Disclaimer: Ninguno de los personajes me pertenecen. Son todo creación de J.K.R . Sólo la situación insólita salió de mi cabeza.
Hermione al ataque
Hermione entró a la casa hecha una furia. Cualquiera que la hubiera visto juraría que se había convertido en un torbellino que derrumbaba cualquier cosa o persona que se colocara delante de ella. Por cada uno de sus poros destilaba ira, ira que tenía una dirección fija llamada Sirius Black.
Le había advertido y él, sin importarle, había hecho caso omiso a sus palabras. Pero ella no era de las personas que amenazaban en vano: si decía algo, lo cumplía. Y había jurado hacer sufrir dolorosamente a aquel estúpido mago si hacía derramar aunque fuera una sola lágrima de Luna. Y no sólo había sido una: Luna había aparecido en su casa hecha un manojo de nervios y llorando con un profundo dolor. Nunca la había visto de aquel modo, tan destruida interiormente.
¡Lo mataría! Pero le lanzaría unos cuantos Crucius antes, para hacerlo sufrir, muy lentamente… y se complacería al escuchar sus gritos de dolor.
Nunca se había considerado una persona adepta a la violencia, pero esta vez haría una excepción.
—¡SIRIUS BLACK!—gritó en la entrada de la casa mientras avanzaba buscándolo—¡SIRIUS BLACK SERÁ MEJOR QUE BAJES EN ESTE MISMO MOMENTO SI NO QUIERES QUE YO SUBA A BUSCARTE!—hizo una pausa para prestar atención y ver si aquel mago le hacía caso—TE DIJE QUE BAJES YA MISMO… SI LLEGO A SUBIR TE ADVIERTO QUE LAS CONSECUENCIAS NO SERÁN BUENAS.
Después de unos momentos de silencio se escucharon unos pesados y resignados pasos bajando por las escaleras. Hermione giró hacia allí y el brillo de odio que plasmaban sus ojos sólo aumentó cuando vio a aquel mago idiota que había roto el corazón de su mejor amiga.
Sirius se veía realmente abatido. Miraba el suelo con cansancio y tenía sus brazos a los costados caídos con pesadez. Pero ella no se dejó convencer por aquella lamentable imagen que presentaba porque había visto a Luna y sabía que ella se encontraba peor.
—¡Eres el más grande idiota del mundo!—le gritó—¿Cómo se te ocurre hacerle eso? ¿A caso no te das cuenta que Luna está completamente enamorada de ti? Sinceramente, no entiendo cómo es posible que alguien tan inteligente como ella cayera tan bajo al fijarse en alguien como tu…
Sirius alzó el rostro y la miró consternado.
—Yo…—intentó defenderse pero ella no lo dejó.
—¡¿Dime qué es lo que tiene ella que no te guste?! Es hermosa, con una mente abierta… muy abierta… pero eso es bueno porque no es como esas rubias tontas con las que siempre salías…
–Hermio…
—¡NO ME INTERRUMPAS CUANDO TE ESTOY HABLANDO!—Le gritó apuntándolo con el dedo índice.
Sirius miró aquel dedo con cierto temor. Remus le había hablado de aquello: sólo usaba "el dedo" cuando estaba realmente enojada… y, tal como le había dicho su amigo, aquello no hacía más que aumentar tu culpa. Era como una clara muestra condenatoria del delito que habías osado cometer… ¡Pero, Merlín, su esposa había besado a Ron después de haber pasado la mañana con él!
—¡Yo te puedo interrumpir todo lo que quiero!—exclamó él no dejándose intimidar.
Pero la mirada que le dedicó ella logró lo que "el dedo" no pudo. Sintió el repentino deseo de subir corriendo las escaleras y esconderse en su cuarto.
—Haré como si no escuché eso, Black… Ahora dime una cosa: ¡¿Cómo se te ocurre arrancarle el corazón a Luna, tirarlo al suelo y pisotearlo como si no fuera nada más que mugre de tus zapatos?!
Sirius abrió los ojos inmensamente al oír aquella desgarradora descripción.
—Yo jamás hice tal cosa—se defendió—¡No fui yo quién anduvo besándose con el inútil de Ron!
La expresión de Hermione, para sorpresa de Sirius, se relajó al oír esto. Y, contrariamente a lo que debería esperarse, esto lo asustó más. ¿Qué cosa había dicho para causar tan drástico cambio?
—¿Estás celoso?—preguntó con calma ella y media sonrisa.
—¡¿Qué?! ¡Jamás! ¡No tengo razón para estar celoso de ese estúpido pelirrojo que osó besar en mi propia casa a MI esposa!
Hermione lo miró fijamente durante unos segundos hasta que, finalmente, sin poder seguir conteniéndose, comenzó a reír a carcajadas. Sirius pensó que, sin duda alguna, tanto sexo salvaje con el licántropo de su amigo le hacía mal. Ahora la pobre parecía sufrir de doble personalidad o algo por el estilo.
—¡Ay, Sirius, no puedo creer que te hayas enamorado de Luna!
Sirius siguió mirándola como si estuviera completamente loca. Primero lo acusaba de no corresponder los sentimientos de Luna y ahora insinuaba que aquello era demasiado increíble para ser cierto. ¡Y él que creía conocer a las mujeres! Al parecer, cada vez salían más raras.
Pero de repente, Hermione volvió a colocar una expresión seria en su rostro y lo miró con enojo.
—¡¿Y por qué rayos no le dijiste a Luna en vez de rechazarla cuando vino a explicarte lo que había sucedido con Ron?!
—¡No había nada que explicar! ¡Los vi besándose! Y después ella tuvo el descaro de echarme…
—Pero ella lo hizo porque…
—Sí, sí, sí—la interrumpió él con prisa—Quería demostrarle a Ron que sólo podían ser amigos y bla, bla, bla…
Hermione rodó los ojos colocando una de sus manos en su cadera.
—¡Eres un imbécil! Sinceramente, espero que estés sufriendo mucho… Tú sientes celos por un pequeñito besito que se dieron ellos dos… ¡Pero tú fuiste quien la dejó sola después de que hicieron el amor!
–¡¿Cómo rayos sabes eso?!
Ella lanzó un bufido.
—Es mi amiga, ¿Qué creías? La cuestión es que la dejaste completamente sola después de que ella aceptó entregarse libremente a ti… siendo su primera vez… Me has decepcionado: esperaba otra cosa del gran Sirius Black, el magnífico conocedor de mujeres… Nosotras somos complicadas, mucho más Luna… somos sensibles, tiernas, nos gusta que se queden abrazándonos… ¡No que desaparezcan a los cinco minutos de acabar!
Sirius hizo una mueca de disgusto sabiendo que ella tenía razón.
—Lo sé, pero…
—Sin peros, Sirius, lo que hiciste no tiene perdón—lo interrumpió—¿Tienes idea de cómo se sintió ella? ¡SOLA! ¡Por Merlín, estamos hablando de Luna! Perdió a su madre cuando era pequeña, luego se crió con el loco de su padre quién, para colmo, ahora no está a su lado… Prácticamente estuvo sola toda su vida y cuando, finalmente, podría pensarse que encontró al hombre con quién compartir el resto de su vida… ¡Éste la abandona sin dar ninguna clase de explicación después de haber disfrutado de su cuerpo libremente!—hizo una pausa para tomar aire porque había dicho todo aquello con sin detenerse a respirar—¡Ah! Y me estaba olvidando de tu último gran acto: ¡Echarla sin dejar que, siquiera, te pueda explicar lo que había sucedido con Ron! ¿A caso no te puedes dar cuenta que eso no significó nada para ella? ¡Te ama, imbécil!
Sirius se pasó con nerviosismo la mano por sus cabellos tirándolos hacia atrás y mirando el suelo con desesperación. ¡Maldita sea! Había cometido un terrible error… ¿Y ahora qué rayos hacía?
Hermione notó su cara plasmada de desesperación y, con un enorme esfuerzo, logró contener la risa. Cuando supo que no había problema se le acercó y le colocó una de sus manos en su hombro para darle apoyo.
—Le diré que venga para hablar contigo—le dijo con cariño pero en seguida añadió–Pero si la haces llorar una vez más, maldito, te juro que no saldrás vivo.
Y sin más, desapareció.
Espero que estos dos capítulos seguidos que subí le hayan gustado!
