Disclaimer: Ninguno de los personajes me pertenecen. Son todo creación de J.K.R . Sólo la situación insólita salió de mi cabeza.
Sólo amigos
Luna lo había esperado en la cama durante dos horas pero, cansada, triste y con el corazón roto, se había levantado para ir a tomar una ducha. No había tardado mucho pero cuando regresó a la habitación ya vestida se había encontrado con Kreacher que la esperaba con una taza de té con gotitas de limón como a ella le gustaba. La tomó y se lo agradeció con una sonrisa triste.
No quería volver a llorar. No deseaba sufrir por él pero era difícil no hacerlo cuando se sufría por amor. ¿Existiría alguna poción para acabar con el amor? Tal vez la necesitaría si Sirius deseaba divorciarse de ella definitivamente. Le tendría que pedir ayuda a Hermione. Estaba segura que ella conocería algo que la ayudase. Pero a pesar de todo no se arrepentía de lo que había sucedido esa mañana. Se había entregado voluntariamente a él sin saber si la amaba, y lo haría de nuevo tan sólo para poder tenerlo.
Todo había sucedido tan deprisa para ella. Desde la vez que lo había visto en el colegio, en el despacho de la directora, había sentido una atracción fuerte hacia él que no había tenido lugar antes, cuando ella estaba en cuarto año. Había pensado que había sido culpa de los Skowtoas pero luego supo que aquello no era posible dado que el sentimiento, en vez de desaparecer, persistía y aumentaba. Y entonces cayó en la posibilidad de estar verdaderamente enamorada. ¿Amor a… segunda vista?
Lanzó un suspiro mientras iba hacia la cocina bebiendo su té.
¿Cabía la posibilidad de que Sirius llegara amarla? Le dolía pensar que no era posible. Después de todo, ella era Lunática Lovegood.
—Te quiero—musitó pensando en él.
—¿Me lo dices a mi?
Luna levantó el rostro hacia la entrada de la cocina y vio a Ron recostado en el marco de ésta. Ella le sonrió, feliz de tener a alguien que la quisiera a su lado en ese momento.
—¡Hola Ron!—exclamó yendo a abrazarlo— A ti también te quiero.
Ron la rodeó con sus brazos y le besó la frente con cariño.
—Yo también te quiero… muchísimo.
Luna lanzó un suspiro. Sabía que la clase de cariño que ella sentía por él era muy diferente a la que sentía Ron por ella. Se separó de él y le sonrió.
—¿Vamos a la sala? —le preguntó.
—Donde quieras.
Kreacher, que en ese momento entraba a la cocina, hizo una drástica reverencia hacia Luna ignorando completamente a Ron.
—Señorita, ¿Le ha gustado el té que le ha preparado Kreacher?—preguntó el elfo.
—¿No lo habías envenenado?—preguntó Ron frunciendo el ceño.
—Ron, Kreacher jamás haría eso. Es muy bueno—le dijo Luna con tranquilidad y obtuvo por respuesta un resoplido de Ron. Se volvió hacia el elfo y le sonrió— Kreacher, el té ha estado delicioso. ¿Podrías preparar más, por favor?
—Como la ama desee—indicó haciendo nuevamente una reverencia.
—No tienes que llamarme así—se acercó al elfo y le dio un beso en la frente ante la atónita mirada de Ron—Puedes decirme Luna.
Luna se volvió hacia Ron haciendo caso omiso a su expresión y se encaminó hacia la sala. Ron no tardó en seguirla, asombrado aún por lo que acababa de ver.
Se sentaron ambos en el mismo sillón y él no tardó en tomarla de la mano, algo ruborizado y con una tímida sonrisa. Esta vez Luna no pudo devolvérsela. No entendía cómo no podía corresponder el amor de Ron. Él sí la amaba… pero ella ya no tenía remedio, no podría sentir por alguien más lo que ya sentía por Sirius. Lanzó un suspiro.
—¿Qué sucede?—preguntó Ron intentando apartar la mano pero ella se la retuvo.
—Nada—le respondió ella con falsa tranquilidad— Simplemente me desperté un poquito deprimida.
Ron alzó la otra mano y acarició lentamente su mejilla. Luna cerró los ojos, porque aquel tacto a pesar de ser tan cariñoso no le gustaba demasiado. Deseaba que éste fuera Sirius. ¿Por qué él no podía quererla como Ron lo hacia? Estaba segura que Ron no se hubiese marchado si hubiera ocurrido con él lo de esa mañana.
—Lamento si te hago llorar—le dijo mientras apartaba una de las lágrimas que se le habían escapado.
Luna rió suavemente.
—No lloro por ti—le respondió.
Ron se volvió a ruborizar y bajó el rostro hacia el suelo. Luna lo miró con curiosidad porque sabía que él intentaba decirle algo importante.
—Sé… sé que no es igual—comenzó a decir Ron—Sé que… jamás seré él, ni que me llegarás a querer tanto…
Luna estaba por interrumpirlo pero Ron le hizo una seña para que guardara silencio. Él siguió hablando, trabándose con sus palabras por lo nervioso que se encontraba.
—Dijiste que nos podríamos ver… dentro de un mes… En ese momento no comprendí pero escuché a Harry hablando con Hermione y… me enteré del acuerdo que hicieron—hizo una pausa donde tomó aire profundamente— Sé que no tengo ninguna posibilidad de estar a tu lado, de besarte, de despertar cada mañana y comprender que tengo todo ese día y el siguiente, y el siguiente para abrazarte y decirte cuán importante eres para mí. Pero a pensar de todo eso, a pesar de saber que jamás te tendré de esa forma, quiero que sepas que podrás contar conmigo siempre. Cada vez que me llames estaré ahí, cada vez que quieras sentirte consolada, puedes buscarme.
Había dicho todo aquello último rápidamente y sin mirarla. Luna sintió un nudo en su garganta y otra vez se preguntó por qué Sirius no podía amarla como Ron. Pero no tardó en conseguir una respuesta, muy sencilla después de todo: porque si él la amaba como lo hacía Ron dejaría de ser Sirius.
—Ron, yo…
—No quiero que me digas nada—respondió él rápidamente—No quiero que sientas lástima ni compasión por mi…
—No es lástima ni compasión—lo interrumpió Luna—Sé que eres consciente de que nunca podrá suceder nada entre nosotros porque quiero demasiado a Sirius. Pero quiero hacer algo para sellar nuestra amistad.
Ron alzó la cabeza hacia ella interesado.
—¿Qué cosa?
—Besarnos—respondió Luna con calma.
Ron abrió inmensamente la boca y nuevamente se ruborizó hasta las orejas.
–Luna… quiero hacerlo pero… no podré… Sirius me mataría si…
—Olvídate de él por ahora. Esto es algo entre nosotros. Si me besas comprenderás.
Ron negó con la cabeza. Luna estaba asombrada por el modo en que estaba actuando. Podría decirse que había madurado.
—No podría…—dijo.
Luna sonrió.
—Pero yo sí—le respondió ella.
Y antes de que él pudiera darse cuenta de cualquier cosa Luna había rodeado su rostro con sus manos y lo había besado apenas apoyando sus labios sobre los suyos. No fue nada apasionado pero fue algo tierno que conmovió a los dos. Luna se sorprendió por la energía del contacto, no esperaba que fuera así y ni que tampoco se sintiera tan bien, pero ni siquiera se podría comparar con Sirius.
Cuando se alejó un poco, las manos de Ron sostuvieron las suyas, apoyando su frente con la de ella pero sin obligarla a besarla de nuevo.
—Eso fue increíble—musitó él.
Luna estaba por hablar pero entonces se dio cuenta que Ron miraba hacia atrás y rápidamente la soltaba con el rostro horrorizado. Luna giró y vio, con tranquilidad, que se trataba de Sirius.
—Hola—lo saludó con calma—¿Podrías dejarme unos momentos más a solas? Tengo que terminar de hablar con él.
Ella y Ron pudieron ver como las manos de Sirius se volvían blancas ante la fuerza con la que apretaba las manijas de la bandeja. Y sus labios también estaban igual. Sin decir nada, dio media vuelta y se marchó. Pero antes de que Luna volviera a decirle algo a Ron se escuchó un estruendo de las tazas rompiéndose. Ella suspiró. Tendría que hablar con Sirius después.
Se volvió hacia Ron y vio que éste había palidecido.
—Ron, vuelve a sentarte aquí—le pidió ella.
Ron volteó sus ojos hacia ella y asintió temblorosamente. Cuando hizo lo que ella le había pedido, Luna volvió a tomar sus manos y a sonreírle.
—Sí, fue un beso increíble pero…
—Pero no fue lo suficiente—completó la frase Ron por ella.
Luna asintió sintiéndose feliz de saber que él lo había comprendido. Cuando le llegara el momento de besar al amor de su vida, su verdadero amor, notaría la enorme diferencia que habría entre ese y el que le había dado a ella.
—Eres un buen amigo, Ron. Te quiero mucho.
—Yo también te quiero, Luna. Y sé que sólo seremos amigos.
