A pesar de la Muerte

Resumen: Volteó a mirarme con la duda en su rostro—¡Entonces más te vale que te vayas preparando, porque cuando cumpla los veinte seré Sakura Uchiha! ¡¿Oíste?! ¡Así que no engañes a tu futura esposa mientras crece, Sasuke-kun! AU

Pareja: Sakura Haruno-Sasuke Uchiha

Género: Romance, Fantasía, Amistad, Drama, Sobrenatural.

Disclamer: Naruto pertenece a Masashi Kishimoto.

Advertencia: Contenido sexual no muy fuerte.

Capítulo Único: Despedida

Escrito por: Amaya-chan.


Pasajeros con destino a Tokio, favor abordar el tren. Repito. Pasajeros con destino a Tokio, favor abordar el tren.


Suspiré con cansancio mientras tomaba mis maletas y me dirigía a la entrada. Caminé con pasos inseguros. Antes de entrar al tren que me llevaría lejos de allí, eché una última ojeada a la estación con la esperanza de que él apareciera de repente, como en esos cuentos de romance.

Fue en vano.

Conteniendo mis lágrimas, observé mi reflejo en uno de los vidrios de la locomotora. Arisa estaba allí, no me sorprendió, parecía mostrarse cada vez que mi ánimo decaía a niveles insospechables. Su mirada era triste, pero aún así se las ingenió para darme una sonrisa alentadora, se la devolví levemente.

Con toda la fuerza de voluntad que tenía, subí con la frente bien en alto. Observé el vagón medio vacío y decidí sentarme cerca de un hombre pelo rojo que leía atentamente lo que parecía ser un informe.

No me miró cuando tomé asiento en frente de él. Aún así, fui educada.

—Buenas noches—dije cordialmente, mientras ponía una pequeña sonrisa. El sujeto dirigió su atención hacia mí, su mirada era penetrante.

—Buenas noches—respondió y luego comenzó a leer sus papeles nuevamente, ignorándome de nueva cuenta. No me molestó su actitud, cada quien tenía sus propios problemas para ponerse a pensar en los demás. Recliné con cuidado mi cabeza al vidrio, y decidí perderme en mis pensamientos—¿Esperas que tu novio te detenga?

Me sobresalté al oír su voz.

—¿Eh?—parpadeé confundida.

—Que si esperas a que tu novio te detenga—repitió con su voz carente de emoción.

—¿Qué te hace pensar eso?—dije con el ceño fruncido.

—Tu expresión—respondió con simpleza.

Ambos comenzamos a mirarnos con dureza, nadie quería ceder la victoria. Pero a la final su mirada era más penetrante. Suspiré fastidiada.

—No es mi novio—admití.

—Pero es alguien que te gusta—afirmó con tranquilidad.

—Sí, pero el sentimiento no es mutuo.

—¿Qué te hace pensar eso?

—Es quince años mayor que yo—le respondí. Sus ojos mostraron sorpresa por un momento y luego volvió a la indiferencia.

—¿Y? ¿Qué tiene eso de malo?—habló después de un tenso minuto.

—Pues a la vista de todo el mundo, es como un tabú enorme—me mordí mi labio inferior—¿Es que acaso no es normal gustar de alguien mayor que tú?

—No es que sea normal—admitió—Actualmente las chicas de tu edad prefieren algo más… moderno—tanteó—Pero si es lo que tú quieres—se encogió de hombros.

Le di una sonrisa sincera, él me la devolvió levemente.

—Eso es lo que yo quiero… pero no es lo que él quiere—a ese punto, mis lágrimas comenzaron a rodar por mis mejillas—Para Sasuke… sólo soy como una hermanita menor, nada más.

El hombre suspiró fastidiado.

—¿Podrías tratar de no llorar?—me pidió—Detesto ver a una mujer hacerlo. Me frustra—admitió—No sé qué hacer para calmarla.

No sé si fue el tono de voz que empleó pero el comentario me dio risa, solté una pequeña carcajada justo en el momento en que el tren comenzó a rodar.

—A la final… no vino—dije con melancolía mientras veía como desaparecía la estación para dar paso al paisaje nocturno.

—Supongo que no eras para él—lo miré con atención.

—¿No sería 'supongo que no era para ti'?—corregí.

El negó con la cabeza.

—Ningún hombre cuerdo te dejaría por algo tan estúpido como la edad. Pero al menos tuvo la decencia de no aprovecharse de ti.

Sonreí.

—Pero yo sí traté—le guiñé el ojo, mientras él me miraba perplejo. Luego sacudió la cabeza, como negando.

—Y después dicen que somos nosotros los pervertidos—sonrió.

—Sakura Haruno—me presenté mientras le tendía la mano.

—Gaara No Sabaku—me respondió.

Gaara, así es su nombre me dije para mí Supongo que es lo único bueno de todo esto, ¿Cómo fue que terminé así? Ah claro, fue por mi ingenuidad…


Era una mañana de verano de mi décimo octavo año de vida. Estaba irradiando felicidad por todos lados, había sido aceptada en la universidad de Tokio para cursar la carrera de medicina. Era un sentimiento increíble.

Ya todo estaba preparado para irme… pero sólo faltaba arreglar mi situación con Sasuke.

Había tratado de abordar el tema de sus sentimientos y él siempre me ignoraba.

¿Qué es lo que Sasuke Uchiha sentía hacia mí? No era tonta, sé que era algo más fuerte a una simple hermandad, pero él parecía reacio a aceptarlo.

—Pues… la verdad no se me ocurre algo para ayudarte, Sakura—admitió Miyuki mientras tomaba una malteada.

En el último año de preparatoria, las gemelas y yo nos habíamos hecho inseparables. Ellas conocían mis sentimientos hacia Sasuke, y como siempre me aceptaban y respetaban. Sí, les parecía algo… extraño, pero les daba igual.

—¡Sáltale encima!—exclamó Akemi.

—¡Akemi-chan!—le reprendió su hermana, Miyuki y yo estábamos sonrojadas totalmente.

—Sólo decía…—se defendió.

—Yo creo que deberías hablar con él—comentó otra vez Miyuki—Pero seriamente—yo asentí.

Y fue así como me encontré esa tarde en la puerta de Sasuke Uchiha. Cuando él abrió, me miró con sorpresa y luego me sonrió levemente mientras me dejaba pasar.

Me sentí como una niña cuando me ofreció algo de té y panecillos de fresa.

—Por los viejos tiempos—me sonrió levemente.

—Sí, supongo.

Comenzamos a hablar de cosas triviales mientras yo reunía el valor suficiente para expresar lo que sentía, me felicitó por entrar a la universidad y me deseó la mejor suerte del mundo.

—Espero que no te olvides de tu pueblito, Sakura—sonrió con arrogancia—Y cuidado con los novios.

Fruncí el ceño.

—Sasuke—comencé con tono serio—Te amo—el silencio reinó durante un minuto, me miró con seriedad.

—Sakura…

—No, Sasuke—le corté—Es la pura verdad—me levanté de la mesa y me situé justo en frente de él—Te amo, y me da igual lo que diga la gente—hablé con seguridad—¿Y qué si tienes quince años más que yo?—frunció los labios—¿Qué sientes por mí, Sasuke? Y no me vengas con el cuento de que soy muy pequeña.

Se quedó callado.

—Me deseas—afirmé—No creas que no me he dado cuenta como me miras a veces, Sasuke—eso era cierto, en el último año había pillado a Sasuke lanzándome unas cuantas miradas para nada inocente cuando él pensaba que no lo veía—Y quiero que sepas que me siento de la misma forma. Pienso demostrártelo.

—Sakura…—me susurró mientras tomaba su rostro entre mis manos.

—Cállate—fue lo último que le dije antes de unir mis labios a los suyos.

Al principio fue un beso suave, afectivo, sincero, allí expresaba todo el amor que sentía hacia él. Después comenzó a tornarse hambriento, demandante y profundo. Abrí mi boca para permitir el paso de su lengua, la cual entró gustosa.

Mis piernas me temblaban, tuve algo de miedo pero traté de calmarme. No podía echarme para atrás, eso lo haría sentir culpable… yo no quería eso.

Nos separamos para tomar algo de aire, ambos respirábamos con dificultad. Miré directamente a sus ojos oscuros… allí se reflejaba la lujuria, eso hizo sentirme importante… Sasuke me deseaba tanto como yo a él.

Pero también veía la vacilación, estaba indeciso y cuando sentí que la moral estaba ganando sobre sus deseos, me le lancé otra vez a devorar sus labios.

Sus manos se adentraron por mi blusa y tocaban mi plano vientre, yo había ganado. Sasuke era hombre, y yo ya no era la pequeña niña que él conoció hace mucho tiempo, le iba a dejar eso bien en claro.

Acaricié sus cabellos con delicadeza mientras mi lengua luchaba contra la suya. Suspiró entre el beso, recordé que a él le encantaba que juguetearan con su sedoso pelo. Dejó mis labios para comenzar a besar mi blanquecino cuello, se sentía tan bien.

Súbitamente hizo que enredara mis piernas en su cintura, me sorprendió un poco, pero logré relajarme cuando volvió a unir sus labios con los míos. Caminó hasta el mueble y allí me depositó suavemente sin romper el beso.

Comencé a desabotonar su camisa, logrando exponer aquél perfecto torso. Lo toqué con deseo y él gruñó de placer, si Sasuke supiera cuantas veces había soñado con aquello, ya encabezaría su lista de personas pervertidas.

Por suerte, mi atuendo consistía en una sencilla blusa a botones y un short algo corto. Nada que él no pudiera manejar.

Supe que ya no habría nada que evitara lo que iba a suceder cuando sentí su potente erección rozar sin pudor algo entre mis piernas. Gemí al contacto y eso pareció excitarlo más.

Con algo de impaciencia, comenzó a quitar los botones de mi blusa y cuando logró su cometido, me miró con una sonrisa ladina. Yo me reí ante eso… y es que no cargaba sujetador.

A él pareció no importarle, es más su expresión denotaba lo encantado que estaba. Ya no había culpa, al fin había comprendido que no era una niña, no más.

Mis gemidos parecían no querer dejar de salir cuando sentí su lengua saborear con algo de salvajismo uno de mis pechos.

Me encantaba demasiado, el calorcito que sentía en la parte de abajo me lo indicaba. No sin cierta malicia, me las ingenié para volver a rozar su erección.

—Sakura—gruñó con lujuria—Eres bastante mala.

—¿No merezco un castigo, Sasuke-kun?—pregunté con inocencia.

—Dios… eres mi perdición, lo juro—declaró.

Todo era tan perfecto, sentí sus manos comenzar a deshacerse de mi short mientras mordisqueaba mi cuello y yo suspiraba de placer.

Y así debió seguir siendo… cuando sonó el teléfono.

Sasuke se detuvo súbitamente y me miró directamente a los ojos. Me di cuenta que el momento se había arruinado cuando el deseo lo abandonó y cayó en cuenta de lo que estaba haciendo.

—No—le supliqué—No te detengas.

Frunció los labios un momento, pero se alejó de mí. Mis ojos se llenaron de lágrimas al ver que se dirigía al teléfono. Comencé a sollozar, Sasuke me miró un momento, pero no supe descifrar lo que sentía, antes de atender la llamada.

—Diga—habló con voz ronca—Ella está aquí, ¿desea que se la pase?—se calló un momento—Entendido, yo le digo—y colgó.

Cuando la llamada terminó sólo se oía mi llanto. Se quedó callado por un momento, la culpa reinaba en su mirada.

—Sakura, tu papá desea que vayas a tu casa—yo asentí mientras trataba de limpiar mis lágrimas, pero era imposible, seguían saliendo. Me sentía frustrada, dolida, rota—Tú tienes un futuro, no lo desperdicies en mí.

—¡Eso no me importa!—exclamé con dolor—¡Mientras me ames, yo…

—Ese es el punto—me cortó. Comenzó a dirigirse hacia las escaleras cuando habló de nuevo—Yo no te amo… no de la forma que deseas.

Mientras me decía eso, me pregunté ¿acaso no era lo suficientemente buena para él?


Cuando llegué a mi casa, mi papá me habló sobre mi viaje hacía Tokio que sería la próxima semana. Lo ignoré olímpicamente diciendo que me sentía mal, en realidad no era mentira. Mi corazón había muerto.

En mi cuarto, me desahogué toda mientras hacía mis maletas. Con algo de dificultad, marqué el número de mi hermana.

—Diga—habló ella después del tercer toque.

—Ino—mi voz debió alarmarla.

—¿Sakura? ¿Qué tienes? ¿Te pasó algo?—habló preocupada.

—Necesito un favor—supliqué.

—Lo que sea—me respondió.

—Yo… yo no puedo ir a mi nuevo apartamento hasta la semana que viene… pero necesito salir de aquí, Ino—a ese punto comencé a llorar de nuevo—¿No molestaría a ti o a tu novio que salga esta noche para allá? Sólo será hasta la semana que viene.

—…Te estaré esperando—fue lo único que dijo.

—Gracias.

Bajé con algo de prisa las escaleras, había lavado mi cara y traté de fingir una sonrisa.

—Papá, ¿puedo irme esta noche?—le pregunté.

Mi papá me miró con extrañeza al igual que mi mamá.

—Saku, ¿Por qué quieres…

—Es que… no puedo esperar más. ¡Ya soy una universitaria!—traté de exclamar con tanta emoción como lo hacía mi hermana—Ya hablé con Ino-nee, ella aceptó gustosa que me quedara hasta la próxima semana.

No sabía si mi mentira habría funcionado, pero mis padres se miraron entre ellos, sonrieron y luego asintieron levemente. Yo sonreí agradecida, necesitaba alejarme de allí lo más pronto, eso era todo.

Mi mamá me abrazó con ternura mientras comenzaba a enumerar los vicios que debía evitar en la gran ciudad. Mi papá llamaba a la estación para reservar un boleto.

Me iba… tal vez era lo mejor.

Fin


A/N: Otro capítulo editado

Gracias a: fabiola59, wildsasuke-kun, A.R.U LooMii, aRiElLa 95, LEGNA, ellie, edniiitahhh, Carla, Brendarckrose, AIdi, misslove (¿Cómo sigue tu pierna? =D), Nanami-chan, akyraa, Molly, .65, Myku-Myku, SaKu-14.

Gracias a los nuevos comentarios: edniiitahhh, Mitchel0420, SmokeXD, Rose129, Guest, Carla, ladyrose23, LEGNA, Aimi Tsukihime Uchiha (gracias por tus correciones, las arreglaré cuando tenga tiempo), Antotis