Nota de la autora: miércoles, 06 de julio de 2011.

¡Hola cómo estáis! Espero que bien. Aquí os paso el siguiente capítulo del fic, espero que os guste. Aunque estoy segura de que así será, porque en este capítulo va a ocurrir algo que…Jújú…No os va dejar indiferentes, estoy segura. Me refiero a algo muy especial entre Harry y Hermione. Digamos que ellos…van a hacer más de una cosa que nunca han hecho estando juntos y que bien podría unirles más o separarles para siempre porque después de ese algo…la relación que siempre han tenido va a cambiar un mucho muy grande. Cuando hayáis leído el capítulo supongo que sabréis a lo que me refiero con eso de que ellos harán algo o más de un algo que cambiará su relación. Y ahora, a disfrutar de la lectura.

Dedico este capítulo con todo lo que tiene, pero en especial la parte Harry-Hermione que está en la segunda escena del mismo. Más concretamente lo que yo dedico a las personas que nombraré ahora, es la parte en la que Harry y Hermione se…bueno, ya lo sabréis. Y sin que os adelante nada aquí, estoy segura que cuando leáis eso, sabréis a qué me refiero con esa frase inacabada de "Harry y Hermione se…"

Las personas a quienes dedico el cap son: Sayukiran, Marina-Chan86, Romycrazy, Sonia Granger Potter, Sandrita Granger, Petakita (Connie), Harryherms (espero que estéis bien), Diana Carolina Moreno Santiago, Tyflos, Manuel…Y mucha otra gente que me sigue desde hace años y le suele gustar los fics que publico. A todos ellos y también a muchos otros que no nombro para no hacer esto interminable pero que sé están ahí…Sólo decirles gracias y…

"Esto va para todos ustedes." Un beso fuerte. RAkAoMi. ;-)


Cap. 9. " No estás sola, yo te acompaño."

Eran las seis de la mañana, acababa de amanecer cuando Harry Potter despertó al sentir movimiento a su lado. Tras frotarse los ojos para aclararse la vista se dio cuenta qué era lo que se movía: Hermione. La castaña temblaba aún en su sueño, incluso derramaba lágrimas pese a estar profundamente dormida.

Durante unos minutos, Harry contempló cómo su mejor amiga sufría en su inconsciencia y cuando estaba a punto de llamarla, escuchó cómo un potente grito de "¡Nooo!" escapaba de su garganta.

- Cálmate …- dijo al oído más cercano de ella-. No llores…Es sólo un sueño.

- ¡No no no no no no no!- volvió a gritar Hermione, que, en su pesadilla, volvía a rememorar el momento en que llegaba al sótano, accionaba el interruptor general de la luz y veía los cuerpos sin vida de su padre y madre colgando de una de las vigas del techo-. ¡Papá, mamá, por qué!

- Hermione…-dijo Harry de nuevo-. Abre los ojos-. Él la sacudió un poco, esperando que así reaccionara, pero ella estaba tan sumida en su sueño que ni se enteraba que la movían.

- ¡Mamá, papá. Nooooo!

Y tras gritar el "no", Harry vio cómo ella se quedaba tan quieta y callada como si se acabara de desmayar.

- "Esto es serio."- pensó el moreno mirándola preocupado-. "Lo mejor será llamar a la Señora Pomfrey, a lo mejor puede darle algo a Hermione para que despierte. No creo que sea normal que se desmaye dentro de un sueño."

Justo cuando iba a levantarse de la cama y buscar a la enfermera, ésta entró en la habitación encontrándose a los dos jóvenes compartiendo el lecho.

- ¡Pero qué!- dijo Poppy parpadeando con asombro-. ¡Qué hace usted en la cama de Hermione!- pronunció acercándose a Harry mirándole más que seria-. ¡Usted no puede dormir con ella. Las camas de la enfermería son individuales y están pensadas para una sola persona. Seguro que la señorita Granger habrá descansado mal por su culpa!

- Buenos días Madame Pomfrey-. Dijo Harry educadamente y aguantándose las ganas de mandarla al carajo por la regañina que acababa de echarle-. Yo también me alegro de verla-. Pronunció con clara ironía-. Y por cierto, señora, usted tiene razón en que Hermione no ha descansado bien. Pero no ha sido por dormir juntos sino porque sigue sufriendo aún estando dormida. Creo que se ha desmayado dentro de su sueño. ¿Es eso posible?

- Por supuesto que lo es-. Apoyó Poppy sentándose en el filo de la cama que estaba al lado de Hermione-. Cuando uno sueña lo que ve y siente parece real porque la persona no tiene consciencia de que está soñando. Por lo tanto puede desmayarse si lo que experimentó dentro del sueño, le afectase considerablemente.

- ¿Y usted puede hacer algo para que eso no vuelva a ocurrirle o puede darle alguna poción para que cuando Hermione vuelva a soñar no tenga más pesadillas con la muerte de sus padres?

- Por supuesto que puedo hacer más de un algo y darle varios remedios que la ayudarán a no tener pesadillas, señor Potter. Lo que no puedo, es quitarle el trauma que ya tiene.

- ¿El trauma que ya tiene?

- Hermione vio a sus padres muertos y colgados de dos vigas del techo del sótano de su casa muggle, Harry. Hagrid me lo contó con todo detalle. Me dijo incluso que los padres de su mejor amiga tenían signos de haber sido torturados y electrocutados antes de morir.

- ¿Qué?

- Lo que le cuento. Como usted supondrá, algo así impactaría a cualquiera. Mucho más a la hija de las víctimas. Hermione vio a sus padres muertos aún en contra de la voluntad de Hagrid, que la cogió en brazos para sacarla del sótano antes de que ella los viese. Pero Hermione se liberó del agarre y volvió al sótano antes de que Hagrid le diese alcance. Entonces llegó al punto donde colgaban sus padres y al contemplarlo, gritó tan alto que incluso se desmayó. Por eso creo que ha quedado traumatizada, pero no creo que sea un trauma que le dure eternamente. Con el tiempo lo superará, aunque no sé si será capaz de borrar esa imagen de su mente. Probablemente no.

- ¿Eso quiere decir que seguirá teniendo pesadillas hasta el día en que se muera?

- Es posible. Pero también espero que eso no le ocurra. Si no supera esa mala experiencia…No podrá descansar jamás, ni aunque tuviese compañía.

- ¿A qué compañía se refiere?

- A la que le daría su marido si ella se casara algún día.

- ¿Perdón?

- Si Hermione se casara, dormiría con su marido todas las noches. Y cada noche, ella podría revivir el episodio de cuando vio a sus padres muertos. Si su marido tiene un sueño lo suficiente profundo como para no despertar ni con los gritos de su esposa…él no tendría problemas para descansar. Pero si por el contrario despierta cada vez que ella grite aterrada, llegará un momento en que dormir con su esposa le resultará insoportable.

- Venga ya…

- No exagero, Harry. Imagínese lo que tiene que ser dormir al lado de una mujer que cada noche despierta gritando o que grita sin despertar y quien sí despierta es él. Imagínese también que eso sucede noche tras noche: ellos se acuestan, él se duerme y un rato después él despierta por culpa de ella. ¿Cree usted que ese hombre sería capaz de aguantarlo?

Le aseguro que llegaría un momento en que decidiría dormir en otra habitación. Porque toda persona necesita dormir para descansar y cuando no se descansa lo suficiente, uno se despierta más agotado que cuando se acostó y eso también le crea mal humor. Por lo tanto, las pesadillas de Hermione podrían ser un problema grande para la persona que estuviera casada con ella. A menos que Hermione encuentre un hombre que le de igual dormir poco… Me temo que estará condenada a dormir sola por el resto de su vida.

- ¿Cómo ha dicho?

- Creo que he sido muy clara en mi explicación, señor Potter.

- ¿Y qué puede usted hacer para que eso no suceda, señora Pomfrey?

- Darle una poción para que duerma sin soñar pero entonces convertiríamos a Hermione en una mujer dependiente de un remedio y eso no es bueno para su salud.

- ¿Y si no le da usted nada?

- Seguirá teniendo pesadillas, noche tras noche, a no ser que ella misma logre superar el trauma. Si consiguiese aceptar ese recuerdo y que lo que le resulta ahora mismo traumático dejase de serlo, podría dormir bien. Pero superar eso…sólo depende de ella.

- ¿Y la conclusión es?

- Que puedo ayudarla a dormir sin soñar, pero no puedo hacer que su mente deje de provocarle dolor cada vez que le muestre el recuerdo de sus padres muertos.

- ¿Y de verdad piensa usted que el marido que tuviese Hermione, la dejaría sola si no pudiese descansar con ella?

- Por supuesto que lo pienso, señor Potter. De hecho, conozco varios casos de personas casadas que han dejado de dormir con su pareja porque él o ella no les dejaban descansar. El descanso, Harry, es algo imprescindible para toda persona. Sea muggle o mágica, todas las personas necesitan dormir y cuando eso no es posible por culpa de quien te acompaña, le aseguro que uno llega a la conclusión que lo mejor es dormir solo.

- Bueno pero eso no es el fin del mundo…

- Pero sí puede ser el fin de la vida matrimonial, señor Potter.

- Usted exagera.

- No querido, estoy siendo muy realista.

- ¿Cómo va a romperse un matrimonio porque la pareja no pueda dormir juntos? Eso no tiene sentido.

- Por supuesto que lo tiene, Harry. Imagínese que usted es el marido de Hermione…

- Ok.

- Ahora piense, que siendo su marido usted quiere compartir todo con ella. Tanto la vida de casados como el hecho de dormir al lado de su esposa.

- Imaginado. Continúe.

- Noche tras noche, ustedes se acuestan y se ponen a dormir. Y noche tras noche ella grita en su sueño, llora, tiembla, se agita inquieta…recordando una y otra vez la imagen de sus padres colgados y electrocutados.

- Desde luego es horrible.

- Noche tras noche, sin excepción, usted despierta por culpa de los gritos de Hermione. Y noche tras noche usted intenta despertarla o tranquilizarla para que se relaje y vuelva a dormir tranquila. Y cada noche, por más que usted lo intenta, no consigue que ella deje de soñar con ese mal recuerdo.

- Yo también tengo malos recuerdos que me impiden dormir bien, señora Pomfrey.

- Pero no es de usted de quien estamos hablando, señor Potter, sino de su mejor amiga y del problema que tiene por el cuál, ni puede descansar bien ni tampoco le dejaría a usted descansar. ¿No cree usted que llegaría un momento en que usted mismo se rendiría y decidiría dormir en otra habitación?

- No lo sé.

- Bueno pues imagínese que sí lo hace, que decide dormir en otra habitación y que Hermione se quede gritando sola hasta que se desmaye en su sueño.

- De acuerdo, lo imagino.

- Ahora imagínese lo que le supondría a usted, tener que dormir lejos de su esposa porque con ella no logra descansar a gusto. ¿Cree usted de verdad que el hecho de no poder dormir con ella ni una sola noche, no le crearía malestar? Porque yo le aseguro, que a cualquier pareja enamorada le gusta compartirlo todo, incluso la cama. Y cuando algo tan normal como no ser capaz de dormir es posible…Esa simple inconveniencia, crea un agujero en la pareja. Un agujero que produce malestar y un malestar que a la larga, provoca la ruptura del matrimonio. Créame señor Potter, lo he visto con mis propios ojos.

- ¿Dónde si lo puedo saber? En Hogwarts no existen matrimonios. Ni siquiera entre el profesorado.

- Antes de trabajar en este colegio estuve haciendo prácticas en San Mungo. Y allí no sólo se trata a los enfermos o heridos sino también a las personas que tienen problemas para dormir. He visto matrimonios romperse por el hecho de que uno de los dos no dejaba dormir al otro. Por eso mantengo mi opinión de que Hermione debe superar el trauma que le ha originado ver a sus padres muertos. Si no lo consigue, no podrá tener una vida normal. No ya porque no deje dormir a su marido sino porque tampoco ella podrá descansar y tanto ella como él, lo pasarán mal en ese aspecto y por supuesto a la larga, su matrimonio podría romperse.

- ¿Qué pretende insinuar ahora, que Hermione está destinada a quedarse sola porque nadie podría dormir bien con ella?

- Por ejemplo.

- Yo no lo creo, señora Pomfrey.

- Pues no me crea, señor Potter. Pero yo le aseguro que lo que le he dicho es más que creíble. Y si usted fuese el marido de la señorita Granger, créame cuando le digo que el hecho de no poder dormir por culpa de ella le resultaría insoportable. Es más, con el tiempo incluso su esposa se lo resultaría.

- ¿Qué a mí Hermione me resultaría insoportable porque ella no me dejaría dormir, es eso lo que usted me está diciendo?

- Sí Harry, se lo estoy diciendo.

- Usted alucina, señora Pomfrey.

- No querido, le aseguro que es verdad.

- Mire, llevo toda mi vida teniendo problemas de sueño por culpa de las pesadillas que tengo gracias a los recuerdos de lo que he pasado con Voldemort y otras cosas que me han sucedido fuera del mundo mágico.

Suponiendo que Hermione fuese mi esposa, no creo que me originase un trauma el no poder dormir por culpa de ella porque desde que tengo memoria, no he pasado jamás ni una sola noche durmiendo en paz. Así que no me diga que el hecho de no dormir bien con Hermione, produciría que yo la dejara porque además no creo que eso sea posible.

Yo no podría abandonar a la única persona que siempre ha estado a mi lado. Esa persona es Hermione. Y la lealtad que ella me ha demostrado desde que se hizo mi amiga, es tan importante para mí que me resulta imposible apartarme de ella.

- Ya sé que usted le profesa una gran lealtad, Harry, igual que la que Hermione le ha demostrado siempre. Pero no es de eso de lo que estamos hablando sino de los problemas que puede tener un matrimonio cuando uno de los dos no deja dormir al otro. Usted no querré creerlo, pero de verdad que hay gente que se ha divorciado porque no podía dormir con su pareja.

- Pues esa gente es estúpida, señora Pomfrey.

- Estúpida o no tomaron la decisión, señor Potter. Y le aseguro que yo misma conocí en una ocasión a un matrimonio que se separó porque no podían dormir juntos.

- ¿Y usted cree de verdad que Hermione está destinada a quedarse sola sólo porque no dejará descansar a su pareja?

- Lo que yo creo es que hasta que ella logre superar el trauma que tiene, ni si quiera ella misma podrá descansar bien cuando duerma.

- ¿Pero de verdad cree que no existe un hombre capaz de dormir bien al lado de Hermione?

- Mientras ella no supere el trauma, desde luego no será fácil ni cómodo dormir con ella.

- De todas maneras Hermione no tiene pareja.

- Tenía entendido que era la novia de Ron…

- Lo era sí, ya no lo es.

- ¿Cuándo han roto?

- Ayer.

- Lo siento por ella. Se la veía muy ilusionada con él…

- Al principio sí lo estaba, un tiempo después eso cambió.

- ¿Dejó de quererle?

- Como novia sí, como amiga no lo sé.

- ¿Y a usted qué tal le va con la señorita Weasley?

- Ginny rompió conmigo ayer. Igual que Ron hizo con Hermione.

- Qué casualidad…

- Pues sí.

- ¿Y usted cómo se siente, Harry? Si no le importa que se lo pregunte.

- No me importa, señora Pomfrey. Yo me siento…por un lado aliviado por otro…decepcionado. Pensé que Ginny era mi pareja definitiva pero me he dado cuenta que no es la chica perfecta para mí.

- ¿Hay alguna otra que sí ocupe su corazón ahora mismo o todavía no la ha encontrado?

- La única mujer que siempre ha estado en mi corazón es mi mejor amiga. Que según usted, está destinada a quedarse sola porque no hay ningún hombre que pueda dormir bien con ella por culpa del trauma que tiene. Pero yo mantengo mi opinión, señora Pomfrey. No creo que eso de no dormir bien con Hermione sea tan importante o tan malo como usted lo quiere poner. Si un hombre se enamorase de ella, supongo que él se sentiría feliz sólo con ser su pareja y eso sería lo único que contaría para él.

- Se equivoca, Harry. Por mucha felicidad que sienta un hombre enamorado, ese simple sentimiento no le basta. Cuando un hombre ama a una mujer, quiere compartir con ella todo, incluso el hecho de dormir juntos. Y cuando no logra descansar a su lado, eso le quema los nervios y lo que no son nervios.

- Yo tampoco soy una persona con la que se pueda dormir bien. Ya le he dicho que suelo despertarme a mitad de la noche. Unas veces lo hago sudando, otras llorando y otras temblando. Si yo estuviese casado con otra mujer que no fuese Hermione… ¿Crees usted que mi esposa me dejaría porque no puede dormir conmigo?

- Claro que lo creo querido.

- ¿Y si Hermione y yo estuviésemos casados y ninguno de los dos pudiese dormir bien sea estando juntos o separados, también romperíamos el matrimonio?

- Supongo que si los dos tienen el mismo problema, no tendrían por qué separarse. Yo creo que incluso eso les uniría más porque tendrían algo en común. ¿Entiende?

- Sí.

- Por lo tanto la conclusión es sencilla señor Potter: El marido perfecto para Hermione debe ser un hombre que también tenga problemas para dormir. Así él no podrá quejarse de que ella no le deja descansar cuando por él mismo tampoco logra dormir bien. Lo que me lleva a pensar, que quizás…el marido perfecto para su mejor amiga es alguien como usted.

- ¿Perdón?- dijo Harry parpadeando con asombro. La señora Pomfrey se rió un poco.

- He dicho, que el marido perfecto para la señorita Granger sería alguien como usted, señor Potter. Un hombre que tiene problemas de sueño y para el que no supone ningún problema dormir con una mujer que también los tiene.

- ¿De verdad piensa usted que Hermione y yo…?

- ¿Harían un matrimonio perfecto? Por supuesto que lo pienso, Harry. Pero no por el hecho de que los dos tengan problemas para dormir sino porque ustedes se complementan muy bien.

- ¿Qué nos complementamos?

- Complementarse significa que lo que uno no tiene el otro sí y lo que uno necesita lo encuentra en el otro. Es decir, que usted es la pieza y ella el encaje perfecto. La verdad es que he visto pocas personas a lo largo de mi vida que no sólo se complementen tan bien como sí lo hacen ustedes dos, sino que se comprendan, se apoyen y sean tan leales el uno con el otro como siempre he visto en usted y la señorita Granger.

- Estoy de acuerdo en eso que me ha explicado de complementarse. Porque es verdad que Hermione siempre me da lo que necesito. Sobre todo psicológicamente hablando. Ella es la única capaz de levantarme la moral cuando peor me siento. Y también la única que me da una seguridad en mí mismo como ni yo creo tener a veces.

Hermione es también la única persona que me ha enseñado lo que es un amigo de verdad y por eso le estaré eternamente agradecido. Bueno, por eso y muchas otras cosas que ha hecho siempre por mí y que sigue haciendo aunque no se las pida.

- De eso no me cabe la menor duda, señor Potter. Porque la señorita Granger no sólo lleva siete años demostrándole lo que es ser un verdadero amigo sino que creo que como ella, no va a encontrar otro igual.

- Eso no hace falta que me lo diga. Yo mismo lo he comprobado con Ron. Siete años a su lado y ya ha habido más de una ocasión en que me ha dejado de hablar cuando estaba molesto conmigo por algo. Incluso se marchó cuando estábamos en la tienda…

- ¿A qué se refiere con eso de la tienda, de qué me está usted hablando?

- Da igual. Lo único que quiero decirle es que tengo muy claro en mi memoria el hecho de que Hermione, ha sido la única de los dos que siempre me ha sido fiel y que nunca me ha abandonado. Ni tan si quiera cuando tenía miedo de Voldemort o lo que pudiera hacerle por estar conmigo. Eso de no apartarse de mí es tan propio de ella que…creo que puedo decir con seguridad que no he conocido jamás, a otra persona tan buena, leal y fiel como sí lo es Hermione para mí.

- Ahí vuelvo a estar de acuerdo con usted, señor Potter.- Poppy miró a la inconsciente Hermione y dijo con voz suave y bonita…-. Desde luego es una mujer admirable en más de un aspecto. Y que es una buena persona, lo sé desde hace años. Como también sé que es leal y fiel hacia usted, en cualquier circunstancia. Pero lo que más claro tengo es que como le quiere Hermione, Harry Potter, no va a quererle nadie.

- Eso hasta yo lo tengo claro, señora Pomfrey-. Dijo Harry sonriendo-. De sobras sé que como ella me quiere no me quiere nadie. Ni siquiera me creo que Ginny me quisiera tanto como decía quererme hasta ayer mismo en que decidió dejarme porque me encuentra horripilante por culpa de los cambios que tengo por lo que me ha hecho el Lipan.

Cuando Ginny vio mis colmillos, los ojos amarillos y las uñas largas que me salen cuando me enfurezco…Eso fue lo que me llamó: "horripilante". Y también dijo que ni si quiera podía imaginarse besándome y que a ella le daba igual si decidía liarme con Hermione porque después de todo Hermione era otro monstruo gracias a mí. Lo último que me dijo fue…"Vive con eso, Harry" y la verdad es que me sentó fatal.

- Como para no sentarle, querido. Esas son palabras muy duras y crueles que resulta dolorosas de escuchar. Pero usted no es culpable de haber atacado a Hermione y con ello haberle transmitido parte de lo que usted ya tiene por culpa del Lipan. Cuando usted lo hizo no era usted mismo señor Potter y eso lo sabemos de sobras.

- Pero usted me aseguró que con el antídoto que le había dado a ella, Hermione no se convertiría en un Lipan completo.

- Y no se convertirá, Harry, le prometo que la infección está detenida. Lo que no puedo quitarle a Hermione es la carga genética que ya asimiló su cuerpo antes de que yo misma le diese el antídoto. Y esa carga es la que le hace tener algunas cosas en común con usted.

- ¿Cómo el hecho de que sus uñas se alargan y sus ojos cambian de color cuando ella se enfada?

- Por ejemplo.

- Pero ella también tiene cosas que no tengo yo, señora Pomfrey. El pelo de Hermione flota cuando ella está furiosa y eso no me ocurre a mí. Quiero decir que eso le sucede desde que la ataqué porque antes a Hermione no le ocurría.

Lo más que hacía Hermione Granger cuando estaba enfadada era…gritar y pegar puñetazos. Como el que le dio a Malfoy cuando estábamos en tercero. Pero eso de que su pelo flote por culpa de la rabia…sólo le sucede desde que le pasé carga genética Lipan.

- ¿Hay algo más que le ocurra a ella que yo deba saber?

- No, señora Pomfrey. Creo que se lo he dicho todo.

- ¿Y usted, Harry, por qué la atacó?

- No lo sé. Cuando mi parte Lipan toma el control, no recuerdo nada de lo que he hecho ante de volver a ser yo mismo. Pero según lo que me dijo la propia Hermione…Atacarla no es lo único que hice porque por lo visto he intentado…aparearme con ella dos veces.

- ¿Aparearse?- preguntó asombrada la señora Pomfrey-. ¿Y dos veces?

- Sí señora, dos veces.

- ¿Y por qué con ella, señor Potter. Por qué no con Ginny siendo como era su pareja?

- Eso mismo me pregunto yo, porqué con ella sí y con Ginny no. Quizás la respuesta sea, que cuando me dio por atacar a alguien no lo hice con Ginny porque no fue Ginny la que estaba conmigo, sino Hermione. Supongo que si Ginny hubiera estado conmigo habría sido ella a quien hubiese mordido en el cuello para beberme su sangre como sí hice con el cuello de Hermione.

- ¿Y respecto a los dos intentos de apareamiento, qué puede decirme?

- Lo mismo que cuando mordí a Hermione. Lo intenté con ella porque era ella y no Ginny quien estaba conmigo.

- ¿Puede ser posible que debido a que usted ha trasmitido cosas de Lipan a su mejor amiga, cuando su parte Lipan le domina a usted, ve a la señorita Granger como otro Lipan hembra y a causa de ello, quiere aparearse con ella porque la ve como su pareja, Harry, tiene eso sentido para usted?

- Sí señora, lo tiene.

- ¿Sería posible que su lado Lipan quisiera seducir a Hermione porque la ve como su pareja entonces?

- A lo mejor sí. Yo qué sé…Ya le he dicho que cuando mi lado Lipan domina no sé lo que hago ni lo que me mueve a hacerlo. Lo que sé de lo que le hice a Hermione, lo conozco porque ha sido la propia Hermione quien me lo ha contado y me lo creo porque ella nunca miente cuando estamos juntos.

- Ella nunca le miente. Otra cosa buena de las muchas que tiene Hermione, señor Potter.

- Lo sé, señora Pomfrey.

- ¿Y no le parece bonito el hecho de que incluso habiendo sido mordida por usted, también herida en la cintura cuando usted le clavó 5 uñas de una de sus manos…E incluso habiendo vivido Hermione los dos intentos que ha hecho usted para aparearse con ella…No le resulta bonito señor Potter, que incluso después de todo eso, la señorita Granger no quiera apartarse de usted como sí se ha apartado por ejemplo Ginebra Weasley?

- Por supuesto que me resulta bonito que Hermione no se haya apartado de mí, señora Pomfrey. Pero eso no es algo que me extrañe. Que Hermione Granger me es leal y fiel bajo cualquier circunstancia lo sé desde hace años. Y desde luego que me resulta no sólo bonito sino increíble, que incluso después de haberle hecho daño o de haber intentado dos veces aparearme con ella…Hermione no se haya alejado de mí. Aunque estoy seguro que no lo ha hecho porque su sentido de la lealtad le impide dejarme solo.

- ¿Eso es lo que usted cree?

- Pues claro que lo creo.

- Pues yo también creo otras cosas, señor Potter. Como por ejemplo que su mejor amiga es una mujer única en su género. Tanto mágica como personalmente. Y si usted de verdad valora lo que tiene a su lado, procure no perder su relación con ella jamás. Como usted mismo dijo antes…No creo que encuentre una persona que pueda ser tan buen amigo, leal y fiel a como sí lo es Hermione con usted, querido.

Los buenos amigos no es algo que abunden en este mundo y ya que usted tiene uno que no sólo es bueno sino perfecto en lo que al sentido amistoso se refiere…Hágase el favor de cuidarlo bajo cualquier circunstancia. Créame Harry, usted es un hombre más que afortunado por el simple hecho de tener a Hermione Granger en su vida. Así que haga lo posible por no perderla, porque puedo jurarle que como ella no encontrará otra.

- Por supuesto que no-. Dijo Harry con orgullo-. Y le aseguro que no hace falta que me diga que no pierda a Hermione o que como ella no existe nadie. Sé que no hay otra como ella en todo el mundo y también sé que nadie podría imitarla ni con la poción Multijugos. Porque ni siquiera yo mismo conozco todos los aspectos de Hermione. Y eso que llevo siete años a su lado.

Ella siempre hace o dice algo que me sorprende. Algo que no me esperaba. Y de Ron sí me espero la mayoría de las reacciones que tiene o comentarios que hace pero de Hermione…Ah no, de ella nunca sé qué esperarme. Y eso es algo que me encanta, señora Pomfrey. Porque en cierto sentido, Hermione es como un enorme desafío para mí y a mí siempre me han gustado los desafíos.

- Por algo es usted hijo de uno de los Merodeadores que tuvo Hogwarts, señor Potter.

- ¿Cree usted que tengo algo más en común con mi padre que el gusto por merodear, señora Pomfrey?

- Por supuesto que lo tiene, querido.

- ¿Podría decírmelo? Yo no sé cómo eran mis padres, Voldemort los mató cuando yo tenía un año. La verdad es que apenas les recuerdo. A veces aparecen en mente, incluso veo cosas de lo que serían vivencias con ellos pero nunca sé de dónde vienen. Lo que intento decir es que tengo recuerdos que aparecen cuando quieren, no porque yo lo provoque. ¿Lo entiende?

- Claro que lo entiendo, Harry. Y comprendo que eso le entristezca, pero déjeme decirle que si quiere saber cómo eran James y Lily, en Hogswarts lo tiene facilísimo. Porque todos los miembros del profesorado les recordamos. Y estoy segura que cualquiera de nosotros estará encantado de darle detalles en cuanto usted pregunte.

- Entonces le preguntaré ahora, señora Pomfrey. ¿Era mi padre tan imbécil como aparentaba en el pensadero de Dumbledore? Es que hace años vi un episodio donde se veía a mi padre martirizando a Snape. Le gastó una broma pesada y al final lo dejó colgando de un poste.

Recuerdo que vi eso porque me asomé al pensadero de nuestro antiguo director. Es que yo estaba en su despacho por un asunto personal y él tuvo que irse, entonces me dejó allí y al ver el pensadero no pude resistirme a asomarme, entonces me vi a mí mismo como si estuviese dentro del pensadero y pude ver el recuerdo de la broma pesada que mi padre le gastó a Snape y por primera vez en mi vida sentí vergüenza de mi padre, señora Pomfrey.

Me resultó un chulo y un imbécil integral y si mi madre era tan buena como muchos dicen… ¿Cómo pudo enamorarse de mi padre si él representaba todo lo que ella odiaba?

- No tengo respuesta a lo que propició que Lily se enamorase de James, señor Potter. Lo que sí puedo decirle es que quizás su madre se enamoró de su padre porque su padre se lo trabajó bastante para conseguirlo.

- ¿Perdón?

La señora Pomfrey se rió un poco.

- Verá querido, de los dos, fue James el primero en enamorarse. Es decir, él se fijó en su madre muchísimo antes que ella decidiera que él le gustaba. La verdad es, que Lily daba la impresión de no soportar a James de ninguna manera. Porque como usted ha dicho, su padre era bastante imbécil. Era un chulo sí y un bromista pesado como pocos me he encontrado en los años que llevo aquí. Y puedo asegurarle que son muchos, Harry.

Recuerdo que en una ocasión, estaba en los terrenos del lago. A veces salgo a pasear cuando no tengo trabajo. Aquella vez elegí dar mi paseo por una de las colinas que llevan a la cabaña de Hagrid. Entonces vi algo que me asombró…

- ¿Qué fue?

- Su padre estaba con Sirius, Reamus y Peter, riéndose animadamente, no era raro para mí verles así cuando ellos eran un cuarteto inseparable. Igual que usted, el señor Weasly y la señorita Granger han sido siempre un trío muy unido.

- Continúe por favor, señora Pomfrey. ¿Qué vio para quedarse asombrada?

- Recuerdo que su padre y sus tres mejores amigos estaban riéndose mientras comentaban la última de sus bromas pesadas en algún desafortunado estudiante. De repente, su madre apareció por otra colina. Iba corriendo y con una expresión de enfado supremo.

Ella se detuvo delante del cuarteto de Merodeadores y sin pronunciar palabra, se acercó hasta James y le metió un bofetón tan potente como para no sólo dejarle una mejilla rojísima sino echarle la cara hacia un lado con tanta fuerza que incluso yo oí cómo le crujía el cuello a James. Es que yo estaba cerca de ellos pero ellos no se habían fijado en eso.

- Por favor continúe, señora Pomfrey. ¿Qué más hizo mi madre?

- Lo único que hizo Lily fue eso, abofetear a James fuerte y cuando Sirius y los demás estaban a punto de atacarla, James se colocó delante de Lily y dijo muy serio a sus amigos… ¡Ni se os ocurra hacerle daño! Entonces Lily se giró y sin ni siquiera darle las gracias por haberla protegido, volvió a subir la colina con el mismo ímpetu con el que la había bajado. Aunque su cara ya no mostraba enfado, más bien tristeza. Como si hasta a ella le hubiese dolido pegar a James. Y no me refiero a un dolor físico sino de corazón.

- ¿Y por qué le pegó, lo averiguó usted luego?

- Por supuesto, Harry. Lo que yo escuché en su momento por Dumbledore, que a su vez fue informado por James y sus tres mejores amigos…Fue que Lily había pegado a James porque el propio James había estropeado un cuaderno en el que ella estaba trabajando.

Por lo visto, era una investigación de Herbología que le había encargado a su madre la profesora Sprout. Lily había dejado el cuaderno en el sofá de la Sala Común de Gryffindor. Seguramente salió para hacer algo y olvidó guardar el cuaderno.

Entonces James lo vio y sin saber que era de ella porque no tenía nombre… Decidió usar el cuaderno para practicar transformaciones. En uno de sus intentos, el cuaderno explotó porque hizo el hechizo mal y como él no sabía que el cuaderno era de Lily… Lo dejó hecho cenizas en el suelo y se marchó a pasear con sus amigos.

- Y cuando mi madre fue a buscar el cuaderno se lo encontró hecho polvo y se cogió un cabreo monumental. ¿Verdad?

- Efectivamente, señor Potter. Entonces un chico le dijo que había visto a James haciendo hechizos con un cuaderno y que seguro que era el de ella. Con lo cuál, Lily se enfadó el doble de lo que ya estaba. Y ni corta ni perezosa, se fue a buscar a su padre para darle su merecido.

- Y siendo como era una mujer cien por cien muggle, decidió emplear un método que usaría cualquier persona no mágica: la fuerza bruta. ¿Verdad señora Pomfrey?

- Así fue, señor Potter. Puedo decirle que su madre era una mujer fuerte, aunque nadie lo diría cuando ella no tenía músculos ni nada que demostrase su fuerza en la apariencia que tenía de chica normal y corriente. Pero aún sin tener un cuerpo de gimnasio…sabía pegar fuerte y bien porque James tuvo la mejilla roja durante un día y medio y la verdad era que daba risa verle.

Ella se rió un poco recordando el aspecto de la cara del padre de Harry y el propio Harry se rió también al imaginarlo.

- Dijo usted que a Dumbledore se lo contaron mi padre y sus tres mejores amigos. ¿Cómo terminó entonces el asunto, señora Pomfrey?

- Ah, pues…Después de recibir la bofetada, James, Sirius, Remus y Peter volvieron al colegio. Y sin decirle nada a James, los Merodeadores fueron a buscar a Lily. Ellos la encontraron en la Sala de Estudio. Estaba sola, así que no les resultó difícil atacarla.

Ella se defendió lo mejor que pudo pero no logró vencerles porque ellos eran tres y ella sólo una y por mucha magia que supiera Lily, no pudo con tres chicos que dominaban a la perfección los hechizos de combate. Su madre no los conocía todos, Harry, por eso no logró vencerles.

Lily quedó inconsciente tras recibir un potente hechizo aturdidor lanzado por Sirius, que la hizo caer de espaldas al suelo. Al verla vencida ellos se marcharon y se fueron riéndose por haberle dado su merecido a la chica que había abofeteado a su mejor amigo.

- ¿Qué más señora Pomfrey?

- Su madre se quedó allí sola durante una hora entera, Harry. Y durante ese tiempo nadie supo lo sucedido puesto que el ataque ocurrió en la hora del almuerzo y James, al igual que el resto de los estudiantes, estaba comiendo y completamente ajeno a lo que habían hecho sus tres mejores amigos con la chica que él amaba en secreto.

Justo cuando iba a empezar el postre… Sirius, Remus y Peter entraron en el Gran Comedor con toda tranquilidad y se pusieron a comer al lado de James. Pero cuando James terminó, dijo que se iría a dar una vuelta por ahí para pensar su siguiente gamberrada.

Sus tres mejores amigos no quisieron seguirle porque tenían hambre así que su padre, Harry, se fue solo y mire usted por dónde, le dio por entrar en la Sala de Estudio para ver qué nueva travesura podía organizar en aquel lugar. Cuál no sería su sorpresa al llegar a la zona de las mesas y ver a Lily en el suelo, echando sangre por la parte superior de la cabeza.

- Supongo que se asustaría mucho… ¿Verdad?

- ¿Asustarse solamente, Harry? Se puso histérico y no fue capaz ni de emplear un solo hechizo para reanimarla. Lo que sí hizo fue salir corriendo y volver a entrar en el Gran Comedor diciendo a gritos que Lilian Evans estaba muerta en la Sala de Estudio. Entonces los profesores se levantaron y fueron corriendo hacia allí.

Yo también fui, por supuesto, aunque no estaba en el Gran Comedor cuando James dio el aviso. Pero llegando a la estancia vi a mis compañeros salir corriendo y mi instinto me dijo que debía seguirles.

Cuando entré en la Sala de Estudio y vi a su madre inconsciente, hasta yo misma pensé que estaba muerta. Pero entonces le tomé el pulso y noté que tenía. Recuerdo que suspiré aliviada y cuando dije aquello de…"Está viva" James dio un salto de alegría. Porque él nos había seguido, claro. Estando como estaba muerto de miedo por Lily no iba a quedarse en el Gran Comedor sin saber qué pasaría con ella.

- ¿Y luego qué ocurrió, despertó mi madre pronto o no?

- Su madre estuvo un día entero inconsciente, Harry. Y cuando volvió en sí, lo hizo en una de las camas de la enfermería y lo primero que vio fue a James mirándola fijamente y sin pestañear siquiera.

- ¿Sin pestañear siquiera?

- Es una forma de decir que su padre estaba tan quieto como una estatua, Harry. Lo único que hacía era mirar a Lily.

A decir verdad pasó la noche entera sentado en una silla de la enfermería, que él puso al lado de la cama de ella. Creo que nunca en mi vida he visto tanta preocupación ni tanta angustia por el estado de alguien, como la que sí mostraba la cara de James cuando contemplaba el estado inconsciente de Lily.

- ¿Qué hizo o dijo mi madre cuando despertó y vio a mi padre mirándola fijamente, señora Pomfrey?

- Nada, Harry. No dijo nada. Aunque sí hizo algo, frotarse los ojos dos veces como si no quisiera creer que el mismo chico al que ella había abofeteado el día anterior, estuviese al lado de ella mirándola con una cara llena de preocupación.

- ¿Eso también lo supo por Dumbledore?

- No querido, lo supe porque entré en la habitación de las camas en el momento en que su madre despertó y vio a James mirándola fijamente.

- ¿Y mi padre cómo reaccionó cuando la vio despierta?

- Sonrió, Harry. Sonrió feliz de verla consciente y feliz de estar con ella. Pese a que ella le hubiese pegado el día anterior, eso no contaba para James. Porque para su padre, señor Potter, lo único que contaba era lo que sentía por su madre. Que dicho sea de paso era un amor tan puro y verdadero, como pocas veces he visto en un hombre enamorado de una mujer.

- Pero si según usted, él estaba enamorado de ella en secreto…Mi madre no sabía que él la amaba. Entonces… ¿Cuándo lo supo?

- El mismo día que ella despertó, Harry. Porque James se lo dijo cuando estuvo con Lily en la habitación de ella.

- ¿Perdón?

- Cuando Lily despertó yo la reconocí. Vi que estaba bien y dije que lo más conveniente sería que volviese a su habitación de prefecta y que se quedase allí hasta que ella misma sintiese que había recuperado las fuerzas. Entonces le ordené a James que la acompañara. Yo por supuesto sabía lo que sentía él por ella.

Esa orden de "acompáñela señor Potter" fue la manera que tuve de echarle un cable a su padre para que pudiese estar a solas con su madre. Pensé que si le ayudaba a que estuviera a solas con Lily, él podría reunir el valor suficiente para decirle a ella todo lo que sentía.

- ¿Y funcionó?

- Desde luego, querido-. Dijo la señora Pomfrey volviendo a reírse un poco-. Por lo que yo sé de su padre, Harry… James Potter era un hombre que conseguía siempre todo lo que se proponía. Así que no era de extrañar que al final conquistase a Lilian Evans. Aunque admito que ella no se lo puso fácil. Porque tampoco crea que Lily cayó en sus brazos en cuanto James se le declaró.

La verdad es que ella escuchó aquel "Te quiero Lily y he sufrido mucho pensando que no despertarías jamás" que James le dijo en cuanto estuvieron solos en la habitación de ella. Pero al oírlo, Lily pensó que James estaba gastándole una de sus bromas pesadas y no quiso tomarle en serio. Entonces le echó de la habitación.

- ¿De veras?

- ¡Sí! Y James se quedó muerto de asombro cuando ella mirándole inexpresiva, le dijo aquello de…"Me quieres sí, lo que tú digas. Ahora márchate, necesito tumbarme un rato y prefiero hacerlo sola."

- ¿En serio que le dijo eso?

- ¡Se lo juro. La misma Lily me lo contó cuando vino a verme un rato después de que se fuera James! Es que su madre y yo nos hicimos amigas porque a ella le gustaba mucho la medicina mágica y antes de decidir a lo que dedicarse cuando acabara Hogwarts, estuvo planteándose ser enfermera o medimaga. Entonces me lo dijo y durante un tiempo, Lily solía venir a verme cada vez que tenía un rato libre y yo le enseñaba tanto a curar heridas como a elaborar pociones curativas.

Gracias a esa convivencia diaria, ella y yo cogimos mucha confianza. Y cuando me contó lo que James le había dicho en su habitación de prefecta, me dijo que se quedó un rato tumbada en la cama hasta sentir que estaba bien del todo. Entonces fue cuando decidió venir a la enfermería y contarme lo que yo ahora le he confesado a usted, señor Potter. Por eso le prometo que todo lo que le he contado de sus padres, es verdad.

- ¿Y cuándo decidió mi madre tomarse en serio la declaración de mi padre?

- Cuando le vio llorar.

- ¿Qué?

- He dicho, que su madre decidió tomar en serio a su padre, cuando vio a James llorar. Porque a causa de que ella no le creía, él se deprimió. Entonces habló con sus amigos y ellos a su vez le pidieron perdón por lo que habían hecho. Cuando James dijo que no sabía a lo que se referían… Sirius, Remus y Peter le contaron todo lo relacionado con el ataque hacia Lily y James lógicamente, montó en cólera. Él le dio un puñetazo a cada uno y se marchó dispuesto a encontrar a Lily y hacer lo que fuese necesario hasta que ella le tomase en serio.

- ¿Y cómo lo consiguió si ella no quería creerle?

- Pues porque cuando la encontró, ella estaba sola y de pie, en el mismo punto de los terrenos del lago donde el día anterior Lily le había abofeteado. James al verla, se colocó delante de ella y sin decirle ni una palabra la besó en los labios.

Lily se quedó muerta de asombro con aquello y por supuesto no respondió a los besos. Pero tampoco hizo nada por apartarle. Según ella misma me dijo…Se había quedado tan impactada cuando James la besó que se quedó igual que si le hubiesen lanzado el Petrificus Totalus.

- ¿Y qué hizo mi padre cuando dejó de besarla?

- Volver a decirle que la quería. Pero su madre lo miraba completamente muda e inmóvil y James tomó esa reacción como otra muestra clara de "No te creo." Él se deprimió más aún de lo que ya se sentía y fue ahí cuando rompió a llorar delante de Lily y ella al verlo, salió de ese estado petrificado y lo único que fue capaz de decir fue…

"¿Entonces iba en serio?" James no contestó con palabras, pero sí con un gesto afirmativo de cabeza. Lily comprendió por fin que él no estaba jugando con ella y cuando aceptó eso, sus defensas cayeron. Ella no sólo decidió creerle al ver que lloraba sino que además, le encerró en un abrazo lo suficientemente fuerte como para poder sujetar a James cuando él se desplomó por todas las emociones que tenía en aquel momento.

- ¿Y se cayeron al suelo?

- Sí Harry, se cayeron al suelo con ella encima de él. Aún abrazando a James y James por su parte, no hizo nada salvo llorar hasta que consiguió calmarse. Y cuando lo hizo, entonces sí hizo algo que le encantó a su madre, Harry. La miró a los ojos verdes que usted ha heredado de ella y le dijo con una voz dulce y suave… "¿Me crees ahora Lily?"

Ella dijo... "Te creo, James" y él sólo añadió…"Te quiero, de verdad lo hago." Y entonces ella lo besó y él por supuesto correspondió y a Lily le importó nada que él tuviese los labios húmedos por culpa de las lágrimas que antes habían caído.

Lo que le importaba de verdad era besar al chico que quería. Porque ella también le amaba, sólo que no quería admitirlo. Porque James representaba todo lo que ella odiaba en una persona: Era cruel con sus bromas, molestaba a la gente sólo para reírse de ella y también era un chulo soberbio que se creía el mejor sólo por ser hábil con la magia y el Quidditch. Una habilidad en el deporte que sin duda usted ha heredado de él, Harry.

- Gracias, señora Pomfrey. ¿Qué pasó cuando dejaron de besarse?

- Que James le preguntó a Lily si quería ser su novia y ella le contestó que sólo accedería si él cambiaba de actitud. Porque ella no iba a ser la pareja de una persona que se divertía molestando a otras. Ni tampoco quería estar con un chico que siempre estaba presumiendo de lo hábil que era en la magia y el deporte.

- ¿Y mi padre qué dijo?

- Lo que tú quieras, Lily.

- ¿En serio?

- Se lo juro, Harry. Como también le juro que su padre fue sincero cuando dijo "lo que tú quieras" porque su madre y todos nosotros pudimos ver, que a partir de entonces, James cambió radicalmente su comportamiento y su manera de ser.

Dejó de ser un imbécil presumido para convertirse en un chico amable que siempre estaba dispuesto a ayudar y por supuesto abandonó su gusto por las bromas pesadas. Incluso olvidó su manía de molestar a Snape, que también estaba enamorado de Lily en secreto, pero cuando ella le dijo que se había hecho novia de James Potter, Severus entendió que ya nunca podría decirle lo que sentía.

Él y su madre eran muy amigos, Harry, aunque a usted le resulte difícil creerlo. De sobras sé que usted no soporta a Severus Snape, pero yo le aseguro que el profesor de pociones es una buena persona. Lo único que le ocurre, es que no es un hombre simpático.

- ¿Y cómo le sentó a mi padre eso de cambiar a mejor sólo para agradar a mi madre?

- Para agradarla no, Harry, lo hizo para conseguir que ella aceptase ser su novia. Respondiendo a su pregunta le diré que a James le costó trabajo cambiar a mejor, después de todo uno no puede cambiar sus costumbres ni su manera de ser de la noche a la mañana. Pero lo hizo porque quería ser la pareja de Lily a cualquier precio. Aunque ese precio implicase que él desarrollase una nueva personalidad.

Pero luego, esa personalidad que él creó para demostrar a su madre de que podía ser mejor, se convirtió en su personalidad definitiva. Porque aún habiéndose casado con Lily cuando los dos terminaron Hogwarts, James siguió siendo una buena persona con el resto del mundo hasta que Voldemort…Bueno, ya sabe el final de la historia. No creo que usted necesite oírlo, señor Potter.

- No señora Pomfrey. Gracias por no mencionar el asesinato de mis padres.

- De nada, Harry. Y ahora voy a ver cómo sigue Hermione. Usted dijo que se desmayó en su sueño. ¿Verdad?

- Sí señora. Llevamos un buen rato hablando y ella no ha despertado. ¿No le resulta extraño?

- No si está desmayada. Pero no se preocupe, en cuanto la reconozca le diré lo que le ocurre.

- Gracias señora.

- Ahora vuelva a su cama, necesito espacio para poder reconocer a Hermione. ¡Y no se le ocurra mirar hacia aquí o le juro que le lanzo un Petrificus Totalus!

- No miraré, se lo prometo.

Un rato después, Poppy le comunicó a Harry que Hermione estaba estable aunque siguiera inconsciente. También le dijo que le había pinchado un reconstituyente que la despertaría en media hora como mucho. Entonces la enfermera se marchó.


Cuando Hermione abrió los ojos, Harry lo supo porque ella pronunció su nombre. Él no esperó más para acercarse a su mejor amiga, entonces vio que ella estaba mirándole mientras él colocaba una silla al lado de su cama.

- ¿Cómo te sientes?-. Preguntó tras sentarse en la silla-. Espero que más relajada que hace un rato. Lo digo porque antes tú estabas sufriendo mucho en tu sueño. Llorabas, te agitabas y llamabas a tus padres. Creo que revivías el momento en que les viste muertos.

- Sí Harry.

- La señora Pomfrey y yo hemos estado hablando de eso, Hermione. Ella dice que tienes un trauma con esa imagen y que hasta que no lo superes, no podrás descansar bien ya sea sola o acompañada.

- ¿Acompañada?

- Ella cree que si por ejemplo te casas, tu marido no podrá dormir bien contigo si le despiertas cada noche por culpa de las pesadillas que te producen el recuerdo de tus padres muertos. Yo le dije que exageraba, pero ella es de ideas fijas así que, según sus propias palabras…

Estás condenada a quedarte sola a no ser que consigas superar tu trauma. Porque según ella misma me explicó amplio y variado, si tú no consigues superar el recuerdo de haber visto a tus padres muertos…Puede que tu marido se divorcie de ti por el simple hecho de que no le dejes dormir.

- Esa mujer está mal de la cabeza. Con los años se ha vuelto una paranoica, te lo juro.

- Yo también creo que exagera, Hermione. De hecho yo mismo le dije que ningún hombre se divorciaría de su esposa sólo porque ella no le deje dormir. Pero la señora Pomfrey insistió en que eso sí era posible y hasta me dijo que había conocido casos donde una pareja se había roto por eso mismo, porque uno de los dos no dejaba dormir al otro por culpa de las pesadillas.

- ¿En serio?

- Y tan en serio. Si incluso me hizo imaginar que yo era tu marido y también me dijo que si yo no pudiese dormir por culpa tuya, acabaría rechazándote. Pero yo le dije que eso no era posible, porque yo no podría rechazarte por no dejarme dormir cuando yo mismo soy un hombre que duerme poquísimo desde hace años.

Entonces le pregunté si ella creía posible que si yo por ejemplo me casara con una mujer distinta a ti…Si era posible que mi esposa me abandonase porque yo no la dejase dormir cuando yo mismo tengo pesadillas casi todas las noches por las cosas malas que me han pasado a lo largo de mi vida. ¿Y sabes lo que me dijo Madame Pomfrey? Pues que mi esposa me abandonaría.

Así que por lo visto, tanto tú como yo estamos condenados a dormir solos a menos que nos casemos. Entonces no nos divorciaríamos porque según la teoría de la señora Pomfrey, si tanto tú como yo tenemos problemas con el sueño, no podemos separarnos por culpa de eso cuando según su opinión, el no dormir bien es algo que compartiríamos los dos y eso en vez de separarnos nos uniría más porque tendríamos algo en común. ¿Qué te parece Hermione?

- Lo mismo que te dije antes, Harry. Que esa mujer está paranoica perdida. Aunque…ahora que lo pienso…puede que tenga razón, porque hoy día los divorcios están a la vuelta de la esquina. Pocos son los matrimonios que duran y creo que la gente se divorcia no ya porque no se quiera lo suficiente sino porque no saben convivir, Harry.

Para tener un matrimonio feliz no hace falta quererse mucho, sino ser capaz de convivir con tu pareja por muchos defectos o problemas que él o ella pueda tener. Al menos eso era lo que siempre decía mi madre cuando yo le preguntaba cuál era el secreto de un buen matrimonio.

- ¿Tú hablabas del matrimonio con tu madre, Hermione?

- Y de cualquier otro tema que pudiese ocurrírseme, Harry.

- ¿Incluso de temas que otros hijos no le plantean a sus padres porque sienten vergüenza? Lo pregunto porque algunos chicos del dormitorio dicen que con sus padres no hablan de sexo, por ejemplo. ¿Tú podías hablar de sexo con tus padres Hermione?

- Yo podía hablar con mis padres de eso y cualquier otra cosa, Harry. Pero es verdad que no solía sacarles el tema del sexo a menudo. Prefería averiguar lo que me interesaba saber por mí misma. Además, los libros siempre son más explicativos y aclarativos que las explicaciones de los padres. Y hay libros de sexo realmente buenos. Pero me gusta más enterarme de esas cosas oyendo las experiencias que cuentan las chicas.

- ¿Son chicas de Hogwarts o del mundo muggle?

- De Hogwarts, Harry, en el mundo muggle no tengo amigas. Nunca las he tenido. Ni siquiera de niña. ¿Podemos hablar de otra cosa por favor? No me apetece nada contarte ahora mismo la vida infeliz que tuve antes de llegar a Hogwarts y hacer por fin amigos.

- ¿En serio que no tenías amigos antes de venir al colegio?

- En serio que no los tenía, Harry. Yo no era una niña que cayese bien. Ni en el mundo muggle ni tampoco en el mágico. De hecho, ni si quiera Ron me soportaba al principio. Y dicho sea de paso, tú tampoco. Porque hasta que ocurrió lo del Troll y me salvasteis la vida, ninguno de los dos se relacionaba conmigo. Siempre era yo la que intentaba hablaros, vosotros pasabais de mí un barco de grande.

- Tienes razón, pasábamos de ti. Más bien era Ron el que no quería relacionarse contigo. A mí no me caías mal, pero como él era el primer amigo que había hecho en mi vida, me daba miedo disgustarle. Por eso no me acercaba ni te hablaba a no ser que él lo hiciera primero. Pero también te digo que no fue Ron el que decidió ir al servicio de las chicas para salvarte del Troll.

Yo fui quien le dijo que fuésemos a buscarte. Alguien me contó que habías estado toda la tarde llorando allí sola y yo no quería que el Troll te matase. No sé por qué me entraron ganas de salvarte, pero sí sé que sentí claramente que debíamos ayudarte, Hermione.

- Debería enfadarme con ese "no sé por qué" Harry, pero no lo haré porque sé de sobras que tú eres una persona muy noble y siempre acudes en la ayuda de alguien que lo necesita aunque esa ayuda no te la hayan pedido. Supongo que lo que te movió a salir corriendo para ayudarme, fue eso mismo, tu nobleza. Que dicho sea de paso es bastante grande. ¿Sabes?

- No lo sabía, pero gracias por decírmelo. ¿Y ahora puedes decirme por fin cómo te sientes o tengo que preguntarlo una tercera vez?

- Me siento…mejor que ayer, Harry. Pero bien del todo no. No es un dolor físico lo que tengo, sino más bien psicológico y algo así no se va de la noche a la mañana. ¿Y tú cómo te encuentras? Con el de hoy ya son tres los días que llevas en la enfermería. ¿Verdad?

- Creo que sí. Me encuentro…bien. Al menos mejor que cuando el Lipan me atacó.

- ¿Y la herida del muslo como va, te la has mirado?

- Creo que está bien, aunque yo no entiendo mucho de estas cosas. Pero sí sé que tiene un aspecto mejor que hace dos días. Al menos ya no parece una herida gangrenada, Hermione.

- Eso sin duda es bueno.

- ¿Tú crees que la señora Pomfrey me dejará salir por fin de la enfermería? La verdad es que ya estoy cansado de estar aquí día sí y mañana también.

- ¿A que no se te ha ocurrido preguntárselo, Harry?

- Pues no. Y como tú siempre lo sabes todo, pensé que a lo mejor ella te habría dicho cuánto me queda de estar aquí.

- Ella y yo…No recuerdo si hablamos de eso, pero supongo que no quiere echarte si no te ha dicho aquello de "ya puede irse, Señor Potter."

- Para mí que le ha cogido el gusto al hecho de tenerme en observación, Hermione.

- Es posible que así sea, Harry. Ya te dije en su momento que eres el primer ser humano que sobrevive al ataque de un Lipan. Es muy normal que la señora Pomfrey no quiera dejarte ir sin estar antes muy segura de que estás completamente recuperado.

- Completamente no lo estaré nunca, porque a causa del ataque de ese animal monstruoso yo voy camino de convertirme en algo parecido a eso.

- Me lo has dicho un montón de veces desde que el Lipan te atacó.

- Yo sólo repito lo que tú misma me dijiste en su momento, Hermione. Porque fuiste tú quien me dijo lo de "A raíz de lo que te ha hecho el Lipan vas camino de convertirte en algo parecido a eso" y si no fuiste tú entonces es que tengo mis recuerdos en mal estado.

- Los tienes bien. Sé que te dije eso, al igual que te he dicho otras muchas cosas, Harry.

- Tengan o no relación con lo que me ha hecho el Lipan.

- Efectivamente.

- Entonces… ¿Te sientes bien o no?

- ¿Por qué me lo preguntas tanto?

- Porque me da miedo que te pongas peor, por eso.

- Oh…- dijo ella mirándole enternecida-. ¿En serio?

- Te lo juro-. Apuntó Harry cruzando los dedos índice y corazón de una mano. Hermione se rió un poco.

- Pero qué lindo eres…- dijo ella poniéndole ojitos. Harry también se rió-. ¡A veces me dan ganas de estrujarte igual que a un osito de peluche!-. Apuntó Hermione moviéndose lo suficiente para sentarse en la cama. Harry siguió riéndose-. ¡Y de hecho voy a estrujarte ahora mismo!- dijo ella saltando de repente sobre él, pero Harry se levantó de la silla justo a tiempo y Hermione sólo pudo tocar la barra de la cama, pues se sujetó a ella para no caer al suelo de boca.

- ¡Fallaste el intento!- dijo Harry muerto de risa-. ¡Creo que estás perdiendo facultades, señorita Granger. Ya no te resulta fácil pillarme!-. Él volvió a reírse y Hermione soltó un bufido igualito a los de su gato, con lo cuál, el moreno se rió más todavía.

- Harry Potter…- dijo Hermione volviendo a sentarse en la cama y sacando las piernas fuera de la misma hasta apoyarlas en el suelo-. ¿No has oído nunca ese dicho que dice…El que ríe el último, ríe mejor?

- Sí. ¿Por qué?

- ¡Porque yo voy a ser quien ría la última!-. Y tras decirlo, tomó impulso y se tiró encima de Harry, pero esta vez, él no pudo evitarlo, con lo cuál, los dos cayeron al suelo y Harry, tras soltar un "Au" por el impacto, empezó a reírse a lo bestia cuando ella comenzó a hacerle cosquillas por el cuello; un punto muy sensible para él y punto que ella había descubierto por casualidad hacía años. Pero un punto que grabó en su memoria y que usaba cuando quería hacer reír a su mejor amigo por el motivo que fuese.

Ahora el motivo era divertirse con Harry, porque Hermione sentía en su interior que si no se reía y se olvidaba por un momento del dolor que tenía dentro desde que vio a sus padres muertos…Estallaría en llanto y ella no quería llorar delante de Harry.

"Anoche lloré bastante."- pensó mientras seguía haciéndole cosquillas a su mejor amigo y escuchaba cómo él le pedía que se detuviera-. "Y creo que a él no le gusta nada verme llorar, por eso prefiero reír aunque sería más exacto decir que es él quien más se está riendo, porque por el momento no se ha tomado la revancha. Seguro que no se le ocurre hacerme cosquillas a menos que se lo pida. Este hombre no cambiará nunca por mucho que pueda crecer y aprender del comportamiento humano. Ay…"

- ¡Hermione por favor….joojojojojo. Estate quieta. Juajajuajua. Me duelen las costillas de tanto reírme!

- Está bien quejica-. Dijo su mejor amiga mirándole sonriente-. Te dejaré tranquilo un rato-. Entonces se detuvo y se apartó de Harry, poniéndose en pie. Él la imitó de inmediato y quedó delante de ella. Al igual que James había quedado en su momento, delante de Lily.

- ¿Sabes una cosa?- dijo Harry mirando a Hermione con una cara de "a que no adivinas qué…"-. La señora Pomfrey me ha contado cómo se enrollaron mis padres por primera vez. ¡Y es una historia chulísima!

- ¡Cuéntamela, Harry. Yo nunca he conseguido averiguar cómo fue que se enamoraron por más que lo pregunté!

- ¿Qué tu qué?

- Que yo he preguntado más de una vez, cómo fue que se enamoraron tus padres. Llámame cotilla si quieres, pero me moría de curiosidad por saber cómo surgió su romance.

- Siempre he sabido que te encantaba investigar cosas, Hermione. Lo que nunca pensé fue que también investigarías a mis padres.

- Por supuesto que los investigué. ¿Acaso has olvidado que fui yo quien te llevó a la Sala de Trofeos de Quidditch cuando estábamos en primero? Tú ni siquiera sabías que tu padre había sido buscador de Quidditch en el colegio. Y estoy segura que si no llego a decírtelo, no lo habrías averiguado jamás. A no ser claro que te encontraras la sala en una de tus exploraciones y vieses el nombre y apellidos de tu padre por casualidad. Entonces sí, lo descubrirías de repente.

- Y esa investigación de mis padres… ¿Cuándo la hiciste, en primero solamente?

- En primero la empecé, Harry. Espero acabarla cuando terminemos séptimo. ¿Te molesta que les investigue?

- Sólo en un sentido.

- ¿Y ese sentido es?

- Que me jode enterarme que no soy la primera persona en preguntar por ellos. Es más, creo que debería ser yo y no tú, el único en averiguar cosas sobre su vida, Hermione. Después de todo, ellos son mis padres, no los tuyos.

- ¿No me digas?- dijo ella con clara ironía-. Ah, pues disculpe usted señor Potter, que me haya inmiscuido en lo que no me concierne. ¿Cierto? Perdóneme la osadía en tirarme SIETE AÑOS investigando a sus padres muertos.

¡Que sepas que lo hice para poder darte los datos si alguna vez preguntaras. Creía que a ti jamás se te ocurriría investigar la vida de James y Lily porque la verdad es, que no eres un hombre demasiado curioso en lo que a la investigación de datos se refiere!

- ¿Y ahora por qué te enfadas, Hermione?

- ¡Es que estoy alterada, Harry. Suele ocurrir cuando vives algo traumático, sabes!

- Por supuesto que lo sé. ¿Acaso te crees la única con traumas insuperables? Porque si me pongo a contarte todos los que yo tengo, dan para varios libros. ¿Eh? ¡Y de los gordos!

- ¡Vete a la mierda!

- ¡Ve tú delante para que yo no me pierda!

- ¡Arggg, cuando te pones así no te soporto!

- ¡Y yo a ti tampoco!

- ¡Que te den!

- ¡Que te den a ti y por partida triple!

- Harry te lo advierto…deja de tocarme las narices. Me estoy enfadando de verdad y cuando eso sucede…No es bueno.

- ¿Crees que me das miedo?- dijo él colocándose a milímetros de su rostro-. Te aseguro Hermione, que de los dos aquí presentes el más peligroso soy yo.

- Eso ya lo sé, no soy estúpida.

- Sólo eres la mujer más inteligente que he conocido jamás.

- ¿Y ahora me halagas? A ti no hay quién te entienda.

- Pues anda que tú…Eres un rato complicada.

- Una complicación que no debe molestarte cuando llevas soportándome siete años seguidos.

- Por supuesto que no me resulta complicado soportarte, señorita Granger-. Dijo Harry comenzando a bajar la cara lo suficiente como para besarla. Hermione tragó saliva de manera insonora-. La gran pregunta es…- pronunció él dejando su frente en la de Hermione-. ¿De verdad me encuentras insoportable a veces?

- Ay madre…-dijo Hermione al ver los labios de Harry a tan sólo milímetros de los de ella.

- ¿Ay madre?- pronunció Potter apartándose de repente y mirándola extrañado-. Yo creí que dirías "Sí Harry a veces eres insoportable" o quizás "No eres insoportable". Pero "Ay madre" desde luego no me lo esperaba-. Entonces lanzó una carcajada y ahora fue Hermione quien le miró extrañada.

- ¿De qué te ríes si lo puedo saber?

- ¡Pues de que yo tenía razón en lo que le dije a la señora Pomfrey!

- ¿Y qué le dijiste, Harry?

- ¡Que tú siempre logras sorprenderme pese a llevar contigo siete años, Hermione. Creo que puedo decir que te conozco bien, pero no lo suficiente a como sí conozco por ejemplo a Ron. Él ya apenas me sorprende en lo que dice o hace pero a ti no hay por dónde pillarte el punto. Siempre dices o haces algo que me sorprende en un buen sentido y el de antes ha sido genial!

- Pero Harry…

- ¡Juájúajuajuajuajuajuajua. "Ay madre", ella dijo… "Ay madre". Y ni si quiera sé por qué dijo eso. Esta mujer… Sí que es única en su género!

- Yo soy… ¿Única en mi género, en serio?

- ¡Pero si ya te lo dije en otra ocasión, Hermione, no sé de qué te sorprendes!

- Me sorprendo porque me lo has repetido. Y si lo repites, es porque lo dices de verdad.

- Pues claro que sí-. Dijo Harry dejando de reírse y mirándola sonriente. Una sonrisa que a Hermione le pareció incluso sexy. Entonces él volvió a dejar su frente en la de ella y como había hecho antes, comenzó a bajar la cara lo suficiente como para besarla en los labios-. ¿Quieres saber una cosa, señorita Granger?-. Dijo él con una voz que a Hermione le resultó igual de sexy que su sonrisa.

- ¿Qué cosa señor Potter?-. Preguntó ella en tono normal.

Harry acercó sus labios al oído más cercano de Hermione y susurrando le dijo…

- Incluso cuando te enfadas conmigo sin ser en serio…Me gustas, Hermione. Yo creo que estás hasta sexy…

- "Sexy me resultas tú ahora mismo susurrándome en el oído"-. Pensó ella mientras oía cómo Harry le decía otra cosa aún en susurros.

- Y cuando te encuentro sexy me dan unas ganas de besarte que ni te imaginas…

- ¿Crees que no puedo imaginarlo?

- No, no puedes…- dijo él susurrando de nuevo-. Porque no creo que ni siquiera te hagas una idea de las cosas que produces en mí a veces, Hermione.

- ¿Estás intentando ligarme o es una falsa impresión que me estoy llevando?

- No estoy intentando ligarte, Hermione-. Dijo él sin abandonar los susurros-. Sólo intento decirte…Que ya no te veo como antes lo hacía. Sigues siendo mi mejor amiga, pero también te veo como una chica por la que me siento atraído en determinados momentos. Y hasta este año que me he dado cuenta de eso…Yo no me había sentido atraído por ti. Pero ese descubrimiento me gusta. No es algo que me incomode. Bueno sí, algunas veces es incómodo pero…me da igual.

- Como me estés tomando el pelo te juro Harry Potter que te patearé los testículos hasta que pierdas el conocimiento.

- No te estoy tomando el pelo, Hermione. Qué curioso…

- ¿El qué Harry?

- Eso mismo creyó mi madre cuando mi padre le confesó que la quería. Creyó que él le tomaba el pelo, que no se lo decía en serio. Porque él era famoso por sus bromas pesadas y ella pensó que la declaración de James era otra broma pesada.

- Pero tú no te me estás declarando, Harry.

- Sólo te estoy diciendo que me siento atraído por ti en ocasiones. Y tú, al igual que mi madre, no te lo crees, Hermione.

- Y cómo podría creerme de verdad que yo te gusto cuando hasta ayer mismo tú eras la pareja de Ginny Weasley.

- No me la menciones que me entra la mala leche y ahora mismo no me apetece nada que me crezcan los colmillos ni tampoco las uñas. A decir verdad lo que más me apetece ahora es…

- ¿Qué Harry, qué es?- preguntó Hermione levantando lo suficiente la cara para mirarle a los ojos. Ella oyó claramente el pensamiento que él tenía mientras la miraba.

- "Tienes unos ojos tan bonitos, Hermione…"

- "¿Qué?"-. Pensó ella sin que él lo oyese en su cabeza, pues Hermione, a diferencia de Harry, no podía transmitirle sus pensamientos a su mejor amigo. O al menos eso era lo que ella creía.

- "Realmente toda tú eres muy bonita, Hermione Granger. Aunque no lo sabía hasta que te vi desnuda. Creo que ahí me di cuenta por primera vez, de que eras una mujer mujer. Y no una mujer-amiga como siempre te consideré."

- Entonces…- dijo Hermione volviendo a tragar saliva de manera insonora-. ¿Tú me ves como una mujer sólo porque me viste desnuda cuando estaba inconsciente, Harry?

- Podría decir que sí, Hermione-. Dijo él esta vez con la voz-. Aunque también podría decir, que te veo como una mujer desde el año pasado. Porque cuando empezamos sexto me di cuenta de lo mucho que habías crecido durante el verano y…

- Perdona, pero yo llevo creciendo siete años y no sólo durante el verano. Si tú antes no te fijaste en mi físico, sería porque no querrías. Pero lleva ahí desde que empecé a desarrollarme en cuarto curso.

- No estaba como está ahora, Hermione.

- Claro que no. No puedes pretender que tengamos el mismo cuerpo cuando teníamos catorce años que teniendo dieciocho como tenemos ahora.

- Pues si el cumplir años significa ponerte más potente de lo que ya estás, estoy dispuesto a seguir viendo tu crecimiento hasta el día en que me muera.

- Harry…

- Qué…

- Estás bajando la cara.

- Ajá…

- Tus labios se acercan a los míos.

- ¿Y?

- ¿No irás a…besarme, verdad?

- ¿Qué te apuestas a que lo hago?- dijo él ya a milímetros de la boca de ella-. Y qué te apuestas a que cuando lo haga te gusta y me correspondes.

- No te lo crees ni tú.

- ¿Qué no?- dijo sonriéndole de medio lado-. Pues vamos a comprobarlo-. Y tras decir eso la besó y Hermione se quedó igual de pasmada que se quedó Lily cuando James también la besó en los terrenos del lago.

- "Ay madre…"- volvió a pensar Hermione mientras los labios de su mejor amigo se movían en la boca de ella-. "¡Ay madre mía!"- pensó de nuevo cuando notó que Harry le daba un beso más sensual-. "Sí que sabe lo que hace. ¡Y lo hace de bien! Jamás pensé que Harry sería tan bueno besando. Parece que tiene un Don para los besos. Y luego me dice que él nunca está seguro de si sabe complacer a una chica. ¡Pues a mí sí que me está complaciendo!

Pero no pienso darle ni un solo beso. Si le correspondiese, estaría dándole lo que espera y no quiero dárselo. Porque tampoco quiero que piense que puede salirse con la suya. Y él espera que yo le bese. Y la verdad es…que sí que quiero besarle. Es que los besos que me está dando son tan…son tan…Ay madre…"

- Hermione…- dijo Harry con una voz tan sensual como los besos que seguía dándole a ella-. Hermione por favor, bésame.

- "No pienso hacerlo"-. Dijo ella en su mente.

- Hermione te lo ruego…- susurró él en uno de los oídos de ella-. Necesito que me beses, aunque sólo me des un beso… Por favor dámelo.

- No-. Dijo ella ahora con la voz.

- Por favor…- dijo de nuevo Harry dándole ahora un beso suave y bonito. Entonces se apartó lo suficiente para mirarla a los ojos marrones que tanto le gustaban y añadió...-. Si no me besas, pensaré que lo que he hecho no te ha gustado. O que no he sido bueno haciéndolo y por eso pasas de mí.

- Yo nunca he pasado de ti, Harry. Simplemente no te beso porque no quiero que pienses cosas raras.

- ¿Cosas raras como qué, Hermione, que te gusto?

- Por ejemplo.

- Pero yo sé que te gusto…

- ¿Ah sí?

- Tú misma lo dijiste cuando me viste desnudo. Dijiste que yo era guapo y por supuesto atractivo y que mi cuerpo te gustaba, que incluso te parecía muy bonito.

- También dije que bonito no era la palabra adecuada para halagar un cuerpo masculino pero que era la única que se me ocurría en aquel momento.

- Pues yo creo que tú no sólo eres bonita por fuera sino también por dentro, Hermione. Y tú sabes que me gustas algo. Ya te lo dije en otra ocasión.

- Lo recuerdo, Harry. Pero el que yo te guste algo o incluso un poco, no va a producir que acceda a besarte sólo porque tú me lo pidas.

- ¿Y qué tengo que hacer para que tú misma decidas darme un beso o varios si tengo suerte?

- ¿La verdad?

- Por favor sí.

- No tienes que hacer nada-. Dijo ella sonriendo y tocándole la mejilla con suavidad-. Sólo debes ser tú mismo.

- Pero si siempre soy yo mismo cuando estoy contigo…

- Lo sé. Lo único que intento decirte, es que para conseguir que te bese, no tienes que intentar seducirme o darme unos besos como los de antes. Que por cierto, han sido perfectos.

- No lo suficiente para lograr que me correspondieras.

- Créeme Harry, han sido los besos más bonitos, sensuales y perfectos que me han dado nunca. Si no los he correspondido ha sido simplemente porque no quería hacerlo. Si existe un momento en que decida besarte, te aseguro que lo haré cuando yo misma sienta que debo hacerlo. Pero no te besaré sólo porque tú me lo pidas. Ni aunque me ruegues lo haré. Yo beso cuando quiero y no porque alguien me lo pida. Aunque ese alguien sea mi mejor amigo.

- Entonces… ¿Nada de lo que diga o haga conseguirá que me beses, Hermione?

- Ahora mismo…No, Harry.

- ¿Y en el futuro?

- El futuro es incierto, quién sabe lo que puede ocurrir mañana o dentro de una semana o incluso un año. Puede que en cualquier otro momento me den ganas de besarte pero en el que estamos ahora…No.

- Jo…

- No me pongas carita triste, de todas maneras no funcionará…

- Un rato complicada y más rara que un perro verde, ésa eres tú, Hermione Granger.

- Si es un cumplido lo acepto encantada.

- Pues a mí lo que más me encantaría ahora mismo sería que me besaras.

- ¿Tú no te rindes nunca verdad?

- Cuando se trata de ti…jamás.

- Eso es más que un cumplido.

- ¿Tiene premio entonces?

- Por supuesto-. Dijo Hermione sonriéndole de manera especial-. Te lo daré si cierras los ojos…

Harry obedeció de inmediato y de repente sintió que ella metía sus manos bajo los brazos de él.

- "Me está abrazando."- pensó con una sonrisa en su rostro masculino. Entonces notó claramente cómo Hermione le tumbaba bocarriba en el suelo y se ponía encima de él-. "Esto se pone bueno."- Dijo él en su cabeza, sonriendo más todavía-. "Hermione…"- dijo llamándola en su mente-. "Si me estás oyendo ahora sólo quiero decirte que es la primera vez en mi vida que tengo el cuerpo de una chica encima del mío. ¿Pero sabes una cosa? Me gusta."

- "Eso es bueno, Harry"-. Pensó ella sonriendo también-. "Y por supuesto que te oigo. Es extraño escucharte ahora. Creí que sólo oía tus pensamientos cuando estabas muy sensible. Quizás estaba equivocada. Puede que el oír lo que piensas ya no tenga que ver con que te encuentres en un estado sentimental fuera de lo común. A lo mejor la conexión que tenemos desde que me mordiste, se ha hecho más intensa y por eso ahora puedo escucharte en cualquier situación, aunque tú no oigas lo que te digo en mi cabeza."

- "Hermione…"

- Qué, Harry-. Dijo ella ahora con la voz.

- "¿Vas a hacer algo más que tumbarte encima de mí o eso era el premio que me ibas a dar?"

- Si dejas de hablarme incluso con el pensamiento te prometo que te daré un premio que te va a encantar, Harry.

- ¿Quieres que deje de pensar?- preguntó él ahora hablando pero sin abrir los ojos para mirarla.

- Eso mismo quiero, sí. ¿Puedes hacerlo?

- Puedo.

- ¿Serás capaz de no hablarme con el pensamiento incluso cuando te de el premio?

- ¿De verdad va a encantarme?

- Yo espero que sí.

- Entonces haré lo posible por no pensar nada.

- Genial. ¿Preparado?

- Sí.

- Mente en blanco, ya.

- Como desees, Hermione.

Ella esperó unos segundos, por si volvía a escuchar el pensamiento de Harry y cuando vio que no recibía nada en la cabeza de ella…Puso una mano en el pecho de Harry, otra en su cara para poder moverla y colocarla a la altura de la de ella y de repente…lo besó en los labios. Y por primera vez en su vida, Harry Potter sintió que efectivamente, se había quedado en blanco porque su mente no fue capaz de reaccionar ni para formar palabras en su pensamiento.

Los labios de Hermione se movían con suavidad y lentitud en la boca de Harry. Y el propio Harry sintió en su corazón que eran los besos más bonitos y dulces que ninguna otra mujer le había dado jamás. El notó también como si dentro del corazón empezasen a estallar un montón de fuegos artificiales y aunque se había propuesto dejar la mente en blanco para no hablarle a Hermione ni con el pensamiento…Llegó un momento en que no pudo evitar que su mente, empezase a hablarle a ella.

- "Hermione…Hermione…"- la llamó él en su cabeza-. "Hermione yo…Gracias"-. Y eso fue lo último que pensó antes de notar cómo ella se apartaba de él. Harry abrió los ojos y la miró.

- ¿Qué ocurre?- preguntó viendo cómo ella se sentaba en el suelo y adoptaba cierta distancia respecto a él-. ¿Por qué te has apartado, por qué dejaste de besarme. Hice algo mal?

- ¿Algo?- preguntó Hermione levantando una ceja-. Yo diría que has hecho más de un algo mal, Harry Potter. ¡Has roto tu palabra!

- ¿Qué?- cuestionó parpadeando un poco sintiéndose perplejo-. ¿A qué te refieres?

- ¡Dijiste que dejarías la mente en blanco, que no pensarías nada. Pero sí lo has pensado Harry. Has pronunciado mi nombre tres veces y luego me has dado las gracias. Eres un…un…!

- No te enfades conmigo-. Dijo Harry acercándose a ella hasta sentarse delante de Hermione-. Yo no quería romper mi palabra, de veras. Al principio hice lo que me pediste, no pensar nada. Pero llegó un momento en que me resultó imposible, Hermione. Es que cuando me besaste, lo hiciste de una forma tan bonita para mí…como no había sentido jamás. Ni siquiera con Cho o Ginny sentí eso. Yo…de verdad que no quería romper mi palabra, es sólo que no pude evitar que mi mente te hablara porque…me dejé llevar.

- ¿Qué te dejaste llevar?

- Sí, por lo que sentía en aquellos momentos. Y lo que más sentía era que tenía que llamarte y darte las gracias por hacerme sentir algo así.

- ¿Pero qué sentiste Harry? Eso sí que no lo escuché.

- Porque ahí estaba cumpliendo mi palabra y no quise decírtelo con la mente. Aunque sí lo supe en mi corazón.

- Y tu corazón… ¿Qué te dijo?

- Que tenía un montón de fuegos artificiales estallando de repente. Empezaron a estallar cuando tú me besaste dulce y suave, Hermione. Ninguna chica me había besado así y yo…sentí un montón de cosas muy bonitas y también intensas. Por eso…cuando comencé a hablarte con el pensamiento, tu nombre y gracias fue lo primero que se me ocurrió decirte.

- De acuerdo, quedo informada. Supongo que debo decirte "de nada" por el gracias de antes. Quitando eso, no pienso decirte nada más hasta que se me pase el mosqueo.

- Por lo menos no estás enfadada de verdad. Si lo estuvieras saldrían tus cosas Lipan.

- Cosas que tengo porque tú me mordiste, Harry. Y también porque me clavaste las uñas en la cintura.

- Lo siento.

- Ya sé que lo sientes. Pero eso no cambia el hecho de que por tu culpa, ahora me siento atraída por ti.

- ¿En serio?- preguntó él sonriendo complacido-. Entonces es verdad que te gusto.

- Pues claro que es verdad. Pero aún no me siento enamorada de ti. Creo que lo que siento es atracción, simplemente eso. Y la verdad es que no entiendo por qué la siento cuando tampoco es una atracción permanente. Quiero decir que no es que me sienta atraída por ti cada vez que estamos juntos. Es sólo que hay determinados momentos en que tú me atraes como si fueses un imán súper potente y yo el objeto metálico que vuela hacia ti sin poder evitarlo. ¿Entiendes?

- Sí-. Dijo él sonriendo aún-. ¿Por eso me besaste antes, porque sentías esa atracción inevitable hacia mí?

- No Harry. Te besé porque quería darte un premio que te encantaría. Y tú dijiste que lo que más te encantaría sería que yo te besara.

- Pero tú también dijiste que no ibas a besarme sólo porque yo quisiera.

- Es que me apeteció besarte para hacer algo que te encantase.

- Pues antes dijiste que no me besarías para complacerme…

- Cambié de opinión cuando decidí besarte.

- ¿Y te ha gustado?

- ¿Besarte o cambiar de opinión?

- Besarme, Hermione. ¿Te ha gustado sí o no?

- Si intuyera que no iba a gustarme, no te habría besado, Harry.

- "Genial"-. Dijo él en su cabeza-. "A Hermione le gusta besarme. ¡Esto es mejor que ganar los partidos de Quidditch!"- pensó con entusiasmo. Al oírlo en la cabeza de ella, Hermione se rió un poco. Entonces miró sonriendo a Harry y le dijo con una voz bonita y dulce…

- ¿Sabes que eres único en tu género?

- ¿Ah sí?- cuestionó el moreno sonriéndole también-. Qué curioso, eso mismo pienso yo de ti: Que eres única en tu género.

- Entonces somos dos especies en peligro de extinción-. Dijo Hermione lanzando una carcajada-. Menudo par estamos hechos.

- Más que un par…- dijo Harry acercándose más a ella-. Yo creo que somos un equipo perfecto-. Pronunció bajando la cara lo suficiente como para besarla en los labios-. Quizás tan perfecta como lo eres tú para mí-. Y diciendo eso último la besó, pero esa vez, Hermione sí que correspondió y Harry volvió a sentir que los fuegos artificiales estallaban dentro de su corazón.

- "Hermione…Hermione…"- dijo Harry en su pensamiento.

- Qué…- pronunció ella con la boca antes de besarle de nuevo.

- Me encanta besarte…- dijo Harry hablando esta vez-. Y que me beses también me encanta. Creo que en esto de los besos también eres perfecta.

- ¿Ah sí? ¡Mmmfff!

- Símmfff

- Harry…

- Dime…

- Yo…

- ¿Tú?

- ¡Mmffff!

- Mmmfffff…mmmfffff. Hermione…Hermione…Mmmfff…

- Harry…mmfff…para…¡Mmmfff!

- No pienso parar ahora…

- ¡Pero es que mmffff!

- Deja de hablar y bésame…

- ¡Pues si tú no te detienes lo haré yo!- dijo Hermione separándose y poniéndose en pie de repente. Harry la imitó en seguida.

- ¿Me puedes decir qué mosca te ha picado? ¡Con lo bien que estábamos!

- Lo único que me ha picado Harry, ha sido la prudencia.

- ¿Perdón?

- ¡Viene alguien, oigo pasos!

- Yo no escucho nada, seguro que te lo has imaginado.

- Imaginado o no Harry, te aseguro que sé que viene alguien. Así que lo mejor será que cada uno vuelva a su cama para guardar las apariencias. Si la señora Pomfrey entrase de repente y nos viera en el suelo besándonos, se me caería la cara de vergüenza. Por lo tanto yo voy a volver a la cama y tú puedes quedarte de pie si quieres. Pero a mí nadie me regañará por mostrar un comportamiento poco decoroso. ¿Entiendes?

- ¿Crees que es poco decoroso que dos personas se besen?

- Creo que la señora Pomfrey consideraría poco decoroso, ver a dos pacientes suyos, besándose tumbados en el suelo tal y como estábamos antes, Harry. Por eso voy a meterme en la cama y fingir que estuve todo el tiempo ahí.

- De acuerdo…Me meteré en la cama si eso es lo que quieres. ¡Pero voy a meterme en la tuya!- dijo sonriéndole de manera traviesa. Hermione le miró con una ceja levantada.

- ¡De eso nada!- dijo seria-. ¿Quieres que nos riña? ¡Porque yo no estoy dispuesta a que me eche la bronca!

- Si nos riñe me da igual, de todas maneras ya nos ha visto así. Esta mañana entró y me vio contigo en la cama. Y aunque me llamó la atención, no te creas que fue porque ella considerase eso poco decoroso, sino porque me dijo que seguramente tú no descansarías bien porque la cama era de una persona y al tenerme contigo tú no estarías cómoda.

- ¿En serio que te dijo eso?

- Algo así fue, sí.

- Bueno, eso sería esta mañana cuando yo dormía. Ahora no quiero compartir la cama contigo. Así que quédate de pie o métete en la tuya porque como te acuestes conmigo en contra de mi voluntad, te voy a meter tal puñetazo que te aseguro que te dejaré la cara hecha un cromo durante un día y medio.

- ¿Cómo cuándo mi madre pegó una bofetada a mi padre y él se quedó con la mejilla roja también un día y medio?

- Por ejemplo.

- ¿Lo sabías?

- Me lo estás contando. ¿Algo más?

- Por el momento no. Bueno sí…pero esperaré a decírtelo cuando volvamos a estar solos. Aunque…

- Qué.

- Desde luego eres única para cortarle el rollo besucón a un chico claramente interesado en ti, señorita Granger.

Hermione se rió un poco al oírle decir eso de manera enfurruñada.

- Igualmente me sigues gustando Hermione, que lo sepas.

- De acuerdo…-dijo ella volviendo a reírse otro poco-. ¿Y ahora te metes en la cama o tengo que meterte yo?

Harry se sentó en la cama de ella e inclinándose sobre Hermione lo suficiente le dijo con sensualidad…

- Méteme tú…- entonces la besó y Hermione se quedó sin reacción-. Aunque creo que será mejor que me meta yo en tu cama.- pronunció Harry aún besándola-. Porque no pienso irme a la mía.-. Dijo besándola otra vez y colocándose al lado de Hermione-. La verdad es que esto de compartir la cama tiene su encanto-. Confesó riéndose un poco, entonces la besó otra vez y fue en ese mismo momento cuando la puerta de la habitación de las camas se abrió y se escuchó la voz de la señora Pomfrey decir…

- ¡Pero bueno esto es increíble. Esta mañana me los encuentro durmiendo juntos y ahora se están besando! ¿Es que ustedes no tienen sentido del decoro o qué?

- Error señora Pomfrey-. Dijo Potter dejando de besar a Hermione y mirando a la enfermera del colegio-. Soy yo quien está besando a Hermione, ella todavía no me ha devuelto los besos.

- Pues ya no lo hará porque usted va a salir de su cama. Tengo que hacerle otro reconocimiento a la señorita Granger.

- Pero usted me dijo esta mañana que ella estaba bien.

- Claro que lo está. Igualmente debo volver a examinarla, son gajes del oficio. Y ahora, señor Potter… ¿Se levanta de la cama o le tiro al suelo? Le aseguro que por muy vieja que sea, tengo la fuerza suficiente como para hacerlo si no me obedece de inmediato.

- No se preocupe señora, no me haré de rogar-. Diciendo eso último Harry se levantó y se quedó de pie y a cierta distancia de las dos mujeres. Como sabía que no podía mirar mientras la señora Pomfrey reconocía a Hermione, él enfocó su vista en una de las ventanas de la enfermería y al hacerlo, se dio cuenta que el reflejo mostraba lo que hacía la enfermera.

Con una sonrisa propia de un anuncio de dentífrico, Harry Potter contempló cómo Madame Pomfrey apartaba la sábana y manta y le quitaba la camisa a Hermione. Él pudo ver con total claridad, el bonito sujetador que tenía la castaña y cuando Poppy le quitó también a Hermione el pantalón del pijama, Harry la vio en braguitas y su sonrisa se hizo más acentuada.

- "Hermione está buena…"- dijo la mente de Harry mientras él seguía viéndola en el reflejo de la ventana-. "Qué digo buena, está buenísima. O mejor…rebuenísima. Creo que es la mujer más bonita y sexy que he visto en toda mi vida. Me resulta sexy incluso en ropa interior tal y como está ahora. Sólo espero que esta vez no esté oyendo lo que pienso porque si lo hace… Estaré en serios problemas con ella."

- "Pues sí que lo escucho"-. Dijo la mente de Hermione cuando oyó los pensamientos de Harry-. "Pero no voy a enfadarme todavía contigo porque no tengo ganas de que la señora Pomfrey me vea con mis cosas de Lipan. Con que me hayan visto Ron, Ginny y tú mismo tengo suficiente. Además, esto de saber que piensas que estoy rebuenísima y que soy la mujer más bonita y sexy que has visto en toda tu vida es bastante guay. ¡Cómo mola oír lo que piensas, Harry! Me pregunto si seguiré escuchándolo cuando consigamos encontrar una cura a tu problema del Lipan. Considerando que exista una, claro…"

- "La madre que parió a la señora Pomfrey…"- pensó Harry viendo cómo la enfermera aplicaba una crema a las piernas de Hermione-. "No sé qué será lo que le está poniendo a Hermione en las piernas, pero me encantaría ser yo quien tocase esas piernas largas y no la vieja ésta. Si ella no hubiese entrado en la habitación de las camas, Hermione no se habría separado de mí y nosotros seguiríamos besándonos tumbados en el suelo. Cómo me fastidia que la enfermera me haya cortado el rollo…"

- "Jó…Jójojojjojooo"- rió Hermione en su cabeza-. "Desde luego está molesto por no poder besarme pero es innegable que está celoso por el simple hecho de que Madame Pomfrey me esté tocando las piernas para extenderme la crema. Y ahora que caigo… ¿Por qué sabe Harry lo que me está haciendo ella si él está de espaldas a nosotras? A no ser…que esté viéndolo todo en algún reflejo de las ventanas."

- Señora Pomfrey…- dijo Hermione en voz baja.

- ¿Sí señorita Granger?- pronunció la enfermera de igual manera.

- Creo que Harry está viendo en uno de los reflejos de las ventanas, lo que usted hace.

- ¿Está segura querida?

- Por supuesto que lo estoy. Sólo tiene usted que girar la cabeza y fijarse en que está de espaldas a nosotras, pero con la cara orientada a una de las ventanas de la enfermería.

- Pues si ese es el caso le voy a dar un mamporro tan potente como para dejarle la cabeza dormida durante un buen rato.

- Le aconsejo que no haga eso. Pegar a Harry sólo hará que se enfurezca y no creo que usted quiera ver su lado Lipan. Le aseguro que no es nada agradable.

- Lo supongo. Pero no voy a consentir que él nos espíe ni tan siquiera mirando el reflejo de una ventana.

- No se preocupe, luego le reñiré cuando usted se marche. Es más, pienso darle el golpe que usted quiere propinarle en la cabeza. Aunque intentaré no dejarle inconsciente. Hacer daño físico a Harry no es algo que me guste. Aunque soy capaz de hacérselo si lo considero necesario.

- De acuerdo Hermione, lo dejo en sus manos. Ahora siéntese en la cama, tengo que auscultarla.

Hermione colaboró en eso y otras cosas que le pidió la señora Pomfrey y cuando la enfermera dijo que ya había terminado, comunicó su diagnóstico a la castaña.

- Creo que puedo decirle que está usted sana, señorita Granger. Así que ya puede irse de la enfermería. Váyase a clase, a estudiar o lo que le de la gana. ¿De acuerdo?

- Sí señora. Gracias por decirme que estoy bien. Me ha quitado usted un gran peso de encima. ¿Y a Harry cuándo le dará el alta?

- Pensaba hacerlo hoy, pero después de saber que ha estado mirándola en contra de mi voluntad, creo que voy a dejarle otro día más aquí. Y como sé que no le gusta la enfermería, estoy completamente segura que será un castigo más que bueno para él. Así aprenderá a no espiar.

- Estoy de acuerdo con eso-. Dijo Hermione riéndose un poco-. ¿De verdad está Harry bien?

- Todo lo bien que podría esperarse de una persona que ha sobrevivido al ataque de un animal mágico además de monstruoso.

- ¿Me da permiso para decírselo?

- Le doy permiso para eso y para que incluso le comunique el castigo si así lo cree oportuno, querida.

- Entonces lo haré ahora. ¡Harry!- dijo Hermione subiendo la voz cuando le llamó-. ¡La señora Pomfrey ha terminado. Ya puedes mirar, estoy vestida!

Y era cierto, porque mientras había hablado con Madame Pomfrey, Hermione se había puesto tanto el pantalón como la camisa del pijama y Harry lo sabía porque lo había visto en el reflejo de la ventana. Lo que no sabía era lo que habían hablado las dos mujeres, pero eso no era una prioridad para él, escuchar lo que quisiera decirle Hermione sí.

- Ya puede usted acercarse a la señorita Granger, señor Potter-. Dijo Poppy con amabilidad y aguantándose las ganas de reñirle por mirón-. Pero no hace falta que se meta en su cama porque Hermione va a dejarla ya mismo.

- ¿Perdón?- dijo Harry mirando a la enfermera-. ¿Quiere usted decir…?

- Que me ha dado el alta-. Confirmó Hermione saliendo de la cama y quedando de pie delante de Harry-. Así que ya puedo irme, aunque tú, querido amigo…vas a quedarte aquí otro día más. ¡Y ese será tu castigo por haber visto en uno de los reflejos de la ventana, lo que ella me hacía!

- ¡Me pilló!- pronunció Harry con claro fastidio. Madame Pomfrey lanzó una carcajada, Hermione sin embargo, permaneció seria aunque por dentro quisiera reírse también.

- Y para que termines de entender que tanto a ella como a mí, nos ha sentado fatal que nos hayas espiado…Un castigo no será lo único que recibas. ¡Porque pienso darte un coscorrón de los que producen chichones!

- ¡No no!- dijo Harry retrocediendo cuando vio a Hermione acercándose a él con cara de pocos amigos-. ¡Te prometo que no volveré a espiaros. Pero no me des en la cabeza. El dolor de cabeza es algo que me hace llorar igual que cuando me dolía la cicatriz. Por favor Hermione no me pegues!

- ¡Es que si no lo hago yo, lo hará la señora Pomfrey. Y seguro que ella te da el golpe con más ganas aún!

- ¡Eso téngalo por seguro!- dijo la enfermera riéndose aún al ver la escena que se mostraba ante ella: Hermione intentando alcanzar a Harry para pegarle y él retrocediendo lo máximo posible para evitarlo.

- ¡Harry!- dijo Hermione poniendo las manos en jarras y mirándole seria-. ¡Deja ya de caminar hacia atrás y detente. Sabes que mereces el coscorrón!

- ¡Pero…!

- ¡Pero nada!-. Y elevando más la voz gritó…-¡QUE TE QUEDES QUIETO DE UNA VEZ, ES UNA ORDEN!

Y de repente, Harry se detuvo igual que si le hubiesen lanzado el Inmóvilus. Se quedó tan quieto como una estatua. Hermione se acercó hasta él, se puso de puntillas para estar a su altura y le dijo susurrando en el oído…

- Voy a darte flojo pero tú debes quejarte igual que si te hubiese dolido. Finge para que la señora Pomfrey crea que te he hecho daño. ¿De acuerdo?

- "Sí."- dijo él en su mente esperando que ella lo escuchase.

Tras oír el pensamiento de Harry, Hermione le dio el coscorrón y Potter además de decir "¡Ay!" puso una cara de dolor tan creíble, que la enfermera pensó que le había dolido.

- Espero que no vuelva a mirar lo que no debe, señor Potter-. Dijo Pomfrey ya sin reírse-. Y respecto a usted señorita Granger, márchese ya. No querrá que quiten puntos a Gryffindor por no asistir usted a clase. ¿Verdad?

- No señora, ya me voy. Harry…- dijo mirando al moreno, que se estaba tocando la cabeza como para calmar el dolor.

- ¿Qué, Doña coscorrones?- cuestionó él fingiendo la cara más enfurruñada que fue capaz de poner para seguir la comedia.

- No pienso volver a verte en lo que queda de día.- dijo Hermione girándose como si realmente estuviese enfadada con él.

- "Espero que no lo digas en serio."- dijo Harry en su mente, deseando que ella lo recibiera en su propia cabeza-. "Porque como sea verdad que me vas a dejar solo hasta mañana, me voy a coger un enfado de mil demonios, Hermione. Nunca me ha gustado estar solo y mucho menos estarlo en un sitio como éste que además no me gusta nada."

- "Pues claro que no te dejaré solo, Harry. Le diré a Madame Pomfrey que me deje verte dentro de un rato. Seguro que cuando se le pase el disgusto, me dejará entrar en la enfermería."

- "Hermione…"- la llamó Harry de nuevo con el pensamiento-. "Hermione… ¿Me oyes?"

En ese momento, ella llegó a la puerta, agarró el pomo, se giró para mirar a Harry y él entendió que ella le había escuchado.

- "Vete a clase o a donde te de la gana, pero por favor, ven a verme más tarde. Ya sé que la señora Pomfrey me ha castigado a quedarme otro día. Pero aún recuerdo que te prometí acompañarte al mundo muggle. De verdad que quiero ir contigo. No estoy dispuesto a que vayas sola y que pases también tú sola el mal trago de tener que ir a la Policía para denunciar el asesinato de tus padres. Además, no creo que puedan resolverlo en un mismo día.

Seguramente tendrás que estar unos días en tu casa por si ellos quieren interrogarte o informarte de lo que vayan descubriendo. Y no creo que sea bueno para ti quedarte allí sola. Podría volver el asesino o entrar un ladrón. Y si a ti te pasa algo que no puedas controlar y encima te ocurre porque no tienes a alguien que te defienda o proteja…Creo que eso sí que me va a provocar otro trauma pero de los gordos. Por eso…No vayas a irte sin mí. ¿De acuerdo?"

Hermione asintió con la cabeza y con la misma se marchó. Lo último que pensó Harry, lo recibió ella fuera de la enfermería. Eso último fue… "Gracias." Y aunque ella sabía que él no lo recibiría, contestó también con la mente…"Gracias a ti." Con una sonrisa feliz en la cara, Hermione Granger se marchó a su primera clase de la mañana. Pues ya se había perdido el desayuno mientras estuvo en la enfermería.


- Hey Hermione…- dijo Neville sentado al lado de ella, en la clase de Transformaciones-. ¿Recuerdas que esta noche a las nueve tenemos la cita que no es cita?

- Lo recuerdo, Neville. Pero mucho me temo que tendré que cancelarla.

- ¡Qué casualidad! Yo también iba a decirte que lo dejáramos para otro día.

- ¿Y eso?

- Es que mi abuela se ha puesto mala. Me lo ha dicho McGonagall que se ha enterado por una lechuza que le ha enviado mi abuela. Por lo visto, mi abuela quiere verme así que estaré ausente de Hogwarts hasta que se mejore. Espero que no sea grave. Si se muere…Me quedaré solo. No tengo a nadie más que cuide de mí y con mis padres no puedo contar porque están locos y encerrados de por vida en San Mungo.

- Lo siento, Neville.

- Yo también. ¿Y a ti qué te ha pasado, por qué necesitas cancelar la cita. También se ha puesto mala tu abuela?

- Yo no tengo abuela ni abuelo, Neville. Mis padres eran hijos únicos y mis abuelos murieron cuando yo tenía 3 años. Ni siquiera les recuerdo. Sólo les conozco por las fotos de los álbumes familiares que están en casa y por las cosas que me han contado mis padres sobre ellos.

- Oh, cuánto lo siento, Hermione.

- Bueno…me consuelo conque al menos sí he podido conocer a mis padres y que ellos cuidaran de mí hasta que me he hecho lo suficiente mayor como para no necesitar tanto su ayuda. Aunque…creo que por muy mayor que me haga, siempre los necesitaré-. Dijo la castaña sin querer decirle a su amigo, que sus padres estaban muertos-. Y también creo que, a pesar de que un día se mueran…Por muchos años que puedan pasar después de muertos, les seguiré echando de menos.

- Te entiendo perfectamente. Mi abuela ha hecho siempre de padre y madre conmigo. Y aunque es una mujer algo excéntrica y con un pésimo gusto para vestir, tengo que reconocer que es una persona realmente buena. Y a mí me quiere muchísimo. Y estoy seguro que el día en que ella muera, yo también la echaré de menos porque yo la quiero tanto como ella me quiere a mí.

- Entonces siéntete afortunado, Neville. No todos los parientes quieren a sus familiares.

- ¿Lo dices por Harry verdad? Sé que sus tíos y su único primo, no le han tratado bien precisamente.

- Podríamos decir, que la casa de sus tíos y primo ha sido el Azkaban de mi mejor amigo desde que Voldemort mató a James y Lily Potter.

- La verdad es que si te paras a pensarlo, te darás cuenta que tanto tú, como Harry e incluso yo mismo, hemos sido unos niños con infancias bastante peculiares.

- Bueno ahí no puedo incluirme porque mi infancia ha sido muy muy feliz en lo que a mi relación con mis padres se refiere. Donde no fui tan feliz fue con el tema de las amigas. No conseguí hacer ninguna antes de enterarme que era bruja y venir a Hogwarts.

- Me sorprende oír eso Hermione. Tú siempre has sido una persona bastante agradable con la que no es difícil empezar una amistad. Yo sí que tengo problemas para relacionarme con la gente. Soy tímido y eso…no me pone nada fácil acercarme a los demás o hablarle de mis problemas o sentimientos. Aunque contigo…siempre me he sentido muy cómodo porque tú me haces sentir a gusto y confiado cuando estamos juntos.

- Gracias, Neville. Lo mismo digo. No te preocupes por ser tímido, eso no es nada malo. ¿Sabes? Incluso yo tengo un lado tímido, lo que pasa es que no suelo demostrar que existe en mí.

- ¿Y cuándo lo sacas?

- En público jamás. Lo tengo bastante reprimido-. Dijo la castaña riéndose por lo bajo para que McGonagall no le llamara la atención.

- A mí nunca me has dado la imagen de ser una chica tímida o que reprima cosas, Hermione Granger. Más bien siempre he pensado que eras una mujer valiente y decidida, que se atrevía a decir lo que pensaba o defender su opinión por muchas personas que estuviesen en tu contra.

- Por supuesto que soy así también, Neville. Pero es verdad que tengo un lado tímido que no me gusta sacar. Si se lo enseñase al mundo, parecería vulnerable y eso sí que no quiero parecerlo. No me gusta dar lástima ni tampoco que se compadezcan de mí.

Me refiero a que cuando me siento realmente mal o deprimida, no me gusta que los demás lo noten. Prefiero guardarme lo que siento y fingir que todo va bien. Y luego, cuando estoy sola en mi habitación, entonces sí que puedo llorar, gritar o maldecir todo lo que me de la gana.

- Pero yo te he visto llorar, gritar y maldecir más de una vez en los siete años que hace que nos conocemos, Hermione. Aunque bueno…hemos pasado por un montón de cosas súper fuertes. Tan fuertes como para llorar, gritar y maldecir incluso más que cuando vimos morir a gente que apreciábamos.

- Sí, la batalla final contra Voldemort y sus Mortífagos no fue algo tonto precisamente.

- ¿Qué tal lo llevas? A los recuerdos de aquello, me refiero. ¿Tienes pesadillas?

- A veces, pero no a menudo. Eso me alivia.

- Yo sí que las tengo, aunque quien se lleva el primer premio es Harry. Él no duerme mucho. ¿Sabes? Cuando está en el dormitorio de los chicos, casi todas las noches se despierta gritando, llorando o lleno de sudor por culpa de algún mal sueño.

Lo sé porque suele hablar cuando duerme y en muchas ocasiones ha gritado tu nombre o el de Ron, supongo que porque os veía morir. Un día quise hablar con él de sus pesadillas, pero Harry no colaboró. Sólo dijo "dormir poco o casi nada por culpa de una pesadilla es lo normal en mí Neville, pero gracias de todas formas por preocuparte."

- ¿No quiso contarte ni tan siquiera de qué iba la pesadilla?

- No…Harry es…poco comunicativo. Lo ha sido siempre. Aunque he de reconocer, que contigo y Ron es distinto. Con vosotros dos sí que se abre más. Sobre todo contigo, Hermione.

Ella sonrió al oír aquello y dijo bromeando…

- Eso se debe a que soy una pesada con él y no le dejo tranquilo hasta que me cuenta todo lo que quiero saber.

- No es verdad-. Dijo Neville sonriendo también-. Yo sé que Harry Potter te cuenta todo lo que le preocupa o incluso importa, no porque seas pesada sino porque eres la persona en quien más confía de todas con las que se relaciona tanto aquí como fuera de Hogwarts.

Hermione parpadeó sin añadir nada, Neville se rió un poco.

- Lo sé porque el mismo Harry me lo dijo en una ocasión. Pero no pienso decirte cuándo fue ni tampoco por qué. Sólo admitiré, que fue una de las pocas veces en que Harry quiso abrirse conmigo.

- ¿Y estabais hablando…de qué exactamente?

- De las personas que consideramos importantes en nuestras vidas. Yo por supuesto la primera que mencioné fue a mi abuela. Harry sin embargo…

- Te hablaría de los Weasley, seguro. Él adora a esa familia. Lleva tratándoles desde que tenía once años.

- Sí que los mencionó, pero no fueron los primeros de la lista.

- ¿Ah no? Me sorprende oír eso.

- A quien primero nombró Harry fue a sus dos mejores amigos, así que Ron y tú os lleváis el primer premio.

- Bueno, eso no me sorprende, Neville. Si a mí me preguntasen quiénes son las personas más importantes de mi vida, contestaría sin dudarlo mis padres. Luego por supuesto vendrían mis dos mejores amigos que son Harry y Ron y a continuación el resto de gente a quienes aprecio. Como tú, Hagrid, McGonagall…Pero mis padres sin duda serían los primeros.

Sólo puedo contar cosas buenas de ellos porque incluso cuando me reñían por algo o me castigaban de pequeña, procuraban hacerlo de una manera firme pero sin provocarme traumas. Y eso no es algo que cualquier padre o madre sepa hacer.

- Supongo que no. Deberíamos dejar la charla para más tarde, McGonagall viene hacia aquí.

- ¿Han terminado?-. Preguntó la directora con su tono serio y severo de siempre. Hermione y Neville asintieron con la cabeza-. Entonces dejen su trabajo en mi mesa y váyanse a su siguiente clase.

- Gracias señora-. Dijeron los dos a la vez.

Neville y Hermione, pasaron el resto de la mañana asistiendo a sus respectivas clases y charlando de cosas varias cada vez que dejaban un aula para entrar en otra.

Cuando llegó la hora del almuerzo, los dos Gryffindor acudieron al Gran Comedor y se sentaron juntos. Un poco después, Ron y Ginny tomaron asiento justo delante del moreno y la castaña.

Hermione pensó si debía saludarles o no. Después de todo, Ron ni la había mirado cuando había estado en clase con ella. Pero sabiendo como ella sabía lo orgulloso y rencoroso que era su ex-novio cuando estaba enfadado o molesto con alguien…A ella no le extrañó nada que la ignorase y desde luego aquella ignorancia, le daba igual a Hermione. Así que se puso a comer junto a Neville sin echar cuenta a la presencia de Ron. Quien sólo le habló cuando le pidió que le pasara el agua.

- Aquí tienes-. Dijo la castaña seria pero a la vez amable-. ¿Necesitas algo más?

- No-. Dijo Ron también serio y sin tono amable. En ese momento, se oyó la voz de Ginny preguntar…

- ¿Qué tal está el chupasangre. Le han salido más cambios horribles, cuernos en la cabeza tal vez?

- La madre que la parió-. Dijo Hermione en tono bajo, por lo que Neville fue el único que la oyó. Y en tono normal, mirando a la hermana de Ron, Hermione respondió…-. ¿Chupasangre? No sé de qué o quién me estás hablando.

- Lo sabes perfectamente-. Dijo la Weasley mirándola más seria todavía de lo que estaban su hermano y Hermione-. ¡Ah no, espera!-. Apuntó de nuevo Ginny-. ¡Acabo de acordarme que ese tema es secreto! ¿Verdad Hermione? Aunque no creo que pase mucho tiempo hasta que todo el colegio empiece a sospechar o incluso a comentar, que a Harry Potter le pasa algo.

Lleva con éste…3 días en la enfermería si no recuerdo mal y eso desde luego, está dando que hablar en Hogwarts. Y cómo no iban a hablar de la ausencia del Salvador del Mundo Mágico…- pronunció con mucha ironía-. Y si supieran lo que le está ocurriendo, estoy segura que ni si quiera los profesores podrían evitar que medio cuerpo estudiantil o casi todo, acabase con la vida de quien ha salvado al mundo mágico hace sólo siete meses.

Claro que nadie podría reprochar después que lo hicieran, porque Harry es un peligro. Para él mismo y los demás. No me digas que no-. Dijo ella sonriendo con claras intenciones de provocar a Hermione.

- Lo único que sí voy a decirte…- dijo Hermione aguantándose las ganas de mandarla al carajo o darle una buena bofetada por tener que oír el tono despreciativo con que estaba hablando de Harry-. Es una cosa muy clara, Ginebra Weasley.

- ¿Y qué cosa es?

Sin que Ron y Neville se lo esperasen, vieron cómo Hermione se echaba hacia delante, agarraba a la Weasley por el cuello de la túnica y a tan sólo milímetros de su rostro pecoso le decía…

- La próxima vez que se te ocurra hablar de Harry con el desprecio que has mostrado delante de mí hace tan sólo segundos…Te voy a partir la boca de tal manera, que ni con toda la magia curativa que pueda saber la señora Pomfrey, podrás tenerla en condiciones. Y si aún después de partirte la boca, sigues atreviéndote a hablar mal de mi mejor amigo delante de mí…

Te prometo que no será sólo la boca lo que te romperé. Porque soy muy capaz de partirte el cuerpo entero. ¿Ha quedado claro, ex novia de Harry?-. Dijo la castaña remarcando el ex, sabiendo que eso le sentaría mal a Ginny cuando a ella le gustaba presumir de ser la novia de Harry Potter.

Antes de que Ginny respondiera, Ron echó su cuerpo hacia delante y agarró también a Hermione del cuello de su túnica. Mirándola muy serio pronunció…

- Te doy tres segundos para que sueltes a mi hermana o te juro que quien te romperá la boca seré yo. Y si luego me expulsan o me castigan me va a dar igual. Nadie puede reprocharme que actúe en su defensa.

- Si te atreves a pegar a Hermione seré yo quien te romperá algo más que la boca-. Dijo Neville agarrando también a Ron del cuello de la túnica-. Y te aseguro que lo digo en serio.

- No me das miedo-. Dijo Ron mirándole.

- Y tú a mí tampoco-. Contestó el chico moreno.

- Pues yo sí que te voy a dar miedo-. Dijo Hermione mirando muy duramente a Ginny-. Porque os aseguro, tanto a ti como a tu hermano, que no hay cosa que aguante peor, que el hecho de que se metan con las personas a las que quiero. Y a Harry siempre le he querido muchísimo y creo que no hace falta que os explique por qué. Así que si quieres que te suelte o que deje de amenazarte, sólo tienes que hacer algo muy fácil, Ginebra: Pide disculpas.

- No pienso hacerlo-. Dijo Ginny desafiante-. Y sé perfectamente que adoras a Harry aunque lamento decirte, que él no te quiere ni tampoco le importas ni si quiera la mitad, de lo que sí le quieres y te importa a ti.

- ¿Qué Harry no quiere a Hermione ni tampoco le importa?-. Dijo Neville levantando una ceja y mirando a Ginny con asombro-. ¿De verdad has dicho que Harry Potter…No quiere a Hermione Granger ni tampoco le importa ella ni tan siquiera la mitad de lo que sí le importa a Hermione… Harry? ¿Es eso lo que acabas de decir Ginny o quizás he oído mal?

-Eso he dicho, sí, porque es verdad-. Dijo la pelirroja sin abandonar su sonrisa provocativa-. Y lo he dicho porque ya me lo dijo Harry en una ocasión. Él me dijo, que no le importaba Hermione de la misma forma que le importa yo y también dijo que no la quería tanto como sí me quería a mí. Y por eso sé que Hermione quiere a Harry y le importa él muchísimo más de lo que a él le importa ella.

Entonces Ginny miró a Hermione y le dijo con clara malicia y disfrute en su tono de voz...

- Creo que has pasado siete años de tu vida, queriendo a un chico y preocupándote por él, de una manera que él jamás pidió. Y creo además que has perdido el tiempo en poner tantos esfuerzos por cuidarle o apoyarle cuando Harry no se ha molestado jamás en devolverte ni tan siquiera una cuarta parte de la atención o cuidados que siempre le has dado tú. ¿Y sabes por qué no te devuelve lo que le das, Hermione?

- No…- dijo Hermione casi sin voz, de lo impactada que estaba por estar escuchando aquello.

- Por la única y sencilla razón, de que a tu queridísimo Harry no le importas tanto como piensas. Porque a él, quien de verdad le ha importado siempre, ha sido mi familia. Por algo lleva siete años seguidos, relacionándose con nosotros desde que mi hermano y él se hicieron amigos. Contigo sin embargo, se relaciona sólo durante los meses de colegio porque ni siquiera en verano quiere ir a verte.

- Ginny…- dijo Neville más que serio-. Cállate.

- ¿Por qué debería? Sólo le estoy diciendo a Hermione la verdad. Y ella lo sabe, sabe que no miento. Porque durante siete años, no ha dejado de invitar a Harry y a Ron durante el verano, a pasar unos días con ella y sus padres. ¿Pero sabes qué? Ni mi hermano ni Harry aceptaron jamás. Siempre ponían excusas de por qué no podían ir o directamente le decían "gracias pero preferimos quedarnos aquí."Y ahora dime que eso no es un claro indicio de que tanto Harry como Ron pasan de ella porque yo sé que sí lo es.

Cuando no pasan es durante el colegio, por supuesto. Después de todo, Hermione es la única que siempre saca las mejores notas y conoce todas las respuestas a los trabajos que los profesores os mandan. Lo que me lleva a pensar, que si Harry y Ron decidieron hacerse sus amigos fue simplemente por conveniencia, pero no porque ella les interesara como persona.

- E…Eres una…una…- comenzó Neville lleno de rabia.

- Mentirosa-. Dijo Hermione sin poder evitar que una lágrima cayese de sus ojos marrones.

- Ella no está mintiendo-. Dijo Ron todavía con semblante serio mirando tanto a Hermione como a Neville-. Lo que ha dicho mi hermana es verdad, porque es cierto que cuando conocimos a Hermione, ni Harry ni yo la soportábamos.

- ¡Eso no es cierto!-. Pronunció Hermione dejando caer más de una lágrima-. ¡Todo lo que estáis diciendo es una enorme mentira. Porque yo sé que a Harry sí le caía bien. Si él no se me acercaba era porque Ron no lo hacía. Y tenía miedo de disgustarle si decidía hacerse amigo mío antes de que Ron quisiera. Lo sé porque el mismo Harry me lo ha dicho y yo le creo. Harry jamás me ha mentido en las cosas que me dice cuando estamos solos! ¡Y sabéis qué, me siento muy afortunada por tener un amigo que es completamente honesto y sincero cada vez que estamos juntos!

- Ahora tú eres la mentirosa-. Dijo Ginny-. Porque Harry sabe mentir cuando quiere hacerlo. Y a ti te ha mentido como me ha mentido a mí cuando no ha querido decirme la verdad de algo. Y yo sé que lo que digo es cierto porque más de una vez tanto tú como yo le hemos preguntado cosas y él nos ha contado lo primero que se le ocurría y luego nos enterábamos que la verdad era otra.

- Si Harry ha mentido o se ha callado cosas de su vida que no quiera compartir contigo y conmigo, Ginny, está en su pleno derecho de hacerlo-. Dijo Hermione aún llorando-. Incluso yo tengo cosas de mi vida que no he contado jamás a nadie. Ni tan siquiera a mis padres.

Lo que me resulta increíble es que tú, la chica que ha asegurado amar a Harry durante años…Estés hablando con tanto desprecio hacia él cuando tú misma me has dicho trillones de veces, lo mucho que le admiras y quieres. ¿Pues sabes lo que te digo Ginebra? Ahora mismo no das la impresión de ser una mujer que ame a Harry Potter sino más bien una que lo odia.

Creo que lo que te pasa en realidad con Harry, es que aún sientes algo por él pero no quieres admitirlo porque lo que más tienes es miedo de cómo se comportaría contigo después de lo del Lipan. Por eso le dejaste ayer. ¿Verdad? Tú misma lo dijiste, no querías estar con alguien a quien tú consideras horripilante. Ni siquiera podías imaginarte besándole. ¿Verdad que le dijiste eso? La mala memoria no es uno de mis defectos.

Pues déjame decirte una cosa, señorita Weasley: Lo verdaderamente horripilante en Harry Potter no es lo que le está sucediendo tras haber sido mordido por un animal mágico y monstruoso. Lo más horripilante no es eso ni tampoco el propio Harry Potter sino todo lo que ha tenido él que sufrir desde que mataron a sus padres, hasta haber vencido a Voldemort porque ni siquiera ahora que su peor enemigo escolar está muerto…Él puede sentirse feliz.

- ¿Cómo has dicho?-. Cuestionó Ginny sin creerla del todo.

- Hermione ha dicho…- dijo Neville-. Que lo horripilante no es el propio Harry sino la vida que ha tenido él desde que era un niño, hasta vencer a Voldemort. Y que ni siquiera eso, le hace sentirse feliz. Eso es lo que ha dicho y creo que hasta tu hermano lo ha entendido.

- ¿Ron?- preguntó Ginny sin dejar de mirar a Hermione, que seguía agarrándola del cuello de la túnica.

- Lo he oído. Y estoy de acuerdo.

- ¿Perdón?-. Dijo ahora Hermione pero sin apartar la vista de Ginny.

- He dicho que lo he oído y estoy de acuerdo-. Repitió el pelirrojo-. Puede que esté molesto contigo…- dijo mirando a Hermione-. Y también con Harry por lo que te ha hecho. Y a causa de eso no quiero verle mientras esté en la enfermería. No sé si cuando salga, le hablaré o seguiré ignorándole. Lo que sí sé es que tú tienes razón cuando dices que Harry ha tenido una vida horrible.

En cierto sentido es un pobre desgraciado que ha vivido más penas que alegrías. Pero desde luego no tiene derecho a quejarse ni tampoco deberías compadecerle tú, Hermione. Sus desgracias son cosas del pasado. En el presente de ahora él es rico y famoso y la gente le respeta mucho. Eso debería bastarle para sentirse feliz.

- Eso debería bastarte a ti que siempre has tenido ansias de fama y gloria, Ronald-. Dijo Hermione mirándole también-. Pero entiendo que no seas capaz de comprender por lo que ha pasado Harry cuando tú jamás has vivido ni padecido las cosas que sí ha tenido que soportar él. Y sin duda es algo más que admirable para mí que él sea tan buena persona y tan noble como para seguir considerándote su amigo. Porque yo sé que aún te considera así.

Y si supiera las cosas que tanto tú como tu hermana estáis diciendo de él o cómo le veis, probablemente se cogería un enfado bestial o se deprimiría a lo bestia. Porque desde luego se sentiría muy decepcionado tanto con uno como con otro. Yo también estoy decepcionada. Acabo de comprender, que no conocéis ni tampoco comprendéis realmente a Harry Potter. Y ya no tengo más que decir.

Sin añadir más, la castaña soltó a Ginny y se puso en pie, dispuesta a salir del Gran Comedor antes de que algún profesor le pudiese llamar la atención si por casualidad hubiese visto lo ocurrido. Por fortuna para Hermione, Neville, Ron y su hermana, los profesores estaban demasiado ocupados comiendo y charlando entre ellos como para prestar atención a los estudiantes. Que tenían prohibido por las normas del colegio, cualquier tipo de agresión o intento de la misma.

Cuando Hermione se levantó, Neville la copió. Y antes de que ella diese el primer paso, él estaba a su lado. Cogiéndola de la mano y apretándola un poco como muestra de apoyo y compañerismo.

- ¿Destino, señorita Granger?-. Cuestionó su amigo guiñándole un ojo y sonriendo para intentar animarla.

- Mi habitación-. Dijo Hermione apartándose las lágrimas con una mano-. Necesito llorar a lo bestia y quiero hacerlo sola. Estoy a punto de explotar Neville y no quiero que me veas así.

- Estás a punto de enseñar ese lado tuyo vulnerable que no te gusta mostrar. ¿Verdad?-. Hermione asintió con la cabeza, Neville sólo añadió…-. Lo entiendo-. Sin más, él soltó su mano y con paso ligero ella salió del Gran Comedor.


Hermione pasó llorando gran parte de la tarde, cuando por fin logró calmarse, se quedó una hora entera tumbada en su cama de Prefecta hasta sentir que volvía a tener fuerzas para salir de su habitación.

Después de ducharse y ponerse ropa cómoda, se dirigió a la enfermería esperando que la señora Pomfrey la dejase ver a Harry. Pero al entrar en la estancia, la enfermera no estaba. Hermione decidió entonces cambiar de opinión y en lugar de ver a Harry, se dirigió al despacho de McGonagall para pedirle permiso de estar ausente unos días.

- Necesito poner en orden algunas cosas de mi vida muggle-. Dijo la castaña cómodamente sentada, en una se las sillas del despacho de la directora-. Y lo primero que debo hacer, es denunciar el asesinato de mis padres. ¿Le ha dicho el Ministro por casualidad, si el asesino pertenece a mi mundo o al del mágico?

- No, señorita Granger. El Ministro no ha vuelto a escribirme desde que me comunicó la muerte de sus padres.

- ¿Y cómo lo supo?

- Porque su casa está vigilada al igual que lo está la del señor Potter y el resto de los supervivientes a la batalla final.

- Pero si ya no hay peligro para nosotros… ¿Por qué habrían de vigilar nuestros hogares?

- Por precaución, señorita Granger. ¿Nunca ha oído ese dicho que dice…"Mejor prevenir que curar"?

- Sí señora, lo he oído.

- Entonces no es necesario que siga dándole más detalles de por qué les siguen vigilando.

- ¿Y esa vigilancia durará mucho? No me gustaría saber que estoy en mi casa por ejemplo desnuda dentro de la ducha y que algún Auror invisible está viéndome como mi madre me trajo al mundo o que a lo mejor está viendo todo lo que hago en algún tipo de artilugio mágico. Que vigilen mi casa pase, que vean todo lo que hago…No, gracias.

- Nadie la vigila en la ducha si es eso lo que la preocupa.

- Era un ejemplo, profesora McGonagall.

- De acuerdo.

- ¿Puedo irme a casa o no, señora?

- Por supuesto que puede irse, querida. Usted tiene razón, debe dar parte a las autoridades de su mundo de lo que le han hecho a sus padres. Espero que me mantenga informada por medio de alguna lechuza.

- Yo no tengo lechuza sino un gato. Y dudo mucho que Crookshanks sea capaz de traerle mis noticias con tanta rapidez como sí lo hacen las lechuzas.

- Cómprese una.

- Como si fuesen baratas…

- ¿Quiere que le preste alguna del colegio o incluso la mía?

- No gracias.

- Pues alguna lechuza tendrá que usar para que yo pueda recibir sus mensajes, querida.

- Ya se encargará Hedwig de traérselos.

- Creí que la lechuza del señor Potter había muerto.

- Sí pero Harry se compró otra y le ha puesto el mismo nombre que a la primera.

- ¿Y por qué si lo puedo saber?

- No tenía ganas de pensar uno nuevo, Harry es así.

- No recuerdo si he visto la nueva lechuza del señor Potter. ¿Se parece en algo a la difunta Hedwig?

- La verdad es que no. La Hedwig original era blanca como la nieve, la nueva es marrón, igual que mis ojos.

- ¿El señor Potter se ha comprado una lechuza con el mismo color que su tono de ojos, señorita Granger?

- ¿De qué le extraña? Lechuzas hay de todos los tamaños y colores, profesora McGonagall.

- Bueno sí, es cierto.

- Y mis ojos no es que tengan un marrón fuera de lo común. Yo diría que es un marrón bastante corriente.

- Pues a usted le sienta muy bien, querida. Creo que tiene unos ojos preciosos.

- Gracias señora.

- Ya puede irse, Hermione. Y por favor, no olvide mantenerme informada de todas las novedades que surjan.

- Desde luego, directora. ¿Cuándo quiere que vuelva?

- Cuando usted lo considere conveniente. Y si por casualidad no le da tiempo a terminar el curso ni tampoco a hacer los Éxtasis…Le prometo que yo misma me presentaré en su casa muggle con los examinadores para que pueda obtener el diploma de bruja.

- ¡Muchísimas gracias señora!

- De nada querida. Ahora márchese y dígale al señor Potter que la misma licencia que le he dado a usted, vale para él. ¿De acuerdo?

- Sí señora. ¿Algo más?

- Sólo una duda: ¿No preferiría usted que la acompañase Hagrid? Después de todo él estaba con usted cuando vieron los cuerpos de sus padres y si por casualidad le interrogasen, Hagrid daría una información más verídica que la que podría dar el señor Potter. ¿No cree?

- Desde luego que lo creo. Y aunque no niego que Hagrid sería un testigo mucho más creíble que Harry, prefiero llevarme al mundo muggle a mi mejor amigo. No se tome a mal lo que voy a decir, señora, porque le aseguro que no va con sentido negativo cuando yo estimo muchísimo a nuestro guarda bosque.

- Por favor señorita Granger, continúe.

- No me llevo a Hagrid por la sencilla razón de que llamaría mucho la atención en el mundo muggle. Aunque le pusiera ropa muggle, Hagrid destacaría por encima de los demás hombres ya que es mucho más alto y corpulento que un muggle cualquiera. Además, no sé si Hagrid aguantaría la presión que suelen meter en cualquier interrogatorio muggle. Y que él llore o se enfade o exprese cualquier reacción que los muggles no considerarían de un hombre normal y corriente no es algo que quiera que ocurra. Por todo esto y más que no digo, es que prefiero que me acompañe Harry Potter y no Rubeus Hagrid. ¿Lo entiende?

- A la perfección, Hermione.

- Entonces no tengo más que decir.

- Pues yo sí: Buen viaje, querida.

- Una vez más…Muchísimas gracias, señora.

Tras escuchar el "De nada" que le dijo McGonagall, la castaña salió de su despacho y regresó a la enfermería.


- ¡Sí que lo dijo!-. Escuchó Hermione tras la puerta, que decía la voz de Ginny-. ¡Lo dijo muy claro en la mesa de Gryffindor, Harry!

- ¡Me da igual, no te creo!-. Dijo la voz de Harry. Hermione supo por el tono en que gritaba, que estaba enfadado y triste a la vez.

- ¡Pues no me creas. Lo que sí te aseguro es que Hermione sólo siente lástima y compasión por ti. Por eso no te ha abandonado en siete años, no porque sea tu mejor amiga!

- ¡Mientes!-. Exclamó Harry, entonces Hermione escuchó el sonido de una explosión y sin pensarlo dos veces, abrió la puerta.

- ¿Pero qué pasa aquí?-. Pronunció con asombro cuando vio una de las camas de la enfermería, hecha cenizas-. Ginny…- dijo mirando a la pelirroja que estaba delante de Harry y éste a su vez le daba la espalda-. ¡Ginny qué le has dicho!-. Dijo Hermione mirando preocupada al moreno, que estaba de rodillas sobre el suelo y aún de espaldas a las dos mujeres.

- Todo lo que él debería saber de ti y por qué te hiciste su amiga-. Respondió la pelirroja con perfidia en su tono de voz.

- No te entiendo-. Pronunció Hermione aguantándose la rabia que aún tenía dentro por culpa de Ginny y lo que ella le había contado en el Gran Comedor-. De verdad que no entiendo por qué estás haciendo ésto. Primero me atacas a mí, diciéndome cosas horribles durante el almuerzo. ¡Y no contenta con haberme hecho llorar, ahora vienes a por Harry. Pues no voy a permitírtelo, me oyes. No consentiré que le deprimas más de lo que ya lo hiciste cuando rompiste con él!

- Yo no creo que él esté deprimido por eso. Porque por lo que recuerdo de ayer, ni siquiera le afectó que le dejase. Lo que sí creo es que está mal porque por fin ha entendido que tú no eres tan buena ni tan noble como él cree.

Para tu información, le he dicho la verdad, Hermione, la simple y pura verdad de lo que nos dijiste en el Gran Comedor: Que tú eres su amiga porque te da lástima la vida tan desgraciada que ha tenido siempre. Y que eres tú la única que le conoce y le comprende de verdad. Ni Ron ni yo lo hacemos porque según tú, no le conocemos ni le comprendemos. ¿Cierto? Bueno, pues ahora él sabe lo que dijiste y por eso está enfadado. Porque no se puede creer que la chica que tanto le ha apoyado siempre, está con él sólo por lástima.

- ¡Pero qué mentirosa eres. Cómo puedes ser tan manipuladora y embustera!-. Exclamó Hermione sintiendo cómo su furia Lipan estaba a punto de salir-. ¡Ya sé por qué haces todo ésto, sé que lo haces porque estás resentida con Harry porque como tú bien has dicho, a él no le ha afectado que le dejaras como tú creías que lo harías.

Entiendo que eso te cree malestar, pero no tienes ningún derecho a venir aquí y decirle un montón de mentiras que le hacen sentir miserable. Mira cómo está Ginny, míralo ahí agachado y sin mirarnos si quiera. Cuando él se oculta de los demás aún estando los demás presentes, es porque está llorando o como mínimo deprimido. Él está así por tu culpa y yo te juro por lo más sagrado que te voy a arrancar todos y cada uno de los pelos rojos que tienes con mis propias manos!

- ¡Atrévete si tienes valor!-. Dijo la hermana de Ron sacando la varita y colocándose en posición de combate.

Hermione reaccionó rápido. Corrió hasta Ginny, la agarró del cuello de la camisa que asomaba por el también cuello de la túnica y sin pensárselo dos veces, empujó la cara de Ginny hacia la pared. La pelirroja se quejó por el impacto, pero a Hermione le dio igual. Lo que sí hizo fue acercar su rostro a milímetros del de Ginny y decirle con voz fiera y amenazadora…

- Te doy tres segundos para que te largues de aquí antes de que pierda el control sobre mí misma y mis ojos se pongan amarillos o me crezcan las uñas de las manos. Créeme Ginny, por el momento soy capaz de mostrar un comportamiento humano por muchas cosas Lipan que puedan salirme cuando estoy furiosa, pero yo te aseguro aquí y ahora, que en estos momentos no me siento furiosa sino más bien histérica.

Y en un estado así no sé yo si podría controlarme o frenarme a mí misma lo suficiente como para no partirte el cuello. ¿Quieres quedarte conmigo y comprobar hasta dónde puedo controlarme o prefieres irte antes de que te mate?

- Tú no serías capaz de matarme, Hermione. Todo esto lo dices para intimidarme, pero es inútil… No te tengo miedo.

- ¿De veras?-. Dijo la castaña soltando una mano del cuello de la camisa de Ginny y acercándola a los ojos marrones de la pelirroja.

Cuando la hermana de Ron vio cómo las uñas de las manos de Hermione crecían hasta presentar un aspecto afilado y mortal, tuvo que tragar saliva.

La voz de Hermione volvió a sonar de manera amenazadora cuando dijo…

- Contaré 5 para que te vayas, si cuando llegue al cinco sigues aquí…No respondo de mí. ¿Ha quedado claro?

- Sí.

- Bien…0, 1, 2…

- Hermione…

- 3…

- ¡Hermione suéltame!

- 4…

- ¡Expelliarmus!-. Dijo Ginny lanzando el hechizo y haciendo que el cuerpo de la castaña retrocediese unos metros. Hermione se golpeó la parte trasera de la cabeza contra una pared, entonces cayó al suelo. Cuando se levantó, Ginny no estaba y Harry seguía agachado, al lado de una de las camas de la enfermería que no había explotado.

- ¡Harry!-. Pronunció ella corriendo hasta él-. ¿Estás bien?-. Preguntó preocupada-. ¡Estás bien o no. Por favor dime algo!

- Vete…-dijo la voz baja de Harry, Hermione sintió un escalofrío.

- ¿Por qué no me miras?-. Preguntó ella al verle con la cara orientada hacia el suelo-. Harry por favor, mírame.

- Vete…- volvió a decir Harry. Hermione escuchó que su voz sonaba amenazante, pero ella no quiso dejarse intimidar.

- No pienso obedecerte-. Dijo desafiante-. Si no quieres mirarme de acuerdo, pero no voy a dejarte sólo porque tú me lo pidas.

- Vas a dejarme porque no te lo estoy pidiendo sino ordenando. ¡Así que lárgate de una maldita vez!-. Exclamó levantando el rostro y enseñándoselo a Hermione. Cuando ella vio que los ojos verdes que siempre había tenido Harry eran ahora negros no fue capaz de decir nada, pero sintió claramente cómo se le helaba la sangre al ver que en aquellos ojos no había nada, ni siquiera pupila.

- Harry…- dijo con la voz más calmada que pudo sacar pese al miedo que sentía-. Harry por favor, cálmate. Tienes que volver a ser tú para que podamos hablar.

- ¡Yo no quiero hablar, lo que quiero es que te apartes de mí. No lo entiendes Hermione, no quiero verte. Me resulta molesto simplemente verte. Así que vete de aquí antes de que pierda el control sobre mí mismo y te haga algo realmente horrible!

- Pero…pero por qué estás tan furioso conmigo. ¡Yo no te he hecho nada para que te pongas así. No he sido yo quien te ha enfadado tanto, sino Ginny, Harry. Con ella es con quien deberías estar furioso, no conmigo!

- ¡Por supuesto que debo enfurecerme contigo! ¿Con quién sino me iba a enfadar sino con la chica que me ha tenido engañado durante siete años de mi vida?

- ¿De qué estás hablando? ¡Yo no te he engañado jamás. Eres la única persona de todas las que conozco, a la que me resulta imposible mentir!

- ¡Claro que me has mentido!-. Dijo Harry aún con los ojos negros como la noche-. ¡Me has mentido desde que te conocí. Yo pensaba que te habías hecho mi amiga porque te salvamos del Troll. Pero la realidad es, que sólo te acercaste a mí porque era el famoso Harry Potter y también porque investigaste mi vida y sentiste lástima de lo que le hicieron a mis padres. No lo niegues Hermione. Ginny fue muy clara cuando me lo dijo!

- ¡Mintió Harry!-. Dijo ella a punto de echarse a llorar-. ¡Te juro por lo más sagrado que te ha mentido. Yo nunca me he acercado a ti por interés, compasión o lástima. Sé que ella te ha convencido de que sí lo hice. Pero no es verdad maldita sea! ¿Quieres saber por qué me acerqué a ti? ¡Porque despertaste mi interés en cuanto te conocí. Por eso quería ser tu amiga!

Yo sabía que eras "el niño que vivió" como lo sabía el resto del mundo mágico, pero no sabía cómo era Harry Potter como persona hasta que empecé a hablarte. Pero tú no me ponías nada fácil eso de conocerte, entre otras cosas porque no me dedicabas más de dos palabras seguidas. Igual que hacía Ron.

Si uno de los dos debe quejarse al otro, ésa soy yo. Que incluso cuando notaba cómo Ron y tú me ignorabais, me sentía fatal, pero me dije a mí misma que no debía rendirme. Que tenía que seguir intentando conoceros, porque tanto tú como él me disteis buena sensación desde el primer instante en que os hablé cuando entré en el vagón preguntando por el sapo de Neville.

Y yo no estaba acostumbrada a hablar con dos chicos. ¿Sabes? ¡No lo estaba maldita sea, ni siquiera estaba acostumbrada a hacer amigos. Pero le eché valor y lo intenté. Y al final conseguí que me aceptaseis como algo más que una compañera de casa. Y cuando tú y Ron me salvasteis la vida fue para mí lo más bonito que nadie había hecho por mí hasta ese momento. Y yo, yo…!

Exclamó sin poder continuar debido a las lágrimas que ya estaban cayendo de sus ojos marrones. Unas lágrimas que no afectaron a Harry en absoluto, ni siquiera para que él olvidase su furia y volviese a ser él mismo.

- Vete Hermione-. Dijo él aún furioso-. Vete a llorar donde quieras, pero no delante de mí. No soporto verte llorar así. Tú sí que me das pena ahora mismo. Me estás recordando a Cho y no es una chica que recuerde de manera agradable.

- ¡Vete al infierno Harry!-. Pronunció Hermione mirándole furiosa con sus ojos ahora amarillos y el pelo flotando aunque no corriese aire en la habitación de las camas en aquellos momentos.

- ¡No, te vas tú maldita embustera!-. Y tras decir eso, Harry dio un puñetazo tan potente al suelo, que le hizo un agujero. Hermione se asustó, incluso saltó de la impresión. Entonces comprendió que nada de lo que le dijera a Harry, conseguiría calmarle. Y llegó a la conclusión que lo mejor para que él se tranquilizara, era obedecerle.

- Está bien, me iré-. Dijo quitándose las lágrimas con los dedos de una mano-. Pero no creas que dentro de un rato vendré a verte o a pedirte disculpas. No pienso disculparme por nada de lo que te he dicho. Porque aquí, el único que debería disculparse, eres tú, Harry Potter.

Quiero que sepas que eres un tremendo estúpido por haberte creído todo lo que te dijo Ginny. Y quiero que sepas también que lo que ella te ha dicho sobre mí y por qué me hice tu amiga, es una solemne mentira que ella se ha inventado porque quiere hacernos daño, Harry.

Ginny está furiosa porque rompió contigo ayer y a ti ni siquiera te ha afectado como ella creyó que lo haría. A causa de eso y de la rabia que le da ver que tú y yo seguimos juntos a pesar de lo que me hiciste…Es por lo que ha decidido primero atacarme a mí en el Gran Comedor, diciéndome que yo no te importo ni siquiera la mitad de lo que sí me importas tú a mí. También me dijo que tú no me quieres ni la mitad de lo que yo sí te quiero a ti.

¡Yo le dije que mentía, que decía todo eso para hacerme daño. Y cuando ella dijo que yo me había hecho tu amiga porque tus circunstancias me daban lástima… ¿Sabes lo que me dijo? ¡Que por eso mismo he seguido a tu lado todos estos años, no porque yo quisiera sino porque me dabas pena, Harry. Y eso es una enorme mentira!

¡Si yo he seguido a tu lado siete años de nuestras vidas ha sido simple y llanamente porque eres el único y mejor amigo que he tenido y tendré jamás. Y porque te quiero, te quiero muchísimo a pesar de que me hayas mordido o me hayas clavado las uñas o incluso hayas intentado aparearte conmigo dos veces! ¿Lo entiendes Harry? ¡Te quiero!

¡Hagas lo que hagas o te conviertas en lo que te conviertas, yo te quiero! ¿Pero sabes otra cosa? Creo que de los dos, el único que no sabe si me quiere realmente…Eres tú.

Por eso has creído a Ginny, por eso y porque no confías en mí. No confías…me lo acabas de demostrar al elegir creer a una chica que no sabe de ti ni la cuarta parte de lo que yo sí sé. Pues de acuerdo Harry Potter, me voy. Pero me voy para siempre. ¡Porque no pienso volver a verte en lo que queda de curso, lo juro!

Y tras pronunciar lo último, Hermione Granger abandonó la enfermería dando un portazo más que potente. Tanto que incluso la puerta tembló.

Cuando Harry terminó de asimilar todo lo que le había gritado Hermione con la cara llena de lágrimas, comprendió que ese "no pienso volver a verte" lo había dicho en serio. Y cuando empezó a imaginar cómo sería su vida si Hermione no estuviese con él, le entró un agobio tan grande que incluso sintió que le faltaba el aire.

Harry necesitó más de un minuto no sólo para volver a respirar con normalidad sino para calmarse lo suficiente como para volver a ser él mismo.


Era medianoche cuando Hermione llegó a la casa de sus padres. No había cenado y estaba hambrienta. A pesar de la tensión emocional que había pasado cuando se peleó con Harry, sintió que podría comerse todo lo que hubiera en el frigorífico. Sin embargo, no lo hizo. Su sentido común dominaba sobre sus impulsos irracionales. Y después de prepararse una sopa, se la tomó aún con la mano temblorosa por el ataque de nervios que tenía y que había reprimido durante el viaje para no llamar la atención. Tras recogerlo todo, se fue a su habitación.

Hermione subió las escaleras con lentitud, le costaba mover las piernas. Sintió que estaba a punto de desmayarse incluso antes de llegar a su cama. Pero ella no quería caerse al suelo, así que usó sus últimas fuerzas para destapar la cama y tumbarse en ella. Entonces, todo se volvió negro.


- ¡Dónde está!-. Gritó Harry delante de la profesora McGonagall-. ¡Dígame dónde está Hermione por favor, seguro que usted lo sabe. Ella confía mucho en usted, señora. Y también la aprecia. Estoy convencido de que usted sabrá dónde se ha escondido. Hermione no ha podido irse del colegio, no me creo que se haya marchado!

- La señorita Granger ha vuelto a su casa, señor Potter. Y me sorprende que usted no quiera creérselo. Pensaba que usted la acompañaría. La propia Hermione me dijo que usted iba a hacerlo y que ella usaría a Hedwig dos para enviarme los mensajes que me informarían sobre las novedades que pudieran surgirle. ¿De verdad cree que Hermione se ha escondido, Harry? Le aseguro que no, querido.

Hermione se ha marchado del colegio porque tenía que arreglar algunos asuntos de su vida muggle. Como por ejemplo denunciar el asesinato de sus padres. De verdad que no entiendo por qué usted no quiere creerlo, pero lo que menos entiendo aún es que usted se haya peleado con ella.

Sólo tengo que ver el estado anímico en que se encuentra para deducir que se han peleado de manera fuerte. ¿Qué ha pasado Harry? Cuéntemelo, vamos, quizás pueda ayudarle.

- No ha pasado nada que usted pueda arreglar-. Dijo Potter tocándose el flequillo con claro nerviosismo-. Aunque agradezco que quiera echarme una mano. Lo único que usted tiene que saber, es que todo ésto ha sucedido porque Ginny me dijo más de un algo sobre Hermione que yo creí y me puso furioso.

Y como estaba furioso le dije a Hermione que se marchara. Ella al principio no quería irse pero finalmente decidió que eso era lo mejor. Entonces me dijo…-. Pronunció Harry con los ojos a punto de derramar lágrimas-. ¡Me dijo que se iría para siempre y que no volvería a verla en lo que quedaba de curso. Y yo, yo…!-. Dijo llorando ahora abiertamente.

- Oh no por favor no llore…- dijo McGonagall con suavidad dándole un abrazo no apretado y palmoteándole un poco la espalda-. Estoy segura que Hermione sería incapaz de abandonarle, Harry. Quizás le dijo aquello de no volver a verle, pero yo sé que volverá. Porque entre otras cosas tiene que hacer los Éxtasis y usted sabe tan bien como yo que su mejor amiga es ante todo una alumna aplicada y estudiosa que no dejaría sus estudios sin terminar. Aunque…

- Qué, profesora.

- Ahora recuerdo que le dije a ella, que si por cualquier motivo no podía regresar a Hogwarts antes de que el curso terminara, los examinadores y yo misma nos apareceríamos en su casa para hacerle los exámenes finales. Así que…es posible que ella no quiera volver, sabiendo que tiene la posibilidad de hacer los exámenes en otro lugar distinto al colegio.

- ¿Y usted va a esperar al final de curso para ver si ella vuelve?

- Por supuesto, querido. Yo esperaré pacientemente tanto para ver si ella vuelve como para recibir las noticias que pueda enviarme, porque estoy segura que encontrará la manera de comunicarse conmigo aunque no tenga lechuza.

- Sí que va a tenerla-. Dijo Harry con decisión-. Porque va a usar la mía.

- ¿Perdón?

- Ya me ha oído, directora. Hermione le enviará noticias a través de mi lechuza porque me marcho ahora mismo a buscarla.

- ¿Sabe dónde vive, Harry?

- No…- dijo el moreno dejando la cara caer en señal de decepción-. Y es mi maldita culpa no saberlo porque ella me ha invitado más de una vez, a la casa de sus padres. Bueno, invitó tanto a Ron como a mí pero nosotros nunca aceptamos la invitación.

Qué estúpidos fuimos, si hubiésemos estado aunque fuese una vez en casa de Hermione, estoy seguro que se me habría grabado en la memoria. No suelo olvidar los lugares que visito. Pero a Hermione, nunca quise visitarla fuera del colegio y ahora no sé cómo puedo encontrarla…

Harry lloró de impotencia y culpa. Se sentía impotente al pensar que no encontraría a Hermione. Su dolor le impedía pensar con lógica cuando lo más razonable hubiese sido pedirle la dirección a Minerva ya que ella, como directora, tenía las direcciones de todo el alumnado de Hogwarts.

McGonagall sin embargo, entendía perfectamente que Harry Potter estuviese así de deprimido en aquellos momentos. Después de todo, había sido él quien había echado a su mejor amiga y estaba más que claro para ella que el hijo de James y Lily pensaba que no conseguiría localizar a Hermione al no conocer su dirección.

Sonriendo de manera cómplice, Minerva miró a Harry y con tono esperanzado le dijo…

- No llore más, se lo ruego…Le aseguro que esta misma noche, estará con Hermione. Porque no sólo le voy a decir dónde vive sino que además, le enseñaré a aparecerse en el hogar de los padres de ella.

- ¿En serio?-. Preguntó el moreno con una sonrisa ilusionada en su rostro varonil.

- Sí Harry, en serio-. Apoyó McGonagall al verle animado de repente.

Harry no añadió nada, sólo le dio las gracias y se dispuso a poner toda su atención, en aprender lo más rápido posible, el hechizo de aparición.

Una hora después de salir del despacho de la directora, Harry Potter preparaba lo necesario para estar fuera del colegio unos cuantos días y con la misma, salía al exterior del castillo. Pues dentro de Hogwarts no podía aparecerse nadie ni tampoco desaparecer.


Tras decirle a Hagrid que estaría unos días en el mundo muggle pero sin darle detalles de por qué…El moreno se montó en la moto voladora de su amigo semi gigante y él le llevó a Londres. Harry se bajó de la moto en un callejón oscuro donde había aterrizado Hagrid. Después de decirle adiós al guardabosque y darle las gracias por haberle traído, el semi gigante arrancó y echó a volar por el cielo estrellado.

- Muy bien…- dijo Harry para sí mismo sacando la varita y recordando cómo era lo que debía hacer para aparecerse en casa de Hermione-. Paso uno, visualizar en mi cabeza a quien quiero visitar. Hecho. Paso dos, decir la dirección: Cherry Street Nº 5 primera casa a la izquierda.

Paso tres…Imaginar dónde quiero aparecer. ¿En el dormitorio? Sí, es un buen lugar, seguramente ella estará durmiendo. Son las dos menos cinco de la madrugada…Menuda hora para aparecerse en la casa de alguien. Bueno, allá vamos: Hermione Granger, Cherry Street Nº 5, primera casa a la izquierda, dormitorio de Hermione.

¡PLOP! Se escuchó cuando Harry Potter desapareció. Y un PLOP de nuevo se oyó cuando él apareció no sólo dentro de la casa muggle de Hermione sino en su dormitorio tal y como él había deseado.

- ¡Guay!-. Dijo lo más discretamente que pudo para no despertarla-. Lo malo es…que no veo un carajo. Todo está negro-. Sacando la varita pronunció en voz baja…-. ¡Lumos!-. Y de inmediato, la punta de su varita se iluminó y una lucecita lo suficiente discreta como para iluminar lo que pisaba y lo que tenía delante de sus ojos, apareció.

Antes de dar el primer paso, Harry se quitó los zapatos y el abrigo. Con cuidado de no hacer ruido, colocó el abrigo en una silla y los zapatos en el suelo. A continuación se quitó el cinturón del pantalón, pues al ser metálico centelleaba con la luz de la varita y no quería despertar a Hermione hasta estar cerca de ella.

Se quitó también la sudadera de cremallera que se había puesto bajo el abrigo y de paso se sacó el reloj. Eso último se lo quitaba siempre antes de acostarse, al igual que las gafas redondas. Pero las gafas se las dejó puesta porque sin ellas no veía nada.

Cuando llegó a la cama, se dio cuenta que Hermione se había acostado vestida. Y lo único que pudo pensar, fue que la pobre no había tenido ganas ni de ponerse el pijama.

"Posiblemente estaba tan hecha polvo que no tuvo fuerzas ni para cambiarse".- pensó el moreno mientras contemplaba la cara dormida de Hermione con una expresión que mostraba un sueño profundo y un rostro nada relajado-. "Tiene los ojos hinchados, eso significa que ha llorado mucho. Mierda…"-. Dijo Harry mentalmente sintiendo cómo sus ojos verdes volvían a llenarse de lágrimas-.

"Todo ésto es por mi culpa, si no hubiese creído todo lo que me dijo Ginny nada de esto habría sucedido. Pero la creí por mi maldita inseguridad. Hermione tenía razón, seguramente no confío en ella tanto como ella misma sí confía en mí. Siempre desconfío de los demás, nunca me creo que sean completamente fiables por más que me demuestren que sí lo son. ¡Pero de Hermione sí que me fío, maldita sea, de ella sí!

¿Por qué mierda le dije que se marchara, por qué le hice creer que sin ella estoy mejor? ¡No lo estoy, por supuesto que no lo estoy! ¡Necesito que Hermione esté conmigo muchísimo más de lo que ella podrá necesitarme nunca. Y yo, yo…sólo quiero recuperarla. Tengo que arreglar lo que he estropeado. Porque no consentiré que se aparte de mí, ni aunque yo mismo se lo haya ordenado!"

Limpiándose las lágrimas y procurando serenarse un poco, Harry Potter soltó aire dos veces antes de pronunciar en voz baja y con suavidad…

- Hermione…Despierta por favor, soy Harry, he venido a verte.

Él esperó un poquito para ver si ella reaccionaba, pero viendo que no era así, decidió que la llamaría más cerca en lugar de hacerlo de pie como lo había hecho antes.

Sin miedo al rechazo, ya que ella estaba dormida…Harry se desvistió lo suficiente como para quedarse en ropa interior. Habría sacado el pijama de la bolsa de viaje que había traído, pero le daba miedo abrir la cremallera y que Hermione se despertase con el ruido que haría. Así que se acostó en los boxers que aparecieron cuando se quitó los pantalones y ni siquiera pensó qué diría Hermione si le viese de aquella manera cuando él solía dormir así en los meses que hacía calor. Y desde luego Abril era caluroso en ocasiones.

" Sí que hace calor aquí…"- pensó Harry después de dejar su ropa en otra silla-. "Creo que es porque Hermione no tiene abierta la ventana."

Ayudándose de la luz que seguía despidiendo el hechizo Lumos, Harry llegó hasta la ventana y la abrió, admirando por un instante, la bonita vista que tenía ante sus ojos: El barrio donde vivía Hermione era sin duda precioso. Lleno de zonas verdes y bancos de madera para sentarse. Harry pudo verlo gracias a las farolas que iluminaban la calle. Vio también algunas tiendas de alimentación y de ropa y llegó a la conclusión que aunque fuese la típica zona residencial de casas con jardín, tenía algo especial.

La luz de la luna iluminó durante algunos segundos la habitación de Hermione y él se dio cuenta al mirar hacia donde estaba ella, que su mejor amiga se movía inquieta en la cama. Seguramente soñando con algo que la hacía sufrir.

- No, no…- dijo Hermione derramando lágrimas pese a estar dormida-. No es verdad Ginny, nada de lo que has dicho es cierto. Porque yo sé que a Harry sí le caía bien. Si él no se me acercaba era porque Ron no lo hacía. Y tenía miedo de disgustarle si decidía hacerse amigo mío antes de que Ron quisiera. Lo sé porque el mismo Harry me lo ha dicho y yo le creo.

Entonces el moreno escuchó cómo Hermione subía un poco más la voz cuando dijo aún envuelta en lágrimas…

- ¡ Harry jamás me ha mentido en las cosas que me dice cuando estamos solos! ¡Y sabéis qué, me siento muy afortunada por tener un amigo que es completamente honesto y sincero cada vez que estamos juntos!

- Hermione…- pronunció Harry desde la distancia, dejando sus lágrimas caer-. ¿Cómo puedes seguir defendiéndome incluso estando dormida? ¿Eso que has dicho lo dijiste de verdad? ¿A eso te referías cuando me dijiste que Ginny te atacó en el Gran Comedor diciéndote cosas horribles que te hicieron llorar? ¿Pero qué fue lo que te dijo, que a mí me caías mal y por eso no me acercaba a ti?

Entonces dijo con rabia aunque en voz baja...

- Si se le ha ocurrido hacerte daño haciéndote creer cosas de mí que no son ciertas, el día que vuelva al colegio la pienso dejar calva de todos los pelos rojos que le voy a arrancar de cuajo, lo juro.

- Harry por favor…- dijo Hermione aún llorando-. Tienes que creerme, yo no me hice tu amiga porque fueras famoso. Me hice tu amiga porque quería serlo, quería ser tu amiga. Te vi en el tren y algo se despertó en mí. No sé lo que fue, sólo sé que noté claramente que estaba ante un chico que era muy especial. Y yo quería conocerle, quería saber más de ese chico especial. Por ese y no otro motivo intenté hacerme tu amiga. Pero tú no me lo pusiste nada fácil y hasta que ocurrió lo del Troll, ni tú ni Ron me hacíais caso y yo siempre estaba sola.

- No puedo creerlo…- dijo Harry llorando también-. No me puedo creer que tú también te hayas sentido tan sola como me sentí yo antes de hacerme amigo vuestro.

- He pasado tantos años estando sola…- confesó una dormida Hermione a un Harry que sin ella saberlo, estaba despierto y escuchando todo lo que ella decía.

- Yo llevo sintiéndome solo toda mi vida…- dijo Harry acercándose hasta la cama de Hermione. Donde se sentó para poder escucharla con mayor claridad.

- Los primeros años de mi vida escolar en el mundo muggle los pasé sin una sola amiga ni tampoco amigo.

- ¿De…De verdad?-. Preguntó Harry parpadeando con asombro. Hermione siguió hablando sin escuchar lo que él decía. Porque ella hablaba dormida, como si estuviese diciéndole cosas al Harry que ella veía en su sueño y no al de carne y hueso que estaba sentado al lado de ella.

- Y cuando llegué a Hogwarts tenía tantas ganas de hacer amigos que…cuando conseguí hacerme amiga tuya, no podía creer la suerte que había tenido no sólo de conocer a Harry Potter sino que él me hubiese aceptado en su círculo amistoso. Uno que al principio sólo tenía a Ron como principal integrante. Pero entonces entré yo y a partir de ahí me hice la promesa a mí misma, de que haría lo que fuese necesario para no perderte nunca, Harry.

- Yo tampoco quiero perderte, Hermione. Dios…- dijo quitándose algunas lágrimas-. He sido tan injusto contigo…No debí decirte que te fueras, no debí…

- No quería perder tu amistad ni tampoco a ti-. Continuó Hermione hablándole dormida-. Por eso también me he empeñado siempre en acompañarte en casi todas tus aventuras. Yo sólo quería...que contaras conmigo. Porque cuando te ofrecía ayuda y la aceptabas me sentía importante para ti. Y yo nunca me había sentido importante para nadie, excepto para mis padres.

Pero ahora ellos tampoco pueden hacerme sentir importante, porque están muertos. ¡Y yo me he quedado completamente sola porque Ron me dejó, Ginny me odia, han matado a mis padres y mi mejor amigo no me quiere a su lado. Estoy harta de sufrir, tan harta que yo…yo…ahhhhhhhh!

- ¡No, no, no grites así!-. Exclamó Harry asustado-. ¡Hermione por favor despiértate. No tienes que sufrir de esta manera. Tú no estás sola me oyes. No lo estás. Yo estoy contigo, yo te acompaño!-. Sus lágrimas cayeron en la frente de Hermione cuando él repitió en tono bajo y triste…- Yo te acompaño.

Harry no lo pensó: Se metió en la cama de Hermione, se colocó al lado de ella, la abrazó tirando de ella hasta que tuvo la cara de Hermione en uno de sus hombros y tras bajar la cabeza, aún llorando, le susurró en uno de sus oídos…

- Tú nunca estarás sola, Hermione Granger. No lo estarás mientras yo viva porque…Jamás te abandonaré. ¿Me escuchas? Mientras me quede algo de cordura en el cerebro te juro por lo más sagrado que no te abandonaré.

Siento muchísimo haberte dicho que te fueras, no sé cómo pude decirte eso cuando lo que realmente quiero es estar contigo todo el tiempo. Tú eres siempre tan buena conmigo…

Por favor, despierta…Necesito que me mires a los ojos y que escuches de mí, que es verdad que no voy a dejarte sola, Hermione. Te lo repetiré otra vez. ¿De acuerdo? Tú…No estás sola, mientras me tengas a tu lado, no lo estarás jamás.

Hermione dejó caer la última lágrima de sus ojos cerrados. Y un poco después, sus ojos marrones se abrieron y lo primero que vio fue la cara llorosa de Harry Potter, que la miraba con tanta atención que ni pestañeaba siquiera.

- ¿Harry?-. Preguntó ella sin creerse del todo que él estuviese allí.

- ¿Sí?-. Cuestionó él dejando salir la última lágrima de sus ojos verdes.

- No eres real…- dijo Hermione moviendo una mano para pellizcarle en la mejilla.

- Pues para no ser real te informo que me ha dolido-. Dijo él sonriendo un poco para intentar animarla.

- Y qué si te duele. Yo misma he soñado muchas veces que me caía y al despertar, sentía que me dolía la parte del cuerpo que me había golpeado.

- Hermione, te aseguro que soy real y estoy tan despierto como tú.

- ¿Ah sí?

- Sí.

- Pues no me lo creo-. Dijo ella cruzando los brazos. Harry se rió un poco.

- ¿Y por qué no?-. Cuestionó sin soltarla ni aflojar su agarre sobre ella.

- Porque yo me fui del colegio después de que el Harry de verdad me dijese que no quería verme. Y recuerdo que le juré que no pensaba volver a verle en lo que quedaba de curso, así que no tiene sentido que el Harry de carne y hueso esté aquí ahora mismo cuando se supone que le molesta el sólo verme.

- Fui un tremendo estúpido al decirte eso, pero más estúpido fui por haberme creído lo que te dijo Ginny. ¿Me perdonas, Hermione?

- ¿Qué si te perdono?-. Cuestionó ella parpadeando dos veces. Harry asintió con la cabeza. Hermione añadió...-. ¿Alguna vez, he dejado de perdonarte cada vez que me has pedido perdón por algo, Harry?

- Nunca, Hermione.

- Entonces no tiene caso que me pidas perdón-. Dijo ella sonriendo dulcemente-. Por supuesto que te perdono-. Confirmó usando una mano para tocarle suavemente una mejilla-. Y te perdono porque si no lo hago, seré yo la que no podrá perdonarse así misma. Además, soy tan sumamente masoquista que aún habiéndome dicho tú que no querías verme, yo tenía unas ganas inmensas de volver a verte.

Harry sonrió.

- No me digas que no estoy de psiquiatra-. Dijo Hermione riéndose un poco-. Nadie más que una loca como yo, querría volver a ver a la persona que tanto daño le ha hecho hace sólo unas horas, con las cosas que él le dijo. Así que hazme el favor de llamar al Manicomio, tienen que venir a recogerme antes de que me ponga peor.

- No digas tonterías…- dijo Harry apartándole con suavidad, algunos cabellos castaños que habían caído en el rostro de ella-. Tú no estás loca ni tampoco para ir al psiquiatra. Eres la persona más cuerda y racional que he conocido en toda mi vida. Aunque también la más cabezota, mandona y repelente. Pero eso sí… También eres simpática, graciosa, inteligente, eficiente, solidaria, generosa, educada, amable, atenta, cariñosa…Y muy muy peligrosa en el combate.

Y eso último me encanta. ¿Sabes? Contigo a mi lado sé que no puede pasarme nada malo en las batallas porque tú siempre estás ahí para protegerme o quitarme de en medio a algún Mortífago que pretende atacarme por ejemplo por la espalda. Creo que tú tienes ojos hasta en la espalda porque reaccionas incluso antes de que el malo te lance el ataque…

- Es verdad, gracias por reconocerlo.

- No Hermione, gracias a ti en todo caso. Gracias por todo lo que has hecho por mí desde que nos hicimos amigos. Gracias también por haberme protegido y defendido con o sin batalla de por medio. Gracias incluso, por haberme enseñado muchas cosas del comportamiento humano que yo no conocía hasta que comencé a relacionarme contigo y empezaste a mostrármelo. Como por ejemplo…

- ¿Ser un verdadero amigo? Esta conversación ya la tuvimos en otra ocasión si mal no recuerdo.

- La tuvimos. Pero no te dije lo más importante.

- ¿Lo más importante? Espera un momento, esa frase me suena.

- Me la dijiste tú después de que Ron quedase inconsciente tras la partida de ajedrez que ganó cuando pasamos una de las pruebas que había antes de llegar a la Piedra Filosofal.

- Ah sí... Tú dijiste que yo era muy sabia e inteligente. Yo añadí…

- Libros e inteligencia, hay cosas más importantes.

- Amistad, lealtad, compañerismo y…

- Eso fue lo que te faltó Hermione, lo que había detrás del "y…"

- Podrías añadirlo tú. ¿Qué es lo más importante para ti además de la amistad, la lealtad y el compañerismo, Harry Potter?

- El amor-. Dijo él con una sonrisa muy dulce y bonita mientras la miraba-. El amor es lo más importante.

- Bien dicho-. Dijo Hermione sonriendo también y asintiendo con la cabeza.

- Tú siempre me has transmitido mucho amor cuando me das cariño-. Dijo Harry bajando la cara lo suficiente como para poder besarla.

- Aunque no te besara en los labios-. Apuntó Hermione deseando para sus adentros que él la besara pronto.

- Bueno…- pronunció Harry ahora susurrando y a punto de capturar los labios de Hermione en un beso tierno y dulce-. Eso ha cambiado. Ahora sí nos besamos.

- No deberíamos hacerlo…- susurró también Hermione.

- ¿Por qué no?-. Cuestionó él terminando de inclinar su cara para ajustarla a la de Hermione.

- Porque eso es algo propio de una pareja y nosotros no lo somos. No oficialmente, tú no me has pedido que sea tu novia y yo tampoco he dicho que quiera serlo.

- ¿Y quieres serlo?

- ¿Quieres tú que lo sea?

- ¿Tengo que responder a eso?-. Preguntó Harry rozando sus labios con los de Hermione pero aún sin besarlos.

- Deberías…- dijo Hermione preparándose para besarle de un momento a otro.

- No…- dijo Harry con otro susurro-. Lo que debería hacer y voy a hacer ahora mismo, es darte más de un beso en esos labios tan bonitos que sólo tú tienes.

- ¿Ah sí?

- Por supuesto.

- ¿Y a qué estás esperando?

- A que me des tu consentimiento, pero creo que acabas de dármelo con la pregunta.

Hermione asintió, él la besó.


Continuará.


Nota de la autora: Sí sí, soy plenamente consciente de que más de uno quiere matarme ahora por haberlo dejado ahí. Y por supuesto que lo dejo ahí, es una estrategia de "mantener el interés" que usan incluso las series televisivas. Siempre dejan el final del capítulo emitido en un punto que despierte el interés del espectador. De otra manera, nadie vería la serie. Bueno, esto no es la tele, es sólo una historia que estoy escribiendo y publicando. Pero igualmente como autora, me conviene mantener el interés de los lectores. ¿Verdad?

Así que…espero que volváis a leerme en el próximo capítulo, que no sé cuándo lo subiré porque todavía no lo he comenzado a escribir. Pero espero hacerlo antes de Agosto, porque en Agosto me voy el mes entero a la playa y allí no tengo internet para poder actualizar la historia. No os preocupéis, que cuando llegue el momento de irme, si he subido capítulo diré aquello de "éste será el último capítulo que suba hasta que vuelva de mis vacaciones."

Si por el contrario llega Agosto y no he subido nada, tomaros este capítulo como el último durante mis vacaciones. ¿Ok? Y ahora me despido, que tengo mucho que hacer hoy. Un beso fuerte, un abrazo y gracias miles por estar y seguir ahí. RAkAoMi. ;-)

PD: ¡Me encanta el Harry que he puesto en este capítulo! Creo que es la mezcla perfecta de buen amigo unido a un hombre interesado en una mujer que por supuesto es Hermione. Ese Harry que además de buen amigo es seductor, tierno y sexy...¡Ahhh yo quiero un chico así para mí! Al menos existen en las historias que creamos. ¿Cierto? ;-)

Curiosidad: Lo de la denuncia del asesinato de los padres de Hermione, lo veréis a partir del capítulo 10. Después de todo, Harry ha llegado al mundo muggle a las dos de la mañana y su prioridad no era despertar a Hermione para ir a la comisaría sino para hacer las paces con ella. Lógico… ¿Verdad? Venga, nos vemos en el siguiente capítulo. Cuidaros mucho.