A pesar de la Muerte

Resumen: Volteó a mirarme con la duda en su rostro—¡Entonces más te vale que te vayas preparando, porque cuando cumpla los veinte seré Sakura Uchiha! ¡¿Oíste?! ¡Así que no engañes a tu futura esposa mientras crece, Sasuke-kun! AU

Pareja: Sakura Haruno-Sasuke Uchiha

Género: Romance, Fantasía, Amistad, Drama, Sobrenatural.

Disclamer: Naruto pertenece a Masashi Kishimoto.

Three-shot: Arisa y Sakura

Capítulo Tres: Sakura, parte II

Escrito por: Amaya-chan.


Y entonces, decidí que la protegería, tal cual como Arisa lo había hecho.


Sakura Haruno era… especial.

Sí, actuaba como toda una niña a su edad, pero a veces cambiaba a una madurez que hacía sorprenderme. La verdad creo que la palabra más adecuada para describirla era 'molesta', siempre me sonreí, me ayudaba, me acompañaba…

Me alegraba el día.

Con el pasar del tiempo, me di cuenta de que no era tan difícil olvidar los verdaderos sentimientos que tenía hacia ella. De hecho, pensé que era más sencillo y productivo quererla como a una niña, que odiarla.

Según Itachi, eso se debía a su encanto natural y su pureza. Como una niña que no conoce el odio y que no desea conocerlo.

Amable en el total sentido de la palabra.

Siempre tenía la extraña costumbre de observar mi foto con Arisa y perderse en sus pensamientos, la detallaba por bastante tiempo y a la final me sonreía con algo de tristeza y nostalgia.

Nunca logré comprender los significados de ciertas miradas… o quizás sí lo entendía, pero no conseguía encontrar el motivo por el cual las tenía.

Era como si hubiese dos personas en ella misma: La Sakura que yo conocía y la que ella luchaba por esconderme.

Pero sí me daba cuenta, captaba con sorprendente rapidez cuando salía aquél ser con quien compartía sus pensamientos, aunque sólo aparecía por ciertos períodos de tiempo.

Llámenme loco, aun así eso era la impresión que esa niña me daba.

—¿Es idea mía o a veces es como si ella fuera dos personas diferentes?—me preguntó Itachi cuando la conoció cara a cara.

Yo simplemente rodé los ojos, pero, gracias a mi hermano, entendí que Sakura sí daba esa sensación a todo el mundo.

Pero no me importo, la verdad eso sólo hacía que mi curiosidad hacia ella aumentara.

Algunas veces también la culpabilidad con Arisa me azotaba, yo no debería estar congeniando tanto con esa niña. Pero no podía evitarlo, había algo en ella que evitaba alejarme.

Así que decidí enterrar mi odio y simplemente sonreírle a la vida.

Sin embargo, a veces Sakura no me lo ponía tan fácil, especialmente cuando chillaba con todas las ganas del mundo que deseaba jugar las atrapadas –algo que, estúpidamente, sólo hacía con Arisa- y yo sentía mi ira nuevamente emerger.

No la complací sino hasta que, un día en que mi hermano estaba de visita, regresábamos de comprar algunas cosas y pasamos por un parque tan similar al que yo solía frecuentar con Arisa.

Allí se puso a llorar como si no hubiera un mañana para que jugara con ella. Pero no fue eso lo que me convenció, sino la extraña sensación de dejavú que sentí al verla en ese estado y, como una mala broma de mi mente, su apariencia había cambiado por la de Arisa durante una fracción de segundos y eso fue lo que me hizo ceder.

Por supuesto, ella terminó con una sonrisa bobalicona en su rostro.

Poco a poco, el tiempo logró unirnos más de lo que pensé sucedería. Había desarrollado un sentido sobreprotector sin razón aparente hacia ella que rozaba lo estúpido o al menos eso fue lo que dijo Naruto.

—Creo, Sasuke, que deberías comenzar a alejarte de esa niña. Se nota a leguas que le gustas y no sería bueno desilusionarla.

Claro, yo tampoco era estúpido, sí me había dado cuenta de lo que Sakura sentía hacia mí. Más sin embargo, no le daba mucha importancia, ella era una chiquilla quince años menor que yo.

Lo lamentaba mucho por Sakura, pero yo no era muy fanático de la pedofilia, eso podían dejárselo al maestro de ciencias de la escuela de Konoha, Orochimaru.

Aun así, Sakura lograba que todos terminaran queriendo estar a su lado. Como le sucedió a Naruto y a Hinata. Adoraban a la niña sin importar nada y más cuando, prácticamente, fue ella quien los unió.

Y así iba mi vida con ella, llena de situaciones que lograban crear recuerdos en mi mente, y hacían que me formara una pequeña sonrisa en mi rostro. Pero no fue sino hasta que Hinata habló conmigo luego de su recepción.

—Hay… hay algo en Sakura que me recuerda bastante a… ella.

Fue allí cuando, después de buscar por mucho tiempo un motivo, logré entender el por qué no podía alejarme. Sakura era como la mini-copia de Arisa en todo. Sus gestos, sonrisas, costumbres, ánimos, todo…

Ella parecía estar convirtiéndose en mi mundo nuevamente, y eso era algo que no deseaba que sucediera.

Pero me di cuenta que ese deseo no sería posible luego de que casi la hacían puré cuando trató de salvar a un niño pequeño, por un momento pensé que debería repetir la misma sensación de desesperación de hace años atrás.

Y luego, aquella misma noche, terminó confesándoseme de una manera poco inusual.

—¡Lo que dijiste en un 'si' ¿no?—yo la volteé a mirar con un rostro dudoso, aún sin comprender sus palabras o a dónde quería llevarlas, tal vez el reciente accidente la había dejado loca—¡Entonces más te vale que te vayas preparando, porque cuando cumpla los veinte seré Sakura Uchiha! ¡¿Oíste? ¡Así que no engañes a tu futura esposa mientras crece, Sasuke-kun

Y, cómo buena niña que era, se escondió en su casa después de soltar semejante declaración.

¿Sakura estaba loca no?

—¿Se te confesó, así como así?—Naruto negó con la cabeza—Te lo advertí, Sasuke, ¿ahora qué harás con ella?

—Se le pasará—declaré seguro—Sólo es una niña…

Pero claro, me había olvidado de algo importante: la pubertad.

Sakura crecía y, para mi sorpresa y cierta resignación, seguía pegada a mí, recordándome todos los días que se casaría conmigo tarde o temprano.

—Bueno, a los veinte no—me miró con una enorme sonrisa—Quizás a los veintidós, ¿te parece?

—Ni siquiera a los treinta, molesta—repliqué—Búscate a alguien de tu edad.

Y ella me sacaba la lengua en señal de desafío. Entonces, con el tiempo dejó de llamarse 'niña' para pasar a ser 'chica', había crecido y yo no era ajeno a ese cambio.

—Eres muy parecida a Arisa.

—Y yo te he dicho que no soy ella.

Aun así, le molestaba de sobremanera que yo la comparara con Arisa. Era una chica con un temperamento de los mil demonios, pero me entretenía verla así. Pero, así como tenía similitudes con mi antigua novia, también poseía sus marcadas diferencias que me recordaban quien era quien.

Supongo que las cosas para con ella se comenzaron a complicar cuando me enfermé durante un invierno y Sakura decidió cuidarme. Deliré toda la noche, no parecía encontrar el punto entre la realidad y la fantasía, y dialogué con una Arisa falsa que yo mismo creé a partir de la imagen de Sakura.

Pero de algo estoy seguro, aquél inocente beso que la molesta me dio, no fue producto de mi trastornada mente. Quizás pensó que no lo recordaría, pero para mala suerte de ambos, estaba lo suficientemente cuerdo en ese momento para notarlo, pero notablemente cansado para hacer algo e impedirlo.

Por supuesto nunca le dije sobre aquél incidente. Era lo menos con lo que quería lidiar.

Ahora no podía evitar mirarla de manera disimulada, notando ciertos atributos que sólo un pervertido husmearía.


—¿Tan serio como siempre, Sasuke-kun?

—Hmph.

—¡Oh, vamos! ¡Dame un abrazo!

Y, como Karin generalmente hacía lo que deseaba, pues me abrazó aunque yo detestaba que lo hicieran.

Durante el tiempo que estuvo mi prima política, Karin Uzumaki, también tenía mi escritorio lleno de trabajo, mucho para mi gusto, pero ella insistía de vez en cuando salir a dar una vuelta.

Sakura no apareció durante ese tiempo, lo cual me hizo sentir… ansioso.

—Y bien, ¿quién es la chica que te tiene bastante distraído?—Karin me sonrió durante la cena.

Enarqué una ceja, ¿de verdad había dicho eso?

—No sé de qué hablas, Karin—gruñí antes de llevarme un bocado de comida a la boca, dándole a entender que, una palabra más de su boca, y la sacaría de la casa.

—¡Oh, vamos! ¡Lo digo en serio!—frunció el ceño—¡Estás comiendo mi comida, nunca lo haces!

Súbitamente, el extraño sabor, de aquello que fuera el intento de comida de Karin, se sintió en mi boca.

Tuve que escupirlo.

—¡Oye! ¡Tampoco seas tan mal agradecido!—exclamó con cierta molestia.

—No es mi culpa que cocines tan mal—le recordé antes de tomarme un vaso de jugo completo de una sola vez.

—Hmph—fue ella la que terminó gruñendo y con los brazos cruzados.

Luego, días después vino Naruto a visitarla, porque también era su prima, y después Karin desapareció por unos momentos, sólo para regresar con una sonrisa.

—¡Sakura-chan es una monada de chica!

La miré perplejo.

—Le dije que estabas ocupado, pero que aun así deseas verla—sonrió.

—¿Por qué hiciste eso?—sentí cierta ira emerger de mí.

—Porque, Sasuke-kun, es la verdad—me sacó la lengua—Te gusta esa niña, a pesar de que lo niegas.

—Jódete, Karin.

Y ella me sonrió levemente

—No te preocupes, yo ya estoy jodida, pero… tú también te joderás pronto… recuérdalo.

Estúpida prima del carajo.

Sí, me jodí. Fue bastante horrible, de cierta forma.

Sakura llegó a mi casa por ese entonces, pronto se iría a la universidad. No pude evitar recordarla cuando sólo era una niña de diez años. Ahora tenía dieciocho, toda una mujer. Linda, amigable, encantadora y jodidamente apetecible.

Pero yo era un hombre muy adulto para ella. Treinta y tres exactos. No podía olvidar eso. Sin embargo estuve a punto de acostarme con ella. No es algo de lo que me sienta muy orgulloso, pero la herí profundamente cuando puse los pies sobre la tierra y me di cuenta de lo que estaba sucediendo.

No podía dejar que eso siguiera a más, nunca.

—Sakura, tu papá desea que vayas a tu casa—ella asintió, tratando de limpiar sus lágrimas, sentí algo en mi interior removerse al verla en ese estado—Tú tienes un futuro, no lo desperdicies en mí.

—¡Eso no me importa!—exclamó con dolor—¡Mientras me ames, yo…

—Ese es el punto—la corté. Comencé a dirigirme hacia las escaleras cuando hablé de nuevo, tratando de hacerla entender que lo nuestro no era posible. Nunca podría serlo por mucho que le doliera—Yo no te amo… no de la forma que deseas.

Sí, lo dije, quizás sonó muy bastardo de mí, pero tenía que hacerlo. Ella era alguien tan pura que no debía estar con una persona estancada en la vida. Porque así me sentía yo, no era capaz de dejar ir y comenzar desde cero.

—Detenla, estúpido—observé hacia un espejo en donde claramente, gracias a mi trastornada mente, se podía apreciar la imagen de Arisa.

No era la primera vez que la veía, siempre podía apreciar su imagen durante los primeros meses de su muerte, pero pasó cierto tiempo y dejó de aparecer en ellos.

—Lárgate, tonta, no quiero hablar contigo—me limité a contestarle.

Frunció el ceño.

—¡Bien!—chilló de manera infantil—¡Deja que se vaya! ¡Después de todo, no creo que ella merezca estar con un perdedor como tú!

Rodé los ojos.

—Ya volverá, sólo deja que se le pase el enfado—le solté agriamente.

—¡No lo hará, tonto, porque se va!—exclamó Arisa—¡Toma un tren para Tokio esta noche!

La mire escéptico.

—¿Y tú cómo sabes eso?

—Eso no tiene importancia—negó con la cabeza—Pero créeme, te digo la verdad.

—¿Y para qué voy a detenerla de todas formas? Es mejor que siga con su vida.

—¡Oh, vamos! ¡¿Desde cuándo Sasuke Uchiha es un cobarde que huye de sus sentimientos?!

—Deja… de… meterte… donde… no… te… llaman—solté con desprecio e ira cada palabra.

—Estoy muerta, imbécil, tus palabras no me molestan—alzó el mentón en señal de desafío.

—¡Y ese es el puto maldito problema!—grité—¡Estas muerta! ¡Se supone que no debería afectarme tu recuerdo, pero aquí estoy, hablando como un idiota a la nada!

Sus ojos se abrieron en señal de sorpresa, pero luego sonrió tristemente.

—Entonces… deja de perder tu vida en un muerto, y ve por algo real, Sasuke-kun…

La miré estupefacto y traté de hablarle de nuevo, pero ya no estaba. Había desaparecido en un abrir y cerrar de ojos. Y fue en ese momento que comprendí algo importante, estaba a punto de perder a otro ser querido pero esta vez por ser un imbécil.

Mis pies se movieron por sí solos, dejé que mi mente en blanco. Si me ponía a analizar mucho lo que estaba haciendo, entonces volvería a caer en la negación. Me coloqué mis zapatos rápidamente y salí hacia la oscura noche de Konaha.

Corrí rápidamente hasta la estación de tren con todo lo que pude. Creo que jamás en mi vida había hecho eso. Me daba igual que la gente me viera como si estuviese loco, simplemente no pensaba y dejaba que mi cuerpo se guiara por impulso.

Lo único que tenía en mente era llegar a tiempo, no podía dejar las cosas así.

Tenía que detenerla, decirle que me disculpara, decirle que…

Pero fue en vano.

Había llegado tarde.

Entonces, la niña creció y se convirtió en una mujer y yo, como un pendejo, me enamoré.

Fin


A/N: A partir del próximo capítulo volvemos con el punto de vista de Sakura. Nos vemos.

Gracias a: fabiola59, Antotis, wildsasuke-kun, Tittacon, QuinzMoon, sibelluna, elizatai91, DULCECITO311, mussaluna, sashanigh, Nuniita, Sakulali, LEGNA, akyraa, Guest, Yoouarebeautiful