Nota de la autora: sábado 28 de agosto de 2010

¡Hola cómo estáis! Espero que bien. Aquí vamos con el tercer capítulo del fic. Espero que os guste.

Sobre este tercer cap sólo decir que por fin vais a conocer aquí al chico y la chica originales creados por mí, que os comenté en las notas de autoras de los dos capítulos anteriores. Creo, y lo digo sin ánimo presuntuoso por mi parte, que os van a gustar bastante. La verdad es que son dos que dejan huella. Ya entenderéis por qué conforme vaya subiendo más capítulos y con ello les vayáis conociendo mejor.

Las melodías concretas pertenecientes a distintas bandas sonoras de los juegos de Final Fantasy que me han inspirado en este tercer capítulo han sido las siguientes: Utada Hikaru "first love (piano instrumental)"- Final Fantasy VIII, Kate Covington "Rose of May", Utada Hikaru "Eternally (piano versión)", Nobuo Uematsu "Eternity"-Final Fantasy X-2, Final Fantasy XIII "sad piano", Nobuo Uematsu "Fragments of memories"- Final Fantasy VIII, "Melodies of life"-Final Fantasy IX, Final Fantasy piano collection "Tidus and Yuna theme"- Final Fantasy X, "Tifa's piano theme"-Final Fantasy VII, "Suteki da ne piano collection"-Final Fantasy X, del álbum "Final Fantasy piano collection": "Tifa's theme piano"- Final Fantasy VII. Y de canciones cantadas, he usado muchísimo "Anywhere" del genial grupo Evanescence y "My hands" de la prodigiosa voz de la británica Leona Lewis. "My hands" forma parte de la banda sonora de Final Fantasy XIII. Y por cierto, es una canción preciosa. Al menos a mí me lo parece.

Saludos especiales a: rino mariano. Bienvenido seas al mundo de mis fics, gracias por decirme que existes y dejarme saber de paso tu edad. Hola también a Makarva y D G Drago (siento haber desaparecido durante meses. A veces la vida me absorbe y me olvido de escribir a mis amigos), Sayukiran (cuando quieras nos vemos en Facebook, Gali), akNy (yo también te echaba de menos, linda. Y sí, las suelto pero bien. Por lo menos no podrán decirme que no lo dejé clarito) y bueno hola al resto de gente que me lee (que sé que son muchos) aunque no todos me dejan review (tantas veces me he enfrentado a más de uno que ya otros tantos se piensan mucho dejarme el review, no vaya a ser que también me ofenda con ellos y con ello les ataque. Aunque yo no soy una autora que se molesta a la mínima ni que ataca a la primera de cambio. Solo lo hago en casos muy concretos. Ahora que a mí, que no todo el mundo que me lea decida no dejarme review no es algo que me obsesione ni que me deprima. Yo no escribo para recibir Reviews, escribo porque simple y llanamente me gusta)

Saludo también a Paix Rlys y efectivamente, ahora mismo no te identifico bien. Pero sé que eres de México. Igualmente te digo "gracias por estar ahí y hacérmelo saber." Esa sugerencia tuya de que use el guión largo en vez del corto…pues mira, no me parece mal. Gracias por tu idea y por supuesto que no me ofende. Ya veré si cambio de guión o no. De momento y hasta el capítulo 4 incluido, los guiones cortos son los que están para los diálogos existentes en dichos capítulos. Pues cuando escribí esos caps, ya puse así los guiones.

Hola también a Loquin (a ti sí te recuerdo, me alegra saber que sigues leyéndome y dejándome review, gracias de corazón) y hola de paso a anita675 (me encantan los chilenos. Todos los que conozco sois gente estupenda. Bienvenida desde ya al mundo de lectores/as de mis historias y gracias de paso por hacerme saber que estás ahí)

Un beso fuerte. Cuidaros mucho. RAkAoMi.


Música recomendada: "Final Fantasy X (FFX) Piano Collection". Compositor: Nobuo Uematsu.


Cap 3. "Puedes hablar conmigo, Ron."

Enfadado y frustrado, así era cómo se sentía Ron tras el rechazo y empujón que le había dado Hermione cuando ella le echó de la puerta de su habitación.

En su búsqueda de la castaña, el pelirrojo había llegado a los terrenos del lago. Más concretamente, se encontraba justo donde estaba el monumento circular hecho con bloques de piedra colocados cada uno de pie y al lado de los demás.

Ron miró hacia delante, por donde vislumbraba las distintas colinas que llevaban a diferentes puntos de Hogwarts. Como la lechuzería, el embarcadero, la cabaña de Hagrid, el lago, el bosque prohibido…Y justo en el instante en que estaba a punto de decidir cuál escoger, vio subir por una de las pendientes a Kathleen Morrison. Pero no iba sola, su hermano Kenny la acompañaba.

Ron sonrió, recordando su primer encuentro en ellos. Esos jóvenes le habían caído bien, desde el instante en que los conoció justo antes de que él mismo volviese al vagón que ocupaba en el tren de Hogwarts, con Harry, Hermione y Ginny.

Ron había chocado sin querer con la espalda de Kathleen y ella, en lugar de enfadarse o decirle algo desagradable, le había mirado con una sonrisa encantadora y con una voz más encantadora aún le había dicho "Perdona."

- No, perdona tú en todo caso-. Le había respondido él con una sonrisa algo tonta en la cara, pues se había quedado alelado al ver la belleza de la chica. Ella se había reído un poco al ver su expresión. El hermano de ella sin embargo, había dado un paso hacia Ron y, alargándole una mano como saludo, le había dicho…

- Soy Kenny Morrison, encantado de conocerte. La chica con quien acabas de chocarte es Kathleen, mi hermana. Somos nuevos en Hogwarts. Antes estábamos en Beauxbatons, pero nuestros padres se mudaron a Inglaterra por motivos de trabajo y por eso Kat y yo ingresamos en Hogwarts. Aún no sabemos en qué casa nos pondrán, pero espero que sea en una buena. Nuestro nivel de magia es bastante alto.

- No te preocupes por eso, Kenny, Hogwarts es un colegio con un nivel buenísimo.

- ¿Y qué tal son sus casas?

- Cada una adecuada al tipo de gente que admiten. La única que no despierta mucha simpatía es la de Slytherin. Principalmente porque la mayoría de sus estudiantes son unos snobs presumidos que se creen por encima del resto sólo por ser "sangre limpia."

- Así que en este colegio…¿También hay gente así?

- Personas snob hay en todas partes, Kenny, no sólo en los colegios-. Apuntó su hermana por primera vez, desde que había pronunciado el "perdona" mirando a Ron.

- ¿En qué vagón estáis?-. Preguntó Ron mirando tanto a Kathleen como a Kenny.

- Todavía no lo sabemos, casi todos están llenos-. Volvió a decir él.

- Si queréis, podéis veniros al mío. Mi hermana y mis dos mejores amigos son los únicos ocupantes aparte de mí.

- Es muy amable de tu parte-. Dijo Kathleen sonriéndole con cortesía. Ron sintió que su estómago bailaba por un leve segundo-. ¿Kenny?-. Ella miró a su hermano. El chico asintió.

- Iremos con ellos-. Dijo el muchacho que también era bastante guapo y atractivo-. ¿Seguro que a tus amigos no les importará?-. Preguntó mirando a Ron.

- Claro que no-. Apuntó el pelirrojo con una sonrisa-. Tanto mi hermana como Harry y Hermione son bastante amigables. A ellos y a mí nos encanta conocer gente nueva.

- Pues entonces estoy segura que tendremos un viaje muy agradable-. Añadió Kathleen todavía con lo que Ron consideró, una sonrisa no sólo encantadora sino hechizante.

Sin más, el pelirrojo tomó la delantera y se puso a caminar en dirección al vagón mientras que Kathleen y Kenny Morrison le seguían sonrientes.

Mientras Ron recordaba aquél primer encuentro, Kathleen y Kenny llegaron al punto donde estaba él. Y, como era natural y normal en los hermanos Morrison desde que le conocieron, lo saludaron con amabilidad y una sonrisa bonita en sus rostros.

Ron correspondió al saludo. Kenny siguió su camino de regreso al castillo, Kathleen se quedó junto al pelirrojo. Pues se había dado cuenta de la expresión seria que tenía él en su cara pecosa.

- ¿Estás bien, Ron?-. Preguntó ella con su amabilidad característica.

- Sí, Kathleen, gracias.

- Kat-. Corrigió la chica sin abandonar la amabilidad en su tono de voz-. Así es cómo me gusta que me llamen las personas con quienes más confianza tengo.

- De acuerdo, Kat-. Dijo Ron sonriente.

La chica le devolvió la sonrisa, Ron sintió que su estómago bailaba otra vez. Entonces recordó el instante en que al llegar al castillo, el sombrero seleccionador había colocado a Kenny en Ravenclaw y a su hermana en Slytherin.

Aún sabiendo que ella pertenecía a la casa de Draco, al pelirrojo no le importaba en absoluto. Pues aquella joven no era nada parecida al alumnado de su nueva casa.

Kathleen nunca se comportaba con altivez. Siempre era amable, servicial, solidaria y muy generosa con todo el mundo. Se mostraba cercana a los demás y estaba dispuesta a echar una mano a quien se lo pidiera y no tenía ningún tipo de problema ni tampoco prejuicio, para relacionarse con cualquier estudiante del castillo aunque no fuese de su misma casa.

Aparte de esas cualidades, Kathleen Morrison era educada y muy muy hermosa. Poseía un tipo de belleza que cualquier chico de la edad de su hermano o incluso Ron, calificaría como "de cortar el aliento."

No en vano era alta (casi tanto como el propio Ron), tenía un pelo rubio natural que resplandecía a la luz del sol, poseía también una figura estilizada además de delgada y como colofón, no tenía ninguna parte desproporcionada, en su cuerpo de mujer de 18 años.

Por si todo eso no fuese poco, tenía incluso, unos hermosos ojos color turquesa y unos labios sonrosados, que cualquier chico estaría dispuesto a besar durante horas.

Kat era consciente de su atractivo, pues desde que cumplió los 16 años, había tenido multitud de propuestas de noviazgo. Sin embargo, ella siempre las rechazó todas. Pues hasta el momento presente, no había encontrado ni conocido, ningún chico que le despertase un verdadero interés. Aunque tenía que admitirse así misma, que el pelirrojo había llamado su atención no sólo en el instante que se chocó con ella por accidente, sino en lo rápido que había reaccionado él al decirle "Perdona tú en todo caso."

La mayoría de los chicos con quienes hablaba Kat, no eran capaces de pronunciar palabras coherentes durante los primeros segundos. Sobre todo cuando la miraban a los ojos. Sin embargo Ron, pese a haber tenido una sonrisa bobalicona mientras la contemplaba, había logrado no sólo hablar con normalidad sino de forma amable. Y ese último detalle, le había encantado a ella.

Kathleen era una chica preciosa, todo el mundo lo decía. Y ella lo sabía aunque no se lo tenía creído.

Ella podría haber sido vanidosa o actuar como una endiosada si hubiese querido, pero la rubia jamás se había comportado de esa manera pues no le gustaba para nada, las personas superficiales.

Kat era consciente también de la envidia que le tenían algunas chicas del castillo. A menudo tenía que soportar su antipatía o incluso las mentiras que ellas inventaban para dejarla mal. Pero, contrario a lo que pensaban esas chicas, a Kathleen todo aquello, más que enfado, le producía risa.

Ella se sentía mucho más madura que sus detractoras y por ese motivo, no se permitía así misma, alterarse o molestarse por las cosas que ellas dijesen o pudiesen hacerle.

Además, no estaba sola. Tenía a su hermano, al que por cierto se sentía muy unida. Ellos habían estado siempre juntos, tanto en su infancia como en su crecimiento adolescente. Y poseían una conexión tan fuerte y auténtica, que podían experimentar cosas de las que siempre se había dicho compartían los gemelos. Como el hecho de saber cuándo uno sufría, aunque él y ella estuviesen en distintos lugares…

Poder intuir lo que pensaban pese a no ser capaces de leerse la mente de manera telepática…

E incluso compartían gustos comunes en cuanto a la comida y la música.

Kathleen y Kenny Morrison eran también dos buenos hijos de sus progenitores. Siempre estaban pendientes de su padre y madre, procurando no darles disgustos y haciendo todo lo posible para que tanto el uno como el otro se sintiesen orgullosos de él y ella.

Por otra parte, Kat y Kenny procedían de un matrimonio que se quería muchísimo. Y, debido al sentido de familia que tanto su padre como su madre les habían inculcado desde pequeños…Tanto ella como su hermano, tenían muy claro que, pasara lo que pasara en sus respectivas vidas, siempre podrían contar el uno con el otro. Pues, tal y como en una ocasión le había dicho su madre…"El día en que tu padre y yo muramos, sólo os tendréis el uno al otro para apoyaros. Por eso es esencial que os llevéis bien y que os cuidéis mutuamente."

Aquellas palabras se habían grabado tanto en el cerebro de ella como en el de su hermano. Y de hecho, ahora, dos años después de que su madre las pronunciase, Kathleen las recordaba con tanta claridad como si la mujer que la trajo al mundo, las hubiese dicho ayer.

Por eso, no era de extrañar para Kat, como tampoco lo era para Kenny, el hecho de que tanto él como ella no sólo se cuidasen o apoyasen sino que incluso se contasen todo, tal y como harían dos amigos de toda la vida.

Para la gente de Hogwarts sí era algo raro que Kathleen y Kenny prefiriesen pasar juntos la tarde dando un paseo o contándose el último cotilleo que habían oído…A gastarla junto a sus amigos o algún chico o alguna chica que a ella y él pudiese gustarles.

Sin embargo para ella y Kenny, era natural que compartiesen tanto cuando sólo llevaban 7 meses en aquel castillo y lógicamente, no habían tenido el suficiente tiempo de hacer amistades con la misma confianza como sí pudieron coger los estudiantes de Hogwarts que como Ron, Harry y Hermione, habían pasado siete años de sus vidas allí.

Para Ron Weasley, el hecho de ver a los hermanos Morrison tan unidos y llevándose tan bien, no era asombroso ni raro, sino admirable.

Él tenía que reconocerse así mismo que adoraba a sus hermanos y su única hermana, pero ni siquiera con ellos, tenía una conexión tan grande ni auténtica como sí mantenían Kathleen y Kenny. Por eso, cuando los conoció…No sólo le cayeron bien sino que se hizo el firme propósito de hacerse un buen amigo de ellos. Ya que el pelirrojo disfrutaba tanto la compañía de Kenny como la de Kathleen. Aunque por supuesto, no experimentaba la misma comodidad estando con uno que con otro.

Con Kenny podía compartir cosas que Ron viviría con cualquier otro chico. Con Kathleen sin embargo, solía relacionarse como lo haría él con cualquier otra compañera de casa a pesar de que ella estuviese en Slytherin y no en Gryffindor como sí estaba él.

Si alguien hubiese preguntado a Kat, qué era lo que más le gustaba compartir con Ron, ella probablemente habría respondido "nuestras conversaciones."

Pues ella, tenía que reconocerse así misma, que el pelirrojo además de amable, le resultaba muy divertido. Y la verdad era que sólo con él, era capaz de reírse tanto como para terminar llorando.

Pero ahora, mirando a los ojos azules de Ron y percibiendo la preocupación que él tenía en su rostro pecoso…Kathleen Morrison no tenía ganas de reír sino de saber qué era lo que le sucedía a su amigo.

- Ron… ¿Qué es lo que te pasa? Tienes una expresión algo seria y triste en la cara.

- Eso no es asunto tuyo-. Respondió el chico aún serio.

- Por supuesto que lo es-. Dijo ella con su amabilidad característica-. Eres mi amigo y te aprecio. Vamos, cuéntamelo, sabes que puedes confiar en mí.

- Ahora no puedo ponerme a charlar contigo, Kathleen, tengo que encontrar a Hermione.

- Es Kat-. Le recordó ella-. Y yo también necesito ver a Hermione. Quiero que me ayude con un hechizo que no me sale, así que la buscaremos juntos si te parece bien.

Ron podría haberle dicho "no quiero que me acompañes" o incluso "pues no me parece bien". Pero no quería ser antipático con la única chica de todo el castillo, que siempre procuraba no sólo ser amable con él sino hacerle sentir a gusto.

- De acuerdo-. Dijo el pelirrojo mirándola-. La buscaremos juntos.

Kathleen sonrió.

- Pero en cuanto Hermione termine de enseñarte lo que quieres aprender, déjanos solos.

La sonrisa desapareció del rostro de Kat, en el instante en que intuyó que algo malo había ocurrido entre ellos.

- ¿Os habéis peleado otra vez?-. Preguntó la chica que medio castillo masculino consideraba "la más guapa de Hogwarts."

- Eso a ti no te importa-. Dijo Ron con claro malhumor. Kathleen le miró seria.

- No pretendía ser metomentodo. Simplemente me preocupaba por ti. Pero ya que me has dejado claro lo mucho que te molesta mi interés, lo mejor será que te deje solo. Que tengas un buen día Ron-. Dijo claramente ofendida por el trato recibido pero sin ningún atisbo de rencor en la voz.

Con la misma se giró y empezó a caminar de regreso al castillo.

El pelirrojo la contempló en silencio, y mientras la veía marchar, se sintió mal por haber sido desagradable con ella. Pero Ron siempre era así cuando estaba enfadado y aunque una parte de él sentía que luego tendría que buscar a Kathleen y disculparse por haber sido un borde, otra mayor le ordenaba ignorarla y seguir buscando a Hermione cuando era ella precisamente, la causante de su mal humor.

Con paso firme y decidido, Ronald Bilious Weasley puso rumbo a la cabaña de Hagrid por si por algún casual, la castaña estuviese ahí.


Tras estar una hora entera contándole a su amigo toda la discusión que había tenido con Ron aquella mañana y compartido también con él algunas otras preocupaciones que la tenían intranquila…Hermione se encontraba ahora tomando una taza de té y comiendo algunas de las galletas grandes que el propio semi gigante hacía.

Hagrid estaba delante de ella, sentado en otro sillón de medidas enormes para cualquier muggle como la castaña. Sin embargo, Hermione estaba acomodada allí con la misma naturalidad que si hubiese estado sentada en un sillón acorde a su tamaño.

- Así que…-dijo Hagrid ofreciéndole otra galleta a Hermione que por supuesto no rechazó-. ¿Tu mayor preocupación ahora no es Ron ni tampoco vuestra discusión sino el asunto de la posible transformación de Harry a Lipan?

La prefecta asintió.

- Me he dado cuenta que lo más importante para mí en estos momentos, no es la relación con mi novio sino lo que pueda ocurrirle a mi mejor amigo.

- Bueno, eso es algo que no me sorprende, Hermione. Mucho menos tratándose de ti y la amistad tan fuerte que siempre te ha unido a Harry. Tú eres muy capaz de dejarlo todo a un lado, para estar con él y apoyarle en todo lo que necesite.

- ¿Crees que será necesario aislarle de los demás tal y como sugirió la señora Pince?

- Supongo que lo haríamos en el caso de que no se nos ocurriese nada mejor para proteger a los estudiantes.

- ¿Protegerlos de qué, de ser asesinados por ejemplo? Eso desde luego podría suceder. La señora Pomfrey me dijo que era imposible detener la furia asesina de un Lipan.

- Te lo dijo porque es verdad, Hermione. Pero te aseguro que haremos lo que esté en nuestras manos para que Harry no cometa un acto así. De hacerlo, él estaría en serios apuros. No ya con el personal del colegio sino con el del propio Ministerio de Magia. Un asesinato no es algo que podamos ocultar. Seguro que más de un estudiante se lo contaría a sus padres por carta y entonces tendríamos en Hogwarts un montón de personas del Ministerio, incluido el mismo Ministro, queriendo acabar con tu mejor amigo. Ya sea encarcelándolo de por vida o incluso llevándole a Azkaban o quizás aplicándole el Avada Kedrava. Que como sabes, es la peor de las tres maldiciones imperdonables y que sólo se emplea como pena de muerte, en las personas que han cometido actos también imperdonables.

- Espero que tengas razón, Hagrid. Y Harry no llegue a matar a nadie del castillo, aunque sinceramente lo dudo.

- Es muy posible que él mate si ni siquiera estamos seguros de cuándo se transformará en Lipan. Tampoco sabemos qué puede propiciarlo. Esto no es como lo de los hombres lobo, Hermione. Los afectados por esa maldición se transforman en bestias mortales únicamente cuando hay luna llena. Pero en el caso de Harry, no sé cuál sería el estímulo que impulsara el cambio ya que como te dijo la señora Pomfrey, nadie humano había sobrevivido jamás al ataque de un Lipan. Y por lo tanto no hay nada documentado que nos pueda informar de todo lo que necesitamos saber.

- Bueno pero igualmente debe haber alguna manera de intuir cuándo cambiará Harry. ¿No? Después de todo, lo lógico es que estemos atentos a posibles cambios de conducta o a costumbres o quizás apetitos, que aparezcan de repente en él y hasta ahora no tenía. Si los Lipans son monstruos sedientos de sangre, puede que Harry muestre interés por eso mismo, por la sangre. Y desde luego si yo viese a mi mejor amigo chupando la sangre de la herida de alguien o incluso quedándose embobado mirándola…Para mí sería bastante significativo de que algo en él estaría cambiando y por supuesto no sería normal.

- Te doy la razón en todo eso, Hermione. Y sí, creo que tu razonamiento es también el más lógico. Por supuesto estaremos vigilando a Harry y su comportamiento. Y haremos lo posible por evitar que él asesine a alguien del colegio una vez que se transforme.

- ¿Y si no podemos detenerle cuando eso ocurra, Hagrid? Imagínate que no estamos con él cuando cambie a Lipan. Y eso es algo más que probable cuando ni tú ni yo estamos las 24 horas del día junto a Harry Potter. Es más, ni si quiera su propia novia lo está. Ella también tiene clases a las que tiene que asistir y que por cierto no son comunes a las suyas. Después de todo están en cursos distintos. Además, Hagrid, a Harry no le gusta que lo persigan a todas horas. Se agobia mucho cuando eso ocurre. Aún recuerdo el grito de "¡Dejadme tranquilo!" que les pegó a las admiradoras que le pedían autógrafos, cuando empezamos el curso. Las pobres se quedaron muertas de espanto. Sobre todo porque tras el grito, se rompió una estatua. Y claro, algo así causa impacto. Sobre todo porque sólo Ron, tú, Ginny y yo misma, sabemos lo que sucede cuando Harry Potter se enfada en serio.

- Las cosas estallan, se inflan o se rompen de repente.

- Exactamente.

- Una prueba clarísima del tipo de mago extraordinario que es además de peligroso.

- Ahora lo será el doble si le unimos que va a convertirse en un monstruo.

- Menuda mezcla explosiva…

- Ya te digo…

- Bueno…¿Hay algo más que quieras consultarme, Hermione?

- No, gracias. ¿Por qué?

- Es que tengo que reunirme con la señora Pince. Tengo que comentarle algunas cosas sobre el libro de la leyenda de los Lipans.

- ¿Lo has terminado?

- Sí. ¿Lo quieres leer?

- Eso no se pregunta, Hagrid, se da por hecho.

El semi gigante se rió un poco, la castaña le miró sonriente mientras él le entregaba el libro.

- No tengas prisa por devolvérmelo, Hermione. Es más, puedes quedarte con él todo el tiempo que lo estimes oportuno. Sé que Irma estará de acuerdo en eso.

En ese momento, llamaron a la puerta. Hermione y Hagrid no tardaron en escuchar la voz de Ron pidiendo entrar. Ella miró al semi gigante, moviendo la cabeza de forma negativa. Hagrid comprendió.

Aún sin abrirle, el guardabosque habló con Ron a través de la puerta. Hermione decidió escapar por la ventana que daba a la parte trasera del huerto de Hagrid y que además estaba oculta de la vista de su novio.

- Si buscas a Hermione, no está aquí, Ron-. Dijo Hagrid observando cómo ella salía por la ventana sin hacer ni un solo ruido-. Se ha marchado-. Añadió sin mentir, pues era cierto.

Ella había tardado sólo segundos en saltar de la ventana al huerto y de ahí había huido hacia el bosque prohibido con una rapidez pasmosa.

Hermione no se conocía el bosque al completo pero sí el suficiente como para regresar al castillo sin cruzarse con Ron.

Mientras corría, se dijo así misma que tarde o temprano tendría que hablar con él. Después de todo, evitarle durante un día entero no era aconsejable si querían conservar la armonía en su relación. Aunque en aquellos momentos, Hermione no pensaba que su relación con su mejor amigo fuese precisamente armoniosa sino todo lo contrario.

Cuando llegó por fin a su habitación, lo primero que hizo fue asegurar la puerta con un hechizo protector y seguidamente se metió en el aseo para darse una ducha.

Una vez secada y vestida Hermione decidió hablar con la señora Pomfrey. Y mientras ponía rumbo a la enfermería, se encontró con Kenny Morrison. Quien, con una sonrisa encantadora en su rostro varonil, la saludó con su amabilidad característica.

- Buenas tardes, Hermione.

- Hola, Kenny.

- ¿Has comido? Lo digo porque no te he visto en el Gran Comedor y eso llamó mi atención.

- La verdad es que no he comido nada desde el desayuno. No he tenido tiempo de almorzar, he estado ocupada.

- ¿Y cuándo no lo estás?-. Dijo él sin abandonar el tono amable. Ella sonrió-. Por cierto Hermione…

- ¿Sí, Kenny?

- ¿Te encuentras bien? Tienes pinta de estar agobiada.

- Digamos que lo que llevo de día, no ha ido del todo bien. Gracias por preocuparte.

- De nada-. Él le dedicó una sonrisa encantadora, Hermione devolvió el gesto.

Los ojos de Kenny Morrison, que tenían el azul de los zafiros, brillaron durante el leve segundo que necesitó él para fijarse en la sonrisa bonita que tenía el rostro de Hermione Granger en aquél momento.

Desde el instante en que se conocieron cuando él y su hermana entraron en el vagón al que los llevó Ron…

Kenny pensó que se había encontrado no sólo con una chica educada y amable sino también muy especial. Pues Hermione, no se parecía en nada, al resto de las chicas con las que se relacionaba él en aquel castillo.

Una semana después de que tanto él, como su hermana y el trío de Gryffindor empezase séptimo, Kenny se enteró por medio de Kat, que Hermione y Ron estaban juntos como pareja y no sólo como buenos amigos.

Aquella noticia le produjo no sólo sorpresa sino decepción. Y en aquél momento él se dio cuenta que lo que sentía por Hermione era algo más que el simple interés de conocer a alguien nuevo: Ella le gustaba.

Pero ahora, sólo siete meses después de tomar conciencia de eso, Kenny sentía no sólo que ella le gustase sino algo mucho más profundo que sólo atracción física.

"Estoy enamorado." Pensó él mientras contemplaba a la castaña. "Y a lo bestia podría añadir. Si tan sólo ella fuese consciente de lo que siento…Aunque es normal que ni lo sospeche cuando tampoco pasamos demasiado tiempo juntos. Hay días en que ni si quiera coincidimos por los pasillos. Joder, qué suerte tiene Ron de que ella se haya fijado en él. Si poco después de conocerle hubiera llegado a sospechar o incluso notar que él tenía interés romántico en ella, probablemente habría hecho lo posible por tomarle la delantera e intentar conquistarla.

Hermione es una mujer increíble y una persona maravillosa. Bueno, no sólo maravillosa sino hermosa. Sí, ésa es la mejor definición: Hermione Granger es hermosa. Tanto por dentro como por fuera. Y yo sólo soy un chico que daría lo que fuese por tener la oportunidad de estar con ella aunque fuese para darle un simple beso.

Merlín, qué suerte tiene Ron de poder besarla cada vez que a él le apetezca. Seguro que lo hace varias veces durante un mismo día. Y seguro también que después de siete meses estando juntos como pareja, ellos han llegar a intimar tanto como para compartir la cama. Mierda, mierda y triple mierda…Cómo me gustaría poder estar en el lugar de Ron. O mejor dicho…Cómo me gustaría que a Ron lo atropellase el tren de Hogwarts para que Hermione quedase libre y entonces poder yo consolarla. Luego, con el tiempo, haría lo imposible por conquistarla. Y quizás, con un poco de suerte, lo conseguiría y puede que también ella accediese a ser mi esposa. Estoy seguro que seríamos un matrimonio muy feliz. Porque encima, ella se lleva genial con mi hermana. Y todo el mundo en Hogwarts sabe lo muy unido que estoy a Kat. Y para mí es muy importante que la mujer que acceda a ser mi pareja, aprecie a mi hermana. Y yo sé perfectamente que Hermione la aprecia."

- Kenny-. Pronunció la voz de Hermione sacándole de sus pensamientos.

- ¿Sí, Hermione?-. Preguntó él mirándola con su mejor sonrisa-. "Pero qué guapa eres"-. Pensó intentando no quedarse embobado mientras la contemplaba a los ojos marrones tan bonitos que él pensaba que tenía ella.

- Voy a la enfermería a ver a la señora Pomfrey. Y antes de que me lo preguntes, no me encuentro mal ni nada de eso. Pero sí necesito consultarle algunas cosas de algo que estoy investigando. Así que, y sin ánimo de ser descortés contigo, si no tienes nada más que preguntarme o comentarme, te agradecería mucho que me dejases continuar.

- Claro, por supuesto, ve. ¿Puedo acompañarte?

- Desde luego. Aunque la charla que tengo que tener con ella es privada.

- Entonces te esperaré fuera.

Sin más que añadir, la castaña y el Ravenclaw pusieron rumbo a la enfermería.

Tal y como Kenny intuía, Hermione no era consciente del interés que ella despertaba en él. Y no era de extrañar cuando, tal y como él mismo había pensado, no pasaban el suficiente tiempo juntos como para que ella notase algo así.

Igualmente se llevaban muy bien. Algo que era natural cuando Kenny Morrison procuraba siempre no hacer nada que pudiese disgustar a Hermione. Ni si quiera discutir o llevarle la contraria cuando encima, todo lo que ella siempre opinaba, le parecía a él no sólo bien sino lógico y sensato.

Mientras la seguía por el castillo, Kenny volvió a pensar lo afortunado que era Ron por poder estar con ella como pareja. Y de nuevo, deseó que un día, sucediese algo que lo borrase a él de la tierra o incluso, que le causara la muerte. Aunque por supuesto, ese tipo de deseos no iban en serio. Pero le servían a Kenny para descargar su frustración por no ser él el elegido de Hermione.

Nada más llegar a la enfermería, la señora Pomfrey le dijo a la castaña que no podía atenderla en aquél momento pues se encontraba ocupada elaborando algunos ungüentos curativos.

Hermione le dijo que la vería más tarde y antes de marcharse preguntó por el estado de Harry.

- Él está bien-. Dijo Poppy con cordialidad-. Está despierto y charlando con la señorita Weasley. Ella vino a verle justo después de comer. Que fue cuando la avisé de que su novio había recuperado la consciencia. ¿Quiere usted que le diga algo a su mejor amigo, de su parte?

- No señora. Ya charlaré con él en otra ocasión.

- Como quiera, señorita Granger.

- Hasta luego, señora Pomfrey.

- Hasta luego, querida. Que tenga un buen día-. Entonces miró a Kenny-. Usted también, señor Morrison.

- Lo mismo digo, Madame-. Añadió el Ravenclaw haciendo un gesto caballeroso con la cabeza. La enfermera sonrió y cerró la puerta con suavidad.

Kenny entonces, miró a Hermione.

- ¿Tienes algo más que hacer?

- Hasta la guardia de esta noche no. ¿Por qué?

- Me gustaría dar un paseo contigo por los terrenos del lago, si te parece bien, claro…

- ¿Por qué no habría de parecérmelo? Tú eres mi amigo y los amigos pasan tiempo juntos.

"Tu amigo, cómo no. Si tan sólo supieras que quiero ser para ti algo más que sólo eso…"

Tal y como había hecho Hagrid con ella aquella mañana, Kenny le ofreció un brazo a Hermione. Ella lo agarró dedicándole una sonrisa amigable. Él sintió que su estómago bailaba al verla sonreír. Aunque aquella sensación no era nueva para el rubio, ya la había experimentado otras muchas veces. Todas en las que podía compartir algún momento agradable con Hermione Granger.


Enfadado, frustrado y totalmente desconcertado por haber sido todavía incapaz de dar con el paradero de su mejor amiga y novia…

Ronald Weasley se dirigía ahora de regreso a Hogwarts. No había andado ni la mitad del camino, cuando le pareció escuchar la risa de Hermione en algún punto cercano de los terrenos del lago.

Apresurando el paso hacia donde creía haber sonado, el pelirrojo llegó a una zona de árboles que estaba próxima a la orilla del lago donde se encontraba el embarcadero que fue testigo de la prueba de las sirenas que tuvo que superar Harry cuando participó en el torneo de los tres magos, durante el cuarto curso escolar.

De nuevo, oyó a Hermione reírse, pero en esa ocasión, no fue su risa la única que sonó, pues otra perteneciente sin duda a la de un chico, le dejó clarísimo a Ron que la castaña no estaba sola.

Cuál no fue su sorpresa al llegar y ver a Hermione y Kenny Morrison jugando a lo que claramente era el "corre que te pillo."

Con más asombro aún todavía, el pelirrojo contempló cómo su novia tropezaba con una rama y caía al suelo en el momento justo en que Kenny había logrado agarrarla de la cintura.

El chico de Ravenclaw pronunció "¡Te pillé!" justo antes de que Hermione no sólo se cayese sino que lo hiciera bocarriba, quedando su espalda en contacto con la tierra y teniendo sobre ella, el cuerpo del rubio que muchas féminas de Hogwarts consideraban "el tío más sexy y atractivo que tiene todo el colegio."

Ron sintió cómo le invadía la ira en el instante en que Hermione, no sólo no quitó inmediatamente a Kenny de encima de ella sino que se rió de lo lindo cuando él le hizo cosquillas por el cuello y los brazos.

- ¡Será posible!-. Exclamó el pelirrojo mientras se dirigía hacia ellos con una expresión nada agradable en su rostro pecoso-. ¡Llevo tres horas buscándote por todo Hogwarts y cuando te encuentro, estás jugando con un tío al que conoces desde hace sólo siete meses. Y dicho sea de paso, no me parece nada bien que él esté encima tuyo, Hermione. Así que haz el favor de apartarle de tu cuerpo o seré yo quien te lo quite a la fuerza!

- Ron…- fue lo primero que dijo Kenny nada más verle llegar hasta donde estaban ellos. Entonces, un pensamiento asaltó su mente…

"A mí puedes apartarme todo lo que quieras mientras no me hagas daño. Porque como me golpees aunque sea por accidente, te voy a partir la cara de tal manera que te voy a borrar todas las jodidas pecas que a mi hermana le parecen graciosas."

- ¡Hermione!-. Exclamó Ron mirando a la castaña con seriedad absoluta-. ¿Es que no me has oído? ¡Quítate a Kenny de encima, inmediatamente!

- Te he oído alto y claro-. Dijo ella con una tranquilidad pasmosa-. Yo creo que incluso Kenny se ha enterado de lo que has dicho. Pero…como puedes ver, no vamos a hacerte caso. Primero porque ni él ni yo nos hemos movido al oír tu orden. Segundo…porque no me da la gana de cumplirla. Y tercero y más importante…¡A MÍ NO VUELVAS A HABLARME DE ESTA MANERA, IMBÉCIL!

Ron saltó de la impresión cuando escuchó el grito bestial que le pegó ella. Kenny no saltó porque seguía encima de Hermione y además no pensaba apartarse cuando encima ella, le había dicho al pelirrojo que no tenía intención no sólo de quitarle sino tampoco de cumplir la orden que Ron le había dado. Entonces, otro pensamiento llegó a la mente del rubio.

"No sólo es imbécil, Hermione, sino un idiota redomado. Al menos a mí, me parece no sólo idiota su actitud sino también machista e inmadura. Por Merlín y toda su magia, Hermione… ¿Por qué estás con un chico que se atreve a tratarte así? A mí jamás se me ocurriría levantarte la voz por muy enfadado que estuviera contigo. Y no creo que fuese posible que me sacaras de mis casillas cuando siempre nos hemos llevado estupendamente. Pero en fin, supongo que ahora lo único que puedo hacer es quedarme viendo qué ocurre o cuál es la próxima reacción fuera de lugar que tiene Ron. Y como se le ocurra comportarse peor que con sólo las palabras…Bueno, será mejor que sea rápido corriendo porque de no ser así, le voy a hacer papilla. Y sin necesidad de usar la magia. Éste no sabe de lo que soy capaz. Como tampoco lo sabes tú, Hermione. Sobre todo por protegerte y defenderte. Ya sea de él o de cualquier otra situación que te agobie lo más mínimo."

- Hermione…- dijo Ron usando ahora un tono normal-. ¿Puedes por favor, levantarte del suelo y venir conmigo? Necesito hablar contigo a solas-. Él le habló bien esta vez, pensando que quizás se había pasado un poco, cuando realmente lo había hecho un mucho bastante.

Ella le miró durante unos instantes, entonces notó que además de enfadado, se sentía incómodo con Kenny allí.

La castaña comprendió que Ron necesitaba de verdad estar a solas con ella. Y después de repasar la actitud evasiva que había tenido ella con él durante todo lo que llevaban de día, llegó a la conclusión que realmente debía concederle a Ron ese momento de privacidad que él estaba pidiendo cuando ella tampoco estaba a gusto con la situación tensa en la que se encontraban ahora.

"Después de todo es mi novio." Pensó justo antes de comunicar su decisión tanto a Ron como a Kenny. "Es verdad, no puedo seguir evitando a Ron. Él y yo tenemos que hablar. Y cuanto antes mejor."

- Kenny…- dijo Hermione mirándole a los ojos zafiro que él tenía-. Necesito hablar con Ron en privado.

- No hace falta que digas más-. Pronunció el chico levantándose de encima de ella y poniéndose de pie. Entonces le ofreció una mano para ayudarla a levantarse. Ella la aceptó.

- Nos vemos luego-. Dijo la castaña al rubio mientras Ron les contemplaba despedirse.

Kenny se acercó a uno de los oídos de Hermione y en voz baja sólo audible para ella, susurró…

- ¿Quieres que me oculte tras algún árbol cercano y me quede observando lo que pasa? Quizás necesites ayuda y yo puedo prestártela, Hermione. Sé mucha más magia que Ron. Si él te hace algo malo, puedo defenderte y neutralizarle incluso antes de que se atreva a lanzarte un hechizo o ponerte la mano encima.

- Ron sería incapaz de agredirme, no es de esa clase de chicos-. Dijo ella también susurrando-. Aunque hechizarme sí, siempre y cuando yo le atacase primero. Te aseguro que no necesito ese tipo de protección por tu parte. Pero gracias igualmente por ofrecérmela, Kenny. Eres un buen amigo.

- Gracias-. Y por dentro pensó… "Igualmente me quedaré cerca por si acaso te equivocas y a él se le ocurre atacarte física o mágicamente."

Una vez que el rubio se hubo marchado de la vista de los dos Gryffindor, Hermione se preparó para hablar con el que había sido su novio durante los 7 meses que llevaban de curso escolar.

Sin ser visto ni oído, Kenny se quedó oculto tras un árbol frondoso y cercano a la pareja. Él oyó claramente cómo Hermione decía…

- Tú dirás, Ron.

Y vio perfectamente cómo el pelirrojo aún tenso, soltaba aire tres veces antes de empezar su discurso con Hermione. Que estaba mirándole completamente seria.

- Lo primero que quiero decirte es…Lo siento.

Tanto Hermione, como Kenny desde su escondite, sonrieron al escuchar la disculpa sincera del pelirrojo.

- La verdad es que me he pasado-. Admitió el menor de los chicos Weasley-. Pero tú sabes que cuando me enfado digo cosas que luego no pienso de verdad. Es sólo…que estaba molesto contigo porque me resultaba y me sigue resultando, muy rara tu actitud, Hermione. Llevas evitándome todo lo que llevamos de día y eso no me parece normal. Además desde hace tiempo te noto distinta. No sé…es como si hubieses cambiado. En la intimidad conmigo, quiero decir. A veces cuando te beso…

- ¿Me sientes diferente a como era al principio de empezar la relación?-. Preguntó Hermione por primera vez, desde que empezó a escucharle.

Ron asintió.

- Y eso hace que me pregunte si a lo mejor, tus sentimientos por mí están cambiando. Es decir, si ya…no te gusto como antes.

- Eso no es cierto, Ron. A mí me sigues gustando y por supuesto que estoy a gusto siendo tu novia. Pero sí es verdad que no soy igual que cuando empezamos la relación. Y yo creo que es normal, después de todo llevamos juntos 7 meses. No creo que la euforia que se siente al empezar una relación amorosa, pueda durar 7 meses después. Lo que intento decir, es que con el tiempo, todo se va calmando más. Incluso los sentimientos. Al menos los míos han avanzado así contigo. Primero estaba súper ilusionada, ahora…No es que haya perdido la ilusión sino que me tomo lo nuestro con mucha más tranquilidad. Después de todo, la estabilidad lleva eso intrínseco. ¿Sabes?

"Menuda forma más clara de decirle a su novio que aunque le siga queriendo, ella no está igual de emocionada que al principio de salir con él. Aunque no creo que Ron sea capaz de ver ese trasfondo." Pensó Kenny tras el tronco del árbol frondoso desde donde estaba escondido y sin perder ni una palabra de la conversación que mantenía la chica de sus sueños con el pelirrojo que tan bien le había caído nada más conocerlo.

- Entonces…- continuó Ron mirando a los ojos a Hermione-. ¿Intentes decirme que has perdido gran parte de la ilusión que sí sentías cuando empezamos nuestra relación?

"Pues mira, lo ha pillado y todo." Volvió a pensar Kenny. "Vaya con Ronald, al final no es tan tonto como yo creí en un principio."

- ¿Hermione?

- Ah sí, aún no te he contestado.

- ¿Y bien?

- La respuesta es sí, Ron. Ya no estoy igual de ilusionada contigo, que al principio de la relación. Pero no creo que eso sea malo, después de todo, yo no he dejado de quererte ni nada por el estilo. Aunque hay veces…

- ¿Qué, Hermione? Termina la frase.

- Hay veces en que pienso, qué ocurriría si en vez de salir contigo lo hubiese hecho con cualquier otro chico. Me refiero a que me planteo si quizás, estando con otra persona, tendría una relación no sólo distinta sino mejor. A mí no me gusta eso de estar discutiendo contigo a diario. Ya sé que cuando éramos sólo buenos amigos también discutíamos. Pero yo pensé que por el hecho de ser tu novia, podrías esforzarte un poco más en llevarte mejor conmigo. Yo sé que a veces te quemo los nervios, pero tú también quemas los míos…Y aún así yo te acepto como eres y hasta intento hacerte ver dónde metes la pata para que aprendas de tus errores. Sin embargo tú, vuelves a cometerlos una y otra vez. Y creo que los cometes porque en realidad, te importa nada lo que yo opine, te diga o incluso piense. Y es en esas ocasiones, en que siento, qué ocurriría si hubiese elegido a otro chico como novio.

- ¿Quieres decir, que no soy lo suficientemente bueno para ti?

En ese preciso momento, la castaña recordó unas palabras que Hagrid le había dicho en una de sus dos conversaciones privadas que habían tenido aquella mañana.

"Él…siempre se ha sentido de alguna forma, inferior a ti. Como si no estuviese a tu altura. Como si tú no le considerases lo suficientemente bueno para ti. Eso le producía rabia además de frustración y por eso y otras muchas cosas negativas que sentía hacia ti en aquellos momentos, reaccionó criticándote a más no poder."

Entonces recordó también las que le dijo a favor de cómo Ron la valoraba.

"Ron es muy hiriente en sus palabras cuando está molesto, pero si realmente no te quisiera o no te apreciara, no sólo no se habría relacionado contigo de manera amistosa sino que tampoco se habría enamorado de ti. ¿Verdad?

Y mientras las repetía en su cabeza, el pelirrojo se preparó para decirle otras cosas que también sentía.

- Mira Hermione, yo sé que hay ocasiones en que resulto insoportable. Es más, ni yo mismo me aguanto. Pero quiero dejarte muy claro que eso no borra lo que siento por ti. Tú sabes que yo te quiero…Y si te digo la verdad lo hago no sólo desde este curso sino de otros atrás. A mí me empezaste a gustar en cuarto. ¿Sabes?

"Por supuesto que lo sé. Incluso Hagrid y Harry lo saben."-añadió ella en su cabeza.

- Pero hasta que pasamos a séptimo no tuve el valor de decírtelo y pedirte que fueses mi novia-. Continuó Ron.

"Eso también lo sabemos Hagrid y yo."- volvió a pensar Hermione.

- De verdad que lamento hacerte sentir mal cuando me enfado contigo-. Dijo Ron con sinceridad-. Porque sé que te digo cosas que te duelen mucho. Pero quiero que sepas que no las digo en serio. Además, a mí me gusta mucho ser tu novio. Me siento especial siéndolo. Tú siempre has sido una chica increíble…

"Pues mira, en eso último estoy de acuerdo contigo, Ronald". Pensó ahora Kenny. "Hermione Granger es una chica no sólo increíble sino muy muy especial. Y si al final ella te manda al carajo y decide romper la relación… Haré lo que esté en mi mano para conseguir que se enamore de mí. Y si lo logro…también haré lo imposible para que siga queriéndome durante el resto de nuestras vidas."

- Así que lo único que me queda por decirte es…¿Me perdonas por favor?

- De acuerdo, Ron. Te perdono.- pronunció Hermione al escuchar la voz humilde con la que se lo había pedido.

Él sonrió y dio dos pasos más hacia ella. Hasta quedar justo delante de su bello rostro. Que seguía serio mientras ella le contemplaba.

Ron tragó saliva silenciosamente, algo en su interior le decía que su mejor amiga estaba a punto de romper la relación. Y mientras esperaba sus siguientes palabras, sintió que el estómago se le encogía e incluso se le subía a la garganta.

- Voy a perdonarte-. Dijo Hermione sin abandonar la seriedad-. Porque quiero hacerlo para que recuperemos el buen rollo en nuestra relación. Pero quiero dejarte muy claro que si no eres capaz de cambiar de actitud conmigo y tomarte las cosas no sólo con más tranquilidad sino madurez…Llegará el día en que me cansarás definitivamente y te mandaré al carajo supremo, Ronald. Sé que me quieres y tú sabes perfectamente que yo también te quiero. Pero incluso las personas que más quieren a otra pueden acabar hartándose cuando creen que la relación no merece la pena. Es decir, que no tiene caso continuar cuando se pasa más tiempo discutiendo que disfrutando el estar juntos.

Ella finalizó su discurso con una reflexión que le había hecho Harry cuando hablaron solos en la enfermería. Hermione sintió que él había sido muy acertado cuando le dijo a ella… "Ron es especialista en sacarte de quicio día sí y día también. La verdad es que eso sólo es lo que hace que me plantee por qué decidiste fijarte en alguien como él cuando pasáis más tiempo discutiendo, que disfrutando el estar juntos."

Y Hermione llegó a la conclusión de que Harry tenía toda la razón del mundo. Lo normal en una relación amorosa era disfrutar con la persona con la que la mantenías. Y no pasar más tiempo peleando y llevándote mal con él, que bien.

La castaña pensó entonces si tendría sentido darle más oportunidades a Ron o si quizás, la que acababa de ofrecerle cuando le dijo "Te perdono" debía ser la última.

Mientras ella cavilaba eso, sintió claramente cómo él daba un último paso hacia ella y la encerraba en un abrazo fuerte que a Hermione le resultó incluso bonito.

- Gracias…- susurró Ron a uno de sus oídos-. Por perdonarme otra vez, Hermione. La verdad es que siempre me perdonas, y a mí me alivia eso. Es un gustazo enorme saber, que no importa los errores que pueda cometer estando contigo cuando tú siempre me das una nueva oportunidad de arreglar las cosas.

Al oír esa reflexión, Hermione se apartó de Ron y le miró más seria todavía de lo que antes había estado. Kenny sin embargo, pensó…

"Lo que creí en un principio era verdad. Ron es tonto, tonto y rematadamente tonto. Porque mira que hay que ser estúpido para decirle algo así a la persona que te acaba de perdonar. Nadie excepto Ronald Weasley diría algo como…No importa los errores que pueda cometer estando contigo cuando tú siempre me vas a dar una nueva oportunidad de arreglar las cosas.

¡Si será idiota, decir eso es dejarle muy claro a quien te escucha que tú no necesitas cambiar para mejor porque crees que la persona que está contigo te perdonará hagas lo que hagas. Y no es verdad maldita sea, todo el mundo tiene un límite de "basta, esta es la última que te aguanto"! ¡Él tiene que cambiar, por supuesto que tiene que cambiar! ¿Es que no se da cuenta que Hermione es infeliz con él la mayor parte del tiempo? ¿Podría ser Ron tan torpe y ciego para no ver algo así? ¡Por favor, si lo noto hasta yo que no soy precisamente un chico que esté con ella la mayor parte del día como sí lo está él. Y encima él la conoce desde hace siete años! Tiene tela marinera la cosa, pero vamos…kilómetros de larga que la tiene."

Ron tragó saliva de nuevo al ver la mirada que tenía los ojos marrones de su novia. Entonces, la escuchó decir…

- Quiero que sepas una cosa, Ronald. Todas las veces que te he perdonado ha sido porque quería hacerlo. Y lo que más me movía a perdonarte eran dos cosas: la primera…la esperanza de que cambiarías para mejor. La segunda…te perdoné porque te quiero. Y cuando una persona quiere a otra, suele perdonarle casi todo. Ahora bien, lo que te dije antes lo mantengo: No porque te haya perdonado siempre implica que no llegaré hasta el punto de "no te paso ni una más." Y si quieres que me sincere más aún, te diré que ésta es la última oportunidad que te doy, Ron. Con este perdón, llego al límite de mi aguante. Por lo tanto, si vuelves a cagarla, me dará igual lo mucho que te quiera o lo mucho que tú mismo asegures quererme.

Ya no te valdrá ese argumento de "te quiero". Si vuelves a meter la pata conmigo o vuelves a decirme algo que me ofenda o moleste en lo más mínimo te juro y rejuro que te mando al carajo definitivamente. Yo seré tu mejor amiga, habré pasado siete años de mi vida a tu lado y siete meses como tu novia, pero no voy a estar para ti eternamente. Es más, no tengo por qué estarlo. Ni si quiera tengo algo contigo que nos una para siempre, como sí ocurriría si por ejemplo tuviésemos un bebé. Así que, después de todo lo que te acabo de decir, la única conclusión es una muy simple: Vuelve a meter la pata conmigo y me perderás para siempre. Lo digo en serio.

El pelirrojo no añadió nada esa vez, ni si quiera se atrevió. Pero creyó firmemente que el ultimátum de Hermione iba tan en serio como el tono con el que ella le había hablado.

Aún con cierto miedo en el cuerpo, por si ella volvía a rechazarle, Ron preguntó con timidez y temor…

- ¿Puedo darte un beso o varios? Es que…necesito besarte para convencerme que de verdad todo está bien entre tú y yo.

Hermione no se negó esa vez. Y cuando Kenny vio cómo ella besaba al Weasley, tuvo que hacer un verdadero esfuerzo para seguir oculto y no salir a arrancarle a Ron todos los pelos rojos de su cabeza. Porque algo así era lo que sentía el rubio en aquellos momentos. Y era normal que lo sintiera, después de todo, estaba secretamente enamorado de una chica que ni si quiera sabía lo que él sentía por ella.

Pasados unos minutos que para Kenny fueron eternos, Ron y Hermione se agarraron de una mano y pusieron rumbo de vuelta al castillo. Él también regresó, sólo que por otro camino diferente pues no tenía ganas de cruzarse con la pareja recién arreglada.


Mientras Ron, Kenny y Hermione regresaban al castillo…Ginny Weasley se disponía a despedirse de su novio para hacer las tareas que le habían puesto aquella mañana, sus profesores de sexto.

Estaba a punto de levantarse de la silla que en su momento ocuparon Hagrid y Hermione, cuando la voz de Harry volvió a escucharse preguntándole…

- ¿Estás herida?

La pelirroja se quedó asombrada, no sólo por la pregunta sino porque en cierta forma lo estaba.

Durante una de sus clases en las que estaba tomando apuntes, ella se había arañado un dedo con un filo del pergamino. Lógicamente había sangrado un poco, pero como era una herida minúscula y nada profunda, se le curó y cerró en seguida.

"Eso me ocurrió hace ya 4 horas. ¿Cómo es posible que Harry lo haya notado?"-. Fue lo primero que pensó.Y sin cortarse un pelo se lo soltó sin más.

- ¿Cómo sabes que estoy herida?

- Porque lo huelo.

Ella se quedó de piedra durante tres segundos antes de preguntarle…

- ¿Qué lo hueles, Harry?

Él asintió.

- Pero eso no puede ser-. Continuó Ginny-. Lo que me hice ocurrió hace ya 4 horas. Y tampoco fue nada del otro mundo. Simplemente me corté un poco, en uno de los dedos, con un filo del pergamino donde estaba tomando apuntes. No puedo creer que huelas…¿Qué es lo que hueles exactamente?

- La sangre.

- ¡Pero si casi no me salió, Harry!

- Pues yo lo huelo igualmente. ¿De verdad está tu dedo curado?

- Compruébalo tú mismo.

Ella le acercó el dedo a los ojos. Él no sólo lo observó sino que de repente, le dio un lametazo. La pelirroja lo miró con sus ojos marrones abiertos por el asombro.

- ¿Qué?-. Cuestionó Harry al ver cómo le contemplaba-. ¿Te ha molestado que lo chupara? Si es así lo siento. Aunque tampoco pude evitarlo.

- ¿Qué no pudiste evitar darle un chupetazo a mi dedo curado?

- Eso mismo, sí.

- Pero Harry, tú nunca habías lamido ninguna herida mía. Menos todavía cuando ni siquiera sangra…

- Bueno…- dijo él resueltamente-. Dicen por ahí que para todo tiene que haber una primera vez. ¿No?

- Sí…

- Entonces… ¿Por qué te extraña lo que he hecho?

- Porque no es normal. Mucho menos en ti. De todas maneras he de irme. Tengo que hacer los deberes. Te veré más tarde. ¿De acuerdo?

- Como quieras-. Dijo el moreno acomodándose mejor en la cama.

Sin más, ella dejó la enfermería y puso rumbo a la Sala Común de Gryffindor. Donde esperaba no sólo hacer los deberes sino quizás encontrarse con su hermano o incluso Hermione. Pues sintió que tenía que contarles lo que había hecho Harry con su dedo, ya que ella lo consideraba atípico.

Si Ginny hubiera sospechado por un instante, cuánta razón tenía al considerarlo anormal y si hubiese sabido también, todo lo que ocurriría con Harry días después de ese suceso…

No se le habría ocurrido jamás, acercarle un dedo arañado ni cualquier otra cosa que tuviese relación con las cosas que hacen sangrar.


Continuará.


Nota de la autora: Bueno qué…¿Os habéis dado cuenta ya de que Harry está empezando a mostrar un primer síntoma del cambio que va a experimentar? Yo creo que he dejado bastante claro cuál es ese síntoma. ¿Qué decís, que no os habéis fijado? Pues menudo despiste si ha sido así. Bueno os lo diré igualmente, él es capaz de oler la sangre por mucho que esté dentro de una herida curada. Y sí, como futuro Lipan en que se convertirá, ese líquido rojo que da vida, le atrae de forma irresistible. Ya veréis más cosas relacionadas con su transformación en capítulos posteriores. Y de paso os avanzo, que el capítulo cuarto es más largo que el tercero. Tal y como os dije en una nota de autora de otro capítulo anterior a éste, me gusta jugar con el tamaño de los caps. Todo depende de lo mucho o poco que quiera meter en cada uno.

Ahora que, en cada cap las cosas están puestas y medidas al milímetro, os lo aseguro. Lo que no saco en uno lo meto en otro. Si en un cap planteo una situación sin resolver, en el siguiente lo termino o sigo alargándolo a otros posteriores si así lo creo conveniente. Soy una autora que sabe lo que pone, por qué lo pone y que además no escribo a lo loco porque no tengo prisa ninguna por subir el siguiente capítulo. Lo que sí es cierto es que la rapidez de actualización de capítulos depende de si tengo mucho o poco tiempo libre. Ahora mismo, tengo todo el tiempo del mundo pues hasta el uno de septiembre no vuelvo a trabajar. Por eso es que puedo subir un capítulo diario tal y como llevo haciendo hasta ahora. Un beso y un abrazo. RAkAoMi.

PD: Sí, voy a montar una especie de triángulo amoroso con Ron, Kenny y alguien más, interesado en Hermione. Ahora que…ella no se va a liar con los tres. No penséis que esa es mi intención. Sino simplemente mostrar que puede haber más de un chico interesado en la castaña, aparte del pelirrojo. Eso sí, no será el único triángulo amoroso que tendrá la historia. Porque otros personajes femeninos estarán también interesados en un mismo masculino. ¡Ya sabréis más conforme avance el fic! Y no, no quiero convertir mi historia en una telenovela, ni mucho menos. Simplemente quiero hacer algo distinto a lo que he hecho en otros fics. De todas maneras, el personaje principal por si no os habéis dado cuenta, es por supuesto Harry y luego Hermione. Así que todo lo demás que ocurra con otros personajes distintos a ellos, es secundario y terciario (de relleno)

Sin más me despido hasta el capítulo cuarto. Cuidaros mucho. ;-)