Nota de la autora: sábado, 18 de septiembre de 2010.
¡Hola cómo estáis! Espero que bien. Me alegra saber que os va gustando la historia. Aquí os paso el capítulo quinto y en él se resolverán algunas cosas que ya tenía planeadas meter, como un tema que mencionó Leo en su review anónimo: el de la menstruación. No me extraña que uno de los lectores se lo haya planteado, puesto que yo misma le dije a mi amiga y crítica literaria "Sonia Granger Potter" que debía meter eso en la historia. Pues, como todos sabemos, los animales se ponen en celo cuando las hembras menstrúan. Si Harry se convierte en un animal y huele la sangre menstrual de cualquier fémina de Hogwarts, imaginaros lo frenético que se pondría. Y ahí sí que "correría la sangre" a base de bien. Pero como no tengo ninguna gana de poner una masacre bestial en el colegio de Magia y Hechicería y tampoco me apetece poner a Harry de esa guisa (por muy justificado que pudiera estar siendo él un animal monstruoso) decidí hace tiempo, meter en este capítulo la solución a ese problema: cómo proteger a las féminas de Hogwarts del olor menstrual para que Harry no las detecte.
Pero además, en el cap 5 vais a tener un poco después del arranque, una escena pasional de la que os hablo un poco más abajo donde pone en negrita "Advertencia", espero que la leáis. Y por otra parte, como a mí me gusta meter un poco de todo en cada capítulo, también hay partes (valga la redundancia) donde podéis hasta reíros con el tartamudeo de Harry cuando hable con Hermione tras la escena pasional. (Bueno al menos a mí sí me hizo gracia cuando lo veía en mi cabeza) y bueno, dejando todo esto aparte, os dejo con el cap y espero que os guste. Sin más, me despido por el momento. Mil gracias por estar ahí y hacérmelo saber. Atentamente: RAkAoMi.
PD: Dedico esta historia a personas como: JaNnYtA (gracias por seguir conmigo como lectora fiel), Moni Cullen Potter (sí te recuerdo Moni, me alegra saber que sigues ahí), Tyflos (yo también te echaba de menos), Romycrazy (qué haría yo sin ti y tu genial sentido del humor en cada uno de tus reviews de cada historia que publico), Sayukiran (Gali, te adoro. Ésa es una verdad que ni yo misma puedo negar. No te preocupes por cómo escribes los reviews, los entiendo perfectamente), harryPeru (Como dice el dicho "no te digo nada y te lo digo todo". Gracias por seguir ahí), anita575 (buenos review, mil gracias), Loquin (la de tiempo que llevas siguiéndome. ¡Millones de gracias!), D G Drago (los puntos no salen publicados cuando pongo tu id, pero sí, eres el mismo a quien le mando emails de vez en cuando) Makarva (acepto tu abrazo desde el fin del mundo y te mando otro abrazo desde España), rinoalegre (un verdadero placer para mí, que lectores como tú, me lean y me dediquen reviews, aunque sólo hayas dejado uno. Gracias Mariano), Themasterman(prepara la ducha fría para después del intento de seducción. Jújújújú. ¿No querías detalles? Pues aquí los tienes de sobra) y a Marina Chan 84 (muchísimas gracias por dejarme un review en cada cap. Me encanta la manera en que los escribes y no te preocupes que no me aburres ni tampoco me das la lata. Buen fin de semana para ti también)
Al resto de los que estáis ahí, dejéis o no review, simplemente… Gracias por leer mis historias. Un abrazo. ;-)
PD: El comienzo del diálogo que hay en el arranque del capítulo, tiene comicidad. Me apetecía hacerlo gracioso. Si os hace reír o no, depende del sentido del humor que tengáis. Ahora que yo, en la parte concreta en la que Hermione menciona "tener vagina", me he reído a lo bestia. Yo soy así de rara, disfruto con lo que yo misma escribo.
Advertencia: Este capítulo contiene una escena que deja claro un intento de seducción intrínseca. Ahora bien, todo está puesto en su justa medida pues para historias con violencia sin medida o sexo sin freno, no busquéis la categoría "T" que tiene este fic sino que leáis los que encontréis en las categorías "M" y "M+1" y ahí os hartáis de lo que os apetezca leer. Pero en esta categoría en la que siempre publico, tengo que medir mucho cómo pongo el sexo y por qué. Porque se admite el sexo, sí, pero dentro de un argumento, y desde luego argumento lleva la historia de sobras. Así que, la escena que os vais a encontrar en este capítulo, no incumple ninguna de las indicaciones que dicen las normas de la censura.
Y sí, una escena así es necesaria para que los/as lectores/as veáis claramente una parte de Harry que hasta ahora no habíamos visto mientras él estaba normal. Sin más, os dejo con el capítulo y por supuesto respeto que os guste mucho, poco o nada. Pero no admito acoso de ningún tipo ni tampoco insultos contra mi persona o mi estilo de escritura. Porque yo no soy una autora que se queda quieta cuando alguien la acosa. (Lo dejo claro)
Cap.5. "De Harry a Lipan, de Lipan a Harry."
Había anochecido cuando Hermione despertó en la enfermería. Entonces recordó por qué estaba allí. Lo primero que hizo, aparte de mover la cabeza para ver si Harry estaba despierto, fue saludar a su mejor amigo al comprobar que estaba consciente. Pero no sólo eso, porque además, tenía una sonrisa traviesa en su rostro varonil. Hermione sabía que iba a decirle algo o más de una cosa que no la dejaría indiferente.
- ¡Adivina qué!- dijo Harry igual que si fuese un niño pequeño con aquello del "¡sé algo que tú no sabes, chincha chincha!"
- ¿Qué?- dijo la castaña siguiéndole el juego.
Harry miró a su alrededor, para asegurarse que la señora Pomfrey no estaba cerca. Y después de comprobar que ni siquiera estaba en la sala contigua a la de las camas, se acercó a Hermione sin borrar la sonrisa traviesa de la cara y le dijo de golpe…
- ¡Te he visto desnuda, toma toma y toma! ¿A que no te lo esperabas, eh?
Hermione parpadeó una vez, luego dos y finalmente estalló en carcajadas. Su mejor amigo la miró sin borrar la sonrisa que tenía en el rostro.
- Ya sabía yo que no te enfadarías cuando te lo dijera-. Continuó Harry sentándose en la cama de Hermione, pero en el filo de la parte central.
- Si me enfadase contigo no sería justo-. Dijo ella aún riéndose-. Porque yo también te vi desnudo cuando estabas inconsciente. Y por lo que recuerdo, no tenías el pijama que llevas ahora. ¿Te lo puso la señora Pomfrey o quizás lo hizo Ginny?
- La verdad es que no lo he preguntado. Pero supongo que habrá sido Madame Pomfrey. No creo que ella permita que nadie que no sea miembro del profesorado, vista a los estudiantes desnudos.
- Y a propósito…¿Por qué estoy desnuda?
- Porque la señora Pomfrey ha quemado toda tu ropa-. Dijo Harry con naturalidad-. Ella pensó que esa medida era la mejor para evitar tu contagio total a la maldición del Lipan.
- Yo no creo que estés maldito, Harry. Sólo estás sufriendo las consecuencias de haber sito atacado por esa criatura mágica.
- Y monstruosa, Hermione. Según lo que tú misma me contaste.
- Monstruosa sí es, pero tú no eres un monstruo. Todavía no. Procura recordarlo, porque como me vuelvas a decir que lo eres, tal y como hiciste hace unas horas…Te voy a pegar un puñetazo tan potente, que además de tirarte de espaldas te voy a dejar tonto durante una temporada.
- Jújú…- rió él por lo bajo durante unos segundos-. Te creo perfectamente capaz de hacerme eso. Claro que después, tendrías que vértelas con la histérica de mi novia. Seguro que se te tiraría encima por haber idiotizado al "hombre de sus sueños."
- Ya ves tú, como si ella fuese una amenaza seria para mí…- dijo Hermione demostrándole a Harry que la agresividad de Ginny no la preocupaba en absoluto-. Tú sabes tan bien como yo, que de las dos, la única peligrosa soy yo misma, Harry. Ginny será genial con el hechizo "Reducto" y "Moco Murciélago", pero a mí no hay quien me gane en los duelos mágicos y los enfrentamientos físicos.
- ¿Y por qué sabes pegar buenos puñetazos, Hermione, a ti también te pegaban de pequeña y tuviste que aprender a defenderte?
- A mí nadie me pegaba, Harry. Aprendí a defenderme porque cuando supe que era bruja e iba a ingresar en un colegio de Magia y Hechicería, di por sentado que iba a entrar en un mundo alucinante pero también lleno de peligros. Así que me preocupé de aprender defensa personal, a pesar de la corta edad que tenía por aquél entonces. Mi padre se preocupó de enseñarme a golpear. Es por eso que sé pegar puñetazos y hacer otras muchas cosas que tú jamás has visto porque no he necesitado usarlas delante de ti.
- ¿Qué tipo de otras cosas sabes, Hermione?
- Kárate, por ejemplo. Mi madre es cinturón negro desde hace años.
- ¡No me digas que también pegas a lo "Karate Kid"!
Hermione asintió. Él soltó una gran carcajada cuando le dijo…
- ¡Te imagino haciendo "la grulla" y de verdad que no puedo evitar partirme de risa "por la pata abajo". Jóooojójójójójójó!
- Oye…- dijo Hermione intentando sonar seria aunque por dentro se estaba riendo tanto como Harry-. Que "la grulla" no fue lo único guay de esa peli. También tiene una filosofía genial. Pero yo no necesito a ningún "Señor Miyagi" que me recuerde aquello de "Kárate no para pelea, kárate para equilibrio de vida. Si tú equilibrio de vida, kárate no necesario para pelea, Daniel San."
Harry volvió a reírse con más ganas aún cuando la escuchó imitar fielmente el tono de voz de aquel maestro japonés que salía en la película.
- Y ahora supongo que me dirás aquello de…"Daniel San tú no usar kárate para pelea, pero si no tener más remedio que pelear, gana." ¿Verdad Hermione?
- No-. Dijo ella soltando otra carcajada al oír a Harry haciendo la voz del señor Miyagi-. Eso iba para Daniel San, no para ti. Si yo fuese Miyagi, te diría "Harry San, tú no pelea si no necesario. Pero si no hay más remedio, pega buena patada en culo y buen puntapié en testículos de enemigo masculino. Patada a los huevos nunca fallar en hombres. En chicas sí, porque ellas no tener testículos, tener vagina."
Al oír lo de la vagina, Harry Potter se rió tantísimo, que hasta se cayó de culo al suelo. Sin embargo, no se quejó, sino que volvió a levantarse y tomar asiento en el filo de la cama de Hermione que antes había ocupado.
- Ay…- dijo Harry limpiándose una lágrima provocada por el ataque de risa que había tenido-. A veces eres incluso más divertida que el propio Ron. Debería llamar a Rita Skeeter para que inmortalizase tus ocurrencias en su grabadora mágica.
- ¿Y que luego le diese la vuelta y publicase algo que se alejaba mucho de la realidad? No, gracias.
- Bueno yo sé que esa mujer es una sinvergüenza, pero no puedes negarme que es única en su género…
- Única sí. Respecto al género…me avergüenza pertenecer al mismo que ella.
- Mismo género femenino sí, mismo tipo de mujer ni por asomo. Ella y tú sois completamente diferentes. Y si algún día te volvieses como Reeta, probablemente saldría corriendo nada más verte.
- Pues eso último es una contradicción. ¿No te parece? Cuando tú mismo has dicho que mis ocurrencias deberían ser publicadas por ella. Eso demuestra que te gustan sus artículos, aunque sean contados.
- No me gustan, Hermione. Pero reconozco que alguna vez he soltado una que otra carcajada por las barbaridades y mentiras que ella misma se inventa con tal de ser popular.
- La pena de eso, Harry, no son las mentiras ni las barbaridades que se inventa, sino que los lectores se lo crean. Aún recuerdo cómo la madre de Ron, me tomó manía cuando estábamos en cuarto, porque se creyó todos los disparates que dijo Reeta cuando me entrevistó. Como esa falsedad de que yo estaba enamoradísima de ti. Y como Molly sabría que a Ron le gustaba yo, era normal que se molestase conmigo porque según Skeeter, sólo me faltaba besar el suelo que pisabas.
- ¡Juájuá…No te veo besando el suelo tras mis pasos, la verdad! Aunque tengo que reconocer, que no ha habido otra mujer, salvo tú, que me haya dado ni la mínima atención que toda la que sí me has prestado siempre. Claro que me has cuidado, defendido y protegido como ni Molly lo ha hecho durante los siete años que me conoce, Hermione. ¡Si ni siquiera la señora Weasley se ha molestado en quitarme a los pesados de fans que me agobian cuando camino por la calle!
- Pues sí-. Dijo Hermione ya sin reírse-. Efectivamente, yo soy la única que está pendiente de ti incluso cuando los fans te agobian. Claro que esos pesados también me agobian a mí por el simple hecho de ir contigo a todas partes. Pero bueno, Harry, no lo hice sólo por mí, lo hice sobre todo por ti. Yo sé de sobras que no soportas el ser famoso y que la gente te pida autógrafos o se ponga a gritar tu nombre y apellido sólo por chocarse contigo en plena calle.
- Sí…- confirmó Harry dejando el cachondeo aparte-. Pero el caso es que ellos no son los famosos, por eso son incapaces de ponerse en nuestra piel.
- Eso díselo a Ron-. Dijo Hermione sentándose en la cama y sujetando la sábana y manta bajo las axilas para que Harry no la viese desnuda por segunda vez.
- ¿A Ron?
- A él le encanta la fama que ha cogido después de sobrevivir a Voldemort. Aunque bueno, en cierta manera me alegro que ahora se sienta importante. Durante años ha tenido un gran complejo de inferioridad respecto a nosotros, Harry. Sobre todo respecto a ti y tu fama.
- ¡Pero yo no elegí esa fama, Hermione, simplemente me la encontré cuando tenía once años y llegué al mundo mágico por primera vez!
- Ya lo sé, Harry. Sólo intento decirte, que lo que resulta agobiante para ti y para mí, es genial para nuestro mejor amigo.
- Amigo que desde hace siete meses, es tu novio en Hogwarts. Por cierto… ¿Qué tal lo llevas con él, habéis arreglado las cosas o seguís enfadados?
- ¿Lo dices por lo de esta mañana?
Harry asintió.
- Te noté preocupada cuando me contaste que tú y Ron habíais discutido otra vez.
- Estaba agobiada, no preocupada. Es que estoy harta de que nuestra relación no haya cambiado ni mejorado nada desde que somos novios, Harry. Yo pensé que al aceptar salir con él, Ron intentaría llevarse mejor conmigo. Pero la realidad es, que ni siquiera lo intenta. Yo soy la única que sigue perdonándole todas las meteduras de patas que comete. Y también soy la única que siempre cede. Porque si tengo que esperar a que sea él el primero en pedir perdón, pueden pasar horas o incluso días. A veces ni se disculpa. Aunque…bueno, esta tarde ya me buscó para decir "lo siento" y también "perdóname." Y yo le he perdonado, claro, qué otro remedio me queda si quiero continuar con él.
- Quieres continuar porque le quieres, a pesar de que a veces sientas que si te armases de valor, le romperías esa bocaza que tiene, para no volver a oírle decir nada negativo de ti o en contra tuya. ¿Verdad, Hermione?
- Verdad verdadera, Harry.
- Yo tampoco soporto que se meta contigo. ¡Me pone de una mala leche cuando lo hace…!
- Pero tú siempre le perdonas, porque es tu mejor amigo y le quieres con locura y porque además, no puedes vivir sin él.
- ¿Qué no puedo vivir sin él?- preguntó Harry mirando a Hermione con una ceja levantada-. Aunque es cierto que valoro muchísimo la amistad de Ron y que también quiero a tu novio porque lleva siete años conmigo…No es tan tan buen amigo como mucha gente se piensa. Porque ya me ha dado de lado más de una vez. En cuarto curso dejó de hablarme, por ejemplo. Y este año…mucho antes de la batalla final contra Voldemort…Incluso el propio mago tenebroso intentó convencer a Ron de que se pasara a su bando y me traicionara volviéndose contra mí.
- Y tú sufriste muchísimo cuando una parte de ti pensó que aquel loco lo conseguiría y que Ron te traicionaría y te volvería la espalda. Porque ya te la había vuelto en cuarto, aunque aquello concreto no tuviese relación con Voldemort. Pero tu cabeza te dijo lo de…"Si ya se volvió contra mí una vez, puede hacerlo de nuevo."
- Es cierto…
- Y luego te quedaste tranquilo al comprobar que Ron no quiso irse con Voldemort porque prefería tu bando. Pero en tu interior quedó, el hecho de saber, que nuestro mejor amigo, estuvo dándole vueltas al asunto sobre si traicionarte o no cuando Voldemort le ofreció todo lo que Ron siempre deseó: poder y fama.
- Dios, Hermione...¿Me estás leyendo la mente, o qué?
- No, Harry, no te leo la mente. El qué es simplemente, que te conozco mejor de lo que tú crees y sé perfectamente que todo lo que te estoy diciendo, lo sufriste en silencio cuando pensaste en el tema Ron-Voldemort. Además, Harry, si Ron se hubiese puesto al lado de Voldemort sólo para conseguir poder y gloria, te digo desde ya, que yo misma le habría retorcido el cuello con mis propias manos. Porque para mí, que él hiciera eso, sería incluso muchísimo peor que para ti.
- ¿Tú crees?
- Pues claro, Harry. Yo valoro la amistad incluso más de lo que valoro el amor de pareja. Y sé que tú también valoras la amistad mucho más que el amor que sientes ahora mismo por Ginny. Por eso digo que no puedes vivir sin Ron y su amistad, Harry. Después de todo, Ginny no lleva siendo tu amiga siete años seguidos. Por otra parte, si te hicieran escoger entre a quién quieres más como amigo, y esa elección estuviera entre Ron y yo, estoy segura que lo escogerías a él de todas todas. Porque tal y como dije antes, tú no puedes vivir sin la amistad de Ron. Sin embargo…sí podrías vivir sin la mía.
- ¡De eso nada!- exclamó su mejor amigo mirándola alarmado-. ¡Qué te hace pensar eso, Hermione. Sabes perfectamente que sin tu apoyo estoy más perdido que un pulpo en un garaje!
Hermione se habría reído al oír la comparación de Harry, pero siguió oyéndole en una actitud tan seria como él le estaba hablando.
- ¡Además, por qué piensas así, no es verdad. Tú me das una amistad muchísimo más auténtica, leal y fiel que la que nunca me ha ofrecido Ron. Y la mejor prueba de eso está en que nunca me has decepcionado. Ni tampoco me has dado de lado y mucho menos me has retirado la palabra por el simple hecho de no querer creerme cuando yo dije que no había manipulado el cáliz para poder participar en el Torneo de los Tres Magos! ¡Pero si entre tú y Ron, fuiste tú la única en creer ciegamente en mi palabra, Hermione!
- Es cierto, Harry. Fui la única de los dos, en creer ciegamente en ti y tu palabra. Pero no me niegues que es verdad cuando digo en relación a que en aquel entonces querías más a Ron que a mí. Porque la mejor prueba de eso está en que las sirenas le pusieron a él como tu posesión más preciada. Yo sin embargo…fui la de Víctor. Pero en fin, no es de Víctor Krum de quien estamos hablando. Sino de ti y de cómo quieres tanto a Ron como a su amistad. Y tú sabes que es verdad que no puedes vivir sin él. Sin embargo sí puedes vivir sin mí. Porque además, yo soy una chica. Y sólo ese detalle marca la diferencia. No me lo niegues, Harry, los chicos siempre os sentís más a gusto con otros chicos.
- Hermione… ¿Tú te estás oyendo?- le preguntó Harry con los ojos verdes abiertos por el asombro.
- Perfectamente. ¿Por qué lo preguntas?
- Porque me resulta imposible pensar, que de verdad crees en todos los disparates que me estás soltando sobre cómo valoro a Ron y que le quiero mucho más de lo que te quiero a ti.
- ¿Me vas a decir que es mentira?
- ¡Pues claro que te lo digo. Y sí, es mentira, mentira mentira y re-mentira! ¡Yo no quiero a Ron más que a ti, la verdad es que os quiero de manera diferente. Y que tú misma me digas, que con él estoy mejor sólo porque es un chico como yo, o que sin Ron y su amistad no puedo vivir…Vamos, menuda sarta de estupideces, Hermione Granger!
- Respira, Harry. Relájate. No quiero que te alteres. ¿De acuerdo? Mira lo que ocurrió antes cuando perdiste el control, te crecieron las uñas y me hiciste daño en la cintura. Así que procura tranquilizarte porque si te conviertes en Lipan, te aseguro que por muy desnuda que esté, voy a salir de esta cama y enfrentarme a ti aunque sea para darte la mayor paliza que en tu vida te habrá dado una chica. Por lo tanto y repitiendo unas palabras concretas que tú mismo me dijiste hace un rato…"Tú verás lo que te conviene."
- Yo sé lo que ahora mismo me conviene, Hermione Granger. Y no es precisamente tranquilizarme. Sino dejarte muy claro varias cosas, y entre todas, una muy importante…
- Dila Harry. Te escucho.
Tal y como ella misma había hecho con él hacía sólo un rato, Harry agarró la cara de Hermione y, mirándola a los ojos marrones que ella tenía, dijo con voz sincera y bonita…
- Te quiero. Te quiero tanto como ni te imaginas, Hermione. Y te aseguro, que como te quiero a ti… No quiero a nadie. Ni a Ron, Ginny, la familia Weasley o si me pones, incluso a Cho Chang, que también me gustó en su momento. ¿Crees de verdad que podría valorar más la amistad de Ron que la que tú me has ofrecido durante siete años de mi vida? ¿Una amistad que ha sido la más bonita, fiel, leal y verdadera que jamás he sentido? ¿Realmente estás convencida de que te valoro o aprecio mucho menos que a Ron? Yo no sé cómo puedes pensar eso y encima decírmelo, Hermione. Puede que en cuarto curso, las sirenas decidieran que Ron era mi posesión más preciada. Pero olvidas una cosa, señorita Granger…
- ¿Qué cosa, señor Potter?-. Dijo Hermione completamente alucinada por todas las cosas preciosas que le dijo Harry desde el instante en que le soltó el primer "Te quiero."
- Las sirenas sólo podían poner una persona en aquella prueba. Pero yo tenía a dos personas como mis posesiones más preciadas. Una era Ron, la otra eras tú.
- ¿En serio?
Él asintió. Hermione le regaló una sonrisa bonita.
- Tú también eres el amigo más preciado que tengo, Harry. Pero no sólo eso, porque también eres mi salvador. Aún recuerdo cómo aparecisteis Ron y tú en el servicio de las chicas, donde estaba el Troll que pretendía aplastarme con su enorme porra. Luego me enteré que fuiste tú quien le dijiste a mi hoy novio, que debíais ayudarme porque yo estaba sola en aquel aseo. Y desde ese día, Harry…Eres mi héroe particular. Después de todo, me salvaste la vida…
- Eso…no puedo negarlo-. Dijo él sin soltar su cara en ningún momento-. Y si volviese a ocurrir, ten por seguro que volvería a enfrentarme a ese enorme ser, sólo para protegerte.
- Y cómo no ibas a hacerlo. Cuando yo misma me he jugado el pellejo más de una vez para evitar que te matasen. Es normal que me devuelvas el favor, por así decirlo. Si me dejases sola ante el peligro no serías el buen amigo que siempre te he considerado.
- Si yo soy un buen amigo, Hermione, es porque tú me has enseñado a serlo.
- ¿Cómo dices?
- Yo he copiado lo que he visto en ti hacia mí. Te he escuchado cuando has tenido problemas, porque tú misma me decías "cuéntamelo, los amigos están para contarse lo bueno y lo malo." Te he animado cuando estabas triste, porque tú eras la primera en levantarme la moral cuando me sentía horrible. Si te he dado abrazos o besos en la cara…ha sido porque tú te has encargado siempre, de decirme no sólo cómo es el cariño entre amigos sino cómo demostrarlo. En resumidas cuentas, Hermione…yo sólo he repetido contigo, muchas de las cosas que tú misma has hecho conmigo y que me han servido para entender qué es ser un verdadero amigo de tus amigos.
- Pero tú también has hecho otras cosas que no han salido de mí, Harry. Y dudo mucho que te las haya enseñado.
- Sí, bueno…es que uno tiene su propia personalidad, Hermione. Es normal que haga cosas que sólo a mí se me ocurren. Tú también las haces. Y a veces me dejas tan alucinado que pienso…¿Pero qué le ha entrado de repente? Otras veces no pienso eso, sino lo afortunado que soy por tenerte como amiga. Lo que no puedo negar, es que si me diesen a elegir entre tú y Ron como mejor amigo…ten por seguro que te elegiría hasta estando borracho.
- ¿Lo dices en serio?
- Por mis padres muertos te lo juro.
- Entonces te creo.
Él sonrió. Hermione añadió súper contenta…
- ¡Esa respuesta se merece un beso de esos que suenan!
Harry se rió, negando con la cabeza como diciendo "¡No por favor, qué agobio!" pero la realidad fue, que no hizo ningún intento de apartarse cuando ella se le tiró encima y le hizo caer de espaldas, sobre la cama.
Hermione mientras tanto, estaba dándole besos por la frente y mejillas mientras le decía "¡Gracias gracias gracias, yo también te quiero toneladas y también te elegiría como el mejor amigo que tengo en el mundo!". Y estaba tan contenta y tan enfrascada en su euforia con su mejor amigo, que ni se fijó en que al tirarle de espaldas, ella había caído sobre él y lógicamente, la sábana y manta que la tapaban de los hombros para abajo en la parte delantera de su cuerpo femenino, no la cubría ahora de los hombros para abajo en la parte trasera. Con lo cuál, se la veía desnuda no sólo por los hombros sino en la espalda, la cintura, la cadera, las piernas, el trasero…y todo lo demás que había en el cuerpo humano hasta llegar a los dedos de los pies.
Harry sin embargo, sí había caído en ese despiste de Hermione. Entre otras cosas porque cuando intentó quitársela de encima, puso una mano en la cintura de ella y lógicamente, no la colocó en la cintura delantera que tocaba el colchón, sino en la trasera donde la castaña tenía la espalda. Y de ahí, notó la desnudez. Él creía que ella se apartaría de su cuerpo en cuanto sintiese la mano de él, pero Hermione pareció ignorar aquella mano.
De repente, él empezó a reírse tanto, que incluso su mejor amiga dudó de que fuese por las cosquillas que ella creía le ocasionaban los besitos que le estaba dando. Y cuando ella, con naturalidad preguntó…
- ¿Por qué te ríes?
Harry no pudo evitar contestar aún muerto de risa…
- ¡Pues porque estoy pensando que si bajo más la mano, te voy a tocar el culo y cuando eso suceda, pueden ocurrir dos cosas: Una, que pegues un bote bestial por culpa del susto que te vas a llevar y dos, que me pegues un señor puñetazo que me deje tan tonto como tú misma dijiste antes. Igualmente no quitará que te habré tocado, y eso es lo que más gracia me hace. Jóooojójójójójójó!
- ¡Madre mía!- dijo Hermione incorporándose rápidamente y dejándose caer de espaldas sobre el colchón. Con lo cuál, arrastró a Harry sobre ella, puesto que él no la había soltado, ya que todo esto ocurrió de golpe.
Y aunque en un principio él se quejó por tener la mano atrapada en la cintura trasera de Hermione que ahora tocaba la cama, Harry no pudo evitar reírse más todavía de cómo había reaccionado ella. Y mientras él soltaba unas carcajadas tremendas, Hermione emitió lo que claramente era igual a un bufido de Crookshanks (el gato de ella) y aquello a Potter, le hizo más gracia aún.
- ¡Jójó, jójójójójójójójójójóoo!
- Harry ya basta-. Le pidió ella poniéndose seria de repente-. Además no tiene ninguna gracia, que lo sepas. Y haz el favor de sacar la mano de atrás de mi cintura. Aunque dudo mucho que puedas bajarla para tocarme el culo, no me apetece tenerla en mi piel. ¿Te ha quedado claro?
Él asintió liberando las últimas carcajadas, ella sólo añadió…
- ¡Pues haz el favor de hacerme caso y apartar tu mano antes de que me enfade seriamente contigo y te meta un mordisco que ni el propio Drácula sería capaz de darte!
De repente, los ojos marrones de Hermione centellearon y Harry vio claramente cómo se ponían amarillos y a continuación dorados. Él no sólo dejó de reírse sino que la miró con interés. Y por supuesto, le hizo caso: Retiró la mano. Pero en vez de ponerla en la cama, donde sí tenía apoyada la otra, Harry se atrevió a dejarla en otra parte del cuerpo de Hermione: uno de sus pechos tapados por la manta y sábana.
Fue cosa de segundos, todo ocurrió muy rápido: Harry puso la mano en el seno derecho de Hermione. Hermione le miró como si no se lo quisiera creer. Entonces su expresión cambió a otra de "¡Te voy a partir la cara por lo que acabas de hacer!" Y justo cuando iba a darle la primera bofetada a Harry, vio claramente cómo los ojos de él cambiaban de verde a dorado.
La mano de Hermione se acercó a la mejilla de Harry. La boca de Harry se movió sacando una sonrisa intimidante de "no te atrevas a pegarme."
Hermione le lanzó una mirada de "no te tengo ningún miedo" y él por su parte le puso otra de "deberías tenérmelo."
De repente, la mano de Hermione impactó en la cara de Harry. Tras recibir la bofetada, los ojos dorados del moreno pasaron a ser oro.
La voz de la castaña sonó furiosa cuando dijo "¡Cómo te has atrevido a tocarme un pecho!" Y Harry, abriendo la boca, dejó salir una voz rugiente que sonó súper seductora para Hermione cuando él le dijo… "No pude resistirlo" y cuando él nuevamente añadió…
- Porque tú misma eres irresistible.
Harry no sólo gruñó, sino que se tiró encima de Hermione y ella no tardó en notar, cómo la boca de su mejor amigo, tomaba posesión de la suya propia.
Hermione alucinó en el instante en que Harry comenzó a besarla, pero gritó cuando él abandonó sus labios y clavó los dientes en su cuello. Ella notó clarísimamente cómo la sangre salía de su piel. Y fue en ese preciso momento, en que empezó a forcejear para quitarse a Harry de encima. Porque además de estar mordiéndola como lo haría un vampiro, estaba bebiéndose su sangre. Y eso desde luego no era bueno para ella porque la debilitaría conforme pasase el tiempo.
- ¡Basta basta!- gritó Hermione intentando apartarle, más no tuvo éxito-. ¡Harry por favor!-. Pidió llorando ahora-. ¡Me estás haciendo daño. Y te estás bebiendo mi sangre!
- Lo sé…- dijo él apartando la boca sólo lo suficiente para contestarle-. Y está deliciosa-. Entonces volvió a clavar los dientes en los agujeros que ya le había hecho a su mejor amiga y Hermione no sólo gritó sino que sintió perfectamente que aquellos dientes no eran normales.
- "Colmillos"-. Pensó mientras él seguía bebiendo del cuello de ella-. "Tiene colmillos como los vampiros."- ella oyó el sonido que hacía Harry al beber-. "Dios…si esto sigue así, me va a dejar seca y entonces moriré. ¿Pero cómo puedo quitármelo de encima si es mucho más fuerte que yo y además no tengo la varita a mano? ¿Y por qué me ha hecho esto, lo tenía planeado desde un principio o le ha sucedido de repente como cuando me clavó las uñas? Tengo que pensar en algo y tengo que hacerlo pronto. ¡Yo siempre pensé que moriría protegiendo a Harry y no siendo desangrada por él!"
Justo cuando más metida estaba en pensamientos de ese calibre, Hermione escuchó la voz de Harry decir…
- Suficiente por aquí. Ahora probaremos más abajo.
- ¿Abajo?-. Pronunció ella hablando esta vez-. ¡Cómo que abajo!-. Exclamó-. ¡A qué te refieres con abajo, Harry!
Él no dijo nada, sólo sonrió mientras se relamía los restos de sangre que le quedaba en los labios. Y de repente, los ojos de oro de él, se enfocaron en la cintura de Hermione y ella lo supo sin ninguna duda.
- ¡No no no no no no no, de eso nada!- gritó aterrada cuando intuyó qué parte baja iba a ser la que atacaría ahora-. ¡Como me reabras la herida de la cintura o se te ocurra incluso hacerme otra en una parte más íntima que sí está más abajo, te juro Harry que te mato! ¡Me estás oyendo! ¡Te mato!
- Te he oído alto y claro…- dijo él mirándola con deleite y deseo claro en sus ojos de oro-. Pero me da igual que intentes matarme. No lo vas a conseguir de todas formas. Soy mucho más fuerte que tú…lo sabes de sobras. Hagas lo que hagas, no podrás detenerme. Porque ya te he probado, Hermione. Y debo decir, que no sólo te encuentro deliciosa o irresistible, sino que también me resultas preciosa. Porque tengo bien fresco en mi recuerdo, cómo me resultas desnuda y preciosa…es la mejor palabra que se me ocurre.
- ¡Me da igual lo preciosa que me encuentres, Harry, como me claves los dientes en la cintura o incluso donde toda mujer crea vida… TE JURO QUE TE ARRANCARÉ DE GOLPE ESOS JODIDOS COLMILLOS Y ME LOS PONDRÉ DE COLLAR, TE ENTERAS!
Ahora el pelo de Hermione flotó, incluso aunque ella estuviese tumbada en la cama. Harry simplemente la contempló con más deseo que antes.
- Estás tan sexy cuando te enfadas conmigo…-dijo dejándole claro a Hermione, que la fiereza de ella era como un potente afrodisíaco para él. La castaña tragó saliva pese a seguir mirándole con dureza.
Hermione pensó que iba a morderla de nuevo cuando vio cómo él le quitaba la sábana y manta para poder acceder a su cintura, pero en el último momento, Harry cambió de opinión y se tumbó sobre ella. Su mejor amiga le miró en una mezcla de miedo y furia. Él sólo sonrió. Entonces se arrancó la camisa del pijama y volvió a besar la boca de Hermione y, aunque lo hacía lleno de frenesí, no dañó los labios de ella en ningún momento. Eso fue algo que la propia Hermione notó, y se preguntó por qué Harry se estaba controlando en ese aspecto y no lo hizo cuando mordió su cuello.
Harry gruñía mientras la besaba, pero Hermione comprendió que eran sonidos de placer, porque lo estaba disfrutando. Y cuando la castaña sintió cómo él agarraba una rodilla de ella, le doblaba la pierna y la apoyaba rodeando la cintura de él…Hermione ya no dudó que todo lo que estaba haciendo Harry, era una especie de seducción que sin duda terminaría en sexo, si ella misma no lo frenaba a tiempo. Porque por parte de Harry, estaba claro que no iba a hacer nada por detener aquello.
Entonces y tras intentar sin éxito, detenerle o quitárselo de encima, Hermione se acordó de aquel dicho que decía… "si no puedes con tu enemigo, hazle creer que estás con él."
Ella llegó a la conclusión que era mejor participar que seguir luchando cuando su resistencia, lejos de desanimar a Harry, le estaba volviendo más pasional aún en la manera de besarla y ahora tocarla. Pues estaba empezando a explorar con las manos, las ingles de ella.
"Ay madre…"- pensó Hermione reprimiendo un suspiro-. "Lo del cuello me dolió, pero la forma en que me está tocando las ingles es…es…¡de lo más excitante! ¿Y si se le ocurre tocar eso, qué, le pego por atrevido? Ah…no puedo pensar, ni tampoco decidir nada. ¡No consigo concentrarme en algo concreto! ¡Harry está…seduciéndome o qué sé yo lo que es esto para él y su parte animal! Lo único que sí sé es que este tío está más caliente que una parrilla. Y puede que de verdad yo le resulte irresistible porque la forma en que me está besando y tocando es…es… ¡Lo más alucinante y placentero que me han hecho sentir en toda mi vida y yo…Estoy sintiendo un frenesí que no debería sentir por mi mejor amigo cuando encima no es él al cien por cien sino otro con ojos de oro, colmillos vampíricos y una habilidad para tocar mi cuerpo que cualquiera diría que lo conoce desde hace años y por eso sabe dónde dar en los puntos claves!"
En ese momento, Hermione escuchó algo que la dejó descolocada y que la obligó a abandonar sus pensamientos anteriores.
Ese algo sonó tan claro como si estuviese hablándole con palabras sonoras, pero ella sabía que no lo hacía. Porque lo que ella oyó, no salió de ninguna boca pero sí de un pensamiento: el de Harry. Que la propia Hermione recibió en la mente de ella y que se repetía una y otra vez mientras él seguía besándola con un deseo enormemente grande. Igual de grande que le resultó a Hermione, lo que aquel pensamiento implicaba.
- "Mía, mía, mía…"- decía la voz de Harry en la mente de su mejor amiga-. "Mía…sólo mía…"
- "¿Tuya?"- preguntó ella en su propia cabeza, aunque no estaba segura de si Harry lo recibiría.
- "Mía."- contestó él en su propia mente-. "Tú eres mía…"
- "¡Dios Santo!"- pensó ella asustada-. "¿Por eso está intentando seducirme, porque cree que soy suya?"
- "Mía…Sólo mía…"
- "¿Y por qué lo cree?"
- " Hermione es mía…"
- "No, no lo soy."
- "Yo la marqué…"
- "¿Qué me marcó? Ah sí, cuando me clavó las uñas en la cintura."
- "Yo la mordí…"
- "En el cuello."
- "Yo la probé…"
- "Cuando se bebió mi sangre."
- "Y la descubrí…como nunca antes la había visto…"
- "Porque me vio desnuda…por eso me descubrió. Es verdad, hasta ahora Harry no me había visto así."
- " Lo que vi…me encantó."
- "Bueno, eso es sin duda halagador para mí como mujer."
- " Además forma parte de mí, me lleva dentro…"
- "¿De qué habla?"
- " Es Lipan."
- "No lo soy. Madame Pomfrey me curó muy bien."
- " Tiene reacciones de Lipan."
- "Eso sí es posible."
- " Y su olor me atrae sin remedio hacia ella."
- " Entonces es lo que yo creía. Debo despedir algún tipo de fragancia que resulta irresistible para la parte Lipan de Harry."
- " Por eso Hermione es mía…"
- " No soy tuya, Harry."
- " Tiene que seguir siendo mía…"
- " Eso será si estoy de acuerdo."
- " Mía y de nadie más."
- " Que te crees tú, que me voy a entregar a ti sólo porque me desees. No señor. Me voy a resistir todo lo que pueda, y si al final no tengo éxito y tú te empeñas en acostarte conmigo aún en contra de mi voluntad, te juro y rejuro Harry Potter que te arranco los testículos de un tirón. Seguro que luego, te piensas bastante acercarte a mí."
- " Deseo…te deseo tanto Hermione…"
- " Oh, Dios…"
- " Mía…di que eres mía."
- " No pienso decirlo."
- " Hermione…"
- " ¿Qué, Harry?"
- " Hermione, Hermione, Hermione…"
- " Dime…"
- " Hermione…"
- " Creo que él no me escucha cuando le hablo con el pensamiento. ¿Y por qué yo sí puedo oírle? A lo mejor lo que me hizo en la cintura y luego en el cuello, ha podido establecer una especie de conexión entre nosotros. Puede que Harry me desee porque de alguna forma, nota lo que aún pueda quedar de Lipan en mí. Ha de ser eso…"
- " Hermione, tu sangre es…deliciosa. Me llama…me dice que la tome. Y tu cuerpo…"
- "¿Mi cuerpo qué?"
- " Tu cuerpo es precioso…y también quiero tomarlo."
- " ¡Ah no, eso sí que no Harry Potter. Como te atrevas a tomarme por la fuerza te voy a hacer algo horrible, realmente horrible!"
En ese momento, Harry se pegó más a ella, intentando acoplarse a su cuerpo femenino aunque él aún estuviese vestido de cintura para abajo.
La castaña dejó salir un "¡Oh!" repentino cuando él se giró y la dejó encima.
Harry cerró sus ojos de oro y mientras la besaba, Hermione notó que ya no oía sus pensamientos. Pero también notó otra cosa que resultó ser una contradicción para ella. Y fue que, pese a ser consciente de lo "encendido" que estaba su mejor amigo y de lo mucho que la deseaba…Él empezó a perder intensidad en sus acciones. Era como si algo de cordura estuviese volviendo al cerebro de Harry. Como si el Harry bueno y humano, intentase tomar el control nuevamente sobre el Harry animal que había estado dominando y actuando desde hacía rato ya.
Pero sin duda, lo que hizo a Hermione pensar que Harry estaba volviendo a ser el mismo, fue cuando él, aún sin abrir los ojos, gritó claramente…
- ¡No, no quiero hacerle esto a ella. No lo desea, yo sé que no!
Y al oír aquello, su mejor amiga contuvo la respiración durante unos segundos, esperando que pasara algo. Y pasó, porque Harry de repente se incorporó como impulsado por un resorte, haciendo que Hermione cayese de espaldas sobre la cama mientras miraba con expresión alucinada al moreno. El cuál, quedó sentado y soltando varias bocanadas de aire, antes de abrir los ojos y mirarla directamente.
Hermione reaccionó con ligereza, encogiéndose todo lo que pudo para intentar ocultar las partes de su cuerpo que resultarían tentadoras a la parte animal de su mejor amigo. Ella además, agarró una esquina de manta y sábana que estaba metida en el colchón y la sacó lo suficiente hasta poder taparse.
Harry parpadeó tres veces, como intentando enfocar la vista aunque no tuviese las gafas puestas. Ella vio también, que los ojos de él estaban dejando de ser oro para recuperar el verde esmeralda que habían tenido siempre. Y justo cuando ya eran iguales a los que heredó de su madre muerta…él habló.
- Yo…- dijo mirando a Hermione en una mezcla de asombro y miedo al mismo tiempo-. No sé muy bien lo que ha ocurrido. Tengo…un verdadero lío en la cabeza ahora mismo. Lo único que sí recuerdo con claridad, es tu voz diciéndome algo que me dejó aterrado.
- ¿Algo como qué?- preguntó ella intentando sonar normal cuando realmente tenía ganas de tirársele encima y retorcerle el pescuezo.
- Creo que tus palabras exactas fueron… ¡Ah no, eso sí que no Harry Potter. Como te atrevas a tomarme por la fuerza te voy a hacer algo horrible, realmente horrible! Y no sé qué querrías hacerme, Hermione, pero estoy seguro de que me dolería mucho.
- ¿Así que el miedo a mi agresividad hacia ti fue lo que hizo que recuperases la cordura y volviese a dominar tu lado humano?
- Supongo que sí, aunque no estoy muy seguro.
- ¿De verdad no recuerdas nada de lo que ha pasado entre nosotros, Harry?
- ¿Te enfadarás conmigo si te digo que no?
- No.
- Pues no me acuerdo de nada, Hermione, absolutamente de nada. Sólo lo que me gritaste.
- Yo no te grité, Harry, eso que oíste lo dije pensando, no con la voz verbal.
- ¿Cómo dices?
- Lo que oyes. Yo no abrí la boca para hablar, lo que dije, lo pronuncié usando la mente. Porque yo también escuchaba tus pensamientos y creí que tú oirías los míos y eso te haría reaccionar.
- ¿Reaccionar a qué?
- A lo que pretendías hacerme.
- ¿Y qué era exactamente?
- ¿De verdad necesitas que te lo diga?- preguntó ella en tono de "tan inocente no puedes ser"-. ¿Por qué no te miras el pecho, Harry? Y luego me miras como estoy ahora, hecha una bola y mal tapada con la poca sábana y manta que he podido agarrar para cubrirme. Si cuando hayas hecho todo eso, aún no se te enciende la bombilla y me vuelves a preguntar qué era exactamente lo que pretendías hacerme…te diré lo que quieres saber. ¿De acuerdo?
Él asintió, entonces hizo caso a Hermione.
Harry se miró el pecho y lo vio desnudo, dejando salir un sonido de asombro. Hermione simplemente asintió con la cabeza como diciendo "ya sabía yo que reaccionarías así".
A continuación ella vio cómo su mejor amigo la observaba estando encogida como una bola y mal tapada con lo que había podido agarrar para esconder su cuerpo de él todo lo posible.
Entonces a Harry se le encendió la bombilla, aunque no toda la que le hubiera gustado a Hermione, pero sí la suficiente como para que él pronunciase titubeando y lleno de nerviosismo además de asombro…
- Tútútú e…estás…des…desnuda como cuando te vi hace unas horas y por e…por eso tetete has tapado para que yo no te vea y yo…yoyoyo no tengo la…lalala camisa del pijama porque…porque…
- Porque tú mismo te la arrancaste cuando intentaste seducirme para que tuviésemos sexo, Harry-. Dijo Hermione completamente seria y conteniendo la furia que sentía todo lo que podía, para no machacar a su mejor amigo antes de que él terminase de hablar.
Harry hizo un sonido agudo de asombro, más propio de una chica alucinada que de un chico. Ese sonido habría hecho reír a Hermione en otras circunstancias, pero en las de ahora, le dio igual.
- Her…Hermione…- continuó Harry con la voz temblorosa y sin lograr que le saliera con tranquilidad-. De…De verdad yo he intentado… ¿Acostarme contigo?
- Sí, lo has intentado. Y menos mal que te frenaste antes del "momento gordo". Porque si llegas a abusar sexualmente de mí, te juro Harry Potter que te habría descuartizado en cachitos incapaces de recomponer.
- ¿A…Abusar sexualmente de ti? ¡¿Yo? ¡Eso es imposible! ¡Yo nunca te haría algo así!
- Sí me lo harías. Porque cuando quisiste hacerme tuya no eras tú al cien por cien, sino otro dominado por los instintos del Lipan. Y Harry, si hubieses llegado a terminar lo que empezaste…sí podría considerarse como un abuso en toda regla. Porque yo no quería ni por asomo, perder la virginidad contigo. Al menos no contigo siendo Lipan. Me refiero a que…si tú fueses mi novio, sería aceptable para mí que tuviésemos sexo en nuestra relación. Pero el caso es que en el momento de intentar seducirme, no eras mi novio. Como tampoco lo eres ahora. Por eso digo que yo no quería tener sexo contigo. Aunque una cosa debo reconocer…
- ¿El qué, Hermione?
- Desde luego…sabes lo que haces.
- ¡Que yo qué!
- Que tú sabes lo que haces cuando quieres seducir a una mujer, Harry.
- ¡Pero qué dices, si yo jamás me he acostado con ninguna!
- ¡Ah, entonces eres tan virgen como yo. Y encima esta mañana cuando vine a verte a la enfermería, me hiciste creer que ya te habías acostado con Ginny. Pues muchas gracias por mentirme. Me sienta fatal, que lo sepas!
- ¡Yo no te he mentido jamás. Y tú lo sabes de sobra, Hermione. Eres la única persona de todas con las que me relaciono, a la que me resulta imposible mentir!
- ¿Y por qué me hiciste creer que ya te habías acostado con Ginny?
- ¡Yo no te hice creer eso, tú lo pensaste porque no quise responder a tu pregunta de si seguía siendo virgen!
- ¿Y qué más daba que la respondieras, Harry? ¡Hace años que perdimos la vergüenza de hablar respecto a eso. Tú sabes perfectamente que podemos hablar de cualquier tema!
- ¡Bueno sí que lo sé, pero a mí me gusta guardarme algunas cosas. No siempre tengo que estar contándotelo todo! ¡Tengo derecho a la intimidad, Hermione!
- ¡Pues claro, igual que yo a la mía!
- Y a propósito…
- Qué, Harry.
- ¿Qué es eso que me dijiste antes, de que oías mis pensamientos?
- Ah…algo que ocurrió durante un tiempo concreto. No es que los oyera desde que empezaste a besarme y tocarme…
- ¿Quéquéquéquéquéquéquéquéqué yo…te besé y toqué?
- Eso he dicho.
- ¡Y dónde, si lo puedo saber!
- En lugares donde normalmente, ni tú ni nadie que no fuese mi pareja, me tocaría o besaría.
- En lugares como… ¿ahí abajo?
- Ahí abajo Harry…hay muchos lugares sensibles al tacto para el cuerpo de cualquier mujer. Pero sí, sé a la parte concreta que te estás refiriendo. Y la respuesta es no, ni me tocaste ni me besaste ahí. Aunque sí en la ingle, en el pecho, la cadera… ¿Sigo o te vas haciendo ya una idea del plan que llevabas conmigo?
- ¡Ahhh!- gritó tirándose un poco del pelo negro en señal de histerismo aunque por el momento no hubiese explotado nada-. ¡No me lo puedo creer, es que no me lo puedo creer!
- Pues créetelo porque es verdad-. Dijo ella con total tranquilidad mientras se apartaba de la cara un mechón caído-. Y sólo para que lo sepas, Harry Potter, puede que como tú mismo me dijiste hace unas horas cuando me clavaste las uñas en la cintura…tengas una imaginación perversa que me haría salir corriendo si yo la conociera. Ahora que…cuando escuché tus pensamientos…no noté nada perverso en ellos, más sí posesivos.
- ¿Posesivos?
- Tu mente repetía muchísimo la frase… Mía, sólo mía.
- ¿Mía, sólo mía?
- Querías que yo fuese solamente tuya y de nadie más.
- ¿Lo qué!- dijo él de manera incoherente. Eso sí que hizo reír un poco a Hermione.
- Creo, querido amigo… Que tu parte Lipan me encuentra irresistible o súper deseable porque como me clavaste las uñas en la cintura hace horas…es posible que me hayas metido carga genética. Quizás no la suficiente para que yo cambie igual que tú. Pero desde luego Harry, has establecido una conexión entre nosotros que posiblemente no podamos borrar mientras tu parte Lipan siga existiendo. Y es precisamente esa parte, la que parece desearme como no te puedes hacer una idea siendo tú al cien por cien. Así que, supongo que lo único que podemos hacer para que tanto tú como yo no nos llevemos más sustos como los de antes…
- ¿Qué es lo que podemos hacer, Hermione?
- No volver a estar juntos.
- ¿Cómo has dicho?
- He dicho…que lo mejor es no volver a estar juntos, Harry. Al menos no estar juntos cuando estemos solos. Me refiero a solos tú y yo, los dos compartiendo el mismo espacio y sin nadie más alrededor.
- ¿Y tú crees de verdad que si nos separamos, todo se arreglará?
- Arreglarse no, después de todo no hemos estropeado nada que debamos arreglar. Yo me refería a que si tu parte Lipan me desea, lo mejor que puedo hacer para no ponerme a su alcance, es no quedarme a solas contigo. Supongo que no ocurrirá nada si pasamos tiempo juntos cuando también estemos con Hagrid, Ron o incluso Ginny. Pero si nos quedamos solos entonces…bueno, ni yo misma quiero imaginarlo.
- Te… ¿Te lo hice pasar mal en algún momento, Hermione?
- ¿Quitando el hecho de que yo no quería que me sedujeras, Harry? Bueno pues…sí, me lo hiciste pasar mal por ejemplo cuando me mordiste en el cuello y empezaste a beber mi sangre.
- ¡YO NO HE PODIDO HACERTE ESO, ME ESTÁS MINTIENDO!
- ¿De veras?-. Ella se retiró entonces el cabello que le tapaba el cuello y Harry vio dos agujeros tan perfectos como si los hubiese hecho los dientes de un vampiro.
- ¡Ay madre!- dijo llevándose las manos a la cara y agachando el rostro en señal de horror supremo-. ¡Me estoy convirtiendo en Drácula!- Él se llevó un dedo a uno de los colmillos y lo notó más largo de lo normal. Harry volvió a emitir un gritito de chica sorprendida, Hermione volvió a reírse por lo bajo. Él la miró molesto-. ¡Oye no te rías, no tiene ninguna gracia!
- Pues sí que la tiene-. Dijo la castaña riéndose con normalidad ahora-. ¡Es que cuando dijiste aquel "¡Ohh!" parecías una niña cursi, Harry, fue divertidísimo!
Ella siguió riéndose, Harry gruñó, pero esta vez, sus ojos no cambiaron de color. Porque no estaba furioso ni tampoco excitado, aunque sí algo mosca con Hermione.
- Vale ya, por favor…
- ¡Pues no!- dijo ella lanzando una sonora carcajada-. ¡Porque yo tengo todo el derecho del mundo a ser la primera en reírme de ti si eso es lo que me apetece! ¡Hace un rato me hiciste pasar un miedo horrible, Harry. Primero me besaste, luego me hincaste los colmillos, después te pusiste a tocarme por donde te dio la gana y por último me miraste como si fueses a hacerme más de un hijo durante horas! ¿Y ahora me dices que no me ría de ti sólo porque tú has sonado igual que se asombraría la cursi de Lavender? Pues perdona, macho, pero siendo como soy la víctima de tus "encantos animales" y tu "sex appeal Lipan"…creo que me merezco reaccionar hacia ti como mejor me parezca.
- Tienes razón-. Dijo él dejando caer los hombros en señal de "tú ganas, nada que alegar."- De todas maneras te pido perdón-. Pronunció mirándola con claro arrepentimiento y también vergüenza de sí mismo-. De verdad que no sé lo que me entró ni tampoco porqué te ataqué de esa manera, yo…me siento horrible ahora, Hermione, lo digo en serio.
- Si no te sintieses mal por lo que quisiste hacerme, Harry, pensaría que no tienes conciencia. Pero yo sé que la tienes, así que…acepto tus disculpas. Aunque una cosa sí te digo.
- ¿Cuál?
- ¡Como vuelvas a intentar aparearte conmigo aún notando tú que me resisto, te juro por lo más sagrado que te arrancaré "tus partes nobles" de un solo tirón. Y después no creas que me arrepentiré o te diré "lo siento" porque sinceramente creeré que eso sería lo mínimo que te merecías!
Harry se puso blanco, tan blanco como la leche de vaca. Hermione no se rió esa vez, pues la cara de su mejor amigo no era cómica sino llena de miedo y culpa.
- Lo siento…- dijo él bajando el rostro así como el tono de voz-. De verdad que lo siento, Hermione. Siento mucho haber intentado aparearme contigo en contra de tu voluntad. Siento también que estés furiosa conmigo, aunque me lo merezco. Pero lo que realmente siento, es haberte mordido en el cuello y haberme bebido tu sangre. Aunque la verdad es, que no tengo recuerdos de haberlo hecho, ni tampoco me acuerdo cómo sabe.
Yo no dudo de tu palabra, seguramente es verdad que cuando me vuelvo Lipan, mi lado humano desaparece y sólo domina el animal. Sólo así me explico que fuese capaz de hacerte daño y…lo que de verdad me alucina es que intentase…tener sexo contigo: mi mejor amiga. La única mujer que siempre ha estado a mi lado de forma incondicional, alguien a quien yo respeto muchísimo porque ella siempre me demuestra un respeto enorme hacia mi manera de ser y también me comprende mejor que nadie. Y yo…no entiendo cómo he podido actuar así contigo. Yo…
En ese momento, Harry se encogió y cayó de golpe al suelo. Hermione se asustó.
- ¡Harry!- pronunció preocupada saliendo de la cama y agachándose al lado de él- ¿Estás bien?- preguntó agarrando su cara para mirarle a los ojos. Los vio con expresión perdida y ella pensó que se había desmayado.
Hermione intentó levantarle para tumbarlo en la cama, pero no pudo hacerlo. Ella entendió que se debía a la musculatura que el Lipan le había transmitido y que había vuelto a Harry más pesado de lo normal. Desde luego en apariencia, tenía un cuerpo "no producto del gimnasio" pero sí proporcionado. Y cuando Hermione se fijó en su pecho, se dio cuenta que le estaban saliendo los cuadraditos de los abdominales que sí tienen los chicos que se "machacan en el gimnasio" y ella terminó entonces de confirmar, que el Lipan le había transmitido una musculatura fuera de lo normal. Pues desde luego no era nada corriente que en menos de veinticuatro horas, Harry Potter se estuviese convirtiendo en un chico con un "cuerpo de anuncio."
Hermione también supo otra cosa: él había sido sincero cuando le dijo que le alucinaba el saber que había intentado tener sexo con ella, porque ella sabía perfectamente que Harry nunca le había dado muestras de estar interesado en ella como chica. Aparte de eso, Hermione pensó que Harry había sido muy honesto al confesarle que él la respetaba mucho y que no entendía cómo había podido actuar así con ella.
"Pues yo sí que lo entiendo."- pensó la castaña en su mente humana al cien por cien-. "Es lo que yo me temía: cuando su parte Lipan domina, Harry deja de ser el Harry que yo siempre he conocido y es otro más salvaje y primitivo el que aparece. Uno que se deja guiar por sus instintos y que no actúa movido por la razón sino por sus deseos. Y si tengo que atenerme a los carnales, entonces… ¡Buenooo, será mejor que Ginny tenga "una resistencia a prueba de bomba"! Porque si no…lo mismo la mata de agotamiento cuando él decida aparearse con ella si es que lo intenta, claro. Y digo yo que lo intentará. Sería lo más normal. Después de todo… Ginny es su pareja."
Entonces le vino a la mente la manera tan sensual, ardiente y pasional en que él intentó seducirla y sin querer, se le escapó un "¡Es casi imposible resistirse!" que le dejaría clarísimo a cualquiera que lo oyera, que Hermione Granger había quedado más que afectada (en un buen sentido) con todo lo que había experimentado con Harry Potter. Y cuando pensó, que seguramente Ginny disfrutaría pronto de aquellas "tácticas amatorias" por muy salvajes que fuesen…
Hermione se sintió celosa y pronunció un "¡Oh!" la mar de sorprendido que la hizo cuestionarse si quizás, los sentimientos que siempre había tenido por su mejor amigo estaban cambiando y ahora sí empezase a ver a Harry como un chico capaz de atraerla y no como un chico-amigo que era como durante 7 años, le había considerado.
Mientras le daba vueltas a eso, vio que él movía la cara de un lado a otro. Parecía tener algún tipo de sueño agobiante. Hermione se tumbó a su lado, colocando su oído más cercano al también más cercano de Harry y de repente, le oyó decir en voz baja…
- No, no…yo no quería hacerlo, Hermione. Perdóname, porque yo mismo no puedo perdonarme.
Una lágrima cayó de los ojos verdes cerrados del moreno, la castaña sintió cómo otra bajaba por los ojos abiertos y marrones de ella. Eso era otro cambio que había notado Hermione en sí misma con respecto a Harry: cada vez que le veía llorando o afectado por algo, ella también lloraba.
Por un instante se preguntó si quizás, esa empatía era producida por la conexión que se había establecido entre ellos.
- "Si Harry me ha convertido en algo parecido a él, aunque haya sido de forma involuntaria…"- pensó Hermione mirándole llorar y escuchándole decir más frases de arrepentimiento-. "Puede que también yo sea capaz de sufrir por él porque de alguna manera puedo no sólo escuchar sus pensamientos de Lipan sino sentir todo lo que él siente. Por eso lloro al verle llorar, no es que sufra por él es que sufro a la misma vez que lo hace él."
- Harry…- susurró la voz de Hermione al oído más cercano de él-. Harry no sufras por favor, deja de llorar y culparte. Te perdono… ¿Me escuchas? Te perdono todo. Tanto lo de la seducción como lo de morderme en el cuello y beberte mi sangre.
Él sollozó y ella pensó que quizás en su subconsciente, sí estaba escuchándola.
- Te perdono porque quiero hacerlo-. Continuó Hermione usando ahora un tono más suave y bonito-. Pero sobre todo te perdono porque…-ella soltó aire y dijo con voz dulce y sincera-. Te quiero, te quiero…- le dio un beso en el pelo negro-. Te quiero Harry Potter-. Otro en la frente-. De verdad-. Finalizó juntando su frente con la de él.
Y de repente, ocurrió algo fuera de lo normal: En el instante en que Hermione apoyó la frente en la de Harry, el propio Harry movió la cara y sus labios capturaron los de Hermione en una serie de besos, que a pesar de no ser salvajes ni tampoco estar llenos de frenesí, le transmitieron a ella no sólo un claro deseo sino un verdadero amor. Tan verdadero como el que ella misma había dicho sentir por él cuando le dijo "Te quiero Harry Potter. De verdad."
Entonces, y aún en medio de esos besos que él le daba aparentemente inconsciente…Hermione oyó dentro de su cabeza, la voz de Harry decir…
- Yo sí que te quiero Hermione. Por favor, no me dejes nunca.
- No lo haré, te lo prometo-. Dijo ella apartándose un poco para poder contestar con la voz y no con el pensamiento-. Además no tiene caso que me pidas que no te deje nunca, Harry. ¿Cuándo te he abandonado?
- Jamás-. Respondió él ahora de forma verbal-. Y por eso te quiero más todavía-. Entonces la besó otra vez y Hermione, pensando que quería saber qué sentiría si besaba a su mejor amigo en la boca…empezó a devolverle los besos.
Y de nuevo, ocurrió algo fuera de lo normal: A Hermione le gustó, le gustó enormemente besar a Harry. Y sin darse cuenta, empezó a apretarse contra él al mismo tiempo que el cuerpo de él, también se apretaba contra ella.
Hermione pensó que aquello no importaba, realmente Harry no era consciente de nada. Seguramente cuando despertase, ni si quiera lo recordaría. Aunque ella sí, pero ella no iba a decirle lo que habían estado haciendo, porque probablemente, tampoco cambiaría nada de su relación con él. O al menos eso era lo que creía Hermione en aquellos momentos.
Un poco después, ella se retiró. Y vio perfectamente cómo la cara de Harry se movía para seguir buscando la suya. Era como si él quisiera seguir besándola. Como si realmente la deseara a pesar de que en su inconsciencia, él no estuviese dominado por su lado Lipan.
- Harry…- comenzó Hermione en tono suave y bajo.
Al oír la voz de ella, la cara de él se movió hacia donde había sonado y se quedó quieta, justo de perfil a la de Hermione.
- Qué…- dijo también la voz de él en tono suave y bajo.
- ¿Por qué me has besado?
Él sonrió antes de responder…
- Porque me apetecía…tanto como a ti el corresponderme.
- Más que por deseo hacia ti…yo lo hice por curiosidad. Quería saber qué sentiría al besar a mi mejor amigo.
- ¿Y qué sentiste, Hermione?
- Algo nuevo y lejos de lo que siempre sentí por ti durante los siete años que nos conocemos. Pero también fue algo bonito-. Admitió ella con otra sonrisa que Harry no vio al tener los ojos cerrados.
- ¿Podrías…especificar cómo de bonito?
- ¿Por qué quieres saberlo, Harry?
- Para comprobar una cosa, Hermione.
- ¿Qué cosa?
- Yo pregunté primero.
- Está bien. Lo que sentí bonito fue…igual a sentir que has descubierto algo que existía y que de repente encontraste sin esperarlo porque en un principio no sabías que estaba ahí.
- ¿Podrías ser más explícita?
- Sí, pero ahora te toca a ti responder, Harry. ¿Qué cosa querías comprobar con mi respuesta?
- Si a ti también te ha ocurrido lo mismo que a mí. Pero por lo que me has dicho ahora…sé que sí.
- ¿Perdona?
- Al sentir que me besabas, yo también he descubierto algo que existía y que encontré de repente sin saber de antes que estaba ahí. Porque antes de besarnos, yo no sabía bien…lo que sentía por ti.
- ¿Lo que sentías por mí, Harry?
- Lo que sentía por ti, Hermione. Lo que sentía de verdad, quiero decir.
- ¿Y qué sientes de verdad por mí, Harry Potter?
- Que te quiero, Hermione Granger.
- Menuda novedad…- dijo ella con ironía y riéndose un poco-. Eso ya me lo dijiste antes. Esta tarde, por ejemplo, cuando fui a verte a la enfermería antes de que entrasen Ron y Ginny. También me lo dijiste cuando confesaste que como me quieres a mí, no quieres a nadie. Ni a Ron o incluso Ginny. Eso fue antes de que oscureciera y antes también de que me mirases como un plato súper apetecible y te tirases sobre mí dominado por tus deseos sexuales de Lipan.
Harry se rió un poco, ella levantó una ceja.
- ¿Por qué te ríes ahora?
- Porque me acabo de dar cuenta que lo que antes me pareció horrible por el simple hecho de pensar que yo pudiese aparearme contigo en contra de tu voluntad…Ahora me resulta de lo más natural. El querer aparearme, quiero decir. No me extraña nada que lo intentase cuando después de todo, tú eres un poco Lipan también, Hermione. A ti te ocurre lo mismo que a mí cuando me enfado o enfurezco: tus ojos cambian de color. En tu caso, los ojos marrones que siempre has tenido desaparecen dando lugar al amarillo cuando sólo estás un poco enfadada, pero cuando te pones furiosa…el amarillo pasa a ser dorado.
- ¿Ah sí? Pues acabo de enterarme. Ahora que tú también experimentas cambio de color en los ojos, Harry. Porque además del amarillo y dorado tienes otro tono muy muy bonito.
- ¿Cuál?
- El oro. Tus ojos se vuelven oro cuando me deseas sexualmente. Créeme, lo tengo bien fresco en la memoria. Después de todo, ocurrió hace dos horas…
- Como siempre, Hermione controla hasta el último detalle, incluso el tiempo que ha pasado desde mi último ataque hacia ella…
- Como para no controlarlo, Harry…Después de todos los cambios que estás sufriendo en menos de 24 horas, lo extraño sería que no me fijase en nada.
- Tienes razón.
- Harry…ya sé que tú no recuerdas nada de lo que haces cuando eres Lipan pero… ¿Podrías responderme a algo?
- Depende de lo que sea.
- Es que verás, cuando estabas seduciéndome, en un momento muy concreto, empecé a oír tus pensamientos de Lipan.
- Eso ya me lo dijiste antes, Hermione.
- Sí, pero…lo que no te conté fue, que en uno de esos pensamientos, tú mencionaste mi olor. Es decir, pensaste textualmente "Y su olor me atrae sin remedio hacia ella." ¿Fue por eso por lo que intentaste aparearte conmigo, Harry, despido algún tipo de fragancia que encuentras irresistible en mí?
- Sí, Hermione. Es una que tú ya conoces, porque yo mismo te lo dije cuando te confesé lo irresistible que me resultaba.
Ella hizo memoria de las últimas conversaciones que había tenido con él a lo largo del día y mucho antes del intento de apareamiento. Y en una de ellas, Hermione le cuestionó por qué había lamido el dedo curado de Ginny. "Porque huelo la sangre. Y me resulta irresistible." Le había contestado él con total sinceridad. Entonces Hermione cayó en la cuenta que a ese mismo olor, era al que se refería Harry cuando le dijo que ella tenía un olor que le atraía sin remedio.
- Es la sangre. ¿Verdad?- preguntó Hermione aún en tono bajo y suave-. La sangre es el olor que encuentras irresistible. Por eso no puedes dominarte cuando la detectas en cualquiera. Y hasta ahora sólo ha sido en dos mujeres. La primera fue tu novia y su dedo curado que tú lamiste en cuanto viste el cortecito.
- Y la segunda fuiste tú, Hermione- confesó Harry aún con los ojos cerrados pero manteniendo la conversación como si realmente estuviese despierto-. Desde hace rato estás sangrando. Lo sé porque lo huelo y sobre todo lo sé porque tienes sangre fresca que sale de tu cuerpo.
Ella se sintió descolocada.
- Perdona Harry pero…aunque es verdad que cuando me mordiste en el cuello sangré bastante… ya se me ha cortado la hemorragia. Y desde luego no siento ninguna otra parte de mi cuerpo sangrar. ¿Era la herida del cuello a la que tú te refieres?
- No…
- ¿Es otra que no he nombrado todavía?
- Sí…
- Pues la de los agujeros que me hiciste en la cintura cuando me clavaste las uñas, tampoco es porque ésa también está curada.
- Hay otra, Hermione, más abajo…
- ¿Otra más abajo? Espera, voy a comprobarlo.
Tras mirarse las zonas bajas de su cuerpo, Hermione comprobó que estaba perfectamente. Pero al girarse para volver a quedar tumbada de lado y de cara a Harry, notó una humedad que sí estaba localizada en una zona de abajo. Entonces ella lo entendió y comprendió también que Harry había dicho "abajo" en un tono distinto.
- ¡Oh!- dijo Hermione al apartarse un poco de donde había estado y ver un poquito de sangre en la piel de la ingle-. Ya sé a lo que te refieres con "abajo", Harry. Y sí, está sangrando. Pero ha debido de empezar ahora, porque antes no lo noté.
- Lo has notado ahora Hermione, pero empezó hace rato. Puede que por eso intentase aparearme contigo, debí oler la sangre del interior de tu cuerpo y eso me pondría frenético.
- Sí, la verdad es que delicado en tu forma de besarme y tocarme, no fuiste precisamente. Aunque reconozco que no me hiciste nada de daño en los labios. Cosa que me sorprendió cuando no te pensaste nada lo de clavarme los colmillos en el cuello. Y ahí fue donde empezaste a beber mi sangre, Harry.
- No lo recuerdo, Hermione. Pero me lo creo. Después de todo me estoy convirtiendo en un monstruo sediento de sangre tal y como tú misma dijiste que me ocurriría.
- Todavía no tienes aspecto de monstruo, aunque sí tienes algunas cosas de ellos. Como el hecho de que te hayan salido colmillos de vampiro y que te esté saliendo una musculatura impropia de alguien como tú que nunca ha pisado un gimnasio y…bueno, que te bebas mi sangre desde luego no es signo de ser humano, Harry. Aún así…
- No me consideras un monstruo, lo sé. Y te lo agradezco. Ojalá Ginny sea igual de tolerante y comprensiva que tú, Hermione. Aunque sinceramente lo dudo. Ella no se ha distinguido nunca por ser una mujer paciente o que asume todo lo que se encuentra. Más bien es alguien que acepta sólo lo que le interesa o lo que no puede cambiar por mucho que lo intente. Una parte de mí, tiene miedo de que ella me abandone cuando yo me convierta del todo en Lipan. Y si pierdo mi aspecto humano es muy posible que no quiera estar conmigo. Porque Hermione, sinceramente… ¿Qué mujer aceptaría ser la pareja de un animal asesino?
- Una que pasaría por alto tu parte asesina y sólo se centraría en lo que siente por ti-. Dijo ella con total convicción.
- Pues ahora te lo preguntaré de otra manera, Hermione. Supongamos que esa mujer, es capaz de quererme a pesar de mi transformación. Pero…no podríamos reproducirnos. La diferencia de tamaño corporal sería bestial si comparase el suyo con el mío y…no veo el apareamiento posible por ninguna parte. Bueno puedo intentar imaginarlo pero me resulta muy…
- ¿Raro, por decirlo de una forma suave, Harry?
- Yo iba a decir "horripilante", pero raro también le pega.
- Sí, la verdad es que lo es-. En ese momento, ella sintió una punzada en el vientre, pero ya no pensó que fuese por la herida cerrada de las uñas de Harry sino que sabía que se debía al dolor menstrual.
- Viene más sangre…- dijo Harry moviendo la nariz en señal de que lo olía perfectamente. Hermione le miró alarmada.
- Lo mejor será que me vaya antes de que vuelvas a intentar aparearte conmigo. Con una vez hoy, he tenido suficiente. Además, Harry, no sé cómo puedes estar hablando conmigo con total claridad y encima oler mi sangre cuando se supone que estás inconsciente porque te habías desmayado al caerte al suelo.
- Eso no lo recuerdo, Hermione. Y estoy conversando contigo porque no me siento inconsciente.
- ¿Ah no?- dijo ella sin querer creérselo del todo-. ¿Entonces puedes verme?- preguntó viendo como veía que él tenía los ojos cerrados.
- Yo siempre puedo verte, Hermione-. Respondió Harry con una voz y sonrisa bonitas-. Porque ya sea estando despierto o incluso dormido…te tengo grabada en la memoria y tu cara aparece en cuanto pienso en ti.
- Oh…- dijo ella sintiéndose enternecida de repente-. Eso es…bonito, Harry, muy bonito.
- Será bonito para ti, para mí es la verdad.
- Bueno…- continuó Hermione al sentir otra punzada-. Me gustaría seguir hablando contigo pero me estoy poniendo malísima, así que me voy a mi habitación, Harry. Tengo que tomarme una pastilla para el dolor y también hacer otras cosas.
Harry asintió, demostrándole que la comprendía y estaba de acuerdo con ella. Y cuando Hermione se levantó aún envuelta en la sábana y manta que tapaban su desnudez, Harry escuchó sus pasos y supo que efectivamente, ella se marchaba. La voz de su mejor amiga sonó algo lejana cuando llegó a la puerta. Ella sólo dijo "te veré mañana, que pases buena noche" y con la misma se marchó.
Nada más irse Hermione, Harry cayó en un estado inconsciente más profundo que el que antes se suponía había tenido cuando se desmayó. Y no era de extrañar que cayese, después de todo, se había dormido profundamente.
Cuando Hermione iba a sólo medio camino de su habitación de prefecta, se encontró con Madame Pomfrey, que venía de haber atendido al chico Ravenclaw que se había caído de la escoba mientras practicaba al Quidditch.
La enfermera saludó a la castaña con la amabilidad que tan característica era de ella. Entonces le preguntó cómo se encontraba.
- Bien, gracias-. Dijo Hermione también de manera amable-. Aunque he tenido una tarde algo movidita. Pero no me apetece contarle nada estando en el pasillo. ¿Vendría conmigo a mi habitación? Allí podremos charlar con tranquilidad.
- Por supuesto, señorita Granger.
Una vez sentadas ambas en la cama matrimonial de Hermione, la castaña le contó todo lo que le había sucedido con Harry. Incluso lo de su conversación estando él inconsciente.
Cuando Hermione terminó sus distintos relatos, Poppy estaba tan asombrada, que incluso la Gryffindor se rió un poco al ver su expresión.
- Y por eso creo que Harry quiso aparearse conmigo, Madame-. Dijo Hermione en tono comprensivo-. Sin duda él sabía que me vendría la regla, olió la sangre aún estando dentro de mi cuerpo. Él me lo dijo, señora. Así que lo mejor será que usted me administre un remedio que me haga inolora o mucho me temo, que tendré que aislarme de la compañía de Harry durante los próximos cuatro días.
- Tiene usted razón, Hermione. Lo mejor será que le dé una poción que inhiba su olor menstrual. Cuatro días no son muchos para una regla femenina. Hay chicas que tienen la menstruación durante una semana entera. Lo que me recuerda que deberé preparar bastante poción para la mitad de las mujeres del castillo que estén en edad de menstruar. Porque no quiero ni imaginarme lo que ocurriría si un día el señor Potter estuviera caminando por un pasillo y empezase a oler la sangre en los cuerpos de más de una fémina.
- Correría la sangre, sin duda-. Dijo Hermione-. Y no sólo porque nosotras la echemos sino porque Harry le hincaría el diente a más de una mujer o intentaría aparearse con todas y esa es una idea tan bestial para mí, que ni si quiera quiero intentar imaginarla. Además, sé que todo eso es posible porque el mismo Harry me dijo que el olor de la sangre le resulta irresistible. Y por lo que yo misma pude experimentar con él…creo que también es para él un potente afrodisíaco.
Poppy asintió, dándole la razón. La castaña sonrió satisfecha de no haber errado en el juicio.
- Mañana después de las clases, reuniré a las chicas de tercero a séptimo en los terrenos del lago. Allí les contaré que tenemos un Lipan en el bosque prohibido y que ellos huelen la sangre. Claro que me guardaré mucho decirles que también tenemos un humano camino de Lipan, que está en el castillo. Pero cuando les cuente lo que usted misma ha descubierto, Hermione, y ellas sepan que el olor de la sangre es un potente afrodisíaco para ellos, estoy completamente segura que no habrá una sola chica de Hogwarts, que no quiera tomarse el remedio.
- Yo también estoy segura de eso, señora Pomfrey. Y de verdad le agradezco que siga protegiendo a Harry para que nadie sepa lo que le está ocurriendo. Aunque…no sé durante cuánto tiempo podremos ocultarlo. Después de todo, aún no sabemos qué más cambios experimentará él antes de convertirse en monstruo. Puede que existan otras cosas que le produzcan una reacción fuera de lo normal y si le sucede con cualquier otra persona ajena a nosotros, se liará la gorda, como se suele decir.
- Tiene usted mucha razón, señorita Granger. Y no me extraña, después de todo siempre ha sido usted muy sabia y sensata, querida.
- Gracias, Madame.
- ¿Algo más, Hermione?
- Por el momento no.
- Entonces lo mejor será que se asee y se vaya a cenar. Debería comer algo, querida, está usted pálida…
- Cómo no iba a estarlo después de que mi mejor amigo me mordiese en el cuello y se bebiese mi sangre. Claro que no toda pero…sé que estoy débil. ¿Sabe qué, señora Pomfrey? Voy a hacerle caso sólo en parte. Voy a asearme, sí, pero no voy a ir a cenar porque si acudo al Gran Comedor, tanto Ron como Ginny me preguntarán por qué estoy pálida y seguro que también preguntarán si ha sido por culpa de Harry y yo no tengo ninguna ganas de enfrentarme a sus preguntas ni tampoco plantearme si debo contarles la verdad o mentir para que no monten en furia contra Harry. Así que lo mejor será que después de mi ducha, me ponga el pijama y me eche a dormir. La verdad es que mi cuerpo me está pidiendo a gritos un descanso.
- Pues entonces déle lo que le pide, señorita Granger. Pero déme un poco de tiempo antes de que usted se vaya a dormir. Quiero traerle la cena y también algunos dulces. Usted necesita reponer energías y también ingerir azúcar. Ha perdido sangre y sin duda le habrá bajado la tensión, querida, y desde luego eso no es bueno para su salud.
- De acuerdo, señora Pomfrey. Tráigame la cena dentro de media hora. Le prometo que estaré despierta.
La enfermera sonrió y después de despedirse, abandonó la habitación para cumplir lo que le había dicho a Hermione. Quien, media hora después, cuando recibió a Poppy de nuevo en su habitación de prefecta, se quedó alucinada al verla con una bandeja grande llena de cosas ricas.
Hermione se tomó primero la sopa caliente que estaba en un bol y que tenía un aspecto estupendo. Luego comió dos salchichas y un poco de puré de patatas y por último se pegó un homenaje al comerse un trozo de brownie recubierto de cacahuetes picados y unas tiras de chocolate caliente.
- Buena chica-. Dijo Poppy cuando la castaña le devolvió los platos vacíos-. Ahora acuéstese. Le prometo que mañana estará como nueva aunque posiblemente, con un kilo de más.
Hermione se rió un poco al oír lo del kilo.
- Sí…- dijo la castaña aún divertida-. Es lo malo de los brownies cubiertos de chocolate y cacahuete, están buenísimos pero son un crimen para nuestra figura femenina.
- Buenas noches, señorita Granger-. Dijo Poppy aproximándose a la puerta y dedicándole una sonrisa bonita.
- Buenas noches, señora Pomfrey-. Añadió Hermione con otra sonrisa-. Gracias por traerme la cena y por todo lo demás que está haciendo desde que a Harry le atacó el Lipan.
- De nada, querida. Sólo hago lo que creo correcto. Hasta mañana, Hermione.
- Hasta mañana.
Continuará.
Nota de la autora:
Antes de nada, debo aclararos algo por si acaso os ha asombrado leer que desde que el Lipan atacó a Harry hasta que él ha intentado aparearse con Hermione…no han pasado ni 24 horas… Es cierto. Todo lo que ocurre desde el episodio 2 hasta este 5, sucede en un mismo día. Quizás en un principio pensarais que eran días diferentes, pero no. Todo lo que hay del segundo cap al quinto va desde el instante en que Harry despierta tras el ataque nocturno del Lipan y se da cuenta que es de día. O sea, que lo de Ginny y su discusión con él, la charla de Hermione con él y bla bla bla hasta llegar aquí, al momento en que Pomfrey le dice a Hermione "acuéstese y descanse", son sucesos y hechos de un mismo día. (No será porque no lo estoy repitiendo veces, para que luego haya quién me diga algo como "¡Ay no me aclaro, cuánto tiempo ha pasado!" Es que hay muchos despistados por ahí, qué le vamos a hacer…)
Pasando a otra cosa, mariposa… ¡No me digáis que este capítulo no es bonito! Vale sí, tiene algo de tensión porque seguro no os esperabais para nada lo del intento de apareamiento. Porque en la advertencia lo camuflé con lo del "intento de seducción", pero es que no podía daros pistas o si no luego no tendría emoción para vosotros los lectores. De todas maneras, lo que en un principio empieza siendo tenso para Hermione luego toma otro cáliz muy distinto y está claro que ella lo disfruta. No, lo del cuello no porque ahí la pobre sufre, que en fin, le están clavando colmillos en la piel, eso no da gustito por muy guapo que sea el tío que te muerda (y os lo dice una a la que le encantan tanto los libros, como las pelis y las series de vampiros) , pero los mimos corporales que le da Harry, así como los besos y notar ella a Harry tan encendido con ella…en fin…seamos realistas: Hermione es una chica y toda chica reacciona ante los mimos corporales. Así como cualquier chica se siente especial cuando sabe que hay un hombre deseándola y además disfrutando con ella. Esto es una verdad que ninguna mujer puede negar: el placer de sentirte deseada, amada o admirada, es algo que nos da una satisfacción enorme y de paso nos sube el ego femenino. ¿Verdad que sí, lectoras? Jijijjiiji.
Por otra parte… ¿Qué os parece lo de la escena en la que ella habla con Harry estando aparentemente inconsciente? Seguro que más de uno está pensando eso de "es imposible que esté inconsciente, está fingiendo." Bueno, yo no voy a negarlo ni tampoco a confirmarlo, sólo diré…que Hermione es ahora capaz de oír los pensamientos de Harry en momentos muy concretos. Momentos en los que él ni si quiera sospecha que ella oye lo que piensa. Claro que en este capítulo se ha enterado que lo escucha porque ella se lo ha dicho pero… ¡Da igual, lo que mola es que ella puede detectar todo lo que él piensa y siente sinceramente!
Si os preguntáis por qué no he sacado más a Ron, Ginny o los hermanos Morrison en el capítulo 5, os diré que porque no me ha dado la gana ni tampoco lo he considerado necesario para este capítulo. Veréis, hay veces en que a mí me gusta centrar un capítulo entero en dos personajes concretos. Y no creo que por eso la historia pierda encanto. Porque además, los dos personajes principales y protagonistas de Monstruo son primero Harry Potter y luego Hermione Granger. Así que a ellos, tengo que dedicarles más protagonismo (valga la redundancia) que al resto de personajes. Por lo tanto…se merecen un capítulo o más de uno, con ellos como eje central. El resto de personajes quedan en segundo o tercer plano y si no los quiero sacar, no pasa nada. Esto es un "Harmony"(historia Harry-Hermione) no un "Hogwarts generalizado." ¿A que me habéis entendido? Eso espero.
Un fuerte abrazo. Cuidaros mucho, nos vemos en el capítulo sexto que si puedo, lo subo la semana que viene. Aunque no prometo nada porque hay veces, que me tiro una semana entera sin poder actualizar. Todo depende de lo ocupada que me encuentre. Igualmente, gracias por seguir mi historia. RAkAoMi. ;-)
