A pesar de la Muerte
Resumen: Volteó a mirarme con la duda en su rostro—¡Entonces más te vale que te vayas preparando, porque cuando cumpla los veinte seré Sakura Uchiha! ¡¿Oíste?! ¡Así que no engañes a tu futura esposa mientras crece, Sasuke-kun! AU
Pareja: Sakura Haruno-Sasuke Uchiha
Género: Romance, Fantasía, Amistad, Drama, Sobrenatural.
Disclamer: Naruto pertenece a Masashi Kishimoto.
Three-shot: Arisa y Sakura
Capítulo Uno: Arisa
Dedicado originalmente a: Princess Aidil, gracias por ser el review 100 de este fic antes de ser re-editado.
Escrito por: Amaya-chan.
Arisa: eres una estúpida…
Itachi: eres un bastardo…
Naruto: eres un dobe…
Sakura:… te odio…
La primera vez que vi a Arisa Ogasarawa fue cuando tenía ocho años. Acababa de mudarme a Tokio junto con mi familia por cuestiones del trabajo de mi padre. Recuerdo que no hablamos de una vez, sólo fue un pequeño vistazo que tuve de ella mientras bajaba del camión de mudanzas.
Desde que posé mis ojos sobre ella, me pareció extraña. Tenía un cabello plateado corto y unos ojos aguamarina, grandes, llenos de mucha vida.
Tal vez eso fue lo que más me gustó de ella.
Arisa volvió a aparecer a eso de la noche junto con sus padres para darnos la bienvenida. Mi madre los recibió cordialmente, les invitó a pasar para que tomaran juntos un té, más adelante mi padre les ofreció quedarse a cenar y ellos accedieron con cordialidad.
Itachi y yo estábamos jugando video juegos en la sala cuando mi madre entró con ella. Esa vez usaba un vestido azul y sus cabellos cortos estaban recogidos en dos pequeñas coletas.
—Chicos—nos llamó mamá—Ella es Arisa Ogasarawa, es la vecina de al lado. Su familia ha venido a presentarse, además se quedarán a cenar—la niña nos observó con curiosidad y alegría a la vez, hizo una pequeña reverencia mientras volvía a repetir su nombre—Arisa-chan, ellos son mis dos hijos, Sasuke-chan e Itachi-chan—mi hermano le sonrió con cordialidad y yo fruncí un poco el ceño.
No me gustaban las niñas, eran fastidiosas y varias veces había tenido que correr para evitar que me ultrajaran… era humillante.
—Sasuke-chan—me dijo mi madre—Se amable con Arisa-chan, llévala a jugar a tu cuarto. Itachi-chan, necesito por favor tu ayuda con algunas cosas.
—Claro, madre—accedió mi hermano mientras apagaba la consola de video. Le dedicó una pequeña sonrisa Arisa antes de seguir a mi madre.
Luego el silencio inundó el lugar. No sabía qué hacer, detestaba la idea de meter a una chiquilla a mi lugar sagrado lleno de todos mis juguetes, pero tampoco quería desobedecer a mi madre.
Arisa me seguía observando con una sonrisa juguetona.
—¿Y bien?, ¿vamos o no?—preguntó con una inusual –y hasta melodiosa- voz. Fruncí el ceño, pero a la final el respeto hacia mi madre ganó.
—Vamos—suspiré molesto.
Así fue que terminé llevando a esa rara niña a mi cuarto. Ella comenzó a parlotear de una vez sobre un montón de cosas que realmente no presté atención. Lo bueno era que, por alguna razón desconocida por mí, aún no se me había lanzado encima como todas las niñas que conocía.
Aunque quizás es que yo era muy inmaduro para tratar con chicas, o que ella siempre me pareció molesta.
—Bueno, niña—la detuve en la puerta de mi alcoba.
—Arisa—recordó.
—Como sea—le resté importancia—Quiero que sepas que este—señalé la puerta—No es un lugar para niñitas de mamá—dramaticé, como si mi cuarto fuera un lugar sagrado—Sólo los más hombres pueden entrar aquí…
—Sí, sí, lo que tú digas—me cortó mientras abría –sin mi permiso- la puerta.
—¡Oye!—me quejé ante tremanda osadía, ¿quién se creía que era esa enana?—¿Por qué…
—¡Wow! ¡Me encanta tu habitación, Sasuke-kun!—exclamó emocionada, dejándome perplejo a mitad de frase.
—¿A ti… te gusta mi habitación?—pregunté con sorpresa. Y es que mi cuarto estaba lleno de puro juguetes de acción, carros y un sinfín de cosas sólo para niños… ¿Por qué le emocionaría todo eso?
—¡Sí! ¡Es tan cool!—arqueé una ceja mientras ella parloteaba sobre su madre y como siempre la regañaba para que fuera más femenina—Arisa no corras—decía imitando la voz de su mamá, yo seguía sin salir de mi asombro—Arisa no te ensucies, Arisa no… ¡Hey!—dijo sorprendida y envidiosa—¿Esa no es la última pista Hot Wheels que salía este verano? ¿Cómo la has conseguido?
—Me la regaló mi abuelo hace poco—me encogí de hombros, recuperando mi compostura, mi abuelo Madara podía conseguir lo que quisiera. Mi familia poseía tanto dinero como para vivir en una mansión atendida por muchos sirvientes, pero mi madre prefería la tranquilidad de los suburbios y mi padre, por muy serio que fuese, siempre la complacía en todo. Aun así, eso no evitaba que varios guardaespaldas de mi familia se hubiesen mudado también al área.
—Pues tu abuelo es bastante cool—comentó mientras observaba con ojos ensoñadores el juguete—Él mío solo me regala cupones para comprar comida gratis en el super—hizo una mueca—Ni siquiera los puedo usar hasta que cumpla los dieciocho.
Me quedé perplejo y, sin poder evitarlo, una risa escapó de mi garganta. Ella no se quedó atrás y se unió a mis risas.
Me detuve un momento, de golpe, ella en cambio seguía riéndose como si no hubiera un mañana. La vi expresar su diversión y no pude evitar hacer lo mismo, pero igual seguía sorprendido: me estaba riendo, con una niña.
—¿Quieres jugar con ella?—le pregunté una vez estando algo calmados, aunque de vez en cuando se nos salía alguna que otra risita tonta.
—¿En serio?—sus ojos brillaron de la excitación, asentí—¡Sí!
Me di cuenta de que esta niña –Arisa- era excepcional, parecía tener los cables invertidos o algún problema en el cerebro, es decir, una niña… que ame los carros… eso no se ve todos los días, o al menos yo no.
—Eres demasiado divertido, Sasuke—me sonrió.
—Hmph.
—¿Qué significa 'hmph'?—preguntó intrigada.
Le sonreí levemente.
—Lo que tú quieras que signifique…
Lo que ella siempre quiso que significara.
Se marchó a eso de las diez, me prometió que al siguiente día me acompañaría a la escuela. Mi sorpresa seguía siendo inmensa… no me había saltado encima ¡ni una vez!
—Itachi-nii—le llamé antes de irme a dormir—Esa niña es rara.
—¿Por qué?—quiso saber mi hermano mayor con interés.
—¡Porque no se me lanza encima como todas las fastidiosas que conozco!—le respondí como si fuera la mayor sorpresa del mundo—Excepto Karin-chan, ella es… pasable
Mi hermano mayor curvó un poco la comisura de sus labios y después de un minuto de silencio, estalló en carcajadas.
—¡Nii-san! ¡¿De qué te ríes tanto?!—hice un puchero.
—Sasuke no todas las niñas son iguales—y dicho eso hizo un gesto para que me acercara, con lo ingenuo que era corrí hacia él inmediatamente, sólo para que me golpeara en la frente con sus dedos—Nos vemos, Sasuke.
Y vaya que Arisa fue diferente.
Fueron cuatro años de amistad antes de que pasara a ser amor. De un momento a otro dejó de ser la amiga que corría por todos lados, bipolar al cien por ciento, que jugaba al fútbol sin importarle la suciedad o los raspones para pasar a ser la perfecta chica que deseaba poder besar y abrazar sin ningún problema.
Claro que no lo acepté de una vez.
Buscaba cualquier excusa como que me sentía mal, hacía mucho calor o hasta la evitaba para poder calmar las sensaciones que recorrían mi cuerpo cuando estaba demasiado cerca de ella.
Y ella, tan ignorante como siempre, ni cuenta se daba.
Me encontraba en ese dilema de aceptar o fingir que nada pasaba. Estaba recostado en mi habitación pensando, sin querer, en ella.
¡Era frustrante! ¡El amor embobaba a uno! Sacudí mi cabeza,
No es amor, me repetía con decisión.
Tomé de la mesita de noche la foto que mi madre había tomado de cuando Arisa y yo éramos niños. Me puse a detallarla fijamente y me di cuenta de lo mucho que ella había cambiado, ahora era más alta y estilizada además de que, gracias a Dios, se había dejado crecer su cabello.
Era más hermosa. Me sonrojé sin pensarlo.
—Eso es amor, Sasuke—me sobresaltó la voz de mi hermano, sacándome de mis pensamientos.
Fruncí el ceño, no quería admitir mis sentimientos.
—¿De qué mierda estás ha…—me sorprendí cuando reparé en el estado de mi hermano: un ojo morado y un brazo roto—Itachi… ¿te han asaltado?
—No exactamente—suspiró—Podría decir que yo he… asaltado.
—¿Qué quieres decir?—enarqué una ceja—¿Te has metido a vándalo? Ese grupo Akatsuki no te ha hecho mucho bien.
Mi hermano se había unido al grupo dominante de la preparatoria donde estudiaba. Nuestra relación se había deteriorado mucho, ahora era más como una competencia por ver quién superaba a quien.
—No, estúpido hermano menor—me dijo con un gruñido—Dedidara me retó a besar a diez chicas al azar del instituto y salir ileso—frunció el ceño—Acepté porque soy Itachi Uchiha, nadie se me resiste.
Rodé los ojos. Claro, orgullo Uchiha.
¿Me convertiré en un Casanova cuando entre a la fase adolescente? Los antecedentes de mi familia no ayudaban mucho a mis esperanzas de no caer en el montón.
Si hasta mi padre y mi abuelo, que son el vivo ejemplo de la seriedad y amargura, eran unos playboys… hasta que conocieron a mi madre y a mi abuela, claro.
Al menos en eso sí podemos sentirnos orgullosos, una vez que encontramos a la indicada, le somos fieles hasta la muerte.
—Como supuse, todas estuvieron encantadas y hasta maravilladas que las agarrara de repente y las besara—continuó mi hermano—Hasta que llegué a la última… ella me hizo esto—señaló su ojo y su brazo—Y luego me gritó pervertido… ¡a mí! ¡Al más codiciado de todo el instituto!
Abrí mis ojos con sorpresa y curvé mi labio en una media sonrisa. Me imaginé a mi hermano, un karateka cinta negra, siendo golpeado por una chica… era bastante gracioso.
—Y bien merecido que lo tienes—declaré—Eso te pasa por andar aceptando las apuestitas raras del maricón aquél.
—Sasuke-chan, ¿y ese vocabulario?—me reprendió con fingida sorpresa—A Mikoto no le gustará que su pequeñín ande diciendo malas palabras, pensará que falló como madre.
—Itachi-chan—comencé con irritación—¿y qué crees que pensará cuando sepa que su grandulón anda de playboy, jugando con los sentimientos de las chicas? Mikoto sí sentirá que falló como madre.
—Touché—sonrió de medio lado—Pero… el punto original no soy yo… sino tú—recordó con malicia—Mira que viendo a la linda de Arisa-chan con esa cara de pervertido que tienes—fruncí el ceño—Mi pequeño hermanito anda enamorado de la vecinita, ¿no es lindo?
—No me gusta—gruñí—Es mi amiga.
—Ya, y yo no me vengaré de Etsuko—respondió con ironía.
—¿Quién?—parpadeé confundido.
—La chica que me hizo esto—explicó, refiriéndose a sus heridas.
—Ah, así se llama, mándale mis respetos—dije con una media sonrisa, mi hermano gruñó.
—Hmph, haz lo que quieras, pero después no digas que no te lo advertí—me dijo mientras se retiraba.
Y, lamentablemente, tenía razón. Dos semanas después, mientras jugábamos a las atrapadas, accidentalmente terminamos cayendo uno encima del otro lo que provocó que nuestros labios se juntaran.
Allí fue cuando terminó nuestra amistad.
O quizás había terminado desde hace tiempo.
Quizás fue vergonzoso al principio. Después de ese incidente, nos evitamos a toda costa, hasta que mi 'querido' (nótese el sarcasmo) hermano, después de sacarme lo que había ocurrido (él me pregunto qué había pasado con Arisa, y yo, como andaba perdido en una burbuja rosa, respondí sin pensarlo) pues intervino para que arregláramos nuestra situación (nos encerró en un armario con ayuda de los matones que llamaba 'amigos')
Fuimos felices, lo admito. Éramos compatibles aunque también teníamos nuestras diferencias, pero sabíamos sobrellevarlas como podíamos. Podía pasar horas escuchándola sin ningún problema, corretearla por el parque las veces que ella deseara y complacerle hasta el más mínimo capricho que tuviera (no sin hacer que me rogara un poco, claro)
Por eso sentí que mi mundo se vino abajo cuando la vi morir al frente de mis ojos. Su imagen en el pavimento ensangrentado fue todo lo que pasaba por mi mente debido al shock que sufrí cuando los paramédicos de la ambulancia la decretaron muerta a las 4 y 30 de la tarde de esa fría tarde de invierno.
—Sasuke—me encontraba en el hospital esperando que se le terminara de practicar la autopsia a… a ella cuando la voz de mi hermano me llegó de algún lado—Sasuke, ¡Sasuke!—Itachi me zarandeó, yo parpadeé confundido.
—¡Sasuke-chan!—observé como una hermosa mujer que se parecía tanto a Arisa me llamaba con los ojos llenos de lágrimas, era su madre—¡Dime que no es cierto!—chilló la mujer mientras me tomaba de las manos y las apretaba—¡Dime que no lo es!—gritó histérica.
—¡Rina!—el padre de Arisa venía detrás de ella junto con su pequeño hermanito de dos años, más atrás vi a mi madre angustiada.
—¡Habla!—me gritó la desesperada mujer, volviendo a captar mi atención.
—Rina-san—mi hermano trató de calmarla un poco—por favor…
—¡Dímelo, Sasuke-chan!—la madre de Arisa ignoró olímpicamente a mi hermano.
—Yo… lo lamento—fue lo único que pudo salir de mis labios… eso y el mar de lágrimas que bajaban por mis mejillas.
Las enfermeras tuvieron que sedar a la mujer cuando la crisis de histeria le entró completamente.
Caminaba por los pasillos del hospital mientras trataba de calmar mi mente y contener las lágrimas.
—¡Estúpida!—exclamé mientras mi puño chocaba contra una pared—¡Estúpida, estúpida, estúpida…
—Arisa—mis golpes se detuvieron en seco cuando, en una de las habitaciones cercanas, la voz de un hombre llegó a mis oídos—Ese era el nombre de la chica que te salvó—me asomé levemente y vi en una cama a una mujer de cabellos rubios sosteniendo entre sus brazos a un pequeño bebé que dormía plácidamente.
La reconocí de inmediato, era la mujer por la que Arisa se había sacrificado, al parecer el parto se le había adelantado aunque no me di cuenta qué pasó con ella porque estaba más pendiente de Arisa. Súbitamente, la ira recorrió mi cuerpo, jamás había sentido unas ganas de hacerle daño a alguien tan grande como a esa recién parida y a su bastardo.
Ellos fueron los que debieron morir, no Arisa.
—Entonces…—la voz dulce de esa señora sonaba apagada—Sakura Arisa, será—declaró mientras miraba a la pequeña niña, lo deduje por el nombre. Sentí que mi cuerpo se paralizaba al entender que ella estaba nombrando a su hija en honor a mi novia que había muerto al salvarla.
Detallé al bebé un poco más y en ese momento abrió sus párpados para mostrar unos ojos tan verdes que parecían jade puro.
—Despertaste—fue lo que dijo su madre en tono cariñoso, pero la bebé no la miraba a ella, que me miraba a mí, lo cual era estúpido porque los recién nacidos no ven correctamente durante los primeros días.
Algo en mi interior se sintió incómodo y decidí seguir mi camino, era lo mejor. Me repetí mentalmente.
Mi vida fue de mal en peor durante los siguientes meses, apenas comía, dormía poco, andaba molesto por todo, le contestaba mal a mis padres, una que otra vez mi hermano y yo terminamos en el piso cayéndonos a golpes, mis notas bajaron totalmente en el instituto y varias veces me planteé la idea de suicidarme.
—Te odio, Sakura—odiaba a esa niña. Aunque al principio había tratado de olvidarla, de no culparla, no pude evitarlo.
Odiaba a Sakura Arisa. La odiaba.
—La odiaré por siempre, Arisa—solía repetir cada noche mientras observaba su retrato—Te lo juro…
Los padres de Arisa se tuvieron que mudar porque no soportaban estar en un sitio que les recordaba a ella y yo tenía unas ganas enormes de largarme de allí también, ahogarme en alcohol y desaparecer de la tierra.
Y quizás hubiese caminado por el sendero de la droga y el alcohol si no hubiese sido por Naruto Uzumaki.
Era el ser más revoltoso que hubiese visto en mi vida, llegó al instituto siete meses después de la muerte de Arisa. No comenzamos muy amigablemente: él me saludó por ser mi nuevo compañero de pupitre, yo lo ignoré, él se molestó y me insultó, le metí un golpe en la cara, me lo devolvió, nos agarramos a golpes.
Y terminamos en dirección con una buena reprimenda por parte del directo.
Naruto salió todo molesto de dirección. No lo volví a ver sino hasta el receso cuando le pasé por un lado mientras hablaba con Shikamaru Nara, más no supe de qué era.
El punto es que me alcanzó en la salida para decirme:
—Seremos amigos, te guste o no.
Lo cual me dejó sorprendido y luego… molesto.
Naruto era fastidioso, me entraban ganas de querer partirle el rostro. Comenzó a seguirme por toda la preparatoria y no dejaba de parlotear, aún así no lo apartaba como a todo el mundo ya que me recordaba a la ruidosa forma de ser de Arisa y me hacía sentir un poco… tranquilo.
Su compañía ayudó bastante a salir un poco del abismo en que me había encerrado y tratar de seguir.
—Igual la seguiré odiando…
Mi familia se dio cuenta de que mi actitud hacía la vida había mejorado cuando, después de casi un año, volví a cenar con ellos. Nadie hizo comentario alguno sobre mi repentina decisión y actuaron con total normalidad, como si nada hubiese pasado. Y así continuaron los días, en una lenta monotonía que lograba sobrellevar gracias a la ruidosa intervención de Naruto, aunque jamás lo admitiría.
Aún así mi estado de ánimo fue pésimo el día que Arisa cumplió un año de muerta. Estaba tan irritado que nadie se me acercaba ni a un metro… excepto Naruto, claro.
—¡MALDITA SEA, NARUTO, CÁLLATE!—esa fueron las palabras exactas que grité cuando iba estaba entrando al cementerio… su actitud tan feliz me había irritado tanto que dejé mis emociones fluir.
Naruto calló de golpe y me miró serio. Yo lo ignoré y me encaminé hacia la tumba de ella y allí me perdí en mis pensamientos. Oí como Naruto se inclinaba para recitar una oración. Ninguno de los dos dijo nada durante un tiempo.
El viento siguió soplando, hacía mucho frío por ser invierno. Naruto soltó un suspiro y habló –ya sabía yo que no aguantaría tanto tiempo en silencio-
—Así que tú eres la sorprendente mujer que pudo aguantar al teme, eh—Uzumaki rompió la atmósfera de melancolía que reinaba con su habitual carisma—Pues, eso es admirable Arisa-chan, me hubiese gustado conocerte y llevarte a comer ramen a Ichiraku, al teme no le gusta pero estoy seguro que a ti sí.
Fruncí el ceño y miré a Naruto que tenía una sonrisa bobalicona en su rostro mientras miraba la tumba de Arisa.
—Es un teme muy borde que se la da de la gran cosa, no podemos pasar ni un día sin caernos a golpe pero logramos llevarnos bien de alguna manera—sonrió—Dale fuerza de voluntad para que deje lo amargado antes que me tumbe un diente—no pude evitar curvar mi labio levemente—Bueno, te dejo Arisa-chan, tengo que ver a mis padres.
Eso me sorprendió, hasta ahora Naruto Uzumaki nunca me había hablado de sus padres.
Le seguí con curiosidad, al ver que mi 'amigo' se adentraba cada vez más y más al cementerio hasta llegar a dos lápidas que rezaban: Kushina Uzumaki y Minato Namikaze. Sentí que un nudo se me formaba en el estómago cuando Naruto se inclinó y saludó con una sonrisa a sus difuntos padres, les habló de mí y de cómo le iba en su nuevo instituto, de sus amigos y de lo grandioso del ramen Ichiraku, pero en ningún momento lo vi llorar.
A la salida del cementerio no aguanté más la presión y hablé.
—¿Cómo lo haces?
—¿Eh?—me miró confundido.
—Hablarle… a tus padres como si nada pasara.
—La vida, Sasuke, es para vivirla, ellos murieron para salvarme en un accidente de tránsito hace diez años, sería muy ingrato de mi parte venir y llorar cuando debería seguir adelante. No es fácil—me miró—Pero tampoco imposible. Estamos vivos, y estoy seguro que Arisa quisiera que tú siguieras adelante… por ella. Simplemente, busca algo a qué aferrarte a la vida.
Lo miré fijamente.
—Además, no estás solo… me tienes a mí—sonrió—Y a tus padres e Itachi, aunque sea un imbécil.
"No es fácil" sus palabras se me repitieron una y otra vez, "busca algo a qué aferrarte a la vida"
—¿A qué te aferras para seguir tu vida?—indagué.
Naruto me miró en silencio por un momento.
—Bueno, tengo una prima por parte de madre así que no estoy tan solo, también tengo a mi padrino y a mi tutor—sonrió—Creo que también…
—Dímelo—insistí—¿A qué te aferras para seguir tu vida?
Sus ojos se volvieron hacia el cementerio.
—No me gusta hablar de eso—hizo una pausa—Porque es algo muy malo…
Esperé
—No lo vas a dejar, ¿verdad?—preguntó con fastidio.
—Tus evasiones me han dado la respuesta—contesté—¿Sabes? Me he planteado la idea de quitarme la vida, Naruto.
La seriedad abrumó la mirada de Uzumaki.
—No creo…
—Pero siempre—lo corté—Mis pensamientos terminaban en algo diferente. Ahora recuerdo, a que sí tengo algo por lo que 'aferrarme a la vida'.
No sé si fue mi mirada, pero Naruto sonrió levemente, con cierta amargura.
—Eso no es bueno, Sasuke—suspiró—Lo sé completamente.
—¿A quién odias, Naruto?—solté la pregunta.
—…Danzo Himura—contestó apretando los puños—Vivo para odiar a Danzo Himura.
—¿El presidente de las empresas Namikaze?—pregunté sin sorprenderme demasiado.
—¿Por qué crees que tengo el apellido de mi madre, Sasuke?
—Para esconderte, por supuesto—la respuesta llegó a mí tan inmediata.
—Él no sabe que estoy vivo, piensa que su plan de asesinarnos a todos funcionó—Naruto comenzó a abrir todo su rencor—Pero no. ¡Falló!—luego, sus ojos se oscurecieron de tal manera que me hizo preocuparme un poco—y yo me encargaré de que lamente ese fallo por el resto de su vida…
El silencio volvió a inundar el lugar.
—¿Y tú?—habló—¿A quién odias, Sasuke?
Sonreí levemente.
—Mi odio es estúpido, Naruto—fue mi respuesta.
—Entonces, si es tan estúpido así. Vete por la primera opción—me sonrió, recuperando su ánimo de siempre—¡Vive por ella!
—Supongo…
Y así pasaron los años en los que logré… no superar, sino más bien resignarme a vivir la vida sin Arisa, olvidando por completo mi 'odio' hacia una niña inocente. Con Naruto, fui a la universidad de Tokio y me gradué con honores –todavía no entiendo cómo el dobe logró si quiera el título-. Comencé a seguir mi camino esperando el día en que me tocara reunirme con ella sin reparar en nadie…
Hasta que la vida me volvió a topar con Sakura Arisa Haruno, por supuesto.
Sakura… discúlpame: te odio…
Continuará… si quieren.
A/N: Sí, bueno, creo que di un giro inesperado que no estaba la vez anterior, sorry . Creo que esto le dará un poco más de drama al asunto desde el punto de vista de Sasuke y esa fue la razón por la que tardé. No sabía si dejarlo así o volverlo como estaba antes... pero bueno.
Gracias a: edniiitahhh, LunaTsukSama, LEGNA, Ikamari, fabiola59, Aidil, Brendadarckrose, misslove (¿y la pierna?), Bere, tortuga, akyraa, NigksTsuDeva, myku-myku, sirena oscura, wildsasuke-kun, Princess Aidil, Akiiko-Chan, melilove, aRiElLa 95, BRISA MARINA, Niconiki-chan, Karmyne Vokhsavi (¡saludo Bolivariano! XD), Eva, Veroanime, AkimeMaxwell, LunaTsuk-Sama.
Gracias a los nuevos comentarios: Antotis, Sashenka, GreeceSJL, ladyrose23, DULCECITO311, msdupree22 (Tienen 15 años de diferencia), CrissB, SmokeXD, Jesybert, Dan Evans, Mariluz, Mitchel0420, FABIOLA59, tiaraa, Guest, sakkuharuu, Nuniita, Elda de la Torre, the Uchiha Queen, sashanigh, wild sasuke-kun
