A pesar de la Muerte

Resumen: Volteó a mirarme con la duda en su rostro—¡Entonces más te vale que te vayas preparando, porque cuando cumpla los veinte seré Sakura Uchiha! ¡¿Oíste? ¡Así que no engañes a tu futura esposa mientras crece, Sasuke-kun! AU

Pareja: Sakura Haruno-Sasuke Uchiha

Género: Romance, Fantasía, Amistad, Drama, Sobrenatural.

Disclamer: Naruto pertenece a Masashi Kishimoto.

Capítulo Único: Me da igual el qué dirán.

Escrito por: Amaya-chan.


Sakura si te pusieras a pensar en todo lo que dice la gente, ya te habrías teñido tu cabello de negro, ¿no?


Era una mañana de otoño de mi décimo séptimo año de vida. Me encontraba caminando sin rumbo fijo por las calles del pequeño poblado donde residía.

Suspiré con fastidio, el profesor Asuma nos había dejado muchísima tarea que entregar para el día siguiente. Estaba tratando de buscar una excusa que me ayudase a convencer a Sasuke de hacerme mi tarea cuando tropecé con unas compañeras de mi salón.

—¿Qué hay, Sakura?—me sonrió con dulzura Akemi.

—Hola Akemi, Miyuki—sonreí con cansancio—Sufriendo por la tarea de Asuma-sensei—le respondí con un suspiro.

—¡Es cierto!—habló Miyuki—¡Se me había olvidado!

Akemi y Miyuki eran un par de gemelas idénticas, ambas poseían un cabello negro lacio que llegaba hasta la cintura, su piel era blanquecina y sus ojos de un color dorado. Su estatura era bastante baja y su complexión delgada, aún así parecían unas pequeñas muñequitas de porcelana.

Poseían una belleza delicada y una personalidad agradable, eran la clase de persona que son bastante queridas por todos. Y yo no me salvaba del paquete.

Realmente me era muy difícil hacer amigos, no sé si es porque gracias a la memoria de Arisa tenga una visión bastante diferente a la de los adolescentes de este tiempo. Yo era feliz con sólo correr para que Sasuke no me atrapara, ayudando a Hinata y a Naruto con su bebé o simplemente hablar de negocios con Itachi, mientras que para la mayoría de los de mi edad todo eso fuera pérdida de tiempo.

Así que era categorizada como la rara del salón. Mi círculo de amigos se reducía a Sasuke, Naruto, Hinata, Itachi, Etsuko y hasta Ino, muy rara vez alguien de mi edad tenía el valor para siquiera hablarme, pero se daba cuenta de que no encajaba en los estándares de mi edad actual, por lo que terminaba rechazándome. Aún así, estas gemelas siempre me trataban con cortesía y respeto, y eso me agradaba bastante. Al menos alguien no me tachaba de loca y, si lo hacían, al menos disimulaban.

—Bueno, íbamos a tomarnos unas bebidas—comentó Akemi—¡Y no vamos a cambiar de planes por una tonta tarea!

—¡Así es!—opinó su hermana.

—¿Vienes, Sakura?—me sonrió Akemi.

—Si no es molestia—le respondí, al diablo la tarea, ya después Sasuke se encargaría de eso.

—Para nada—respondieron juntas al mismo tiempo.

El local al que fuimos era pequeño pero acogedor, además de que ofrecían buen servicio. Ya había ido un par de veces con Naruto y Sasuke, antes de que el primero se lanzara al matrimonio.

Nos sentamos en la mesa de la esquina, ordenamos nuestras bebidas y nos pusimos a hablar de cosas triviales. Eso era otra cosa que tenían estas chicas, sabían congeniar fácilmente con cualquier tema. No sólo se limitaban a hablarte de música, novios o novelas, también hablaban de política, economía, avances tecnológicos. Siempre estaban bien informadas.

Estábamos debatiendo la calidad de algunos aparatos electrónicos, cuando sucedió todo.

—Oh mi Dios—dijo de repente Miyuki, mirando hacia la puerta.

—¿Qué?—indagó con impaciencia su hermana.

—Miren eso—dijo señalando lo que la había sorprendido, mientras un notable sonrojo aparecía en sus pálidas mejillas.

Yo también me hubiese sonrojado al ver a Sasuke entrar con toda su galantería, que a pesar de tener sus treinta y dos años bien cumplidos podía hacer suspirar hasta a las adolescentes, sino hubiese sido por aquella pelo roja que andaba colgada de su brazo.

¡Y Sasuke la dejaba!

Sentí el dolor doble, por mí y por Arisa: porque Sasuke nunca me deja tomarlo de esa forma y porque Sasuke sólo dejaba que Arisa lo tomara de esa forma.

Fruncí mi ceño cuando vi que la mujer le decía algo en el oído y Sasuke le sonreía un poco.

¡Eso era el colmo!

—Tengo que irme—traté de sonar lo más normal del mundo y no demostrar el mar de dolor y resentimiento que había dentro de mi corazón.

—¿Tan pronto?—habló Miyuki.

—La tarea—le recordé con dulzura, tomé mis cosas y me dirigí al cajero para cancelar mi consumo.

Gracias al cielo que Asuma-sensei mandó esa tarea, sino no sé qué excusa rápida, creíble y normal les hubiese podido dar. Con la frente bien en alto, pretendía pasar por un lado de su mesa y hacerme notar.

¡Que recordara que me tiene a mí, le guste o no!

Y mi plan hubiese sido perfecto, si aquella mujer no lo hubiese abrazado desde el otro lado de la mesa donde se encontraba, obstruyéndole la vista a Sasuke.

Perra dije dentro de mí, mientras volteaba a ver como ella y Sasuke se la llevaban de maravilla. Contuve mis lágrimas y me encaminé a casa.


—Es normal—dijo Ino cuando terminó de arreglar mi manicure.

—¡Se supone que tienes que apoyarme a mí!—le recriminé.

Mi hermana mayor estaba por graduarse de abogada, pero antes de entrar en los exámenes y pasantías obligatorias, había decidido venir a pasar una semana con la familia. Estaba contenta de su presencia, ya que me permitió desahogar toda mi frustración, dolor e inseguridad con ella. Esperaba que como buena hermana me dijera: Tienes razón, Sakura, esa mujer es una perra. Pero no, allí estaba, apoyando a la mujerzuela esa.

—Sakura—comenzó Ino con seriedad—Voy a serte clara, cuando comenzaste todo ese rollo de tu 'amor' hacia Sasuke-kun, me pareció lo más lindo del mundo porque pensaba que era un pequeño sentimiento inocente que desaparecería con el tiempo—admitió—Pero ahora no pienso que sea lo más correcto.

—¿Qué tratas de decir?—la miré con seriedad.

—Deberías renunciar a Sasuke-kun—me dijo directamente—Eres menor que él por… que… ¿diez?, ¿quince años? Es un milagro que no se haya casado todavía, pero tienes que comprender que a sus ojos eres sólo una niña de preparatoria, si viste a Sasuke-kun con esa pelo roja y parecía que andaba muy feliz, ¿no crees que deberías dejarlo ser?

Con cada palabra, sentía que mi corazón se rompía más y más.

—Ni siquiera Naruto-kun o Itachi-san andan de acuerdo con eso de que trates de quedarte con Sasuke-kun, Sakura—confesó—Itachi se mostró algo preocupado aunque trató de esconderlo bien y Naruto trató de mantener su fachada de señor hiperactividad sólo para no romperte tu corazón.

Ya lo habían hecho.

—No es justo ni para Sasuke-kun ni para ti—declaró—Él necesita algo más acorde a sus estándares y tú también—la fulminé con la mirada, Ino suspiró—Ok, supongamos que logras obtener algo por parte de él, ¿realmente crees que lograrías satisfacer todo lo que quiera? Es un hombre maduro, Saku, tiene necesidades. Debes estar clara que no todo es rosa.

Sentí mis ojos humedecerse.

—Y si lo que quiere él es a esa pelo roja de la que tanto hablas, entonces acéptalo. Cuando amas algo debes dejarlo libre.

Me levanté de su cama con la poca energía que me quedaba, mis mejillas estaban húmedas, pero aún así dejé la habitación de Ino con la frente en alto. Ella no trató de detenerme.


Ino tuvo que irse dos días después por problemas en la universidad. Transcurrieron dos semanas desde esa charla y yo caí en un estado parecido a la depresión, ya no iba a casa de Sasuke-kun, él tampoco pasaba por la mía para preguntar por mí, ni siquiera por cortesía.

¡Vaya amigo!

—Eres una estúpida—le dije a Arisa.

No sé si era por mi estado de ánimo, pero desde hace varios días atrás, cada vez que me miraba de frente a mi peinadora, no me veía a mí sino a ella. Al principio me asusté como lo hice la primera vez que la vi en aquella iglesia hace años, pero después dejé de tomarle importancia, no tenía con quien charlar y ella parecía dispuesta a escucharme.

Tan hermosa como siempre, Arisa me fulminaba con la mirada.

—¿Yo? ¿Por qué?—gruñó con su voz cantarina.

—Por morir—le respondí con simpleza.

—¡Ah! ¡Ya entendí!—sonrió con arrogancia—No es culpa mía que no pudieras atrapar a mi chico, Sakura. Es más, tienes la ventaja de saber que quiere él en la vida, pero fallas—recalcó lo último.

—Por eso eres estúpida—repetí—Tengo todo, pero me falta lo más importante… la edad.

—…

—Si no te hubieses muerto, yo no hubiese nacido, pero terminarías con él sin ningún problema—ella frunció el ceño.

—Tal vez, pero pienso que las cosas pasan por algo, Sakura—me dijo con un tono algo maternal—No deberías dejar que palabras de terceros te agobien, las inseguridades son malas—sonrió—Lucha hasta el final y si fallas, al menos puedes decir… lo intenté. Yo logré formar parte de su vida, pero eso fue hace mucho, ahora tú eres la que tienes ese privilegio, no te desanimes.

Parpadeé confundida y salí de mi pequeño trance cuando oí el timbre de mi casa. Con un suspiró, me levanté algo cansada. Cuando abrí la puerta, mis ojos se abrieron de par en par.

—Tú…

No me esperaba encontrarme con a la mujer de cabellos rojos que andaba con Sasuke. Me intimidé, de cerca era más preciosa.

—Disculpa…—parpadeé confundida—¿En qué la puedo ayudar?

La mujer me miró de arriba abajo y luego una pequeña sonrisa juguetona se formó en su rostro.

—Así que tu eres Sakura, ¿no?—habló con una seguridad increíble.

—Eh… así es—le respondí con duda.

—Mucho gusto—me tendió la mano—Soy Karin Uzumaki—mi corazón dejó de latir por un segundo—La prima de Naruto, por parte paterna, y de Sasuke, por parte materna.

Abrí la boca, pero no salió nada… esta mujer… era la prima de Naruto y de Sasuke. Sentí que un peso se me iba de encima. Aunque me quedó otra duda, ¿esos dos eran familia?

—En-encantada—tartamudeé mientras aceptaba su mano.

—Eres bastante bonita, he oído que te la pasas diciendo que te gusta Sasuke-kun—me sonrió, yo me sonrojé—En fin, vine hasta acá porque Sasuke me dijo te preguntara por qué rayos no ibas más a visitarlo, que extraña tus intentos de comida y que se siente solo sin ti, eso último lo agregué yo, pero se nota a leguas—me guiñó el ojo—Pensó que estabas enferma y que no ha venido a verte porque está hasta el cuello de trabajo.

Me sonrojé toda… él estaba preocupado por mí.

—Yo…—comencé dudosa—No sé…

—Ah, le diré que estabas llena de tareas—sonrió—Me tengo que ir, espero verte pronto.

Con unos pasos elegantes, Karin dio media vuelta y comenzó a andar hacia la salida de mi casa. Insegura, hice algo por impulso.

—H-hey—le llamé, cuando obtuve su atención, me acobardé un poco, pero hice mi mejor esfuerzo para hablar—¿T-tú piensas que está mal lo que siento por él?

Ella se quedó callada por un momento, suspiró y luego volvió a sonreír.

—Estoy enamorada de uno de mis alumnos universitarios, cinco años menor que yo—me respondió—él me corresponde también.

Me sorprendí.

—¿Realmente piensas que me importa lo que opine la gente?—se encogió de hombros—Es mi felicidad, no la de ellos, cada quien hace lo que quiera.

Y dicho eso, se marchó con su aire de elegancia.

Tenía razón. Ino, Itachi, Naruto, hasta el mismo Sasuke, podían ir a freír espárragos. Sakura Haruno va con todo.


Continuará… si quieren.

A/N: Nuevo cap editado.

Gracias a: brendadarckrose, sakuritha-haruno, AllieR. Uchiha, Kirsche Stachel, edniiitahhh, Paiway Underberg, A.R.U LooMii, LA-JOO, .65, fabiola59, Niconiki-chan, wildsasuke-kun, akyraa, Aidil, Nanami-chan, aRiElLa 95, Miyuki (Genial, Japón O.o), Nana Naru, Franchusss-chan, Akiiko-Chan.

Gracias a los nuevos comentarios: Rose129, Nuniita, Elda de la Torre, ladyrose23, Carla, Guest.

Esperando que les haya gustado y que se una más gente a comentar, Nos vemos.

Ama-chan!