Nota de la autora: viernes, 27 de agosto de 2010.
¡Hola cómo estáis! Espero que bien. Aquí vamos con el segundo capítulo. Por cierto Sandrita Granger, Sayukiran(Gali) y amiga, Tooru Hally Bell Potter, jcm13, de nada. Gracias a vosotros en todo caso por estar y seguir ahí. D G Drago...sólo una cosita. Cuando yo dije en la segunda nota de autora del capítulo uno que iba a sacar a una chica nueva, no me refería a Tracy. Puesto que Tracy ya no es nueva cuando existe en "Salvaje." Yo me refería a una chica que hasta ahora no existe en ninguna historia mía. De todas maneras, tanto ella como él (puesto que son dos los personajes que me he inventado para este fic) aparecerán en el tercer capítulo. En un principio pensé hacer una referencia de ellos en el segundo cap pero al final cambié de opinión y los metí en el tercero. Donde, no sólo se refieren a ellos sino que están presentes. Sólo decir que tanto él como ella, son increíblemente guapos y atractivos. Y sí, la van a liar gorda, no porque quieran mal meter sino porque los pobres se van a encontrar con un marrón y unas situaciones que ni por asomo van a provocar. Más bien son los demás los que producirán esos follones. Pero en fin, es que la vida es así. Y yo en mis historias intento poner dentro de lo que es un mundo mágico...situaciones que ocurren en la vida real. Porque por muy magos y brujas que sean los personajes, son ante todo personas. Y las personas humanas somos muyyy complicadas. Tanto es así, que incluso de lo más tonto e insignificante, hacemos un mundo.
Potter10...por supuesto que me acuerdo de ti. Antes en los anónimos de otras historias mías, te llamabas Potter05 si la memoria no me falla. Oye me alegro que sigas ahí. Si quieres volver a llamarme, puedes hacerlo. Sigo teniendo el mismo número. Pero por motivos de seguridad, no voy a recordártelo aquí. Sin más, os dejo con el segundo cap del fic "Monstruo".
Un abrazo fuerte. RAkAoMi. ;-)
Simbología:
Con comillas y letra normal, pensamientos internos de los personajes o palabras textuales de algo leído o incluso de algún dicho o refrán.
Con guión y letra normal, diálogo de los personajes.
Advertencia: Esta historia contiene situaciones o escenas así como lenguaje (en ocasiones) que podría herir la sensibilidad de algún lector o de alguna lectora. Durante el desarrollo del fic os vais a encontrar también, escenas íntimas. Pero no son tan fuertes como podáis imaginar pues si lo fuesen, este fic no estaría metido en la categoría T sino en la M. ¿Queda claro?
Eso espero.
Curiosidad: La conversación que mantendrán Harry y Hermione cuando él despierte en la enfermería…No tiene desperdicio, pero ninguno. Os aseguro que en ciertas partes, hasta yo misma he llorado de risa al escribirlas. En otras soltaba suspiros tontos cuando les ponía en momentos Bimbo (o sea tiernos). Así que…espero que cuando os encontréis la escena donde Hermione entra en la enfermería por una de las ventanas (es que ella está volando en la escoba, ya sabréis por qué.) Os aconsejo que leáis con detalle todo lo que ahí hablarán ellos y también revelarán. Porque no es sólo que sea divertido o tierno sino que dice mucho de la confianza tan grande que tienen Harry y Hermione (aunque eso es algo que hemos visto siempre en los libros) y la naturalidad con la que son capaces de hablar de cualquier cosa por mucho que uno de ellos, se ponga rojo de timidez. ¿Queréis saber quién se sonroja? Pues venga, empezad a leer el capítulo. Ya me diréis más adelante si queréis, qué os pareció. ;-)
Cap.2. "¿Cómo te sientes, Harry?"
En cuanto entró en la habitación de las camas, lo primero que hizo Hermione Granger fue tomar asiento en la silla que minutos antes, había colocado Hagrid.
La castaña observó con preocupación el aspecto pálido y dormido, de su mejor amigo. Hermione comprobó entonces que la señora Pomfrey no le había mentido ni tampoco exagerado cuando le dijo que Harry tenía una palidez alarmante.
Ella miró preocupada al moreno, pero antes de dejarse llevar por pensamientos funestos, prefirió ser optimista y convencerse así misma de que él se recuperaría. Después de todo, Harry Potter había sobrevivido a cosas peores, que al ataque de una criatura mágica.
- Entonces…- dijo Hermione mirando a la señora Pomfrey que también se había sentado al lado de la cama de Harry, sólo que en el lado contrario donde estaba Hermione y quedando además, frente a la castaña-. ¿Harry está inconsciente por culpa del ataque de un animal del bosque prohibido?
- Sí, señorita Granger. Aunque más que animal, yo emplearía mejor la palabra "monstruo".
- ¿Tan grande es?
- Como ni se imagina. Creo que es incluso más corpulento que Grawp, el hermanastro de Hagrid.
- ¿Y de musculatura también va sobrado?
- Ni lo dude.
- ¿Podría saber cómo se llama?
- Lipan.
- ¿Lipan, no querrá decir usted Lycan?
- No, señorita Granger. Dije Lipan. Lycan, es la acortación de "Lycantroph". Que como usted bien sabe, significa "Licántropo" o mejor dicho "Hombre lobo." Pero no ha sido eso lo que atacó anoche al señor Potter. Sino un Lipan, que también es una acortación de la palabra "Lionpanther."
- Que significa textualmente…"Leónpantera."
- Efectivamente. De hecho, el Lipan es un monstruo que tiene la piel negra como las panteras pero no todo el aspecto de una sino sólo parcialmente.
- Cuénteme todo lo que sepa, señora Pomfrey. Soy toda oídos.
- El Lipan tiene el pelo negro como las panteras pero su cara es la de un león, sin embargo no posee la melena que ellos tienen. Pero sí tiene cuerpo de pantera, alas de vampiro y zarpas de oso.
- Menuda mezcla…
- Sí, en el mundo mágico no se encuentran muchas criaturas mágicas que sean de aspecto normal. Eso lo sabe usted tan bien como yo.
- ¿Qué más, señora Pomfrey?
- Los lipans son capaces de pegar zarpazos tan potentes como los de un oso aunque el aspecto de su pata sea el de una pantera. También pueden volar gracias a sus alas de vampiro y, al igual que le ocurre a esos seres mitad hombres mitad murciélagos, necesitan sangre para alimentarse.
- ¿Sangre humana, animal o ambas?
- Sangre de cualquier persona, animal o criatura, que la tenga en su organismo.
- ¿Los lipans también beben la sangre de sus víctimas como hacen los vampiros?
- Y hasta los despedazan para comérselos como haría cualquier animal salvaje, señorita Granger.
- ¿Por eso el lipan atacó anoche a Harry, porque quería engullírselo?
La enfermera asintió.
- Suerte que no lo logró. No sé lo que usó el señor Potter para escapar de él, pero sin duda fue efectivo.
- ¿Qué tipo de hechizo sirve para controlar o detener a un lipan?
- Ninguno.
- ¿Sólo se le puede detener con fuerza bruta?
- No, querida. De la única forma en la que se puede detener a un lipan, es matándolo.
- Comprendo. Y…
- ¿Sí, Hermione?
- ¿Le ocurrirá a Harry lo mismo que le sucedió a Lupin? ¿Se convertirá en un Lipan al igual que nuestro profesor de tercero se transformaba en hombre lobo cuando había luna llena?
- Mucho me temo que sí, querida.
Hermione la miró alarmada, Poppy continuó revelándole cosas.
- Harry no se convertirá en lipan porque haya luna llena. Se transformará en ese monstruo simplemente porque parte del veneno que tienen dentro los lipans, se introdujo en el cuerpo del señor Potter cuando el que le atacó anoche le arañó en la pierna derecha. Desde luego habría sido peor que el lipan se lo comiera o le dejase sin una sola gota de sangre en su organismo. Al menos Harry está vivo y eso sin duda es bueno.
- ¿Bueno?-. Dijo la castaña mirándola asombrada-. ¿Qué tiene de bueno que mi mejor amigo se convierta en una bestia asesina sedienta de sangre?
- Lo positivo de eso, señorita Granger, es que todavía no ha sucedido. Y mientras Harry siga siendo humano, tenemos tiempo de sobras para buscar alguna solución que revierta lo que aún está por ocurrir o si no podemos revertirlo, al menos intentaremos controlar su furia asesina.
- Dijo usted… ¿Furia asesina?
- Eso mismo, sí. Un lipan es un monstruo, Hermione. Una criatura horrible, brutal y asesina, que no deja de cazar y matar hasta que ha saciado su hambre.
- ¿Y de verdad cree usted que Harry se convertirá en uno de ellos?
- No sé si iguales a ellos. Porque después de todo, él no es un monstruo de verdad ni tampoco tiene nada animal en su morfología o incluso cuerpo. Lo más probable será que se convierta en una especie de híbrido. Quizás conserve algo humano en su aspecto externo, más no en el interno.
- ¿Se refiere usted a que Harry, una vez convertido en ese híbrido, dejaría de mostrar un comportamiento normal o incluso humano para tener otro que sólo sea animal?
- No únicamente animal sino también monstruoso y asesino. Después de todo, el lipan ha dejado su marca en él, Hermione… y eso sin duda traerá consecuencias en la vida de su mejor amigo.
- Pero esas consecuencias serán temporales. ¿Verdad señora Pomfrey? Tarde o temprano encontraremos la manera de devolverle la normalidad a Harry. ¿O no?
- El mundo mágico, señorita Granger, tiene miles de años de antigüedad, igual que el muggle del que usted procede. Hasta el día de hoy, no he conocido ni sabido jamás, ningún caso de personas humanas que hayan sobrevivido al ataque de un lipan. Harry Potter es el primero que lo consigue. Quizás porque después de todo el lipan sólo consiguió herirle en la pierna derecha. Pero el veneno de ese monstruo penetró en la piel de Harry, y…aunque yo le administré anoche el más potente de todos los antídotos que conozco… dicho antídoto le evitará la muerte, más no impedirá que su mejor amigo, se convierta en algo muy distinto al chico que usted ha conocido durante ahora siete años seguidos.
- ¿Y cuándo cree usted que ocurrirá esa transformación?
- Lo ignoro, señorita Granger. Ya le he dicho que es la primera vez que sucede algo así en un humano. Ni Hagrid ni yo misma tenemos respuesta a esa pregunta. Sólo esperamos que sea más tarde que pronto.
- ¿Podré ayudar en algo?
- Sabía que me lo preguntaría. Por algo es usted la mejor amiga de Harry Potter. La respuesta es sí, querida, puede y debe. De hecho…Hagrid me dijo que la señora Pince, conocía un libro que habla sobre una leyenda en la que se da la clave para acabar con el lipan. Lo malo es, que según me dijo Hagrid, la única manera efectiva de destruir al monstruo es matándole.
- ¡Pero haciendo eso también mataremos a Harry!-. Dijo la castaña con claro miedo en su rostro-. ¡Pues según lo que ha dicho usted, el monstruo vivirá en el interior de mi mejor amigo. Y yo me niego en rotundo a poner la vida de Harry en peligro aunque sea por el bien común de todos nosotros!
- Cálmese, Hermione-. Dijo Pomfrey con amabilidad-. Hagrid dijo también que quizás en el libro de la leyenda, existiese una forma de conseguir matar al monstruo sin acabar con la parte humana de Harry. Estoy segura que eso es posible. Sólo tenemos que esperar a que nuestro querido guarda bosques, nos dé la solución.
- Entonces…¿Ese libro sólo lo puede leer Hagrid?
- Lo puede leer cualquiera, pero fue él la primera persona en decirme que iba a consultarlo. Supongo que luego se lo pasará a usted. Hagrid sabía de sobras que usted querría leerlo o incluso buscar más libros que pudiesen ayudarnos a conocer más sobre los lipans.
- Tenga por seguro que lo haré, señora Pomfrey. Haré todo lo que esté en mi mano para conseguir tanto información como encontrar la solución que pueda curar a mi mejor amigo y devolverle a la normalidad.
- Estoy convencida de que si existe esa solución, usted la encontrará antes que nadie, Hermione.
- Gracias por el voto de confianza, señora Pomfrey.
- De nada querida.
En ese momento, la voz de Hagrid sonó al lado de la puerta de acceso a la enfermería. Poppy se levantó y salió de la habitación de las camas para hablar con él. Dejando sola a Hermione con el todavía durmiente Harry.
"La enfermera dijo que habían herido a Harry en la pierna derecha. La verdad es que tengo curiosidad por ver el tamaño y aspecto de la herida…Ya sé que a ella no le gusta que miremos a los pacientes sin su consentimiento pero como no está aquí ahora supongo que no es malo que eche un vistazo a lo que ese lipan le ha hecho a mi mejor amigo."
Sin sospechar ni por un instante, que Harry Potter estaba completamente desnudo bajo la sábana que lo cubría hasta el cuello… Con un solo movimiento, Hermione apartó la tela suficiente hasta poder ver las dos piernas del moreno.
- ¡Ahí va!-. Fue lo primero que pronunciaron sus labios al percatarse que la herida de Harry, estaba a la altura de su muslo derecho. Con lo cuál, Hermione vio que él no tenía puesta la ropa interior. Aunque por el momento, no se le había ocurrido elevar la vista más de lo necesario, para poder contemplar la desnudez de Harry, de los muslos para arriba.
- Sí que tiene un aspecto feo…- pronunció de nuevo Hermione mientras miraba con atención la herida del moreno. Entonces y llevada por la simple curiosidad, levantó más la vista y la enfocó en la cadera de Potter-. Así son los hombres desnudos de cintura para abajo.- dijo al ver no sólo su cadera sino lo que había inmediatamente después y que estaba cubierto por vello al igual que tenía ella pelo en el único órgano que creaba vida en su cuerpo femenino-. Bueno no puedo decir que sea un órgano que me llame la atención. Aunque tampoco es que me cause repugnancia-. Entonces miró hacia la cara de Harry y por un leve instante, se sintió culpable por estar contemplándole sin que él lo supiera-. Me siento como si estuviese haciendo algo imperdonable con Harry cuando realmente sólo estoy mirando por curiosidad-. Añadió Hermione usando un tono bajo para no ser oída por la señora Pomfrey o Hagrid.
Tras meditarlo un segundo, decidió que ya que le había visto las piernas, los muslos y todo lo que había de cadera para abajo...Ya no tendría importancia si terminaba de verle por la parte de arriba. Pues sintió que necesitaba saber cómo era él al completo. Entonces y utilizando sus ojos marrones como si fuesen un escáner, echó un vistazo general a todo lo que podía ver del cuerpo superior y desnudo de Harry estando como él estaba, tumbado bocarriba. Ya que la parte trasera, al estar apoyada en el colchón de la cama, no era visible para Hermione. Y ella no estaba dispuesta a mover al moreno no sólo por temor a despertarle sino por si acaso la señora Pomfrey entraba de nuevo en la habitación de las camas y la pillaba in fraganti.
Una vez satisfecha su curiosidad, que no fue corta precisamente, pues ella contempló la desnudez de Harry de la cabeza a los pies y de los pies a la cabeza como dos o tres veces seguidas, conforme los ojos marrones de ella repasaron cada detalle del cuerpo de su mejor amigo…
Hermione decidió que ya había visto suficiente y volvió a sentarse en la silla (ya que había tenido que levantarse para ojear mejor al moreno) adoptando la pose normal de alguien que simplemente está observando a otro alguien que sigue durmiendo sin inmutarse ni tan siquiera ante los gritos que ahora se oyen claramente por fuera de la enfermería. Pues ahí se habían quedado Ron y su hermana. Quienes hartos de esperar, estaban no sólo gritando "¡Déjennos pasar!" sino dando varios golpes a la puerta.
- Pero qué oportunos…- dijo Hermione con claro sarcasmo pese a seguir sola, junto al durmiente Harry.
Un poco después, tanto Ron como Ginny, estaban en la habitación de las camas, observando el estado inconsciente del moreno.
- Antes de que podáis preguntar cualquier cosa…- dijo Hermione mirando a los dos pelirrojos-. Quiero que sepáis que lo que le ha ocurrido a Harry tiene que ver con el ataque de un Lipan. Un animal mágico y monstruoso cuyo cuerpo es la mezcla de varios animales y cuyo zarpazo ha dejado el muslo derecho de Harry, bastante feo.
- ¿Es que se lo has visto?-. Preguntó Ginny mirándola con desaprobación.
- Me lo dijo la señora Pomfrey-. Dijo Hermione sin responder "sí" o "no" a la que era su nueva amiga, aquél año.
- Pues yo voy a verlo por mí misma.
- ¡No!-. Pronunció rápidamente Hermione-. La señora Pomfrey no quiere que le destapemos. Podría enfriarse y no sería conveniente para el estado tan delicado en el que se encuentra ahora-. Mintió ella lo mejor que podía y esperando que sonase convincente tanto para Ron como para Ginny-. Además-. Añadió todavía con rapidez-. Ya que sólo le vemos el cuello y la cara…es muy posible que Harry esté desnudo bajo la sábana y no creo que debas verlo delante de tu hermano.
- Ahí estoy de acuerdo-. Apuntó el pelirrojo-. No quiero ver cómo miras la desnudez de Harry, estando yo presente. Aunque es verdad que ya sé cómo es él sin nada encima. Igual que él lo sabe de mí o el resto de nuestros compañeros. Por algo compartimos dormitorio. Y no creo que sea necesario que dé más explicaciones. ¿Verdad?
- No-. Secundó Hermione-. Después de siete años durmiendo y conviviendo con los mismos chicos, es muy normal que os hayáis visto desnudos más de una vez, teniendo como tenéis un dormitorio común que encima incluye aseo con ducha.
- Nosotras también tenemos una-. Dijo Ginny.
- Todos los dormitorios masculinos y femeninos del castillo las tienen-. Añadió Hermione-. Y es lógico que así sea cuando este castillo es enorme y desde luego no sería cómodo ni práctico para ninguno de nosotros, el tener que estar cambiando de estancia para poder vestirnos, asearnos o hacer nuestras necesidades.
- Te doy la razón en eso-. Dijo de nuevo Ginny-. De todas maneras ya sé cómo es el cuerpo desnudo de un hombre de la edad de Harry.
- ¡Ginny!-. Dijo Ron alarmado-. ¡Controla lo que dices delante de mí!
- No te alteres, Ron. Que no es para tanto.
- ¿Cómo que no?
- El cuerpo al que me refería no es el de Harry precisamente sino al de otro chico que un día vi desnudo por accidente.
- Explícate.
- Hace dos semanas me fui al lago con una de mis amigas. Queríamos bañarnos porque teníamos calor. Pero resultó que, al llegar allí, ya había dos chicos dentro del agua. Y como nos caían mal, no quisimos unirnos a ellos. Y justo cuando estábamos a punto de darnos la vuelta, oímos el grito de uno de ellos. Mi amiga y yo miramos y entonces vimos cómo el chico había intentado hacer una voltereta por encima del agua y se ve que debido al impulso, se le bajó el bañador. Así que tanto ella como yo descubrimos de repente, lo que todos los chicos tenéis de cintura para abajo.
- Entonces… ¿Todavía no has visto a Harry desnudo?-. Preguntó Ron con curiosidad.
- Eso…- continuó Ginny con una sonrisa chula en la cara-. Es algo que no pienso responderte.
- Ginny…
- No Ron, no insistas, porque no te diré nada. Si mi novio y yo nos hemos visto sin ropa, es algo que forma parte de nuestra intimidad. Y desde luego no voy a revelarlo delante de ti o de Hermione.
- Estoy de acuerdo con ella-. Apuntó la castaña y riéndose para sus adentros, al recordar que ella sí que había visto a Harry completamente desnudo de la cabeza a los pies y de los pies a la cabeza-."Y si Ron o Ginny lo supieran, probablemente les daría un infarto"-. Pensó Hermione riéndose por lo bajo. Pero tanto Ron como su hermana, lo escucharon.
- ¿De qué te ríes si se puede saber?-. Preguntó Ginny.
- De algo que también forma parte de mi intimidad-. Dijo la castaña guiñándole un ojo.
La pelirroja y su hermano fruncieron el ceño. Entonces, el cuello de Harry se movió un poco. Eso alertó a Hermione, quien no perdió tiempo en correr hasta la sala contigua para avisar a la señora Pomfrey y a Hagrid, que habían estado hablando apartados de los tres jóvenes, hasta ese momento.
Hermione, Ron, Ginny y Hagrid contemplaron cómo Poppy medía la temperatura de Harry y le tomaba el pulso. Cuando ella dijo…
- Está estable.
Los cuatro suspiraron aliviados.
- Ahora deberían irse. Necesito privacidad para hacerle más pruebas a Harry. Cuando él despierte, os avisaré.
- Gracias Poppy-. Dijo Hagrid. Entonces miró a Hermione-. ¿Te vienes conmigo a la biblioteca?
- Sin dudarlo-. Dijo ella con una sonrisa de complicidad en su bello rostro.
Hagrid le ofreció un brazo, Hermione aceptó esa muestra de caballerosidad y agarró el brazo de su amigo dispuesta a seguirle a la biblioteca o cualquier otro sitio que él sugiriese.
Ron y Ginny los vieron salir. Tras mirarse el uno al otro durante dos segundos, asistieron con las cabezas y pusieron rumbo al mismo sitio al que iban a ir Hagrid y Hermione.
- ¡Espera!-. Dijo la pelirroja justo cuando Hermione iba a abrir la puerta de la biblioteca.
- ¿Qué quieres Ginny?-. Preguntó Hagrid al lado de Hermione.
- Saber lo que os traéis entre manos-. Apuntó Ron antes de que su hermana hablase.
- Vamos a buscar información sobre un tema que nos preocupa y que tiene relación con Harry-. Dijo de nuevo el semigigante-. Y os aviso desde ya, que es un tema secreto que no pensamos compartir con nadie más a no ser que lo consideremos conveniente.
- ¿Y quiénes sí podéis compartirlo?-. Preguntó Ginny.
- Hermione, la señora Pince, la señora Pomfrey y yo mismo-. Terminó Hagrid mirando a la castaña de manera cómplice. Ella le guiñó un ojo, él devolvió el gesto.
- ¿Y por qué ella sí puede estar implicada en ese tema secreto y yo que soy la novia de Harry, no puedo participar?
- Porque tú no eres la persona adecuada para esta misión, señorita Weasley-. Dijo Hagrid mirándola serio.
- Sigues enfadado conmigo… ¿Verdad?
El semi gigante asintió.
- Ya te pedí perdón por eso, Hagrid. ¿No crees que deberíamos recuperar la normalidad?
- No-. Dijo él sin abandonar la seriedad-. Yo te trataré con normalidad cuando así lo crea conveniente. Hasta entonces…seguiré dirigiéndome a ti como un profesor le habla a una de sus alumnas. Y ya no tengo más que decir. Vamos Hermione, hablemos con Irma antes de que se haga más tarde.
La castaña asintió y pasó a la biblioteca aún agarrada al brazo de su amigo. Ron quiso seguirles, pero prefirió quedarse con su hermana y preguntarle qué le había ocurrido con Hagrid para que él la tratase manteniendo las distancias.
Ella se lo contó todo, sin cambiar nada de lo que ocurrió ni el cómo. Él se sintió molesto por lo que le había dicho Hagrid a Ginny, pero también entendió que ella se había pasado en su trato hacia el guardabosque y así se lo hizo saber a su hermana.
- La próxima vez que veas a Hagrid…- dijo Ron mirando a Ginny a los ojos-. Hazte el favor a ti misma de no olvidar que por muy novia que seas de Harry, ni por mucha amistad que tenga él con nuestro profesor de cuidado de Criaturas Mágicas…La relación que tiene Hagrid conmigo, Hermione o el mismo Harry, no es comparable a la que tú tienes con el semi gigante. Entre otras cosas porque tú y él no habéis compartido ni la mitad de vivencias que sí hemos pasado Harry, Hermione, yo y él. ¿Entiendes?
- Sí Ron.
- Entonces comprende que Hagrid no puede tratarte con la misma confianza con la que siempre nos ha tratado a Hermione, Harry y a mí.
- Pero yo soy la novia del chico al que tanto quiere él. ¿No crees que eso sería suficiente para que Hagrid me incluyese en su grupo de confianza?
- No, Ginny. Le has hecho algo a Hagrid que él no soporta fácilmente. Le trataste mal, le hablaste rudo y con todo eso le demostraste una falta de respeto que jamás les hemos mostrado Harry, Hermione y yo.
- ¿Y qué debería hacer para ganar puntos a favor en la opinión de Hagrid?
- No lo sé. Supongo que nada. Creo que él te perdonará cuando sienta que debe hacerlo.
- ¿Y si no me perdona nunca?
- Tendrás que aguantarte. De todas maneras Hagrid nunca ha sido una persona rencorosa. Seguro que dentro de poco se le habrá pasado el enfado.
- Si tú lo dices…
- Lo digo porque le conozco bien, Ginny. ¿Te apetece dar una vuelta por los terrenos del lago?
- Prefiero darme un baño. Me muero de calor. ¿Me acompañas?
- Por supuesto, hermanita.
Juntos y al unísono los dos Weasleys salieron al exterior dispuestos a quitarse de encima el calor de aquel día de marzo que más parecía de verano que primaveral.
Tras estar dos horas consultando libros varios, Hermione encontró uno que hablaba lo suficiente de los Lipans como para que ella y Hagrid se hiciesen más de una idea de lo que podían hacer con Harry cuando él se hubiese convertido en algo parecido a ellos.
Hagrid por otra parte, sentado al lado de Hermione, ojeaba el libro de la leyenda, que la misma señora Pince le había dejado nada más pedírselo él.
El semi gigante aún no le había contado a la bibliotecaria lo que le había ocurrido a Harry. Principalmente porque cuando pidió el libro, otros estudiantes requirieron la atención de la señora Pince. Pero Hagrid pensaba ponerla al corriente en cuanto la biblioteca estuviese vacía. Cosa que sucedió una hora antes del almuerzo.
- Ahora Hermione-. Dijo Hagrid a la castaña una vez que comprobó que sólo él y ella quedaban en la zona de las mesas-. Vamos a hablar con la señora Pince antes de que algo más nos lo impida.
La castaña asintió y, agarrando el libro sobre los Lipans que ella misma había estado consultando, se acercó junto a Hagrid hasta el mostrador de la bibliotecaria. Quien como siempre, los saludó con amabilidad.
- Tú dirás, Rubeus-. Empezó la señora Pince mirando a Hagrid.
- Voy a contarte algo, que hasta ahora sólo sabemos la señora Pomfrey, Hermione, Harry Potter y yo mismo. Y tiene relación con algo grave que le ha ocurrido a Harry la pasada noche. Verás, Irma…
Cuando Hagrid terminó su relato, la señora Pince tenía los ojos tan abiertos por el asombro, que incluso Hermione se rió un poco al ver su expresión.
- Comprenderás por lo tanto lo grave que es esta nueva situación que afectará a la vida de Harry a partir de ahora-. Terminó Hagrid por el momento.
- Por supuesto que lo entiendo-. Dijo la señora Pince-. ¿Y habéis tenido la ocasión de decirle al señor Potter todo lo que le espera?
- No porque sigue inconsciente-. Apuntó Hermione-. Pero la señora Pomfrey nos dijo que en cuanto despertara, nos avisaría. Y si ella no me lo impide, pienso emplear todo el tiempo necesario en poner al corriente a mi mejor amigo, no sólo de lo que le ha ocurrido sino en lo que según Hagrid y la misma señora Pomfrey, me han dicho que se convertirá.
- Espero que se lo tome bien.
- Créame señora Pince-. Dijo de nuevo Hermione-. Harry Potter ha escuchado y asumido cosas peores, que el simple hecho de que pueda transformarse en un monstruo asesino. Aunque, conociendo a mi mejor amigo como le conozco, estoy segura que cuando él tome conciencia de los posibles asesinatos que pueda cometer estando transformado…Eso le afectará más que cualquier otra cosa que él considere insoportable.
- Lo que deberíamos hacer sería aislar a Harry de todo contacto con personas o criaturas, de este castillo-. Opinó nuevamente Pince.
- ¡No podemos hacer eso!-. Exclamó Hermione-. Harry no soporta estar aislado ni tampoco encerrado. Sus tíos usaron esa medida con él y otras cosas horribles, durante todo su crecimiento fuera de Hogwarts. Y…yo no estoy dispuesta a que en este colegio que él considera su hogar, se le dé ese tipo de maltrato por mucho que usted y otros miembros del profesorado, consideren lo mejor o más adecuado para protegernos de Harry. Además, no creo que sea tan horrible ni peligroso como usted y Hagrid lo quieren poner. Después de todo, Harry es humano. ¿Verdad? Por mucho que pueda transformarse en una bestia asesina, una parte de él seguiría teniendo raciocinio humano y eso le llevaría a no cometer demasiadas atrocidades. ¿Cierto?
- Se equivoca, señorita Granger-. Dijo la bibliotecaria mirándola con seriedad-. Usted no tiene ni la más remota idea de cómo funciona la mente de un Lipan. Pero yo sí lo sé y puedo confirmarle sin lugar a dudas, que por muy humano que sea Harry Potter ahora mismo, en el instante en que se transforme en ese monstruo, nada de lo que se considera normal o razonable dentro de una mente humana, llevará al señor Potter a controlarse cuando esté bajo la apariencia de esa bestia.
- Pero Hagrid y la señora Pomfrey dijeron que seguramente Harry no sería un Lipan completo sino una especie de híbrido. Eso marcaría la diferencia. ¿No cree, señora Pince?
- Lo que yo creo querida mía, es que usted habla así porque es amiga del señor Potter y no quiere pensar que él pueda ser capaz de cometer algo verdaderamente horrible. Pero yo le insisto y no con ánimos de asustarla o de llevarle la contraria, que en el instante en que Harry cometa el primer asesinato, lo poco que pudiese quedar de su raciocinio humano, desaparecerá para siempre.
- Entonces…¿Una vez que se transforme en Lipan, ya no podrá volver a su aspecto humano?
- Eso no lo sé, Hermione. Nunca hasta ahora había habido supervivientes al ataque de un Lipan. Y por eso no sé si la transformación del señor Potter será un acto reversible o todo lo contrario.
- Pero el profesor Lupin sí podía recuperar su aspecto de hombre después de haberse convertido en hombre lobo…
- Porque los hombres lobo no son lobos completos sino sólo la mitad. Sin embargo los Lipans, sí son monstruos completos y además carente de todo lo que sea humano. Por eso veo más difícil que el señor Potter pueda volver a su aspecto humano una vez que se haya convertido en bestia. Sin embargo, prefiero ser optimista como usted y pensar que debe haber alguna forma de recuperar el aspecto y cuerpo humanos, de Harry.
- ¿El libro que tengo aquí sobre los Lipans, es bueno?
- De los mejores que se han escrito.
- ¿Y ahí menciona algo sobre la reconversión a humano?
- No lo recuerdo.
- Entonces me lo llevaré a mi habitación y lo ojearé con atención en cuanto tenga ocasión de estar sola.
- Ahora sería una buenísima-. Apuntó Hagrid-. ¿O has quedado con Ron?
- De Ron paso ahora mismo. Mi prioridad no es él, sino Harry.
Tanto Hagrid como la señora Pince sonrieron. Hermione les miró con atención.
- ¿Y bien, hay algo más de lo que deba usted informarnos, señora Pince?
- Por el momento no, señorita Granger.
- ¿Hagrid, quieres que te ayude en alguna otra cosa?
- No Hermione. Gracias.
- De nada.
- Vete si quieres a tu habitación a ojear el libro o haz lo que tengas que hacer antes del almuerzo. Cuando termines tus cosas y tus tareas de prefecta, ven a verme a mi cabaña. Aún tenemos una charla pendiente que no pudimos terminar esta mañana.
- ¿Qué charla?-. Preguntó la bibliotecaria.
- Una relacionada con algo que le pasó a Hermione hace unas horas y que la hizo deprimirse bastante.
- Hagrid…- pronunció la castaña mirándole con una ceja levantada.
- Ah, es cierto, olvidé que era un secreto-. Entonces miró a la señora Pince-. Lo siento Irma, tenemos que irnos. Gracias por tu ayuda.
- De nada, Rubeus-. Ella miró a Hermione-. Señorita Granger…
- ¿Sí señora?
- Cuando quiera, aquí me tiene.
- Gracias madame, lo mismo digo.
- Hasta luego a los dos, que paséis un buen día.
- Igualmente-. Dijeron al mismo tiempo Hagrid y Hermione. Sin más, salieron de la biblioteca poniendo cada uno un rumbo distinto.
Justo cuando Hermione iba por la décima página del libro sobre los Lipans…la puerta de su habitación sonó. Ella guardó el libro y abrió, encontrándose con Ron.
Él no pronunció palabra, sólo la besó en los labios. Hermione no tardó nada en apartarse. El pelirrojo la miró triste.
- ¿Todavía estás enfadada conmigo?
- ¿Tú qué crees?-. Dijo ella seria.
- Pensé que después de lo de Harry, se te habría pasado el disgusto. En la enfermería parecías normal…
- Estaba contigo y tu hermana, Ron. Y más preocupada por el estado de mi mejor amigo que por la discusión que tuvimos tú y yo esta mañana, pero sí, sigo enfadada contigo y tal y como te dije hace unas horas, cuando estoy furiosa contigo, lo que menos me apetece es besarte o que me beses. Así que si no has venido aquí para algo más importante que el asunto de nuestro enfado, te recomiendo que te marches pues ahora mismo me encuentro ocupadísima.
- ¿En qué, si lo puedo saber?
- En algo relacionado con ese tema secreto del que Hagrid no quiere hablaros por el momento.
- ¿Tiene relación con lo que le ha sucedido a Harry?
- Sí.
- ¿Crees que él se convertirá en un monstruo como le pasaba a Lupin?
- Lupin no era un monstruo, Ron, sólo un hombre lobo.
- Bueno…a ellos siempre se los ha considerado criaturas monstruosas por todo el mal que cometen…
- Para mí, Remus Lupin fue siempre un gran hombre que además era una bellísima persona. Y por muy muerto que esté ahora o por muy maldito que estuviera con el problema del hombre lobo…Te aseguro que no me hace ninguna gracia, oír cómo mi novio, le llama monstruo.
- Perdona Hermione. No lo dije con mala intención.
- Perdonado. A ver si aprendes a pensar antes de hablar, Ron. Así no meterías tanto la pata…
- ¿Y si tan torpe te parezco, por qué aceptaste ser mi novia, eh?
- Primero: yo nunca te he dicho que tú seas torpe. Segundo: acepté ser tu novia por la simple y sencilla razón, de que desde el año pasado, me siento muy atraída por ti y tú lo sabes de sobras. Tercero: Es verdad que a menudo metes la pata. Pero eso no implica que yo te considere torpe, sino imprudente. Ésa sí es una palabra que concuerda con lo que pienso de ti cuando la cagas con algo. ¿Algo más?
- Por el momento no. ¿Me perdonas por lo de esta mañana?
- De acuerdo, te perdono…
- ¿Me dejas besarte ahora?
- No.
- ¡Pero si me has perdonado!
- Todavía no se me ha pasado el disgusto…
- ¿Podemos quedar después o tienes tareas de prefecta?
- Lo segundo.
- ¿Y cuándo terminarás?
- Ni idea. Pero lo más probable será, que sobre la medianoche o así. Hoy tengo guardia en la torre de astronomía.
Ron sonrió con picardía, Hermione supo sin duda el tipo de pensamiento que rondaba ahora por su cabeza. Ella le dio un coscorrón.
- ¡Hey!-. Dijo el pelirrojo-. ¿Por qué me pegas? Como me salga un chichón…te juro que te lo devuelvo.
- No te he dado tan fuerte. Y como a ti alguna vez, se te ocurra ponerme la mano encima para provocarme un chichón o cualquier otra cosa que me deforme…Te juro por lo más sagrado, que te mandaré al carajo ipso-facto y entonces te quedarás sin novia. ¿Ha quedado claro?
- Sí. ¿Y por qué tú sí puedes darme coscorrones? A mí también me sienta mal que me los des. Pero eso no hace que quiera romper contigo…
- Tú no puedes darme coscorrones por la sencilla razón, Ronald, de que los chicos tenéis más fuerza y musculatura que las chicas. Si tú me dieras un coscorrón, probablemente no me producirías sólo un chichón sino algo peor. Con lo cuál, yo me enfadaría el triple contigo. Y desde luego, por primera vez en mi vida desde que te conozco, me pondría violenta.
- ¿Y me darías un puñetazo como el que le diste a Malfoy cuando estábamos en tercero?
- Es un buen ejemplo.
- Eso sí que no quiero experimentarlo. Me duele hasta a mí cuando imagino lo que debió dolerle a Draco…Aunque desde luego pienso que se lo merecía.
- Gracias.
Ron dio un paso más hacia ella, Hermione no retrocedió, pero se mantuvo alerta.
- Venga mujer…- pidió el pelirrojo poniendo la cara más encantadora que fue capaz de sacar en aquél momento-. Déjame entrar en tu habitación para mimarte un poco…
- No, Ron. Estoy ocupada. Nos veremos esta noche. ¿De acuerdo?
- No Hermione, no estoy de acuerdo. ¿Pretendes que espere hasta que den las doce de la noche para poder besarte y acariciarte?
- ¿Y por qué no? Ya te he dicho que ahora no tengo tiempo de estar contigo.
- ¿Y cuándo lo tienes? Últimamente es casi imposible que tengamos intimidad como pareja.
- ¿Vas a empezar otra vez con lo mismo de esta mañana, Ron? Porque si ésa es tu intención, déjame decirte, que no estoy dispuesta a soportarlo. Así que adiós.
Dándole un empujón no demasiado fuerte, la castaña hizo retroceder al pelirrojo y seguidamente le cerró la puerta en las narices. Eso le sentó fatal a Ron, quien pronunció un "¡Hermione!" tan furioso que hasta ella saltó de la impresión, en el interior de su habitación.
- ¡Ábreme la jodida puerta ahora mismo o te juro que la hago desaparecer!
La castaña se quedó pasmada. Era la primera vez en su vida, que escuchaba a Ron así de furioso y hablándole de aquella manera.
Segura de que era sólo una fase temporal, Hermione decidió no asustarse pero tampoco se animó a abrirle la puerta. Así que, después de abrir la ventana de su habitación de prefecta e invocar una escoba con el hechizo "Accio", la castaña salió del dormitorio y echó a volar dos segundos antes de que Ron consiguiese entrar en la estancia de ella.
- ¡Maldición!-. Dijo el pelirrojo con rabia cuando vio que ella no estaba-. ¿Pero por qué mierda se empeña en huir de mí? ¡Esto ya empieza a cansarme seriamente!
Tras girarse, Ron Weasley abandonó la habitación de Hermione, decidido a encontrarla costase lo que costase.
Intuyendo que Ron la buscaría, Hermione pensó que lo mejor era volver a su habitación antes de que a él se le ocurriese mirar de nuevo allí.
No había volado ni la mitad del camino de regreso cuando pasó por una de las ventanas de la enfermería y vio a Harry abriendo los ojos.
La sonrisa de Hermione, apareció de inmediato.
- ¡Harry!-. Dijo con alegría dando golpecitos al cristal. Ella vio cómo él giró la cabeza en dirección al sonido.
Al ver a su mejor amiga, flotando en una escoba por fuera de la ventana, la sonrisa de Hermione no fue la única que apareció. Pues otra también bonita, iluminó el rostro de Harry.
Él movió una mano como señal de saludo y luego le hizo un gesto de "pasa". Hermione no quiso rechazar la invitación.
Ella bajó de la escoba, la apoyó en la pared y se acercó corriendo a donde estaba el moreno. Tomando asiento en la misma silla que había ocupado ella horas antes de que él despertase.
- ¿Cómo te sientes Harry?-. Fue lo primero que preguntó Hermione después de darle a él un beso en la frente. Harry volvió a sonreír.
- No estoy para pegar saltos. Pero al menos me alegro de seguir vivo. ¿Te ha contado la señora Pomfrey lo que me ocurrió anoche?
- Con todo detalle-. Apuntó Hermione mirando a su mejor amigo a los ojos-. Ella dijo que fue un Lipan el que te arañó en la pierna derecha. Por lo visto ese ser quería comerte…
Harry asintió dándole la razón.
- Pero tú conseguiste escapar de él y la señora Pomfrey se quedó asombrada de que lo hicieras porque por lo visto también, nadie humano excepto tú, había logrado antes, escapar del ataque de un Lipan.
- La verdad es que escapé por un pelo. Me metí en una cueva a la que él no podía acceder con su cuerpo. Pero lo intentó con la cara. ¿Sabes Hermione? Intentó pillarme de un bocado, sólo que yo me eché hacia atrás justo a tiempo.
- Siempre has sido un chico rápido de reflejos cuando estás en una situación que pone tu vida en peligro-. Dijo ella con suavidad y retirando un poco del flequillo de Harry que había caído en mitad de la frente donde tenía la marca de la cicatriz con forma de rayo, que había comenzado a desaparecer después de que él matase a Voldemort.
- Hazme un favor, Harry…- pronunció de nuevo Hermione ya sin tocarle el pelo-. Ahora que Voldemort está muerto y que no tienes a nadie más que te persiga con intenciones asesinas, procura no poner más tu vida en peligro si no es necesario. ¿De acuerdo?
- No te preocupes, Hermione…- dijo él sonriendo-. Con el ataque del Lipan he tenido suficiente. Además, tengo novia. Y me interesa mucho seguir vivo para poder construir con ella, en un futuro, una familia bonita.
- Estoy segura de que serás un marido y un padre, estupendo-. Dijo ella acariciando su mejilla con un dedo. Harry cerró los ojos aún sonriendo.
- Y yo estoy seguro que Ron y tú formaréis un matrimonio genial.
Nada más oír eso, ella dejó la caricia. Harry abrió los ojos y la miró preocupado.
- ¿He dicho algo que no debería, te he incomodado tal vez?
- No, Harry-. Dijo Hermione mirando al suelo de repente-. Tú nunca me incomodas. Eres el chico que mejor se porta conmigo…de todos con los que me relaciono. Es sólo…
- Cuéntamelo, Hermione. Sabes que puedes confiar en mí.
- A ti te confiaría hasta mi vida-. Dijo ella más para sí misma que para él. Igualmente Harry lo oyó debido a la cercanía que compartían-. Pero no es de mi vida de lo que debemos hablar ahora. Sino de la tuya, Harry.
- ¿La mía? Que yo sepa, la mía está bien. Escapé de ser devorado. ¿Recuerdas?
- Pero aún no estás a salvo-. Hermione volvió a mirarle a los ojos, Harry vio miedo y preocupación en ellos.
- Háblame, Hermione-. Pidió él con voz suave-. Dime lo que te preocupa y lo que también te asusta. Puedo notar esas cosas en la manera en que me miras.
- No es lo único que tengo dentro. Realmente podrías notar más si mirases más tiempo, Harry, pero el miedo y el susto es lo que más dominan en mi interior ahora, te doy la razón.
- Hermione…
- Voy a decírtelo igualmente, pero te advierto, que no te va a gustar.
- Estoy listo para escuchar las malas noticias.
Tras mirarle a los ojos verdes que él había heredado de su madre, Hermione se lo soltó sin más.
- Vas a convertirte en una bestia asesina, Harry.
- ¿Qué?-. Él abrió los ojos con asombro-. ¿De qué estás hablando?
- De lo que va a ocurrirte debido al arañazo que te hizo el Lipan, anoche. Por lo visto ellos tienen un veneno mortal que introducen en la víctima cuando los arañan. Pero la señora Pomfrey te administró un antídoto potentísimo que anuló ese efecto. Sin embargo…el Lipan te ha transmitido carga genética mediante ese arañazo y eso será lo que te convierta en algo igual a él o por lo menos parecido. La señora Pomfrey y Hagrid dijeron que serías una especie de híbrido. Pero realmente, no están seguros.
- ¿Qué me ocurrirá cuando me convierta en eso, Hermione?
- Actuarás como cualquier otro Lipan. Matarás, te comerás a tus víctimas o si no te las comes, al menos sí te beberás su sangre. Y según lo que también me dijo Madame Pince…Cuando cometas esas atrocidades, si todavía tuvieras algo de raciocinio humano en tu cabeza transformada…desaparecerá para siempre.
- ¿Quieres decir…que no volveré jamás a comportarme como un hombre, que seré un monstruo para siempre?
- No lo sé, Harry. Realmente, como te dije antes, nadie antes de ti, había conseguido sobrevivir al ataque de un Lipan. Y nadie humano se había convertido tampoco, en uno de ellos. Por eso no tenemos aún muchos datos para informarte pero sí sabemos algo con seguridad…
- ¿Quiénes sois los que sabéis, Hermione?
- Hagrid, la señora Pomfrey, la señora Pince y yo misma. A Ron y a Ginny vamos a dejarle apartados de esto por el momento. Bueno, a ellos y a cualquier otra persona que consideren conveniente los adultos que te he nombrado.
- ¿Por qué tienen que ser ellos los que decidan algo así?
- Porque son los que más saben del tema, Harry.
- ¿Por qué no puedo informar a mi novia?
- Ella está informada, igual que Ron. Tanto Ginny como Ron saben que anoche te atacó un Lipan y que a causa de eso, terminaste en la enfermería. También saben que te hirieron en tu pierna derecha. Yo misma les puse al corriente. Pero aparte de eso, no saben nada más. Bueno sí, lo de tu posible transformación, pero ya está.
- ¿Qué dijo Ginny cuando tú le contaste todo eso?
- Nada. Sólo mostró interés por verte la herida. Pero yo no la dejé…
- ¿Por qué?
Hermione no respondió, sólo se puso colorada de repente. Harry la miró con curiosidad.
- Por qué, Hermione. Responde.
Ella negó con la cabeza, Harry levantó una ceja.
- Hermione…
La susodicha volvió a negar con la cabeza. Harry se puso serio, dedicándole una mirada que la hizo tragar saliva.
- Habla, ahora.
Hermione entrelazó sus dedos moviéndolos con nerviosismo. Harry perdió la paciencia.
- ¡Hermione!-. Tras el grito que le lanzó, ella no sólo reaccionó sino que se lo dijo sin pensarlo.
- ¡Es que estabas desnudo bajo la sábana. Yo lo vi. No es que quisiera espiarte ni nada, sólo quería ver el aspecto de tu herida antes de que entrasen Ron y Ginny. Pero cuando te vi desnudo de cintura para abajo no pude evitar querer ver el resto de tu cuerpo, Harry. Te juro que no lo hice con intenciones pervertidas ni nada parecido a eso. Sólo tenía curiosidad. Por favor perdóname!
Ella se agachó al más puro estilo de disculpa japonesa. Harry no sabía si reír o enfadarse. Finalmente decidió reír. Lanzando una sonora carcajada que no sólo hizo levantarse a Hermione del suelo sino mirarle llena de asombro.
- ¿No estás enfadado conmigo?
- Debería estarlo-. Dijo su mejor amigo aún riéndose-. Pero voy a pasarlo por alto, porque jamás en mi vida, habría pensado que tendrías interés por verme desnudo. Y eso, más que enfadarme, me divierte como no te puedes ni imaginar. Jójó…Jójójójójó…
Hermione parpadeó mientras le veía reírse, él se calmó un poco y le guiñó un ojo. Ella suspiró aliviada volviendo a sentarse en la silla.
- Quién lo diría…- dijo el moreno mirándola aún divertido-. Hermione Granger es una mirona…¡Juájuájuájuájuájuájuájuá!
- ¡De mirona nada!-. Exclamó ella enfadada-. ¡Era pura curiosidad sana, Harry, algo normal cuando jamás había visto a un hombre desnudo salvo en las fotografías de los libros científicos!
- ¿En serio?-. Preguntó el moreno conteniendo las últimas carcajadas-. Me asombra oír eso. Yo pensé que tú ya lo habías visto todo, tanto de las personas como de lo que está relacionado con la magia o incluso el cuerpo humano. ¡Si no hay nada que no sepas, Hermione, fuiste tú la que me explicaste hace tiempo en qué consistía el sexo!
- Porque lo había leído y también porque mis amigas muggles me lo habían contado. Pero de ahí a saberlo por experiencia propia, había un gran trecho. De hecho no lo sé porque lo haya practicado. Soy tan virgen como tú.
- ¿Y quién te ha dicho a ti que sigo siendo virgen?
- ¿No lo eres?-. Preguntó ella parpadeando un poco. Harry volvió a reírse.
- ¡Has picado! ¡Jóooojojojojojojo!
- ¡Harry!
- ¡Inocente, inocenteee! ¡Juájuájuájuajuá!
- ¡HARRY!
- ¿Qué?
- ¡BASTA!
Él dejó salir las últimas risas, entonces se calmó.
- Perdón-. Dijo sinceramente-. Es que me encanta buscarte las cosquillas. Cuando te enfadas conmigo estás tan graciosa…
- ¿Ah sí?
- Y también linda. Pero bueno, tú sabes que nunca te he considerado fea.
- Yo también creo que eres alguien atractivo además de un chico estupendo.
- Que de paso está buenísimo. ¿A que sí?- dijo él de broma.
- Pues sí.- Respondió ella con sinceridad. Entonces se puso roja y Harry volvió a reírse con ganas.
- No te preocupes Hermione…- dijo el moreno sin borrar la sonrisa de su cara-. No se lo diré nunca a Ron ni tampoco a Ginny. No creo que deban saberlo. Sobre todo ella. Creo que sería capaz de arrancarte los ojos para que no volvieses a mirarme por el resto de tu vida.
Hermione le miró asustada. Harry se rió de nuevo.
- ¡No iba en serio, tonta!
- ¡Pues menudo susto me has dado…Capullo!
Harry volvió a partirse de risa, Hermione bufó. Eso aumentó la diversión del moreno si es que aquello era posible ya que Harry estaba riéndose tanto que hasta lloró.
- Bueno vamos a calmarnos un poco-. Dijo el chico al sentir una punzada producida por la risa, en una de sus costillas -. No creo que me convenga demasiado reírme a lo bestia cuando todavía me duele todo.
- ¿De verdad te encuentras bien, Harry?
- Todo lo bien que podría sentirse alguien que ha sobrevivido a un ataque mortal. ¿Puedo preguntarte algo?
- Lo que quieras.
- ¿Qué te pareció? Mi cuerpo, quiero decir.
- ¿Para qué quieres saber eso?
- Pues por la misma razón por la que tú me miraste mientras estaba inconsciente: Por curiosidad.
- Ah, pues…creo que tu cuerpo es normal. No le pasa nada raro ni tampoco tiene un aspecto fuera de lo común siendo como eres, un chico de 18 años.
- Oye, yo sé que tengo un cuerpo normal y acorde con la edad que tengo. Pero yo no me refería a eso cuando te pregunté qué te pareció. Sino si te parecía atractivo o algo por el estilo.
- Pues volveré a repetirte la pregunta: ¿Para qué quieres saber eso?
- Me interesa saber lo que opinas de mí, físicamente. Sigo teniendo curiosidad, Hermione.
- Creo que eres…
- Dilo.
- Guapo y por supuesto atractivo. Y tu cuerpo, aún sin poder compararlo con ningún otro masculino que haya visto antes…
- Venga Hermione, continúa.
- Creo que es muy bonito. O quizás "bonito" no sea la palabra adecuada para halagar un cuerpo masculino, pero ahora mismo es la única que se me ocurre.
Harry asintió, demostrándole que la comprendía.
- Para ti no debe ser fácil hablar conmigo de algo así. ¿Verdad Hermione?
- Para mí es fácil hablar contigo de cualquier cosa, Harry. Pero reconozco que no me siento muy cómoda diciéndote lo que pienso de tu cuerpo.
- Bueno, perdona, es que quería saber lo que opinabas porque…nunca he estado seguro de si soy o no lo suficientemente atractivo para las chicas.
- ¿Y por qué no habrías de serlo, Harry?
- Porque nunca he tenido mucho éxito con ellas y pensé que a lo mejor era por mi aspecto.
- Por favor no digas eso…- dijo Hermione acariciándole la frente. Él cerró los ojos sintiéndose apoyado y relajado-. Sabes que no es verdad-. Continuó la castaña con voz suave y bonita-. Si tú has tenido poco éxito con las chicas no ha sido por causa de tu aspecto sino por tu inexperiencia con ellas. Y es normal que te ocurriese, Harry, después de todo, tú no has tenido la infancia ni adolescencia de cualquier otro chico de tu edad que no haya pasado lo que tú sí has sufrido con los Dursleys. Teniendo eso en cuenta y sabiendo como sé, la autoestima tan baja que te ocasionaron siempre…Es normalísimo que te preguntes si no vales suficiente. Pero yo puedo asegurarte de corazón, que eres un chico que vale un imperio. Y además también eres no sólo atractivo, sino guapísimo tanto por fuera como por dentro.
- ¿Sabes una cosa, Hermione?-. Pronunció él aún con sus ojos cerrados.
- ¿Qué cosa, Harry?-. Quiso saber ella sin dejar de acariciarle la frente.
- No hay nadie aparte de ti, que me entienda, comprenda y conozca mejor que tú.
- Gracias-. Pronunció dándole un beso en el lugar que estaba acariciando. Entonces se acercó a su oído más próximo y susurró con ternura…- Te quiero, Harry.
Él añadió otra cosa, que provocó un pálpito en el corazón de Hermione.
- Te quiero, Hermione.
Ella no añadió más, no podía. Pero sintió perfectamente cómo sus ojos marrones se llenaban de lágrimas. Y no era para menos que se emocionara cuando "te quiero" no era algo que soliese decirle Harry con palabras. Aunque ella sabía de sobras que él la quería muchísimo.
- Ahora descansa-. Dijo Hermione quitándose las lágrimas sin que él lo viera-. Necesitas recuperarte pronto. Seguro que Ginny estará deseando estar contigo. En la intimidad, quiero decir. Y para ofrecérsela en condiciones tienes que estar al cien por cien de tus fuerzas.
- No necesito estar al máximo para poder besar a mi novia, Hermione. Pero si por algún casual, el tipo de intimidad al que te estás refiriendo ahora no tiene que ver con eso sino con el sexo…Entonces, supongo que sí, tienes razón en pensar que debo estar al cien por cien de mis fuerzas cuando se supone que ese tipo de actividad, cansa mucho.
- Dicen por ahí que también es muy placentera-. Añadió la castaña sin abandonar el tono suave. A Harry le resultó incluso sexy.
- Y también dicen que cuando lo compartes con alguien de quien estás enamorado, no sólo es placentero sino algo increíble.
- ¿Lo dices quizás por experiencia propia?
- Eso, no te interesa saberlo-. Él la miró entonces y le guiñó un ojo. Hermione se rió un poco.
- De acuerdo-. Dijo ella levantándose de la silla y agachándose todo lo que pudo hasta dejar su cara a la altura de la de Harry-. Siento haberte incomodado. No pretendía ser indiscreta.
- No me has incomodado, Hermione-. Admitió él sin borrar la sonrisa de su cara-. Y no eres tan indiscreta como piensas, la verdad es que la reina de la indiscreción es Ginny.
- Pero eso no debe ser un problema para ti. ¿Verdad? Ella te gusta igualmente.
- Claro que me gusta. Por eso estoy con ella como pareja.
- ¿Eres feliz con ella, Harry?
- Creo que sí.
- ¿Sólo lo crees?
- Realmente nunca he sabido bien qué es eso de la felicidad. Pero sé que tiene mucho que ver con estar a gusto con las personas que te rodean o en mi caso particular con Ginny, con la relación que tenemos. Y la verdad es que hasta ahora…la relación ha ido estupendamente. Espero que eso no cambie…
- ¿Por qué habría de hacerlo si tú y ella os queréis?
- Porque tú dijiste que voy a convertirme en un monstruo. Y no sé si Ginny estaría dispuesta a aceptar algo así. Me refiero a que no estoy seguro de si me quiere tanto como para seguir siendo la novia de alguien que puede transformarse en un asesino sediento de sangre.
- No te preocupes por cosas que todavía no han sucedido, Harry-. Aconsejó Hermione acercándose más a la cara del moreno-. Y si por algún casual ella te abandona porque es incapaz de aceptar lo que pueda ocurrirte a partir de lo que te ha hecho el Lipan…
- Continúa, por favor-. Dijo Harry sintiéndose embriagado por la cercanía que compartía ahora con Hermione y por el tono de voz tan suave y bonito que seguía empleando ella con él.
- Dímelo y le meteré una buena patada en el culo-. Apuntó la castaña recordando unas palabras concretas que le dijo Hagrid a ella en la conversación que habían tenido aquella mañana-. O mejor…- Continuó Hermione-. Manda a Ginny a Hagrid para que sea él quien le dé no sólo una buena patada en el culo sino lo suficientemente potente, como para sacarla de órbita. Claro que luego, la echarías de menos.
Harry no fue capaz de reírse aquella vez, pero miró con mucho asombro a Hermione. Ella pensó que había metido la pata. Entonces se disculpó.
- Perdona no…pretendía molestarte ni nada por el estilo por lo que te dije de Ginny. Es sólo que esta mañana hablé con Hagrid de algo que me deprimía y él, intentando consolarme, me dijo eso mismo. Que le daría una buena patada en culo lo suficientemente potente para sacar a la persona que me molestase, de la órbita de la tierra. Yo entonces añadí que les echaría de menos.
- ¿A quiénes echarías de menos si Hagrid los sacase de la órbita de la Tierra, Hermione?
- A ti y a Ron.
- Quieres decir… ¿Qué tú le dijiste a Hagrid que quienes te habíamos deprimido éramos Ron y yo?
- No, la verdad es, que sólo le hablé de Ron. Pero Hagrid os puso a los dos como ejemplo, si por casualidad fueseis los dos quienes me causaseis dolor. Aunque yo sé perfectamente que tú no eres capaz de causármelo, Harry. Al menos no de forma consciente.
- ¿Y cuándo te he herido sin darme cuenta? Me gustaría saberlo.
- No tengo ganas de hablar de eso ahora.
- Hermione, te lo ruego…respóndeme.
- No quiero. ¿De acuerdo?
- No, no estoy de acuerdo.
- Pues te aguantas. Yo decido no hablar de este tema contigo, y se acabó.
- ¿Chimpón?- dijo Harry haciendo un gesto con las manos como si chocase dos platillos musicales.
Hermione estalló en carcajadas, él la miró encantado. Aunque por dentro, seguía preocupado por lo que ella le había dicho.
- Ahora en serio, Hermione-. Comenzó el moreno dejando las bromas aparte-. ¿Cuándo y en qué momento o momentos, te he hecho daño?
- Que no quiero hablar de eso…pesado.
- Pues me lo vas a decir, a no ser que prefieras que siga dándote la lata con ese tema. Así que habla. Te aseguro que tengo mis oídos preparados y en perfecto estado, para escucharte.
- Yo sé que ellos siempre me escuchan, sea de lo que sea sobre lo que hablemos, Harry.
- Y yo sé también que tarde o temprano terminarás contándome lo que me interesa saber, Hermione. Así que venga, dispara.
- ¿Quieres que me enfade contigo y te mande al carajo por pesado supremo? ¿O prefieres que me levante y me marche de la enfermería dejándote con la palabra en la boca? Porque cualquiera de esas dos reacciones puedo tener, si sigues insistiendo en lo mismo, Harry.
- ¡Por favor no te vayas!-. Pidió el moreno cuando vio cómo ella se preparaba para levantarse-. No me gusta estar solo.- confesó por lo bajo-. Y menos estarlo en un sitio tan impersonal como éste por muchas ocasiones en que haya ingresado. Y la verdad es que lo he estado bastante en todos los años que llevo en Hogwarts.
-Sí…- apoyó Hermione volviendo a sentarse en la silla-. Se podría decir que la enfermería es tu segundo hogar. Pasas más tiempo aquí que en clase…A lo mejor por eso vas tan retrasado.
- No voy "tan" retrasado como tú me quieres poner, Hermione. Principalmente porque tengo a mi mejor amiga para ayudarme con las cosas que no entiendo o no sé hacer por mí mismo.
- Menos mal que lo reconoces, y sólo te ha costado siete años de nuestras vidas…
- Oye no exageres, no es la primera vez que no sólo reconozco sino que te agradezco, lo mucho que me ayudas siempre.
- Bueno sí, es verdad.
- ¿Me contarás por fin cuándo te he hecho daño sin darme cuenta?
- Qué pesado eres, la Virgen…
- No blasfemes, Hermione. Está feo. Sobre todo en ti, que eres creyente.
- No blasfemo, uso una expresión que cualquier persona muggle como yo diría, por muy creyente que fuese. Y por cierto…¿Crees en Dios?
- Sí. ¿Por qué?
- Curiosidad.
- Y una leche…
- Vale, de acuerdo, mentí. Es que quería saber si tenías creencias religiosas porque hasta ahora nunca te lo había preguntado. Y sobre todo porque Ron, no cree en Dios y además se toma a guasa y no da importancia a la fé que yo sí tengo. Y eso me molesta como no te puedes ni imaginar.
- ¿Y por eso estás enfadada con él?
- Por eso sólo no, por otras cosas sí. ¿Cómo sabes que estoy enfadada?
- Porque sólo te expresas de esta manera cuando estás molesta por algo o con alguien. Y Ron es especialista en sacarte de quicio día sí y día también. La verdad es que eso sólo es lo que hace que me plantee por qué decidiste fijarte en alguien como él cuando pasáis más tiempo discutiendo, que disfrutando el estar juntos.
- Si te digo la verdad, ni yo misma tengo respuesta a eso, Harry. Un día sentí que quería a Ron más que como a un simple mejor amigo y entonces me di cuenta también, que me sentía atraída por él. Supongo que por eso, cuando él me propuso noviazgo al empezar séptimo, acepté sin dudarlo. Aunque sí es verdad que nuestra relación no ha mejorado o cambiado ni un ápice, a la que teníamos cuando sólo éramos buenos amigos. Bueno sí, ha cambiado el hecho de besarnos, porque eso antes como amigos no lo hacíamos. Al menos no usando la boca, claro, porque besos en la mejilla le he dado igual que te los doy a ti.
- Pero tú, nunca has sido igual de cariñosa con él que conmigo.
- Por supuesto que no, Harry. Él y tú sois completamente distintos en la relación que tenéis hacia mí. Por lo tanto no me provocáis lo mismo tanto juntos como por separado.
- ¿Entonces, yo soy…por decirlo de algún modo…en tu opinión…mejor que Ron? ¿Te sientes más a gusto conmigo que con él?
- Sí a todo lo que me has preguntado ahora mismo.
Harry sonrió.
- Y a todo esto…- dijo Hermione- ¿por qué tienes tanto interés por lo que puedo opinar de ti? Llevas un buen rato preguntándomelo.
- Nunca hasta ahora habíamos tenido una conversación como ésta y me interesa mucho saber lo que piensas, sientes y opinas. Ya sea de mí, Ron o incluso Ginny. Pero sí, me interesa sobre todo lo que opinas o sientas respecto a mí.
- ¿Y después de siete años, en los que no me he cansado de demostrarte lo mucho que me importas como amigo, lo también mucho que te admiro como mago, lo más todavía que te quiero y respeto como persona y lo increíblemente bien que pienso de ti como chico…Hace falta que te cuestiones cosas así, Harry, o incluso que me las preguntes?
- Sí, me las cuestiono y sí también, te las pregunto. Nadie más que tú, sería absolutamente sincera en todo lo que me diría. Eso es lo que más me gusta de ti, Hermione, lo sincera y natural, que eres siempre conmigo.
- Yo también te quiero, Harry.
- Pues claro que has de quererme-. Dijo él haciéndose el importante, ella se rió por lo bajo-. Y no sólo eso, sino que encima te gusta mi cuerpo desnudo…Con lo cuál, deduzco que no sólo te gusto como amigo o persona especial para ti sino que incluso te sientes atraída por mí. Y eso desde luego, le viene genial a mi ego.
Harry lanzó una sonora carcajada. Hermione le acompañó en las risas mientras decía…
- No tienes remedio. ¡Pero ninguno!
Y su mejor amigo, se rió más todavía. Luego se calmó y le dijo mirándola a los ojos…
- ¿Y a que tú me quieres así, bromista y todo?
- ¿Tengo que responder a eso?-. Cuestionó Hermione mirándole con una sonrisa bonita en la cara. Harry asintió-. Pues no pienso hacerlo.
- ¡Mala!-. Dijo él riéndose. Ella recordó entonces que había quedado con Hagrid en su cabaña.
- Será mejor que me marche. Tengo que almorzar y luego ver a Hagrid para terminar la conversación que no pudimos esta mañana.
- ¡Ah!-. Exclamó Harry-. ¿Ésa en la que te deprimiste y en la que él te dijo que nos mandaría a Ron y a mí de una buena patada en el culo, fuera de la órbita de la Tierra, si te hacíamos sufrir de alguna manera?
- Ésa, sí, pero no sólo de eso vamos a hablar. Porque también vamos a tratar el tema de lo que te va a suceder a raíz del ataque del Lipan. Así que, sintiéndolo mucho, tengo que dejarte solo. Pero no creo que lo estés durante mucho tiempo. La señora Pomfrey nos dijo a Ron, Ginny y a mí que nos avisaría cuando despertases. Lo que me extraña es que ella no haya aparecido en todo el tiempo que llevamos hablando.
- A lo mejor ha salido de la enfermería, Hermione. Si es la hora de almorzar, es probable que esté comiendo junto al resto del profesorado.
- ¿Quieres que le dé algún recado a Ginny, de tu parte?
- No, gracias. En cuanto se entere de que estoy despierto, seguro que no tarda nada en venir a verme.
- Cuídate, Harry-. Dijo Hermione acariciándole la mejilla.
- Tú también-. Añadió el moreno dando un beso a la mano de Hermione que lo acariciaba.
Ella le miró sorprendida, pues Harry no solía darle besos a menudo. Él le sonrió guiñándole un ojo. Hermione le devolvió la sonrisa y con la misma, se marchó. Acordándose por supuesto de llevarse la escoba y devolverla a su lugar de origen.
Continuará.
Nota de la autora: Sí, este capítulo es un poquito menos grande en tamaño que el primero. Pero no os preocupéis, habrá más capítulos grandes en otras partes de la historia.
Los que lleváis años siguiendo mis fics, sabéis de sobras que suelo jugar mucho con el tamaño. Puedo publicar un cap corto y otro más largo. Todo depende de lo mucho o poco que quiera meter en cada capítulo. Por cierto, a partir del tercer cap, vais a conocer a los dos nuevos personajes originales míos que os mencioné en la segunda nota de autora del primer capítulo. Por otra parte, el diálogo de Harry y Hermione en la enfermería cuando están solos, está puesto así principalmente para que vierais cómo ellos pueden hablar de lo que sea sin importar la temática. Es decir, que tienen una confianza bestial. Eso es lo que pretendí principalmente con dicha escena y también que se viese por supuesto lo unidos que están como amigos y lo mucho que se quieren.
De otro lado...me partí de la risa con la escena donde Hermione ve desnudo a Harry. ¡Ella no sabía que lo estaba! Lo normal sería que a él le hubieran dejado puesta la ropa interior al menos. ¿Verdad? Pero si la señora Pomfrey se la hubiera dejado, la cosa no tendría tanta gracia. Y lo que pretendí en un principio fue que la escena resultase algo cómica. Ya me diréis si lo conseguí o no. Y si supiéseis la de expresiones que usé hasta decidir dejar sólo la de "¡Ahí va!" que sale de la boca de Hermione...bueno, ni os lo imagináis. Probé con "Así que éste es el aspecto de un chico desnudo", luego con "¡Joder está desnudo, qué fuerteee!", también con "¡Si no lleva nada encima!", y otra que era "¡Ay madre, está desnudo. Y por cierto Harry está bueno, no, buenísimo. Y yo sin saberlo hasta ahora!". Entonces me dije "si pongo cualquiera de estas frases, dejo claro que Hermione no sólo está sorprendida sino que se siente atraída por Harry y eso no quiero darlo a entender todavía. Porque hasta este segundo capítulo, ella no se siente físicamente atraída por él. Claro que es que antes, no le había visto desnudo. Y ya que lo ha visto...Mejor me callo. Por otra parte, si ella armase escándalo con esas expresiones de sorpresa suprema, él podría despertarse y eso no le convenía a Hermione por el momento. Así que al final quité todas las expresiones que os he nombrado y me decidí por el "¡Ahí va!" que, aunque sea corta, es una frase que dice mucho en mi humilde opinión. Igualmente me partí de risa con eso y toda la escena donde ella se dedica a mirarle. Por supuesto por simple curiosidad, pero no podemos negar que tiene morbo la cosa.
Sin más me despido, deseándoos una buena semana. Gracias por estar ahí. Atentamente: RAkAoMi. ;-)
PD: En fics pasados os he dicho más de una vez, que me gusta escribir mientras escucho música. La que más utilizo para inspirarme son las bandas sonoras, sobre todo la música instrumental más que la cantada. Pues bien, todos los capítulos de este fic, desde el primero al último, han sido escritos mientras yo escuchaba distintas melodías de las bandas sonoras que tienen algunos videojuegos de la saga "Final Fantasy". La escena de Hermione con Harry en la enfermería y el diálogo que ellos mantienen ahí, la escribí cuando oía " Eternity" del genial compositor japonés Nobuo Uematsu. Esa melodía está en piano y es una preciosidad. Al menos a mí me lo parece. Os recomiendo que os la bajéis y si queréis, os releáis el diálogo de Harry y Hermione con esa bonita música de fondo. Os aseguro que os resultará otra cosa distinta a si leéis el diálogo sin música alguna. Un beso fuerte. Cuidaros mucho.
