Nota de la autora: domingo 22 de mayo de 2011.
¡Hola cómo estáis! Espero que bien. Perdonad el retraso en haberos subido el capítulo ocho, sé que dije que lo haría en Marzo, pero debido a distintos asuntos familiares (los últimos preparativos de la boda de mi hermana que se hizo en abril) y otras cosas relacionadas con mi trabajo he estado muy pero que muy ocupada. Sin más os dejo con el cap. Espero que os guste. Un abrazo.
Advertencia: Se avisa un capítulo con una fuerte carga emocional. Sobre todo en una parte concreta de la escena quinta y última que da cierre a este octavo capítulo del fic. Lo único que voy a deciros antes de que la leáis es que…por primera vez en mi vida, se me han saltado las lágrimas tanto al escribir lo que dice Harry como la reacción que tiene Hermione cuando sus brazos…bueno, leedlo vosotros mismos. Un beso fuerte. RAkAoMi.
Simbología:
Yo, como autora española cuya lengua materna es el Castellano, escribo siguiendo las reglas gramaticales y ortográficas de la misma. En dicha lengua, las comillas no se usan para abrir diálogos sino para escribir textualmente las palabras que alguien ha dicho o hacer alusión a algún refrán, lema o dicho popular. Aclarado esto puntualizo que en mi lengua materna, los diálogos siempre se escriben usando el guión corto. Éste: -
Cap. 8. "¿Te gusta Hermione?"
Cuando Kathleen y Hermione llegaron al embarcadero, vieron a Kenny contemplando el agua con sumo interés.
- ¿Qué estás mirando?- preguntó su hermana con su amabilidad característica.
- Hace poco he visto un caballito de mar saltarín y justo al zambullirse de nuevo me ha parecido ver la cara de una mujer. Pensé que sería una sirena, aunque también podría ser una Náyade. La verdad es que no estoy seguro.- entonces dejó de mirar el agua y fijó su vista azul zafiro por primera vez, en los ojos turquesas de su hermana.- ¿Por dónde quieres pasear?
- Mejor que lo decida Hermione.
Al oír el nombre de ella, Kenny Morrison movió la cara y se encontró con la chica que amaba en secreto, justo al lado de Kathleen.
- Hola Kenny-. Dijo la castaña con cortesía-. Kat me dijo que iríais a pasear y me invitó a unirme a vosotros, espero que no te moleste.
- ¿Molestarme?- preguntó el chico con una sonrisa encantadora en su bella cara-. Para nada, Hermione. Tú siempre eres bienvenida tanto para mí como para mi hermana. ¿Qué tal tu charla con Hagrid?- cuestionó al recordar que horas antes, ella se había despedido de él porque tenía que hablar en privado con el semigigante-. ¿Ha ido bien?
- Sí, gracias.
- Recuerdo que me dijiste que era algo privado, así que no te preguntaré de qué va el tema. Lo único que me interesa saber, es si ya te has quedado tranquila respecto a eso. O sea que si después de la charla, se te han quitado las dudas que tuvieras.
- Ah pues…muchas de ellas me las ha resuelto Hagrid, otras no porque son nuevas. En realidad lo que hablamos él y yo tiene mucho que ver con lo que le está ocurriendo a Harry desde que el Lipan le atacó. Hagrid y yo estamos investigando cosas diferentes. Yo me he comprometido a buscar libros sobre los Lipans para descubrir si existe algún remedio que podamos administrar a mi mejor amigo para que él no termine de convertirse en un monstruo completo. Y Hagrid por otra parte, está decidido a localizar al Lipan original que atacó a Harry. No sé si para matarlo o para estudiarlo. De lo que sí estoy segura es que Hagrid no se detendrá hasta haber localizado al animal. Después de todo, a él siempre le han fascinado las criaturas mágicas.
- Sí, se nota a leguas que le encantan. Y creo que es un profesor mejor que el que tuvimos Kat y yo en Beuxbaton. ¿Verdad hermanita?-. La rubia asintió con la cabeza, entonces miró a Hermione.
- Kenny y yo nos dimos cuenta al poco tiempo de conocerte, que Hagrid estaba muy unido a ti, Ron y Harry. Reconozco que no es muy común que un profesor se haga amigo de tres estudiantes pero también pienso que eso es algo muy bonito. Además, Hagrid es una bellísima persona. Se le nota en la cara que está lleno de bondad. Y también se nota a kilómetros que quiere muchísimo a Harry Potter. Por lo que deduzco, que los amigos de Harry son siempre bienvenidos para Hagrid. ¿Verdad Hermione?
- Sí y no, Kat. Hagrid puede recibir a cualquier amigo de Harry, pero no todos le caen bien. De hecho…ahora mismo está molesto con Ginny, pero no quiero hablar de eso ahora. Por otra parte, sí es verdad que Hagrid adora a Harry. Después de todo, fue él quien viajó en su moto voladora hasta el mundo muggle para avisar a Harry de que era un mago.
- ¿No me digas?- apuntó Kenny mirándola con interés-. Qué curioso. ¿Entonces Potter no sabía nada de su condición de mago hasta que Hagrid se presentó en su casa?
- No, Harry no sabía lo que era, lo descubrió la misma noche en que cumplía once años y Hagrid apareció en el faro donde le habían llevado sus tíos, para evitar las cartas de Hogwarts que seguían llegando a la casa de ellos. Veréis, Voldemort mató a James Potter y Lilian Evans cuando Harry era tan sólo un bebé de un año. El mago tenebroso fue a por el bebé justo después de haber matado a James, pero entonces Lily se puso delante de su hijo y recibió ella la maldición mortal que Voldemort había lanzado a Harry. El sacrificio de amor que hizo la madre de mi mejor amigo creó un escudo protector tal, que cuando Voldemort le lanzó a Harry el Avada Kedavra, la maldición impactó en la frente de Harry pero en lugar de hacerle efecto y matarle, la magia rebotó como si fuese un boomerang y volvió a quien la había lanzado. Voldemort desapareció y todo el mundo mágico pensó que estaba muerto.
Harry entonces fue llevado a casa de la hermana de su madre. Tanto la tía como el tío de Harry, no sentían ningún aprecio por su sobrino así que como podréis deducir, la infancia de mi mejor amigo no ha sido feliz. Pero a él no le gusta hablar de eso, así que no le preguntéis cuando le veáis. Respecto a Voldemort, como os dije antes, durante años todo el mundo le dio por muerto y cuando Harry entró en Hogwarts, el mago tenebroso poseyó el cuerpo de uno de los profesores e intentó matar a quien es hoy el salvador del mundo mágico. Lo resumiré diciendo que tanto Harry como Ron y yo misma, hemos pasado siete años de nuestras vidas luchando contra él y sus Mortífagos y ahora, a tan sólo unos meses de haber acabado con ellos, sólo nos preocupa terminar bien el curso para poder seguir con nuestras vidas.
- Bueno...-dijo Kenny-. Si yo hubiese pasado por algo semejante, desde luego querría lo mismo que vosotros. Continuar con mi vida y a ser posible, sin más sobresaltos. Aunque eso último es imposible de por sí. La vida es una aventura constante que merece ser vivida con todas nuestras ganas.
- Estoy de acuerdo con mi hermano. Y respecto a lo que nos has contado antes de la infancia de Harry…Lo lamento mucho por él. Ha tenido que ser muy duro eso de criarse sin padres y encima crecer en un hogar donde nadie sentía afecto por su existencia. Si Voldemort mató a James y Lily cuando Harry tenía tan sólo un año…No creo que el chico recuerde ni tan siquiera sus caras. ¿Verdad Hermione?
- No es que no las recordase, sino que ni si quiera las había visto. Harry Potter vio por primera vez un retrato de sus padres cuando él tenía 14 años. Sirius Black, su padrino, que poco después murió tras caer en un velo mágico… Le enseñó en una ocasión, una foto de James y Lily bailando bajo una lluvia de hojas otoñales. Pero no fue Sirius, sino yo, la primera persona en hablarle de James. Recuerdo un día estando en primero, que decidí pasear por el colegio y al pasar por un pasillo oí decir a unos chicos mayores que la Sala de Trofeos de Quiddich era genial. Entonces les pregunté dónde estaba y fui allí sola.
Por eso, cuando me hice amiga de Harry y me contó que él no había conocido a sus padres, se me ocurrió llevarle hasta la Sala de Trofeos y enseñarle la placa de James. Porque Harry, al igual que le ocurrió a su padre, ha sido el mejor buscador de Snich que ha tenido Hogwarts. Aunque hay una diferencia entre ellos, James Potter no fue nombrado buscador nada más entrar en primero, su hijo sí. Así que Harry, además de tener el premio al mejor buscador también tiene una placa que le acredita como el más joven que ha tenido jamás el colegio. Con lo cuál, se siente doblemente orgulloso y eso a mí también me enorgullece.
- Tú le admiras mucho. ¿Verdad?- preguntó Kat, al igual que se lo preguntó a Harry respecto a Hermione cuando ella le visitó en la enfermería horas antes de juntarse con la castaña.
- Sí-. Dijo Hermione asintiendo con la cabeza-. Y también le quiero muchísimo y le respeto toneladas-. Respondió de la misma manera que lo hizo Potter al hablar de ella sin que ella lo supiera por el momento-. Él lo sabe, se lo he dicho más de una vez a lo largo de los siete años que hace que nos conocemos. Para mí, Harry Potter representa muchísimas cosas buenas y hermosas. Y son tan y tan importantes para mi vida, que si él no estuviese a mi lado, creo que yo sería muy distinta a como soy hoy.
Me refiero a que siempre he sido de una manera determinada, pero estar con Harry me ha hecho superarme día a día más. Él siempre me ha consultado mucho y yo nunca he querido defraudarle. Por eso doy lo mejor de mí cuando estoy con él y procuro en la medida de lo posible, que se sienta seguro, querido y apoyado a mi lado. Aunque… eso no es todo, porque hay algo que compartimos los dos: yo también fui una niña sin amigos antes de entrar en Hogwarts. Claro que eso, él no lo sabe.
- ¿Qué te pasó, Hermione?- quiso saber Kathleen.
- De niña era muy tímida. No me relacionaba muy bien con la gente porque siempre he sido una niña que se salía de lo normal. Siempre he tenido gustos que no concordaban con los de las niñas de mi edad y…hacer amigos no era algo que se me diera bien. En los colegios muggles a los que fui antes de saber que era bruja y venir a Hogwarts…Me pasaba sola la mayor parte del tiempo. Y eso se debía principalmente, a que no tenía amigas donde vivía con mis padres.
Siempre he sido una niña muy casera y mis padres por otra parte, han respetado mi carácter. Se dieron cuenta que a mí me encantaba aprender y a ellos no les costó ningún trabajo estimularme desde pequeña. Pasaban sus horas libres enseñándome cosas varias y cuando aprendí a leer, me pasaba las horas muertas leyendo todo libro que estuviese a mi alcance. Y si no entendía algo, mis padres me lo explicaban.
Se podría decir que ahí fue cuando me volví una sabelotodo. Además, desde que tengo memoria he oído que siempre he sido un poco repelente por no decir bastante y cuando mis padres me llevaban de paseo no me gustaba separarme de ellos ni tampoco hablar con otros niños porque me di cuenta que cada vez que lo intentaba, no lo hacía bien y al final acababa jugando sola.
En un principio mis padres no le dieron importancia a eso de que su hija fuese tan solitaria pero cuando me hice mayor y me tocó entrar en la escuela de Educación Primaria, empezó el infierno para mí. Me tocó estar en una clase donde las niñas no me caían nada bien y cuando ellas salían al recreo yo prefería quedarme en la Biblioteca. Lo que buscaba era silencio y tranquilidad, estar conmigo misma y olvidarme de las estúpidas de mis compañeras de clase. Eso y otras cosas que me gustaba hacer o incluso opiniones que yo tenía y que no coincidían con las de ellas, fue lo que me produjo el aislamiento social que sufrí antes de que me llegase la primera carta de Hogwarts.
- Entonces todo esto…- comenzó Kenny-. ¿No lo saben Harry ni Ron. Sólo mi hermana y yo tenemos noticia de cómo fue tu infancia en los colegios muggles?
- Sí-. Dijo Hermione-. Sólo a vosotros os he dado tantos detalles. Recuerdo que una vez le dije a Harry que no solía tener amigos antes de entrar en Hogwarts, pero creo que él no demostró interés por saber más ya que no me hizo preguntas y yo no tenía ganas de seguir con el tema. Llevo tantos años ocultando cosas que me causan dolor que ahora que he decidido descubrir una de ellas, la verdad es que me siento menos presionada. Es como si hubiese dejado caer de repente un gran peso que me tenía comprimida.
- Te entiendo-. Dijo Kat-. A mí también me ocurre eso a veces. Yo creo que todas las personas tenemos recuerdos tristes o traumáticos de nuestra infancia, Hermione. Después de todo, la infancia es una etapa que cuesta mucho superar. Los niños son muy crueles y los adolescentes más aún. Yo también he sufrido ese apartamiento social, sobre todo por lo muy unida que estoy a mi hermano. Es lo que suele ocurrir cuando una chica se enamora de Kenny, él la rechaza y ella se pone a expandir rumores disparatados por el colegio. No importa que sean falsos, siempre hay gente que se lo cree y entonces te dan la espalda.
- Lo que Kat te está contando nos ocurrió hace dos años en Beauxbaton.- dijo Kenny-. Una chica le dijo a Kat que ella y yo estábamos enrollados en secreto. O sea que cometíamos incesto. Eso por supuesto es un enorme disparate que desde luego es mentira, pero esa mujer lo dijo porque como bien ha contado mi hermana, quería salir conmigo y yo le dije que no porque ella no me gustaba. Entonces montó en cólera y me gritó que a mí sólo me gustaba mi hermana. No contenta con eso, se fue a buscar a Kathleen para decirle que si yo no tenía novia era porque mi propia hermana me había hechizado para que me enamorase de ella.
- ¡No me lo puedo creer!- exclamó Hermione con los ojos marrones abiertos por el asombro-. ¡Pero qué mente tan enferma hay que tener para inventar algo semejante. Y no sólo inventarlo sino encima ir a decírselo a la persona en su cara!
- Lo bueno de aquello…- dijo Kathleen ahora-. Fue que cuando esa chica me soltó la bomba yo me partí de la risa y ella se quedó completamente descolocada por mi reacción. Entonces me fui sin dirigirle ni una sola palabra y me marché en busca de mi hermano. Cuando le encontré se lo conté y Kenny no se rió, más bien se preocupó mucho de que aquello me hubiese afectado de alguna manera pero yo le aseguré que no, porque tal y como dice el dicho…"A palabras necias, oídos sordos."
- Lo siguiente que ocurrió no fue nada agradable-. Continuó Kenny agarrando una mano de Kat-. Casi todo el colegio comenzó a rechazar a Kathleen. Incluso los chicos que antes le pedían citas. Las chicas siguieron expandiendo rumores sobre nosotros durante algún tiempo y Kathleen se fue sintiendo cada vez más sola. No tenía ni una sola amiga. Aquella época de acoso escolar fue sin duda muy dura para mi hermana.
- Pero pude superarla porque tú estabas conmigo-. Dijo la rubia apoyando la cabeza en el hombro de su hermano-. Y debido a que siempre me acompañabas a todas partes, ese sentimiento de soledad desapareció rápido. Aunque es cierto que me hubiera gustado tener al menos una amiga. Por eso me alegro tanto de que nos hayamos mudado a Inglaterra y de que tanto Kenny como yo hayamos entrado en Hogwarts-. Apuntó la rubia mirando sonriente a Hermione-. Este colegio nos gusta muchísimo más que Beauxbaton. Y aquí no hemos tenido ningún problema para hacer amigos y amigas.
- El primer amigo que hicimos fue Ron-. Dijo Kenny mirando a Kat-. ¿Recuerdas cómo le conocimos? Él chocó con tu espalda y tú te disculpaste. Ron dijo "Perdona tú en todo caso" y te miró con esa cara de tonto que se le queda normalmente a todo chico cuando te ve por primera vez. Por un instante pensé que ya no sería capaz de decir nada más durante un rato, pero entonces se presentó y nos invitó a entrar en el vagón donde estaban Ginny, Harry y Hermione. Y gracias a eso, hoy somos amigos del famoso trío que ha vencido a Voldemort.
- Yo también me alegro de haberos conocido y de haberme hecho amiga vuestra.- dijo Hermione con una sonrisa bonita en la cara.
- A mí lo que más me alegra es que por fin he podido hacerme amiga de una chica que tiene muchas cosas en común conmigo-. Dijo Kat también sonriendo.
- Y conmigo también.- Apoyó Kenny repitiendo el gesto de su hermana-. Eso de pasar la tarde leyendo en la Biblioteca no es algo que sólo le guste a Hermione. A mí de hecho me encanta.
- Creo que eres el primer chico que conozco, que confiesa algo así en voz alta-. Apuntó Hermione riéndose un poco-. Si tan sólo Harry y Ron aprendiesen de tu ejemplo, Kenny, no necesitaría estar detrás de ellos para que fuesen a la Biblioteca cada vez que necesitamos investigar algo. Y aunque se quejan con aquello del "¿Otra vez Hermione? ¡Se nos va a poner cara de libro!" La realidad es, que siempre vienen conmigo. Después de todo…soy la única persona de los tres, que siempre da con la clave.
Hermione soltó una carcajada y tanto Kenny como su hermana, la acompañaron. Luego se calmaron y volvieron a mirarse a los ojos. La castaña recordó lo que Kenny le había contado de los antiguos rumores que decía la gente de ellos cuando estaba en Beauxbaton y sin ningún tapujo comentó…
- Sin duda debisteis pasarlo mal en vuestro antiguo colegio por culpa de la mala lengua de mucha gente. Pero espero, que algo así no os suceda en Hogwarts. Aquí hay algunas personas que son muy crueles y desagradables, pero por fortuna no abundan. Aunque tu hermana…- dijo mirando hacia Kathleen-. Ha caído en una casa que no es famosa precisamente por tener a buenas personas entre ellas. ¿Te han molestado los Slytherin con comentarios acerca de la relación tan estrecha que tenéis Kenny y tú?
- Sí-. Dijo la chica sin rencor en su voz-. Pero eso no es algo que me asombre, ya estoy acostumbrada. Sé que es llamativo el hecho de que Kenny y yo siempre estemos juntos. Pero ha sido así desde que nacimos. Después de todo somos gemelos y debido a ello siempre lo hemos compartido todo. Hasta la ropa cuando éramos pequeños. Nuestros padres no han sido de ésos que compraban todo rosa para la niña y azul para el niño. Más bien nos ponían ropa de todos los colores. Y fue así hasta que tanto Kenny como yo misma crecimos lo suficiente para empezar a opinar cómo queríamos vestirnos. Aunque eso no evitaba que mi querido hermanito se pusiera mi ropa interior.
- ¿Cómo?- dijo Hermione parpadeando con asombro. Kathleen soltó una carcajada y Kenny se puso rojo como un tomate.
- Eso sólo ocurrió una vez y tú sabes perfectamente por qué lo hice. Yo tenía catorce años y sentía mucha curiosidad por las prendas interiores femeninas. Mis amigos decían que no se imaginaban desabrochando un sujetador porque seguro que era muy complicado. Entonces yo les dije que no podía ser tan difícil cuando todas las mujeres los usaban a diario.
- Y Kenny no tuvo otra ocurrencia que irse al dormitorio de las chicas de cuarto, coger un sujetador mío y llevárselo al torreón de sus compañeros. Él se puso el sujetador y trató en vano de quitarse la prenda con habilidad. El resultado fue que ni él ni sus compañeros supieron abrir los cierres y al final lo cortaron con unas tijeras y yo perdí mi sujetador favorito.
- No me lo puedo creer…- dijo Hermione soltando una risa leve-. ¡No te imagino con un sujetador de mujer, la verdad. Sin duda estarías muy gracioso! ¿Y lo de la braguita también fue por saber qué sentirías al tenerla puesta?
- Sí.- dijo Kenny todavía rojo pero sin sentirse incómodo-. Hice lo mismo que con el sujetador. Fui al dormitorio de Kat, cogí la prenda interior y me la puse en el baño de los chicos. Puedo decir que no me sentí igual de cómodo que llevando los calzoncillos pero desde luego, es más soportable que un sujetador. Y a todo esto… ¿Cómo mierda se abre un sujetador?
- ¡Quitando los corchetes!- dijeron tanto Kathleen como Hermione muertas de la risa-. ¡Y no es nada complicado. Sólo hay que sacarlos. Pero supongo que las prendas interiores masculinas no los llevan y por eso los hombres no estáis habituados a ellos!
- Tampoco lo están a perder contra las chicas en un duelo mágico-. Dijo Kathleen guiñándole un ojo a su hermano. ¿Verdad Kenny?
- Eso lo dice por lo del otro día-. Apuntó el chico mirando a Hermione.
- Mi hermano y yo nos batimos en duelo para entrenar y le desarmé en menos de dos segundos. Luego, le convertí en gallina con el hechizo Polus y a continuación en gusarajo. Con lo que queda demostrado que en lo que a los duelos mágicos se refiere, la fuerza física de la que tanto presumís siempre los hombres no cuenta tanto-. Dijo Kat mirando al rubio-. Lo que realmente cuenta es la rapidez de reflejos y el nivel de conocimientos mágicos que tenga cada contrincante.
- Estoy de acuerdo con ella-. Apoyó Hermione mirando a Kenny. El rubio asintió demostrándole tanto a su hermana como a la castaña, que no iba a discutirlo. Entonces, Kathleen miró a Hermione para hacerle una nueva pregunta.
- Antes nos dijiste que Voldemort mató a los padres de Harry cuando él tenía sólo un año. ¿Fue entonces por eso que tu amigo no sabía que era un mago hasta que Hagrid se lo dijo?
- Sí-. Dijo la castaña con tono amable-. Como os dije antes, Harry no supo su condición hasta que Hagrid apareció en el faro donde se metieron tanto Harry como sus parientes, para evitar las cartas de Hogwarts que habían estado invadiendo la casa de los Dursleys durante todo el día. No sé qué les asustó más, si el hecho de que las cartas hubiesen aparecido en su hogar o ver llegar al semi gigante de repente. Aún sin conocerles bien, creo que podría apostar que lo que más impresión les causó fue ver a nuestro profesor de criaturas mágicas. Después de todo su apariencia ya impone de por sí.
- Estoy de acuerdo con eso-. Dijo Kathleen-. Pero aquél que conozca a Hagrid sabe que por dentro es un buenazo.
- Por supuesto que lo es-. Apoyó Hermione-. Es la persona más bondadosa, generosa, desinteresada y atenta, que he conocido hasta ahora en Hogwarts. Para mí es un amigo estupendo. Y le quiero millones. Hagrid siempre sabe confortarme cuando estoy deprimida.
- ¿Y cuándo más deprimida o agobiada estás es cuando sueles buscar a Hagrid para que te consuele?- quiso saber Kenny-. Yo creía que era a Harry a quien buscabas para ese tipo de cosas, después de todo él es tu mejor amigo. ¿Verdad?
- El mejor que he tenido en toda mi vida. Pero a mí no me gusta llorar delante de Harry. Realmente me ha visto llorar en pocas ocasiones desde que nos conocemos. Hagrid sí me ha visto más veces así. Y no es que planee eso de buscar a Hagrid para que me consuele. Muchas veces me ocurre que cuando estoy tomando el té en su cabaña, Hagrid suele preguntarme cómo me va yendo el día. Entonces, si yo estoy agobiada por algo, él se da cuenta en seguida. No tengo ni que poner cara de "no puedo más", él simplemente me mira y sin que yo abra la boca ya se da cuenta que no estoy bien. Luego hace lo mismo que mi madre, me mira con cariño y me pregunta con voz suave y bonita… "¿Qué te pasa?" Y ahí es cuando siento que debo contárselo todo. Hagrid tiene una capacidad de escucha que no he sentido con mucha gente a la que he conocido a lo largo de mi vida y para mí, resulta tan natural contarle mis penas como mis alegrías. ¿Entendéis?
Los dos hermanos asistieron con la cabeza, la castaña sonrió.
- Y ahora…si no tenéis nada más que preguntarme respecto a mi amistad con Hagrid o la confianza enorme que tenemos entre nosotros, me gustaría continuar con el paseo antes de que se haga de noche.
- Por supuesto Hermione-. Dijo Kenny sonriendo-. Ahora mismo nos vamos. Tú camina que te seguimos.
Sin más, la castaña comenzó a andar y pronto, tanto ella como Kenny y Kathleen charlaban animadamente de todo un poco. Luego, se detuvieron frente al lago del calamar gigante, que estaba a pocos pasos de la cabaña de Hagrid.
Hermione se sentó en la orilla y los hermanos Morrison la imitaron. Allí pasaron lo que quedaba de tarde contándose anécdotas varias que les hicieron no sólo ponerse rojos como sandías sino llorar de risa.
En cuanto oscureció, los tres se pusieron en pie y comenzaron a regresar al castillo.
Mientras tanto, en la enfermería, Harry disfrutaba con la visita de Neville Longbottom, que había ido a verle en cuanto Hermione le contó que estaba herido.
- Vaya herida más fea-. Dijo el moreno tras enseñársela Potter-. Debió de pegarte un buen zarpazo. ¿Eh Harry?
- Creí que me había arrancado la pierna de cuajo, la verdad es que nunca me había enfrentado a un animal tan fuerte y fiero como el Lipan.
- ¿Y ahora qué ocurrirá contigo, cuánto tiempo estarás en la enfermería?
- No lo sé. Eso depende de lo que decida la señora Pomfrey.
- ¿Tienes ganas de volver a clase?
- La verdad es que no-. Confesó el moreno riéndose un poco-. Pero debo hacerlo si quiero aprobar séptimo. Sólo faltan dos meses para el fin de curso y tengo que ponerme al día. Seguro que luego iré retrasadísimo.
- Eso no tiene por que ser así Harry, tienes a Hermione. ¿Verdad? Ella siempre te ayuda. Y conmigo también puedes contar, sobre todo para los deberes de Herbología.
- Gracias, Neville. A propósito de Hermione… ¿La has visto? Me dijo que estaría ocupada toda la tarde, pero que vendría a verme para darme las buenas noches.
- Todavía no es de noche, Harry. Ni si quiera hemos cenado.
- Bueno pero…está oscureciendo y…espero que no esté por ahí explorando sin mí. Lo que más espero es que no se le haya ocurrido meterse sola en el Bosque Prohibido. Como se encuentre con el Lipan, dudo mucho que tenga la misma suerte que yo. Si no hubiese sido por la cueva seguramente me habría comido. Aún se me ponen los pelos de punta cuando pienso en él.
- Pues piensa en algo que sea agradable y verás cómo se te pasa el disgusto-. Ofreció Neville con la mejor intención-. Y respondiendo a tu pregunta, no he visto a Hermione desde esta mañana. Aunque no creo que esté sola en el Bosque Prohibido. Ella no tiene gustos suicidas como tú, Harry Potter-. El chico moreno soltó una carcajada discreta, el hijo de James y Lily le acompañó.
- Sé por qué lo dices. Y es verdad que siempre me ha gustado el riesgo. El hecho de explorar y meterme en sitios que asustarían a cualquiera, es algo que no puedo resistir. Supongo que lo heredé de mi padre. Él siempre fue un merodeador nato, igual que sus amigos. Me habría gustado tanto que hubieran sobrevivido…A veces imagino que mi padre y Sirius están conmigo y me cuentan cosas de sus épocas de estudiantes. Entonces vuelvo a la realidad y me percato que eso no es posible, porque gracias a Voldemort en el caso de mi padre y de aquél velo mágico en el caso de Sirius, tanto el uno como el otro murieron sin poder terminar su vida a mi lado. Y eso me parece injusto, Neville, muy injusto.
Sin darse cuenta, Harry derramó una lágrima que su amigo vio perfectamente. Neville la retiró con un dedo y le dijo mirándole a los ojos…
- Yo también he crecido sin padres, al igual que tú. Los míos sí están vivos, pero para mí es igual que si estuviesen muertos. Están locos, Harry, locos y encerrados de por vida en San Mungo. Voldemort los torturó y ellos sufrieron tanto, que perdieron la razón. Mi abuela me ha criado ella sola. Sé que es una mujer excéntrica con un gusto horrible para la ropa, pero poca gente sabe lo buena y cariñosa que es. Ella siempre se desvive por hacerme feliz. Y cuando estoy con ella en vacaciones, siempre busca más de un día para llevarme a San Mungo y que yo pueda ver a mis padres.
Muchas veces siento que es tonto ir cuando ellos ni si quiera me hablan. La mayoría de las veces ni me miran a la cara, es como si no me conocieran o como si su cerebro no fuese consciente de que soy su único hijo. Aunque…entiendo tu dolor y también esa hambre de afecto paterno y materno que tienes desde siempre, porque yo también la sufro. La diferencia entre tú y yo es que yo sí puedo ver a mis padres vivos y tú no. Igualmente pienso, que es injusto que por culpa de un solo hombre, hayamos sufrido tanto. Pero supongo que así es la vida. ¿Verdad? No es ningún cuento de hadas, es más bien uno de supervivencia y terror, donde las personas hacemos lo imposible por vivir y ser felices. Aunque no siempre lo conseguimos al cien por cien.
- ¿Tú eres feliz Neville?
- Sí. Aunque sería más feliz aún si mis padres estuviesen conmigo.
- ¿Te arrepientes de haber matado gente en la guerra?
- No, Harry. Era mi vida o la de ellos. Y yo no quería morir joven. Prefiero imaginarme muriendo de viejo a la edad de doscientos años o quizás más. Creo que Dumbledore tenía cerca de trescientos. ¿No?
- La verdad es que no me acuerdo.
- ¿Y tú Harry, eres feliz?
- En su mayor parte sí, aunque realmente nunca he sentido una felicidad completa. Siempre tengo la sensación de que me falta más de un algo para sentirme feliz del todo.
- ¿Y qué cosas son las que crees que te faltan?
- El amor de un padre y una madre lo primero de la lista. Luego…me hubiera gustado tener algún hermano o hermana. Pero no pudo ser porque Voldemort mató a mis padres antes de que eso fuese posible. También creo que no tengo suerte con las chicas, las dos relaciones que he tenido hasta ahora han salido mal. Primero Cho sale conmigo para saber si Cedric dijo algo de ella antes de morir. Y a mí me encantaba aquella chica, fue mi primer amor…Claro que eso fue antes de descubrir lo inmadura que era en realidad. Esa niña lloraba por todo, no sólo por la muerte de Cedric.
Años después decido fijarme en la hermana de mi mejor amigo y durante un año y medio disfrutamos de una relación bonita donde yo me siento como si estuviese flotando en una nube. Empiezo séptimo…Ginny y yo seguimos juntos, todo va bien, comienzo a imaginar que cuando acabemos la escuela ella y yo nos casaremos y formaremos la familia que nunca he tenido y siempre deseé y entonces un día, a mitad del último trimestre, decido explorar por la noche el Bosque Prohibido y me encuentro con un Lipan enorme se pone a perseguirme para comerme.
Como no puede alcanzarme porque me meto en una cueva que es muy baja para su tamaño, se contenta con herirme en la pierna y gracias a eso ahora voy camino de convertirme en algo parecido a él. Y para rematar, el bicho me ha trasmitido carga genética por medio de la herida y ahora tengo cosas de su especie. Cuando me enfurezco se me ponen los ojos dorados, me crecen los colmillos, me crecen las uñas…Me da por clavarle los colmillos a Hermione en el cuello y beberme su sangre, también he intentado aparearme con ella y…
Luego viene mi novia, me suelta una bronca impresionante por algo que le preguntó Hermione y que yo mismo le dije a mi mejor amiga sobre algo que quería saber de Ginny y como resultado final, la que yo creía la mujer de mis sueños rompe conmigo y me dice que no piensa estar con alguien horripilante como yo y que tengo que vivir con lo que supone haber contagiado a Hermione. Porque gracias a que le clavé las 5 uñas de mi mano en la cintura, ahora ella también tiene cosas de Lipan. Aunque dudo mucho que se convierta en uno completo cuando la señora Pomfrey le administró un antídoto súper potente. ¡Ah sí se me olvidaba! Ron también está enfadado conmigo por haber contagiado a Hermione. Así que como verás, no puedo sentirme súper feliz en estos momentos sino más bien como una mierda.
- Joder tío…- dijo Neville más que impactado por todo lo que Harry acababa de revelarle-. La verdad es que tu vida es alucinante. ¿Eh?
- Yo diría más bien una continua pesadilla.
Entonces Neville recordó algo concreto que le había dicho Harry sobre Hermione.
- ¿Dijiste que has intentado aparearte con Hermione o quizás lo he imaginado?
- Lo dije porque lo he intentado. Y dos veces por lo visto, ahora que yo no tengo recuerdos de eso, pero Hermione me lo dijo y yo sé que ella nunca me ha mentido. Por fortuna, no lo he conseguido. Cuando intento ese tipo de cosas no soy yo en estado natural, sino otro influenciado por mis instintos de Lipan.
- ¿Y por qué Hermione, Harry, por qué no Ginny? Después de todo Ginny era tu pareja. Sería lógico que quisieras tener sexo con ella. ¿No te parece?
- Desde luego que me parece, Neville, pero no fue a Ginny a quien ataqué, sino a Hermione. Creo que cuando estoy influenciado con mi parte Lipan, intento seducir a Hermione porque ella también tiene cosas de Lipan. Supongo que será porque esa parte animal mía la ve como…
- ¿Tu pareja?
- Quizás sí.
- ¿Y cuando eres tú al cien por cien, no sientes atracción por ella?
- Pues…a veces sí, aunque no lo siento tan frecuente ni tan intenso como sí lo sentía por Ginny. Después de todo no ha sido mi mejor amiga la mujer que ha estado en mi mente desde el año pasado.
- ¿Dijiste que Ginny y tú habéis roto?
- Más bien ha sido ella la que ha roto conmigo.
- ¿Y tú cómo te sientes Harry, la echas de menos?
- ¿Te digo la verdad?
- Por supuesto.
- Una parte de mí sufre por el hecho de haber perdido a Ginny como novia, porque es verdad que estaba muy ilusionado con ella. Otra parte, que es mayor que esa primera, se siente inmensamente aliviada de no tener que aguantarla más. Ginny es preciosa y tiene un montón de cosas que me atraen hacia ella, pero tiene también ciertos aspectos en su manera de ser que más que gustarme me provocan ganas de estrangularla. No sé si me explico pero espero que me entiendas.
- Creo que a lo que te estás refiriendo es que te gusta más su aspecto que su corazón, Harry.
- Y creo que en una pareja debe atraerte lo contrario: tiene que gustarte más lo que tiene la persona dentro que lo que aparenta por fuera. Con el tiempo, el atractivo va desapareciendo, pero cuando quieres a esa persona por lo que tiene ella dentro, por mucho que su exterior pueda cambiar, tú sigues sintiéndote atraído por ella. Porque lo que te gusta es lo que sientes cuando te relacionas con ella.
- Y cuando le hablas y sabes que ella te escucha, te apoya y te comprende.
- O cuando te deprimes y sabe qué hacer para consolarte aunque no te dirija la palabra.
- También sabe defenderte cuando cree que lo necesitas.
- Y nunca pierde la paciencia contigo aunque se tire dos horas explicándote algo que tú no logras entender.
- Y en todo lo que tú y yo estamos comentando…sólo conozco dos chicas que reúnen esas condiciones tanto contigo como conmigo-. Dijo Neville mirando a Harry con una sonrisa bonita en la cara-. ¿Lo digo yo o lo dices tú?
- En tu caso…creo que te referías a Luna. ¿Verdad? Últimamente ella y tú estáis siempre juntos.
- Sí Harry, esa chica me encanta. Pero aún no reúno el suficiente valor para confesarle lo enamorado que estoy de ella. ¿Y tú?-. Cuestionó el moreno mirando a Potter a los ojos esmeraldas-. ¿Te atreverías a decirle a Hermione que la amas?
- ¿Cócómo?- dijo Harry parpadeando con asombro-. ¿Por qué supones que estoy enamorado de ella si hasta hoy mismo yo era novio de Ginny?
- Sé que lo eras, pero también sé, que lo que sientes por Hermione no lo has podido sentir por Ginny. Porque la hermana de Ron no tiene todo lo que tú y yo hemos nombrado cuando dijimos lo que pensábamos que debía tener la chica que amásemos, Harry. Además, en todas nuestras descripciones, sólo entran Luna y Hermione.
Hermione sobre todo, lleva siete años de su vida dándote como amiga todo lo que tú has nombrado antes. Ella te comprende mejor que nadie, siempre te apoya y escucha. Cuando te ve deprimido te consuela con un beso en la cara o un abrazo, aunque no pronuncie palabra. Y tiene la paciencia de una Santa cuando es capaz de tirarse una tarde entera contigo, explicándote lo que sea que no entiendas.
Y respecto a lo que yo nombré cuando dije que la mujer que amamos es capaz de defendernos y protegernos cuando ella cree que lo necesitamos...Eso desde luego también lo cumple Hermione pero con creces. Porque incluso a mí mismo me ha defendido y protegido alguna vez que otra. Y si cuento la batalla final, entonces, bueno…se convierte en la gran protectora de todos nosotros. A veces parece la madre de todos…- dijo Neville riéndose por lo bajo-. Aunque eso sólo le añade encanto. Y mira que tiene bastante. ¿Eh?
- ¿Seguro que es Luna quien más te gusta?- preguntó Harry mirándole desconfiado-. Yo diría que Hermione también te hace tilín…
- ¿Y a ti te molesta eso?
- Pues no-. Dijo Potter cruzándose de brazos. Neville se rió un poco-. Cualquier chico puede fijarse en Hermione. Eso no es nada raro sino algo natural. Además, antes de que Ron se enamorase de ella, Hermione estuvo con Víctor Krum cuando estábamos en cuarto. Se podría decir que de los tres, ha sido ella la primera en estrenarse con eso de tener pareja. A mí no me molesta que los chicos se fijen en mi mejor amiga. Lo que me jode es que la hagan sufrir de alguna manera.
- ¿Cómo lo ha hecho Ron, verdad Harry? Él la hacía enfadar a diario, aunque eso también sucedía cuando sólo eran buenos amigos.
- Pues por eso mismo él tenía que haberse esforzado en cambiar esa parte de su relación con Hermione. La propia Hermione me dijo en una charla que tuvimos, que lo que más le dolía de la relación con Ron, era que él no había intentado llevarse mejor con ella ni cuando eran novios.
- Sé que Ron ha roto con Hermione esta mañana. Ella misma me lo dijo cuando estábamos comiendo. Y ahora que lo pienso…vaya casualidad. Los dos Weasleys más populares de Hogwarts han dejado a sus respectivas parejas el mismo día.
- Y por el mismo motivo-. Añadió Harry mirando a Neville-. Ni Ron ni Ginny quieren ser las parejas de un chico y una chica que se están convirtiendo en algo "horripilante." Maldición, ni Hermione ni yo tenemos la culpa de lo que nos está pasando. Bueno yo sí tengo la culpa de lo que le sucede a ella porque fui yo quien le metió carga genética Lipan al clavarle en la cintura las 5 uñas de una de mis manos. Pero eso no es excusa para que Ron y Ginny nos abandonen como parejas. Además, Neville, yo creo que si realmente nos amasen…
- Deberían haber seguido con vosotros por muchos cambios que podáis experimentar, Harry. Creo firmemente que cuando una persona ama a otra, la sigue amando aunque a esa persona la ataque un monstruo.
- Sí pero…la cosa no está en sufrir el ataque de un monstruo, Neville, sino que yo mismo voy camino de convertirme en algo parecido a eso porque al tener carga genética Lipan, no sólo tengo reacciones e instintos propios de ellos sino también cambios físicos. Ya te dije antes que cuando me enfurezco se me ponen los ojos dorados, me crecen las uñas y los colmillos y me da por beberme la sangre de Hermione. Y digo de Hermione porque de momento, ha sido la única persona a la que he atacado.
- Y a pesar de eso ella sigue a tu lado. ¿Verdad Harry?
Él asintió, dejando salir una sonrisa bonita. Neville sonrió también.
- A lo largo de mi vida, he conocido a pocas personas tan leales como ella, Harry. Creo que Hermione es una amiga extraordinaria además de bellísima por dentro y por fuera. Deberías hacer lo posible por no perder jamás su amistad. Por mucho que podáis discutir o pelearos en un futuro, recuerda siempre que como ella no hay otra.
- Eso…no hace falta que me lo digas, lo sé perfectamente. Pero gracias de todas formas por el consejo.- entonces lo miró de manera escrutadora y le preguntó…- ¿Seguro que no te gusta Hermione?
Neville se rió un poco, entonces negó con la cabeza diciendo…
- No más que Luna.- el chico miró a su amigo también con atención y le dijo…-. De lo que sí estoy seguro, es que a ti te gusta tu mejor amiga y no sólo en sentido amistoso.
- ¿Perdona?
- Ah vamos, no te hagas el despistado. Sabes que es verdad. Ahí dentro…- dijo Neville apuntando al corazón de Harry-. Hay mucho más que sólo amistad. Seguro que el corazón se te pone a mil por hora cuando piensas en ella.
- No siempre.
- ¿Y cuando la ves en peligro?
- Por supuesto, después de todo sientes miedo y que el corazón se acelere en una situación así es incluso natural.
- Bueno sí, ahí te doy la razón. ¿Y si ella se enamorase de cualquier otro chico que no fueses tú. Me vas a decir que te daría igual?
- Hermione es perfectamente libre de enamorarse de quien ella quiera, sea yo o cualquier otro chico.
- ¿Pero te daría igual o no Harry?
- Supongo que sí.
- Mientes.
- No.
- Sí que lo haces.
- Lo que tú digas.
- Pues si es verdad que te da igual con quién salga, voy a pedirle una cita esta noche.
- ¡Tú no puedes hacer eso si estás enamorado de Luna, sería traicionar lo que sientes por ella y eso no está bien, Neville!
- Puede que no esté bien, pero sí puedo hacerlo. Después de todo, no soy el novio de Luna, sólo su admirador secreto y ella ni siquiera lo sospecha. Además, Hermione y yo siempre nos hemos llevado bien y ella ha sido también muy atenta y amable conmigo desde que la conocí hace siete años. Puede que yo no le guste a ella…
"Y Hermione tampoco me gusta en ese sentido."- pensó el chico recordando cuando él mismo le había dicho a la castaña, que no estaba enamorado de ella a pesar de que la apreciaba mucho. Pero eso, Harry no lo sabía y Neville siguió con su estrategia para sacarle a Potter lo que él sospechaba que sentía el hijo de James y Lily por su mejor amiga-.
- Puede que yo no le guste a Hermione, pero estoy seguro que si le pido una cita, ella aceptará aunque sea para no herir mis sentimientos. Estoy seguro que Hermione diría "yo no siento lo mismo por ti", pero igualmente aceptaría la cita con tal de no hacerme daño.
- Dudo mucho que Hermione salga contigo o cualquier otro chico por el que no sienta nada más que amistad o compañerismo, Neville, pero si tú quieres creer que sí, yo no soy quién para quitarte la ilusión.
- Pues yo te aseguro Harry, que tu mejor amiga saldría conmigo por mucho que no estuviese enamorada de mí. Seguramente no podría besarla ni nada por el estilo, pero me encantaría pasar un rato con ella. Siempre es tan y tan amable conmigo…Y a mí eso me encanta. ¿Sabes? No todas las chicas me tratan tan bien como Hermione.
- Pues nada tío…- dijo Harry mirando a Neville en plan "ni borracho me creo que ella saldrá contigo"-. Pídele hoy una cita, a ver qué te contesta. Y si por casualidad te dice que no, entonces plantéale lo mismo que me has dicho a mí. Eso de…"pasemos un rato juntos aunque no nos demos besitos." ¿Lo mismo accede y todo? Venga ya, Neville, eso no te ocurrirá ni en tus mejores sueños.
- Jojojojojojoooooo
- ¿Y ahora de qué te ríes si se puede saber?
- ¡Joooooojojoojoojoojooo!
- ¡Neville!
- ¡Juaajuajuajuajauja. Eres la monda Harry Potter, de veras que sí! Y a mí me caes genial, que lo sepas.
- Tú también me caes muy bien. De no haber sido así no me habría hecho tu amigo.
- ¿Sabes lo que te digo Harry?- dijo Longbottom sin borrar la sonrisa de su rostro-. Que por mucho que intentes disimularlo y por mucho que te empeñes en fingir que no te afectan los posibles novios que pueda tener Hermione…
- ¿Todavía sigues con eso?
- Yo sé que en el fondo, estás perdidamente enamorado de ella, aunque no quieras reconocerlo ahora.
- Sí Neville, por supuesto. Estoy que no duermo con tanto pensar en Hermione-. Dijo Harry con clara ironía-. ¡Y los burros vuelan!
- En el mundo mágico, desde luego que sí.
- ¡Anda y vete a tomar viento!
- ¡Harry quiere a Hermione, Harry quiere a Hermione!
- ¡Neville basta!
- ¡Y ella no lo sospecha, mandan huevos!
- ¡Nevilleee!
- ¡No te preocupes Harry, tu secreto está a salvo conmigo!
- ¡Pero qué secreto ni qué narices. En ningún momento he dicho que ame a Hermione. Eso te lo has inventado tú. Y por mucho que intentes fastidiarme con el tema, no conseguirás hacerme enfadar!
- ¿Ah no?- dijo el chico riéndose de nuevo-. Pues yo creo que algo mosqueado sí que estás, porque se te están poniendo los ojos amarillos…
Harry gruñó y Longbottom se rió más aún.
- ¡Sólo falta que te crezcan los colmillos y me muerdas en el cuello. Jooojojjojjoo. Eso sí que no lo creo posible. Seguro que lo que me contaste antes era mentira! ¿Tú mordiendo a Hermione y bebiéndote su sangre como haría un vampiro? ¡Anda yaa!
En ese momento, los ojos de Harry pasaron del amarillo al dorado y Neville se quedó muerto de asombro cuando Harry no sólo gruñó sino que dijo con una voz amenazante y aterradora…
- ¡Basta ya o te juro por lo más sagrado que tú serás el siguiente a quien muerda!
- ¡Ay madre!- exclamó el chico ahora asustado-. ¡Era verdad lo de los colmillos!-. Entonces puso pose de disculpa y dijo con voz humilde-. ¡Lo siento Harry, perdóname. No pretendía hacerte enfadar así, sólo estaba de broma!
- ¡Pues no ha tenido ni pizca de gracia!- exclamó Harry aún gruñendo-. ¡Y ahora lárgate antes de que pierda el control y me lance sobre ti!
Neville no añadió más, simplemente salió corriendo y dejó a Harry solo en la enfermería.
Potter necesitó un tiempo hasta poder calmarse, cuando lo consiguió, sus cambios físicos desaparecieron y él volvió a la normalidad. Un poco después, se quedó repasando la conversación que había tenido con su amigo y compañero de casa. Entonces, su mente empezó a repasar lo que más le había impactado de la misma:
"¿Yo enamorado de Hermione? ¿Qué me gusta mi mejor amiga? ¿Qué siento por ella más que amistad? Sí claro…Lo que diga Neville. Si sabré yo lo que siento y no siento por ella…
Bueno vale, admito que es guapa y nunca la he considerado fea. Y cuando ella me preguntó aquello de… ¿Te gusto algo? Yo reconocí que algo sí, pero de ahí a que Neville suponga que la amo…Vamos…Que no, que no estoy enamorado de ella. Aunque sea verdad que Hermione ha sido siempre una amiga leal, sincera y fiel. Aunque también sea cierto que siempre me protege y que sabe consolarme y comprenderme mejor que nadie y que tiene muchísimas otras cosas buenas que no hemos nombrado ni Neville ni yo…No estoy enamorado de Hermione. Que no, que no y que no.
Aunque a veces…es verdad que se me acelera el corazón cuando ella me mira o me sonríe de manera especial…Bueno sí, la chica vale un imperio. Ahí estamos de acuerdo.
¿Pero yo enamorado de ella? ¿Lo estaré? ¿Y no lo quiero admitir o reconocer?
¿En serio es eso lo que según Neville me pasa? ¿Harry quiere a Hermione, sí? Pues si eso es así, acabo de enterarme. Este Neville y sus ideas. Ay…Ahora por su culpa me estoy comiendo la cabeza una tonelada.
Harry quiere a Hermione…Bueno sí, quererla sí que la quiero. Y cómo no la iba a querer si ella ha sido la primera persona que me ha enseñado lo que es querer a alguien. Cómo lo siente uno dentro, qué sensaciones se tienen cuando alguien te importa y le ves sufrir o agobiado por algo…Lo que debes hacer para consolar a un amigo o amiga…La verdad es que sin ella, sus consejos y su ejemplo continuo…Yo no habría aprendido tanto a ser mejor persona y amigo, eso…también lo tengo que reconocer.
Y que ella me quiere lo sé yo y todo el castillo e incluso el mundo mágico. ¡Hasta Voldemort lo sabía! De no ser así, Hermione no habría luchado como luchó y no habría arriesgado su pellejo tanto para protegerme de él y los Mortífagos. Hermione quiere a Harry y Harry quiere a Hermione. Mmmm…Pues…Lo mismo… ¿Sí? Mmm…No creo. ¿Y ella, podría sentir más que amistad por mí? Mmmm…Creo que tampoco.
Además, qué podría ver Hermione en mí que le despertase un amor distinto al amistoso. Si yo no me parezco en nada a las dos parejas que ha tenido hasta ahora. No levanto suspiros como sí despertaba Víctor y tampoco soy gracioso como Ron y…desde luego no tengo una gran familia como sí tiene mi mejor amigo. Amigo al que por cierto, ya le ajustaré las cuentas cuando me dejen salir de aquí. Mira que seguir deprimiendo y enfadando a Hermione incluso cuando eran novios…Si es que…Este Ron…Es para clavarle el diente y dejarle sin una gota de sangre. Eso sí, bebérmela no podría. Aunque escupirla…
Y respecto a Ginny…Morderla no, descuartizarla…A lo mejor sí.
Menudos disparates estoy pensando de Ron y Ginny. Se han portado con Hermione y conmigo como unos…mejor ni lo digo. Y si Ginny piensa que pasado un tiempo se me va a olvidar, va lista. Ésta es capaz de venir luego a disculparse y pedirme que retomemos la relación. Sí sí, espera bonita que la retomo. ¡Por supuesto mujer, no tengo otra cosa mejor que hacer que volver con quien me ha despreciado y me ha llamado horripilante! Vamos, que no hay más chicas en Hogwarts en las que fijarme salvo en ti. ¡Anda y que te den por culo! Bueno no, no vaya a ser que le guste y todo. En fin…dejaré de pensar en estas cosas y me dormiré. La verdad es que tengo sueño…
Que yo amo a Hermione, que la amo. ¡Y ella me ama a mí! Seguro... Este Neville…Ay.
¡Cuando se lo cuente a Hermione va a alucinar en colores! Jójojoojojooo. Espero que no se olvide de venir a verme y darme las buenas noches… Ojalá me dé un beso en la frente, de esos suaves que sólo ella sabe dar. Hermione…Eres tan…tú…"
Ante el último pensamiento, Harry se colocó mejor en la cama y cerró los ojos dispuesto a quedarse dormido. Justo antes de conseguirlo, no fue un pensamiento lo que vino a su mente, sino una imagen de Hermione sonriéndole de manera dulce y acercando los labios a la frente de él. Eso también le hizo sonreír.
Cuando Hermione y los hermanos Morrison llegaron al castillo, cayó la noche. Ellos se despidieron en el Vestíbulo y cada uno tomó un rumbo distinto. Kenny y Kathleen se fueron a sus respectivos dormitorios para preparar las cosas del día siguiente. Hermione por su parte, fue a su habitación de prefecta donde leyó un nuevo capítulo del libro sobre los Lipans que Hagrid le había prestado.
Ella tomó nota de todo lo que le pareció interesante pero no halló nada que le diese ni una pista sobre si podían o no detener la transformación en Harry.
Soltando un suspiro, la castaña dejó el libro y se fue a cenar.
A medio camino, se encontró con Ron y Ginny. Los dos Weasley pasaron de largo sin dedicarle una sola mirada. Hermione no quiso enfadarse, les conocía lo bastante para saber, que cuando estaban molestos, actuaban así.
Una vez sentada en la mesa de su casa, Neville llegó y se situó frente a ella al igual que había hecho por la mañana.
- Hola Hermione.
- Hola Neville.
- ¿Qué tal te ha ido el día?
- He sobrevivido, gracias por preguntar.
- ¿A que no sabes qué?- dijo el chico moreno riéndose por lo bajo. Hermione intuyó que iba a contarle algo que no la dejaría indiferente-. Hace un rato he estado en la enfermería visitando a Harry y hemos tenido una conversación bastante interesante.- él volvió a reírse, Hermione le miró con atención.
- ¿De qué iba?
- De todo un poco-. Contestó Neville mirándola con interés-. Digamos que Harry me ha contado el ataque del Lipan, me ha enseñado la herida de su muslo derecho y también hemos hablado de cosas personales.
- ¿Qué te ha enseñado la herida?- preguntó ella con asombro-. Cuando Kathleen Morrison estuvo con él y pidió verla Harry se negó. Aunque bueno, sé que no se atrevió por timidez. Pero tú eres un chico así que supongo que a Harry no le importaría que la vieras.
- La verdad es que tiene un aspecto bastante feo. Pero la señora Pomfrey me dijo que estaba controlada. Le pregunté al salir de la enfermería y por cierto, me fui corriendo de allí porque Harry se enfadó conmigo y de repente los ojos se le pusieron dorados y le crecieron tanto las uñas como los colmillos. Llegué a sentir verdadero miedo de que me atacase. De hecho, el mismo Harry me dijo que me largase antes de que perdiera el control y saltara sobre mí.
- Y podría haber saltado-. Dijo la castaña con tranquilidad mientras pinchaba puré de patatas-. A mí me atacó el otro día y me clavó los colmillos en el cuello. Creo que ahora puedo decir, que entiendo cómo debieron sentirse las víctimas de Drácula.
- Entonces es verdad que se bebió tu sangre…- dijo Neville mirándola con claro asombro-. Harry me lo contó. ¿Sabes? Lo del ataque y también que te clavó las uñas. Y que a causa de eso, ahora tú tienes cosas de Lipan.
Hermione asintió con la cabeza.
- ¿Por eso te ha dejado Ron, porque ahora le pareces horripilante?
- Y también porque le doy asco-. Apuntó la castaña dejando el tenedor en el plato-. Él mismo me dijo aquello antes de romper conmigo.
- ¿Y tú cómo te sientes?
- Por una parte…triste. Me dolió que me dejase. Por otra parte…aliviada. Me he dado cuenta que él no es el hombre de mi vida y…haber oído todas las cosas horribles que me dijo…ahora me dan igual. Tal y como te conté esta mañana, en estos momentos no quiero tener novio sino soledad. Necesito volver a mi antigua vida de soltera. Tener tiempo para mí y hacer lo que me dé la gana sin tener que estar pendiente de un novio.
- Harry también me contó que Ginny le había dejado porque le consideraba horripilante y que él tenía que vivir con el hecho de haberte contagiado. Porque por su culpa ahora tú tienes cosas de Lipan.
- Es cierto, las tengo. Aunque no en el mismo grado que las tiene Harry. Después de todo a mí no me mordió un Lipan completo sino sólo un chico que va camino de convertirse en algo parecido a uno.
- Y a pesar de eso, sigues a su lado.- dijo Neville con una sonrisa, de la misma manera que se lo dijo a Harry en la enfermería cuando le hablaba de lo buena amiga que había sido siempre Hermione para él.
- ¿Cuándo le he abandonado?- cuestionó la castaña agarrando un vaso de agua.
- Nunca-. Respondió Longbottom mirando cómo Hermione dejaba el vaso en la mesa, tras beberse el líquido-. Y eso es algo que yo mismo le dije a Harry. Lo fiel, leal, sincera y buena amiga que has sido siempre tanto para él como para mí. Y en la parte que me toca, siempre te estaré agradecido por ello. Pocas chicas me tratan tan bien como siempre lo haces tú, Hermione Granger.
- Para mí no es difícil tratarte bien, Neville Longbottom. Eres una buena persona y un mejor amigo aún. Y yo te aprecio mucho-. Ella le sonrió de manera dulce, el Gryffindor le devolvió el gesto.
- ¿Sabes la otra cosa que estuve hablando con Harry?
- Soy toda oídos.
- De la posibilidad que él estuviese enamorado de ti.
- ¿Cómo?- dijo Hermione parpadeando con asombro-. Seguro que te dijo que no. Después de todo, no he sido yo quien ha ocupado la mente de mi mejor amigo desde el curso pasado. Más bien ha sido Ginny Weasley.
- Sí, eso mismo me dijo. Pero yo no quise rendirme y le puse a prueba. Estuve diciéndole que sí te amaba aunque no quisiera reconocerlo y…
- Al final Harry se cabreó y entonces salió su lado Lipan cuando estuvo a punto de atacarte. ¿Verdad?
- Exactamente, Hermione. Así fue.
- La próxima vez que quieras saber qué chica ama Harry, Neville…No pongas a prueba su paciencia diciéndole que está enamorado de mí. Pregúntale directamente qué chica le gusta y él mismo te responderá en el caso de que le interese alguna. Harry Potter no es de esa clase de chicos que soporte bromas con esos temas.
- Ya me he dado cuenta. ¿Y a ti, Hermione, te gusta Harry?
- ¿Perdona?
- ¿Te gusta Harry o no?
- Por supuesto que me gusta, si no me cayese bien, no me habría hecho su amiga.
- Yo no me refería a ese tipo de gusto, Hermione y tú lo sabes perfectamente.
- Saberlo lo sé, pero no tengo ninguna gana de hablar contigo de esto en el Gran Comedor. Hay demasiados cotillas alrededor y lo último que necesito ahora mismo es que la gente se ponga a expandir rumores falsos sobre lo que siento o no por mi mejor amigo.
- Entonces…esperaré a que terminemos de cenar para continuar la charla.
- Siento decepcionarte, Neville, pero no podré charlar contigo hasta mañana. He quedado con Hagrid después de la cena y me interesa mucho no faltar a nuestra cita.
- ¿Tenéis algo entre manos?
- Más de un algo.
- ¿Puedo saber de qué va?
- Por el momento no.
- ¿Es peligroso?
- No, Neville, sólo vamos a hablar de algo que estamos investigando.
- Ah, de acuerdo. ¿Puedo ayudaros?
- Quizás más adelante, cuando sepamos exactamente a qué nos enfrentamos o cómo podemos solucionarlo.
- ¿Tiene que ver con Harry verdad?
- Sí.
- ¿Crees que cuando se convierta en monstruo se pondrá a matar a gente o incluso a comérsela?
- No lo sé, Neville. Lo que sí sé es que no quiero que eso llegue a ocurrir. Sin embargo, es muy probable que suceda si no conseguimos encontrar una forma de detener su transformación completa.
- ¿Has visto alguna vez un Lipan, Hermione?
- Sólo en los libros.
- ¿Y cómo son?
- Enormes, fieros y muy peligrosos.
- ¿Hay alguna forma de detenerlos?
- Matándolos.
- Por las barbas de Merlín, si Harry se convierte en uno de ellos, entonces…
- Tendríamos que asesinarle para que él dejase de matar.
- ¿Y Harry lo sabe?
- Sí, yo misma se lo dije.
- ¿Cómo se lo tomó?
- ¿Tú qué crees?
- Conociéndole, supongo que le afectaría.
- Sí pero…lo aceptó. Es más, él mismo me pidió que le matase si se convertía en un asesino sediento de sangre. Conozco demasiado bien a mi mejor amigo para saber, que él no querrá vivir teniendo muertes en su conciencia.
- Contando con que recuerde lo que hizo siendo Lipan. Aunque lo dudo, él me contó que no tenía recuerdos de las cosas que hacía cuando estaba bajo el dominio de sus instintos Lipan.- Neville se acercó más a Hermione y en voz baja le preguntó…- ¿Es verdad que ha intentado aparearse contigo 2 veces?
- Sí, lo es.
- ¿Y aún así no te da miedo estar con Harry a solas?
- Cuando está con los instintos de Lipan, sí me da miedo. Pero me he dado cuenta que tengo…cierta influencia en él. Si me pongo mandona me hace caso. Bueno, me lo hizo en la única situación donde le di una orden hablándole muy seria.
- Bueno, eso no me asombra, Hermione. Harry Potter siempre ha obedecido todo lo que le has ordenado, se lo dijeras o no con voz seria.
- Lo que vivimos antes de darle la orden, también fue serio, Neville, pero no tengo ganas de contártelo.
- Como quieras, Hermione.
- Gracias por entenderlo.
- De nada. ¿Has terminado ya de cenar?
- Sí. ¿Y tú?
- Me falta el plátano, pero me lo tomaré por el camino. Voy a acompañarte hasta la cabaña de Hagrid. Quiero seguir contándote cosas.
Tras levantarse los dos amigos, hicieron lo que Neville había propuesto. Y en cuanto salieron a los Terrenos del Lago, Longbottom se detuvo en el monumento circular de piedra y mirando a Hermione a los ojos, le preguntó…
- ¿Saldrías conmigo en una cita?
- ¿Qué?-. Dijo Hermione mirándole asombrada.
- No me refiero a una cita amorosa ni nada por el estilo. De sobras sé que no te gusto de esa manera y tú sabes que tampoco siento eso por ti. A mí quien me gusta de verdad es Luna Lovegood. Pero no tengo el valor de decírselo y tampoco tengo mucha experiencia con las citas y como tú ya has salido con dos chicos…He pensado que podríamos tener una cita y así tú me enseñarías qué debe hacer un chico para hacer sentir a gusto a su pareja y de paso podrías darme consejos sobre cómo conseguir declararme a Luna sin que yo parezca tonto o incluso tartamudo. Porque cada vez que me acerco para saludarla o intentar empezar una conversación, no soy capaz de decir dos palabras coherentes. Y creo que Luna empieza a pensar que soy retrasado o algo por el estilo.
- No creo que piense eso, Neville-. Dijo Hermione con amabilidad-. Esa chica siempre ha estado muy rechazada por la gente del colegio. Lleva años soportando el acoso escolar que le hacen cuando le esconden las cosas o le dicen comentarios hirientes. Sin embargo, ella es capaz de seguir siendo ella misma y continuar con su personalidad extravagante por muy mal que se lo hagan pasar. ¿Y sabes qué? Creo que Luna, es una persona admirable, además de buena y valiente. Porque hay que ser muy valiente para seguir siendo tú mismo a pesar de ver cómo te rechazan día a día.
- Hablas como si tú misma hubieses pasado por algo así, Hermione.
- ¿Sí verdad?
- O quizás lo dices porque tú siempre lo sabes todo. A veces creo que tu cerebro es una gran Biblioteca que nunca se acaba.
- No…- dijo la castaña riéndose un poco-. Simplemente he vivido mucho a pesar de tener sólo 18 años.
- Bueno sí, todo lo que tú y yo hemos pasado, nos ha hecho madurar más de lo normal.
- Y tener experiencias que te hacen incluso comprender lo que nadie entiende.
- Por eso nos comprendemos tan bien, Hermione.
- Pues mira, en eso estamos de acuerdo.
- ¿Saldrás conmigo entonces?
- ¿Sin besos en los labios ni nada por el estilo?
- Por supuesto. Sólo quiero tener un intento de cita amorosa con una buena amiga.
- Donde finjamos comportamientos de pareja pero sin llegar a hacer las cosas que sí hace una de verdad.
- Así podrías decirme qué hago bien y qué hago mal. Necesito estar puesto en esto antes de invitar a Luna a la próxima visita a Hogsmeade.
- De acuerdo Neville-. Dijo Hermione mirándole con cariño sincero en sus ojos marrones-. Tendremos nuestra cita amorosa sin derecho a besos.
- ¡Sí!-. Exclamó el chico dando un salto de contento. Hermione se rió un poco-. ¡Sabía que aceptarías. Por eso se lo dije a Harry!
- ¿Qué qué?- parpadeó ella sintiéndose descolocada de repente-. ¿Le dijiste a mi mejor amigo que querías pedirme una cita y que yo aceptaría?
- ¡En efecto. Porque también le dije que tú y yo siempre nos habíamos llevado bien y que aunque yo no te gustase en ese sentido, tú dirías sí sólo por hacerme el favor de no rechazarme. Y Harry dijo que eso era imposible y que tú no saldrías con alguien por quien no sintieras algo más que amistad. Entonces yo insistí en que sí lo harías y que te iba a pedir la cita de todas formas. Y él se enfadó tela y por eso se le pusieron los ojos dorados y me dijo que me fuese antes de que me atacase!
- ¿Qué Harry se mosqueó porque yo no saldría con alguien por quien no sintiese más que amistad?- preguntó ella parpadeando de puro asombro.
- ¡No Hermione!- le dijo Neville riéndose divertido-. ¡No se enfadó por eso. Se enfadó por el simple hecho de que yo insistiera en que te pediría la cita cuando yo mismo le dije que por quien estaba interesado realmente era por Luna Lovegood. Entonces Harry me dijo que yo no podía pedirte una cita si me gustaba Luna. Y que hacer eso suponía traicionar lo que sentía por ella y como yo seguí diciéndole que te iba a pedir la cita igualmente y que seguro que tú aceptarías fue cuando perdió los nervios y le salieron los colmillos!
La castaña abrió la boca de puro asombro. Neville soltó una carcajada por lo bajo.
- Lo que me lleva a pensar…- dijo el chico Gryffindor colocando sus dos manos en los hombros de Hermione-. Que tu mejor amigo reaccionó así porque en realidad, estaba celoso. Y eso también me lleva a creer que está enamorado de ti. Aunque quizás, aún no se ha dado cuenta de lo que siente. Por eso se empeñó tanto en negarme, que él no te ama y que yo estoy equivocado al pensar que sí lo hace.
- ¿Qué Harry…se empeñó en decir que no me amaba? Bueno…Por un lado es lógico que te lo diga porque…No creo que me haya amado jamás. A él primero le gustó Cho Chang y luego Ginevra Weasley. Por supuesto que no puede amarme si ha estado enamorado de dos chicas que no se parecen en nada a mí. Y que yo sepa, después de Ginny no le ha gustado nadie más porque entre otras cosas, Ginny ha roto con él hoy mismo y desde luego, eso ha sido un palo muy fuerte para Harry. Él estaba muy enamorado de ella…
- No Hermione, muy enamorado no creo que estuviera. Muy ilusionado sí. Créeme, él mismo me lo dijo.
- Pues ahora soy yo quien te dice que me parece imposible que Harry me ame. Además, yo no quiero que eso suceda. No en estos momentos. Lo último que necesito ahora es escuchar la declaración de amor de otro buen amigo. Qué digo buen amigo, el mejor que tengo. Después del desengaño que me he llevado con Ron…No quiero volver a involucrarme amorosamente con otro amigo. Por mucho que yo misma le quiera y por muy leal que sea hacia él. De verdad Neville, necesito un tiempo sin pareja.
- Te entiendo, Hermione. En serio.
- ¿Y cuándo quieres que tengamos la cita?
- Ah pues… ¿Qué tal mañana?
- No hay visita a Hogsmeade.
- Pero tengo la tarde libre.
- Yo no, Neville.
- ¿Y cuándo dispondrás de tiempo?
- A partir de las nueve. Tengo una hora libre antes de la cena. Después…haré guardia en la torre del reloj.
- Entonces quedaremos a las nueve. ¿Qué tal en el embarcadero? Ese lugar no suele frecuentarlo la gente. Allí podremos tener toda la intimidad que necesito para que me enseñes a comportarme en una cita y no quedar como un idiota delante de Luna.
- No te preocupes Neville…- dijo Hermione tocándole la mejilla con suavidad-. Tú nunca has sido idiota. Sólo tímido con las mujeres.
- Igual que Harry. ¿Verdad?
- Sí. Y si él ha conseguido perder la timidez suficiente para decirle a Ginny lo que sentía por ella, tú también serás capaz de reunir el valor necesario para declararle tu amor a Luna Lovegood.
- Gracias por tener tanta fé en mí, Hermione.
- De nada. Ahora debo dejarte-. Dijo ella bajando la mano y volviendo a adoptar una distancia prudencial respecto a Neville-. Tengo que reunirme con Hagrid. Nos veremos mañana en el desayuno. ¿De acuerdo?
El chico asintió con la cabeza mirándola sonriente.
- Que pases una buena noche, Neville.
- Lo mismo digo, Hermione-. Tirándole un beso, el chico se giró dispuesto a regresar al castillo. Antes de caminar hacia el puente de madera, miró feliz a Hermione y le dijo…- ¡Gracias también por haber aceptado la cita que no es cita!
- ¡De nada!- contestó la castaña riéndose animada-. ¡Lo he hecho porque eres mi amigo!
- ¡Yo también te quiero Hermione Granger!-. Contestó Neville en plan "¡Eres la mejor amiga que existe!" y con la misma, se marchó.
Poniendo rumbo hacia la cabaña de Hagrid, Hermione se dispuso a visitar a su amigo semi gigante sin imaginar ni por un instante, lo que se encontraría al llegar.
- Buenas noches, señorita Granger-. Saludó Minerva McGonagall con su expresión seria y solemne de siempre-. Me alegro de verla, la estaba esperando.
- ¿Ocurre algo, directora?
- Me temo que sí, querida. Acompáñeme por favor.
Siguiendo a la jefa de la casa Gryffindor, Hermione entró en la cabaña de Hagrid, encontrándose a su amigo semi gigante sentado en una de las butacas con expresión no sólo seria sino triste.
- Siéntate Hermione-. Dijo Hagrid dejando caer una lágrima, aunque la castaña sabía que ésa era sólo la primera de muchas que faltaban por caer.
Hermione vio cómo Minerva se agachaba de rodillas al lado de ella. Entonces, le agarró una mano y mirándola a los ojos marrones le dijo…
- Lamento mucho comunicarle, que su padre y madre han muerto.
- ¡Qué!- exclamó Hermione sintiendo cómo sus ojos se inundaban de lágrimas-. ¿Cuándo, cómo, dónde?- cuestionó dejándolas caer.
- Esta misma tarde-. Dijo Minerva intentando controlar sus emociones mientras hablaba-. Me ha llegado una lechuza del Ministro de Magia. En el pergamino que me envió, me dice que a sus padres los atacaron en su propia casa. Aún no sé quién ha sido ni tampoco por qué motivo. El único que se me ocurre, es que querían hacerle daño a usted a través de sus padres.
- ¡Pues lo han conseguido!-. Pronunció Hermione rota de dolor y haciéndose una bola en la butaca-. ¡Por más que pienso ahora no se me ocurre un culpable. Todos los Mortífagos están muertos, maldita sea! ¡Pero yo le aseguro a usted y Hagrid que voy a investigar hasta saber la verdad. Y cuando dé con quienes fueron no habrá nada ni tampoco nadie que pueda impedirme que yo misma les mate con mis propias manos!
- Por favor querida, cálmese y no hable así. No es propio de usted…- dijo Minerva intentando tranquilizarla-. Entiendo perfectamente que esté furiosa y triste por la noticia que le acabo de dar, pero no quiero que se llene de odio y rencor, Hermione. Esos sentimientos no llevan a nada bueno y no me gustaría que usted cayese en el lado oscuro de la magia sólo porque tenga deseos de venganza.
- ¡Y qué pretende que haga si no!- dijo la castaña poniéndose en pie y mirando con furia a McGonagall-. ¡Quedarme aquí hasta terminar el colegio y luego olvidar que ahora soy huérfana y seguir con mi vida como si nada hubiese ocurrido! ¿Es eso lo que usted espera de mí?
- No querida-. Dijo Minerva levantándose también y colocándose delante de Hermione-. Le aseguro que yo misma investigaré lo necesario hasta saber la verdad. Y cuando la sepa, se la diré, se lo prometo. Pero usted prométame que no hará ninguna locura.
- Lo único que voy a prometerle por el momento…- dijo Hermione aún mirando furiosa a su profesora favorita-. Es que voy a esperar sus noticias-. McGonagall sonrió-. Pero también le digo aquí y delante de Hagrid, que no me quedaré quieta-. Entonces la sonrisa desapareció de la cara de la directora-. Porque esta misma noche voy a irme a casa, para ver en qué estado ha quedado. Entonces sabré si mis padres han muerto por culpa de un Mortífago desconocido o quizás por obra de algún asesino muggle. En mi mundo también existen las personas crueles, aunque no sean magos ni brujas.
Tras decir eso, Hermione caminó con ímpetu hacia la puerta de la cabaña. Justo cuando estaba a punto de agarrar el pomo, escuchó la voz de Hagrid decirle…
- Iré contigo-. Y lo siguiente que se escuchó fueron los pasos del semi gigante que estaba aproximándose a donde estaba ella. Quien estaba mirándole con verdadero agradecimiento tras sus ojos marrones.
- Un momento-. Dijo Minerva caminando también hacia ellos-. Si están decididos a irse…-apuntó poniéndose al fin delante de Hagrid y Hermione-. Debo decirles una cosa antes.
- ¿Qué no lo hagamos?- preguntó Hermione-. Porque si es eso o algo por el estilo, déjeme decirle profesora, que puede ahorrarse las palabras. Son mis padres y están muertos. Creo que tengo todo el derecho del mundo a presentarme en mi hogar y ver lo que ha ocurrido. Estoy segura de que en cuanto entre en mi casa, sabré si los han matado con magia o con métodos muggles. Si los asesinos han sido de mi especie, haré lo necesario para que los detengan y se haga justicia. Pero si por el contrario descubro indicios de que su muerte ha sido provocada con métodos mágicos, puede irse despidiendo de mí por el resto del curso. Mi misión ya no es graduarme, sino encontrar a quien los mató.
McGonagall asintió, demostrándole que lo entendía. Entonces colocó sus dos manos en los hombros de Hermione, la miró con cariño y le dijo…
- Lo único que quería decirle, señorita Granger, antes de que usted se marchara, era una frase. Pero ahora serán tres.
- Las escucharé, señora.
- La primera es…La entiendo y acepto su decisión. La segunda…Buena suerte. Y la tercera y más importante…La quiero, Hermione-. Dijo abrazándola fuerte y dejando caer las lágrimas que había estado conteniendo antes-. Por favor no lo olvide. Sé que la noticia que le he dado ha sido un golpe muy duro para usted. Y también sé que ahora usted piensa que está sola en el mundo, pero no es así querida. Aún me tiene a mí y también a Hagrid. Y no necesito decirle que también tiene al señor Potter y el señor Weasley.
Comprendo que usted tendrá ahora mismo muchísimos sentimientos de angustia, inseguridad, tristeza y desamparo además de furia. Pero no quiero que piense en aquellos que la harían convertirse en una bruja tenebrosa. Váyase a su mundo e investigue todo lo que necesite, pero le ruego…que tenga el suficiente dominio de sí misma como para no dejarse arrastrar por los deseos de venganza. Si usted se vuelve una criminal, se perderá tanto a sí misma que cuando quiera volver a ser la de antes ya no podrá. ¿Entiende lo que intento decirle Hermione?
- Sí señora-. Dijo la castaña retirándose las lágrimas que aún caían de sus ojos marrones-. Gracias por preocuparse por mí y por decir que me quiere. Yo también la quiero, profesora McGonagall. Y también la admiro mucho. No se preocupe, le prometo que no cambiaré pese a los deseos de venganza que tengo en mi interior. Si usted me deja marchar esta misma noche, sólo estaré fuera hoy. Mañana regresaré y le diré lo que haya averiguado. Puede que a mis padres no les haya matado ningún Mortífago desconocido. Quizás fueron ladrones que se vieron sorprendidos por ellos y decidieron asesinarlos para que no les denunciaran más tarde. Hay gente muggle que se porta así en mundo, señora. Y yo sólo quiero saber si los culpables pertenecen al mundo muggle o mágico.
- Entonces averígüelo-. Añadió Minerva dándole un beso en lo alto de la cabeza-. Márchese ahora y mañana vuelva a Hogwarts, se lo ruego. El colegio no es lo mismo sin usted, Hermione. Y no olvide que Harry la necesita, querida.
- ¿Harry?- cuestionó Hermione apartándose de McGonagall un poco.
- La he puesto al corriente de lo que le ha ocurrido con el Lipan-. Dijo Hagrid al lado de las dos mujeres-. No podía ocultárselo más tiempo, Hermione. Es la directora del colegio y debe estar informada de todo lo que ocurre en Hogwarts.
- Además…- apuntó McGonagall mirando a Hermione-. Tengo mis propios medios para estar al corriente de muchas cosas aunque nadie me haya informado.
- ¿Quiere usted decir que sabía lo del Lipan antes de que Hagrid se lo dijera?- preguntó la castaña mirando a Minerva con asombro.
- Sí-. Confesó la profesora con satisfacción-. Como también sé que Harry la atacó cuando le clavó 5 uñas en la cintura, Hermione. Y por supuesto sé que usted tiene cosas de Lipan, pero no al mismo grado que Harry. Madame Pomfrey me aseguró que el antídoto que le administró a usted, evitaría que se convirtiese en un Lipan completo. Por desgracia, no puede borrar la carga genética que ya forma parte de su ADN, señorita Granger.
- Entonces tendré cosas de Lipan hasta el día que me muera…Yo pensaba que si matábamos al Lipan que contagió a Harry, la infección desaparecería. Y que a mí me ocurriría lo mismo porque después de todo Harry es el huésped del gen Lipan y yo sólo he recibido una parte de él.
- Si lo que usted dice pudiera ser cierto, señorita Granger…- continuó McGonagall-. Eso implicaría que para detener la infección en usted, deberíamos matarla al igual que mataríamos al Lipan original que atacó a Harry.
Al oír el razonamiento, Hermione miró asustada a Minerva. La anciana profesora colocó una mano en el hombro de la castaña y le dijo…
- No se angustie con cosas que aún no han sucedido. Le prometo que antes de llegar a ese punto, haremos con usted y el señor Potter todo lo que esté en nuestras manos para que sus respectivas infecciones no les lleve a cometer actos que no harían si fuesen ustedes mismos.
- Pero si no hay nada que pueda detener el contagio de Harry-. Dijo Hermione-. Yo misma lo he leído en el libro de los Lipans que me prestó Hagrid. Incluso busqué si había alguna manera de detener la transformación. Y no existe, señora. Es igual que con la maldición del hombre lobo. Cuando la víctima es atacada, el gen de la bestia se introduce en la sangre del herido y la persona ya no es persona sino mitad humano mitad animal.
- En efecto-. Dijo ahora Hagrid-. Lo que no sabéis ninguna de las dos, es que cuando se mata al lobo, queda sólo el hombre. Y al hombre sí se le puede controlar. Puede que no haya un antídoto para evitar la transformación de hombre a lobo o de hombre a Lipan. Pero sí existen remedios para controlar a un hombre medio humano media bestia.
Hermione no añadió nada, sólo miró asombrada a Hagrid. El cuál, tras decirle a Minerva "nos veremos mañana", agarró a Hermione de un brazo y la sacó de la cabaña.
Hagrid la llevó a un cobertizo que estaba oculto entre unos árboles. Dentro de él y tapada con una sábana, estaba su moto voladora. El buen hombre retiró la tela y sacó al exterior el transporte mágico. Cuando Hermione la vio iluminada por la luz de la luna, se emocionó.
- ¿Vas a llevarme en la misma moto en la que rescataste a Harry del faro donde le tenían sus tíos?- preguntó con nuevas lágrimas pero ahora de alegría.
- Sí-. Dijo Hagrid con clara ilusión en su rostro bondadoso-. Pensé que te gustaría montar en ella.
- ¡No puedo decirte cuánto!- exclamó la castaña sonriendo animada por primera vez, desde que recibió la noticia de la muerte de sus padres-. Si me vas a llevar en lo mismo que transportarte a Harry, eso quiere decir que me quieres casi tanto como a él. ¿Verdad?
- No Hermione-. Dijo Hagrid acariciándole el pelo castaño-. No te quiero casi tanto como a Harry, te quiero igual que quiero a Harry.
- ¡Gracias!- exclamó la castaña dándole un abrazo. Hagrid se agachó lo suficiente para que ella pudiese hacerlo cómodamente.
- Gracias a ti en todo caso…- dijo su amigo devolviéndole el abrazo-. Eres de las pocas personas que he conocido en este mundo mágico, que me respeta y quiere lo suficiente como para no sólo haberme ofrecido su amistad sino haberlo hecho de manera incondicional. Una vez se lo dije a Harry y ahora te lo diré a ti: Eres alguien muy especial, señorita Granger. No cambies nunca. ¿De acuerdo?
- No lo haré-. Pronunció la castaña llorando emocionada-. Yo tampoco quiero que cambies nunca, Hagrid. Y no me des las gracias por quererte y respetarte, ni tampoco por haberte ofrecido mi amistad. Yo soy quien debería agradecerte todo eso. Y si te quiero y respeto…es porque no me cuesta ningún trabajo hacerlo. Yo no elegí quererte ni respetarte, simplemente lo hice porque me salió de aquí-. Dijo tocándose el corazón-. Cualquiera que se tome la molestia de conocerte, Rubeus Hagrid, le será imposible no quererte y no sentir un verdadero respeto por ti, guardabosques de Hogwarts.
Hermione escuchó a Hagrid sollozar alto y con ganas. Entonces se apartó cuando Hagrid hizo lo mismo para sacar un pañuelo con el que sonarse la nariz.
- Y ahora si no te queda nada más que añadir…- dijo el semi gigante recuperando la compostura-. Sólo me queda decirte una cosa.
- ¿Cuál?
- ¡Sube pequeñaja!- pronunció Hagrid señalando la moto voladora.
Hermione lanzó una carcajada alegre al oír ese "pequeñaja" que sólo le decía Hagrid. Ella no lo pensó ni un segundo. Una vez que su amigo se hubo situado, él inclinó un poco la moto para ponerla a la altura de la castaña y ella montó detrás de Hagrid agarrándose a su cintura con las dos manos.
- ¡Estoy lista!
- ¡Agárrate fuerte Hermione y si tienes vértigo cierra los ojos!
- ¡No te preocupes por mí Hagrid, podré soportarlo!
Sin esperar más, Hagrid puso en marcha la moto y antes de que Hermione se lo esperase, comenzaron a ascender al cielo estrellado.
Fue un viaje que Hermione disfrutó como pocas cosas había disfrutado en su vida. Y cuando llegaron a la parte muggle del cielo de Londres, Hermione lanzó un hechizo para hacerles invisibles.
Hagrid aterrizó en el jardín de la casa de los padres de Hermione sin hacer ni un solo ruido gracias al hechizo Silencio que también había hecho su amiga.
- Sígueme Hagrid-. Dijo la Gryffindor sacando la varita del bolsillo de su túnica de Gryffindor-. Sé que no hace falta que te lo diga pero…no hagas ningún ruido. ¿De acuerdo?
El semi gigante asintió y tras ver cómo Hermione abría la puerta de su casa aplicando el Alohomora, pasó al interior cerrando la puerta lo más delicadamente que pudo.
Hermione pulsó el interruptor de la luz y Hagrid se encontró con el Hall. Siguiendo a su amiga, tiró a la derecha y llegó al Salón.
- Qué bonito-. Pronunció al ver la decoración. Hermione no contestó, estaba demasiado ocupada oteando el alrededor.
- No veo nada raro por aquí-. Dijo ella-. Miraré en la cocina.
De nuevo, Hagrid siguió a Hermione y como ocurrió con el Salón, no encontraron nada raro ni tampoco signos de lucha o rastros de sangre.
- Quizás los mataron arriba, en su dormitorio-. Comentó la castaña sintiendo cómo nuevas lágrimas inundaban sus ojos marrones-. ¿Me acompañas por favor?
- Por supuesto-. Dijo Hagrid agarrando una de sus manos-. Y si quieres llorar toda la noche, puedes hacerlo Hermione.
- Gracias-. Pronunció ella mirándole agradecida.
- De nada. Ahora sube, yo te seguiré. Así te cubriré las espaldas si algo inesperado sucede.
Hermione asintió y comenzó a ascender la escalera que conducía a la planta superior donde estaban los dormitorios.
La casa de la castaña tenía 3. Pero uno de ellos funcionaba como despacho, ya que ella era hija única y ese tercer dormitorio sobraba.
Al entrar en el despacho lo vieron todo en perfecto orden. Y al mirar en el siguiente dormitorio que era el de matrimonio tampoco vieron nada extraño ni con signos de violencia.
- ¿Quizás ocurrió en tu habitación?- preguntó Hagrid extrañado de no haber visto nada raro todavía.
- ¿Por qué los matarían allí?- cuestionó Hermione mirando a su amigo-. No tendría sentido. Mis padres no necesitaban entrar en mi dormitorio. Ellos siempre lo cierran cuando estoy en el colegio.
- Miremos de todas formas.
Un poco después, llegaron a la puerta. Hermione la abrió y encendió la luz.
- Nada-. Dijo ella mirando a Hagrid-. Esto no tiene sentido. En la planta baja no hemos visto signos de violencia ni rastros de sangre, tampoco por las habitaciones. Sólo nos quedan los dos cuartos de baño y el garage.
- ¿Dónde están los baños?
- Hay uno dentro de la habitación de matrimonio de mis padres y el otro está al final del pasillo por el que hemos caminado para entrar en los dormitorios.
- ¿Cuál quieres visitar primero?
- El del pasillo.
Sin añadir más, Hermione dejó su dormitorio y se encaminó seguida de Hagrid, hacia el cuarto de baño.
Él sabía que ella estaba nerviosa y muerta de miedo por lo que pudiera encontrarse, pero también sabía que si se ponía histérica o se desmayaba, se haría cargo de ella.
"No es la primera vez que la cuido."- pensó Hagrid caminando detrás de Hermione-. "Y la verdad es que no me cuesta ningún trabajo hacerlo. Después de todo, Hermione también ha cuidado de mí cuando lo he necesitado. Incluso se ha encargado de Grawp en una ocasión en que le pedí hacerlo. Ella no se merece esto. Es una persona demasiado buena para que tenga que pasar por algo semejante. Maldito sea quien se haya atrevido a quitarles la vida a los padres de esta mujer excepcional. Si las autoridades muggle o mágica no se encargan de hacer justicia, yo mismo buscaré a los asesinos y les borraré de la faz de la Tierra, lo juro."
- Hemos llegado-. Dijo Hermione sacando a Hagrid de sus pensamientos-. ¿Preparado?
Él asintió. La puerta chirrió al abrirse y en menos de dos segundos, Hagrid contempló un pequeño cuarto de baño consistente en un espejo, un lavabo, un váter y un plato de ducha con mampara de cristal ahumado. Y en esa estancia, como en las otras, no había absolutamente nada que indicase un asesinato.
- Sólo nos queda volver a la habitación de mis padres y mirar en su cuarto de baño-. Pronunció Hermione de nuevo-. Y también volver a la planta baja, acabo de acordarme que no hemos mirado en la Salita de estar ni tampoco en el sótano.
- ¿Ahí es donde está el garage?
- No, Hagrid. El garage está en el jardín-. Sin añadir otra cosa, Hermine y Hagrid abandonaron el baño pequeño y regresaron al dormitorio de los padres.
Al revisar la estancia tampoco vieron nada. Era como si ni siquiera lo hubiesen usado. Todo estaba limpio y en perfecto orden.
- Bajemos a la Salita de Estar-. Dijo Hagrid-. ¿Dónde está? Antes no la vi.
- Justo en frente del Salón, en la parte izquierda de la casa.
- Tu casa es muy grande, Hermione. Y también bonita-. Comentó Hagrid mientras seguía a su amiga por el hogar-. Se nota a leguas que es una casa llena de amor-. Pronunció mirando las fotos que había por los muebles y las paredes. En algunas estaban los padres de Hermione. En otras se la veía a ella con ellos y en otras estaba ella sola, siempre sonriendo-. Has sido una niña feliz. ¿Verdad?- cuestionó al entrar en la Salita de estar y ver un retrato de ella, riéndose ampliamente.
- Sí cuando estaba con ellos-. Dijo la castaña limpiándose una nueva lágrima que cayó al contemplar la foto que estaba mirando Hagrid-. En esa foto yo tenía 6 años. Y me reía porque mi padre estaba haciendo tonterías para alegrarme. Se me había caído un diente y al ver la sangre me asusté y comencé a llorar. Mamá intentó animarme diciéndome que por la noche vendría el hada de los dientes y me pondría un regalo bajo la almohada. Pero eso no me consolaba. La boca me dolía y no dejaba de sangrar.
Entonces mi padre me llevó al baño y me hizo beber agua y escupirla en el lavabo para enjuagarme. Me explicó que los dientes se caían para dejar paso a los definitivos que toda persona tiene cuando empieza a hacerse mayor. Y que eso de perder un diente era bueno porque significaba que yo estaba creciendo. Al comprender lo importante que era mudar los dientes comencé a calmarme. Pero mi padre no estaba satisfecho. Quería verme reír, así que me sacó del baño y me llevó al Salón, donde estaba mi madre. Él le dijo que trajese la cámara de fotos y yo le miré sin entender por qué quería sacar fotos en ese momento.
- Y cuando tu madre trajo la cámara fue cuando tu padre empezó a hacer el tonto para alegrarte. ¿Verdad?
Hermione asintió dejando salir una leve sonrisa.
- Recuerdo que en una de sus tonterías, hizo como que se golpeaba la frente con la pared. Y puso una cara de dolor tan cómica que no pude evitar reírme a lo bestia. Entonces él le dijo a mamá "¡Ahora Jane!" y ella me sacó la foto. Mis padres decían…que las fotos son recuerdos de grandes momentos de nuestra vida. Y ahora yo puedo decir que eso es verdad. Porque todas las fotos que tenemos en casa, son recordatorios de cosas importantes y felices que nos han pasado tanto a mis padres como a mí.
- En eso estoy de acuerdo, Hermione. ¿Dónde miramos ahora?
- En el sótano. Para bajar hay que acceder por una puerta que está en la cocina.
Al igual que había hecho antes, Hagrid la siguió. Deseando interiormente que esta vez, encontrasen algo que les diese una pista de lo que podría haber pasado. Pues no era nada normal que la casa estuviese en perfecto orden si se había cometido un crimen.
"A no ser…"- pensó el semi gigante bajando las escaleras que conducían al sótano-. "Que se hayan tomado la molestia de limpiar la casa tanto como para no dejar ni una sola prueba de lo que ha sucedido. Y si eso ha sido así, querrá decir que a los padres de Hermione no los mató una sola persona, sino varias."
- Hagrid-. Dijo la voz de Hermione llamando su atención.
- Estoy detrás de ti. ¿Ocurre algo?
- No hay luz.
- Ya me he dado cuenta. ¿Dónde está el interruptor?
- Hay dos. Uno al principio y otro al final de las escaleras. El primero no lo pulsé porque veía bien. Pero el último debería iluminar la planta baja del sótano y no funciona. A ése sí le he dado.
- ¿Podría ser un cortocircuito?
- Es posible. Voy a comprobarlo. ¡Lumos!
La punta de la varita de Hermione se iluminó, dejando salir la suficiente luz para alumbrar un poco la estancia. Ella terminó de bajar los últimos peldaños y comenzó a caminar por el sótano seguida de Hagrid. Que estaba en absoluto silencio mientras la acompañaba.
- Nada por aquí-. Dijo la castaña llegando a la primera parte del sótano-. Si seguimos recto llegaremos al cuadro eléctrico.
Un poco después, Hermione se encontraba abriendo la puerta del aparato que ocultaba los interruptores de toda la conexión eléctrica de la casa. Ella subió el interruptor general del sótano, que estaba bajado y al hacerlo, la estancia se iluminó. Entonces Hagrid se giró y al hacerlo pronunció un claro…
- Oh no…
Que hicieron comprender a la castaña que él había descubierto algo.
- ¿Qué has visto Hagrid?- cuestionó Hermione oculta tras su espalda.
- Algo que tú no deberías ver jamás-. Dijo su amigo girándose y tapándole los ojos con una mano. Entonces la cogió en brazos y usó la otra mano para apoyar la cara de Hermione en su cuello, haciendo algo de fuerza para que ella no pudiese despegarla.
- ¡Hagrid déjame mirar!- pidió Hermione mientras sentía cómo él caminaba deprisa hacia las escaleras.
- No-. Fue todo lo que él dijo apresurando aún más sus pasos.
- ¡Hagrid por favor!- rogó ella llorando esta vez-. ¡Quiero ver lo que tú has visto. Quizás sea horrible, seguramente me causará impacto, pero quiero verlo. Son mis padres Hagrid! ¿Es que no lo entiendes?
- Créeme, Hermione, lo entiendo-. Pronunció Hagrid subiendo los escalones-. Pero entiende tú algo…- dijo una vez que hubo salido del sótano y cerrado la puerta-. Lo que hay ahí abajo no es algo que debas ver ni tampoco recordar-. Añadió con lágrimas en los ojos y apartando la cara de Hermione de su propio cuello. Entonces ella le miró.
- Llevo siete años de mi vida viviendo cosas que no debería ver ni recordar. Sobre todo las que han tenido relación con Voldemort y sus Mortífagos-. Dijo la castaña intentando convencerle de que podía afrontar lo que fuera-. Vi cómo moría Sirius tras aquél velo mágico cuando estábamos en el Departamento de Misterios. Vi también cómo Voldemort torturaba a Harry durante la batalla final. Me he visto a mí misma matando a varios Mortífagos y tengo grabado en la memoria la expresión de sus caras. Como si no pudiesen creerse que una chica de diecisiete años que tenía entonces pudiera vencerles.
- Lo que yo he visto ahí abajo no tiene nada que ver con eso. Sin embargo puedo decirte, que será una visión que nunca olvidaré, Hermione. No quiero que tú lo recuerdes también. Por mucho que sean tus padres, has de comprender algo: quédate con los recuerdos bonitos que tienes de tu vida con ellos. Eso es todo lo que necesitas ahora.
- Te equivocas, Hagrid. Lo que yo necesito es saber lo que les ha sucedido.
- Eso ya lo sabemos, Hermione. Los han matado. De una manera horrible. Una forma que ningún ser humano debería haber empleado con otro. Lo único que puedo decirte…Es que no quiero que veas lo que yo he visto. Te aseguro pequeña que lo hago por tu bien. Te quiero lo suficiente como para no dejarte contemplar algo que podría traumatizar hasta la persona con más entereza que yo haya conocido. Y esa persona eres tú.
- Gracias…- dijo Hermione acurrucándose más en él.
Al sentirla menos tensa, Hagrid aflojó su agarre sobre ella. Él creyó que Hermione lloraría o algo por el estilo. Lo que nunca llegó a imaginar Hagrid fue que Hermione aprovecharía esa pérdida de fuerza, para dejarse caer y levantarse lo suficientemente rápido como para salir corriendo hacia el sótano.
- ¡Hermione no!- gritó Hagrid corriendo detrás de ella-. ¡No lo hagas por favor, no bajes ahí!
Sus ruegos fueron inútiles. Con un potente salto, la castaña evitó los últimos escalones y aterrizó de pie en el suelo del sótano. Ella volvió a la parte del cuadro eléctrico y cuando ladeó la cara recordando hacia dónde había estado mirando Hagrid antes, se quedó helada de la impresión.
Allí mismo, colgados de dos vigas del techo, estaban los cuerpos de su padre y su madre. Llenos de sangre y con signos claros de tortura.
Con el cuerpo lleno de temblores por el horror que sentía, Hermione dio varios pasos acercándose más a quienes la habían traído al mundo.
Su mano se estiró lo suficiente hasta tocar la pierna de su padre, que estaba colgando por encima de su cabeza castaña.
- Pero quién…ha podido haceros algo así-. Dijo ella llorando sin medida mirando tanto a su padre como a su madre. Entonces olió a pelo quemado y se dio cuenta que tanto uno como otro, tenían signos de haber sido electrocutados-. Oh no…- pronunció al contemplar cómo además tenían varios agujeros por el pecho-. ¿Es que no tuvieron bastante con daros descargas que también tenían que apuñalaros? ¡Pero qué clase de asesino es éste!- Exclamó gritando y dejándose caer de rodillas al suelo-. ¡Por qué a vosotros. Por qué así!
Entonces lanzó un "¡Ahhhh!" tan alto, que Hagrid pensó que luego se quedaría muda.
- ¡Hermione!- la llamó él cuando consiguió llegar hasta ella. La castaña no contestó, sólo se puso en pie y justo al hacerlo, se desmayó.
Tal y como había hecho antes, Hagrid la cogió en brazos. Él no quiso reanimarla, sólo sacarla de allí cuanto antes.
Con el cuerpo inconsciente de su amiga, el semi gigante echó a correr como si fuese a él a quien persiguieran. Y en cuanto salió del sótano, corrió hasta el Salón, agarrando dos marcos de fotos. Uno era el que había visto con Hermione. La otra era sólo de los padres de ella. Hagrid quería llevárselas a Hogwarts, para que Hermione pudiese ver a sus padres en un aspecto que no fuese el de dos personas con caras de sufrimiento.
De madrugada, la moto del semigigante aterrizó en el suelo de los terrenos del lago. Con Hermione aún sin sentido, él volvió a su cabaña, esperando que McGonagall estuviese allí.
Al abrir la puerta vio su hogar vacío y comprendió que la anciana profesora estaría en el castillo.
Hagrid caminó hacia Hogwarts, subiendo las colinas como si aquello no le costara en absoluto, ni aún llevando un peso muerto como era ahora Hermione Granger. Que tenía la cara caída hacia atrás con una expresión de shock absoluto.
- Vas a ponerte bien-. Dijo el semi gigante sintiendo cómo dos lágrimas caían de sus ojos marrones-. Lo peor ya ha pasado. Has visto lo que necesitabas. Ahora sólo tienes que despertar y ser tú de nuevo-. Pronunció colocando la cara de Hermione en el cuello de él y sin dejar de llorar mientras caminaba-. No hay derecho…- añadió mientras se acercaba al monumento de piedra que había antes de llegar al puente de madera-. No hay derecho a algo así. Cómo puede haber gente tan mala como para cometer un acto semejante.
Aún con los ojos llenos de lágrimas, Hagrid caminó hasta divisar el puente de madera que daba acceso a las puertas del colegio. Los sonidos de los pasos del semi gigante se hicieron más fuertes cuando sus piernas comenzaron a correr una vez que hubo entrado en Hogwarts. Sólo se detuvieron cuando su dueño divisó la enfermería. Entonces, Hagrid pronunció un alto y claro "¡Poppy!" que podrían haber despertado hasta a un muerto.
La puerta de la enfermería se abrió revelando la cara adormilada de la enfermera más eficiente que tenía la institución escolar. Ella no necesitó preguntar "¿qué ocurre Hagrid?", sólo tuvo que ver la cara de angustia que tenía su amigo semi gigante, antes de apartarse lo suficiente como para dejarle pasar.
El guardabosque de Hogwarts no tardó nada en entrar en la estancia y correr hasta la habitación de las camas, donde dejó a Hermione en un lecho que estaba al lado del de Harry Potter. Quien estaba durmiendo desde hacía horas.
Al ver la expresión de la cara inconsciente de Hermione, la señora Pomfrey entendió que algo horrible le había sucedido a la Gryffindor para provocarle un susto considerable. Más no necesitó preguntar qué porque antes de pronunciar palabra, escuchó la voz de Hagrid decirle…
- Durante la tarde han asesinado a los padres de Hermione en su propia casa. McGonagall nos lo contó. Hermione y yo fuimos hasta el hogar de ella para ver si podíamos descubrir algo. Lo que no pensábamos ni por asomo era encontrarnos al padre y la madre colgados de una de las vigas del sótano, con claros signos en sus cuerpos de haber sido electrocutados en las piernas y apuñalados en el pecho.
- ¿Có…mo has dicho?- pronunció Madame Pomfrey completamente impactada por lo que acababa de escuchar.
- He dicho…Que a los padres de Hermione Granger los han asesinado de una forma horrible y cruel, Poppy. Ignoro si fueron criminales del mundo muggle o mágico, pero no creo que fuesen Mortífagos. Todos murieron en la guerra. Y si queda alguno por ahí que no conozcamos, no creo que se moleste en usar esos métodos a la hora de matar a dos muggles. Esto ha sido obra de algún enfermo mental. Uno que no sólo está loco sino que es cruel en extremo. ¿Crees que podrás reanimar a Hermione antes de que amanezca?
- Por supuesto que puedo, Hagrid-. Dijo la enfermera remangándose las mangas de su camisa larga, para empezar a tratar a la Gryffindor de inmediato-. Aunque yo preferiría que descansara el resto de la noche, considero más prudente despertarla para que ella misma nos diga cómo se siente. Además, debo verla consciente para comprobar si está bien. Tengo que mirarle los ojos, ver si las pupilas están dilatadas, si ella responde a ciertos estímulos que usaré para ver sus reflejos…Y todo eso no puedo hacerlo si ella sigue inconsciente.
- ¿Puedo hacer algo para ayudarte?
- No Hagrid, gracias de todas formas.
- ¿Y puedo quedarme o tengo que salir para que la desvistas como hiciste en su momento con Harry?
- Puedes quedarte, Hagrid, ahora mismo no necesito desnudar a la señorita Granger. Presiento que no tiene ninguna herida física, sólo psíquica. Y para tratar ese tipo de dolencia, no necesito quitarle la ropa al paciente, sólo hacerle hablar y escuchar cómo se siente.
- Pues empieza ya por favor, no me gusta ver así a Hermione.
- Tranquilo Hagrid-. Dijo Poppy dándole un apretón en la mano como muestra de apoyo y comprensión-. Ella se recuperará, siempre ha sido una mujer fuerte y valiente con unas inmensas ganas de vivir, igual de fuertes que las que tiene Harry Potter. Quien por cierto ya tiene mejor color que esta mañana.
- No quiero sonar desconsiderado ni nada por lo que voy a decir ahora, Poppy, pero en estos momentos…Harry Potter es la última de mis preocupaciones. Quien de verdad me importa es la mujer que yo mismo he traído inconsciente. Se desmayó justo después de ponerse en pie. Hermione cayó de rodillas al suelo cuando vio los cuerpos colgados de sus padres. Y los vio sin que yo quisiera. Yo les vi primero y para evitarle a ella el sufrimiento, le tapé los ojos con una mano y la cogí en brazos. Entonces subí las escaleras corriendo para sacarla del sótano. Pero luego Hermione se liberó y saltó de mis brazos al suelo y volvió a entrar en el sótano. Cuando llegué hasta ella estaba gritando con todas sus ganas. Creo que no he oído jamás gritar a nadie tan alto y de manera tan sentida, como gritaba ella.
- No me extraña nada que lo hiciera. Creo que cualquier persona reaccionaría igual que la señorita Granger si se hubiese encontrado con los cuerpos sin vida de sus progenitores, colgando de una viga del techo.
- Y no sólo eso, sino con signos claro de haber sufrido una tortura horrible y dolorosa.
- ¿Tenéis alguna pista de quién ha podido ser?
- Ninguna todavía. Pero Hermione le dijo a Minerva que en su mundo muggle, existían personas que eran muy crueles y malvadas. Quizás el asesino no pertenece a nuestro mundo después de todo. Espero que pronto lo atrapen y le den su merecido. Cualesquiera que pueda ser dentro de las leyes que tengan los muggles.
- Pues yo lo único que espero ahora mismo es que la poción que acabo de inyectarle a Hermione, la despierte antes de que caiga en un sueño tan profundo del que no despierte ni con la medicina mágica.
- ¿Quieres decir, que podría morirse aún estando desmayada?
- Ahora mismo no sé si está desmayada o en coma, Hagrid. Su estado aparenta las dos cosas. Respira muy despacio, su cuerpo no se mueve. Ni si quiera sus ojos cerrados lo hacen. Y de todos es sabido que cuando una persona sueña, los ojos se mueven en determinados momentos del sueño. Los de Hermione están tan quietos como los de una estatua. Y eso es algo que me preocupa.
- ¿Y cómo sabremos si ha caído en coma?
- Sólo si los remedios que estoy empleando en ella no surten efecto.
- ¿Qué puede ocurrirle a Hermione si cae en el coma ese del que estás hablando?
- Que podría estar días, meses o incluso años, bajo ese sueño profundo hasta que su cerebro decidiera despertarla o hasta que su corazón quisiera pararse de repente.
- ¿Has tenido alguna vez algún estudiante en coma, Poppy?
- En el colegio no. Pero cuando estudiaba enfermería hice mis prácticas en San Mungo y allí sí vi a varios pacientes en coma. Son como durmientes eternos. Muy pocos despiertan. Y algunos cuando lo hacen, tienen el cerebro dañado y ya no vuelven a ser los mismos que fueron antes de caer en el coma profundo.
- ¿Puede recuperarse una persona aunque tenga el cerebro dañado?
- Puede volver a hablar, pero a veces no puede caminar. Y en otras…aunque ande y camine se nota a leguas que algo más le ocurre. Porque sus movimientos y expresiones no son los propios de una persona que está completamente bien sino los de una persona con problemas cerebrales. ¿Entiendes?
- Quieres decir… ¿Qué Hermione podría despertar y ser disminuida psíquica de repente?
- Sí Hagrid, pero espero de corazón que algo así no le ocurra a ella. Con la muerte de sus padres ya ha tenido suficiente.
- Estoy completamente de acuerdo contigo en esa opinión, Poppy.
- Mira…- dijo la enfermera para que Hagrid se acercase más a donde estaban las dos mujeres-. Parece ser que los ojos de Hermione se están moviendo un poco. Quizás esté soñando después de todo. Eso es bueno, Hagrid. Creo que puedo decir que el coma está descartado.
- No cantemos victoria tan pronto, Poppy, aún no ha despertado.
- Puede que pronto lo haga-. Pronunció la enfermera mágica contemplando cómo Hermione se movía inquieta en la cama donde estaba tumbada.
La cabeza de la castaña iba de un lado a otro mostrando así la angustia que ella sentía en su estado inconsciente y cuando tanto Hagrid como Pomfrey oyeron aquél…"No no" que dijeron los labios de ella, supieron que estaba viendo algo desagradable en su sueño. Terminaron de confirmarlo, cuando Hermione abrió los ojos pronunciando un alto "¡Papá mamá noooo!" que también despertó a Harry. El cuál, se encontraba de lado y de cara a su mejor amiga. Y cuando la vio sentada en la cama y con el cuerpo lleno de temblores, supo que sufría un ataque de nervios tremendo.
- ¿Qué le ha ocurrido?- dijo levantándose con rapidez de la cama y sentándose en el filo de la de Hermione-. Hermione…- dijo mirándola agitarse-. ¿Qué te pasa, por qué gritas así?- preguntó con clara preocupación. Él le retiró el pelo de la cara y cuando vio la expresión de ella, sintió que su corazón se rompía de repente.
- ¡No no no no no no no no!- gritó Hermione de cara a Harry pero sin mirarle realmente. Tenía la vista perdida en un punto que ninguno de ellos enfocaba. Era como si sólo ella pudiese ver lo que estuviese contemplando.
- Señor Potter…- dijo Poppy en tono suave para no alterar más a la castaña-. Retírese de la cama y vuelva a la suya, tengo que calmar a la señorita Granger y con usted delante de ella, no puedo hacerlo.
- No pienso moverme de aquí hasta que alguien me diga qué le pasa a Hermione. Por qué no deja de llorar y llamar a sus padres y por qué tiene la mirada perdida.
- Han asesinado a sus padres, Harry-. Dijo Hagrid aún contemplando la cara sufriente de la castaña-. Ocurrió durante la tarde. McGonagall nos lo dijo hace horas. Hermione y yo fuimos a su casa para investigar y allí nos encontramos a su padre y madre colgados de dos vigas del sótano. Tenían signos claros de haber sido torturados con electricidad y un arma afilada. Creemos que los apuñalaron. Pero no tenemos ni idea quién pudo hacerlo ni tampoco por qué.
- Mortífagos no, desde luego-. Dijo Harry aún mirando a Hermione llorando desconsolada-. Todos murieron en la guerra. Lo que me lleva a pensar que a sus padres los ha matado un muggle psicópata. Hay muchos en nuestro mundo, Hagrid. Y no siempre los cogen. Aunque espero que al que asesinó a los padres de Hermione no sólo lo atrapen sino que lo ejecuten. No se merece menos que eso.
- ¡Mamá, papá, por quéee!- gritó la castaña con todas sus fuerzas. Hagrid y Poppy dejaron salir un sollozo, Harry sin embargo, lloró ante la simple visión de contemplar a su mejor amiga sufriendo tanto.
- Dejadnos solos-. Dijo la voz de Potter sin dejar de mirar a Hermione en ningún momento-. Necesito estar a solas con ella. Creo que puedo lograr que se tranquilice. Pero sólo puedo hacerlo si no hay nadie más que Hermione y yo en la habitación.
- No puedo irme dejando así a la señorita Granger-. Dijo Poppy sacando una inyección del bolsillo de su delantal de enfermera-. Lo mejor será que le inyecte un sedante. Eso la hará dormir y así se relajará. Es lo que más necesita en el estado en que se encuentra.
- Usted no pinchará a Hermione-. Dijo Harry mirando a Madame Pomfrey más que serio-. Lo que tiene mi mejor amiga no se irá con un sedante. Créame señora, hablo por experiencia propia. Cuando Sirius murió yo también me puse histérico. Puede que luego me recuperase lo suficiente como para salir del Departamento de Misterios y poder enfrentarme a Voldemort, pero cuando volvimos al colegio…La primera ocasión en que me quedé solo me puse incluso peor de cómo está ahora Hermione. En aquella ocasión no había nadie que me inyectara sedantes y después de un rato sacando mi dolor, conseguí calmarme.
- Entonces deberíamos dejar sola a Hermione para que ella también se calme por sí misma-. Dijo Hagrid pensando que si a Harry le funcionó, a la castaña también le valdría.
- Hermione no puede quedarse sola en un estado semejante-. Dijo Poppy-. Quién sabe lo que podría hacer si nadie la vigilase. ¿Y si le da por suicidarse saltando desde una de las ventanas de la enfermería? Podría ocurrir, después de todo ella no es dueña de sus emociones ahora mismo. Ni siquiera reacciona mientras hablamos. Puede que tampoco sea consciente de que estamos aquí.
- Yo puedo hacer que regrese a la realidad-. Dijo Harry volviendo a mirar a Hermione-. Sólo necesito intimidad. Con vosotros mirándonos no podré hacer lo que quiero.
- ¿Y qué es lo que quieres hacer con Hermione, Harry?- preguntó el semi gigante con curiosidad sana-. ¿Darle bofetadas a ver si así reacciona?
- No digas disparates-. Añadió el moreno meneando un poco la cabeza-. A mí jamás se me ocurriría hacerle eso a Hermione.
- Pero sí pudo morderla en el cuello para beberse su sangre-. Dijo Madame Pomfrey esta vez-. Aunque entiendo que cuando usted lo hizo, no era usted mismo sino otro Harry dominado por los instintos del Lipan.
- ¿Vamos a seguir perdiendo el tiempo con esta conversación?- preguntó el moreno al ver nuevas convulsiones en el cuerpo de Hermione-. Porque yo preferiría que me hicieseis caso y me dejarais solo con mi mejor amiga. Creedme cuando os digo que sé cómo calmarla. Al menos sé cómo intentarlo. Y os aseguro que no necesitaré hacerle daño físico a ella. Sólo necesito que Hermione me escuche. Ella siempre lo hace cuando estamos solos. Así que os lo ruego una vez más, marchaos.
- Está bien-. Dijo Hagrid agarrando de un brazo a Madame Pomfrey. Entonces la miró-. Hagámosle caso, Poppy. Algo me dice que Harry tiene razón y sabe cómo hacer que Hermione vuelva al mundo real. Si el chico quiere estar a solas con ella yo no veo el mal que puede hacer eso. Y de sobras sé, que Hermione Granger confía en Harry Potter como no confía en nadie más de este colegio.
Harry sonrió al oír lo último que había dicho Hagrid. Y se sintió tremendamente aliviado cuando escuchó cómo los pasos del semi gigante y la señora Pomfrey, abandonaban la habitación de las camas.
Una vez solo con ella, Harry la miró a los ojos y con voz suave, la llamó.
- Hermione…- dijo apartándole nuevos cabellos castaños que habían caído en su cara-. ¿Puedes oírme? Soy Harry. Estoy aquí, en la enfermería. Si me oyes mírame, por favor.
La mirada marrón de su mejor amiga seguía perdida en algún punto de la habitación. Harry intentó descubrir hacia dónde estaba enfocada, pero no podía saberlo.
Hermione miraba al frente, hacia la ventana, sin embargo, no había nada anormal en el objeto que le hiciese pensar a Harry que allí hubiese algo más que cristal y madera.
- ¿Hermione?- preguntó de nuevo intentando que le prestase atención-. Hermione… ¿Me oyes o no?
La Gryffindor no respondió con palabras pero sí con un parpadeo leve. Harry intuyó que era un "sí" no verbal.
- ¿Sabes quién soy?
De nuevo, Hermione parpadeó y eso hizo sonreír a su mejor amigo. Contento de que ella le escuchase hablar.
- Estás en estado de shock, creo. Y yo no tengo ni idea de si el sedante que quería inyectarte la señora Pomfrey te haría bien o no. Lo que sí sé es que yo también he pasado por un dolor parecido al que tú has sufrido cuando has visto el cuerpo de tus padres.
Al oír la referencia a los padres de ella, el cuerpo de Hermione tembló más que antes. Harry supo que había sido un error mencionárselo.
- Tranquila…- dijo con suavidad tocándole el rostro con delicadeza-. Es normal que sufras, pero no quiero que te pongas así-. Y acercándose al oído más próximo de Hermione susurró en voz baja…- Sé que estás sufriendo mucho y que ahora sientes que estás sola en el mundo y que has perdido a las dos personas más importantes de tu vida. Pero quiero decirte algo, Hermione Granger. Tú no estás sola, nunca lo estarás porque…Me tienes a mí-. Confesó dejando caer una lágrima, que impactó en la frente de su mejor amiga.
- Y si tú ahora te encierras en ti misma y no vuelves al mundo real, entonces seré yo quien se quede completamente solo porque tú eres mi máximo apoyo, Hermione. Eres la persona que da sentido a todo lo que soy. No puedes ni si quiera hacerte una idea de lo importantísima que eres para mí. Y si ahora te pierdo porque prefieras quedarte en tu propio mundo de sufrimiento, aislándote de la realidad y mirando más allá de lo que yo mismo soy capaz de percibir, entonces…
Dijo Harry dejando salir varios sollozos claramente audibles.
- Entonces yo también me rendiré y pasaré de todo, hasta de sobrevivir. Tú siempre me has dicho que no hay que rendirse nunca, que las personas debemos luchar y seguir adelante por muy mal que lo podamos pasar a veces. Ahora yo noto que tú estás sufriendo mucho por haber visto a tus padres muertos, pero quiero que entiendas algo, Hermione: Si tú no te recuperas y vuelves a ser la que eras, yo no podré seguir adelante con mi vida. No lo haré…No sin ti.
Él le dio un beso en la frente, dejando su propia frente en la de Hermione. La cuál, seguía llorando pero ahora más bajo. La voz de Harry Potter volvió a oírse ahora suplicante cuando le dijo…
- Por favor, te lo ruego…Sal de este estado y mírame. Estoy contigo, estoy aquí-. Entonces la abrazó fuerte, dándole un beso a la parte trasera del cuello de Hermione, quien seguía llorando y temblando, pero con menos fuerza que antes-. Estoy aquí…-repitió Harry llorando aún abrazado a ella-. Estoy aquí y aquí seguiré, Hermione Granger. No voy a dejarte, jamás lo haré. Porque tú misma no me has abandonado nunca, ni tan si quiera cuando peor lo estaba pasando o cuando más furioso me sentía y no me apetecía estar acompañado. Yo sé que ahora mismo no estás furiosa, sólo destrozada. Pero quiero que sepas que ese dolor no tienes por qué sufrirlo tú sola. Puedes compartirlo…conmigo.
- Nn…No, no…- escuchó que dijo la voz de Hermione-. No no no no no-. Pronunció con la voz rota-. No…
Harry lloró más aún, contestando lo contrario que decía Hermione.
- Sí…sí, sí…- dijo apartándose y volviéndola a mirar a los ojos marrones que tanto le gustaban-. Sí que puedes, Hermione, por supuesto que puedes. Tú misma me lo has dicho mil millones de veces. Cuando una persona sufre, lo mejor que puede hacer es contar lo que siente porque la pena cuando se comparte, siempre es más ligera que si se lleva en soledad. Ahora yo quiero que tú me digas todo lo que sientes.
Por favor, háblame. Mírame y dime qué tienes dentro. No me importa que llores sin parar, de verdad que no me sentará mal. Tú no eres Cho Chang. No te le pareces en nada. Ella lloraba por todo, tú sólo lloras cuando estás sufriendo mucho. Y no necesito que me lo confirmes para saber que lo haces. En mi vida había visto esta expresión en tu cara. Y la verdad es que no me gusta verla. Lo que yo quiero…es verte feliz. Estás tan linda cuando sonríes…
"Si tan sólo supieras lo no sólo linda, sino hermosa que me resultas a veces."- pensó la mente de Harry, transmitiéndoselo a Hermione sin que él se pusiera a pensar en aquellos instantes que ella lo escucharía en su propia cabeza. Una cabeza que no dejaba de mostrarle una y otra vez la imagen de su padre y madre colgados del techo del sótano y con signos claros de haber sido torturados antes de morir.
- Hermione por favor…- dijo la voz de Harry de nuevo-. Despierta y vuelve conmigo, te lo suplico-. Una nueva lágrima cayó en la frente de Hermione cuando Harry le dio un nuevo beso.
Esa lágrima descendió por la cara de ella y cuando él le dio no sólo otro beso sino un abrazo más fuerte que el anterior, ocurrió algo fuera de lo normal: los brazos de Hermione se movieron para cruzarse en la espalda de Harry Potter y cuando él lo sintió, no pudo más que apartarse y mirarla con claro asombro en su rostro masculino-. ¿Hermione?
Preguntó con una leve esperanza de que ella sí respondiera ahora o como mínimo, le mirase.
- ¿Hermione puedes verme ahora?- dijo Harry con sus ojos verdes llenos de lágrimas-. Mírame…-suplicó-. Por lo que más quieras mírame a los ojos y dime que estás bien.
Los ojos marrones de su mejor amiga se movieron para dejar de contemplar la ventana y quedarse fijos en las esmeraldas que Harry había heredado de su madre. Pero Harry no estuvo seguro de si ella le veía realmente hasta que escuchó la voz de Hermione pronunciar un "¿Harry?" que le hizo no sólo llorar sino además de alegría.
- Estoy aquí, Hermione-. Dijo él llenando de besos la frente y mejilla de su mejor amiga-. Siempre estaré aquí, te lo prometo.
- No quiero promesas…- dijo la voz de ella mirándole a los ojos tal y como él le había pedido-. No necesito que me prometas nada. Ni tan si quiera…estar conmigo. Porque yo sé que siempre lo estás. Aún cuando no te veo…Tú siempre estás aquí-. Añadió ella con lágrimas en los ojos y señalándose el corazón-. Y ése es un lugar del que no puedo sacarte, ni tan si quiera intentándolo. Y la verdad es que no quiero intentarlo. Tú eres…demasiado importante para mí como para querer arrancarte de aquí dentro-. Pronunció volviendo a señalarse el órgano vital. Harry sólo podía contemplarla sin dejar de derramar lágrimas-. Y yo…-dijo de nuevo Hermione-. Sólo quiero que sepas…Que te agradezco mucho que me hayas hecho volver, Harry.
- ¡No no!- dijo Harry meneando la cabeza antes de colocar sus dos manos en la mandíbula de Hermione-. Gracias a ti en todo caso por volver conmigo. Por un momento pensé que no querías hacerlo. Estabas tan encerrada en ti misma, que creí que no responderías a mi voz.
- Estaba en un lugar del que no podía salir, Harry. Tenía la mente perdida en el recuerdo de cuando vi a mis padres muertos. Aún no sé quién pudo matarlos. Pero sí sé que no me quedaré quieta esperando que alguien me lo diga. Voy a irme al mundo muggle y denunciar su asesinato. Es posible que nadie lo sepa todavía. Después de todo a mis padres no los mataron en plena calle sino en el sótano de nuestra casa. Supongo que pasará un tiempo hasta que la gente los eche de menos. Pero yo no estoy dispuesta a dejar que mis padres se queden ahí hasta que la policía decida acudir al domicilio y descubrir sus cadáveres.
- ¿Cuándo quieres irte?- preguntó Harry dejando ahora sus manos en los hombros de Hermione.
- Si McGonagall me da permiso, mañana. En cuanto Madame Pomfrey me dé el alta, prepararé lo necesario para estar fuera unos días. Supongo que la policía querrá interrogarme.
- Iré contigo-. Dijo él con decisión. Hermione sonrió al escuchar de su mejor amigo, la misma frase que en su momento le dijo a ella Hagrid.
- Por supuesto-. Dijo la castaña sonriendo también-. Sería natural que quisieras acompañarme después de todas las veces en que yo misma te he acompañado cuando buscábamos los Horrocruxes o cuando teníamos alguna de nuestras aventuras.
- Esto no es una aventura-. Añadió Harry mirándola a los ojos-. Sólo se trata de hacer justicia. Y yo quiero ayudarte a que eso sea posible, Hermione. Si hace falta mentiré y diré que estaba contigo cuando encontraste a tus padres.
- No quiero que mientas, Harry-. Apuntó ella en ese tono de "eso no se hace" que solía usar con él cuando quería demostrarle que no estaba bien lo que él proponía-. Las mentiras siempre traen más mentiras y también cosas malas. Tú y yo siempre hemos sido sinceros el uno con el otro. Ahora no quiero que eso cambie ni aunque sea para ayudarme. ¿Entiendes?
- Yo siempre entiendo todo lo que tú me explicas o incluso enseñas, Hermione. Gracias por decirme que no quieres que mienta. Aunque supongo que no hace falta que te diga que sería capaz de mentir por ti incluso delante del propio Ministro de Magia o de cualquier otra persona que pudiese interrogarnos.
- Claro que no hace falta que me lo digas, Harry. Aunque agradezco que lo hagas. Y ahora…me gustaría dormir un poco. ¿Puedes soltarme?
- Oh sí, por supuesto. Perdona-. Pronunció apartando las manos de sus hombros y dejando que ella volviera a tumbarse en la cama. Hermione quedó bocarriba aún mirándole. Harry no esperó más para ponerse de pie y prepararse para volver a su propio lecho.
- No vuelvas a decir eso-. Dijo Hermione justo antes de que él llegase a la cama.
- ¿Qué no vuelva a decir qué?- preguntó Harry girándose de nuevo para mirarla.
- No vuelvas a decir "perdona", sólo porque me estuvieras tocando, Harry Potter. A mí no me molesta que me agarres los hombros, ni tampoco la cara o incluso que me abraces. En realidad no me molesta para nada, que seas cariñoso conmigo. Creo que una vez te dije que me encanta que seas cariñoso. Es en esos momentos cuando más siento que te importo. Y para mí…es muy importante e incluso esencial…que las personas a las que quiero y con quien yo misma soy cariñosa, me den cariño.
Harry no añadió nada, sólo corrió lo necesario hasta llegar a la cama de Hermione. Una distancia que no tenía más de 5 pasos caminando.
Aún sin pronunciar palabra, el moreno se colocó al lado de donde estaba su mejor amiga y de repente, se tumbó a su lado. Poniéndose también de lado para no agobiar a Hermione. Pues la camas de la enfermería no eran de dos personas sino individuales.
Al verlo tumbado junto a ella, Hermione abrió los ojos con asombro durante un instante. Jamás pensó que él se atrevería a hacer algo así. No cuando él mismo le preguntó a ella en otra ocasión, por qué se había metido en su cama cuando él mismo estaba en otra de la enfermería. Lo único que se le ocurrió pensar a Hermione, fue que si Harry lo había hecho, era porque estaba repitiendo algo que ella misma había hecho con él y si él lo copiaba, sería porque pensaba que eso le gustaría.
Hermione lo miró esperando que dijese algo, pero viendo que Harry seguía sin decir nada, optó por contestarle no con palabras, sino con lenguaje corporal.
Con suavidad, se colocó de lado y de cara a su mejor amigo. Nada más hacerlo, le miró a los ojos y sonrió. Atreviéndose a hacer algo que sólo había hecho con Hagrid cuando ella lloraba delante del semi gigante y quería que él la consolara: Hermione colocó su cara en el pecho de Harry y le abrazó. Sonriendo al notar cómo él también la abrazaba.
- Gracias…- dijo ella dejando caer una nueva lágrima pero esta vez de alegría y agradecimiento sincero-. Gracias por tumbarte conmigo y por corresponder a mi abrazo. Sé que no estás acostumbrado a compartir una cama conmigo, Harry Potter. Igualmente quiero que sepas que yo tampoco suelo tumbarme con hombres en una cama. Creo que es la segunda vez que lo hago.
- ¿La segunda?- preguntó Harry sintiéndose descolocado-. ¿Y cuándo fue la primera?
- ¿No lo recuerdas?- dijo Hermione riéndose un poco por lo bajo-. Cuando me tumbé contigo en la cama y tú despertaste preguntándome por qué estaba ahí contigo. Dijiste que no te molestó que lo hiciera, pero que no estabas acostumbrado a compartir una cama conmigo. Y como ahora has sido tú el que ha elegido acostarse conmigo, supongo que en estos momentos no te molesta. ¿Verdad?
- Bueno…- dijo Harry sintiéndose algo tímido de repente-. Es cierto que no estoy acostumbrado a compartir la cama con una chica. Ni tan si quiera con mi mejor amiga por mucho que ella ya se metiera en mi cama de la enfermería una vez. Pero recuerdo…que esa misma amiga me dijo en una ocasión, que existe una primera vez para todo y ahora yo soy quien decide por primera vez, meterme en la cama de una mujer.
- Técnicamente ésta no es mi cama, más bien de la enfermería. Pero se podría interpretar como mía al ser yo la primera que la ocupa.
- Hermione…
- Qué Harry…
- Eres única en tu género-. Dijo él mirándola sonriente-. No cambies nunca. ¿De acuerdo?- pronunció Harry igual que lo hizo Hagrid con Hermione, sin que Potter lo supiera por el momento.
- No lo haré-. Respondió ella de la misma forma que se lo dijo a su amigo semi gigante. Entonces añadió…- te lo prometo-. E hizo algo, que no había hecho con Hagrid. Tras mirar a Harry a los ojos, Hermione se incorporó lo suficiente como para darle un beso suave en la frente. Y tras recibirlo, la mente de su mejor amigo pronunció…"Ahora ya puedo dormir tranquilo."
Hermione lo escuchó en su propio pensamiento. Volvió a bajar la cara lo suficiente como para refugiarla en el pecho de Harry y sin que él lo viese, sonrió.
Así fue cómo se quedaron dormidos: El uno abrazado a la otra y ambos sonriendo sintiéndose confortados.
Continuará.
Nota de la autora:
¡Madre mía lo que me he emocionado en el instante en que Harry se pone a hablarle a Hermione cuando por fin se queda solo con ella en la enfermería! Sobre todo cuando él le dice "No lo haré...No sin ti" ¡Eso me toca más de una fibra sensible, lo juro!
Y cuando Hermione sale de su estado depresivo y sus brazos se mueven respondiendo al abrazo que le da Harry ha sido para mí como…no puedo describíroslo. Pero sí os confieso que yo misma he llorado un poquito con algo que también yo misma (valga la redundancia) he escrito. Y sí, por supuesto que todo lo que revela Hermione de su infancia, sus padres y demás cosas que hemos averiguado de ella y su vida, me las he inventado para el fic y no están sacadas de los libros. Ni que decir tiene que también me he inventado el asesinato de los padres de Hermione para el argumento del fic. Era necesario que lo hiciera. ¿Por qué? No porque yo sea una macabra que me gusta hacer sufrir a la chica, es que así, ahora ella está en iguales condiciones que lo está Harry respecto al no tener padre ni madre. Ahora Harry puede sentirse más unido a Hermione de lo que antes se sintió. Pues los dos tienen algo en común: sentir amor por unos padres que están muertos.
¿Sabremos algo más del asesinato de los padres de Hermione en el próximo capítulo? Por supuesto que sí. ¿Harry irá con ella al mundo muggle? Yo digo…¿Y cómo no iba a ir si él mismo le ha dicho que la acompañará? ¿Propiciará eso que Hermione se enamore de Harry? No hombre no, el enamoramiento no se produce porque alguien te acompañe a denunciar un asesinato. El amor llega, pero suavemente. A veces ni te das cuenta que te estás enamorando hasta que un día notas que ese sentimiento está ahí. ¿Entonces cuándo veremos el amor entre los dos protagonistas de esta historia, RAkAoMi? Pues…No en el capítulo nueve. Aunque puede que empiece a meter pistas, que os deje claro a los lectores que algo está pasando en los sentimientos de Harry hacia Hermione o de Hermione hacia Harry.
Bueno, pues después de esto voy a ir despidiéndome ya. Pero antes de eso os diré que ahora no voy a comentar cuándo publicaré el capítulo nueve. Porque al final del siete os dije que subiría el ocho en Marzo y al final ha sido en Mayo. Así que lo único que pronunciaré será…Nos veremos en el siguiente capítulo.
En fin, que lo paséis bien y cuidado con las temperaturas que ya empiezan a subir. Un abrazo a todos y todas. Gracias por estar y seguir ahí. RAkAoMi. ;-)
PD: Toda la escena quinta y última del cap, sobre todo la parte desde que Harry empieza a hablarle a Hermione cuando se quedan solos, hasta llegar al final del capítulo, ha sido escrita mientras yo misma escuchaba el tema de "Hermione's parents" (Los padres de Hermione) perteneciente a la banda sonora de "Harry Potter and the Deathly Hallows Part I".
