Nota de la autora: jueves, 28 de junio de 2012.
¡Hola cómo estáis! Espero que bien. Han pasado seis meses desde que subí el cap 10. ¿La razón? Una no siempre tiene tiempo de sentarse a escribir y por otra parte, no todos los días estoy inspirada. Lo bueno que sí tengo, es que cuando se me enciende la bombilla, soy capaz de hacer el capítulo en una tarde o dos, dependiendo de lo largo que quiera ponerlo. Este capítulo que os subo hoy, desde luego es largo. Ha sido mi manera de compensaros la espera por el tiempo que ha pasado desde mi última actualización.
Así que como suele decirse, preparaos un refresco, algún cigarrillo si fumáis y algún snack si sois de los que picáis mientras leéis. Porque os aseguro que tendréis para rato. Y si te has leído más historias mías, aparte de ésta, sabrás que digo la verdad. Puedo hacer un capítulo corto, pero no es lo normal en mí. Así que sin más, os dejo con el cap. Espero que lo disfrutéis y si os parece oportuno, me dejéis review. Eso sí, tened en cuenta una cosa: como no os guste por el motivo que sea y para decírmelo caigáis en el insulto fácil, voy a borrar el comentario si es anónimo o bloquearos la id si estáis registrados. No consiento para nada que se me insulte a mí o la historia. Y quien lo haga, aunque sea de manera subliminal o indirecta, que se atenga a las consecuencias. Para criticar no es necesario insultar ni faltar al respeto. He dicho. Un abrazo, nos leemos en la última nota de autora de este cap.
Curiosidad: Empecé a escribir el capítulo en mayo. Dejé escritas las dos primeras escenas. Ayer 27 de junio de 2012, me leí lo que tenía guardado y comencé a escribir a las 4 de la tarde. A las once y media de la noche lo terminé. Y durante esas horas, sólo me detuve para cenar. ¿Por qué te pegaste esa paliza? Os preguntaréis. Porque estaba inspirada y no quería que se me fuese la racha y porque cuando me pongo a escribir, me enfrasco tanto en lo que hago, que el tiempo vuela sin que me dé cuenta. Así soy yo.
Curiosidad 2: La última escena del cap, que por cierto es mucho más larga que otras…Ha sido escrita mientras escuchaba una melodía concreta de la banda sonora original, de la película "El Cuervo" (The Crow) cuyo compositor es Graeme Revell. La pieza se llama "Believe in angels". Dura tres minutos veinticinco segundos y la escuché una y otra vez hasta que acabé la escena. Es una pieza mágica, llena de nostalgia, dulzura y ternura. Esa misma ternura, la sentí yo mientras escribía los momentos Harry-Hermione. Sobre todo la sentí en Harry cuando él…Ya lo descubriréis. ;-)
PD: Este capítulo tiene escenas de alto contenido emocional. Si alguno de vosotros es de lágrima fácil, que prepare los kleenex por si acaso. RAkAoMi.
Simbología:
- Con guión y letra normal, diálogo de los personajes.
- Con guión y comillas, pensamientos internos de los personajes.
Cap. 11. "¿Qué pasó anoche?"
Media hora después de que el policía hiciese la llamada, una ambulancia llegó al hogar Granger. A ella subieron los dos agentes, Harry y la inconsciente Hermione.
En cuanto llegaron al hospital, los separaron. Harry entró en una sala donde fue examinado por un médico, mientras que a Hermione le asignaron una doctora.
Al abrir los ojos, la castaña se vio tumbada en una camilla con las piernas separadas. Lo primero que le preguntó la médica fue…
- ¿Cómo se siente?
- Mareada-. Dijo la Gryffindor mirando a su alrededor.
- Debo examinarla a fondo-. Comentó la doctora antes de que Hermione hiciese alguna pregunta-. Es el procedimiento habitual cuando nos traen mujeres con claros signos de abusos.
- ¿Qué?-. Pronunció Hermione parpadeando con asombro.
- Necesito saber si la han violado, señorita Granger. Los agentes que la trajeron, me dijeron que un loco la había golpeado y desnudado. Tengo que examinar su cuerpo para informar a la policía de lo que hayan podido hacerle.
Hermione asintió derramando una lágrima.
- Relájese-. Dijo la doctora poniéndose los guantes-. Si está tensa puedo hacerle daño.
La castaña volvió a asentir y mientras la doctora hacía su trabajo, Hermione cerró los ojos, haciendo lo posible por evadirse de la situación.
En su mente, empezó a recordar episodios concretos de libros que le habían gustado. Cuando eso no fue suficiente, recordó a sus padres.
Las vivencias divertidas, tiernas y felices que tenía de ellos, la ayudaron lo bastante como para no solo evadirse sino incluso escuchar sus voces. Unas que eran reales, a pesar de que sólo Hermione fuese capaz de escucharlas.
- " Tranquila cariño…"- dijo su madre-. "Sé que no es fácil ni cómodo. Pero cuando todo acabe verás cómo te sientes mejor."
- "¿Recuerdas aquella vez que te llevamos al médico para vacunarte?"- comentó su padre-. "Estabas asustada, pero entonces te pedí que te centrases en mí y no en la inyección que tanto te impresionaba."
- "No es lo mismo papi"-. Dijo Hermione en su pensamiento-. "Un pinchazo molesta un segundo. Notar cómo me exploran por dentro es totalmente distinto."
- " Lo sé nena."- volvió a decir su padre-. "Pero es por tu bien. La doctora debe hacer su trabajo y tú sólo tienes que portarte como la mujer valiente que has sido siempre."
- " Es que no me gusta que me toquen ahí dentro."
- "Lo entiendo cielo."- apuntó su padre de nuevo-. "¿Sabes lo que podemos hacer? Piensa en el día de la vacuna. ¿De acuerdo?"
- "Sí."
- "¿Recuerdas lo que hice para que te relajaras?"
- "Me pediste que te mirase y cuando lo hice, empezaste a poner caras divertidas. Entonces yo me reí y cuando el médico me pinchó, apenas lo noté. Porque estaba más centrada en divertirme contigo que en notar el dolor."
- "Ésa es mi niña"-. Dijo su padre sonriendo y guiñándole un ojo-. "Ahora mírame, Hermione. Mira lo que hace papá."
Una imagen clara de su padre haciendo muecas, apareció en la mente de la Gryffindor. Y en el interior de su cabeza, Hermione se rió.
Si la doctora la hubiese mirado en aquellos momentos, habría podido ver la sonrisa en el rostro de Hermione. Al verlo, probablemente se asombraría y se preguntaría cómo era posible que una posible víctima de violación, se estuviese divirtiendo en aquellos instantes. Pero la médico no lo vio porque no estaba mirando la cara de Hermione sino otra parte de su cuerpo.
- "¡Basta basta!"- pidió Hermione sintiéndose cansada de tanto reír-. "Me van a dar punzadas si no paras."
- "Como quieras"-. Dijo su padre mirándola feliz-. "¿A que ahora te sientes mejor?"
- "Sí, gracias."
- "De nada, mi vida."
- "¿Mami?"- preguntó Hermione aún en su mente.
- "¿Sí cariño?"- respondió la voz dulce de su progenitora.
- "¿Cómo es morirse?"
- "¿Por qué quieres saberlo?"
- "Me preocupa que fuese doloroso para vosotros."
- "Tu padre y yo sólo pasamos dolor cuando aquel loco nos torturó. Pero morir no duele, morir hace que descanses, Hermione. Al morir ya no sientes dolor, sólo paz."
- "Cuando ese hombre me atacó anoche, pensé que me mataría. Una parte de mí no quería morir, pero otra…deseaba hacerlo para poder estar con vosotros. No quiero estar sola, mamá…"
- "Pero si no lo estás cariño…Tu padre y yo estamos contigo."
- "Sólo en mis recuerdos."
- "¿Y acaso eso te parece poco?"
- "Yo preferiría teneros de cuerpo presente."
- "Eso ya no es posible. ¿Pero sabes una cosa? Aunque ya no puedas tocarnos ni abrazarnos, aún vivimos."
- "Mientras tú nos recuerdes, Hermione"-. Dijo su padre con mucho amor y dulzura-. "Cada vez que pienses en nosotros y seas capaz de vernos en tu mente, nosotros estaremos contigo."
- "Viviremos para siempre en tu recuerdo y tu corazón."- apuntó su madre mirándola con ternura infinita-. "Antes de morir, tu abuela me dijo algo que jamás he olvidado: El cuerpo de una persona puede desaparecer con el tiempo, pero no su recuerdo. Cada vez que alguien piensa en ti, cada vez que te recuerdan…te están devolviendo a la vida."
- "Lo que tu madre quiere decir es que nosotros siempre viviremos en ti, Hermione. Y aunque no te acompañemos físicamente, sí lo haremos mental y espiritualmente."
- "Y ya sabes que los espíritus viven para siempre."- dijo su madre guiñándole un ojo.
- "Entonces… ¿Todo esto es real? ¿No es sólo producto de mi imaginación? ¿Estáis aquí de verdad?"- preguntó la castaña con lágrimas en los ojos.
- "Nosotros siempre hemos estado aquí."- dijo su madre con dulzura quitándole las lágrimas con uno de sus dedos-. "Y aquí."- añadió tocando el corazón de su única hija.
- "Y tú siempre estarás aquí…"- apuntó el señor Granger señalándose la sien-. "Y también aquí."- dijo tocándose el corazón-. "El amor verdadero nunca muere, hija mía. Y tanto tu madre como yo mismo, te queremos de verdad. No lo olvides nunca."
- "No lo olvidaré."- añadió Hermione derramando nuevas lágrimas. Entonces abrazó a su padre con fuerza y pronunció aún inundada de llanto-. "¡Oh Dios, cómo os echo de menos!"
- "No llores mi niña…"- dijo su padre acariciándole el pelo.
La señora Granger se acercó a ellos, apoyó una mano en la espalda de su hija y escuchó cómo ésta decía…
- "Echo de menos vuestras voces, echo de menos vuestras risas, echo de menos que me expliquéis lo que no entiendo. Y que me deis consejos o me digáis lo que no puedo hacer.
Echo de menos las cosas de mujeres que compartía con mamá. Echo de menos los paseos que dábamos juntos, papá. Incluso echo de menos que me deis las buenas noches o que me digáis que no lea antes de dormir para que no me enganche con el libro y me den las cuatro de la mañana como una vez me pasó.
Echo de menos vuestro cariño, vuestro tacto…¡Dios mío, echo de menos todo, absolutamente todo lo que siempre tuve con vosotros. No podía ni tan siquiera imaginar cuánto se puede echar en falta a dos personas, hasta el instante en que os perdí. Cuando McGonagall me dijo que os habían matado, sentí cómo si de repente me hubiesen partido en dos. Yo no soy nada sin vosotros! ¿Qué voy a hacer a partir de ahora, cómo voy a sobrevivir sino estáis ahí para cuando me sienta perdida?"
- "Claro que sobrevivirás…"- dijo su madre con dulzura dándole un beso en la frente-. "Siempre has sido una superviviente nata, Hermione. ¿Recuerdas lo mal que lo pasaste de pequeña. Mucho antes de enterarte que eras bruja y que existía Hogwarts?"
- "Sufrías mucho por culpa de las niñas que tenías en el colegio no mágico."- apuntó el señor Granger-. "Llorabas casi todos los días, diciéndonos que no eras feliz. Que las niñas te hacían la vida imposible."
- "Pero nunca nos dijiste que no quisieras ir a la escuela."- dijo su madre con orgullo-. "Y eso nos demostró a papá y a mí, lo valiente que era nuestra pequeña. Lo fácil y cómodo es rendirse, Hermione. Decir no puedo más, no soporto esto, no pienso volver. Pero tú nunca decidiste no volver. Tú siempre ibas al lugar que tan poco te gustaba."
- "Porque siempre te encantó aprender. Y en el fondo, eso era lo que te motivaba a soportar a las estúpidas de tus compañeras."- apuntó su padre.
- "Luego cumpliste once años y todo cambió."- dijo su madre-. "Te enteraste que eras bruja, te llegó la carta de Hogwarts y por primera vez en tu vida, llegaste a una escuela que era muy distinta a la que antes habías conocido."
- "También tenías miedo de ir allí y de que no fueses capaz de caer bien o hacer amigos"-. Comentó su padre-. "Pero entonces ocurrió lo mejor que te ha pasado jamás."
- "Empezaste a destacar por lo que más te caracteriza"-. Dijo su madre sonriéndole-. "Tu inteligencia y sabiduría. Entonces todo cambió. Porque comenzaste a ser popular, nadie más que tú sabía todas las respuestas. No había ni creo que lo haya jamás, una niña tan perfecta, como tú sí has sido en todos los años que has pasado en Hogwarts. ¿Te acuerdas de lo feliz que estabas cuando nos escribiste contándonos que incluso la directora, solía felicitarte cuando Gryffindor ganaba puntos extras porque hubieras dado la respuesta correcta a la pregunta que ella hiciera?"
- "¿Y recuerdas también cuando te hiciste amiga de Harry y Ron?"-. Preguntó su padre mirándola con complicidad-. "Sé que fue tras lo del Troll. Y que pasaste mucho miedo cuando él quiso golpearte con su porra. Tú te escondiste bajo el lavabo y el bicho ése no pudo partirte la cabeza."
- "Y de repente llegaron los dos chicos más especiales de tu vida."- dijo su madre-. "Ellos te salvaron. A pesar de ser tan pequeños como tú, tuvieron las suficientes agallas como para enfrentarse al Troll y evitarte una muerte segura."
- "Tú nos dijiste, en tu carta, que ése había sido el momento más terrorífico y bonito de toda tu existencia. Y recuerdo además que nos dijiste a mamá y a mí que por fin habías encontrado no sólo a una persona sino a dos, que querían juntarse contigo. Por fin hiciste amigos, Hermione. Y dejaste de ser infeliz."
- "Ahora uno de esos dos chicos es tu pareja. ¿Verdad?"- dijo la señora Granger mirándola con complicidad-. "Y si no recuerdo mal, llevas interesada en él desde sexto. Conseguir al chico de tus sueños es algo que hace feliz a cualquier mujer."
- "Ron ya no es el hombre de mis sueños."- apuntó Hermione con amargura recordando cómo él la había repudiado cuando vio sus cosas de Lipan-. "Él me encuentra horripilante. Al igual que le parece a Ginny, Harry, ahora mismo. Entiendo que lo del Lipan puede impresionar a cualquiera. Pero ni Harry ni yo misma elegimos lo que nos ha ocurrido. En el caso de Harry, le atacó ese animal porque mi mejor amigo no puede evitar explorar Hogwarts todas las noches. No sé en qué idioma decirle que no lo haga, que es peligroso. Pero él nunca me hace caso. Tuvo que meterse en el bosque prohibido, tuvo que huir de esa bestia. Y finalmente, el bicho le arañó en una pierna y ahora Harry tiene carga genética Lipan que además me ha pasado a mí tras haberme mordido en el cuello y bebido mi sangre. Últimamente no puedo sentirme muy feliz, la verdad."
- "¿Qué dices?"-. Dijo el señor Granger-. "Estás viva para contarlo. Por supuesto que puedes y debes sentirte feliz. Harry desde luego puede sentirse afortunado de que aquella cosa no se lo comiera vivo. No sé qué aspecto tendrá, pero por lo que sabemos del mundo mágico…está lleno de monstruos y criaturas extrañas."
- " Y tanto que sí."-. dijo Hermione-. "Yo tampoco he visto al Lipan y espero no verlo. Lo único que quiero…es encontrar la manera de curar a Harry, en el caso de que exista alguna forma de eliminar su parte Lipan. Madame Pomfrey me dijo que yo sí estaba curada. O sea, que lo que ya tengo de Lipan no avanzaría más gracias al antídoto que ella me pinchó. Lo que a mí me preocupa es…qué pasará si un día me caso y tengo hijos. ¿Les trasmitiré el gen Lipan? Es probable ya que los genes se heredan. Y a mí…no me gustaría que mi niño o mi niña sufriesen rechazo por algo que no es culpa suya. Creo que lo mejor será que no sea madre jamás."
- "¿Y dejarnos sin nietos?"-. Dijo su padre levantando una ceja-. "Eso ni lo sueñes. Yo quiero que me hagas abuelo. Y si la gente es tan imbécil de rechazar a tu futura descendencia porque él o ella tengan cosas del Lipan, será problemas de ellos."
- "Además, el niño o la niña no se sentirá extraño si su mamá también tiene cosas en común con él."- dijo su madre-. "Y sabes que lo que digo es verdad."
- "Igualmente la gente es cruel y seguro que se lo hacen pasar mal."
- "Entonces sólo tendrás que preocuparte de enseñarle a que se autodomine, Hermione. Los signos Lipan sólo aparecen cuando os enfadáis. ¿Cierto?"
- " Sí mamá. Pero las personas no aprendemos a dominar nuestras emociones hasta que somos adolescentes o incluso adultos. Realmente creo, que nadie puede controlarse al cien por cien. A veces nuestras emociones vencen a las ganas que tenemos de esconderlas y…Yo sólo quiero que todo vuelva a la normalidad. No quiero tener esto del Lipan. No quiero que mis hijos lo hereden. No quiero que nos consideren anormales. ¡Maldita sea, sólo quiero ser normal!"
- "Tú nunca has sido normal."- Dijo su padre-."Por algo eres bruja, Hermione. Y eso no sólo es anormal sino también extraordinario. ¿Te digo una cosa? A mí me encanta que te salgas de lo normal. Y aunque ahora tengas genes Lipan, para mí sigues siendo mi hija. Te sigo queriendo igual que antes de que Harry te contagiara. Y eso no va a cambiar nunca. Tengas los genes que tengas, siempre serás mi niña."
- "Gracias papá."
- "De nada mi amor."
- "Mami…"
- "¿Qué cariño?"
- "¿Tú también me quieres aunque mis genes hayan cambiado?"
- "¿Qué si te quiero? Pero mi vida… ¿Cómo puedes dudarlo? Eres carne de mi carne, sangre de mi sangre. Te llevé dentro 9 meses. ¿Qué si te quiero? Te quiero y valoro más que a nada. Te quiero incluso más, de lo que quiero a tu padre. Realmente es un amor distinto el que siento por vosotros. Pero una cosa sí te digo, Hermione…Como se quiere a un hijo, no se quiere a nadie más. El amor que siente una madre o un padre por cualquier de sus hijos, es un amor incondicional y también eterno."
- "Estoy de acuerdo con tu madre."
- "Bueno pero…Si Ron me llamó horripilante…Seguro que también se lo pareceré a cualquier otro chico que pueda estar interesado en mí."
- "Pues entonces lo tienes facilísimo."- dijo su padre con diversión en su tono de voz-. "Cásate con Harry y asunto arreglado. Él no puede considerarte horripilante si te ha pasado lo del Lipan. Es decir, te verá como su igual. Y sólo por eso no podría rechazarte."
- "Pero papá…Harry no me ama. Y yo no sé si le quiero como marido. Es decir que no…estoy segura de lo que siento por él. A ver, sé que me gusta y me atrae pero creo…que quizás esa atracción está producida por lo que tenemos de Lipan. O sea, creo que me siento atraída por él desde que me mordió. Es como si mi parte Lipan le deseara o yo qué sé. Sólo sé que antes de que él me atacase, yo no pensaba en Harry como algo distinto a un buen amigo."
- "¡Já!"- dijo su madre de forma sarcástica-. "¡Eso, querida mía, no te lo crees ni tú! A ti siempre te ha parecido guapo, no lo niegues."
- "Bueno sí, pero yo considero guapos a otros chicos y no siento que por eso me gusten."
- "Pero Harry sí te gusta, admítelo."
- "Me gusta físicamente y también como amigo, lo admito. Ahora bien, pensar en él como mi futuro marido, no lo he pensado, la verdad."
- "¿Por qué? Tal y como ha dicho tu padre sería natural que terminases amándole. ¿Quién más sino alguien como él, con las mismas cosas de Lipan que tú, podría aceptarte sin considerarte horripilante?"
- "Bueno pero…eso sólo podría ocurrir si Harry estuviese enamorado de mí. Sé que Harry me quiere mucho, pero como amiga. Y no creo que me acerque al ideal de mujer que él tiene. Me refiero a que soy muy distinta al tipo de chica que suele atraerle y no…no sé si nosotros dos funcionaríamos como pareja. Como amigos desde luego nos llevamos muy bien y nos comprendemos y aceptamos pero como otra cosa más profunda…Dudo que saliera bien. Él es impulsivo, yo pienso mil veces antes de actuar. Él sólo necesita un segundo para hacer algo que quiera. Yo sin embargo le doy miles de vueltas hasta que decido hacerlo. Quiero decir que somos el día y la noche."
- "Distintos es verdad…"- dijo su padre-. "Pero complementarios. Algo que tú y el propio Harry dijisteis una vez."
- "Ah sí…recuerdo la conversación. Y creo que en eso concreto, tenéis razón. ¿En serio creéis tú y mamá que Harry y yo…?"
- "¿Haríais una pareja perfecta?"-. Dijo la señora Granger-. "Por supuesto que lo creemos, Hermione. Siempre lo hemos creído. Y sabemos de sobras lo muchísimo que quieres a Harry. Creo que quitándonos a papá y a mí, no has querido tanto a nadie, en toda tu vida."
- "Es verdad…Le quiero casi tanto como a vosotros."
- "¿Te gustaría tener con él algo más bonito y profundo que una buena amistad?"-. Preguntó ahora el señor Granger.
- "No lo sé…"- dijo Hermione con sinceridad-. "Supongo que sería agradable."
- "¿Agradable?"-. Dijo su madre parpadeando un poco-. "¡Sería fantástico, cariño! ¿Tú crees que todas las parejas del mundo tienen tanta complicidad y entendimiento como ya tenéis Harry y tú después de los siete años que lleváis siendo amigos? Porque yo te aseguro hija mía que existen pocas personas en el planeta, que se entiendan, comprendan, apoyen y sean tan leales, sinceros y fieles como sí lo sois vosotros dos."
- "Por favor Hermione…"- dijo su padre mirándola a los ojos que ella había heredado de él-. "Créete lo que te dice tu madre, porque es verdad. Y sólo añadiré…que lo único que os falta a Harry y a ti, es enamoraros. Porque el resto de cosas bonitas y buenas que se puede desear en una pareja, ya lo tenéis siendo amigos. Y por cierto…eso de que os deis besitos últimamente no es muy propio de buenos amigos que digamos, pero bueno…entendemos que ha sido en momentos muy…emotivos para vosotros y…en fin, que lo aceptamos."
- "Como también aceptamos que se besen porque les apetezca y punto. Cosa que por cierto, ya han hecho."-. Dijo la señora Granger mirando a su marido-. "En fin cariño…"- apuntó mirando ahora a su hija-. "Lo único que intentamos decirte tu padre y yo es…que hagas lo que hagas, te conviertas en lo que te conviertas o te enamores de quien decidas enamorarte…Nosotros te seguiremos queriendo por toda la eternidad y aceptaremos a cualquier hombre que quieras elegir por esposo."
- "Y si es Harry, mejor todavía."
- "¡Charles!"
- "¿Qué, Linda? ¡Prefiero que se case con alguien que conoce desde hace siete años, que con un tío cualquiera que pueda conocer en el futuro!"
- " El hombre que escoja nuestra hija, será decisión de ella. Nosotros no tenemos que opinar sobre si nos gusta más o menos."
- "¿Cómo que no tenemos? ¡Por supuesto que tenemos. Cuando él y ella mueran se reunirán con nosotros y si el tío no nos gusta, tendremos que soportarle por toda la eternidad!"
- "¡Pues a Harry no le conocemos. Él nunca quiso venir cuando Hermione le invitaba en verano! ¡Así que, qué más da si ella se casa con él o con cualquier otro. De todas formas siguen siendo desconocidos para ti y para mí!"
- "¡Pero yo no quiero pasar la otra vida con un chico a quien mi hija no se siente tan unida como sí se siente con Harry!"
- "¿Quieres dejar de nombrarle ya? ¡Existen más hombres aparte de él y cualquiera de ellos puede gustarle a Hermione!"
- "¡Tú no le hagas ni caso a tu madre, niña. Hazle caso a papá que siempre te ha dado buenos consejos cuando se trataba de hombres!".- dijo el señor Granger mirando a su hija-. "¡Así que enamórate, cásate, ten niños y lo que te dé la gana, pero que sea con Harry por favor. Es el único que tiene cosas en común contigo. Incluso lo del Lipan! ¿Es que no lo ves?"
- "¿Qué si lo veo?"-. Dijo Hermione mirándoles incrédula-. "Por ver, veo eso y la discusión que os habéis montado de repente. Y la verdad es que estar con vosotros en este plan, no me apetece mucho."
- "Perdón."-. Dijeron los dos al mismo tiempo, entonces se miraron sorprendidos y Hermione se rió por lo bajo.
- "Os ha pasado lo mismo que me ocurre con Harry a veces: hablamos al mismo tiempo y decimos lo mismo."
- "Como si os hubieseis leído la mente. ¿Verdad?"-. Dijo su madre ya en tono normal, Hermione asintió-. "Eso sólo demuestra lo compenetrados que estáis. Y a lo que me refiero, no tiene nada que ver con el hecho de que tras el ataque de Harry, ahora seas capaz de oír lo que él piensa sino al hecho…de que tanto tú como él, estáis conectados, hija mía. Conectados a través de un cable invisible, que hace que en ocasiones, pronunciéis lo mismo y al mismo tiempo."
- "Eso sólo le ocurre a las personas que se conocen bien y que se quieren mucho."- dijo su padre.
- "Como os pasa a mamá y a ti. ¿Verdad?"
- "Exactamente."
- "Bueno…pensaré en todo lo que me habéis dicho aunque…No sé si dentro de un tiempo cambiaré lo que siento por Harry. Lo que sí sé es que ahora mismo no pienso que sea mi hombre perfecto. Realmente no creo que exista ese hombre perfecto y mucho menos que exista para mí."
- "Oh cariño por supuesto que existe."- dijo su madre tocándole la mejilla-. "Y seguramente está en alguna parte esperando que le encuentres o te fijes en él. Puede que incluso ni él mismo se haya dado cuenta que es tu pareja perfecta. Pero yo sé que también piensa en su mujer perfecta. Y estoy completamente convencida, que cuando sea el momento adecuado para vosotros, os encontraréis."
- "¿Ah sí?"
- "Eso mismo me pasó con tu padre."
- "Y a mí con tu madre."
- "¿Y desde que os conocisteis, cuánto tardasteis en percataros de eso?"
- "¿Linda?"
- "En mi caso…un año."
- "En el mío menos. Pero como no estaba seguro de si sentías lo mismo, dejé pasar un tiempo antes de declararme."
- "Debió de ser muy bonito para vosotros escuchar lo que sentíais. ¿Verdad?"-. Preguntó Hermione mirándoles enternecida. Sus padres asintieron.
- "Ahora debemos irnos. Y tú tienes que abrir los ojos".- dijo el señor Granger-. "La doctora ha terminado su reconocimiento y querrá decirte lo que haya descubierto."
- "¿Crees que ese hombre me habrá…?"- Hermione dejó caer una lágrima sin atreverse a terminar la frase.
- "Es posible".- dijo su madre apartándola con delicadeza-. "Él era mucho más fuerte que tú. Aún así no pienses lo peor, a lo mejor tuviste suerte y no llegó a quitarte tu pureza. Pero en el caso de que lo haya hecho…Prométeme que no te torturarás con eso, Hermione. Sé que es horrible para cualquier mujer, pero se puede superar, como todo en esta vida. Lo único que necesitas es aceptar que puedes vivir con ello y que debes seguir adelante."
- "¿Y podré tener relaciones en un futuro? ¿No me darán miedo después de algo así?"
- "Te lo dará al principio."- dijo su padre-. "Sobre todo la primera vez que un chico quiera desnudarte y tocarte de manera íntima. Pero si tú le quieres lo suficiente, si confías en él lo bastante…Y sobre todo si quieres dar ese paso con él…Verás cómo lo consigues. Tal y como te ha dicho tu madre…Superar eso y cualquier otra cosa que te angustie o asuste sólo depende de ti, Hermione."
- "Gracias papá."
- "De nada cariño."
- "Gracias mamá."
- "Te quiero, vida mía."
- "Yo a ti también. Y a papá…"
- "Ahora nena…abre los ojos."
Hermione obedeció y se encontró a la doctora con los guantes quitados y lavándose las manos en el fregadero que tenía la habitación.
La castaña mantuvo silencio hasta el instante en que la médica se giró y la saludó.
- ¿Se encuentra mejor ahora?
- Mejor que anoche sí. Puede decirme si me han…- al igual que le ocurrió cuando estuvo hablando mentalmente con sus padres, ella no pudo terminar la frase. Y mientras las lágrimas caían de sus ojos marrones, la doctora pronunció sonriente…
- Me alegra decir que no.
- ¡Gracias a Dios!- exclamó Hermione llorando ahora de alegría-. No sé si habría podido superar algo así. Ya fue suficiente horrible notar cómo ese loco me tocaba.
- Lo entiendo, señorita Granger. Ahora debo decirle, que le han roto dos costillas además de algunos dientes junto con el labio. Ese hombre debía ser muy fuerte.
- Y enorme. No se imagina cuánto.
- ¿Logró verle la cara?
- No señora, llevaba un pasamontañas.
- En los violadores, suele ser corriente. ¿Recuerda con detalle lo que ocurrió?
- Me acuerdo que bajé al sótano porque escuché maullar a mi gato. Entonces ese hombre apareció de entre las sombras y me dijo que me había estado esperando. Yo quise salir corriendo o gritar mientras se acercaba. Pero no podía moverme ni tampoco pronunciar palabra. Fue igual que si me quedase inmóvil y muda de repente.
- Suele ocurrir cuando nos entra un ataque de pánico.
- Luego ese hombre me pegó, me tiró al suelo. Rompió mi ropa con un cuchillo y yo…- ella liberó más lágrimas, la doctora le pasó un pañuelo de papel.
- Tranquila…lo peor ya ha pasado. Sé que lo de anoche fue muy fuerte para usted, pero consuélese pensando que ese mal nacido no logró lo que quería. ¿Fue usted quien le detuvo, se enfrentó a él?
- Lo intenté, pero era mucho más fuerte que yo. Sólo recuerdo que agarró mi cara y la golpeó contra el suelo, entonces me quedé inconsciente y a partir de ahí ya no sé lo que sucedió. Sí me acuerdo que me desmayé después de verle mirar esa parte de mi cuerpo. Me entró tanto miedo cuando intuí lo que me haría que perdí la consciencia por culpa del pánico.
- Yo creo que más bien fue debido a la conmoción que sufrió cuando él golpeó su cara contra el suelo. Ahí fue donde le rompió los dientes y el labio.
- ¿Podrán arreglármelos?
- Con implantes dentales y cirugía para el labio y las costillas, todo es posible. No se preocupe señorita Granger. Está usted en buenas manos.
- Gracias, doctora.
- De nada, querida.
- Si ese hombre no abusó de mí… ¿Puedo tener hijos?
- Por supuesto que puede. Sólo en casos muy concretos de violaciones brutales, la mujer se queda incapaz de concebir.
- ¿Y lo mío qué ha sido?
- Un intento de violación que no ha tenido éxito. Me gustaría saber quién le frenó.
- ¿Cree que alguien le detuvo?
- De no haberlo hecho, ese hombre se habría salido con la suya. ¿No le parece?
- Sí señora. Perdone si le parecí tonta al preguntar, reconozco que no estoy al cien por cien ahora mismo.
- Si lo estuviera, pensaría que es usted una mujer fuera de lo común.
- ¿Qué ocurrirá conmigo después de esto?
- ¿Se refiere a si se echa novio y quiere intimar con él?
- Sí señora. No digo que sea ahora. Siento que tardaré un tiempo en confiar lo suficiente en un hombre como para permitir que me toque o me desnude.
- Eso se lo aseguro.
- Me preocupa no poder llevar…una relación normal. ¿Y si mi miedo se queda conmigo de por vida?
- Entonces no debería enamorarse. ¿Tan importante es para usted encontrar pareja?
- No. Pero tampoco quiero estar asustada el resto de mi vida, ni quedarme sola porque no logre superar el miedo. Yo sólo…
La doctora limpió una nueva lágrima de Hermione y en tono comprensivo añadió…
- Está haciendo las preguntas lógicas que haría cualquier mujer que ha pasado por algo así, señorita Granger. Y para tranquilizarla un poco le diré que superar esto sólo depende de sí misma y de nadie más.
- "Lo mismo que me dijeron mis padres."
- Cuando lo haya conseguido, podrá tener una relación normal de pareja con cualquier hombre que a usted le guste. Eso sí, dígale lo que le ocurrió. De esa manera él podrá ser paciente y esperarla todo lo que usted necesite.
- ¿Y si me deja porque no quiere esperarme?
- Entonces no la ama.
- ¿Eso cree?
- Por supuesto. Y ahora, voy a llevarla a una habitación. Debemos ingresarla y tenerla 24 horas en observación antes de que la operen para arreglarle las costillas. ¿Necesita algo más de mí?
- No doctora, muchísimas gracias.
Una hora después, Hermione dormía en la cama de la habitación individual donde la habían puesto. Ella no sabía que Harry también se encontraba tumbado en otra cama de hospital. Ni tenía noticias del reconocimiento que le habían hecho a su mejor amigo cuando llegó con signos de haber recibido numerosos golpes por culpa del psicópata. Hermione desconocía que su mejor amigo había matado al hombre que quiso violarla. Y si Hermione lo hubiera sabido, probablemente ahogaría a Harry debido al abrazo que le daría o quizás se lo comería a besos. Pero ni Harry ni Hermione hicieron ni vivieron nada de todo aquello, porque ambos dormían profundamente en habitaciones distintas.
Cuando Harry despertó, era mediodía y lo primero que le vino a la mente fue el nombre de su mejor amiga. Entonces decidió salir de la cama y buscarla, necesitaba saber que estaba bien. Así que se levantó y tras quitarse la ropa de hospital y ponerse la suya propia, bajó en el ascensor hasta la planta baja y se acercó hasta el mostrador de la entrada. Preguntó dónde estaba Hermione Granger y una vez obtenida la información, se dirigió a la habitación de su mejor amiga.
Llamó a la puerta, pero ella no contestó. Él supuso que estaba dormida, así que entró.
Harry se acercó a la cama de Hermione. Ella estaba de lado, en una esquina. El espacio que había en la otra era suficiente para que alguien delgado como él, pudiera tumbarse.
Él lo hizo. Cuando estuvo de lado y de cara a ella la miró.
Una expresión de asombro apareció en su rostro al ver el labio cosido de Hermione. Con cuidado, la destapó. Con más cuidado aún, le movió el camisón y cuando vio las señales de los golpes en el cuerpo de su mejor amiga, Harry no sólo sintió asombro sino también rabia por el daño que le habían hecho.
- "Cómo me alegro de que esté muerto. Yo seré un monstruo pero ese tío era el demonio"-. Pensó sin sentirse avergonzado por ello.
Entonces la miró y en voz baja, él pronunció tocándole la mejilla con una mano…
- No dejaré que esto te vuelva a ocurrir, Hermione. Te lo prometo. Prometo protegerte de todo lo que te amenace. Mientras yo viva…procuraré por todos los medios posibles que no vuelvan a golpearte ni a tocarte en contra de tu voluntad nunca más.
No queriendo despertarla, se acercó hasta el rostro de ella. Entonces le dio un beso en los labios y sin darse cuenta, una lágrima cayó de sus ojos verdes impactando en los ojos cerrados de Hermione. Que se abrieron en cuanto ella notó que la besaban.
Al verle, Hermione sonrió pero Harry no lo vio porque tenía los ojos cerrados mientras la besaba ahora por segunda vez. Al sentir aquel beso suave y delicado que Harry le estaba dando, Hermione no quiso ni pensar en si temería el contacto físico. Ella no quería temer a Harry. Porque él no era un loco, sino su mejor amigo. El chico que más quería en el mundo.
- Harry…- dijo Hermione en voz baja y suave. Él se apartó entonces-. Me alegro mucho de verte-. Pronunció ella colocando una mano bajo la mejilla de él que tenía más próxima-. ¿Cómo estás?
- Eso debería preguntártelo yo.
- Mejor que anoche seguro, pero bien del todo no. Por lo visto tengo algunas costillas rotas, dos o tres muelas partidas y el labio...- dijo tocándoselo con cuidado-. Ahora cosido. Tendrán que ponerme implantes dentales y también operarme para arreglarme las costillas. Aún no me he mirado en el espejo pero seguro que estoy horrible. Me asombra que me hayas besado. Mi boca debe de estar igual de horrible que yo.
- No digas eso-. Dijo él apoyando una mano en la misma que tenía ella bajo su barbilla masculina-. Tus labios están cosidos sí, pero no me resultan horribles. Y tú tampoco me lo pareces. Para mí, lo más importante ahora mismo no es tu aspecto, Hermione. Sino el hecho de que estás viva. Y no sabes cómo me alegro que aquél mal nacido no te matase. Si no me hubiese despertado Crookshanks, puede que ese loco hubiese acabado contigo y entonces yo…- pronunció sintiendo cómo sus ojos verdes se llenaban de lágrimas-. Si al llegar al sótano te hubiese visto muerta, habría perdido la cabeza. O quizás me daría un infarto.
Harry agarró la cara de Hermione y añadió…
- Tú eres lo único que tengo, Hermione. He perdido a toda la gente que me importaba. Llevo años viendo cómo mueren o se apartan de mi lado. Pero tú no, tú siempre has estado conmigo y haré lo imposible por evitar que te vayas o te aparten de mí. No quiero que te quiten de mí. Y me da pánico que seas tú la que decidas dejarme, como también me lo da el verte morir. Bendito sea el día que se te ocurrió comprar a Crookshanks. Nunca me ha gustado su aspecto, pero ahora creo que es el gato más bonito del mundo.
Harry dejó caer más lágrimas.
- Entonces fuiste tú-. Dijo Hermione llorando también-. Tú fuiste quien me salvaste.
Harry asintió.
- ¿Por qué Crookshanks te despertó y te hizo entender que yo estaba en peligro?
Él volvió a asentir.
- ¿Te enfrentaste tú solo a aquél hombre loco, enorme y fuerte sólo para defenderme de su acoso y violencia?
- Sí.
- ¡Podría haberte matado!
- No es la primera vez que corro peligro de muerte.
- Pero nunca ha sido en estas circunstancias.
- Me da igual en qué circunstancias sean, Hermione. Mi vida me importa, pero no tanto como la tuya. Tú eres lo más importante para mí, no lo que me ocurra. Y si tengo que enfrentarme a un loco para evitar que él te mate, ten por seguro que lo haré.
- ¿Qué pasó anoche, Harry? Cuéntame lo que recuerdas.
- Crookshanks me despertó y me hizo entender que corrías peligro. Entonces le dije que me llevase contigo. Al llegar al sótano me encontré a un hombre alto y fuerte preparándose para hacerte algo horrible. Le dije que se apartara de ti y le grité que no se atreviera a tocarte. Él se puso chulo y me dijo que ya te había tocado en todo el cuerpo y añadió que gritaría de placer cuando estuviera dentro de ti. Al oír aquello no sé lo que me entró. Pero sí sé que me llené de una furia inmensa.
- ¿Te salió tu parte Lipan?
- Cuando me llené de furia…no tengo claro lo que siguió. Lo siguiente que sí recuerdo es despertar esta mañana en el sótano y verte conmigo en el suelo. Entonces miré alrededor y vi al asesino muerto. Luego vi a tu gato contemplarme. Le pregunté si había sido yo quien había matado a ese hombre y Crookshanks maulló. Así que ahora…el asesino soy yo.
- Tú no eres un asesino.- dijo Hermione liberando lágrimas-. Eres mi ángel de la guarda.
- Hermione-. Pronunció él llorando también-. ¡Gracias!
- ¡No Harry gracias a ti!-. Exclamó abrazándole fuerte.-. ¡Gracias por salvarme la vida y evitar que aquel loco me quitara mi pureza! ¡No sé cómo expresarte ahora mismo lo muchísimo que todo eso representa para mí. Pero sí puedo decirte que no te considero un asesino. Los asesinos matan por placer, pero tú lo hiciste para protegerme! ¡Y yo…yo te quiero! ¡Te quiero mucho! ¡Mucho muchísimo!
- Hermione…- dijo él con la cara apoyada en el hombro de ella-. Yo también a ti-. Sus lágrimas cayeron en el hombro de su mejor amiga y durante unos minutos, tanto él como ella liberaron por medio del llanto, la tensión que tenían acumulada desde la noche anterior. Luego, se calmaron. Hermione no pronunció palabra durante un rato y Harry tampoco. Pero no se apartó de ella.
Hermione tampoco lo pidió. Ni siquiera hizo ademán de separarse. Ella no quería moverse. Y su mente tampoco formulaba palabras, ni imágenes. Porque la mente de Hermione no quería pensar. Quien mandaba en aquellos momentos no era su cabeza, sino el corazón. El mismo que la hacía sentir que lo que más necesitaba ella era sentirse acompañada, apoyada y sobre todo querida. Y desde luego, Hermione ya no tenía ninguna duda, de que Harry Potter no sólo la quería sino que le estaba transmitiendo ese sentimiento de compañía y apoyo con el simple hecho de estar con ella y haberle contado cómo la protegió.
- Gracias…- dijo de nuevo la voz de Hermione-. Gracias por…lo que hiciste por mí anoche y también por todo lo demás que has hecho desde que nos hicimos amigos. Te agradezco que estés conmigo, que nunca me hayas dado de lado. Pero sobre todo te agradezco que seas tú el que ahora me acompaña. Si no hubieras detenido a ese loco, me habría hecho de todo. Puede que acabase conmigo como mató a mis padres. Y si me hubiese dejado viva después de torturarme…quizás yo misma me habría suicidado.
- Eso del suicidio no me la digas dos veces. Como te mates, tú también serás una asesina, Hermione.
- De mi propia vida, desde luego.
- No, de la mía.
- ¿Perdón?
- Si te matas, también me habrás matado. No soporto la simple idea de verte muerta. O que alguien te mate o peor todavía…que seas tú la que se mate. Como te mueras, me muero. Sé que será así. Te lo dije y lo repito: tú eres todo lo que tengo, Hermione. Y no pienso continuar si te pierdo.
- No te pongas melodramático.
- ¡No me pongo melodramático. Es lo que siento de verdad!
- Por favor no te enfades. Como te transformes ahora, me da un infarto seguro. No estoy en condiciones de enfrentarme a tu lado Lipan. Y como ese lado intente aparearse conmigo… Una de dos: o me muero del susto o te castro de por vida. Pero seguro que alguna reacción extrema sí que tengo.
- Yo me calmo si tú dejas de hablar de tu muerte.
- Trato hecho.
- Oye…
- Qué, Harry.
- Estaba pensando…Que si ese tío se aprovechó de ti, lo mismo yo no debería agarrarte. Sé que él te tocó y…aunque no quiero hacerte daño, sigo siendo un hombre y…supongo que ahora soy el enemigo para ti.
- No Harry, aunque seas un hombre, eres un hombre bueno. Y a mí las personas buenas no me asustan ni tampoco las considero enemigos.
- Pero él te tocó y…
- Por favor, no me lo recuerdes. Sé que se me tumbó encima, sé que me tocó por todo el cuerpo. Y tengo muy fresco en la memoria, por mucho que quiera olvidarlo, que ese…ni lo califico, quería tú sabes qué. Como sigas hablando del tema, no sé si me enfadaré. Lo que sí sé es que te voy a arrancar la lengua de cuajo para que no me hables más. ¿Entiendes que no quiero seguir hablando de esto?
- Sí, perdona. No hablaré de nada que tú no quieras.
- Gracias.
- ¿Te sientes mal, verdad?
- ¿Tú qué crees?
- Que sí.
- ¿Entonces por qué preguntas?
- Para que me digas cómo te sientes.
- Pues me siento…dolorida interior y exteriormente. También me siento furiosa, asustada, frustrada, nerviosa y sobre todo…triste-. Lo último lo dijo liberando lágrimas.- Pero también estoy haciendo lo posible para que no me salga la parte Lipan. Eso sí que no lo quiero. No ahora mismo. Lo único que me apetece es dormir. O quedarme en silencio. Sólo sé que necesito paz y tranquilidad. Mucha tranquilidad.
- Si soy yo quien te quita la tranquilidad, lo mejor será que me vaya.
- Como quieras…
- Lo que de verdad quiero es quedarme contigo. Pero no sé si te apetece.
- Por un lado sí y por otro no.
- ¿Entonces qué, me voy o me quedo?
- Haz lo que quieras, Harry.
- Ya te dije lo que quiero, Hermione: quedarme contigo.
- Pues quédate. Pero déjame dormir un rato.
- Perdona por…haberte incomodado antes.
- Te perdono. ¿Me dejarás dormir ahora?
- Sí pero… ¿Quieres que me aparte de ti o no?
- Sí y no.
- O sí, o no, Hermione.
- Una parte de mí quiere que te apartes, la otra no.
- No lo entiendo.
- Pues es tu problema, no el mío.
- Genial -. Dijo Harry con ironía tirando de la sábana para taparse. Él vio cómo Hermione se giraba y le daba la espalda. Harry bufó, ella se rió un poco. Él lo escuchó.- Hermione…
- Qué.
- Vete al carajo.
- Pues me voy, pero pienso dormir igualmente.
- Igualmente te digo que te vayas al carajo más grande que pueda existir.
- Yo también te quiero, Harry.
- No tanto como yo. Vamos, en estos momentos, siento que te quiero tanto y tanto…que te voy a pedir en matrimonio.- dijo él con claro sarcasmo.
- De verdad que te adoro, Harry.
- De verdad que sabes cómo sacarme de quicio, Hermione.
- No hay nadie a quien quiera y adore más que a ti.
- Te vas al carajo supremo y de paso a la mierda también.
De repente, ella se giró y le dio un beso en la boca que él no se esperaba. Con lo cuál, Harry se quedó de piedra. Y cuando Hermione se apartó, lo único que dijo fue…
- Por fin te has callado.
Con la misma se giró y nada más cerrar los ojos, cayó profundamente dormida.
- La madre que la parió-. Dijo Harry por lo bajo cuando volvió en sí-. Y la parió de bien…- pronunció al recordar cómo ella era desnuda-. Es buena y está más buena todavía, pero a veces no hay quien la entienda. Y lo que me ha hecho antes no lo comprendo. Esta mujer… ¡Es desconcertante!-. Entonces la vio dormida, se acercó a uno de los oídos de ella y pronunció susurrando…-. Aunque a veces me irrites o desconciertes… ¿Sabes qué, Hermione? No existe otra como tú.
Harry la besó, procurando ser delicado para no saltarle los puntos. Al retirarse, se tumbó detrás de Hermione, apoyó una mano en la cintura de ella, cerró los ojos y se durmió.
Harry pasó durmiendo toda la tarde y cuando despertó al sentir que le daban toquecitos en un brazo, se dio cuenta que era de noche.
- Chico, eh chico…- dijo la voz de una mujer-. Chico levanta.
- ¿Qué pasa?- preguntó el moreno frotándose los ojos.
- Tienes que salir de la cama, necesito examinar a mi paciente.
Harry asintió, obedeciendo con rapidez. Él se sentó en una silla y esperó a que la médica le informase.
- Parece que todo está bien-. Dijo la doctora guardando sus utensilios. Harry soltó un suspiro de alivio.
- ¿Cuándo la operan?
- Mañana a las ocho. ¿Eres de la familia, su hermano quizás?
- Hermione no tiene hermanos.
- ¿Eres su novio entonces?
- Tampoco.
- ¿Quién eres?
- Su mejor amigo.
- Entonces debo pedir que te vayas. En las habitaciones de los pacientes sólo pueden quedarse los familiares directos.
- Pero yo no voy a molestarla.
- Permíteme que lo dude. Estabas tumbado con ella y por muy amigo suyo que seas, no es conveniente que la acompañes en su cama. Hermione debe disponer de todo el espacio para que descanse adecuadamente. Contigo detrás no podría ni girarse. ¿Entiendes?
- Sí doctora. Perdón.
- Está bien. Ahora me marcho, he de visitar a otros pacientes.
Harry asintió, pero no se movió de la silla.
- De acuerdo, quédate con ella. Y si por lo que sea empeora, pulsa el botón que está tras el cabecero de su cama. Una enfermera vendrá en seguida.
- Sí señora, así lo haré.
En cuanto la puerta se cerró, Harry acercó la silla a la cama de Hermione y se quedó mirándola.
Las horas pasaron y ella seguía durmiendo. Finalmente, él también se durmió.
Cuando Harry despertó a la mañana siguiente, Hermione no estaba en la habitación. Él recordó entonces que iban a operarla y supuso que la habrían llevado al quirófano.
Como allí no podía entrar se fue a la Sala de Espera, pero justo cuando iba a pasar a la estancia, un médico le detuvo.
- Así que estabas aquí.
- ¿Cómo dice?
- Llevo buscándote desde ayer. Creí que te habías escapado del hospital.
- ¿Quién es usted?
- El médico que te atendió. ¿No me recuerdas?
- No, lo siento.
- Bueno es normal, después de todo debiste pasar por una experiencia traumática, es lógico que tengas lagunas en la memoria.
- Yo me siento bien.
- Por algo te medicamos ayer. ¿Me puedes explicar qué haces fuera de tu cama y sin la ropa del hospital?
- No me gustaba el camisón. Además, quería estirar las piernas.
- Sí claro. ¿Me has tomado por tonto?
- No señor, disculpe. Me fui de la habitación porque quería saber cómo estaba Hermione. Es la chica que vino conmigo.
- Si me dices su apellido preguntaré por ella.
- Granger. Gracias doctor.
- Te informaré si me prometes que volverás ahora mismo a tu cama. Aún no te he dado el alta.
- Pero yo me encuentro bien.
- Harry Potter…
- ¿Me conoce?
- Tengo tus datos en mi portafolio. Así que…haz el favor de regresar a tu habitación. Te prometo que iré a verte en cuanto tenga noticias de tu amiga.
- De acuerdo.
Sin más, Harry volvió. Pero en lugar de meterse en la cama, se quedó sentado en ella y cuando el médico regresó, lo miró con claro disgusto.
- ¿Quieres poner a prueba mi paciencia?
- No señor. ¿Qué sabe de Hermione?
- El trato era informarte cuando estuvieras en la cama.
- De acuerdo, ya estoy tumbado. Ahora hable.
- Por lo que he podido averiguar, la paciente Granger sigue en cirugía. Tiene varias costillas rotas y también algunos dientes partidos. Arreglar todo eso llevará horas. Si todo va bien, puede que tu amiga regrese antes de la cena. Pero no creo que te dejen verla. Ella estará sedada y deberá reposar toda la noche.
- ¿Cuándo cree que le darán el alta?
- Eso depende de lo que decida la doctora que le asignarán tras la operación.
- Comprendo. ¿Y yo cuándo podré irme?
- ¿Qué prisa tienes?
- Ninguna, pero no me gustan los hospitales. "Y mucho menos estar solo en una habitación."
- Supongo que podrás irte mañana, quiero tenerte en observación al menos hasta el mediodía.
- Me duele el cuerpo, pero no creo tener nada roto.
- Roto no, magullado sí. Por lo que nos dijo la policía, un hombre entró en la casa de tu amiga y os atacó.
- La verdad es que no me acuerdo.
- Después de los golpes que has sufrido, doy por hecho que luchaste con él. Así que es lógico que sufrieras conmociones y por eso no recuerdas nada. ¿Y sabes qué? Así es mejor. Los malos recuerdos han de olvidarse. Mucha gente pasa por experiencias traumáticas que no son capaces de olvidar por mucho que lo intentan. Tú no recuerdas nada de lo que sufriste anoche y con ello puedes sentirte afortunado. Ahora haz el favor de desnudarte, voy a hacerte un reconocimiento completo.
Harry no quiso cuestionar al médico. Intuyó que de hacerlo, se metería en problemas. Así que colaboró y cuando el doctor le dijo que había terminado, le dio las gracias, le deseó una buena noche y sin más dejó la habitación.
Al quedarse solo, Harry cerró los ojos. Intentó concentrarse en la noche anterior para ver si recordaba algo. Pero por más esfuerzos que hizo, no lo consiguió. La única imagen clara que tenía en su mente era la de una de sus manos, metiéndose en el pecho del psicópata. Lo que ocurrió antes y después de aquello, no logró encontrarlo.
- Al menos sé que lo maté y con ello salvé a Hermione. Bueno…puede que tener cosas Lipan tenga su parte buena después de todo.
Tras buscar una postura cómoda, se durmió. Y así pasó el día entero.
Al día siguiente, Harry despertó cuando la voz de una enfermera le dio los buenos días y le dijo que iba a reconocerle. Aún adormilado, se dejó hacer. Entonces ella se fue y un poco después, otra mujer entró para darle el desayuno.
- Volveré dentro de un rato a llevarme la bandeja.- dijo ella amablemente. Sin más se marchó y Harry se comió todo lo que había aunque no le gustase nada.
- Qué aburrimiento…- dijo por lo bajo mientras contemplaba el ventanal grande que tenía la habitación-. Y encima nadie me dice nada de Hermione. Esto es desesperante.
Unos minutos después, la puerta de su habitación se abrió dando paso a Robert, el médico de cabecera de Hermione.
- Buenos días Harry-. Saludó el hombre amablemente-. ¿Cómo te encuentras?
- Bien. ¿Sabe algo de Hermione?
- Ha sido operada y todo ha salido bien. Ahora está dormida y probablemente no despertará hasta mañana.
- ¿Tan sedada está?
El médico asintió.
- Ten en cuenta que le han arreglado varias costillas y algunos dientes. Eso entre otras cosas, hace que necesite reposo absoluto. No te preocupes, ella siempre ha sido una mujer fuerte y valiente.
- "Como si no lo supiera."
- Dentro de poco estaréis de vuelta en el colegio haciendo vuestra vida con total normalidad.
- " Sí vamos, que la vida en un colegio mágico es normal. Cómo se nota que este tío no sabe nada del mundo mágico."
- ¿Te apetece leer algo? He traído el periódico.
- No, gracias.
- Entonces hablaremos de cualquier cosa.
- ¿Por ejemplo?
- ¿Qué pasó anoche?
- No lo sé.
- La policía me dijo que un loco os atacó. Probablemente fue el asesino de los Granger. ¿Te enfrentaste a él?
- Ni idea.
- Venga Harry, dime lo que recuerdas. Es importante.
- Lo único que tengo claro en la memoria, es que Crookshanks me despertó. Al ver que Hermione no estaba conmigo salí a buscarla. Entonces entré en el sótano siguiendo al gato. A partir de ahí…no recuerdo nada.
- ¿Crees en lo sobrenatural?
- "Pues claro. Por algo soy mago"-. ¿Por qué?
- Uno de los policías me dijo que vio a una especie de vampiro mordiendo al psicópata. Aunque también cree que lo soñó. Él y su compañero quedaron inconscientes. Probablemente después de enfrentarse al tipo. Debía de ser muy fuerte.
- Supongo que sí. Ya le dije que no recuerdo nada.
- ¿Pues sabes lo que yo creo? Que me estás mintiendo.
- Lo que usted diga.
- Algo debió sucederte, Harry. De otra manera no te habrían golpeado.
- Mire, le repito que no recuerdo nada de lo sucedido después de entrar en el sótano. Puede que el malo me diese un golpe y me dejase K.O. O quizás tropecé al bajar las escaleras y perdí el conocimiento. Si usted quiere pensar que le miento, de acuerdo.
- También creo que recuerdas más de lo que me has dicho. Sé que ese hombre está muerto. La policía me lo dijo. Lo que no conseguimos averiguar todavía es quién lo mató. Dudo mucho que fueses tú, no tienes la fuerza ni la envergadura necesaria para enfrentarte a un hombre como ese. Pero desde luego algo tuviste que hacer, de no haber intervenido es probable que Hermione estuviese muerta. Y yo estoy totalmente convencido que ella vive gracias a ti.
- ¿Por qué está tan seguro de eso?
- Porque mi instinto me dice que fuiste a ayudarla en cuanto su gato te despertó. Seguro que presentiste que estaba en peligro. Tuviste que enfrentarte al asesino aunque no lo recuerdes. Por otra parte, los policías me dijeron que cuando entraron en el sótano, Hermione estaba desnuda e inconsciente y el asesino estaba siendo atacado por algo que no parecía humano.
- Bueno, ahí lo tiene. Si no era humano está claro que no se me parecía. Y ahora si no le importa, déjeme solo. Me apetece dormir un poco.
- De acuerdo, duerme, pero no pienso marcharme hasta que seas sincero conmigo y me digas toda la verdad.
- Le he dicho…claramente, que no recuerdo más de lo que ya le he contado. Si usted no quiere creerme es cosa suya, doctor.
- Harry entiéndelo, sólo intento saber lo que ocurrió. Necesito averiguar quién salvó a Hermione. Tengo que darle las gracias. Me siento culpable de no haberme despertado a tiempo.
- Bueno…usted estaba en el piso de arriba así que era lógico que no se enterase de nada.
- Aún así, me siento mal. Debí estar ahí. Hermione es como una nieta para mí. La quiero mucho, Harry, al igual que quise a sus padres.
Yo debería haberla salvado de ese tipo. Podría haberme enfrentado a él y ahora ella estaría bien. No tendría por qué venir al hospital, ni ser operada ni tampoco sufrir más traumas de los que ya ha podido sentir al ver a sus padres muertos y colgados de una de las vigas del sótano. Eso ha debido ser para ella…Dios, no quiero ni imaginarlo.
- Pues yo sí que lo imagino y puedo suponer cómo debió sentirse. Yo también sé lo que es que maten a tus padres. Aunque en mi caso, ocurrió cuando yo tenía un año. A veces veo en sueños cómo los matan y…sí que es horrible. Al menos Hermione ha podido disfrutar de sus padres. Ella ha crecido con ellos. Y sólo por eso es mucho más afortunada que yo. Yo nunca sabré lo que es hablar con mi padre de chicas o que mi madre me mime, como tampoco conoceré muchas otras cosas que sí ha podido experimentar mi mejor amiga con sus padres. ¿Cambiamos de tema?
- Desde luego.
El médico se sentó en la silla que tenía la habitación de Harry y nada más hacerlo, la puerta se abrió y la chica que antes había traído el desayuno, se llevó la bandeja ahora vacía.
Tras ella una enfermera pasó para medir la temperatura de Harry. Al ver que era normal, tomó nota y se marchó.
Harry cerró los ojos, hizo lo posible por dormirse rápidamente. No quería seguir hablando con Robert. Lo único que le apetecía era evadirse y olvidar que estaba en un hospital.
- "Y no deberías hacerte el macho, Robert."- pensó-. "Por mucho que lo intentaras no podrías vencer a un loco que te ganaba en juventud y fuerza. ¿Qué yo no podría con él? Seguramente no, si sólo dependiese de mi fuerza humana. Pero si hubiese podido usar la magia, podría haberle vencido en menos de dos segundos. Que yo no puedo con él…Qué sabrás tú de lo que puedo o no puedo hacer."
Un poco después, otro pensamiento vino a su mente.
- " Si Hermione estuviese aquí y quisiera contarte la verdad acerca de lo que somos, comprenderías que los magos y las brujas podemos hacer lo que queramos. Incluso derrotar a un hombre que nos supera en fuerza y tamaño. Pero claro, ella no querrá decírtelo y es lógico. Podrías tomarla a broma o pensar que está loca. Entonces ella se vería obligada a hacer magia delante de ti y luego…a saber cómo reaccionarías. Mal es posible. Mis tíos odiaban la magia, incluso la temían y a mí me llamaban anormal sólo por ser mago.
Cómo me alegro de no estar ya bajo su tutela. Son las únicas personas de mi vida, a las que no echaré de menos. Como tampoco echaré de menos al imbécil de mi primo. En cuanto me den el alta y vuelva al colegio, voy a hacer lo posible por terminar bien el curso y luego me mudaré a la casa de mis padres. Buscaré un trabajo en el mundo mágico y me olvidaré de todo lo relacionado con mi vida muggle y por supuesto de mis parientes. Es más, no pienso gastar otro pensamiento en ellos."
Cambiando de postura, decidió también pensar en otros temas.
- " Me pregunto cómo le irá a Neville. ¿Habrá encontrado el valor para acercarse a Luna y decirle lo mucho que ella le gusta? Y ahora que caigo…se supone que él y Hermione habían acordado tener una cita que no era cita. La verdad es que no soy capaz de imaginar cómo iría el asunto. Por mucho que en la cita no hubiese besos…yo no creo que Hermione se preste a algo así. Porque si es verdad que ella es capaz de enseñarle a un chico cómo debe conquistar a una chica… ¿Entonces por qué nunca me ha propuesto que practique con ella?
Si yo hace años no tenía ni idea de lo que era una chica ni tampoco cómo debía comportarme en una cita. Ni mucho menos sabía eso de los besos y otras muestras de cariño. Joder… ¿Por qué Hermione aceptó enseñar a Neville y nunca me dijo algo como…Bueno tranquilo, yo te explicaré lo que tienes que hacer?
Si ella lo hubiera hecho, yo habría sabido qué hacer con Cho. O al menos habría intuido que Cho querría besarme. Y menudo beso…para ser el primero fue un asco. Húmedo, me pareció húmedo…Y nada más. ¡Es que ella estaba llorando! ¿Qué iba yo a sentir aparte de sus lágrimas?
Dos años después de aquello ya sé besar, abrazar y otras cosas, pero he tenido que descubrirlo sin que nadie me lo explique porque ni siquiera mi mejor amiga se ofreció a informarme. Aunque eso sí, al tío más tímido de nuestro curso sí que quiere ayudarle. ¡Joder y mil veces joder, no es justo!"
- "No será justo pero es lo que hay."- dijo su lado resignado-. "Y si ella no se ofreció a informarte en su momento, sería porque tú no se lo pediste. De haberlo hecho, probablemente habría aceptado. Hermione siempre está dispuesta a ayudarte."
- "Eso es verdad."-. Dijo su lado sincero.
- "Además… ¿De qué te quejas?"-. Preguntó su lado solidario-. "Es normal que Hermione quiera ayudar a Neville. Ella siempre ayuda cuando se lo piden. Bueno, ayuda a toda persona que a ella le caiga bien, claro, porque no creo que quisiera echar una mano a Draco Malfoy, por ejemplo."
- "Si lo hiciera pensaría que está mal de la cabeza".- Dijo su lado racional-. "Pero Draco no se atrevería a pedirle ayuda con eso ni con cualquier otro tema. Él siempre la odió."
- "En fin, vamos a intentar dormir." - dijo el Harry que englobaba el resto de sus conciencias-. "Puede que no estemos tan mal como Hermione, pero desde luego, necesitamos descanso."
- "Sí sí."- dijeron las otras conciencias de Harry que habían hablado antes en su pensamiento-. "Puede que no recordemos casi nada de lo de anoche, pero lo que es innegable, es que le dieron a nuestro cuerpo una buena paliza."
Sin más, sus conciencias se callaron y Harry pudo dormirse por fin.
Cuando despertó ya era mediodía y Robert no estaba en la habitación. Harry se sintió aliviado pero entonces pensó que el hombre podría haber ido a informarse sobre Hermione y de repente, le invadió un enorme deseo de que él entrase por la puerta y le contara lo que sabía.
Un poco después, su deseo se hizo realidad.
- Bueno qué…- dijo Harry nada más verle abrir la puerta-. ¿Ha ido a ver a Hermione, sigue dormida o por fin ha despertado?
- Sigue dormida, Harry. Pero eso es normal. Ya te dije que la sedaron. Por lo que he podido ver, su tono de piel está recuperando la normalidad. Así que puedo decir, que todo va bien. Probablemente le darán el alta en unos días.
- ¿Cuántos?
- Yo calculo que como mucho, quince.
- ¿Dos semanas, ella va a estar aquí dos semanas?
- Es lo normal tras varias operaciones, Harry.
- Maldición…- dijo él por lo bajo-. Y yo que pensé que volveríamos pronto al colegio.
- Haz el favor de hablar en un tono en el que pueda oírte. No me gusta que masculles cosas por lo bajo.
- Perdón.
- ¿Te molesta que Hermione esté aquí quince días?
- Sí señor. Pensé que volveríamos pronto al colegio, pero a este paso, terminará el curso y no podremos graduarnos y a ella le dará un infarto del disgusto.
El médico se rió un poco.
- Conociéndola como la conozco desde que nació, puedo asegurarte que eso último sería posible. Pero no creo que su estancia aquí se alargue tanto. A lo mejor se recupera antes de lo que pensamos y en vez de estar dos semanas, se queda sólo una.
- Eso sigue siendo mucho tiempo, doctor.
- No para alguien que se está recuperando de varias cirugías. Y si tan incómoda te resulta la espera, siempre puedes volver al colegio antes que Hermione.
- ¿Cómo ha dicho?
- He dicho, que no tienes por qué esperar a que le den el alta a Hermione. Así que puedes volver al colegio cuando quieras.
- Ni soñarlo-. Dijo serio mirando al médico-. Vine para acompañarla y no volveré sin ella.
- ¿Pero qué más te da?
- Mucho, doctor. Y no pienso aclarárselo.
- ¿Por qué es tan importante para ti volver con Hermione?
Harry no respondió.
- ¿Harry?-. Probó el médico de nuevo-. Estoy esperando una respuesta.
- Y yo no pienso dársela-. Dijo aún serio-. No pretendo ser grosero con lo que voy a decirle pero…no tengo por qué contestar a todas sus preguntas.
- De acuerdo, tienes derecho a tu intimidad. De todas formas, estoy empezando a pensar, que quizás…Hermione para ti sea algo más que una amiga. ¿Acierto?
Harry volvió a quedarse callado.
- Quien calla, otorga-. Dijo Robert intentando provocarle. Harry emitió un sonido de fastidio, el médico rió por lo bajo-. ¿Y sabes otra cosa que también creo? Que tampoco es de buenos amigos dormir en la misma cama por mucha compañía que os queráis hacer el uno al otro. Así que me atrevo a decir, que Hermione y tú tenéis algo más que buena amistad. ¿Puedo prepararos la boda?
- ¡Basta!-. Dijo Harry sintiendo cómo empezaba a enfadarse-. ¡Y no hable de lo que no sabe! Si usted quiere pensar que Hermione y yo tenemos algo más que amistad, por mí estupendo. ¡Pero no es cierto! Lo que sí es verdad es que usted está intentando sacarme de quicio aunque no entiendo por qué. ¡Lárguese y busque a otro a quien molestar. Pero a mí déjeme tranquilo!
- Bueno bueno…- dijo Robert riéndose otro poco-. No te alteres, que no es para tanto. Perdona si me metí donde no me incumbe, como se suele decir, pero Harry…sí que me incumbe. La mujer a quien tú llamas tu mejor amiga, se ha quedado sola, completamente sola, ahora que sus padres han muerto. Y creo que es mi obligación, no sólo cuidarla sino también interesarme por todo lo que concierne a su vida. Eso incluye, por supuesto, la vida amorosa que ella pueda tener y con quién pueda tenerla. Por lo tanto, tengo todo el derecho del mundo a preguntar si hay algo más entre tú y Hermione aparte de una buena amistad.
- Tal y como le dije cuando usted llegó al hogar Granger…Si Hermione y yo somos algo más que amigos, por el momento, no lo hemos hablado. Y desde luego no pienso hablarlo con usted, a quien por cierto, no me une nada, ni tan siquiera la amistad.
- Hombre, ahí te doy la razón. ¿De verdad te molesta que hablemos de esto?
- Sí señor.
- ¿Pero por qué? Si no tengo mala intención. Sólo siento curiosidad sana.
- Pues métase la curiosidad donde le quepa. Yo no tengo por qué hablar de lo que siento o no por Hermione, con usted o cualquier otra persona que no sea ella. ¿Entiende? Y si alguna vez sintiese algo más que amistad por ella, tenga por seguro que ella sería la primera en enterarse.
- Sería lógico que fuese así, Harry.
- ¿Algo más?
- Sí.
- Dispare.
- La quieres.
- ¿Perdón?
- La quieres, Harry. Quieres a Hermione muchísimo más de lo que se suele sentir por una buena amiga. Y si tú no quieres admitirlo delante de mí, lo respetaré. Pero yo sé que estás enamorado de ella.
- ¿Qué usted lo sabe?-. Dijo parpadeando con asombro-. ¡Cómo que usted lo sabe!
- Soy más viejo, he vivido más y conozco la vida y los sentimientos muchísimo más de lo que tú y Hermione podáis experimentar con la edad que tenéis actualmente.
- Lo que usted diga.
- Digo la verdad, Harry.
- "No es pesado, qué va…es peor aún."
- Harry…
- ¿Qué?.- "Por tu madre, déjame tranquilo."
- ¿Cuándo se lo vas a decir?
- ¿Decir el qué?
- Que la quieres. ¿Has pensado cuándo se lo dirás a Hermione?
- "Pues mira no, ni siquiera he pensado en si la quiero más que a una amiga. Lo que sí llevo un rato pensando, es… en estrangularte. Pero no tengo ganas de ir a la cárcel, así que me aguantaré las ganas de hacerlo."
- Harry…Te he hecho una pregunta.
- "Nada, que no se rinde el tío."
- ¡Harry!
- No pienso contestar. Ni a eso ni a ninguna otra cosa que quiera preguntarme sobre lo que puedo o no sentir por Hermione. Si sigue insistiendo en el tema, terminaré perdiendo la paciencia, Robert. Y si eso sucede puedo volverme violento y la verdad es, que no me gustaría tener que explicarle a Hermione, por qué le he partido la cara, a su médico de toda la vida. Y digo explicarle, porque seguro que ella se enteraría. Bien porque usted se lo dijera o bien porque yo mismo se lo confesara. Así que, si quiere seguir teniendo los dientes en su sitio, le recomiendo que me hable de otra cosa. ¿He sido lo suficiente claro?
- ¡Mucho!-. Dijo el hombre soltando una carcajada-. ¿Sabes una cosa, Harry? ¡Me caes genial!
- "Pues tú a mí de pena ahora mismo."
El médico siguió riéndose y cuando se calmó, decidió que lo mejor era dejarlo tranquilo un rato. Así que se sentó de nuevo y se puso a leer.
Harry pudo por fin descansar de Robert y optó por dormirse otra vez, esperando que así la tarde pasara pronto.
Tres días después de que operaran a Hermione, le dieron el alta a Harry. Él regresó al hogar Granger y se dispuso a lavar sus ropas y adecentar un poco la casa. Después, mandó una lechuza a McGonagall informándole de cómo había ido todo. Un poco más tarde, Harry recibió un mensaje de la directora, agradeciéndole las novedades y deseándole un pronto regreso.
Pero él no quería volver todavía al colegio. Lo que le dijo a Robert días atrás en el hospital, era cierto. Harry había venido para acompañar a Hermione y no regresaría sin ella.
Tal y como predijo Robert, Hermione pasó quince días en el hospital.
Harry iba a verla a diario, pero sólo podía estar con ella en las horas de visita. Pasadas las cuales, entraba una enfermera y lo echaba de la habitación. Quien sí se quedaba el día y la noche con Hermione era Robert, pues al ser su médico de toda la vida, no le pusieron pegas para acompañarla.
A Harry le fastidiaba que no le dejaran quedarse, aunque lo entendía. Y después de estar tratando con Robert dos semanas seguidas, comprendió también, que era un hombre bueno y que Hermione tenía muchísima suerte de tener a su lado, a alguien que la quisiera tanto. Porque Harry ya no lo dudaba. Robert quería a Hermione. No como un hombre enamorado de ella sino como otro que la apreciaba como a su nieta, tal y como el mismo médico había dicho en otras ocasiones.
Cuando comenzó el día dieciséis de su estancia en el hospital, Hermione recibió la visita de su doctora a primera hora de la mañana. Con una sonrisa en la cara, la Gryffindor escuchó cómo la sanitaria le daba el alta. Ella le dio las gracias y cuando la mujer se fue, Hermione se levantó de la cama, cogió la ropa que estaba colgada en el armario de su habitación y se metió en la ducha.
- ¿Quieres que llame a Harry para decirle que venga?-. Preguntó Robert al otro lado de la puerta y subiendo la voz para que ella le escuchase.
- ¡No, gracias, ya le veré en casa!-. Respondió Hermione continuando con su aseo.
Un rato después, salieron del hospital y tomaron un taxi.
Al abrir la puerta de su hogar, lo primero que hizo Hermione fue entrar en el Salón. Ella se quedó asombrada de lo ordenado que estaba todo además del olor a limpio que desprendía la estancia. Entonces se fue a las escaleras que conducían al piso superior y los dormitorios. Cuando entró en su habitación, no sólo la vio ordenada y limpia sino que le asombró percibir el olor de su perfume favorito. Era como si hubiesen rociado la habitación con él.
Al inspeccionar los otros dos dormitorios que tenía el hogar, incluido el matrimonial, Hermione se quedó de piedra nuevamente. Sobre todo en la habitación de sus padres. Nada más entrar ella y sentarse en la cama, percibió la colonia que solía usar su madre. Y al agarrar la foto que mostraba la boda de sus padres y que estaba en la mesita de noche de su madre, Hermione notó cómo el olor se intensificaba. Ella dio un beso a la imagen y de repente, el aroma de la colonia que utilizaba su padre, llegó a su nariz.
- Papá…- dijo Hermione derramando una lágrima-. Mamá…- pronunció mirando a la mujer que le había dado la vida-. ¿Estáis aquí, verdad? Por eso huelo vuestros perfumes. Siempre era capaz de olerlos cuando estabais a mi lado o cuando me abrazabais. ¿De verdad estáis bien en la otra vida?-. Preguntó recordando la conversación mental que tuvo con ellos cuando la doctora la examinó quince días atrás.
De repente, escuchó la voz dulce de su madre decir…
- Sí cariño, lo estamos.
Y Hermione lloró, dejándose caer en la cama de sus padres. Lloró de emoción al volver a oír la voz de su madre. Lloró porque la echaba terriblemente de menos, igual que a su padre. Lloró porque el simple hecho de volver a la casa que ya no ocupaban ellos, era durísimo para ella. Lloró también porque lo había pasado fatal desde que vio sus cuerpos colgados de una de las vigas del sótano, hasta cuando el psicópata la atacó e incluso cuando se tuvo que quedar dos semanas en el hospital.
Lloró porque lo necesitaba y sobre todo lloró por nostalgia. Porque por mucho que intentaba superar la muerte de sus padres, aún no lo había conseguido. Había aceptado su muerte, pero no el hecho de que ya no podría convivir con ellos.
- Quiero estar con vosotros-. Dijo inundada en lágrimas-. No quiero vivir más. Lo que quiero es morirme. Así podremos estar juntos.
Entonces gritó, lanzando un "¡Ahhhh!" tan alto como para que tanto Harry, como Robert, que estaban en la planta baja aunque en sitios distintos, se percatasen del sonido.
Tanto uno como el otro, dejaron lo que estaban haciendo y salieron corriendo hacia las escaleras. De repente, se encontraron. Se miraron a los ojos y sin decir nada, comenzaron a subir velozmente los peldaños. Harry fue el primero en llegar y cuando Robert quiso adelantarle, el moreno le cortó el paso y mirándole serio le dijo…
- Ni se te ocurra.
Robert asintió y no sólo no adelantó a Harry sino que tampoco entró en la habitación.
"Espero que logre calmarla."- fue lo que pensó el médico al ver cómo Harry musitaba un "gracias" antes de cerrar la puerta. Tras pegar una oreja a la misma y escuchar cómo Harry decía "Hermione", Robert se quedó tranquilo. Entonces, bajó de nuevo las escaleras y entró en la cocina para continuar con el almuerzo que había estado preparando Harry.
- Hermione…- volvió a decir Harry mientras se acercaba a la cama. En cuanto llegó, se tumbó al lado de su mejor amiga y sin decir ni una palabra, la abrazó.
Hermione siguió llorando y Harry observó cómo todo el cuerpo de ella temblaba. Él se preocupó.
- Tranquila…-dijo con voz suave acariciándole la espalda-. Si quieres llorar, llora todo lo que necesites, pero debes calmarte. Si no te calmas te vas a poner mala y tendremos que volver a llevarte al hospital. ¿Es eso lo que quieres?
- No…- dijo Hermione susurrando.
- Entonces tranquilízate-. Contestó él de igual manera, dándole un beso en el cabello.
Hermione asintió con la cabeza, pero siguió llorando. Harry la movió. Tirando de ella lo suficiente como para acercarla a su pecho. Ahí dejó la cara de Hermione. La cuál, ni se inmutó. Como si fuese una muñeca, se dejó mover. Y cuando Harry la tuvo como quiso, Hermione sintió claramente que él apoyaba su mejilla en otra de ella y pronunciaba con voz suave…
- ¿Por qué estás tan triste?
Aún en susurros ella respondió…
- Porque estoy rota, rota por dentro. No puedo…estar aquí sin ponerme a llorar. Esta habitación…la casa entera, está llena de recuerdos de mí y mis padres. Debería sentirme feliz por estar en casa. Pero no puedo, Harry, no puedo.
- ¿Pero por qué te deprimes tanto…Si fuiste feliz aquí, Hermione?
- Por eso mismo, Harry. Porque esta casa representa todo lo que antes tenía y ya no tengo. Si aquel mal nacido no hubiese matado a mis padres, les tendría conmigo. Y ahora…la única forma de verlos, es en fotografías o en mis recuerdos.
- Entonces piensa en un recuerdo que te alegre, Hermione. Seguro que tienes muchos.
- Millones. Pero ahora no quiero pensar en nada, sólo quiero llorar hasta que ya no pueda más.
- Pues yo no quiero que llores. Lo que quiero es que te animes.
- No puedo sentirme animada ahora mismo, Harry.
- ¿Y cómo prefieres sentirte entonces, Hermione, hecha polvo? No creo que eso te siente bien.
- Me da igual cómo me siente.
- A mí no me da igual.
- Pues a mí sí. Así que vete y déjame sola.
- ¿Qué?
- Que te vayas, Harry. Déjame sola. Si tan molesto te resulta verme sufrir, lárgate. Prefiero llorar a gusto y sola, que estar oyendo cómo te fastidia que no quiera animarme.
- Hermione no…no era eso lo que quería darte a entender. Perdona.
- Te perdono, pero lárgate.
- No.
- Vete Harry, te lo ruego.
- Por mucho que ruegues no me iré.
- ¡Que te vayas!
- ¡Que no pienso irme!
- ¡Maldito seas!-. Dijo ella girándose y mirándole furiosa-. ¡Vete de aquí y déjame tranquila. No quiero estar contigo ahora, no quiero estar con nadie. Sólo quiero estar conmigo misma. Necesito quedarme sola!
- No te voy a dejar, Hermione. No dejaré que te quedes sola. Y tampoco pienso marcharme por mucho que insistas. Voy a quedarme contigo aunque eso te moleste. Si a ti te fastidia que esté contigo, a mí me molesta que quieras echarme.
- Muy bien, quédate. Ya me voy yo.
Ella se incorporó pero volvió a caer cuando Harry la tumbó de nuevo con él, colocándola otra vez en su pecho y abrazándola fuerte.
- Suéltame-. Dijo inundada de rabia.
- No.
- ¡Que me sueltes!- exclamó con el pelo flotando y los ojos amarillos. Harry tragó saliva, pero no liberó su agarre.
- No pienso soltarte, Hermione-. Dijo con toda la tranquilidad que pudo dada la impresión que le causaba verla así.
- Si no me liberas ahora mismo, voy a hacerte daño, Harry.
- Entonces yo me defenderé.
- ¡Pero por qué te empeñas en llevarme la contraria!
- Porque no estoy de acuerdo con tu actitud.
- ¡Joder! ¡Eres insoportable!
- Ni que tú fueses perfecta.
- ¡Pues tú eres idiota, completamente idiota. Sobre todo en lo que a las chicas se refiere. Si fueses listo, comprenderías que hay ocasiones en que una mujer necesita estar sola y ésta es una de ellas. Quiero descargar mi pena a gusto y no quiero hacerlo contigo aquí. Así que vete de una maldita vez!
- De acuerdo, soy idiota. Y los idiotas no entendemos lo que dicen las listas como tú. Así que me quedo contigo. Y si se te ocurre hacerme daño en la manera que sea, yo también me enfadaré. Entonces me saldrá la parte Lipan y tendrás que enfrentarte a ese lado mío que tan poco te gusta. Y como encima no recuerdo lo que hago cuando estoy así…la única que tendrá luego cargo de conciencia serás tú, Hermione.
- ¡Anda y vete a la mierda!
- Ve tú delante, para que yo no me pierda.
- ¡Imbécil!
- Lo que tú digas.
- ¡Capullo!
- Y van tres insultos con éste, en los diez minutos que llevo contigo.
- ¡Subnormal!
- Cuatro. Estás batiendo el récord, señorita Granger.
- ¡Cállate y no me hables!
- ¿Ya no se te ocurren más insultos? Qué poca imaginación tienes.
- Eres un… ¡Un…
- ¿Sabes una cosa Hermione? Yo también te quiero.
- ¡Ahhh!- gritó ella en señal de frustración. Harry se rió un poco, ella le miró furibunda-. No te aguanto-. Dijo mirándole, aún con los ojos amarillos-. Te juro que no te aguanto ahora mismo.
- Tú tampoco estás en tu mejor momento.
- Harry…
- Qué, Hermione.
- ¡Vete al carajo!
- Vale me voy. De todas maneras no pienso soltarte…Así que deja de moverte, por mucho que insistas no vas a conseguir levantarte de la cama hasta que a mí me dé la gana.
- ¿Crees que no puedo liberarme?-. Preguntó ella mirándole desafiante.
- Claro que eres capaz-. Dijo Harry con orgullo-. Tú eres capaz de cualquier cosa, Hermione. Puedes hacer todo lo que quieras. Cuando te pones un objetivo no paras hasta conseguirlo. Por eso te admiro tanto.
- ¿Perdón?-. Pronunció sintiéndose descolocada.
- Que te admiro muchísimo por el hecho de que siempre consigues todo lo que te propones-. Repitió Harry ahora con una sonrisa-. Y a mí eso, me encanta de ti.
- No te entiendo, de verdad que no. Primero me quemas los nervios y ahora me halagas. ¡Hombres!-. Dijo soltando un bufido-. ¡No hay por dónde pillarles el punto!
Harry se rió, ella gruñó. Y al escuchar el sonido, él lanzó una carcajada.
Hermione le miró sin comprender su reacción. Pensó que al oírla gruñir él se asustaría o como mínimo la soltaría. Pero Harry se estaba riendo tanto como si le hubiesen contado un chiste genial. A medida que ella echaba más cuenta al sentimiento de desconcierto que al enfado, su ira se fue yendo. Y sin que Hermione se percatase, su estado volvió a la normalidad. Su pelo dejó de flotar y los ojos amarillos volvieron a ser marrones. Un poco después, Harry dejó de reírse y al mirarla, vio que volvía a ser ella misma.
- Ah, ahí está de nuevo-. Dijo con una sonrisa.
- ¿Qué es lo que está de nuevo, Harry?-. Preguntó ella sin entender a lo que él se refería.
- Tú.
- Yo siempre he estado aquí.
- No. La de antes no eras tú, era otra con el pelo flotante y los ojos amarillos. Una que estaba furiosa conmigo.
- Lo sigo estando, pero no quiero que me veas así. Que me salga la parte Lipan no es algo que me guste. Seguro que estoy hasta fea. Debo de ponerme igual de horripilante que me dijo Ron. Por eso me dejó, porque no quería ser el novio de una mujer que es normal a ratos y horripilante en otros.
- Hermione no digas eso.- dijo él apartándole algunos cabellos-. Tú no eres horripilante. Y Ron fue un tremendo estúpido por llamártelo. Igual de estúpida que lo fue Ginny cuando me lo dijo a mí.
- ¿La echas de menos?
- ¿A Ginny?
- Sí.
- A veces sí. Tuvimos buenos momentos. Y también otros no tan buenos.
- Eso es normal, Harry. Todas las parejas pasan por momentos buenos y malos. Lo que cuenta es ser capaz de superar los malos y quedarse con lo bueno. Al menos eso era lo que siempre decía mi padre. Él decía…que aunque puedas querer mucho a una persona, siempre habrá cosas de ella que te sacarán de quicio. Pero si el amor que sientes por ella es lo suficientemente fuerte, las cosas malas que esa persona pueda tener te darán igual, porque tú te quedarás con lo bueno que sí te aporta y eso es lo que hace que no quieras dejarla nunca.
- Así que… ¿Así era como tu padre veía el amor?
- Sí. ¿Y tú Harry, cómo lo ves?
- De esa manera y de otras muchas. ¿Y tú Hermione, echas de menos a Ron?
- Como amigo sí. Como pareja no. Nosotros también tuvimos buenos momentos. Pero los malos ganaban siempre a los buenos. Pensé que siendo la novia de Ron, él maduraría más o simplemente cambiaría su comportamiento conmigo. Creía de verdad que con el tiempo, él dejaría de hacerme rabiar. Normalmente, cuando un chico se enamora de una chica, hace todo lo que se le ocurre por conseguir que ella se sienta a gusto con él. Créeme, lo he visto más de una vez en muchas parejas de Hogwarts y en las del mundo muggle también.
- Y como Ron no se preocupaba de no discutir contigo, tú piensas que él no fue un buen novio. ¿Verdad?
- No Harry. Lo que yo pienso…es que me engañé a mí misma creyendo que él cambiaría. Me convencí de que Ron sería otro Ron siendo mi novio. Pero no fue así. Y yo me llevé una desilusión muy grande.
- Pero tú debías quererle, Hermione. De otra manera no le habrías aguantado.
- Claro que le quiero, Harry. Es mi mejor amigo, al igual que lo eres tú. Os quiero a los dos, eso lo tengo claro. También tenía claro que le quería como chico. Y a pesar de que me sacaba de quicio yo seguía con él porque creía estar enamorada. Pero ahora sé que no lo estoy. Por eso no estoy dispuesta a perdonarle que me llamase horripilante. Y si cuando vuelva al colegio se le ocurre pedirme disculpas y preguntarme si podemos volver a ser novios, pienso decirle que no. Ahora sé, que Ron nunca podría hacerme feliz. No de la manera que se supone que debería hacerlo alguien que me ame. Y puede que ése sea precisamente el problema, que Ron no me ama.
- ¿Pero qué dices? Si lleva colgado de ti desde que estábamos en cuarto. ¿Se te ha olvidado el ataque de celos que le entró cuando le dijiste que irías al baile con Víctor Krum? ¡Si hasta te llamó traidora!
- Lo recuerdo perfectamente. Como también me acuerdo de lo mucho que lloré aquella noche por su culpa. Pero a pesar de eso, en el baile tuve más momentos buenos que malos. Así que puedo decir con total seguridad, que el baile del torneo de los tres magos, es uno de los recuerdos más bonitos que tengo de mi vida en Hogwarts. Además, fue en ese baile donde me dieron mi primer beso en los labios. Y ese recuerdo sí que es feliz para mí.
- ¿Qué Víctor te besó en el baile? ¿En serio?
- Sí.
- ¿Te besaste con un chico, por primera vez, a los catorce años?
- Sí Harry.
- ¡Qué rabia!
- ¿Por qué?
- ¡Porque a mí me besaron por primera vez con quince años. Y ni siquiera cuando Cho me dio el beso, me resultó agradable. Yo no sabía qué eran los besos en la boca. Y resulta que tú, sí lo conocías. Lo habías probado un año antes. Claro, ahora entiendo por qué dijiste aquello de "por supuesto que no" cuando Ron me dijo que Cho habría llorado porque yo la hubiese besado mal! ¡La madre que te parió!
- Está igual de muerta que la tuya.
- ¡Siempre me llevas la delantera en todo. No es justo!
- Oye, que hay muchas otras cosas en las que tú te has estrenado antes que yo y yo no me enfado contigo por eso. Así que cálmate. ¿Quieres?
- ¡No, no quiero!
- Pues entonces me iré y te dejaré solo.
- ¡Ni hablar. Tú te quedas conmigo. Como se te ocurra abandonarme me voy a poner de muy pero que de muy mala leche, Hermione!
- Yo no voy a abandonarte, Harry. Sólo voy a dejar la habitación. Eso no significa que vaya a marcharme para siempre.
- Pues no te irás de la habitación.
- Me iré si quiero. Y tú no podrás impedirlo.
- ¿Qué te apuestas a que sí puedo?
- ¿Qué te apuestas a que no?
- Lo que quieras.
- Ahora mismo no quiero nada, sólo irme. Bueno, me iré si sigues enfadado. Si te calmas me quedo.
- Entonces me calmaré. ¿De verdad no vas a marcharte?
- De verdad que no, Harry.
- Es un alivio saberlo.
- ¿Por qué te preocupa tanto que me vaya?
- Porque no quiero que me dejes solo.
- De acuerdo, no te dejaré solo.- pronunció suavemente, apoyando su cara en el pecho de Harry. Hermione escuchó claramente cómo el corazón de él, latía a mil por hora-. Cálmate…- dijo aún usando la voz suave-. No quiero que te sigas alterando. Si te transformas ahora, no seré capaz de soportarlo. No creo tener fuerzas para enfrentarme a tu parte Lipan.
- No saldrá.
- Lo hará si no te calmas, Harry.
- Si estoy calmado…
- No es verdad.
- Bueno, estoy en proceso de calmarme.
- Pues no se nota. Tienes las pulsaciones a mil por hora. Como esto siga así, serás tú el que vuelva al hospital.
- ¿Y que me ingresen equis días allí? No, gracias.
- ¿Por qué no te gustan los hospitales?
- Porque son lugares tristes. Llenos de dolor y enfermedad. Y porque estar en una habitación sin más compañía que la de ti mismo, es deprimente, Hermione.
- ¿Es que Robert no te visitaba?
- Tanto como a ti, no.
- Es un buen hombre, Harry.
- Lo sé, Hermione. Como también sé lo muchísimo que él te quiere.
- Yo también le quiero mucho. Es como un tercer abuelo para mí.
- Entiendo.
- Harry…
- ¿Qué?
- Gracias.
- ¿Por qué?
- Por todo lo que estás haciendo desde que llegaste a mi casa.
- Tampoco hago tanto, Hermione.
- ¿Qué no de qué? Estás conmigo siempre, me consuelas cuando lloro…Aguantas que te insulte…Tú tenías razón, ahora no estoy en mi mejor momento. Pero de verdad que te agradezco que me soportes a pesar de todo.
- No es difícil soportarte.
- Pues ahora mismo, hasta yo me encuentro insoportable.
Él se rió un poco, ella le miró curiosa.
- ¿De qué te ríes si se puede saber?
- De que te encuentres insoportable.
- Es así como me siento.
- ¿Por qué, Hermione?
- No sé, pero lo siento.
- Pues yo lo que más siento…Es que me gusta estar contigo. Aunque me insultes y te enfades conmigo. Me da igual. Incluso en esas situaciones sigues prestándome atención. Y eso es lo que cuenta para mí.
- Ah, así que lo que más te importa no soy yo sino la atención que te presto.
- Bueno…más o menos.
- ¿Cómo que más o menos, Harry?
- No pienso aclarártelo.
- La madre que te…
- ¿Parió? Se llamaba Lily. Y era guapísima.
- La verdad es que sí, lo era.
- Gracias.
- De nada.
- Hermione…
- ¿Qué?
- No…nada.
- Suéltalo Harry.
Él negó con la cara y ella se rió un poco.
- Sé que me lo dirás tarde o temprano.
- No te lo diré.
- Sí que lo harás.
- No, no lo haré.
- Lo que tú digas.
Ellos se quedaron unos minutos callados. Después, se miraron a los ojos y de repente, sus caras se acercaron lo suficiente para que sus labios se unieran en un dulce beso.
En el momento en que la besó, Hermione escuchó claramente el primer pensamiento que tuvo Harry en su cabeza.
"Por Merlín y toda su magia…cómo disfruto besarte, Hermione."
"Harry."
"Eres tan…tan…tú…hasta en los besos que…si llega un momento en que no quieras volver a besarme creo que me pondré malo."
"Harry…"
"Y si al final cambias de opinión y vuelves con Ron, juro que lo mato."
"¿Qué?"
"Él no te merece. Te despreció y te llamó horripilante. Y te hizo llorar, te hizo llorar tanto como pocas veces he visto. Eso no se lo perdono. ¡No se lo perdonaré nunca!"
- Harry-. Dijo ella ahora con la voz.
- ¿Mmm?-. Pronunció él sin dejar de besarla.
- No pienses en Ron ahora…- murmuró Hermione dándole más besos.
- ¿Otra vez estabas oyendo lo que pensaba?-. Cuestionó él antes de besarla otra vez.
- Sí.
"Pues deja de hacerlo."- dijo él en su mente.
- No puedo…- dijo ella besándole más-. Tú me diste este Don, Harry. Y la verdad es que te lo agradezco. Me gusta oír lo que piensas.
"¿Siempre?"
- Sí.
- "Pues ahora no quiero pensar."
- No lo hagas.
- Lo que sí voy a hacer es besarte más todavía-. Dijo ahora con la voz-. Eso es lo que más me gusta…De todo lo que compartimos.
- ¿Por qué, Harry?-. Dijo ella rozándole los labios con su boca-. ¿Por qué te gusta tanto besarme?
- No pienso contestar. Y tú…tampoco vas a preguntar más cosas.
- ¿Ah no?
Él negó con la cabeza y mirándola de manera sexy, le plantó un beso de película.
Hermione no sólo se quedó sin palabras, sino incluso sin pensamientos. El beso que le estaba dando Harry no sólo era sensual, sino también apasionado y al mismo tiempo dulce. Y cuando él se atrevió a apretarla contra su cuerpo y ceñirle la espalda con sus manos…Ella sintió como si su mente se hubiera quedado vacía. Incluso pensó que iba a desmayarse. Pues a pesar de estar tumbada, notó perfectamente cómo se quedaba sin fuerzas. Entonces le entró miedo y de repente se apartó de Harry.
Hermione quedó tumbada en la cama, pero de espaldas a su mejor amigo. Y al ver su reacción, él se preocupó.
- ¿Qué te pasa?-. Preguntó poniéndose de lado y de cara a su espalda-. ¿Te encuentras mal?
- No…- dijo ella en voz baja.
- ¿Seguro?
- Sí.
- ¿Y por qué te has apartado?
- Porque tengo miedo.
- ¿De qué?
- Del beso que me has dado antes.
- Yo…lo siento. No pretendía…
- No por favor no te disculpes. Es sólo…que no estoy acostumbrada a esto. Me refiero a que se me hace raro que tú me beses de esa forma o de cualquier otra. Ya sé que no es la primera vez que nos besamos, pero nunca había sido así. Es la primera vez en toda mi vida, que un beso me produce algo como esto.
- ¿Podrías ser más explícita?
- Cuando me besaste antes, lo hiciste de una manera totalmente nueva para mí. Nadie me había dado un beso semejante. Fue un beso increíble, lleno de sensualidad, pasión y dulzura al mismo tiempo. Y de repente, se me fueron las palabras de la mente, era como si no pudiese pensar. Y noté cómo mi cuerpo perdía las fuerzas. Nunca en mi vida había sentido algo parecido tras recibir un beso. Lo que me confirma que yo tenía razón.
- ¿En qué?
- En que Cho no lloraba porque la besaras mal. Debía llorar por otro motivo, pero no porque la besaras mal. Es imposible que la besaras mal, Harry. El beso que me has dado antes, ha sido el mejor que me han dado en toda mi vida. Y tampoco es que me hayan dado muchos. Después de todo yo no he tenido un novio distinto cada curso como sí ha tenido Ginny. Supongo que ha sido eso lo que me ha ocurrido. Me he asustado con ese beso, porque he sentido algo increíble al recibirlo y yo…
- ¿Tú qué, Hermione? Sigue.
- Debería darte las gracias por haberme regalado un beso tan alucinante como ese.
- Pero te ha dado miedo.
- Porque no me lo esperaba. No esperaba sentir algo como lo que he sentido.
- Entonces…debería pedirte perdón.
- No es necesario, Harry.
- Sí que lo es, Hermione. Que me tengas miedo no lo quiero ni en mis peores pesadillas. Así que no volveré a besarte así.
- Pero Harry…
- Es lo mejor para ti.
- No Harry, no lo entiendes. No entiendes lo que intento decirte.
- Sí que lo entiendo. Has sido bastante clara en tu explicación.
- Entonces lo explicaré de otra manera. Tu beso, ha sido alucinante y muy muy placentero para mí. Pero yo no estoy acostumbrada a que me besen así. Realmente, tampoco estoy acostumbrada a besarte por mucho que llevemos varios días haciéndolo. Y digo días en lugar de semanas porque el tiempo que pasé en el hospital, sólo nos besamos la única ocasión en que estuvimos solos.
Aunque lo entiendo. Porque cuando llegó Robert, él se quedó conmigo día y noche. Y a partir de entonces ya no tuvimos intimidad. Tú sólo podías venir en las horas de visita y como Robert siempre se quedaba en la habitación…Era imposible que tú y yo nos besáramos.
A mí no me gusta dar besos delante de otras personas. Yo sé que tú no tienes ningún problema en besar a una chica con o sin testigos de por medio. La mejor prueba de eso está en el morreo que le metiste a Ginny el año pasado cuando ganasteis aquel partido de Quidditch. La Sala Común estaba a reventar de gente y tú no tuviste ningún problema en acercarte a ella y besarla todo lo que dio la gana.
Pero yo no soy como Ginny, Harry. A mí sí me da corte que me besen delante de la gente. Por eso es que sólo me atrevo a besarte cuando estamos solos. Y la verdad es que disfruto el besarte tanto como tú disfrutas cuando me besas. Lo único que me gustaría saber ahora, es si has dicho en serio que no volverás a darme un beso como ése.
- Si tanto miedo te causa, no te lo daré, Hermione.
- ¿Y si de repente cambio de opinión y digo que sí me gusta que me beses así?
- Entonces lo haré.
- Tú harás… ¿Lo que yo quiera?
- Siempre.
- ¿Por qué?
- Porque me gusta complacerte. Quiero que te sientas a gusto conmigo y haré lo que sea para conseguirlo.
- Pero Harry, yo siempre me encuentro a gusto contigo. Bueno, cuando nos enfadamos no. Pero en situaciones normales, sí, me encuentro agustísimo en tu compañía. No tienes que hacer nada para lograr complacerme. Yo me siento complacida simplemente con que estemos juntos.
- ¿En serio?
- Sí.
- Hermione…
- Qué.
- Gírate y mírame.
- ¿Por qué?
- No preguntes, hazlo.
Ella lo hizo y en cuanto Harry la tuvo cara a cara, la besó. Al principio lo hizo con delicadeza, pero cuando notó cómo ella correspondía, comenzó a cambiar los besos.
Le dio no sólo uno, sino unos cuantos besos que no sólo fueron sensuales, apasionados y dulces sino que además le transmitieron deseo. Un enorme deseo por ella. Y cuando Hermione recibió ese deseo, no sólo alucinó sino que comenzó a temblar. Entonces fue Harry quien se apartó de ella.
- Lo…Lo siento-. Dijo mirándola asustado él también-. He vuelto a darte miedo. ¿Verdad?
- No Harry, no eres tú el que me da miedo. Es el deseo que me transmites. Eso es lo que me da pánico.
- ¿Te asusta que te desee?
- Mucho.
- ¿Es malo el deseo?
- No, es algo normal cuando lo sientes con alguien que te gusta.
- ¿Entonces por qué te asustas si tú sabes desde hace días, que me gustas, Hermione?
- Porque me horroriza que quieras ir más allá de los besos, Harry.
- ¿Ir más allá?
- Me refiero al sexo. Y te digo desde ya, que no estoy preparada para algo así. No después de que ese hombre me tocara en todo el cuerpo.
- Pero Hermione…Yo no quiero sexo-. "No todavía."
- Quizás en un futuro sí lo quieras, Harry. Y puede que no esté dispuesta a practicarlo nunca.
- ¿Tú crees?
- Ahora mismo sí, lo creo.
- ¿Fue ese hombre, verdad? Él es el culpable de que ahora te aterre que alguien pueda desearte.
Hermione asintió con la cabeza. Harry reprimió un sonido de rabia.
- Creo que lo mejor será que no volvamos a intimar.- Dijo ella dándole la espalda de nuevo-. No quiero que nos besemos más, Harry, ni tampoco que nos demos un cariño distinto al de dos buenos amigos. Y tú…deberías olvidar la atracción que sientes por mí. No tiene sentido que sigas interesado en una chica que no está dispuesta a ir más allá contigo. Puede que nunca sea capaz de ir más allá con ningún hombre. Sólo con pensar que un hombre quiera desnudarme y tocar mi cuerpo, hace que me sienta…
- ¿Cómo Hermione, cómo te sientes?
- Horrible, Harry.
- Y… ¿De verdad no quieres besarme más?
- No, no quiero. No en estos momentos.
- Eso no implica que nunca más quieras.
- Puede que no, Harry. Yo…
- Oh no, no llores. No me gusta que llores. Me siento fatal cuando te veo llorar.
- Pues no te sientas mal. No es tu culpa que yo esté hecha mierda.
- Puedo… ¿Puedo abrazarte? ¿O eso también te da miedo?
- No, eso no me da miedo. Pero ahora mismo no quiero que me toques, entiéndelo.
- No…No lo entiendo, Hermione. Hace sólo minutos estábamos bien y ahora tienes pánico. Y no…no me gusta verte así.
- No puedo evitar…Sentirme así.
- Hermione mírame.
- Antes lo hice y volviste a besarme.
- Te prometo que no te besaré, sólo quiero que me mires.
- ¿Por qué?
- No me gusta que me des la espalda.
- Ahora quiero dártela, Harry. Es la manera que tengo de ocultarme parcialmente de ti.
- Pero yo no quiero que te ocultes…Ni siquiera parcialmente.
- ¿De verdad no vas a besarme si me giro y te miro?
- De verdad que no, Hermione. Lo que sí haré será abrazarte.
- ¿Y si no quiero que me abraces?
- Entonces no lo haré.
- No me lo creo.
- Ponme a prueba.
Hermione se giró y se puso cara a cara de él. Y cuando vio cómo Harry se quedaba quieto mirándola, ella volvió a llorar pero esta vez de alivio.
- Tranquila…- dijo él suavemente-. Por favor ya basta. He cumplido mi palabra. No tiene caso que llores más, ni tampoco que me tengas miedo. Te prometo que a partir de ahora, haré todo lo que tú quieras. Sólo tienes que decirlo y se hará realidad.
- ¡Oh Harry, yo…!
- No, no llores más. Por lo que más quieras, Hermione, no llores más. Si continúas llorando, puede que me contagies el llanto.
- No lo creo.
- Pues yo sí.
- De acuerdo-. Dijo ella acercándose más a él pero sin tocarle-. Me calmaré.
Harry sonrió cuando Hermione logró tranquilizarse. Entonces le preguntó aún usando la voz suave…
- ¿Puedo apartarte un poco de pelo? Te tapa la cara. Y quiero verla.
Hermione asintió. Él apartó el cabello suficiente y añadió…
- Así está mejor.
- Gracias…- dijo ella bajando la mirada.
- ¿Por apartarte el pelo?
- No. Por hacerme entender que te sientes mejor viéndome que ocultándome de ti.
- De nada.
- Harry…
- Qué, Hermione.
- ¿Tú me quieres?
- ¿Qué si te quiero?
- Sí.
- ¿Cómo puedes dudarlo?
- Porque hay muchas maneras de querer a alguien y yo sólo quiero saber cuál es la forma en la que lo haces tú.
- Podría decir que de una forma profunda, Hermione. Después de todo, llevamos tratándonos siete años de nuestras vidas. No es como para que te quiera poco.
- Y… ¿Sientes algo más aparte de una buena amistad y atracción por mí?
- ¿Qué si siento algo más? Por supuesto que siento muchas cosas más que sólo buena amistad y atracción por ti. Desde que nos besamos por primera vez, siento un montón de cosas nuevas por ti. Pero hay una que siempre se repite.
- ¿Cuál es?
- Que no quiero besar a otra mujer distinta a ti.
- ¿En serio?
- Ajá…
- ¿Por qué?
- Porque lo que siento cuando te beso…No lo he sentido jamás con ninguna otra chica. Y no creo que lo sienta por muchas que pudiese volver a besar en mi vida.
- ¿Qué intentas decir, que te hago sentir especial por el simple hecho de besarte?
- No, Hermione. Lo que intento decirte, es que el hecho de besarte, es lo especial para mí. Y sí, me haces sentir especial. Porque tú misma eres una chica muy especial.
- Gracias…
- Es la verdad.
- La verdad para ti. Dudo mucho que existan más chicos que me consideren especial. Ni si quiera creo que yo les llame la atención. Quizás por eso ninguno me pide citas en Hogwarts. Bueno, ninguno menos cuando me las pidió Ron.
- ¿Te preocupa el no gustar a los chicos?
- No es que eso me quite el sueño…Pero sí, me preocupa.
- Pero tú sí llamas la atención de los chicos, Hermione.
- No tan a menudo como tú crees, Harry. Y en lo que a ti respecta…sí llamas la atención de las chicas. Como eres el salvador del mundo mágico y también atractivo…Te salen un montón de admiradoras.
- No me interesan en absoluto.
- ¿Y qué es lo que sí te interesa de una chica?
- Muchas cosas. Pero una en concreto: que le guste por ser yo mismo, no por haber matado a Voldemort.
- A Ginny le gustas así. Lleva años diciéndome que te quiere por lo que eres.
- Pues yo no lo creo.
- Pero si lleva enamorada de ti desde que era una niña, Harry.
- Si me amase tanto como tú crees, no me habría llamado horripilante ni tampoco me habría dicho que no quiere ser la novia de un chico a ratos y un monstruo en otros.
- Fue una tremenda estúpida por decirte eso. Además de injusta.
- Yo opino lo mismo de Ron y de cómo se portó contigo cuando discutisteis la última vez.
- Por qué será que tú y yo creímos estar enamorados de dos Weasley y tanto el uno como el otro rompieron con nosotros después de asegurarnos miles de veces que nos querían.
- No lo sé, Hermione. No estoy dentro de sus mentes. Lo que sí sé es que me alegro de no seguir siendo el novio de Ginny.
- ¿Ya no te gusta?
- Dejó de gustarme en el instante en que me despreció llamándome horripilante y monstruo. Al decirme eso, ella sí que me resultó horripilante.
- Sí, se pasó mucho.
- ¿Cambiamos de tema?
- ¿De qué quieres hablar ahora?
- De nada en concreto. ¿Puedo preguntarte algo?
- Claro…
- ¿Sigues teniéndome miedo?
- Ahora mismo no.
- ¿Entonces puedo tocarte?
- Depende del tipo de tocamiento que quieras hacerme.
- Quiero abrazarte. Me gusta que te acurruques en mí y me dejes abrazar tu espalda o apoyar las manos en tu cintura.
- ¿También te sientes especial con eso?
- No, haciendo eso me siento bien. Igual de bien que me siento cuando eres tú la que me abraza.
- ¿Y si luego te entran ganas de besarme, Harry?
- Te lo diré y tú podrás decirme "ni se te ocurra" y entonces yo me aguantaré las ganas.
- Así que es cierto…
- ¿El qué?
- Que de verdad quieres obedecerme.
- ¿Y cuándo no te he obedecido?
- Alguna vez que otra.
- Son muy pocas. Normalmente te hago caso en todo y tú lo sabes.
- Sí que lo sé. ¿Por qué te gusta hacerme caso?
- Porque sueles tener razón en las cosas que me dices.
- ¿Aunque eso te dé rabia a veces?
- Sí, Hermione.
- ¿Sabes una cosa, Harry? Te quiero un montón.
- ¿Sabes otra cosa, Hermione? Yo también a ti.
- Abrázame.
Harry asintió y en el momento en que abrazó a Hermione, se sintió bien.
Hermione también se sintió bien con el tipo de abrazo que estaba recibiendo. Era un abrazo que le decía, que él no quería soltarla. Era un abrazo que desde luego no era el que sólo te daría un buen amigo. Ni tampoco era un abrazo posesivo. Pero sí era el tipo de abrazo que sólo podría darte alguien que te quisiera.
Y cuando ella sintió eso, se permitió así misma disfrutar el abrazo. Un abrazo que la hizo sentir una ternura increíble. Igual de tierno que le resultó Harry el instante en que ella le miró a los ojos y vio cómo sus esmeraldas la contemplaban con un cariño inmenso. Al ver ese cariño reflejado en sus ojos verdes, le dijo suavemente…
- Te quiero, Harry.
Y con la misma suavidad que ella había hablado, él respondió…
- Te quiero, Hermione.
Tartamudeando un poco, presa de la timidez que le daba hacer la pregunta, ella añadió…
- Ti… ¿Tienes ganas de besarme?
- Sí...
- Y vas… ¿Vas a intentarlo?
- No, si eso te asusta.
Ella no respondió y bajó la cara. Harry supo que se sentía insegura.
- ¿Confías en mí, Hermione?-. Preguntó él acariciando su mejilla con el pulgar.
- Confío en ti, Harry-. Confirmó ella aún tímida.
- Entonces…- dijo él acercándose a la cara de ella-. No tengas miedo…- susurró aproximándose a sus labios-. No quiero que tengas miedo de mí. Ni ahora ni nunca…
- Harry…- pronunció ella asustándose por momentos-. Harry no lo hagas.
- Tranquila…- dijo él a punto de apoderarse de su boca-. Confía en mí, Hermione.
- De acuerdo-. Dijo ella cerrando los ojos. Y en cuanto los cerró, él la besó. Entonces ella le escuchó hablarle con el pensamiento.
- "Hermione…Hermione…Estás temblando otra vez."
- "Harry"-. Dijo ella en su mente.
- "Hermione…"
- "¿Puedes oírme?"
- "Hermione no tengas miedo. Relájate y bésame. Te prometo que no te haré daño."
- "Yo no…no puedo relajarme. Sé que no me harás daño. Pero aún así…Tengo miedo."
- "No Hermione, no temas."
- "¿Estás oyendo lo que pienso?"
- "Bésame Hermione. Bésame."
- "No me atrevo."
- "Por favor…Dame un beso…"
- "No quiero."
- "Necesito que me beses."
- "¿Por qué?"
- "Si no me besas, nunca perderás el miedo que tienes. Vamos Hermione, atrévete a besarme."
- "No me atrevo…"
- "Hermione vamos, saca el valor Gryffindor y bésame. No es como si no lo hubieras hecho antes."
- "Es que tengo miedo de que perdamos el control."
- "Bésame, por favor…"
- "Si me besas despacio y de manera dulce…Quizás me atreva."
- "Está bien, no me devuelvas los besos si no quieres."
- "No has escuchado lo que te pedí. ¿Verdad?"
- "….."
- "Por un momento desearía que pudieras oír lo que pienso. En mi mente me atrevo a decirte más cosas de las que luego pronuncio con la voz."
- "Hermione…"
- "Te quiero Harry, te quiero mucho. Y sí que quiero besarte, pero me da tanto miedo que al hacerlo tú pierdas el control y quieras ir más allá…"
- "Hermione te lo ruego…No tengas miedo de mí."
- "No tengo miedo de ti, del deseo sí."
- "Dios…cómo me gusta besarte…"
- "A mí también me gusta que me beses, Harry."
- "Si tan sólo me dieras un beso ahora…Me sentiría feliz."
- "Un beso sí que puedo darte."
- "Hermione, sé que estás oyendo lo que pienso. Así que por favor, bésame."
- "¿Sólo una vez?"
- "Aunque sea una vez, pero hazlo."
- "Harry."
- "Por lo que más quieras, Hermione, hazlo ya."
- "Lo que más quiero eres tú. Y por eso mismo voy a darte un beso."
De repente, él sintió los labios de ella tomar los suyos. Y de repente también, se sintió derretir.
- Hermione…- dijo Harry ahora con la voz.
- Qué…- añadió ella en sólo un susurro.
- Gracias-. Pronunció él dándole un beso tan lento y dulce como ella deseó antes.
- No Harry, gracias a ti-. Dijo ella mirándole a los ojos-. Gracias por lo que has hecho ahora. Has sido súper dulce y tierno conmigo. Y también paciente. Sé que te gusta más que te bese de otra manera. Seguro que lo prefieres de forma apasionada. Lo sé porque cuando nos dejamos llevar por ese sentimiento, tú eres mucho menos delicado. Me refiero a que me abrazas más fuerte y me besas con más ganas. Sentir algo así es genial, pero ahora mismo…No me siento muy pasional. Lo que sí siento es que tú eres…súper tierno cuando quieres. Y la verdad es…Que me ha encantado descubrirlo.
- Puedo ser tierno siempre y también ir despacio si es eso lo que quieres.
- Ahora mismo…Lo que más quiero es dormir. Estoy hecha polvo.
- No me extraña, has pasado mucha tensión, Hermione.
- Es que me siento fatal, Harry.
- Lo sé. Pero podrás superarlo. Sólo necesitas tiempo. Créeme, sé por qué lo digo.
- ¿Por qué tú también perdiste a Sirius y sabes lo mucho que se sufre cuando se pierde a alguien querido?
- Por ejemplo.
- ¿Y si te equivocas, Harry. Y si cuando logre superar lo de mis padres, sigo teniendo miedo? Puede que lo tenga. Estar sola no me da miedo, estar sola me pone triste. Lo que me aterra es que un hombre quiera desnudarme y tocar mi cuerpo. Ya te lo dije antes.
- Pero yo no quiero hacerte eso…
- No todavía. Puede que algún día sí lo desees.
- ¿Y si fuese otro chico el que te deseara, Hermione, también te daría miedo?
- Mucho más que contigo.
- Puede que ese hombre fuese distinto a mí. A lo mejor sientes que es mejor que yo. Incluso más tierno o delicado contigo. Y si con él sientes más confianza que conmigo…¿Por qué no ibas a querer…
- ¿Hacer el amor con él?
- Eso mismo quería preguntarte.
- Porque estoy segura que en el instante en que intente desnudarme, recordaré lo que quiso hacerme el hombre que mató a mis padres, y sé que me inundará el pánico y me pondré histérica. Entonces sé lo que ocurrirá. El chico que esté conmigo se asustará y puede que se marche dejándome sola. Y ahí será cuando yo me derrumbe del todo. ¿Entiendes?
- Claro que lo entiendo. Pero eso no tiene por qué ocurrir, Hermione. A lo mejor el chico no se marcha. A lo mejor se queda. Quizás se asuste si te ve histérica. Pero estoy seguro de que se quedará contigo.
- Yo no estoy tan segura de eso, Harry. ¿Tú serías capaz de quedarte?
- Ya me quedé antes. ¿Verdad?
- No era lo mismo.
- Igualmente estabas asustada.
- Y tú no quisiste dejarme sola.
- Porque me encanta estar contigo. Aunque llores o te asustes.
- Pues eso no es atractivo para ningún chico.
- Pero es bonito, Hermione. Es bonito quedarte con la chica que te importa y ver que ella poco a poco se va calmando.
- Lo que de verdad es bonito para mí, es que intentes calmarme, Harry.
- Gracias.
- De nada. Y ahora si no te importa, dormiré un rato.
- Entonces dormiremos juntos.
- ¿Y si quisiera hacerlo sola?
- ¿Quieres?
- Si digo que sí… ¿Te marcharás?
- Sólo si lo quieres de verdad.
- Si te pido que te quedes…
- Me acurrucaré contigo en la cama y te abrazaré fuerte. No lo bastante para cortarte la respiración pero sí lo suficiente para que entiendas que no quiero soltarte.
- Eso lo entendí con otro abrazo que me diste antes, Harry.
- ¿Entonces qué, quieres dormir sola o acompañada?
- ¿Serás capaz de no soltarme a no ser que te lo pida?
- A no ser que me lo pidas expresamente…No pienso soltarte, Hermione. Ni aunque te muevas mucho.
- ¿En serio?
- Y tan en serio. Podrás girarte, podrás cambiar de postura, pero cada vez que te muevas, mi mano buscará tu cintura, o tu espalda, o cualquier otra parte de tu cuerpo que no te dé miedo que yo la toque.
- ¿Debería hacerte una lista?
- No bromees con esto.
- Perdona.
- ¿Dónde quieres que te toque, Hermione?
- En las zonas normales, Harry.
- ¿Y cuáles son para ti?
- La cintura, la espalda, los hombros, la cabeza…Creo que esas son las zonas normales que cualquier chico alcanza cuando la chica está tumbada. Lo que ya considero zona íntima es el pecho, el trasero y lo que muchos llamamos "lo de ahí abajo."
- No hace falta que me expliques más, ya lo he pillado.
- Ahora cerraré los ojos y trataré de dormir un rato. Tú puedes…hacer lo que quieras.
- Lo que quiero es quedarme contigo, Hermione.
- Pues quédate.
- Y también quiero tocarte en las zonas que consideras normales.
- De acuerdo.
- Y cuando lo haga…No tengas miedo.
- Procuraré no tenerlo, Harry.
Sin más, ella se colocó de lado y de espaldas a él, encogió un poco las piernas y procuró relajarse lo máximo posible. Nada más cerrar ella los ojos, notó claramente cómo una mano de Harry agarraba su cintura femenina y cómo la otra mano de él, se posaba en la parte superior de su cabello castaño. Hermione sonrió al sentir cómo la acariciaba el pelo y se sintió llena de ternura cuando él se pegó a ella y la abrazó como si realmente no quisiera soltarla jamás.
En ese momento, una lágrima descendió de sus ojos marrones y de repente, escuchó en su mente, cómo la dulce voz de Harry decía…
- "No llores, Hermione. No te angusties ahora."
- "Harry…"
- "Confía, Hermione, confía en mí."
- "Confío en ti. Siempre he confiado en ti."
- "Te quiero Hermione, te quiero mucho…"
Él besó su pelo, seguidamente su cuello y por último besó su frente. Y las lágrimas de Hermione siguieron cayendo. Y de repente, dentro de su cabeza, una voz dulce y femenina que ella conocía desde siempre, pronunció…
- "Ya está, mi vida…No hay que llorar. Duerme y sueña feliz. Siempre tú debes a mami escuchar y así yo estaré junto a ti."
- "Mamá…"- dijo Hermione en su mente-. "Mamá te quiero mucho."
Entonces su madre, respondió…
- "Yo también a ti, corazón mío. Ahora duerme, ángel mío. Duerme tranquila. Mamá está contigo."
Nada más escuchar eso, Hermione se quedó dormida.
Continuará.
Nota de la autora:
¡Ay madre, por primera vez en toda mi vida, estoy llorando con el final de un capítulo de fic. Y con uno que he escrito yo! ¿Estaré de psiquiatra?
Es que de verdad, no os puedo ni explicar cómo me siento ahora mismo. Pero sí os diré que me siento más tierna que el pan de molde. Oigo en mi cabeza, como lo oía Hermione, la voz de esa madre diciendo con mucho amor, dulzura y cariño, ese "duerme, ángel mío. Duerme tranquila. Mamá está contigo." ¡Y se me caen dos lagrimones enormes!
Sí, puede que esté de psiquiatra. Pero soy más feliz que una perdiz. Y me encanta ser como soy.
Bueno pues, esto es todo por el momento. Nos veremos en el siguiente capítulo, que posiblemente suba a partir de julio aunque no sepa todavía el día exacto.
Un abrazo a todos. RAkAoMi. ;-)
