A pesar de la Muerte
Resumen: Me había aferrado al sueño de otra persona de una forma tan enferma que olvidé la diferencia entre la realidad y la fantasía. Delirando en un mar de confusión y aturdimiento, en la cual mi pequeño mundo ahora era para dos. AU
Pareja: Sakura Haruno-Sasuke Uchiha, Gaara No Sabaku-Sakura Haruno.
Género: Romance, Fantasía, Amistad, Drama, Sobrenatural.
Disclamer: Naruto pertenece a Masashi Kishimoto.
Capítulo Único: La mujer bajo la lluvia.
Dedicado a: LEGNA, gracias por darme el review número 300.
Escrito por: Amaya-chan.
Y esa mujer que estuvo conmigo durante aquél diluvio, era la más hermosa que alguna vez hubiese visto en mi vida.
Creo que esta parte de mi vida no es específicamente la mejor. Años después, cuando logré madurar suficiente, me di cuenta de lo infantil y hasta estúpido que había sido la actitud adoptada por mí durante ese tiempo.
Con dieciocho años de edad, generalmente uno piensa que tiene el mundo en sus pies, pero en mi caso, había concedido que mis límites llegarían hasta donde Sasuke estuviera. Tonta decisión.
Me había aferrado al sueño de otra persona de una forma tan enferma que olvidé la diferencia entre la realidad y la fantasía. Delirando en un mar de confusión y aturdimiento, en la cual mi pequeño mundo ahora era para dos.
—Entonces dime, ¿el azul o el rojo?—en frente de mi espejo, coloqué delante de mí una blusa del primer color, para luego retirarla y poner otra del segundo.
Arisa, adoptando la misma forma que yo en el espejo, frunció un poco el ceño.
—Creo que el rojo te queda mejor, resalta con tu cabello.
Asentí levemente, mientras me colocaba la blusa que ella me había recomendado.
—Desaparece un momento—le pedí a su imagen en el espejo—Quiero ver que tal me queda.
—¡Claro!—aceptó gustosa y el reflejo volvió a adoptar mi forma original.
Había llegado a la conclusión que no crecería más de allí, me había quedado bajita. Mi piel seguía siendo pálida y mi constitución física la misma. El único cambio que había adquirido durante ese par de meses fue el corte de cabello.
Ahora me llegaba cuando mucho por encima de los hombros.
Fue un cambio bastante radical, según mi hermana, pero a mi parecer me sentaba bien.
Cambiar, eso era lo que necesitaba.
—Bien, tienes razón, Arisa—hablé—, puedes volver.
Como por arte de magia, mi rostro transfiguró en el reflejo del espejo y la susodicha apareció nuevamente.
Me sonrió.
—Suelo tenerla.
Enarqué una ceja.
—Por lo que tengo entendido, no eras muy buena con eso de la moda.
—Bueno, oír hablar a Ino horas y horas sobre moda tiene grandes resultados en mí—sonrió con arrogancia—. Pero eso no importa, debes apurarte o perderás el autobús.
Asintiendo levemente, tomé mis cosas y marché hacia la cocina para agarrar una barra de cereal y un envase de jugo.
Salí de mi apartamento y me dirigí hacia los ascensores, los cuales estaban vacíos. Cuando las puertas de metal se cerraron, Arisa volvió a aparecer en el metal de la puerta.
Sí, ella se había convertido en algo así como mi reflejo que sólo yo podía ver.
—¡Bien!, ¿qué tenemos hoy?—me preguntó.
—Biología Celular, Salud Comunitaria y Química—respondí después de chequear mi horario.
Ella hizo una mueca.
—Créeme, Sakura-chan, sino fuera por ti, jamás de los jamases hubiese entrado a una clase de medicina.
Rodé los ojos.
—Generalmente, sueles desaparecer cuando comienza a hablar el profesor.
—Sí, pero puedo seguirlo oyendo gracias a tus pensamientos, tonta—me recordó.
En ese momento, el ascensor se detuvo y una anciana abordó. Arisa suspiró y yo sonreí levemente, no podíamos hablar, la gente me tacharía de loca de una vez.
—Buenos días, señora Chiyo—saludé a la recién llegada.
—Oh, Sakura, querida, buenos días—respondió la anciana con una sonrisa—. ¿Qué tal tu día?
Sonreí divertida.
—Apenas comienza, señora Chiyo—le recordé.
—Ah, claro, claro—aceptó—. A veces se me olvida todo eso.
—Que vieja tan desorientada—murmuró Arisa, rodé los ojos.
—No se preocupe, señora Chiyo—la consolé—, son cosas que pasan.
—Tienes razón querida.
Justo en ese momento, las puertas del ascensor se abrieron, despidiéndome, salí con prisa para abordar el autobús que, por fortuna, aún no había arrancado. Me puse cómoda en la parte más alejada del transporte, saqué mis auriculares del bolsillo y los conecté a mi reproductor de música para oír alguna melodía hasta llegar a la facultad.
Mi teléfono vibró en mi bolsillo, indicando que había llegado un mensaje. Leyéndolo, mis mejillas se pusieron rojas antes de teclear una respuesta rápida y enviarla. Suspiré, me fijé que Arisa tenía una mirada feliz desde el reflejo del vidrio.
—Hoy va a llover—me dijo.
Fruncí un poco el ceño y detallé el cielo azul de Tokio, sin rastro de nube alguna y con un sol tan fuerte a pesar de ser tan temprano. La taché de loca de una vez.
—Ya verás—fue la suave contestación que me dio antes de desaparecer nuevamente.
Llegué a la facultad con bastante tiempo de sobra, caminé hasta el salón donde vería la primera clase. Estaba casi vacío a excepción de mi actual mejor amiga.
Matsuri me saludó con exageración desde su pupitre, como siempre andaba tan enérgica.
—¡Sakura!—exclamó.
—Buenos días—respondí con una sonrisa mientras tomaba asiento a su lado.
—Nee, ¿qué tal va todo?
—Bien, supongo, hace como dos días que no te veía, ¿qué te pasó?—comencé a sacar mis cosas del bolso.
—Oh, contraje una gripe horrible que me tumbó en cama—apretó el puño con cierto dramatismo—, pero yo soy más fuerte, y la vencí en poco tiempo.
No pude evitar reírme ante tamaña escena. Matsuri tenía la misma edad que yo, poseía un cabello corto de color marrón y ojos negros, ambas éramos de la misma contextura y altura, su piel era un poco más oscura que la mía. En cuanto a personalidad, ambas nos parecíamos en bastantes cosas, sólo que ella era mil veces más enérgica que yo.
—Por cierto, ¿te enteraste del último chisme de la prensa?—y un poco más farandulera.
—No—admití—, ¿cuál es?
—Van a enjuiciar por asesinato al actual presidente de las empresas Namikaze junto con todo el gabinete de la junta directiva.
Vaya, eso sí me sorprendió.
—¿Y eso?
—Al parecer, el sujeto, un tal Danzo, fue el culpable de la muerte de los antiguos dueños: Minato Namikaze y su esposa Kushina—comenzó a relatar—. Ellos sufrieron un accidente automovilístico en el que también se vio involucrado su único hijo, pero éste lo tomaron por muerto. Aun así, apareció hace poco, sorprendiendo a medio mundo—comenzó a buscar algo en su bolso—. Mira—me dijo mientras mostraba un periódico.
La noticia estaba en primera plana con un enorme titular que decía: "DANZO SHIMURA, ACTUAL PRESIDENTE DE LAS INDUSTRIAS NAMIKAZE, POSIBLE ASESINO DE LOS ÚLTIMOS DUEÑOS"
Tenía que admitir la noticia era una bomba, ojeando rápidamente, explicaban que él fue el autor intelectual del supuesto accidente de la pareja. El niño que viajaba con ellos, fue sacado en secreto del hospital por unos amigos cercanos de Minato-san, quienes sospechaban la verdad detrás de la tragedia, y lo ocultaron junto a otros familiares por el lado materno.
Debido a que Kushina-san había sido una camarera fue más fácil cambiar la identidad del niño y hacerlo desaparecer del mapa. El caso, en el que estaban involucrados jueces, policías y toda la junta directiva de la empresa, había sido abierto debido a la denuncia formulada por el dueño de la empresa Hyuga.
Parpadeando confundida ante ese última parte, vi la foto que estaba anexa a la primera parte de la noticia. Allí salía Danzo siendo escoltado por la policía hasta un vehículo para su posterior traslado al centro policial.
—Y allí no termina la cosa—habló mi amiga—, la noticia continúa en la página tres.
Asintiendo, abrí el periódico y grande fue mi sorpresa al encontrarme la foto del hijo de la pareja. Naruto salía con una cara de seriedad absoluta, algo muy poco normal en él, vestido en traje de ejecutivo, siendo acompañado por Hinata, y una cantidad generosa de guardaespaldas.
—Naruto—murmuré levemente.
—¿Lo conoces?
—Algo así—admití—, vivió un tiempo en Konoha. Lo conozco desde los doce años, de hecho, soy la madrina de su hija, una preciosura de niña—recordé la cara de Hanami, con aquellos ojos grises tan hermosos, una piel pálida como la de su madre y un cabello tan rojo como el de su abuela paterna.
—Wow, que cool—Matsuri sonrió—. Entonces lo conoces por 'Naruto Uzumaki' y no por su verdadero apellido.
Asentí.
—Jamás pensé que ocultara algo tan grande como esto—respondí mientras seguía ojeando la noticia con mayor detenimiento—, me pregunto… ¿qué pensará Sasuke-kun sobre esto?—susurré lo último tan bajo que Matsuri no pudo oírme.
—¿Qué?
—Oh, nada, me preguntaba que qué pensarán mis padres sobre esto—sonreí forzadamente.
—Siempre puedes llamarlos más tarde.
—Sí, tienes razón…
—¡Bien!—di un brinquito en mi asiento ante el llamado de atención del profesor Ebisu, aturdida, no me había dado cuenta de que el salón se había ido llenando poco a poco—¡Abran su libro en la página…
—Nee, Sakura, hagamos algo después de clase—murmuró Matsuri a mi lado, mientras guarda el periódico en su bolso.
—No puedo—le respondí—, tengo que comprar comida y verme con alguien.
—Oh, Sakura-chan tiene novio—comentó divertida mi amiga—. Comprendo, será para la próxima, pero no dejes botada a Matsuri-chan tan seguido.
Rodé los ojos, sin muchos ánimos de contradecirla, y traté de prestarle atención al profesor.
Había tardado tanto en el supermercado que, cuando salí, caía una enorme tormenta en Tokio. Aturdida, no pude evitar pensar en mi lindo paraguas que descansaba en su sitio dentro del departamento. Maldije internamente.
Realmente la situación me pareció muy absurda, llovía muchísimo, a pesar de que hace una hora atrás hacía un sol bastante fuerte.
—Te lo dije—murmuró Arisa en alguna parte de mi mente.
—¿No me lo pudiste decir antes de salir de casa?—gruñí en un susurró.
Su risa musical fue la respuesta que recibí.
—Oh, Dios, Reiko-chan, mira, está lloviendo—observé curiosa a la mujer que estaba al lado mío, tenía entre sus brazos a un pequeño bebé de menos de un año de edad, según mis cálculos—. Que mal, no he traído paraguas.
Detallé un poco más a la mujer, extrañamente, había algo en ella que se me hacía familiar. No lograba recordar muy bien, pero tenía la sensación de que ya la había visto antes.
"No lo hagas"
Me tensé de inmediato, Arisa me había hablado estando desprevenida.
¿Hacer qué?
"No trates de recordarla… no dejaré que la recuerdes"
—Oye, niña, ¿de casualidad no tendrás agua?—la voz de la mujer me hizo sobresaltar—. Oh, disculpa.
Parpadeando confundida, la miré, ¿me estaba hablando a mí?
—Ah, ¿es conmigo?
La mujer me sonrió.
—Sí, he dejado el agua de Reiko-chan en el auto—señaló a lo lejos un pequeño auto cuyo modelo no supe identificar—. Mala idea, no pensé que realmente fuera a llover.
—Ni yo—admití mientras rebuscaba entre mis cosas un pequeño envase con agua—. Tenga
—¡Gracias!
—Por nada—respondí. Tenía que admitir que la mujer era hermosa, debería tener cuando mucho unos cuarenta y cinco años, pero había algo en ella que la hacía ver delicada, dulce… pura—¡Oh, mira, Reiko-chan, tenías tanta sed!—la mujer suspiró cuando la bebé prácticamente tomó todo el agua—. Que mala abuela soy.
Sonreí enternecida.
—Tiene una nieta muy linda, señora—alagué, lo cual era verdad. La pequeña era tan preciosa.
—¿Verdad que sí? Es un amor. Todos la adoramos.
Acaricié la cabeza de la pequeña, ella me sonrió.
—Pues es muy afortunada de tener una familia tan cariñosa—comenté.
—Bueno, podría decirse que ella es… especial.
Miré a la mujer sin comprender.
—¿A qué se refiere, señora?
—Mi hijo y su esposa estaban por separase—suspiró—. Nadie de la familia quería eso, pero habían llegado a un punto en dónde no se toleraban, aun así, mi nuera descubrió que estaba embarazada durante todo el trajín del divorcio y los planes se echaron para atrás. Lograron resolver sus diferencias como pudieron y ahora lo dos andan como si se hubiesen enamorado ayer—soltó una risa tan jovial, no pude evitar acompañarla—. Según mis otros nietos, los hermanos de esta señorita, andan demasiado acaramelados para su gusto.
—Que encanto—admití—. Ojalá pudiera tener un amor así.
La mujer sonrió.
—No digas eso como si fuera imposible—me riñó—. Aún eres muy joven, todo es posible.
Asentí un poco y dirigí mi vista nuevamente hacia el panorama lluvioso de Tokio, parecía que pronto el agua dejaría de caer. No pude evitar sonreír con nostalgia al recordar a Sasuke.
—¿Me lo dices?—miré a la mujer con confusión—, tus penas, parece que tienes bastantes.
Torcí un poco la boca.
—En cuanto al amor, sí—admití—. Con respecto a familia, amigos, estudios, supongo que soy afortunada.
Asintió.
—Entonces cuéntame, todavía no creo que deje de llover pronto y Reiko-chan no se puede mojar.
¿Hablarle? ¿Decirle todo a una completa desconocida?
—Yo…
La mujer me escuchó pacientemente todo lo que tenía guardado, cosas que ni siquiera mis amigas gemelas del instituto, mi propia hermana o Matsuri sabían. Hechos que pensé jamás decirle a nadie, salvo a Arisa, y ella se enteraba porque era imposible escondérselos. Hablé y hablé sin parar, quizás cayendo demasiado en detalles estúpidos, pero mi compañera no dio signo alguno de aburrirse o si quiera fastidiarse. La única vez que interrumpió fue para decir:
—¿Sasuke Uchiha?—murmuró en un tono de voz que no supe descifrar—. ¿Así se llama la persona que te gusta?
Asentí un poco.
—Comprendo—comentó—. Continúa…
Y así transcurrió el tiempo. Cuando la fina capa de lluvia desapareció por completo, la ayudé a llevar a Reiko hasta el auto sin que se mojara, a fin de evitar algún resfriado. Luego, amablemente, se ofreció a llevarme hasta mi departamento.
—Un placer en conocerte, Sakura-chan—fue la suave despedida que me dio cuando baje del auto. Sonriéndole, asentí levemente.
—Adiós.
Entré al complejo de departamentos, cayendo en cuenta de que jamás pregunté su nombre o si alguna vez la volvería a ver. Tomé el ascensor y detallé mi propio reflejo en la puerta de metal.
—¿Arisa?—la llamé levemente, pero no obtuve respuesta alguna—¿Arisa?
Aturdida, debido al prolongado silencio en el que se había sumido mi amiga, no reparé de inmediato en la persona que aguardaba en mi puerta.
—Has tardado.
Parpadeé confundida y sonreí a modo de disculpa cuando comprendí sus palabras.
—Lo lamento, se suponía que iba a cocinar algo especial para ti, pero me ha agarrado desprevenida la lluvia y he tenido que esperar hasta el final.
Asintió levemente.
—Entonces, preparémoslo juntos—me invitó.
Acepté gustosamente su propuesta. Para mí, cocinar era más divertido si se hacía acompañado. Lo que nunca imaginé fue que, en medio de ese proceso, él terminaría besándome y que yo correspondiera de una manera increíble.
Ni mucho menos se me pasó por la cabeza que esa sesión de besos, pasara a algo más.
Mientras observaba a Gaara dormir tranquilamente en mi cama, el lugar donde terminamos, con su brazo alrededor de mi cintura, oí que la lluvia había vuelto a caer sobre Tokio, esta vez acompañada de rayos y truenos.
Me senté con cuidado para evitar despertarlo y observé mi reflejo desnudo en mi espejo. Tenía una leve jaqueca y un pequeño dolor en mi zona baja, supuse que era normal al ser la primera vez que tenía sexo.
"La mujer bajo la lluvia"
La voz de Arisa se hizo sonar, pero fue un leve murmullo, poco audible.
—¿Quién es?—murmuré tan bajo, sólo para mí, tratando de recordar dónde la había visto. Su voz, sus gestos, su físico, todo me parecía tan familiar y a la vez tan desconocido.
El extraño ser que habitaba en mi cabeza, sea lo que fuera, rió un poco, pero sin realmente sentir gracia.
"Tienes una suerte para toparte con mi pasado demasiado seguido, Sakura-chan, lo siento" se disculpó "Si no fuera por mí, tal vez tu vida fuera un poco más sencilla"
Fruncí el ceño, tratando de seguirle el ritmo de sus palabras.
"Creo que te estás dando demasiado crédito, Arisa" le espeté en mis pensamientos con cierta rudeza. "Yo soy yo, lo que me pase a mí es cosa mía, tú sólo eres alguien que se unió a mí por no poder dejar este mundo"
Sí, lo que sentía hacia Gaara, aunque todavía me costaba darle un nombre como tal, me demostraba que yo sí tenía control sobre mis emociones y que ella no influía en nada.
"Tal vez sí, tal vez no" me dijo con calma. Luego el silencio volvió a reinar otra vez por unos cuantos minutos "Mikoto… la mujer bajo la lluvia se llama Mikoto… es la mamá de Sasuke-kun…"
Fin
A/N: La verdad no sé porqué pero siento auras negras que me miran con ganas de matarme ._. creo que lo mejor será esconderme detrás de una pared mientras aclaro lo siguiente: La verdad, dudo que, de ahora en adelante, pueda catalogar a los capítulos de este fic como 'one-shots' debido a que la secuencia del porvenir de la historia será en tiempos muy cortos, para decirlo en palabras más entendibles, pues ya no se hará por años n.n
Lo siguiente, para el que le quedó duda, aunque realmente no creo que sea el caso, Sakura sí se acostó con Gaara –se esconde detrás de la pared- solo por si no se captó la cosa (No escribo lemon porque soy un asco en eso)
¿Otra cosa más? Yo ya ni comprendo lo que quiero plasmar aquí, todo es tan confuso, okey no, sólo ignórenme y comenten.
¡Oh sí! Otra cosita más: ¿se pasan por mi nuevo one-shot 'Best Served Cold'? déjenme sus opiniones n.n
Un beso.
Gracias a: sakkuharuu, Bary, aiko uchiha, Nuniita, Akiiko-Chan, Mitchel0420, aRiElLa 95, ladyrose23, GreeceSJL, Miss Appelfield, Kunoichi2518, edniiitahhh, Antotis, Guest, Florciita, sashanigh, LEGNA, VerofanAnime (Por poco, Vero-chan n.n), akyraa, Diani-chan, sibelluna, DULCECITO311, Guest, Bella, mussaluna, QuinzMoon, fabiola59, ryu akai, wildsasuke-kun, Guest, kirstty, Bregma, the Uchiha Queen.
Ama-chan off!
