Disclaimer: Ninguno de los personajes me pertenecen. Son todo creación de J.K.R . Sólo la situación insólita salió de mi cabeza.

Noches de bodas (Remus y Hermione)

Esa noche, después de cenar, la Remus y Hermione decidieron quedarse a dormir en el número doce de Grimmauld Place a pedido de Sirius. El secretario enviado por el ministerio no tardó mucho en llegar así que la nueva pareja de recién casados se encaminó a la habitación nupcial que Hermione había preparado a pesar de que Luna había insistido en que no lo hiciera.

-¿Crees que esto es una buena idea?- le preguntó Remus a ella.

Hermione sonrió y se acercó a donde estaba él para rodearlo con los brazos y darle un suave beso en los labios.

-No- le confesó ella- Pero de todos modos creo que sería bueno para ambos… Ademas, Luna lo ama.

Remus abrió los ojos inmensamente a causa del asombro.

-¿Luna ama a Sirius?- inquirió.

Hermione sonrió mientras asentía.

-Cree que es a causa de la picadura de no sé qué cosa pero es obvio que lo vio y se enamoró- hizo una pausa y lanzó un suspiro.- Sólo espero que Sirius no le rompa el corazón porque te juro que por muy amigo tuyo que sea…

Remus rió suavemente. Le encantaba ver a Hermione defender a las personas que quería.

-Anda vamos a dormir- le dijo- No tenemos que hacer nada más esta noche.

-¿Te dijo Sirius lo que iba a hacer para hacerle creer al Secretario que en verdad consuman el matrimonio?- le preguntó.

-No- contestó Remus negando con la cabeza mientras comenzaba a caminar con ella hacia la habitación sin soltarla-Pero creo que sólo esperará… No le queda otra.

Hermione sonrió y a Remus aquella sonrisa le pareció sospechosa.

-Tú sabes algo, ¿Verdad?- le preguntó.-¿Qué es?

-Sólo que Sirius se llevará una sorpresa- dijo misteriosamente.

Remus no insistió ya su amigo vendría después a él atormentado y, si se enteraba que Hermione tenía algo que ver, se vendría a quejar.

Entraron a la habitación y Remus se sentó en el borde de la cama a sacarse sus zapatos mientras Hermione se quitaba los pendientes que se había puesto esa noche. Se desató el cabello dejándolo suelo y luego se acercó a su esposo dándole la espalda.

-Ayúdame con el cierre, por favor- le pidió.

Remus miró aquel cierre que venía desde la mitad de sus omóplatos hasta la parte baja de su espalda y sonrió pícaramente sin que Hermione pudiera verlo. Tal vez los recién casados no hicieran el amor pero eso no implicaba que ellos tampoco.

-¿Remus?- inquirió ella al notar que éste no hacía nada.

-Ya te ayudo, amor- le dijo y comenzó a bajar el cierre pero a medida de que la piel iba quedando descubierta él la iba besando.

Hermione sonrió y se estremeció a la vez al sentir sus labios. Remus siguió besando el centro de su espalda, por toda la extensión de su columna, hasta llegar a la parte más baja donde raspó la piel con sus dientes consiguiendo sacarle un sonoro jadeo.

Colocó sus manos, sin darla vuelta aún, en sus hombros y lentamente deslizó las mangas del vestido por ella con suavidad por toda la extensión de sus brazos y su cuerpo haciendo que éste cayese parsimoniosamente hasta el suelo. Fue ahí cuando la dio vuelta y quedó su rostro a la altura de su pecho desnudo dado que no llevaba sostén. Sus miradas se encontraron y ambos pudieron ver el deseo plasmado en sus pupilas.

Remus la atrajo aun más a él y comenzó a besar sus senos robándole gemidos. Los besó y los acarició con su lengua sosteniéndola por la cintura contra su cuerpo dado que las piernas de Hermione habían comenzado a temblar haciéndola perder el equilibrio.

-Remus…- gimió su nombre ella mientras enredaba sus dedos con desesperación en el cabello de él tironeando suavemente.

Remus la colocó sobre la cama y antes de volver a ella tomó su varita y lanzó un hechizo silenciado a la habitación para que nadie los escuchase.

Hermione se sentó en la cama y lo hizo volverse hacia ella adueñándose de su boca con desesperación mientras comenzaba a sacarle el saco que llevaba tirándolo en el suelo. La camisa no tardó demasiado en seguir el mismo camino. Las manos de Hermione recorrieron toda la extensión del pecho de su marido subiendo y bajando hasta el borde del pantalón para luego volver a subir y acariciar su espalda.

Remus abandonó su boca y comenzó a besar sus senos de nuevo haciendo que ella arqueara su espalda. Descendió con una tortuosa lentitud por aquel estómago plano hasta el borde superior de su ropa interior. Lo tomó con sus dientes y ayudándose con las manos comenzó a bajarla por toda la extensión de aquellas piernas bien formadas hasta quitárselas por completo. Comenzó a acariciarla mientras volvía a besarla. Hermione no podía hacer más que gemir sobre sus labios mientras se aferraba con desesperación a sus hombros rasguñándolo de vez en cuando dejando rojizas marcas.

Llevaban seis meses casados y ninguno de los dos se cansaba de amarse una y otra vez. Cada vez que Remus veía a Hermione no podía evitar sentir que la felicidad y el amor lo llenaran acompañando al deseo. Era algo fuerte, poderoso y ansiaba que no se acabara nunca. Su corazón se aceleraba con una de sus sonrisas y sus manos sudaban cuando se ponía nervioso a su lado… parecía un niñato en su primera cita pero lo mejor de todo era que a ninguno de los dos le importaba.

Se desvistió rápidamente colocándose al lado de la cama mientras la hacía colocarse boca abajo con las manos y las rodillas apoyadas en la cama. Desde esa posición la penetró lentamente. Cerró los ojos gimiendo su nombre. Se quedó unos momentos así, quieto, disfrutando de sentir la calidez rodeándolo y luego comenzó a moverse con cuidado.

Las manos de Hermione se aferraban a las sábanas de la cama con los nudillos blancos mientras gemía del inmenso placer que sentía. Necesitaba más y así se lo hizo saber a Remus quien no tardó en complacerla moviéndose más rápidamente.

Ambos gimieron con fuerza cuando llegaron a la cúspide del placer a la vez. Remus salió del interior de ella y la acomodó en la cama tapándola con la colcha y acostándose a su lado. Todavía con la respiración agitada y el corazón acelerado, se acercó a sus labios y dejó un suave beso en ellos demostrándole con él todo el amor que sentía.

-Mi amante- susurró Hermione-Mi amor.