentamente disfrutando del sol en sus rostros, que para alivio de todos, no calentaba como horno de pan, corría una suave brisa lo que hacía del día perfecto para descansar o hacer picnic.


Gaara observaba por la ventana de su despacho, a las dos amigas de Konoha que caminaban tranquilamente por las calles de su aldea. Su atención estaba centrada específicamente en una. Ino. ¿Qué demonios le pasaba con esa chica? No podía entender como un tonto juego de su hermano mayor había logrado unirlo a la chica de tal forma que había conseguido perturbarlo con su sola presencia. Aun si no la veía, se sentía inquieto con el solo hecho de saber que se encontraba en la misma aldea, en la misma mansión. Y ansiaba llegar a casa para la hora de comer, porque sabía que ella estaría allí.

―Maldito Kankuro ―murmuró, no sabía si enojado o agradecido.

―¿Que hice ahora? ―se escuchó una voz a su espalda sobresaltándolo. Era su hermano con expresión inocente. ¿En qué momento había aparecido?― ¿Gaara? ―llamó Kankuro, parecía desconectado del mundo.

Si no lo conociera de toda la vida {que en realidad se reducía a 20 años}, diría que parecía enamorado. Pero sonaba absurdo. ¿No?

―¿Que sucede? ―preguntó sin dar signos de estar realmente allí. Su hermano enarcó una ceja.

―Vengo a comentarte los planes de nuestra desquiciada hermana ―dijo aburrido, sentándose en el sillón frente al escritorio de Gaara― Quiere que salgamos a cenar los seis. "Para fortalecer nuestros lazos con los de Konoha" ―hizo un intento de voz femenina. Gaara lo miró curioso― Sí, lo mismo pensé. Como si vivir con dos ninjas medico por más de un mes no fuera suficiente. Yo creo que solo lo hace porque se trata de kakashi, un ninja de elite y no sé qué más. ―dijo restándole importancia. A él le daba igual.

No era que tomara partido en las relaciones ajenas o que tuviera algo en contra de Kakashi, pero Sakura había sufrido bastante como para soportar una convivencia de ese tipo. Después de todo, era su amiga.

En cambio Gaara, no pensaba igual. Cenar con Ino y compartir más tiempo sonaba bien, no la había visto por la mañana y quería ver la reacción de la chica después de su encuentro por la noche.

―¿Cuando es? ―preguntó ocultando lo que conllevaba todo. Kankuro lo miró desconfiado. Generalmente ponía cara de asco cuando escuchaba "cenas". Se encogió de hombros.

―Hoy, a las 9 en punto en la puerta de la mansión, para irnos todos juntos ―hizo una pausa― supongo que debo buscar a las chicas para comunicarles ―Gaara se limitó asentir― ¿sucede algo? Te noto extraño. No es que seas muy normal ―Gaara lo fulminó con la mirada― solo bromeaba ―sonrió divertido levantando sus manos en son de paz― bien, voy tirando. Nos vemos por la noche. ―Salió pesadamente arrastrando los pies. Se notaba que no tenía nada mejor que hacer.

El joven Kage, ya abrumado antes de entrar Kankuro con la noticia, ahora se sentía peor. No podía concentrarse en los papeles así que se limitó a recostarse en el sillón y tratar de aclarar su confundida mente.


Las chicas llegaron hasta una especie de oasis, era la única plaza de Suna que tenia aéreas verdes, y una pileta con el agua casi transparente. Era de no creer.

―Ino-cerda, ¡esto genial! ―logró decir Sakura una vez que su mandíbula estuvo en su lugar― ¿cómo diablos encontraste este lugar? ¡Yo llevo el mismo tiempo que tu y jamás lo había visto!

―Ahm, bueno... ―giró su rostro hacia el lado contrario. ¡Estaba nerviosa de nuevo! ― me lo enseñó Gaara. ―lo dijo tan bajito que Sakura hizo un esfuerzo por comprender. Aunque, no había mucho que entender, era bastante obvio.

Ino caminó directo hacia un árbol gigante que proyectaba una sombra frente a la pileta. Se sentó con los pies cruzados apoyando su espalda contra el tronco. Sakura la imitó, quedando ambas mirando al frente, ella con las rodillas flexionadas.

―Gaara es un gran chico ―dijo Sakura― si estas confundida, significa que aun sientes algo por Shikamaru...

Sakura había ido directo al grano, como si su rubia amiga le hubiera confesado ya que sentía algo por Gaara. Esta era la primera vez que hablaban del tema.

―No lo sé realmente ―suspiró confundida― hay días en que no lo recuerdo. Y hay otros en los que me lo imagino con Temari y me da coraje ―admitió avergonzada― pero Gaara... él es distinto. No sé qué piense de todo lo que ha pasado, pero se comporta diferente conmigo.

―Lo he notado ―contestó divertida Sakura― pasa bastante tiempo contigo. Y eso ya es algo de qué hablar. Es como decir que Sasuke ha hablado durante todo el día... ―sonrió recordando lo amargado que era.

―Ayer estuvimos juntos en la azotea ―admitió feliz. Sakura se giró bruscamente.

―¿En serio?

―Sí, pero no pienses mal. Fue casualidad. Llegue allí porque no podía dormir, estaba demasiado confundida, y cuando subí él estaba allí.

Comenzó a relatarle detalle por detalle lo que había vivido. Había sido una noche maravillosa.

―... y cuando nos detuvimos en mi cuarto, sentía que ése era el momento donde el chico besa a la chica mientras ella juguetea con las llaves ―Sakura sonrió, era como esas películas románticas― nos quedamos largo rato sin decir nada, hasta que decidí que era hora de marcharme, él no me besaría. Al menos fue lo que pensé. Pero entonces, fue cuando sucedió.

Flash back

Llevaban un par de minutos en silencio. Ino mantenía la vista fija en sus pies, y Gaara frente a ella quieto, podía sentir su mirada sobre su cabeza. Cada vez le parecía más difícil respirar. Hasta que decidió dar media vuelta y abandonar la idea de ese posible beso.

No alcanzó a poner su mano en el pomo de la puerta cuando sintió una mano en su muñeca. Todo su cuerpo se tensó y definitivamente dejó de respirar. Suavemente, Gaara la hizo girar hasta quedar frente a frente. Ino pudo notar por fin la diferencia de altura entre ellos, era bastante alto.

Aun no había soltado su muñeca, pero podía ver indecisión en los ojos claros de él.

A Ino le pareció sumamente dulce. Podía sentir lo inocente que era, la inseguridad de dar el siguiente paso. Por lo que, agradeciendo que él la haya retenido, fue ella quien se acercó.

Lentamente sin quitar su mirada de los ojos del joven Kage, se puso de puntitas y lo besó. Solo fue un roce, un pequeño beso suave y lento. Luego se separó sonriendo como nunca, con sus ojos brillando de emoción.

―Buenas noches, Gaara ―se despidió. Él apenas reaccionada, sonrió de lado y por fin la soltó.

―Buenas noches Ino...

Ella ingresó como gelatina a su habitación mientras Gaara la observaba quiero en su lugar que se cerró la puerta. Sonriendo como un bobo.

Fin flash back.

Sakura dio tal grito que sobresaltó a Ino.

―¡Lo besaste! ―chilló emocionada. Ino sonrió asintiendo.

―No sé, sentí que no quería arriesgar las cosas. Vi su lucha interna así que me atreví a besarlo yo, pero ahora que lo pienso con la cabeza fría, ¡no quiero ni mirarlo a la cara! ―se tapó con ambas manos esperanzada en desaparecer de la aldea.

―Oh vamos, cerda. Él también quería ―sonrió dándole ánimos― si te detuvo, fue una forma sutil de decir "Ino, no te vayas, deseo besarte..." ―imitó divertida la voz del Kage.

―¡Deja de decir idioteces! ―gritó la rubia colorada. Sakura se carcajeo.

―Entonces, ¿aun no lo ves? ―Ino negó con la cabeza.

―Es por eso que tengo miedo. No sé si me estoy enamorando de él, pero sí sé que siento algo más. Y no quiero que él entienda un concepto de mí que no es, o que simplemente no le atraiga. Tendré que verle todos los días y nuestra "amistad" se perderá... ―agachó su mirada.

―Hey, tú no eres así ―le dio una palmadita en el hombro― tu eres la mujer más decidida que he conocido, ¿dónde está Ino Yamanaka? Lucha por él si es lo que quieres. Además, ¿ves a Gaara como el tipo de chico que besa a cualquiera? ―Ino negó nuevamente― ¿entonces?

―Es que no lo sé ―suspiró― no sé dónde queda Shika en todo esto... ―murmuró dando un sorbo a su batido― Ni siquiera sé cuando volveremos a Konoha y puede que él este con Temari. Pero aun así, no quiero precipitarme. No quiero quedarme con Gaara porque Shika no me vea como algo más, sería injusto para Gaara. Pero tampoco quiero perder una oportunidad que quizás sea maravillosa y única, ¿entiendes? Y esas oportunidades no se vuelven a presentar.

―Sí, tienes razón. Deja que la estadía en Suna sea agradable. Hasta el momento, tu relación con Gaara ha sido natural. Deja que fluya como el viento –dijo mirando al frente pensando en kakashi. Ojala las cosas con él fueran distintas.

Ino la miró sonriendo. ¿Desde cuándo su amiga había madurado tanto? La abrazó con fuerza dándole las gracias.

―Muy bien, sabelotodo. ¿Qué sucedió anoche? ―Sakura puso los ojos en blanco, su amiga era única.

Procedió a contarle desde la plática en el jardín, el desahogo con Kankuro en el local y la venganza en pleno detalle con kakashi.

―¡Frentona pervertida! ¡Júrame que lo hiciste! ―Ino se tiró de espalda riéndose como desquiciada. Sakura esperó a que se le pasara el ataque bebiendo de su batido tranquilamente, llevándose un bocado de macaron.

Había muy poca gente en el lugar, pero las chicas que pasaban miraban con desconfianza a las dos amigas, todo por causa de los rumores que corrían por la aldea. Que Ino era pareja de Gaara, Sakura estaba con Kankuro, pero que Kankuro quería con Ino y que Kakashi había venido en busca de una de las dos {afortunadamente nadie sabía la historia de ellos dos}, y un montón de rumores que kami sabía eran estupideces. Todo un rollo de telenovela. Las fans del joven Kage y Kankuro estaban bastante furiosas con las forasteras. Sakura las miraba con brillo de maldad. No le interesaba desmentir, al contrario disfrutaba ver las caras agrias de las chicas cuando se encontraban. Lo disfrutaba, vaya que sí, y en todo caso, los chicos tampoco hacían gran esfuerzo por poner en orden los rumores.

―Oh kami, eres genial frentuda. ¡Te admiro! ―dijo secándose una lagrima― me imagino la cara de kakashi ―dijo pensativa, tratando de hacerse una idea en su imaginativa cabeza.

―Me gustaría saber cómo se sintió ―murmuró Sakura― en fin, solo espero que se vaya pronto.

―¿Aun sigues enfadada?

―Cerda, lo sabes perfectamente. Tú mejor que nadie sabes cómo me sentí cuando me lo contaste. Fue una traición y una infidelidad. Por donde se mire ―dijo rotunda, sin dar pie a cambiar.

―Lo sé, Sakura. Pero... él vino por ti. No estoy diciendo que lo justifique ―aclaró al ver que su amiga abría la boca para protestar― solo digo que en algún momento tendrás que enfrentarlo. Escuchar su versión y decirle como te sientes. Si Shika me hubiera hecho algo así con la pelo de paja lo habría hecho pedacitos, a puño limpio, te lo aseguro. Pero kakashi-sensei vino hasta Suna por ti. Sabes mejor que cualquiera que lo conoce, que él no se irá hasta obtener alguna respuesta, y con lo perezoso que es, que haya puesto empeño en perseguirte, es porque realmente luchará por ti. ―Sakura debía darle razón. Sí, no podría escapar de la situación, pero aun así, no se sentía capaz― es terco y por más que lo ignores o que yo lo amenace ―Sakura sonrió agradecida― él no se moverá de aquí. Así que te pregunto ¿Que harás?

―Enfrentar lo que venga. Sé que no se irá y a veces me hace dudar, ¿sabes? Está demostrando que realmente le importo, incluso que me ama, pero ¿cómo creerle si fue él quien me aparto de su vida?

―Bueno, ¿no dicen que uno no se da cuenta de lo que tiene hasta que lo pierde? Pues el muy idiota se dio cuenta tarde ―concluyó sabiamente.

―Aish, Ino. ¿Qué debo hacer? ―su amiga la observó un momento. Luego dirigió su vista hasta la pileta.

―¿Lo amas? ―Sakura la miró con una ceja alzada― es obvio que lo amas. Aun después de lo que hizo y de cómo te trato. Lo único que puedo decirte, es que hables con él, cuando te sientas preparada, y en base a lo que te diga decidas si merece una oportunidad o no.

Sakura se quedó pensando un momento. ¿Lo quería perdonar? Sí. Quería estar con él y disfrutar del matrimonio que ambos consiguieron por una borrachera. Quería ser feliz, sentía que lo merecía. Pero, ¿a qué precio? ¿Olvidar todo lo que kakashi hizo? No, no podría. Pero, ¿podría vivir sin él? Todo era muy contradictorio.

―Sé que piensas que no lo puedes perdonar y eso es comprensible. Por más que uno perdone, la espina siempre estará allí presente, y depende de los dos salir adelante y hacer que esa espina se vuelva un recuerdo borroso. Si los dos se aman, seguro que lo podrán hacer... ―Ino dirigió su vista hasta una sorprendida Sakura, y le sonrió― se que yo misma pensé en matarlo y enterrarlo en medio del desierto, porque sé el daño que te hizo, sobre todo al venir hasta aquí después de todo el esfuerzo que has hecho por tratar de seguir adelante, pero te dañará mas si te alejas de él. Ya no importa lo que hagas, jamás podrás olvidarte de Kakashi. Fue tu maestro y de seguro tú sentías algo desde mucho antes, eso no se puede borrar. Es mucho más fuerte de lo que sentías por Sasuke.

―Y si Shikamaru hiciera lo mismo, ¿qué harías? ―Ino arrugo el ceño.

―Pues para él... sería demasiado tarde. Sí, sé que dije estar confundida y que quizás aun lo ame, pero no lo sé a ciencia cierta. Para mi suerte, conocí a un chico maravilloso que ha hecho mi estadía en Suna lo mejor que podía haber esperado. ―Sakura sonrió complacida de escuchar eso― sin embargo tú, a pesar de conocer a Kankuro y darte cuenta que es un gran hombre, no te has podido fijar en él. Porque tu amor por kakashi no te lo permitirá.

―Entonces, supongo que me queda claro ―dijo Sakura sonriendo― Shikamaru ya no tiene cabida en tu mundo ―Ino iba a decir algo pero se adelantó― al menos, ya no ocupa todo tu mundo.

Ino sonrió. Si Gaara ha tenido su mundo cabeza abajo, es porque Shikamaru ha estado perdiendo terreno. ¿Qué pasaría si lo viera en estos momentos? ¿Su corazón se aceleraría?

Comenzaron a comer macaron y beber batido mientras platicaban de sus avances en el hospital. Aun no tenían fecha fija de regreso, pero las dos, silenciosamente, esperaban que durara mucho tiempo más...


Kankuro llevaba bastante tiempo invertido en buscar a las chicas. No había rastros de ellas.

―No sé por qué demonios las busco si les puedo avisar en el almuerzo ―se dijo golpeándose mentalmente. ¿Dónde estaba su cabeza?

Dio media vuelta para regresar a la mansión, cuando las vio. Saliendo hacia la calle principal tranquilamente, iban muy risueñas. Suspiró y comenzó a caminar.

―Oye frentona.

―¿Hm?

―No me has dicho como es ―Sakura arrugó el ceño.

―Como es, ¿qué?

―Pues el rostro de kakashi ―dijo de manera obvia. Sakura en cambio se extraño aun más.

―Y ¿cómo demonios quieres que sepa? ―Ino pensó que estaba bromeando, pero no, hablaba muy en serio. ¿Su amiga era estúpida? Se detuvo y la observó.

―Frentuda, cuando besas a alguien, ves el rostro de esa persona ―dijo explicando como si fuera retardada― es obvio ¿no?

―Pero yo no... ―Sakura calló. Espera un momento. Su ira fue en aumento al tiempo que inner despertaba.

¡Chaaa! ¡¿Cómo es posible que no lo viéramos?! ―chilló aumentando el odio en Sakura― espera... ayer en la cocina estaba la luz encendida...

Y cuando kakashi se acercó...

La cocina estaba en penumbras ―completó inner.

Ahí estaba. El muy idiota, había apagado la luz cuando se acercó a ella para besarla

¿Como demonios no me di cuenta?

Porque estabas muy ocupada pensando en calentarlo, ¡idiota! ―Sakura se sonrojó.

Inmediatamente cambió a furia.

―Esta me las paga ―dijo en voz alta. Ino la miró sin comprender. ¿Había dicho algo mal?

―¿Sakura? ―preguntó dudosa. Pero su amiga estaba con el aura mas criminal que había visto en su vida― que demo... ¡Sakura! ―gritó. Su amiga se había vuelto loca, salió disparada hacia la mansión con inner alentándola, arremangándose los puños lista para la pelea.

―¿Ino? ―preguntó Kankuro sacándola de su mundo― ¿qué sucede?

―No lo sé ―murmuró preocupada. Aun no entendía lo que había sucedido. Pero de algo estaba segura. Alguien moriría esta tarde. ―¡Sakura! ―gritó al tiempo que corría tras su amiga, con Kankuro tan extrañado como ella misma.

―Maldito estúpido ―murmuraba Sakura― ¿cómo se atreve?

Llego hasta la puerta de la mansión abriéndola de un golpe. Sin importarle que no fuera su casa y mucho menos que fuera la mansión del mismísimo Kasekage. Entro como una estampida azotando el suelo con cada paso que daba.

Hasta que lo vio. Iba muy tranquilo caminando hacia el salón. Con su pelo desordenado como siempre, pero húmedo, su ojito feliz y su estúpida mascara en su maldito lugar.

―¡Tú! ―gritó apuntándolo con su dedo índice― tú... ―repitió acercándose más― estúpido ninja genio ―Kakashi la miraba sorprendido mientras retrocedía con cada paso que daba la chica. ¿Qué demonios había hecho ahora?

―Qué suce... ―Temari apareció por la puerta de la cocina curiosa por tal alboroto.

Se detuvo en cuanto vio la silueta de Sakura atacando a... ¡¿su sensei?! La chica parecía Lucifer en una maldita mañana. Irradiaba tal furia que Temari no supo cómo reaccionar. ¿Era la misma dulce Sakura que veía todos los días?

―Sakura... ―Kakashi puso sus manos delante de su pecho a modo de escudo

―¡Cállate! Idiota. Eres un... ―Kakashi chocó contra la pared― eres un... ―repitió tratando de buscar la palabra exacta, enterrándole su dedo índice en el pecho― eres...

―¿Adorable? ―probó suerte Hatake. Lo que hizo enfurecer a la chica.

―¡Ash! ―golpeó el suelo con su pie furiosa. Y se lo tomaba a broma el muy... se dio media vuelta.

―Sakura... ―la chica volvió a girarse acercándose nuevamente hasta él.

―Tu idiota mal nacido, ¿apagaste la maldita luz? ―Kakashi la miró confundido. ¿De qué diablos hablaba? ¿Todo el alboroto por apagar una simple luz?― no claro, no confía en mí lo suficiente como para mostrarse tal cual es ¿verdad? ―preguntó al aire. Había perdido el juicio― pero apuesto que una de tus tantas amantes ¡sí que te conoce! ―gritó ahora dirigiéndose a él.

Entonces kakashi comprendió. ¿Todo aquel alboroto por su rostro? Quiso reír, pero eso claramente empeoraría las cosas.

―Sakura no es...

―Y más encima no ha sido una, sino DOS ¡DOS veces que me has besado! Has estado a punto de comerme entera y ¡no he podido ver tu jodido rostro! ―vociferó con todas sus fuerzas.

―¡¿Ellos qué?! ―preguntaron al unísono Temari y Kankuro. Que por cierto ya había llegado junto con Ino y detrás se encontraba Gaara mirando confundido la escena.

―Eres un maldito idiota. ¿Pero sabes qué? ―preguntó, pero sin esperar respuesta, ya que kakashi estaba a punto de hablar cuando volvió a chillar― ¡NO ME IMPORTA! ―sí, sí, claro, se notaba que no le importaba con semejante escándalo que había armado― ¡Tú y tu maldito rostro se pueden ir al mismísimo infierno! ―escupió― no me vuelvas a buscar porque ¡te juro que te pateare el trasero! ―chilló ya cansada.

Se dio media vuelta caminando a zancadas hasta las escaleras.

―Maldito engendro del demonio, jounin de pacotilla, como si me importara conocer su estúpido rostro. ¡Ja! en sus sueños, idiota. Hijo de su... ―la chica a medida que subía los escalones seguía maldiciendo al pobre jounin, hablando completamente sola.

―JO-DER ―murmuró Kankuro.

Temari, Ino, Gaara, y el propio kakashi estaban quietos. No se habían movido ni un milímetro por miedo a que la chica descargara su furia contra alguno de ellos. Ino, que ahora comprendía por qué su amiga había salido disparada con semejante chacra, quiso morir de la risa. ¡Su amiga se había vuelto loca!

―Iré... iré a verla... lo siento... ―dijo Ino tratando de hablar mientras reía.

Temari asintió, medio divertida, medio nerviosa. Miró de reojo a kakashi. No parecía muy afectado.

―¿Kakashi-san? ―éste dirigió su vista hacia ella sonriendo.

Los chicos no entendían como diablos podía sonreír y estar tan tranquilo.

―He convivido años con ella ―fue su simple respuesta. Se encogió de hombros restándole importancia.

Y era verdad, había sido testigo de sus tantos arranques de mal humor con Naruto e incluso Sai. Claro que era muy distinto haberlo presenciado, que ser el "objetivo" de su furia, pero a él no le entraban balas. Es más, estaba divertido, porque la chica había demostrado interés por él. Claro, de una forma un poco ortodoxa, pero interés al fin y al cabo.

―¿Sakura? ―Ino asomó su rubia cabellera por la puerta. No había rastros de ella― qué extraño. Había jurado que venía... ―escuchó un ruido proveniente del baño. Se adentró caminando de puntitas hacia la habitación.

Sakura que iba saliendo del baño la miro con una ceja alzada.

―¿Qué demonios haces? ―Ino se sobresaltó. Menuda ninja estaba hecha.

―Kami Sakura ―suspiró― ¿qué diablos fue eso? ―la chica soltó un bufido y comenzó a caminar en círculos por la habitación.

―No sé ―Ino la miró escéptica― supongo que me deje llevar por mi inner.

¡Hey! A mí no me eches el muerto―dijo ofendida inner― tu solita comenzaste todo.

―Ah bue... espera, ¿quién? ―preguntó confundida su rubia amiga.

―De in... aish nada olvídalo ―murmuró Sakura.

Lo único que faltaba era agregarle más motivos para quedar como desquiciada. Ino soltó un silbido.

―Menudo escándalo en la mansión del Kasekage. Y en presencia de éste y sus hermanos ―Sakura soltó un gemido.

―¿Tan malo fue? ―Ino asintió― oh kami, que haré. ¡Y todo por culpa tuya! ―gritó dirigiéndose a su inner.

―Sí... ¡Hey! ¿De mi? ―preguntó sorprendida Ino. Sakura negó fervientemente, Ino ya no sabía qué pensar de su pobre amiga, necesitaba ayuda― mira, frentona. Olvídalo. La mejor opción que se me ocurre es que hables pronto con kakashi, porque te está afectando la chaveta.

Ambas se giraron hacia la puerta. Alguien llamaba. Sakura rogaba a todos los dioses que no fuera kakashi. No se sentía con fuerzas, no ahora después de tremenda vergüenza. Todo por culpa de su mugrosa mascara. Ok, ya estaba perdiendo los malditos estribos otra vez.

Ino en vista de que Sakura no se movía y parecía tener una lucha consigo misma, se dirigió hasta la puerta.

―Temari ―murmuró Ino. Sakura sintió su respiración volver.

―hola chicas ―sonrió amistosa― la comida esta lista ―dijo amablemente. Asomó su cabeza hacia la habitación― Sakura, ¿prefieres comer aquí? ―la chica se puso colorada de pies a cabeza.

―Oh no Temari, bajaré enseguida ―dijo avergonzada― disculpa por semejante escándalo. No sé que me paso ―mintió.

―No te preocupes, todo está bien ―dijo la chica de coletas― bien, a comer entonces.

Las tres chicas se dirigieron hasta el salón calmadamente.

Ino nerviosa por el encuentro con Gaara. En el momento en que había entrado a la mansión y escuchado su magnífica voz, ella estaba tan absorta en la gran pelea de Sakura y Kakashi, que no tuvo tiempo de reaccionar a la presencia del chico. Pero ahora, todo volvía a la normalidad. Sentía que le temblaban las piernas y que su corazoncito estaba danzando chachachá.

Temari ingresó primero, seguida de una Sakura tímida y una Ino con su vista en el suelo. Kankuro levanto una ceja. ¿Qué demonios pasaba con las chicas?

Cuando Ino quiso darse cuenta, ya era demasiado tarde. Miró los asientos restantes, solo quedaba uno libre, y era al lado de kakashi, justo enfrente de Gaara. Miro a Sakura con odio mientras ella se sentada al lado de Gaara y le devolvía apenada la mirada. Bien, todo porque su amiga estaba vulnerable lo aguantaba. Aunque, ¿Habría preferido sentarse al lado de él? Por un lado, tener al chico frente a frente y sentir su mirada sobre ella la ponía de los nervios, pero por otro lado, sentarse al lado de él y sentir su aroma tampoco era buena idea. Así que, ¿cuál era peor? Buena pregunta...

La comida transcurrió entre silencios prolongados y miradas disimuladas. Tensión e incomodidad para Kankuro y Temari que miraban a ambas parejas ignorarse mutuamente. Pero le llamó la atención que Gaara mirara tanto a Ino. Había sido una buena idea después de todo la cena de hoy por la noche. Quizás ayudara a la pareja y sucediera algún milagro.

Kakashi miraba cada movimiento que hacia Sakura. Habría preferido que se sentara a su lado, pero la chica no era tonta y no lo haría después de tremenda paliza verbal.

―Sakura ―llamó indiferente, pero Sakura sabía que bajo esa estúpida máscara se escondía una sonrisa cínica― me pasas la sal ―ocho pares de ojos se centraron en ellos. Ino miro a Sakura que se escondía bajo el flequillo, rogaba a kami que no hiciera una locura.

―Claro, kakashi-sensei ―golpe bajo.

Con una desquiciada sonrisa le paso el salero. Había pensado mil formas de aventárselo, pero no haría el ridículo nuevamente.

Cuando todos ya estaban satisfechos, Temari ofreció té, que solamente Gaara, Ino y Sakura aceptaron. Ino se maldijo internamente, pues debería quedarse con Gaara en el salón, pero no podía comportarse como una cría. Debía enfrentarlo de una buena vez.

Kakashi, que no aceptó té, pero de igual forma se fue hasta el salón, miraba a Sakura ponerse cada vez más nerviosa. Parecía una chica de 15 años. Pasó por al lado de Kankuro intentando mantener las distancias con él.

―Ino ―llamó Gaara. Y todos los sentidos se la chica se pusieron alerta. Se giró lentamente intentando mirarlo a los ojos, ¡debía ser valiente por kami-sama!

―Gaara ―murmuró sin saber qué demonios decir.

¿Hola? ¿Te gusto el beso de ayer? ¿Quieres salir conmigo? Todas eran descabelladas. Gaara sonrió levemente. Se quedaron observando unos segundos cuando el chico volvió a habla.

―Ino, quería...

―Gaara ―llamó Sakura acercándose a él. El chico le dio una última mirada a Ino, y luego dirigió su vista hacia la peli rosa.

―Lo siento ―dijo apenada. Miró a Ino y se dio cuenta que había interrumpido un buen momento. Ups. Gaara la miró sin comprender― me refiero al episodio con kakashi ―agachó la mirada avergonzada. Todavía más si era posible. El chico la observó y asintió.

―No te preocupes, Sakura. No tiene importancia.

―Oh gracias ―hizo una leve reverencia― no volverá a ocurrir ―le dirigió una rápida mirada a Ino cargada de arrepentimiento y siguió con su camino. Gaara estaba a punto de retomar la conversación cuando escucho a Temari entrar con el té. Suspiró frustrado.

―Bien, aquí está el té ―puso la bandeja sobre la mesa del salón y volvió a salir hacia la cocina.

Gaara no tuvo más remedio que dejarlo para después. Hizo un gesto con la mano para que Ino pasara primero, y ambos se sentaron juntos en el sillón.

Sakura se sentó lo más lejos que pudo de kakashi, tratando de no mirarlo, acto que resultaba realmente difícil ya que estaban sentados de frente.

Toda la furia se había disipado, ahora estaba nerviosa y muy avergonzada, ya que no quería imaginar qué pensaba él de la escena anterior. No que le importara realmente, si claro, pero se sentía como una cría delante de él. Tomó la tacita con té Sencha* y bebió un sorbo. Al instante, Temari regresó con otra bandeja que olía bastante bien.

―Chicos, ¡prepare hot cakes! ―Sakura escupió todo el contenido de su té.

Estaba bromeando, ¿cierto? Kakashi la miró sonriendo discretamente, pero podía ver la diversión en su único ojo. El muy cretino.

―¿Sakura? ―Ino la miró interrogativa.

¿Ahora qué demonios le pasaba? Suspiró pesadamente. Su amiga no estaba nada bien.

―Lo siento, lo siento ―agarró una servilleta y trató de secarse lo mejor que pudo. De nuevo, toda la atención estaba centrada en ella― es una mala jugada del destino.

―No hay problema ―Temari le sonrió cálidamente― aquí tienes ―le ofreció un platito con los deliciosos hot cakes. Negó fervientemente sin mirar a nadie en particular― oh no seas así ―la chica hizo un puchero― los preparé para ustedes, Kakashi dijo que te fascinaban ―ahí estaba. No era el destino, era él. Maldito ninja copia, esta me las paga, juro por mis calzones que me las paga― nunca tengo la oportunidad de prepararlos, ya que a ninguno de mis hermanos les gusta mucho el azúcar, son unos amargados ―hizo un mohín. Sakura no tuvo más que aceptar temblorosa el platito que le hacía burla. Lo único que faltaba era... ―aquí tienes miel ―dijo Temari sonriente― no hay nada mejor que la miel.

Oh sí, el maldito ninja copia era realmente un genio. Cuando planeaba algo lo hacía perfecto. Le lanzó una mirada envenenada pero no surtió ningún efecto. El jounin seguía mirándola con ese brillo travieso.

Genial. Simplemente genial. No solo tenía que comer los mugrosos hot cakes delante de Kakashi, sino que además, tendría que comer miel, liquida y resbaladiza miel.

Kami me está castigando ―lloró Sakura internamente.

Comenzó una plática entre Kankuro y Gaara. Sobre algunas novedades de otras aldeas y misiones por cumplir. Temari escuchaba mientras comía maravillada, Ino, que se encontraba al lado de Gaara, intentaba mantener la calma, escuchando la poderosa voz del ninja y lo intelectual que se veía.

Los únicos que estaban callados en su propio mundo eran Sakura y Kakashi. La pobre chica estaba nerviosa, la mano le temblaba tanto cada vez que se llevaba un trozo a la boca que podía fácilmente competir con un flan.

Despacio, temiendo derramar el dulce al suelo, se llevó un bocado a los labios. La miel, escurridiza como solo ella sabía ser, se deslizaba por la cucharilla amenazando con caer. Sakura aguantando la respiración se inclinó para alcanzar el trozo y se lo metió a la boca, tan rápido que kakashi quiso reír. Imaginaba las cosas que estarían pasando por esa cabecita inocente e internamente sintió su ego inflarse. Apostaba que la chica había disfrutado ese momento en el salón de té y que no lo había olvidado. No perdía detalle de cada torpe movimiento de la chica, si no hubiera nadie, se habría aventado sobre ella sin importar las protestas de ésta.

Sakura le dirigió una rápida mirada mientras se inclinaba para agarrar una servilleta y vio el brillo en el ojo de kakashi. Se atragantó sintiendo sus mejillas arder.

Oh maldición. Estoy haciendo el ridículo. ¡Estúpido ninja copia! ―se dijo enojada por no poder ser fuerte.

Él, tranquilamente, le tendió la servilleta que ella quería, sonriéndole maliciosamente.

―Maldito pervertido ―siseó despacio, quitándosela de las manos de un manotón, sin volver a mirarlo. Él sonrió triunfante. Ese sonrojo no era por nada.

Después de una larga charla entre los hermanos, ya era tiempo de que Gaara volviera a la oficina.

―Bien, me retiro. Debo ver unas cosas en la academia ―dijo Temari. Miró a Kankuro pero éste la ignoró. Bufó exasperada dando media vuelta― nos vemos por la noche. No olviden la cena...

―¡Oh! Es cierto. Chicas, a las 9 en punto iremos a cenar al local de barbacoa ―comunicó Kankuro la noticia que debió decirles hace un rato. Miró de reojo a Sakura.

―¿Saldremos a cenar? ¡Yay! ―Ino fue la más efusiva. A Sakura en cambio no le hizo mucha gracia. Gaara miró a la rubia sonriendo.

―Debo volver a la torre ―dijo en un suspiro.

Ino inmediatamente se calmó. Se miraron unos segundos hasta que Kankuro interrumpió.

―Te acompaño, debo ir a ver a... tsk solo... debo ir ―Gaara lo miró interrogante.

―¿Por qué te pones nervioso? Nadie te estaba pidiendo explicación. Te echas al agua solo, hermanito ―canturreó risueña su hermana mayor. Ya podía imaginar la razón. Sin más, abandonó la sala completamente. Kankuro la observó ceñudo.

―Kakashi-san, puede ir a la academia si lo desea ―dijo Gaara. Después de todo, estar en la mansión sin hacer nada debía ser aburrido. Claro, el no sabía que Kakashi podía pasar todo el día leyendo su estúpido libro sin aburrirse― Ino, nos vemos en la noche ―la chica en cuestión asintió sonrojada hasta las uñas. El chico sonrió internamente― Sakura... ―asintió desapareciendo por la puerta.

Kakashi los siguió luego de dirigirle una última mirada a una furiosa Sakura.

―Nos vemos, chicas ―se despidió Kankuro.

Las chicas se miraron entre sí, y se largaron a reír. ¿Cuál de las dos estaba en peor situación?

―Estamos acabadas ―murmuró Ino echándose como vaca en el sillón. Sintió el leve aroma de Gaara que aun quedaba impregnado y recordó― Ah, maldita frentuda, ¡interrumpiste justo cuando quería decirme algo!

―Oh cerda, lo siento ―dijo apenada― en serio, me di cuenta cuando vi tu rostro de limón agrio, pero ya era tarde ―Ino bufó enojada.

―Ahora no sabremos qué quería decirme ―lloriqueó.

―Si es algo importante, te lo dirá cuando estén a solas ―dijo muy segura.

―¡Ja! ¿sabes lo que le cuesta comunicarse? ―dijo cruzándose de brazos― seguro estuvo toda la mañana intentando tomar fuerzas y tú lo arruinaste.

―Se ve que no lo conoces bien ―dijo Sakura frunciendo el ceño― creo que hasta Temari se da cuenta de que Gaara está interesado en ti. ¿No te has dado cuenta que siempre se dirige a ti? ¡Con suerte se despidió de mi! Y eso que soy más linda que tu, cerda ―bromeo la chica.

―En tus sueños frente. Bueno, como sea. Hoy debemos ir presentables. No creo que tengamos que vestirnos como kunoichis, ¿verdad? ―Sakura estuvo de acuerdo― ¡bien! Busquemos un lugar donde comprar.


Habían pasado casi tres horas buscando en las pocas tiendas de ropa que había en la aldea, algún atuendo adecuado. No había mucho donde elegir, pero la mayoría eran primaverales, ya que el clima así lo requería. Había un par de abrigos y sweater porque las noches eran heladas, la mayor parte del tiempo con viento, pero de eso nada mas, todo lo demás era ropa fresca. Cuando encontraron lo que mejor les quedaba, caminaron sin rumbo fijo buscando algún lugar para beber algo fresco. Ya eran las 6 de la tarde y quedaban dos horas para ir a casa y prepararse.

―... así que, creo que esos zapatos no me vendrán ―terminó diciendo frustrada la peli rosa.

Miró hacia su derecha al no obtener respuesta de su amiga, y se dio cuenta que estaba plantada dos pasos más atrás mirando fijamente un punto al frente. La chica siguió la línea de visión para encontrarse con Gaara... y una ¿chica?

―Ino... –llamó la chica, pero nada. Estaba en el mundo de los celos. Por desgracia, el chico caminaba en dirección contraria a la de ellas, por lo que se cruzarían inevitablemente.

Unos pasos más adelante, había una cafetería donde había variedad de refrescos de frutas exóticas, por lo que Sakura decidió entrar allí. Arrastró a la rubia hasta situarse frente al local, cuando Gaara se detuvo delante de ellas.

―Estoy agotada, Gaara ―dijo la chica castaña a su lado.

A Ino casi se le cae la mandíbula. ¿Gaara? Solo ¿Gaara? ¿Quién se cree esta mocosa...?

―Confianzuda ―murmuró. Sakura le propinó un codazo.

El chico la observó detenidamente. No tenía mal audición y había escuchado perfectamente a Ino. Se puso incomodo con la situación.

―Gaara. ¿Ya saliste? ―preguntó Sakura tratando de evitar que Ino hiciera algo.

―No. Tuve que ir a la academia y...

―Gaara debemos apresurarnos ―volvió a decir la mocosa insolente.

El chico dirigió su mirada hasta la chica llamada Matsuri {si, si, era obvio} y la chica supo de inmediato que debía cerrar el pico.

Ino casi, sonríe internamente, pero estaba demasiado preocupado diciéndose que esos dos tenían demasiada confianza.

―Sakura vamos ―habló indiferente la rubia. Pasó al lado de Gaara sin mirarlo― Kasekage-sama ―pronuncio lentamente, haciendo una reverencia, a lo que el joven frunció el ceño molesto― a ver si aprendes a dirigirte con respeto al Kasekage de tu aldea ―murmuró seriamente a la castaña. Ésta se encogió mirando el suelo. Gaara por otra parte se sorprendió. ¿Qué le pasaba a Ino? {¡hombres! No entienden nada}

Sin esperar más, Ino caminó contorneando sus caderas, con su frente en alto, hasta perderse dentro del local. Sakura trató de justificarla.

―Lo siento, Gaara. Está agotada ―dijo apenada.

Esperaba que el chico no fuera burro y se diera cuenta de que Ino estaba realmente celosa, y pudiera aclarar sus sentimientos de una buena vez.

―Vamos ―casi ladró el joven Kage, sin mirar a la castaña.

Una vez que vio a su amiga dentro del local se dirigió a grandes pasos hasta ella.

―Ino...

―No me digas nada, frentona. No te atrevas a decir algo ―llamó la atención de la chica que atendía y enumeró su pedido― quiero el batido de fresa grande, un Ramune de sandía, un pastel de chocolate y un banana Split ―Sakura la miró incrédula al igual que la pobre mesera que no sabía si Sakura pediría o era por las dos. La miró esperando alguna respuesta.

―Ahm... bueno... yo, quiero un jugo de mango. Nada mas ―acotó cuando vio que la chica no se movía. Asintió perdiéndose en la multitud que se hallaba en el local― luego dices porqué estás cerda.

―¡A callar frentuda!

―¿No crees que fuiste demasiado evidente? Hasta creo que la pobre chica se dio cuenta de tu agresividad. Pero qué digo, si incluso la reprendiste por cómo había llamado a Gaara ―le dijo divertida. Ino se encogió de hombros.

―No me interesa, frente, así que deja ya de sacar el maldito tema. Además, creo que ella es una de sus fan girl y no pensé que tuvieran tantas consideraciones ―se llevó un trozo enorme de pastel― seguramente no soy la única a la que pidió que lo llamara por su nombre. Y yo que me sentía tan especial ―lloriqueo, bebiendo de su batido como si fuera alcohol y echándose un gran pedazo de pastel.

―¡Oh por favor! No exageres. Sabes que no le gustan las formalidades, ¡tiene la misma edad que nosotras! ―trató de defenderlo.

―Pero es el Kasekage, si fuera por la edad, entonces nadie lo llamaría con respeto. ¡Tsk! ¡No lo defiendas! Por mí que se vaya lejos con la piernas de pollo ―dijo despectivamente escupiendo un poco de migajas. Sakura se largó a reír.

Habían salido del local a eso 7.30, ya estaba atardeciendo, pero Ino logró acabar con todo lo que había pedido. Los colores anaranjados se mezclaban con el dorado y el azul, mientras las dos chicas caminaban hasta la mansión. Quedaban 30 minutos para las 8 y debían estar listas a las 9. Tenían tiempo de sobra, iban tranquilamente.

Kankuro a su vez caminaba pesadamente dirigiéndose hacia su casa. Venía pensando lo que había visto en la academia. Aun no podía comprender, ¿qué demonios pasaba? Sentía que nada bueno, estaba moviendo sus piezas, lo sabía.

Subió su vista y a unos pasos más adelante iban las chicas platicando alegremente. No tenía ganas de gritar ni de correr y como ellas iban a paso de turista, las alcanzaría de todas formas.

―¿De verdad tienes fantasías con él? ―preguntó Sakura muerta de la risa.

―Hey, ¿a caso tu nunca has tenido una con Kakashi? ―Kankuro levantó una ceja. Las chicas eran más pervertidas de lo que demostraban. Sonrió perversamente, dispuesto a molestarlas cuando Sakura volvió hablar.

―¡¿Si pero con el Kasekage!? ―chilló divertida. Kankuro se atragantó con su propio aire y frenó en seco. ¿Había escuchado bien?

―¡Pero kakashi era tu sensei! ―contraatacó Ino.

―Oh pero debes admitir que se veía como un dios griego con el uniforme ANBU ―dijo Sakura con los ojos brillantes y baba asomándose por la comisura de sus labios. Kankuro quiso reír. Ino meditó un momento

―Bueno debo admitirlo ―concedió la chica― pero Gaara también se ve atractivo con su traje de Kage ―siguió peleando Ino― ¡no lo niegues! Así que no es mi culpa que se me ocurran miles de fantasías con él.

Ese fue el fin. Kankuro estalló en risas tirado en el suelo. Las chicas se giraron confundidas.

―¿Kankuro? ¿Qué haces ahí? ―preguntó Sakura con una ceja alzada ante tal escándalo.

―¿Qué demonios te causa tan... ―Ino palideció― ta risa...

Un momento.

―¡¿Hace cuanto estabas aquí?! ―se escandalizó Ino. Sakura abrió la mandíbula más de lo normal.

―¿Kankuro? ―volvió a preguntar Sakura, esta vez temerosa.

Nada. Que no. Estaba ocupadísimo revolcándose en el suelo riéndose como loco.

Sin previo aviso Sakura vio a unos metros la figura de Gaara caminando tranquilamente hacia ellos, era la hora de volver a casa. Debía parar a Kankuro o Ino estaba perdida. Y no solo ella, porque el muy idiota podía soltar lengua con kakashi también. Miró de soslayo a Ino, nada, no se había dado cuenta, estaba demasiado ocupada lamentándose como para reparar en la presencia del Kage.

Kankuro, quien ya estaba tomando conciencia, se sentó en el suelo mirando a una luego a la otra.

―Menudas pervertidas son ―dijo como si nada.

Gaara cada vez se acercaba más, y nadie excepto Sakura se percataba.

―Etto, Ino, vámonos ―Ino asintió pero Kankuro ya había sentido a su pequeño hermano.

Giró su rostro y se encontró con su hermanito llevando la ropa de Kasekage. Ino quiso vomitar allí mismo. Su rostro había pasado del blanco al rojo tomate en un segundo.

No. No .no .no. no podía estar pasándole esto.

―Pero si viene el joven Kasekage de la arena ―dijo Kankuro solemnemente.

Ino reaccionó tan rápido que no le dio tiempo de mirarlo. Saltó sobre Kankuro quien con sus buenos reflejos se puso de pie de un salto y comenzó a correr hasta la mansión. Con Ino siguiéndole los talones.

―¡Ven aquí, idiota! ―chilló Ino.

Gaara, confundido miró a Sakura y luego a Ino. Sonrió imperceptiblemente. Ino siempre lo sorprendía.

―¿Qué hizo mi hermano ahora? ―preguntó curioso. Sakura se atragantó.

―¡Ah! hahaha, nada ―Gaara la miró detenidamente. Algo pasaba― vamos, vamos. ¡Tenemos que ir a la cena! ―dijo nerviosa arrastrando al joven hasta la mansión.

Mientras en la casa, Kankuro corría alrededor de la sala hasta que Ino, impulsada por el coraje y la vergüenza de mirar a Gaara cuando se enterase, alcanzó del cuello al chico y le siseo tan amenazadoramente, que Kankuro casi, casi, se estremece.

―Una palabra a tu hermano, y eres hombre muerto... te dejaré sin descendencia lo juro por kami-sama.

―Está bien, está bien ―se rindió por el momento.

―¿Qué les pasa a ustedes dos? ―preguntó Temari desde la cocina. Pronto apareció kakashi.

Ino se puso nerviosa. Genial, ahora era su turno de hacer el ridículo. Lo soltó a regañadientes del cuello e hizo el vano intento de sonreír.

―Oh nada, nada. Solo que Gaara se ve bien con el traje de Kage, ¿verdad Ino? –ésta lo fulmino con la mirada. Él sonrió inocente.

―Eh sí. Estupendo ―hecho, quedará sin su "amiguito" pensó Ino.

―¿Verdad que se ve adorable? ―dijo Temari. Lejos de captar el mensaje de Kankuro― él es perfecto para Kage, lo lleva en la sangre.

―Oh, más que adorable diría yo ―Ino le dió un pisotón en su pie derecho, Kankuro soltó un quejido pero continuó. Estaba tentando su suerte― incluso hay chicas quienes suspiran y tienen... ―Ino lo agarró del cuello murmurando millones de amenazas.

-Estás muerto. Buscare a ese chica que tanto te gusta y creare tal rumor sobre ti, que no le quedaran ganas de salir contigo, ¿capicci? –susurró tan amenazadora que Kankuro tragó saliva. Sabía que su hombría corría peligro en boca de Ino.

―¿Qué sucede? ―oh no. Gaara.

Ino se puso colorada de inmediato.

―Nada hermano, estábamos jugando –dijo el chico riéndose nerviosamente. Ino lo miro triunfante.

―¿Ino? ―llamó a la chica. No podía creer en la palabra de su hermano. La chica ni siquiera levantó la vista. Solo le limitó a asentir levemente― ¿estás bien? ―comenzó acercarse, la chica sintió que se desplomaría de una arritmia.

―¡Bien! Solo queda una hora ―gritó Temari, que luego de ver a Ino ahorcando a su hermano, supo que algo había hecho Kankuro, y no era de extrañar― así que me retiro. Ustedes ―apuntó a sus hermanos― diríjanse ahora mismo a sus alcobas y arréglense― Kankuro murmuró algo como "sí, vieja amargada. Parece una madre..." para su suerte la chica no había escuchado.

―Eh Gaara ―llamó Kankuro. Ino contuvo la respiración. Había quedado a pasos del chico, Temari la había salvado. Ahora corría peligro de un infarto gracias al cara de gato― ¿llevarás la ropa de Kage? ―oh, genial. Simplemente genial. ¿Por qué no lo mató cuando tuvo oportunidad?

Su hermano lo miró interrogativo. Temari detuvo sus pasos girando hacia ellos.

―Ahora que lo mencionas... será una cena entre amigos ―dijo pensativa― bueno, también es para celebrar el esfuerzo que han hecho las chicas ―hizo una pausa― pero no creo que sea necesario que vistas formal. ―dijo finalmente. Ino botó el aire contenido de una sola vez. Gaara la miró de reojo.

―De acuerdo ―dijo asintiendo. Le dio una última mirada a Ino y se retiró.

Ambas chicas pasaron al lado de Kankuro amenazándolo con una gélida mirada, que al joven marionetista no le hizo ni cosquillas. Sakura ignoró por completo a kakashi, mientras este la seguía con la mirada hasta que se perdió escaleras arriba. Luego observó a Kankuro. El chico, desconfiado, lo miró con los ojos entrecerrados. Mantuvieron una batalla campal, hasta que el jounin esbozó una sonrisa y desapareció.

Algo andaba mal con ese jounin, se repetía Kankuro. No sabía que era, pero estaba seguro que algo planeaba, y podía apostar a que él estaba implicado... De pronto, recordó lo de la academia.

―Bien, ayudar a Sakura quizás traiga sus consecuencias ―murmuró. Estaría preparado para cualquier ataque.


En la habitación de las chicas había un total caos. Ambas corrían de un lado a otro ordenando encima de sus respectivas camas la ropa que se pondrían, maquillaje y zapatos. Sakura se lanzó hacia la puerta del baño, ya que había uno solo en la habitación y debía ganarlo antes que Ino. Solo quedaba una hora para arreglarse, ¡no había tiempo que perder! Cerró de un portazo cuando estuvo dentro colocando el cerrojo para evitar una embocada de Ino. La rubia maldijo a viva voz. Tomó sus cosas y salió rápidamente hasta el baño que estaba afuera, justo en frente de la habitación. Miró a ambos lados y cruzó corriendo hasta ingresar. Luego al terminar, hizo lo mismo, no quería que Gaara la pillara en mitad del pasillo solo con una toalla encima. Eso sería realmente vergonzoso, por no decir, excitante.

Abrió la puerta metiéndose tan rápido que tropezó con sus propios pies.

―Maldita frentona, para la próxima te toca afuera ―masculló enojada. Se percató que la chica ya estaba vestida― vaya, eso fue rápido.

―A diferencia de ti ―contestó Sakura que buscaba sus zapatos.

Ino bufó molesta dirigiéndose hacia la cama y se vistió en tiempo record. Se maquilló lo más simple posible, delineador en sus ojos y brillo labial. A su mente llegó la imagen de Gaara besándola. Pero esta vez un beso de verdad. Algo más que un simple roce. Sintió un frío aire en su espalda que la hizo temblar de anticipación.

―Cerda, deja de soñar y termina de una vez ―interrumpió Sakura. Ino se sonrojó por sus pensamientos y le sacó la lengua risueña. Sakura sonrió feliz.

―Vamos frentona, estoy lista ―tomaron aire casi al mismo tiempo y suspiraron.

Que sea lo que Kami quiera...

Bajaron las escaleras nerviosas y ansiosas. No sabían muy bien porqué, solo se trataba de una simple cena, ¿qué podría ocurrir? Cuando estuvieron en la sala, vieron a Temari esperando sentada en uno de los sillones y Kakashi en otro. Solo faltaba Gaara y Kankuro.

―¿En qué demonios se quedaron mis hermanos? ―preguntó enojada la mayor.

Vestía una blusa escocesa roja y blanca de manga corta, un short blanco y unos tenis blancos. Además de un bolso café. El cabello lo llevaba en una coleta baja.

Las chicas se sorprendieron ya que generalmente los hombres son los que esperan por las chicas, ¡no al revés! Sobre todo con Ino y Sakura que siempre llegaban tarde a las citas. Casi sintieron ganas de reír.

Sakura dirigió una rápida mirada a Kakashi que se encontraba imperturbable sentado pero él ya se encontraba mirándola. Corrió su rostro rápidamente avergonzándose. Iba a sentarse cuando escuchó pasos.

―Te digo que no fue nada ―se escuchó desde las escaleras. Gaara gruño no muy convencido― además, ¿por qué tanto interés?

―Ustedes dos. Se puede saber ¿qué demonios hacían? No es como si tuvieran que maquillarse ―protestó Temari. Ambos chicos la ignoraron.

Kankuro silbó observando a Ino y luego Sakura. Ambas se sonrojaron, Gaara en cambio lanzó una mirada de odio a su hermano.

Ino llevaba el cabello suelto acompañándolo con un sombrero veraniego con una cinta negra. Una blusa holgada larga de color blanco, unos short de jean y unas botas largas con flecos café.

Sakura vestía una blusa de un rosado pálido larga y en capas ajustada en el busto, un short de jean y unos flats fucsia con una rosita en la punta. El cabello lo llevaba en una coleta suelta con unos mechones cayendo por su rostro.

―Lucen perfecto. Valió la pena la espera ―dijo ganándose un buen zape de parte de su hermana.

―¿Qué espera, idiota? Si fuimos nosotras las que esperamos por ti ―gruñó. Kankuro se encogió de hombros― bah, como sea, vamos de una vez.

Kankuro se acercó hasta Sakura ofreciéndole su brazo, a lo cual la chica sonrió complacida aferrándose a él. Kakashi enfurecido, le advirtió al chico silenciosamente, pero Kankuro lo ignoró y siguió a su hermana.

Mocoso insolente. Bien, si quiere hacerme enojar, tendrá guerra.

No se quedaría de brazos cruzados, no señor. No había ido hasta Suna para vacacionar.

Ino miró divertida la escena, había sentido el cambio de chacra del jounin y le parecía de novela lo que sucedía. Suspiró pensando en que ella tampoco se quedaba atrás con lo que sucedía en su vida.

Alcanzó a dar un paso cuando una mano se posó frente a ella. Observó a Gaara y sonrió como boba. Tomó temblorosa la mano que le ofrecía el chico. Tiró de ella y comenzaron a caminar.

Tal vez, la noche no sería la mejor para Sakura, pero al menos lo sería para su amiga Ino.

Continuará...


*Sencha Es un té japonés que se cuece por unos segundos y luego se deja secar. Es más amargo que los otros tipos de té y se bebe frío o caliente, según la estación.

¡Hola! Soy Mei. Han pasado demasiadas cosas que no vienen al caso comentarlas ahora. Sólo diré que he retomado nuevamente la historia. Sophie está mejor, pero ha decidido hacer su propia historia. No les cuento mas, porque será sorpresa, solo les adelanto que lleva 3 capítulos terminados.

Bueno, en compensación por la demora subiré el capitulo 13 y el 14 en unos momentos porque debo editarlo. Espero que les agrade porque perdí un poco la perspectiva, aún teniendo una pauta, me desvié un poco y pido disculpas por ello. Además, se darán cuenta que hay bastante de G&I, no se enojen pero con Sophie creemos que las otras parejas también merecen un espacio... sé que me matarán, pero les adelanto que el cap. 15 estará lleno de drama para Kakashi.

Un saludo enorme y gracias a aquellas personas que me agregaron a Face, sus mensajes me hacen realmente feliz, además he conocido montón de gente hermosa y con muchas ganas de visitar Japón y Corea. He ayudado en lo que he podido y espero de corazón que puedan visitarme.

Ja ne!