A pesar de la Muerte

Resumen: No era fácil, ella lo sabía. Pero había nacido así y estaba dispuesta a enamorarlo. Enamorar a Sasuke Uchiha, aquél que había sido su amor en la vida pasada.

Pareja: Sakura Haruno-Sasuke Uchiha

Género: Romance, Fantasía, Amistad, Drama, Sobrenatural.

Disclamer: Naruto pertenece a Masashi Kishimoto.

Capítulo Único: Matrimonio.

Escrito por: Amaya-chan.


Más que la unión de dos personas ante la ley, es la unión de dos almas ante Dios.


Era una hermosa mañana de mi décimo tercer año de vida y estaba arreglándome para asistir a la que sería la boda del año en Konoha.

La de Naruto Uzumaki y Hinata Hyuga.

Sí, de alguna manera mi tan obvio plan de unirlos funcionó de maravillas.

Y ahora me encontraba colocándome mi vestido blanco con detalles rosas, hecho a la medida, cortesía de la familia de la novia.

Suspiré con cansancio. Esos días las cosas habían estado muy movidas.

—Te ves linda, Sakura—alcé la vista para encontrarme a Ino que vestía un lindo traje de seda que resaltaba notablemente sus ojos azules –además de sus lindos atributos.-

—Gracias Ino-nee—le dije con una sonrisa—Tú tampoco estás nada mal.

Ino rodó los ojos pero la sonrisa no se borró de sus labios. Se agachó a mi altura y apretó con fuerza mis mejillas logrando que soltara un quejido de dolor.

—¡Listo!—exclamó con cierta malicia—Ahora sí estás perfecta.

—¡Cerda!—le dije con molestia mientras acariciaba mis coloreadas mejillas—¡¿Por qué hiciste eso?!

—Para darle color a tu cara—contestó mientras miraba su perfecto manicure—Así no estarás 'nada mal'

La fulminé con la mirada y, antes de que pudiera contestarle, mis padres nos llamaron, avisándonos que era hora de irnos.

El camino a la iglesia fue en total armonía, llegamos relativamente temprano porque tenía que prepararme –iba a ser la niña que llevaba las flores- aún así ya había bastante gente. Observé los lujosos autos que rodeaban el pequeño edificio, me sentí algo intimidada.

—Como supuse, la familia de Hinata tiene bastante influencia monetaria—comentó mi madre.

—Tengo entendido que el motivo por el que se casan aquí es porque se conocieron en este pueblo—habló Ino con ojos ensoñadores—¿No es lindo, Sakura?

Asentí levemente.

—Aún así, Hinata-sensei tuvo varios problemas con su familia—comenté mientras aparcábamos—Hiashi-sama no aceptaba a Naruto.

—Y aún no lo hace del todo—suspiró mi padre.

—Bueno, cuando el amor es verdadero, no hay obstáculo que lo detenga—comentó mi madre mientras me abría la puerta.

Observé a mi madre con fascinación. Me pregunté si pensaría lo mismo de mis sentimientos hacia Sasuke-kun. Aún así, sonreí con tranquilidad.

—Tienes toda la razón, mamá—le dije mientras tomaba su mano para cruzar la calle—Además Naruto es un buen chico, algo tonto, pero es agradable.

—Y, aunque Hiashi no hubiese aceptado, al final Naruto hubiese hecho lo imposible para estar con Hinata-san—me dijo Ino con una sonrisa.

—Sí, en eso tienes razón—admití.

Para entrar a la iglesia, tuvimos que presentar nuestra invitación, había guardias de seguridad por todas partes. Después de recibir la aprobación, nos sentamos en una de las filas del medio. Busqué con la mirada a algún conocido que me indicara lo que debía hacer. Hinata-sensei me había dicho que mandaría a su hermana o algún familiar para buscarme, pero no encontré a nadie.

Me acurruqué a lado de mi madre, tal vez, sino hubiera toda esa gente glamurosa y adinerada –que realmente me hacían sentir fuera de lugar-, me hubiese levantado yo misma a buscar a la novia.

—¿Sakura Haruno?—mi familia y yo alzamos la vista para ver a una mujer con el cabello achocolatado y ojos del mismo color. Usaba un atuendo chino que realzaba su linda figura. Asentí algo nerviosa, tratando de recordar donde había visto a esa mujer. Me sonrió con sinceridad.

—Soy Tenten Hyuga—me dijo—La esposa del primo de Hinata, Neji.

Mis ojos se abrieron de par en par, ¿Tenten?, ¿esta mujer era la misma Tenten que yo creía que era?

La figura de una mujer, de un curso superior, algo marimacha que siempre buscaba pelea con Arisa, más por diversión que por odio, me llegó a la mente. En aquél entonces, Tenten usaba unos moños para recoger su largo cabello, pero ahora lo llevaba suelto. Además había dicho que era la esposa de Neji Hyuga, el amargado asocial primo de Hinata que yo, es decir Arisa, adoraba joder hasta la saciedad con ayuda de Tenten.

¿Realmente estaban casados? Me quedé muda por un momento tratando de organizar las ideas, mientras veía como los labios de Tenten se movían y mi madre asentía a lo que decía, lo cual yo no entendía ni pio.

—¿Sakura?—regresé a la realidad cuando mi padre me llamó, parpadeé confusa y luego miré a todos con vergüenza.

—¿Sí?—dije todavía aturdida.

—Que acompañes a la Señora Hyuga—joder, oír eso me daban ganas de reírme hasta la saciedad—para prepararte.

—En-entendido—asentí lenvemente.

—Sígueme—me pidió Tenten –la Señora Hyuga, creo que nunca superaré eso- mientras comenzaba a andar.

Me levanté con prisa para evitar quedarme rezagada y la alcancé con facilidad. Comenzó a repetirme lo que el organizador de la boda había dicho hasta la saciedad: que si camina cuando suene la música, no hagas esto, has aquello y todo aquél blah, blah, blah.

Asentí mientras trataba de quitarme la imagen de Tenten sucia y con el labio roto después de una de nuestras tantas peleas. Luego me condujo a un cuarto y me entregó una cesta de flores. Cuando iba a comenzar a parlotear de nuevo, alguien entró a la habitación.

—¡Neji!—exclamó mi acompañante dirigiéndose hasta él, le plantó un casto beso en los labios –tuve que controlar mi risa- y, para mi sorpresa, Hyuga sonrió—¿Ya está todo listo?

—Casi—respondió con su voz monótona de siempre—¿Ella es…?—alzó una ceja al verme.

—¡Oh!—Tenten me tendió la mano para que me acercara—Sakura Haruno—le sonreí con dificultad, es la que abrirá la marcha.

Su esposo me estudió meticulosamente y luego asintió.

—¿Estás ocupada? Hanabi-sama me pidió que te buscara.

—No, estaba por terminar—le sonrió—Sakura, ¿podrías esperarme un momento?—asentí—Bien, regreso en seguida—me dijo mientras tomaba la mano de Neji Hyuga y salía de la habitación.

Suspiré levemente y contemplé el cuarto en el que estaba. En realidad era sencillo, no había nada que llamara mucho mi atención, salvo por un espejo que estaba colocado en un rincón. Me acerqué con curiosidad y contemplé mi imagen, luego se me ocurrió una absurda idea.

Tomé de una mesa un mantel blanco y las flores de la canasta que Tenten me había dado. Me coloqué, con cuidado de no dañar mi peinado, el mantel sobre la cabeza y sujete las flores con ambas manos.

Luego con algo de ansiedad, contemplé nuevamente mi imagen en el espejo. No era específicamente una novia la que se reflejaba allí, pero básicamente eso era lo que trataba de conseguir. Di una vuelta alrededor de mi misma, mi vestido tomó algo de vuelo, traté de imaginarme en mi propia boda, cerré mis ojos, y comencé a hacerme la idea de que Sasuke-kun estaría afuera, esperándome para llevarme al altar.

La sensación fue casi palpable, el anhelo realmente me llenó. Abrí mis ojos, lista para contemplar nuevamente a una niña fingiendo ser una novia, pero el susto que me llevé en ese momento me dejó muda.

Allí ya no había una niña de cabello rosa, sino una adolescente de hebras plateadas.

Arisa me miraba con tranquilidad, llevaba un largo vestido de novia tan perfecto que parecía de esas películas antiguas. Sus ojos aguamarina me miraban con diversión, como si supiera algo que yo no.

No sabía qué hacer.

Jamás me había sucedido algo así. Vi como ella abría los labios, dispuesta a decirme algo, pero en ese momento, la puerta se abrió nuevamente haciendo que soltara un gritito de sorpresa y que se me cayeran las flores.

Sasuke me miró con una ceja alzada desde el umbral de la puerta.

—E-eres tú—dije con dificultad. Miré con disimulo hacia el espejo, pero sólo encontré mi reflejo. Aclaré mi garganta—Me diste un buen susto, Sasuke-kun.

Siguió mirándome con indiferencia por unos segundos.

—¿Qué hacías?—preguntó.

—Ah, pues, jugando—respondí nerviosa—Me imaginaba como una novia—le sonreí mientras me quitaba mi improvisación de un 'velo'—¿Y tú?, ¿no se supone que debes estar con Naruto?

—Tenten me mandó a buscarte—se encogió de hombros—Acepté con gusto, si seguía con el dobe y sus jodidos nervios iba a volverme loco.

Sonreí con comprensión.

—Bueno, déjame recoger esto—señalé las flores y el mantel—Y nos vamos.

Asintió y me esperó con paciencia mientras hacía lo que le dije. Luego tomé la cesta con las flores y me apoderé de su mano.

Cuando salimos del cuarto y nos unimos a la muchedumbre, vi que varias mujeres se volteaban para violar con la mirada –porque realmente eso era lo que hacían- a Sasuke-kun. Fruncí el ceño y lo miré con disimulo.

La verdad, debido al susto anterior, no había tenido tiempo de contemplarlo. Sasuke siempre había sido guapo, pero con traje y corbata estaba de muerte.

¿No había alguna regla que le prohibiera ser más deseable de lo normal?

Mis mejillas se colorearon al dame cuenta de que ese hombre estaba tomando mi mano, que era mío por esa fracción de tiempo y que sólo yo tenía su atención. No esas mujeres operadas de pies a cabeza, con sus radiantes vestidos de diseñador y sus peinados perfectos.

Sasuke Uchiha andaba conmigo y eso era lo que ellas no iban a conseguir. Sonreí con autosuficiencia.

—¡Sakura!—vi como Tenten me llamaba con una sonrisa—Gracias por traerla, Sasuke.

—Hmph.

—Bueno, toma tu lugar—le dijo mientras guiñaba el ojo—Es hora de comenzar esto.

Sasuke asintió con tranquilidad y se fue a colocarse a lado de un rubio que, se notaba a leguas, estaba nervioso.

Vi como le decía unas cosas a Sasuke y este, para sorpresa de todo el mundo, le metía un golpe. No pude comprender lo que le decía a Naruto, pero sé que el semblante de Uzumaki cambió repentinamente y asintió con una sonrisa.

Tenten me llevó hasta la entrada en donde un auto lujoso estaba aparcado. Me emocioné cuando del vehículo se bajó la novia más hermosa que hubiese visto en mi vida. Hinata tomó algo de aire y sostuvo la mano que su padre le ofrecía. Hiashi Hyuga no sonrió pero se notaba a leguas lo orgulloso que estaba de su hija.

—Si tu madre estuviese con nosotros—habló con su voz grave—Estuviese tan orgullosa como yo lo estoy de ti, Hinata.

Los ojos de la chica se llenaron un poco de lágrimas que contuvo con fuerza. Recordé las mil y un veces que Hinata me contaba lo mucho que deseaba oír a su padre decirle estar orgulloso de ella.

Sentí un pequeño sentimiento de emoción, mientras que por mi mente, las memorias de Arisa para con Hinata pasaban en cámara lenta, tan claras como si fueran mías propias. Hinata abrazó a Tenten con fuerza y después a Hanabi, su hermana, por último me dedicó una amplia sonrisa y se agachó para darme un gran abrazo.

No sé qué me impulsó a hacerlo, pero lo hice.

Antes de que se alejara de mí, tomé su rostro entre mis pequeñas manos, como Arisa lo habría hecho, y le planté un suave beso en su frente.

—Estoy orgullosa de ti, Hinata—le dije quedito, sólo para que nada más ella oyera. Porque eran las palabras mías, las de Arisa, hacia ella.

Me miró embobada por un momento, como tratando de asimilar algo que estaba fuera de lugar. Su rostro se puso triste pero luego sonrió con nostalgia.

—Gracias, Sakura-chan—me respondió con su dulce voz. Luego, tomó el brazo de su padre y entramos a la iglesia.


Hinata Uzumaki sonreía con sus mejillas coloreadas de un suave carmín mientras posaba para la cámara. A su lado, Naruto se mostraba orgulloso de su esposa.

—Hacen una pareja tan tierna—Ino soltó un suspiro—Se nota que Naruto ama a su esposa, ojalá me consiguiera alguien así—chilló.

—Primero tendrías que dejar de ser cerda—comenté mientras me llevaba a la boca un pedazo de pizza.

Ino frunció el ceño pero no dijo nada.

—A propósito, ¿cómo conseguiste pizza?—me preguntó mientras tomaba un pedazo de aquella comida—Somos los únicos que tenemos.

—Sasuke-kun—dije nada más.

—Oh—respondió con compresión—Tenemos suerte, no me gusta nada de esos platos de 'alta cuna'.

—También compró ramen—me miró con una ceja alzada—Para Naruto—aclaré.

—Es un ramen adicto—suspiró Ino.

Asentí mientras me devoraba otro trozo de pizza.

—Su atención por favor—habló Tenten desde el micrófono—Es hora de que la novia lance el ramo.

Ino me miró y yo la miré. El silencio reinó por un momento antes de que el escenario se llenara de muchas femeninas. Nos logramos meter entre el gentío, pero unas mujeres más adultas me sacaron a empujones y terminé en lo más último.

¡Rayos! ¡Estúpidas viejas! ¡Yo quería el ramo de Hinata!

Suspiré con fastidio, sabía que Hinata no tenía tanta fuerza como para lograr lanzarlo hasta atrás –en donde yo me encontraba- y si, por obra y gracia de Dios, lo lograba, esas mujeres me lo atajarían con facilidad debido a su altura.

Vi como Hinata subía a la tarima y se colocaba de espaldas. La excitación era latente.

—Uno—comenzó la novia—Dos—lancé una maldición—Y ¡tres!—exclamó para seguidamente lanzar el ramo con una fuerza sorprendente.

Al ver que el ramo llegaba hasta donde yo me encontraba –y que de hecho iba a llegar más atrás- comencé a retroceder mientras alzaba mis manos para conseguir atraparlo. Sin querer choqué contra algo y perdí el equilibrio.

Una mano logró atraparme antes de caerme al piso. Mis ojos se toparon con los de Sasuke-kun, quien me sostenía con su mano derecha y con la otra había atrapado el ramo de Hinata.

—Hmph—dijo mientras me ayuda a recuperar el equilibro—Molesta—y me tendió el ramo, haciendo que mis mejillas se pusieran rojas.

—Bueno—la voz de Tenten sonó desde el micrófono—Parece que la ganadora es Sakura-chan.

Muchas mujeres comenzaron a refunfuñar mientras volvían a sus puestos. Naruto se acercó hasta nosotros y comenzó a molestar a Sasuke.

—Parece que eres el siguiente en casarte, teme—se rió.

—Cállate—soltó con dureza.

—Ya, ya—dijo el Uzumaki—Sólo bromeaba.

—Hmph.

—Ah, olvídalo—le dijo con reproche—Voy a comer ramen—anunció mientras nos dejaba a mí y Sasuke-kun solos.

—Gra-gracias por atraparlo, Sasuke-kun—le dije mientras le sonreía.

—No importa, te ibas a tropezar, lo del ramo fue mera coincidencia.

Sonreí con dulzura mientras tomaba su mano y lo llevaba hacia la mesa de bebidas.

—Por una excelente atrapada—le ofrecí un vaso con cóctel, el cual aceptó.

—Hmph.

Suspiré.

—Nee, Sasuke-kun—me miró con curiosidad—¿Crees que llegue a ser una novia tan bonita como Hinata-sensei?

No supe descifrar su mirada pero sus palabras siempre quedaron en mi mente.

—Claro, si te veías bastante linda con aquél viejo mantel—sonrió de medio lado—¿cómo será con uno de verdad?

Tomé el ramo de Hinata –que no solté en ningún momento- y me lo llevé a la cara. La escena de esa mañana –Arisa en el espejo- regresó a mi mente.

¿Qué habría querido decirme en ese momento?

Tenía trece años la primera vez que vi a Arisa en un espejo.

La volvería a ver años después. No fue la gran cosa tampoco, pero Arisa fue el ancla a tierra que necesité para pasar por la etapa más triste de mi vida.

Fin.


A/N: Me costó bastante escribir este capítulo –suspiro- más de lo que pensé, aún así creo que me gustó el resultado. Supongo que lo sabré con sus opiniones.

Gracias a: Strikis, Mitchel0420, RuneofFantasy, Antotis, AkimeMaxwell, AkimeMaxwell, Tami-92, Aidil, uchiha-haruno-s-s.

Disculpen sinceramente la tardanza. Por favor, comenten.

Ama-chan off!