Los personajes pertenecen a S. MEYER. La historia es creada por mi. NO AL PLAGIO.
Capítulo 8
La cena y... algo más
Después de ver cómo sufrían Alice y Rosalie, Isabella ya no tenía muchas ganas de ir a cenar con Edward pero sería una grosería si faltaba a la cita. Aunque tal vez podría aprovechar y saber más sobre Jasper y Emmett...
—Vamos Isabella abre los ojos— escucho que dijo Alice.
—Esta lista— dijo Rosalie muy contenta.
Abrió los ojos y se miro al espejo, y quedo sorprendida por el trabajo de las chicas, habían pasado unas horas pensando en lo que haría en la cena mientras Alice y Rosalie la arreglaban. Esa idea al principio había sido lo mejor para que ellas se olvidaran de lo que había pasado con los príncipes pero después de ver que la trataban como una barbie, estaba algo impaciente porque terminaran.
El vestido que usaba era de un hermoso color azul, era corto y aun lado de la cintura tenía incrustadas unas piedras pequeñas y por supuesto no podían faltar los tacones plateados. Isabella agradeció que no fueran de un tacón tan alto, aunque ya estaba acostumbrada no hacía falta desafiar al destino. El peinado consistía en usar su cabello suelto mientras un broche hermoso estaba colocado a un lado.
—¿Te gusta? — pregunto Alice nerviosa. Isabella volteo a verla.
—Todo está perfecto— dijo sonriendo y agradecida.
—Ya es hora Isabella— dijo Rosalie sonriendo. Era cierto aunque pensándolo bien, Isabella se dio cuenta que no sabía a dónde irían ni muchos menos donde se verían.
—Chicas creo que no sé a dónde tengo que ir— dijo nerviosa. Segundos después se escucho que tocaban la puerta de la habitación.
—Iré yo— murmuro Rosalie mientras se acercaba abrir.
—Hola— dijo una voz masculina.
—¿Sí? — pregunto Rosalie aunque Isabella se sorprendió por el tono frío que usaba.
—Venimos a recoger a Isabella— contesto esa voz, su tono era seductor...
—Vamos a ver de quien se trata— dijo Alice empujando a Isabella.
Cuando estuvieron frente a la puerta, Isabella se sorprendió al encontrar a Emmett y Jasper.
—¿Ustedes? — pregunto Isabella molesta. Alice le dio oculto una sonrisa y negó con la cabeza.
—Isabella, Edward nos mando para qué te llevemos a la limosina— dijo Emmett sonriendo, su tono era jovial y feliz, Isabella estaba segura que de no saber que Rosalie sufría por su culpa, podrían hacerse fácilmente amigos.
—Está bien— contesto y se despidió de las chicas.
—Recuerden que tienen que salir con Paul y Embry— susurro Isabella sonriendo y cerrando un ojo para que le siguieran la corriente, las chicas asintieron sonriendo. Después regreso su mirada a los príncipes y alegremente se dio cuenta de su expresión de fastidio, era obvio que habían escuchado eso último.
—Vamos— dijo Jasper entre dientes. Isabella asintió sonriendo abiertamente y se fueron.
Mientras caminaba Isabella se estaba poniendo impaciente, Jasper y Emmett no decían nada y eso era exasperante.
—¿Ustedes siempre son así de callados y aburridos? — pregunto cuando pasaban por el jardín. A mala hora tenía que preguntar, delante de la mayoría de todos...
—Nunca nadie me dijo aburrido y menos callado— dijo Emmett riendo a carcajadas. Su risa era contagiosa.
—Pues esa es la impresión que me das al no hablar ni nada— dijo sinceramente.
—Solo queremos que te sientas cómoda y así decidieras cuando era el momento de iniciar una conversación— dijo Jasper sonriendo.
—Entonces... ¿Por qué Edward los mando? — pregunto curiosa.
—La verdad fuimos nosotros los que le dijimos que sí podíamos ir por ti— contesto Emmett
—Exacto, no fue cosa de Edward fue nuestra— dijo Jasper.
—¿Por qué hicieron eso? — pregunto sin lograr entender.
—Digamos que queríamos hacerle un favor a Edward— contesto demasiado rápido Jasper.
—Si claro— susurro Isabella sin poder creer eso.
Se dio cuenta que ya estaba en la salida de la academia y vio a un limosina negra. Edward exageraba, era como si quisiera impresionarla... Si seguramente, pero Isabella estaba dispuesta a dejarle claro unas cosas antes de irse.
—¿Dónde está Edward? — pregunto al no verlo por ningún lado.
—Está dentro de la limosina— contesto Jasper.
—Ah bueno, pues hazme un favor y dile que no pienso subirme a esa monstruosidad— dijo Isabella sonriendo tiernamente. Emmett soltó una fuerte carcajada.
—Págame— dijo muy feliz.
—Maldición, ¿cómo lo sabías? — pregunto molesto Jasper mientras sacaba su cartera y le entrega varios billetes a Emmett.
—Intuición—contesto engreídamente.
—¿Se puede saber que pasa aquí? — pregunto Isabella exasperada.
—Como siempre, ustedes y sus apuestas— dijo una voz familiar. Volteo a ver a quién le pertenecía y se encontró a Edward saliendo de la academia.
—¿No qué estabas dentro de esa cosa? — le pregunto Isabella señalando la limosina.
—No. — le contesto sonriendo de lado. Isabella se sonrojo y decidió mirar a los otros dos príncipes.
—¿Entonces, hicieron una apuesta sobre mi? — pregunto alzando las cejas.
—Si. Le aposte a Jasper que tu odiarías la limosina y él me dijo que como a cualquier mujer, lo más seguro era que te encantaría. Pero yo gane— sonrió Emmett.
—Basta, nos veremos más tarde— dijo Edward despidiéndolos, ellos sonrieron y se fueron.
—Tus hermanos son impredecibles— dijo Isabella.
—No los conoces pero cuando lo hagas estoy seguro que no los tacharías por impredecibles— contesto riendo. Su risa era hermosa pero jamás le diría. —Estás hermosa esta noche Isabella— dijo tomando su mano y dejando un suave beso. Isabella se estremeció y se sonrojo.
—Gracias— susurro. No pensaba decirle que se veía tremendamente guapo en ese traje. —Si no fue tu idea la limosina, ¿en qué nos iremos? — pregunto cambiando de tema.
—En mi coche— respondió y luego de tomarla de la mano, caminaron hasta llegar al estacionamiento y dirigirse a un coche plateado. Luego de que se subieron, Edward arranco. Durante el camino ninguno dijo nada, estaban sumidos en un silencio tranquilo. Llegaron a un restaurante lujoso pero tranquilo y sobre todo muy hermoso.
Entraron tomados de la mano. Algo que sorprendentemente Isabella disfrutaba.
—Buenas noches. ¿Tienen reservación? — pregunto una señorita muy linda.
—Sí. Edward Cullen— dijo él y la señorita abrió mucho los ojos.
—Pasen. Sean bienvenidos. En un momento los atenderán— dijo algo nerviosa cuando ya estaban en la mesa.
—Gracias— contestaron.
—Eso es de mala de educación— dijo Isabella molesta por el comportamiento de la señorita. No paró de mirar a Edward pies a cabeza pero sobretodo lo miro con deseo. Algo la irritaba por completo.
—¿Qué? — pregunto Edward sorprendido.
—Lo sabes perfectamente Edward. — contesto Isabella con los ojos en blanco.
—No tengo idea a que te refieres. Me es difícil leer tu mente— dijo aun sorprendido. Espera, ¿dijo leer la mente?
—¿Tú qué? — pregunto curiosa pero fue interrumpida por la mesera.
—Buenas noches. Aquí les dejo el menú en un par de minutos regreso para tomarles la orden— dijo muy educada y esta vez Isabella se dio cuenta que la mesera no miraba fijamente a Edward.
—Edward ¿Lees la mente? — susurro en voz baja. Edward la miro con un extraño brillo en la mirada.
—Sí. Aunque tú eres inmune a mi don— dijo contrariado.
—Que bueno— contesto Isabella sin pensarlo.
—Para mí no lo es. No puedo saber qué piensas y eso es muy exasperante... Aunque siempre trato de bloquear todos los pensamientos de las personas, pero solo en tu caso odio no poder usar mi don— contesto con sinceridad.
—¿Ya ordenaran? — pregunto la mesera interrumpiéndolos, ellos asintieron.
—Edward ¿Te alimentas de comida normal? — pregunto después de que la mesera se fue.
—Isabella me alimento solo de sangre— susurro Edward.
—Entonces ¿Por qué pediste?...
—Porque debo aparentar ser alguien común— contesto sonriendo. ¿Edward, común? Jamás. Después de eso, la conversación se torno todavía más interesante, Edward le hacía muchas preguntas sobre su pasado y su familia, Isabella las contestaba tranquilamente. Al parecer él quería saber todo sobre ella. Y bueno ella no se quedó atrás y también le hizo muchas preguntas sobre su familia. Mientras hablaban sobre eso, ella se entero que en un par de semanas sería la coronación de Edward, aunque eso era extraño ya que sus padres aun vivían, pero él le dijo que Carlisle su padre había decidió hacerla antes de tiempo para que él empezara a conocer sobre las obligaciones de lo que conllevaba ser rey. Aunque sus padres siempre serían los reyes hasta que fallecieran, algo poco probable y que Edward rezaba porque nunca ocurriera tal tragedia.
Cuanto más conversaban, ella se daba cuenta que Edward no era tan arrogante como había imaginado y se dijo que tal vez lo había prejuzgado mal junto con sus hermanos, que al parecer eran buenas personas...
—¿Tus hermanos andan con las Denali? — pregunto Isabella al recordar a sus amigas. Aunque para ser sincera consigo misma, había dejado pasar el tema porque no quería saber nada de algo relacionado con Edward y las Denali. Pero lo hacía por Alice y Rosalie.
—Está bien te hablare sobre ellas. Las Denali son familia de los Cullen, digamos que son nuestras primas lejanas, y no podemos desairarlas ni mucho menos hacerles daño. Jasper y Emmett no andan realmente con Irina y Kate, simplemente digamos que son un seguro para que ninguna otra se les acerque, y ha servido mucho. Ellos están interesados en alguien más pero no quieren arriesgarse a sentir algo fuerte porque hay muchas cosas que se los impide. — explico Edward serio. No hablo sobre él, no hablo sobre Tanya pero sobre todo no dijo que era eso que les impedía a sus hermanos poder... ¿enamorarse?
Es lo único fuerte que alguien puede sentir... Después de que Isabella terminará de cenar, ya que Edward solo aparentaba comer. Salieron y se dirigieron al coche. Había sido una excelente cena, había podido conocer más a fondo a Edward y sobre su familia.
Durante el camino de regreso Isabella sonreía. Y más porque Edward había tomado su mano mientras manejaba. Era una sensación increíble, cuando estaba cerca de él se sentía protegida... Cerró sus ojos y suspiro.
—Isabella— susurro una aterciopelada voz. —Despierta hemos llegado— Abrió los ojos y vio a Edward cerca, muy cerca. Él sonreía con esa sonrisa que hacía estragos en su cuerpo.
—Lo siento— murmuro sonrojada.
—No tienes porqué, es muy interesante verte dormir— dijo mirándola fijamente, ella no sabía pero que había un significado extraño tras esas palabras. Y tal vez él se dio cuenta de la confusión en su rostro porque le contesto riendo. —Hablas en sueños Isabella— haciendo que ella se sonrojara nuevamente
—Creo que debo ir a mi habitación— dijo nerviosa, mientras se baja del coche. No quería preguntar que había dicho en sueño porque sabía que moriría de vergüenza.
—Está bien. Mañana nos veremos. — dijo mientras se bajaba a velocidad inhumana y se acercaba a Isabella. El corazón de ella empezó a latir furiosamente...
—Si claro— susurro mientras se alejaba de él. Aunque le hubiera gustado quedarse y que la besara, por extraño que pareciera aun no estaba dispuesta a dar ese paso con él. Necesitaba estar segura si él sentía lo mismo.
—Adiós Edward— dijo mientras se alejaba de él y seguía su camino hacia la academia, específicamente su habitación. No miró hacia atrás. Sabía que él la miraba atentamente porque lo sentía así.
Todo había salido bien, lo único que le preocupaba era lo que le tenía que contar a sus amigas, y no eran buenas noticias. Pero a pesar de eso agradeció que su equivocada conclusión hiciera Edward, fuera eso, equivocada. Sonrió al pensar que Edward iba a besarla... esperaba ansiosa saber qué movimiento haría él, ahora que era más que obvio que Isabella no se dejaría tan fácilmente o... ¿si?
.
.
Hola Chicas(:
¿Qué les pareció el capítulo? ¿Bella ya estará enamorada? y ¿Edward también?
Un detalle muy importante fue revelado y será de gran peso para el resto de la historia.
Espero que hayan disfrutado el capítulo(:
Hasta el prox.!
No olvides dejarme tu review :D
.
.
