Nota de la autora: domingo 26 de agosto de 2012.
¡Hola cómo estáis! Espero que bien. Os pido perdón por no haberos subido este capítulo en julio tal y como os prometí. Lamentablemente, se me fue el mes en ocupaciones varias y al entrar agosto, me fui de vacaciones y allí no tenía Internet. "Podías haber ido a un cíber café y subir el cap allí", pues sí, esa posibilidad habría sido factible si me hubiese llevado la memoria usb, que no fue el caso. De todas maneras, he seguido escribiendo en vacaciones y he podido adelantar la serie. Así que ya tengo algunos caps más para seguir actualizando. PD: Hoy mismo he regresado de mis vacaciones y os he subido el cap en cuanto he tenido un rato para hacerlo. Ésta ha sido mi manera de compensaros la espera. Un abrazo. RAkAoMi. ;-)
Dedico este cap a personas como: Sayukiran, Marina Chan 086, Sagami Zalmaix (claro que te recuerdo), la anónima ale caprichy (gracias por tus dos reviews en el cap anterior), Sonia Granger Potter, Romycrazy, Sandrita Granger, Nanny PGranger (me ha encantado conocerte) Tooru Hally Bell Potter y muchísimas otras personas que llevan años siguiendo mis historias. A los nuevos lectores, seáis anónimos o registrados, también os doy las gracias por leer lo que escribo y hacérmelo saber.
Simbología:
Con guión y letra normal, diálogo de los personajes.
Con comillas y letra normal, pensamiento de los personajes.
Cap. 12. De vuelta al mundo real.
En su sueño, Hermione se encontró con un prado lleno de flores hermosas. El sol brillaba y soplaba una brisa agradable. Al mirarse los pies se dio cuenta que estaba descalza y que la falda de un bonito vestido de gasa, se movía al compás del aire suave. Ella miró el vestido y se percató que era el mismo que su madre le había regalado por Navidad.
- ¡Hermione!-. Escuchó que la llamaban-. ¡Hermione!- repitió una voz que la castaña conocía de sobras.
- ¡Mamá!-. Dijo ella con alegría-. ¡Ya voy!
Hermione echó a correr a través del prado. Corrió con todas sus fuerzas. Mientras una sonrisa de felicidad, adornaba su rostro. La voz de su madre volvió a escucharse en la distancia, la castaña saltó un hoyo y siguió corriendo, ansiando encontrar a su madre cuanto antes. Un poco después, volvió a oír su voz. Hermione volvió a sonreír.
- ¡Estoy llegando mami!- dijo con alegría mientras seguía corriendo-. ¡Ya casi estoy!
- ¡Hermione!-. Pronunció otra voz.
- ¡Papá!-. Dijo la castaña con lágrimas en los ojos.
Casi al final del prado, distinguió dos luces brillantes que no dejaban de parpadear. Hermione corrió hasta ellas y cuando llegó, se encontró con un árbol precioso e inmenso.
Ella se detuvo para descansar. Apoyó una mano en el tronco del árbol y miró alrededor.
- ¿Mamá, papá?-. Preguntó dando una vuelta por el tronco-. ¿Dónde estáis?
- Aquí…- dijo otra voz distinta. Al escuchar el tono, su cuerpo tembló. Y de repente, la silueta de un hombre enorme, vestido de negro, apareció frente a ella y a Hermione se le heló la sangre.
- Nonono…No puede ser-. Dijo ella al ver cómo la silueta se le acercaba.
- Hola preciosa-. Pronunció la voz a punto de alcanzarla-. Me alegro mucho de verte. Te estaba esperando.
Hermione no respondió. Se había quedado estática. Porque al ver cómo el hombre de negro se quedó a sólo dos pasos de ella, no pudo ni parpadear.
- No…- dijo ella. Su voz apenas era un susurro-. No se acerque a mí. No me toque. Ni si quiera se atreva.
- Sí que voy a atreverme-. Dijo el hombre con una voz siniestra y amenazante-. Y pienso terminar lo que empecé en el sótano.
- No…- las lágrimas caían de sus ojos marrones-. Por favor no.
De repente, el hombre saltó y la derribó. Él se le colocó encima y ella sintió que la aplastaba. Cuando notó cómo empezaba a tocarla, su llanto se hizo más intenso y sintió claramente cómo se ponía histérica.
- ¡Apártese de mí!-. Dijo forcejeando con él-. ¡Déjeme en paz!
- No pienso dejarte en paz. Ni ahora ni nunca.
El hombre la besó con fuerza y ella se llenó de ira. Sus ojos se pusieron amarillos, las uñas de sus manos crecieron y su pelo castaño flotó pese a estar tumbada en la hierba del suelo.
Los sonidos que hacía ella, dejarían claro a cualquiera que estaba haciendo lo posible por librarse de su agresor. Pero también dejaban claro que no podía con él.
Hermione no quiso darse por vencida. Acercó su mano con la intención de arañarle, pero él detuvo el golpe. Usó una pierna para golpearle con su rodilla y él lo evitó agarrando la rodilla de ella y estampándola contra el suelo.
- ¡Basta basta!-. Pidió inundada en lágrimas-. ¡Por favor no me haga daño!
El hombre la miró, sonriendo con malicia. Sacó un puñal de su bolsillo trasero y lo acercó a la cara de Hermione. Ella tragó saliva.
- Sólo te lo diré una vez, preciosa: estás en mi poder. Y te dejarás hacer todo lo que yo quiera. Porque si vuelves a intentar hacerme daño, te clavaré el cuchillo por todo el cuerpo. ¿Quieres tener todas las partes en su sitio? Entonces no te resistas. ¿Me has comprendido?
Hermione asintió, dejando caer sus lágrimas, que parecían no tener fin. Cuando notó cómo el hombre le cortaba los tirantes del vestido con el puñal, ella cerró los ojos y deseó con todas sus fuerzas que ocurriese algo que le evitase aquel tormento.
- "Por favor…"- pidió ella en su mente-. "Por favor ayuda. ¡Que alguien me ayude!"
Y cuando aquel grito salió de su cabeza, Hermione notó que ya no tenía peso encima. La castaña abrió los ojos y vio con asombro cómo el agresor estaba a unos metros de ella, sostenido por algo que era invisible. Un algo que estaba golpeándole con todas sus fuerzas. En cuanto el asesino cayó al suelo sin sentido, su silueta desapareció. Hermione se incorporó lo suficiente para quedar sentada. Ella se ató con un nudo cada tirante del vestido y aún sin ver a nadie, dijo…
- Gracias.
- De nada-. Pronunció una voz suave.
- ¿Quién eres?
- Alguien a quien le importas.
- ¿Papá?
- No…
- ¿Mamá?
- Tampoco.
- Entonces no sé. Tu voz no me suena.
- Puede que sea, porque la oyes distinta a como suele ser normalmente.
- ¿Porque estás susurrando?
- Sí.
- ¿Puedo verte?
- Despierta, Hermione. Tienes que despertar-. Dijo una voz que ella sí conocía de sobras.
- ¿Harry?
- Hermione, abre los ojos.
- Si los tengo abiertos.
- ¡Hermione!-. Gritó la voz de Harry desde la distancia. Ella vio que su cuerpo se sacudía como si lo estuvieran agitando-. ¡Hermione despiértate!
- ¡Estoy despierta!
- ¡No es verdad!-. Exclamó Harry desde el mundo real. Entonces, salió de la cama, agarró la varita, materializó agua e hizo que cayese en el rostro de su mejor amiga. Y al sentir la humedad, los ojos de Hermione se abrieron de repente-. ¿A que no llovía donde estabas?-. Preguntó él guardando la varita y volviendo a tumbarse al lado de ella.
- No-. Dijo Hermione colocándose de cara a él-. Pero sentí la humedad en la cara.
- Tuve que mojarte para devolverte la consciencia. ¿Estás bien?
- Ahora sí.
- Menuda pesadilla has tenido.
- ¿Cómo sabes lo que he soñado?
- Porque llorabas y decías cosas por lo bajo. Todo no lo entendí. Pero sabía que te habías encontrado con el asesino.
- Era como una silueta que hablaba. Y dijo que quería terminar lo que no pudo en el sótano.
- No podría aunque lo intentara, Hermione. Está muerto.
- En mi sueño no lo parecía.
- Los sueños siempre parecen reales. Aunque por mucho que se sufra en un sueño, siempre hay un momento en que despiertas.
- Yo no podía. Creía que todo eso era verdad. Para mí, estaba igual de despierta que ahora. ¿De verdad lo estoy o creo que lo estoy?
- Estás tan despierta como yo, Hermione. Lo sé porque de los dos, tú eras la única que estaba dormida.
- ¿Y has estado todo el rato mirándome?
- Sí. Eres igual de nerviosa durmiendo que despierta. No paras quieta. Aunque bueno, entiendo que eso es normal cuando se tienen pesadillas.
- La de antes fue horrible. No quiero volver a soñar con ese hombre, Harry. Me da un miedo terrible. Y no debería dármelo. Porque como tú has dicho, está muerto. Pero cuando se presentó en mi sueño, sentí lo mismo que cuando me lo encontré en el sótano. Me quedé paralizada. Luego intenté quitármelo de encima, pero no podía. Él me tocó y me besó a la fuerza y dijo que si no me dejaba hacer lo que él quisiera, me clavaría el cuchillo en todo el cuerpo. Y yo, yo…
- No llores, por favor…Sé que lo has pasado muy mal pero ahora estás despierta y él no puede atormentarte.
- ¿Y si vuelve a atacarme la próxima vez que esté dormida?
- Tendrás que encontrar la manera de vencerle, Hermione. Cuando logres eso, ya no te hará daño.
- ¿Quieres decir, que tengo que enfrentarme a mi mayor miedo y ganar para poder superarlo?
- Sí.
- No sé si seré capaz.
- Pues claro que lo eres. Siempre has sido muy valiente.
- Con ese hombre soy cobarde, Harry.
- Podrás con él. Sólo tienes que creértelo. Si no crees en ti y en que eres más fuerte que él, seguirá ganándote. Y no debes permitírselo.
- Suponiendo que tu teoría sea cierta…Por mucho que le venza en mi sueño, no creo que eso me quite el miedo que ahora mismo me dan los hombres.
- ¿Yo también te doy miedo?
- A ti sólo te temo cuando te sale el lado Lipan. Pero sí es verdad que me da pánico que quieras hacerme lo mismo que él.
- Eso nunca ocurrirá.
- Podría suceder. Ya me tocaste cuando estabas transformado. Y te recuerdo que incluso me mordiste en el cuello y te bebiste mi sangre. No digas que nunca te propasarías conmigo porque sí que lo has hecho, Harry.
- Cuando no era yo mismo. Yo no…no soporto la simple idea de hacerte daño. Y sé que te lo hice cuando estábamos en Hogwarts. Lo sé porque me lo has dicho, no porque lo recuerde. Entiendo que sea normal ahora que tengas miedo de los hombres. Porque uno te hizo daño y quiso abusar de ti y…no sé cómo se puede superar algo así. Lo que sí sé, es que tienes que intentar vencer tu miedo, Hermione. Si no logras ganar a esa mala experiencia, quedarás marcada para siempre. Y eso tampoco es bueno.
- ¿Lo dices por experiencia propia?
- Sí. Tengo un montón de recuerdos malos. Unos son por culpa de Voldemort. Otros por los momentos duros del mundo mágico. Como cuando murió Sirius o Cedric. Y luego tengo un montón de…
- ¿Traumas?
- Como se llame, por culpa de mis parientes. Todo eso hace que me sienta…
- ¿Inseguro?
- En el amor sí. Pasé años oyendo "no te quiero. Eres anormal. Una abominación." Y otras cosas horribles. En fin…cambiemos de tema. No me gusta hablar de esto.
- Puedo entenderlo. Pero Harry, no quiero que desconfíes sobre la posibilidad de que alguien pueda quererte. Después de lo mal que lo has pasado la mayor parte de tu vida…Tú más que nadie, mereces que te quieran.
- ¿De verdad?
- Sí.
- ¿Aunque sea un asesino?
- Tú no eres eso ni de lejos.
- Maté a Voldemort y también al hombre que te hizo daño.
- Fue por un bien mayor y eso no es malo.
- ¿Tampoco lo es que te haya mordido y transmitido algo de lo que tengo de Lipan?
- Eso sí es malo. Pero ya te perdoné en su momento y no pienso volver a hacerlo.
- ¿Por qué siempre me lo perdonas todo, Hermione?
- Porque me importas demasiado para no perdonarte.
Él sonrió y Hermione escuchó en su cabeza el "gracias" que pronunció su mejor amigo en su mente masculina.
- De nada-. Dijo ella con la voz.
- Pu… ¿Puedo besarte?-. Preguntó Harry con timidez.
- No.
- ¿Lo que dijiste antes de quedarte dormida, iba en serio?
- ¿A qué te refieres, Harry?
- Cuando dijiste que no deberíamos intimar más. Y a mí…sí me gusta la intimidad que tenemos, Hermione. Eso de darnos besos y compartir la cama es genial.
- Lo es. Pero prefiero que volvamos a ser sólo amigos sin derecho a besos.
- ¿Y sin dormir juntos?
- Eso sí podemos hacerlo. Dos amigos pueden dormir en la misma cama y no hacer algo distinto a darse compañía.
- Pero besarse y dormir es mejor que sólo dormir.
Hermione se rió por lo bajo.
- Admito que lo de los besos tiene su punto. Pero ahora mismo…No me siento preparada para compartir este tipo de cosas contigo. Ni tampoco con cualquier otro chico. Estoy pasando por una fase de…
- ¿Inseguridad?
- Eso no es lo que más siento. El sentimiento más claro que tengo es…Que necesito pasar un tiempo sin besar a un hombre. ¿Entiendes?
- Sí que lo entiendo. Y cuando superes el trauma que tienes… ¿Qué harás?
- Seguir con mi vida y aceptar lo que venga. Y si encuentro a alguien que me guste de verdad y en quien yo pueda confiar plenamente, puede que sí sea capaz de entregarme a él. Pero antes de dar ese paso, quiero estar muy segura de que le amo y que él también me ama. Aunque no creo que eso del enamoramiento se cumpla pronto. Además, en Hogwarts no me piden citas a menudo.
- Pues hay chicos interesados en ti, lo que pasa es que no se atreven a decírtelo. Les da miedo tu rechazo.
- Así no se llega a ninguna parte. Uno no puede estar interesado en una persona y no decirlo por miedo al rechazo. A mí también me daba miedo que Ron me rechazara. Pero al final, tanto él como yo encontramos la manera de demostrarnos que nos gustábamos.
- Y por lo que me contaste antes de dormirte, ya le has perdido el interés.
- Como chico sí, como amigo no. ¿Quiénes son los chicos interesados en mí?
- Si te lo digo romperé mi palabra de guardar el secreto.
- ¿Y son buenos o imbéciles?
- De todo un poco.
- ¿Desde cuándo sabes que tengo admiradores?
- Tres años.
- O sea que están interesados en mí desde cuarto. ¿Y se dedican a contártelo?
- A veces sí. Otras soy yo quien lo descubre. Puedo notar cuando hay alguien interesado en ti. Lo que pasa es…que no te lo digo-. Dijo él haciéndose el interesante.
Ella se rió un poco.
- Entiendo a lo que te refieres. Yo también noto cuándo le gustas a una chica. Pero en mi caso, no puedo decir cuántas admiradoras secretas tienes porque no lo sé. Ese tema no es que me interese especialmente.
- Y si yo me enamorase de una chica… ¿Te interesaría?
- Pues claro. Tendría que ver con tu vida futura y a mí tu vida siempre me ha interesado. Quiero que seas feliz.
- Lo soy más desde que vencí a Voldemort.
- Y a ti Harry… ¿Te interesaría saber si me gusta alguien?
- Sí, también me gustó saber que tú y Ron estabais liados. Aunque confieso que al principio me pareció raro. Creo que hasta sentí celos. No de la relación en sí sino que pensé que a raíz de que fueseis más que amigos, ya no pasaríais tanto tiempo conmigo y eso me sentó fatal. Pero luego me gustó Ginny y cuando nos hicimos novios, yo también le dedicaba más tiempo que a vosotros y entonces comprendí que había sido estúpido al pensar que no me echaríais cuenta. Porque sí me la echabais.
- Creo que eso es algo que nunca cambiará, Harry: Ron y yo siempre estaremos contigo. Porque somos tus mejores amigos y te queremos toneladas.
- Yo también a vosotros. Aunque no os lo digo a menudo.
- No…- dijo riéndose un poco-. No sueles decirlo. Pero tampoco hace falta. Existen muchas maneras de mostrar amor, Harry. Y no todas implican demostrarlo con palabras. La amistad es otra forma de amor. Y cuando esa amistad es buena, ya puede estallar una tormenta terrible que no se rompe ni con el rayo más potente.
- Pues Ron la ha roto más de una vez. Sobre todo conmigo.
- Sí, se ha portado como un cretino en más de una ocasión.
- Como aquella vez en que me retiró la palabra porque no quiso creerme cuando le dije que no había manipulado el Cáliz de Fuego.
- O como aquella otra en que se fue de la tienda de campaña.
- Tú llorabas todas las noches que pasamos en ella y yo le odié por eso.
- Pero si yo lloraba intentando no ser oída. Y tampoco lo hacía delante de tu cara…
- Cuando lloras todo tu cuerpo tiembla. Da igual que estés de espaldas a mí, Hermione, o incluso en otra cama. Percibo tu sufrimiento aunque intentes ocultarlo.
- Yo también sé cuándo sufres, Harry. Pero en la tienda no todo fue malo, también pasamos buenos momentos.
- Como cuando me enseñaste a bailar sin dar pisotones.
- Sí…- dijo ella con una sonrisa-. Aquello fue muy bonito y especial para mí.
- Y para mí.- confesó él con otra sonrisa-. Creo que fue ahí cuando me di cuenta por primera vez, de lo mucho que habías crecido-. Él se rió por lo bajo. Ella le miró perpleja-. Me refiero a que tomé conciencia de que ya no eras una niña, Hermione. Después de todo estábamos bailando muy cerca el uno del otro y…
- De repente notaste que tu mejor amiga tenía pechos. ¿Verdad?
Él asintió tímidamente y ella lanzó una carcajada.
- ¡Es lo que suele pasar cuando un chico y una chica han pasado muchos años juntos, Harry!-. Dijo Hermione muerta de risa-. ¡Durante años no se ven como chico y chica sino sólo como amigos. Y cuando uno toma conciencia de lo mucho que ha cambiado el otro, es como si hicieras el descubrimiento del siglo. Y con lo tímido que has sido siempre con las chicas entiendo que te descolocara el hecho de darte cuenta que yo era eso, una chica con cuerpo de mujer! ¿Y de qué iba a tener cuerpo sino, de alienígena?
Ella lanzó más risotadas. Harry siguió mirándola perplejo. Un poco después, él también se rió. Justo cuando más animados estaban, la puerta sonó y la voz de Robert se escuchó al otro lado diciendo…
- ¡Me alegra oíros despiertos! ¿Tenéis hambre? El almuerzo está listo.
- ¡Ya vamos!-. Dijo Hermione sentándose en la cama. Entonces miró a Harry-. ¿Sabes una cosa? ¡Me muero de hambre! Y es raro, porque después de lo mal que lo pasé en la pesadilla, no debería tener apetito. Pero el caso es que siento que podría comerme un pollo entero-. Ella lanzó la última risotada antes de que Harry le respondiera…
- Me alegra verte animada, Hermione.
- Gracias. Yo me alegro de que estés conmigo, Harry. Nunca hasta ahora…Te había visto tan pendiente de mí. ¿Y sabes qué?-. Dijo aproximándose a él, con una sonrisa preciosa en la cara. Harry negó, ella susurró…- ya no tengo ninguna duda, de lo mucho que me quieres.
- Y…- dijo él a milímetros de sus labios-. ¿Tienes idea de lo que quiero ahora?
- Besarme-. Dijo Hermione sin apartarse ni un ápice-. Confieso que a mí también me apetece besarte, Harry. Porque cuando estamos así de cerca…Eres como un imán que me atrae sin remedio.
- Te tengo-. Pronunció él agarrándola de la cintura-. Y ya que te he atraído…No pienso soltarte hasta que te haya besado.
- De acuerdo, pero sólo admitiré un beso, si intentas el segundo me separaré.
- Entonces procuraré que sea un beso del que no puedas separarte.
Ella apartó la cara.
- ¿Qué tienes pensado exactamente?
- Besarte como me apetezca. Y tú lo aceptarás porque si no lo haces, nunca perderás el miedo que tienes. Y yo sé que quieres perderlo.
Ella asintió. Pero en sus ojos, había miedo.
- Haga lo que haga…- dijo Harry acariciándole la mejilla-. No tengas miedo...- pronunció con suavidad-. Sabes que puedes confiar en mí.
- Hace siete años…- dijo ella acariciándole el flequillo-. Entré en un vagón de tren, preguntado por el sapo perdido de Neville.- Ella dejó la caricia y bajó la mano-. Allí vi a dos chicos, uno moreno y otro pelirrojo.- Harry sonrió recordando aquello-. Recuerdo que tanto uno como otro, me dijeron que no sabían nada. Y recuerdo también que el chico moreno me llamó la atención nada más verle a pesar de no haber preguntado su nombre. Luego supe que era el famoso niño que vivió. Y yo quería ser su amiga porque al mirarle por primera vez en aquel vagón, sentí algo especial. Un algo que me decía que me haría bien relacionarme con él. Pero él no me lo puso fácil.- añadió Hermione apoyando su cara en el hombro de Harry-. Porque apenas me hablaba.
Harry apoyó una mano en la cintura de ella.
- Entonces una noche…- dijo Hermione continuando su relato-. Un Troll enorme apareció en el servicio de las chicas donde yo me había refugiado para llorar sin ser vista. A pesar de estar acostumbrada a no tener amigos... Nunca había sentido tanto dolor, como el que sentí cuando pensé que jamás conseguiría la amistad de ese chico por mucho que me esforzara. Y ese dolor era lo que me hacía llorar tanto.
Harry agarró la mano más próxima de Hermione.
- Y de repente algo ocurrió.- continuó ella con voz bonita-. Cuando el Troll levantó su porra para intentar golpearme, el chico moreno apareció en el servicio, seguido del pelirrojo. Y tanto uno como el otro hicieron lo imposible por atraer la atención del Troll y que el ser se alejara de mí. En ese instante comprendí que estaba equivocada. Puede que el chico moreno y yo aún no fuésemos amigos, pero él me tenía en cuenta. Porque había acudido con su amigo para ayudarme-. Ella miró a Harry a los ojos y dijo con cariño…-. Y desde el instante en que apareciste en aquel servicio, supe que podía confiar en ti, Harry. Siempre confiaría, en cualquier situación. Porque aunque en aquellos momentos no fueses consciente de lo importante y bonito que era el simple hecho de venir en mi ayuda…Yo sí lo noté. Y aún hoy, siete años después de aquello, sigo confiando en ti como jamás he confiado en nadie.
- Gracias-. Pronunció él sintiéndose conmovido. Entonces la besó. Y Hermione supo que Harry no había mentido cuando le dijo que iba a darle un beso del que no podría separarse. Porque cuando ella lo intentó, él la acercó. Y al ladear ella la cara para tomar distancia, él la ladeó también para cerrarle el escape. Con lo cuál, volvió a capturar sus labios y Hermione, en lugar de enfadarse o asustarse…Se dio cuenta que aquello le gustaba.
- "No vuelvas a alejarte"-. Escuchó ella que dijo Harry en su mente. "No quiero que te alejes de mí, ni ahora ni nunca."
Él siguió besándola.
- "Ya sé que sólo querías un beso. Pero esta vez…no he podido complacerte. Lo que me has contado antes…Es lo más bonito que he escuchado jamás. Y me siento tan agradecido…Que lo único que se me ocurre ahora mismo para demostrártelo…Es besarte un montón. Hermione…gracias…Por todo. Incluso por no darte por vencida hasta conseguir mi amistad. Yo también te agradezco que seas mi amiga. Te debo muchísimo. Has hecho tanto por mí durante siete años que no sé…cómo puedo compensártelo. Lo que sí sé es que te necesito. Que te quiero a mi lado. Y que haré todo lo que se me ocurra para no perderte jamás. Prométeme que nunca me dejarás."
- Te lo prometo-. Dijo ella con la voz. Y nada más pronunciarlo, él la silenció con otro beso.
- "Gracias de nuevo"-. Dijo la mente de Harry.
- Mmmfff.- fue el único sonido que hizo Hermione mientras él le daba más besos-. "Harry…"- le llamó ella en su mente.
- Mmmffffff.
- "Harry…Me estás abrazando fuerte…Tu mano aprieta mi espalda…Y acabas de acercarme más a ti."
- "..."
- "Y ahora acaricias mi pelo y tu otra mano está en mi cintura…Y creo que ya no puedes acercarme más. Estamos tan juntos que no podría correr ni el aire entre nosotros. ¿Pero sabes una cosa? ¡Me encanta me encanta me encanta!"
- "Hermione…"
- ¡Mmmffff!
- "Si éstos fuesen nuestros últimos besos…Espero que no se te olviden jamás."
- "Te aseguro que no los olvidaré ni después de muerta. Eres tan…tan…Ay madre mía…"
- "Hermione…"
- "Qué voz más sexy tienes ahora…aunque sólo la pronuncies en tu mente."
- "Disfruto tanto cuando estoy contigo…Hagamos lo que hagamos, lo disfruto. Y cuando nos besamos es alucinante lo que siento."
- " Yo sí que me siento alucinada por la manera en que me estás besando, Harry. Tenías razón, no me estás asustando. Pero me estoy llenando de un calor enorme."
- "Hermione…"
- "¿Qué Harry?"
- "Eres mágica, realmente mágica."
- "Pues tú eres increíble. Y ni Ron, ni Víctor, podrían igualarse contigo en nada. Ni en la manera de dar los besos."
- "Me encanta que me beses así…"- dijo él en su mente cuando ella intensificó los besos-. "Cuando te pones apasionada me dan unas ganas de…"
- "¿Hacer cosas que nunca hemos hecho?"
- "¿Por qué no escucho lo que piensas? Me gustaría oírlo. Tú sí me oyes cuando pienso."
- "Y es algo asombroso."
- "Hermione…"
- "Debería decir qué, pero es tonto que lo pronuncie si no lo escuchas en tu cabeza."
- Maldita sea…-. Pronunció Harry con la voz, separándose de ella y sentándose en la cama.
- ¿Qué te ocurre?-. Preguntó Hermione sentándose también y tras su espalda.
- Lo siento…
- ¿El qué?
- Haberme separado. Me concentré en intentar oír tus pensamientos y eso pudo con las ganas de seguir besándote. Me da…rabia, no poder escuchar tu mente.
- Creo que estaría guay que tanto tú como yo, pudiésemos comunicarnos telepáticamente. Pero prefiero que no oigas lo que pienso. Por ejemplo cuando me enfado. Si escucharas las burradas que digo en mi mente…Probablemente saldrías corriendo.
- A lo mejor me daba risa.
- No Harry, te lo aseguro.
- ¿Nos vamos a comer?
- Sí.
- Hermione…
- Qué.
- El beso de antes…
- Fue más de uno.
- ¿De verdad eran los últimos? No me creo que no quieras volver a besarme nunca más.
- Yo no dije nunca más, Harry. Lo que te dije fue, que no quiero besar a nadie hasta que yo misma sienta que estoy preparada para tener una relación amorosa.
- ¿Y ya has pensado con quién te gustaría tenerla?
- No.
- ¿Qué pasará cuando volvamos a Hogwarts?
- Haremos lo que solíamos hacer antes de besarnos: Asistir a clase, estar con nuestros amigos, explorar en nuestros ratos libres, dormir en habitaciones separadas…
Él sonrió. Aún de espaldas a ella y sin querer pensarlo con palabras, sintió en su interior qué era lo que tenía que hacer para que ella no tuviese miedo de él.
- Muy bien-. Dijo Harry levantándose de la cama y aún de espaldas a Hermione-. Si tantas ganas tienes de dormir sola, esta noche podrás hacerlo. Dormiré en la habitación de invitados y tú podrás recuperar la soledad que tanto deseas. Y cuando volvamos al colegio, no te pediré que durmamos juntos ni una sola vez.
- Eso último no sé si creérmelo.
- Pues pienso cumplirlo.
- A ver lo que duras, Harry. Desde el primer momento en que compartimos la cama en la enfermería de Hogwarts, me dijiste que te encantaba. Y cuando a ti te encanta algo, no quieres dejar de hacerlo.
- No me crees. ¿Verdad? Pues esta noche lo creerás. Ahora me voy a comer. ¡Y no pienso dejarte nada!-. Lanzó una carcajada y salió corriendo de la habitación.
El almuerzo transcurrió con normalidad y después de recogerlo todo, se fueron al salón. Una vez allí, Robert miró a Hermione y dijo…
- La policía llamó hace un rato y me dijo que el caso está cerrado. Ahora tienes que decidir qué hacer con tus padres. Si no reclamas sus cuerpos, los echarán a una fosa común y no creo que eso te apetezca.
- No-. Dijo ella-. Quiero enterrarlos juntos.
- Eso les habría encantado. Ah sí, olvidaba contarte que llamó el notario para decir que tiene que leerte el testamento.
- No sabía que hubiese uno.
- Yo sí. Hace un año les comenté a tus padres, que me estaba haciendo viejo y quería dejar todo listo por si me ocurría algo. Entonces ellos me dijeron que también habían pensado en eso y que habían contratado a un notario para dejar todas sus posesiones a tu nombre. Me alegra que lo hicieran. Así no estarás desamparada en el futuro.
- ¿Y cuándo me espera el notario?
- En cuanto le llames para avisar que estás disponible.
Sin añadir más, la castaña se fue a hablar por teléfono. Al regresar, comunicó lo que había acordado con ese hombre.
- Me ha dicho que vaya sola, pero prefiero que me acompañes, Robert. Yo no entiendo nada de estas cosas y me da miedo que me engañen. ¿Entiendes?
- Sí. Estaré contigo hasta que me echen porque la lectura del testamento te la harán en privado.
Una vez allí, Hermione fue conducida a una sala donde la hicieron firmar papeles varios para verificar su identidad. Después, el notario dijo que iba a leer el testamento por lo que tanto Harry como Robert, la dejaron sola.
- Comencemos-. Dijo el hombre abriendo el papel y carraspeando un poco para aclararse la garganta-. Nosotros, Charles y Linda Granger, padres biológicos de nuestra única hija Hermione Jane Granger, acordamos dejar todas nuestras pertenencias y posesiones, a su nombre. Tanto en lo que respecta a nuestras dos viviendas como a todo lo que contienen. Además, podrá disponer de nuestros ahorros que se encuentran en una cuenta del banco próximo a nuestra casa. Ella sabe cuál es. Junto a este documento, adjuntamos una carta que sólo podrá ser abierta por nuestra hija y que deberá ser leída en presencia del notario para que tanto él como ella, escuchen nuestros últimos deseos.
Tras coger la carta, Hermione comenzó a leer.
- Querida Hermione, si estás leyendo esto será porque hayamos muerto. Sabemos que estarás triste, pero debes animarte y seguir con tu vida. Recuerda que tanto tu madre como yo mismo, te queremos infinitamente y estamos muy orgullosos de ti. Eres una buena hija y una persona maravillosa. Escucha cariño: a tu madre y a mí nos gustaría ser enterrados juntos pero como somos conscientes que eso es muy caro, preferimos que nos incineres y eches nuestras cenizas al lago que está frente a nuestra casa de verano en Lake District. Ya sabes que tanto a tu madre como a mí, nos encanta ese lugar. Y aunque no te lo haya dicho hasta ahora…fue en el lago donde le pedí matrimonio.
Por otra parte, quiero decirte que cuando acudas al banco, preguntes por el señor Jenkins. Él te dará los detalles de la cuenta donde están nuestros ahorros. No te preocupes si por lo que sea se te olvida el apellido, en cuanto entres él te reconocerá, porque tiene una foto que nosotros le dimos. Así como instrucciones concretas que sólo te diría a ti. Ahora le dejo paso a tu madre, que está deseando escribirte más de un algo.
¡Hola cariño, soy mamá! Ya sabes que te quiero muchísimo, que eres la hija perfecta y que no hay nadie como tú en todo el mundo. Voy a pedirte un favor: no te deprimas, no sufras. Sé que nos echarás de menos, igual que nosotros a ti. Y aunque sea natural que al principio llores…No quiero que la tristeza te dure eternamente. Debes vivir, Hermione. Y ser todo lo feliz que puedas. Ya sé que no siempre es fácil y que la vida a veces es cruel. Pero vivir es el mayor privilegio. Así que vive, cariño, hazlo por mí.
Y por mí-. Decía la letra de su padre-. Lo único que siempre hemos deseado tu madre y yo, es que seas feliz, Hermione. Aunque sé de sobras que tú fuiste igual de feliz con nosotros, que nosotros contigo. ¡Ah, olvidé decir, que quiero que te enamores, te cases y nos hagas abuelos! Porque tanto a tu madre como a mí, nos hará muy feliz que tengas una o varias criaturitas que se parezcan a ti. Y…creo que ya está. Por lo tanto…lo dejamos aquí.
PD: Te queremos hija, te queremos te queremos y te queremos. Todo lo que eres y todo lo que forma parte de ti, lo adoramos. No olvides nunca que siempre estaremos contigo. Aunque no puedas vernos, estaremos ahí. Atentamente: Mamá y Papá.
Al terminar, Hermione devolvió la carta y sacó un pañuelo para limpiar las lágrimas que ya caían de sus ojos marrones. Tras escuchar un nuevo carraspeo, supo que el notario le hablaría.
- Ha quedado claro que sus padres la querían muchísimo. Para dar este asunto por terminado, debo entregarle la carta que ya ha leído y también una llave que no sé qué abrirá pero que se encontraba dentro del sobre que contenía la carta.
- Gracias señor. ¿Necesita algo más de mí?
El notario negó y Hermione abandonó la habitación tras pagar sus servicios.
- ¿Cogemos un taxi?- preguntó Robert al salir de la notaría.
- Prefiero caminar-. Respondió Hermione.
- Te acompañaremos. ¿Qué tal ha ido?- volvió a preguntar el médico.
- Bien. Es un paseo largo, Robert. A lo mejor os cansáis. Creo que lo mejor será que Harry y tú volváis en taxi. Quiero estar sola un rato.
- Como quieras-. Dijo el hombre amablemente-. Mientras llegas, prepararemos la cena. ¿Qué te apetece?
- Nada en especial, hagáis lo que hagáis pienso comérmelo.
- Entonces haremos tu plato favorito-. Dijo el médico con una sonrisa.
- ¿Cuál es?-. Preguntó Harry mirando a Robert. El hombre se rió por lo bajo-. Vaya…- dijo mirando a la castaña con picardía-. Si Harry es tu mejor amigo…Debería conocer tus gustos tanto como a ti misma. ¿Cómo es posible entonces que no sepa cuál es tu plato favorito, Hermione?
- Nunca me lo ha preguntado.
- ¿Cuál es el plato favorito de Harry?
- Para desayunar, las tostadas con mantequilla y mermelada acompañadas de un vaso de zumo. Para almorzar, le encanta la pasta y el pollo asado con o sin guarnición de por medio y si no recuerdo mal, su cena preferida es la crema de calabaza. Si hablamos de frutas, el plátano y la manzana es lo que más suele comer y respecto a los postres…Le gusta cualquiera que tenga chocolate así como los helados, los bizcochos, los pastelitos de cualquier tipo siempre y cuando no tengan licor dentro y…ah sí, le pierden los after eights. Esos bombones de chocolate negro rellenos de menta que siempre me regalaban mis padres por Navidad y que luego me llevaba al colegio porque sabía que a Harry le encantaban.
- Guau…- dijo Robert con asombro mirando a Harry-. Sí que te conoce bien.
- Soy una persona observadora-. Dijo Hermione con naturalidad-. Harry sólo se fija en las cosas que le interesan. Y no tienen que ver con mis gustos culinarios.
- Harry…- dijo el médico mirando al moreno-. Volvamos a casa de Hermione en taxi-. Entonces bajó la voz y añadió…- tengo que ponerte al día.
- ¿Sobre qué?-. Dijo el Gryffindor también flojito.
- Todo lo que debes saber sobre Hermione si quieres estar a la altura de lo que ella ya sabe de ti.
- No creo que sea necesario, Robert.
- Oh, sí que lo es. El simple hecho de que ella conozca tan bien tus gustos, demuestra que te presta más atención que la que tú puedas darle. Y eso, demuestra también que ella está muy pendiente de ti.
- Sé que siempre está pendiente de mí. Lleva siete años de mi vida demostrándomelo.
- Seguiremos hablando en el vehículo-. Entonces se acercó a Hermione, le dio un beso en la frente y con voz cariñosa le dijo…- Te esperamos en tu casa. No tengas prisa en volver. Camina lo que necesites. ¿De acuerdo?
- Sí Robert. Gracias.
Sin más que añadir, el médico se giró hacia Harry y juntos se alejaron para pedir el transporte mientras que Hermione, comenzaba con su paseo.
Era de noche cuando Hermione llegó a casa. Las luces del salón y la cocina estaban encendidas y ella se moría de hambre.
Tras abrir la puerta gritó…"¡He llegado!" y se dirigió a la cocina.
- ¡Qué bien huele!-. Dijo con expresión animada.
- Hemos hecho verduras a la parrilla y pastel de limón-. Dijo Harry con una sonrisa.
- ¡Mi cena favorita!-. Añadió ella con asombro.
- Me lo dijo él-. Dijo Harry señalando a Robert. El médico se rió por lo bajo.
- Las damas primero-. Pronunció Robert apartándole la silla a Hermione para que se sentara.
- Gracias-. Dijo ella dándole un beso en la mejilla. Entonces tomó asiento.
La cena transcurrió con normalidad y en un ambiente agradable donde los tres charlaron de cosas divertidas. Al terminar, recogieron todo y se fueron al salón a ver un rato la tele. Robert fue el primero en levantarse y decir…
- Buenas noches.- pero en lugar de subir las escaleras que conducían a los dormitorios, se fue a la entrada.
- ¿No te quedas a dormir?-. Preguntó Hermione siguiéndole hasta la puerta.
- Esta noche no. Mary está enferma.
- ¿Qué le pasa?
- Tiene fiebre. Volveré en cuanto me sea posible.
- No te preocupes, Robert. Tu esposa es lo primero. Dale un beso de mi parte.
- Lo haré. Hasta mañana.
- Hasta mañana. Gracias por todo.
- De nada cariño.
Sin más, el hombre se marchó y Hermione volvió al salón. Media hora después, Harry se levantó del sofá y le dio las buenas noches. Hermione le vio subir las escaleras y se preguntó si realmente dormiría en la invitación de invitados en lugar de con ella. Cuando ella misma subió, una hora después, entró en su dormitorio y vio que él no estaba allí. Entonces fue a la habitación de sus padres y comprobó que estaba vacía. Al llegar a la puerta de la habitación de invitados, la abrió con suavidad y sin encender la luz, se aproximó a la cama. Escuchó la respiración de Harry y supo que había cumplido su palabra.
Saliendo de la estancia en silencio, se dirigió a su dormitorio. Pero nada más tumbarse en la cama, se sintió incómoda. Entonces volvió a salir y entró en la habitación de sus padres.
Al meterse en la cama matrimonial, cerró los ojos y de inmediato, cayó dormida.
Hermione volvió a ver el mismo prado de su pesadilla. Y de nuevo escuchó la voz de sus padres llamándola. Ella corrió hacia donde sonaban las voces y cuando llegó al árbol, le sucedió lo mismo que en el otro sueño: La silueta del asesino apareció y ella volvió a quedarse inmóvil hasta el instante en que él la derribó y se le tumbó encima.
El hombre la amenazó, Hermione forcejeó, intentando apartarle. Pero él era mucho más fuerte. Y mientras la tocaba, ella lloró. Y en su mente, volvió a pedir ayuda a sus padres. Entonces ocurrió algo, la voz de Harry sonó dentro de la cabeza de ella diciéndole…
"No tengas miedo…Puedes con él. Sólo tienes que creerlo. Tú siempre has sido valiente y fuerte, Hermione. Lucha, no te dejes vencer. Él está muerto, no puede hacerte daño."
"Sí que puede"-. Dijo ella en su cabeza-. "Estará muerto para ti, para mí está muy vivo."
"Hazle frente y gánale, Hermione. Yo sé que puedes. Confía en ti. Yo siempre he confiado en ti."
"Y yo en ti, Harry."
"¡A por él!"
Y cuando Hermione escuchó ese grito de ánimo, sintió que se llenaba de valor y rodó, dejando al malo debajo.
- ¡No me harás daño!-. Pronunció furiosa con el pelo flotante, las uñas largas y los ojos amarillos-. ¡Esta vez no!-. Rugió-. ¡Mataste a mis padres, quisiste violarme. Puede que en vida me dieras un miedo terrible pero sé que estás muerto. Porque Harry te mató y yo voy a hacer lo mismo. Voy a matarte…Por segunda vez para ti y espero que ésta sea la definitiva. Porque cada vez que vengas para atormentarme, volveré a matarte. Una y mil veces!
Ella le sujetó la cara y se atrevió a morderle aunque no tuviese colmillos como los vampiros. El asesino aulló de dolor, ella continuó su ataque. Arañó, le tiró del pelo y también le pegó todo lo que pudo ahora que estaba encima de él.
"Véncele Hermione."- dijo de nuevo la voz de Harry-. "Acaba con él y desaparecerá para siempre."
Lanzando un potente gruñido, ella obedeció. Cortando el cuello de ese hombre con una de las uñas de Lipan que ella tenía.
Cuando el asesino dejó de moverse y respirar, Hermione supo que estaba muerto. Entonces rodó otra vez, dejándose caer en la hierba mientras respiraba a velocidad, presa de la adrenalina que sentía.
- Lo conseguí…- dijo derramando lágrimas de alegría-. ¡Lo conseguí Harry!- pronunció mirando al cielo-. ¡Lo he matado, lo he matado! Tú tenías razón… ¡Ya nunca más me hará daño!
Un poco después, miró a donde estaba el psicópata y se dio cuenta que su cuerpo había desaparecido.
- ¡Hermione!-. Pronunció la voz de su madre.
- ¡Mamá!-. Dijo ella poniéndose en pie-. ¡Mamá lo he logrado. He matado a ese hombre!
- ¡Mi niña!-. Añadió su progenitora-. ¡Estoy orgullosa de ti!
- ¡Mamá! ¿Dónde estás?
- Aquí.
- ¡No te veo!
- Espera un poco, cariño.
Hermione obedeció, entonces la vio. Y sus ojos se llenaron de lágrimas.
- Mi pequeña…- dijo su madre abrazándola fuerte.
- Hola mamaíta-. Añadió Hermione llorando de alegría.
- Parece que hace siglos que no te abrazo.
- Yo también lo echo de menos.
- No más que yo a ti, cariño.
- ¿Dónde está papá?
- Si le llamas seguro que viene.
- ¡Papá!- dijo Hermione separándose y mirando al cielo-. ¡Papá ven!
De repente, una luz brillante aterrizó en el prado y cuando se apagó, lo vio.
- Hola princesa.
- ¡Papá!- exclamó Hermione derramando más lágrimas-. ¡Cómo me alegro de verte!-. Dijo ella abrazándole fuerte-. Te he echado de menos.
- Yo a ti también. Deja que te vea-. Pidió él apartándola-. Vaya…has crecido más desde Navidad.
- ¿Ah sí?
- Y se te ve más adulta. Linda…- dijo mirando a su esposa-. Me parece que ya no queda nada de nuestra pequeña.
- Es normal, Charles. Tiene dieciocho años.
- Menudo tipazo se le ha puesto. Seguro que cuando vuelva al colegio, más de uno le pedirá citas.
- Qué va…- dijo Hermione riéndose un poco-. Harry me dijo que tengo admiradores, pero no me dicen nada por miedo al rechazo. Así que no creo que se me declare ninguno.
- Eso podría cambiar si se lo pusieras fácil-. Añadió su madre con una sonrisa.
- ¿Tengo que dejar de ser yo misma para atraer a los chicos?
- No cariño.- dijo su padre-. Tú tienes que ser tú misma siempre. Pero eres demasiado seria y aunque esa seriedad es buena la mayoría de las veces, hay determinados chicos que se sienten intimidados por ella. Porque te ven inaccesible y eso les echa para atrás a la hora de expresar lo que sienten.
- ¿Y qué debería hacer entonces, sonreír a todo chico que se me acerque y me hable? ¿Flirtear con ellos para que piensen que soy accesible? Eso no va conmigo.
- Ni con nosotros-. Dijo ahora su madre-. Pero tu padre tiene razón. Si quieres echarte novio, debes ponerlo fácil. No se trata de que coquetees con todo hombre que se te ponga por delante sino de que te vean como alguien cercano y con el que se sientan cómodos.
- Ah, creo que ya lo entiendo. ¿Queréis que me convierta en Lavender Brown?- preguntó ella con asombro. Sus padres lanzaron una carcajada.
- ¡No!-. Dijo el señor Granger-. ¡Lo que queremos es que te tomes la vida de otra manera! Harry y tú pasasteis años luchando contra Voldemort. Y entendemos que eso os ha impedido tener una adolescencia normal. ¡Y era lógico. Después de todo una guerra tiene prioridad sobre todo lo demás! Pero ahora que él está muerto, ya no tienes que preocuparte de ese tipo de cosas, Hermione. Siempre has pensado en los demás antes que en ti. Antepusiste tus deseos a los del otro…Y eso se cumplió sobre todo en lo que concernía a Harry. Sabemos perfectamente lo mucho que le has ayudado siempre. Incluso en las cosas de clase o los asuntos amorosos. Pero ya es hora de que pienses en ti, hija. Te toca ser tú la prioridad y encontrar tu propia felicidad.
- Tu padre tiene razón. No digo que te vuelvas una egoísta y no te intereses por nadie. Lo que tu padre y yo intentamos decir…Es que tienes que dejar de ocuparte tanto de los demás y pensar más en lo que quieres para ser feliz.
- Lo que yo más quería siempre lo tuve: a vosotros. Y ahora que os he perdido siento que nada será igual. Por mucho que lo intente nunca podré ser del todo feliz. Vosotros erais lo más importante que tenía en mi vida…Y desde que ese hombre os mató, ya no soy la misma.
- Oh cariño…- dijo su padre abrazándola y dándole un beso en el pelo. Hermione derramó lágrimas-. No llores por favor. Sabemos que estás triste desde que morimos. Pero no digas que nos has perdido, porque no es cierto. Puede que no seamos visibles a ojos de los demás. Pero tú sabes que estamos ahí.
- Recuerda lo que decía mi madre-. Añadió la señora Granger-. Cuando perdemos a nuestros seres queridos…
- La mejor forma de hacer que vivan para siempre es no dejar de quererles nunca.
- Cada vez que piensan en ti…
- Te están devolviendo a la vida.
- Eso es.
- Mamá…
- Qué.
- Papá…
- Dime princesa.
- ¡Os quiero. Os quiero mucho!
- Y nosotros a ti-. Añadió su madre abrazándola también-. Por favor no llores más. Sé que nos echas de menos. Pero recuerda que ahora somos espíritus y los espíritus viven para siempre.
- ¿Y por qué sólo puedo veros cuando estoy dormida o pensando en vosotros?
- Porque ya no somos visibles en el mundo físico.
- Pero en las películas, los fantasmas se aparecen a los vivos.
- Es que tu padre y yo todavía no sabemos cómo se hace.
Hermione se rió un poco. Entonces se separó de sus padres y dijo con una sonrisa…
- ¿Me prometéis que os apareceréis cuando aprendáis a hacerlo?
- Lo prometemos-. Dijeron los dos a la vez.
- Y también prometemos que seguiremos protegiéndote aunque tú no puedas vernos cuando estás consciente-. Dijo su padre guiñándole un ojo.
- ¿Perdón?
- Ahora estás dormida, Hermione-. Añadió su madre-. Por eso puedes vernos y tocarnos.
- ¿Puedo preguntaros algo?
- Todo lo que quieras-. Dijo el señor Granger.
- Desde que Harry me mordió, oigo lo que piensa. Pero él no escucha mis pensamientos. Si él y yo tenemos cosas de Lipan…¿Por qué no podemos comunicarnos con la mente si fue él precisamente quien me pasó el Don de la telepatía?
- Porque él no es tan empático como tú, Hermione-. Dijo su madre-. Tú tienes una capacidad de escucha y comprensión hacia los sentimientos de los demás que no posee Harry. No en el mismo grado. Por supuesto que él puede ser comprensivo y atento cuando quiere, pero no muestra por ti la misma atención que tú sí le prestas.
- Yo tengo otra teoría-. Dijo el señor Granger-. Puede que la clave esté, en que él no se lo ha propuesto de verdad. Porque por lo que tú misma nos contaste el año pasado, sabemos que está aprendiendo Oclumancia y eso le posibilita entrar en la mente de los demás. Claro que eso no es lo mismo que la telepatía. La Oclumancia se aprende y la Telepatía no. Se supone que las personas telepáticas nacen con esa habilidad. Igual que los Mediums.
- Yo nunca he creído en los Mediums, papá.
- Ni yo. Pero admito que hay personas con una intuición o sensibilidad más acentuadas que otras y por eso son capaces de percibir cosas que los demás no notan.
- Entonces…- continuó Hermione-. ¿Crees que si Harry quisiera escuchar mis pensamientos…Podría hacerlo?
- Ya sabes lo que dice el dicho…"Querer es poder."
- Pues yo no quiero que escuche todo lo que pienso o siento. A veces tengo pensamientos terribles. Sobre todo cuando estoy furiosa o deprimida.
- Bueno…eso es algo que le ocurre a todo el mundo, hija mía.
- Yo creo que sería chulísimo-. Dijo la señora Granger-. Además de romántico. Eso de que tanto él como tú os pudieseis comunicar con la mente.
- A mí me daría escalofríos-. Dijo Hermione poniendo cara de susto. Sus padres se rieron.
- Si lo dices por las malas experiencias que ha tenido Harry a lo largo de su vida, entiendo que te dé miedo-. Añadió el señor Granger-. Supongo que no sería agradable acceder a los recuerdos traumáticos de tu mejor amigo.
- Pero podría ser bueno-. Dijo la señora Granger-. Después de todo has hecho de psicóloga para Harry más de una vez. Puede que consiguieras curarle los traumas si pudieras conocerlos al verlos en su mente.
- Estoy de acuerdo con tu madre. ¿Nunca has oído eso de que el amor todo lo puede?
- Sí que lo he oído.
- Sería genial que alguien que quisiera realmente a ese chico, fuese capaz de ayudarle a vencer todos los miedos que pueda tener. Y tanto tu madre como yo mismo sabemos que tú siempre le has querido mucho.
- No creo que a Harry le gustase que yo accediera a ese tipo de información. Él es muy reservado para ciertos asuntos, y desde luego no le gusta hablar conmigo de sus malos recuerdos. Cada vez que surge el tema cambia de conversación.
- Tendrás que hacerle entender que reprimir esas cosas le harán más mal que bien, Hermione.
- Pero papá…No quiero invadir su intimidad de esa manera. Aunque curarle los traumas fuese bueno…Él no querrá contármelos. Esa es una puerta enorme que está cerrada para mí y sé que él no quiere abrirla.
- Sí que la abrirá-. Dijo la señora Granger-. Con el tiempo…yo sé que lo hará. Al igual que sé que después de lo del psicópata le has cogido miedo a los hombres…También sé que lo perderás cuando te sientas preparada para superarlo. Y si tú le ganas a eso, Harry encontrará la manera de abrirte esa puerta que tiene cerrada.
- Porque tú eres la persona en quien más confía. Al igual que él es la persona de más confianza para ti-. Dijo el señor Granger.
- Eso es algo que sabemos los dos-. Dijo la señora Granger-. ¿Y sabes por qué, Hermione?
- ¿Por qué, mamá?
- Porque habéis pasado por demasiado juntos, como para no abriros completamente al otro.
- Sigo pensando que siempre habrá cosas que Harry guardará para sí. Al igual que yo tengo cosas que sólo guardo para mí. Ni tan siquiera a vosotros os las cuento.
- Claro…- dijo su padre-. Yo tampoco os cuento todo a mamá y a ti. Pero yo creo lo que ha dicho tu madre y estoy de acuerdo con ella…En eso de que con el tiempo, Harry terminará contándote lo que más le atormenta. Además, cuando las personas liberamos lo que tenemos reprimido, nos sentimos mejor. Y cuando lo hacemos delante de alguien en quien confiamos mucho, nos sienta genial.
- Ahí te doy la razón-. Dijo Hermione-. De todas maneras no pienso presionar a Harry para que me cuente todo lo que le hace infeliz. Tiene derecho a ocultarme lo que quiera.
- Me da la impresión que no entiendes lo que intentamos decirte-. Dijo ahora la señora Granger.
- Sí que lo entiendo, mamá. Lo que no entendéis papá y tú es que hay cosas de la vida de mi mejor amigo, a las que no puedo acceder porque él nunca ha querido contármelas. Y yo respeto eso. Respeto el hecho de que no quiera contármelo todo…Al igual que le respeto a él.
- Más claro imposible-. Dijo el señor Granger.
- De acuerdo entonces-. Añadió la señora Granger-. Respeta a Harry y su intimidad todo lo que quieras o creas oportuno, Hermione. Pero si alguna vez, él decide abrir esa puerta que tiene cerrada…
- Eso no ocurrirá mamá.
- No me interrumpas.
- Perdón.
- Si alguna vez Harry abre la puerta que tiene cerrada…Escúchale y apóyale como lo has hecho siempre.
- ¿Y por qué no iba a hacerlo?
- Porque quizás oigas cosas que te espanten o no te gusten y eso podría hacer que le rechazaras o te apartases de él.
- Eso nunca sucederá.
- Si lo que oyes no te gusta, lo rechazarás, Hermione. Es una reacción normal además de humana.
- Bueno sí, cuando escuchamos cosas horribles es normal que nos dé miedo o que nos apartemos pero yo nunca abandonaré a Harry. Eso es algo que tengo claro desde que él me salvó del Troll. Sé que Harry ha pasado por mucho y que no todo ha sido agradable. Pero yo también he vivido situaciones con él, que asustarían a cualquiera. Y nunca se me ha ocurrido darle de lado o dejarle solo. Me da igual lo espantoso que puedan ser sus recuerdos más traumáticos. Por muy horribles que sean, ninguno de ellos producirá que le abandone. Estaré ahí como lo he estado desde que nos hicimos amigos.
- ¿Sabes una cosa princesa?
- ¿Qué papá?
- Estoy orgulloso de ser tu padre. Y espero que Harry también se sienta orgulloso de ser tu amigo. Porque desde luego es admirable lo leal que eres con ese chico.
- Es que le quiero mucho.
- Lo sabemos-. Dijo la señora Granger-. Al igual que lo sabe él.
- Bueno sí…Me he pasado siete años diciéndoselo…- dijo Hermione riéndose un poco-. Lo raro sería que no lo supiera.
- ¿Algo más?-. Preguntó ahora su padre.
- ¿Cómo superaré el miedo que me da intimar con un hombre? Sólo con imaginar que uno quiera desnudarme y tocarme me da un ataque de nervios.
- Linda…- dijo Charles mirando a su esposa-. A esa pregunta es mejor que respondas tú.
- Creo que…- dijo ella mirando a Hermione-. Superar ese miedo será parecido a lo que pasaste con el psicópata. Hasta que no te enfrentes a él y te convenzas de que puedes ganar, seguirás traumatizada. Desde luego ganar a esa mala experiencia te llevará tiempo. Un trauma de ese calibre no se va de la noche a la mañana, pero es verdad que la clave está en ti, Hermione. Debes querer luchar contra él igual que hiciste hasta vencer al psicópata. Si deseas tener una relación normal con un hombre, tienes que aceptar y permitir que él te toque. Porque el contacto físico es algo esencial en cualquier relación amorosa.
- Aún no estoy preparada para tener una, mamá.
- Cuando quieras tenerla, mentalízate de que tienes que perder tu miedo, Hermione. Si no lo pierdes, siempre estarás asustada y eso no será bueno para ti.
- Y si no logro superarlo… ¿Mi pareja ideal sería un hombre que me quisiera sin importarle que no hiciera el amor con él?
- Exactamente. Y no creo que te resulte fácil encontrar alguien así.
- ¿Pero puede existir?
- Como poder…puede. Pero ese tipo de hombres no son los que más abundan.
- Pues eso no me anima.
- Tampoco quiero que te deprima. Durante años, has sido feliz sin tener pareja. Y si por lo que sea no la encuentras no creo que eso te amargue la vida. Tú siempre has sido una mujer fuerte, independiente y autosuficiente y nunca has necesitado una pareja para sentirte completa o realizada.
- Eso es lo que siempre me habéis enseñado. Y os lo agradezco. Agradezco de corazón que me hayáis inculcado la idea de que no necesito tener a alguien a mi lado para ser feliz. Sé que estando a gusto conmigo misma tengo bastante. Y no todo el mundo es así. Muchas personas se apoyan en otras para tener autoestima. Yo no necesito eso. Tengo la autoestima necesaria para creer que puedo salir adelante sin la ayuda de nadie.
Si vosotros no me hubieseis enseñado a creer en mí, probablemente ahora estaría hundida. Reconozco que me duele inmensamente que os hayan matado. Tengo el corazón roto desde que os vi colgados sin vida de una de las vigas del sótano. Pero ahora me siento mejor. Porque sé que estáis conmigo y que me acompañáis aunque no os vea cuando estoy despierta. Además, os siento. Siento vuestra presencia en todo momento. No os preocupéis, seguiré adelante. Y os prometo que seré feliz. Yo…os quiero mucho. Y me siento orgullosa de ser vuestra hija y de que seáis mis padres.
- Oh cariño…- dijo su madre dándole un abrazo fuerte-. Te quiero tanto…
- Mi niña…- dijo su padre dándole un beso en el pelo-. Yo también te quiero.
- Gracias…
- No mi amor…- dijo su madre-. Gracias a ti. Eres todo lo que deseamos en una hija y más aún. Lamento mucho que no podamos abrazarte cuando estás despierta. Sobre todo porque no nos ves, pero recuerda que a pesar de eso, estamos contigo.
- Lo recordaré.
- Ahora despierta-. Dijo su padre dándole un beso en la frente-. Ya ha amanecido. Debes abrir los ojos y continuar con tu vida cumpliendo tu promesa. Sé feliz, Hermione.
- Lo seré, papá, te lo prometo.
Cuando Harry se levantó, bajo a la cocina. El olor a café recién hecho y pan tostado llenaba la estancia.
- ¡Buenos días!-. Dijo una animada Hermione echando una tostada con mermelada y mantequilla en un plato y sirviéndole zumo de naranja en un vaso-. ¿Qué tal has dormido?-. Preguntó poniéndoselo en la mesa.
- Bien-. Contestó él restregándose los ojos como si no pudiera creérselo-. ¿Y tú?
- Estupendamente-. Añadió su mejor amiga con una sonrisa-. Lo que empezó como una pesadilla terminó con una bonita escena donde pude hablar con mis padres y abrazarles. Así que puedo decir, que tuve un buen sueño.
- ¿De qué iba la pesadilla?-. Preguntó él antes de morder la tostada.
- De lo mismo que la otra vez. El asesino de mis padres volvió a aparecer tirándoseme encima y diciéndome que tenía que dejar hacerme de todo si quería vivir. Al principio estaba aterrada pero entonces oí tu voz diciéndome que tenía que vencerle y eso fue lo que hice.
- ¿Ah sí?
- Lo maté cortándole el cuello con una de mis uñas de Lipan. Entonces él cayó muerto y su cuerpo desapareció. Luego me encontré con mis padres y todo fue bien.
- ¿Y qué fue lo que te dije cuando te hablé en el sueño?
- Lo mismo que cuando estabas despierto: que tenía que enfrentarme a él y vencerle. Luego gritaste "¡A por él!" y al escuchar aquello, fue cuando le planté cara. Harry…
- ¿Sí?
- Gracias.
- ¿Por qué?
- Por todo. Y por darme el valor suficiente para enfrentarme al psicópata.
- Bueno…- dijo mordiendo el último trozo de tostada-. Ya que quieres agradecerme lo útil que soy…- añadió en tono presuntuoso, Hermione se rió un poco-. ¿Por qué no me preparas otra tostada? Tengo un hambre que me muero. Y por cierto…las tostadas te salen riquísimas. No todo el mundo sabe tostar el pan de molde y dejarlo en su punto.
- Hablas como si fueses un tostador profesional.
- Tanto como eso no…Pero tengo experiencia en el tema. Cuando te tiras todo tu crecimiento siendo el cocinero, criado y limpiador hogareño de tus tíos y primo…Llegas a cogerle el punto a las tostadas y cualquier otra cosa del trabajo doméstico.
- Que aproveche-. Dijo ella poniéndole la tostada en el plato-. Supongo que todo aquello debió ser duro para ti-. Comentó sentándose delante de él-. Pero tiene su parte buena. Apuesto a que eres capaz de llevar una casa sin necesitar la ayuda de nadie.
- Lo soy-. Confirmó Harry mordiendo la tostada-. Y lo que menos me gusta es planchar la ropa-. Añadió tras tragar-. Por mucho que me haya pasado toda mi vida planchando…Todavía no le cojo el truco a las camisas. Con las camisetas no tengo problema pero las camisas de manga larga de mi tío…Eran una auténtica pesadilla. Y si hablamos de sus pantalones…Ni te imaginas.
- Sí que me lo imagino. Planchar un pantalón de tela es difícil. Si no lo haces bien, le salen rayas por toda la pierna.
- Y luego te hacen más de un chichón en la cabeza o cualquier otra parte del cuerpo donde quieran pegarte. ¿Me traes el café por favor?
Ella se levantó y le preparó una taza.
- Aquí tienes-. Dijo poniéndola en la mesa-. Siento mucho que te maltratasen de esa manera-. Añadió sentándose ahora al lado de él.
- Yo no pienso sentirlo nunca más. Cuando acabemos el colegio me iré a vivir a casa de mis padres. Buscaré un trabajo en el mundo mágico y haré mi vida allí. Pienso romper todo contacto con las personas de mi vida muggle. Y eso por supuesto, incluye a mis parientes.
- ¿Y yo qué? Soy muggle al cien por cien.
- Tú no formas parte de mi vida muggle, de la que tengo en el mundo mágico sí.
- Ah…Ya sé a lo que te refieres. No puedo formar parte de tu vida muggle cuando tú y yo no nos hemos relacionado en ese mundo jamás. Bueno ahora sí, con todo el asunto de mis padres. Pero antes no. Y eso es culpa tuya.
- ¿Perdón?
- Si hubieses querido venir a pasar el verano conmigo cada vez que te invité, podrías haber tenido una vida muggle distinta a la que tenías con tus tíos y primo. Pero como no querías venir…
- No es que no quisiera, es que no me dejaban salir de la casa, Hermione.
- Mientes. Con Ron has pasado veranos enteros.
- Porque me escapaba.
- No me lo creo.
- Pues es la verdad. Mis tíos siempre odiaron todo lo relacionado con la magia. Lo consideraban igual de anormal y abominable que a mí. ¿Cambiamos de tema?
- No.
- Pues yo no pienso seguir hablando de esto. ¿De acuerdo?
- No, no estoy de acuerdo. Me gustaría que me contaras las cosas que te han dañado, Harry. Puede que te siente bien hacerlo-. Dijo ella recordando lo que le habían dicho sus padres.
- ¿Para qué, para que puedas decirme algo como "oh cuánto lo siento. Pobrecito, lo que has sufrido. ¿Puedo hacer algo por ti?" No necesito tu compasión.
- No pretendo darte esa impresión, sólo quiero que te abras a mí. Siempre hemos podido hablar de cualquier cosa.
- De esto no quiero hablar, Hermione. Y no voy a darte más detalles de los que ya has oído. "Puede que no lo soportaras."- pensó él en su mente.
- Sí que lo soportaría-. Dijo ella con la voz.
- Deja de escuchar mi mente.- pronunció molesto.
- ¡No puedo aunque lo intente. No es culpa mía que sea capaz de oír lo que piensas. Y si tanto te molesta, no haberme mordido!
- ¡Si hubiese sido yo mismo jamás me habría atrevido a hincarte el diente. Pero el caso fue que era mi parte Lipan quien te atacó. Y encima no lo recuerdo! ¡Deja ya de sacar el tema, Hermione. Me dijiste que te ataqué, te mordí y me bebí tu sangre. Lo tengo claro en la memoria. No es que me sienta orgulloso de haberte hecho eso, pero ya te pedí perdón en su momento! ¿Qué más quieres de mí?
- No quiero nada de ti, Harry. Lo único que yo he querido siempre, ha sido tu amistad. Y eso lo tengo desde hace siete años. Siento mucho haberte disgustado. Por favor…No te enfades conmigo. Me da un miedo horrible que te transformes ahora. Y sueles cambiar a Lipan cuando estás furioso…
- Furioso no me siento, enfadado sí.
- Pues te está empezando a cambiar el color de los ojos…
- ¿Y cómo son?
- Amarillos.
- A ti también se te ponen así cuando te enfadas mucho.
- Ahora no quiero enfadarme. Y tampoco que lo hagas tú. Por favor…Haz lo posible por no transformarte. No estoy en condiciones de enfrentarme a tu aspecto Lipan.
- ¿Y cuándo lo estarás?
- ¿Perdona?
- Si me transformase aunque no estuvieras delante…Podrías encontrarte conmigo y si eso sucediera… ¿Qué harías, quedarte sin reacción como te sucedió cuando aquel hombre te atacó en el sótano?
- Quizás sí.
- ¿Y si me pusiera a matar gente o incluso a devorarla?
- No digas disparates.
- ¡De disparates nada. Podría ocurrir. Después de todo me estoy convirtiendo en monstruo. Y los monstruos hacen ese tipo de cosas!
- Tú no eres un monstruo, Harry. Sólo un chico que fue arañado en una pierna por uno.
- ¡Pero tengo cosas de ese animal. Me atrae la sangre y soy capaz de atacar a personas. Tú misma lo dijiste!
- No debería haberlo hecho.
- ¿Cómo dices?
- No debería haberte contado nada de eso. Ahora ese recuerdo te atormenta y te está afectando. Lo siento mucho, de verdad.
- Yo sí que siento haberte mordido. Pero ya no puedo cambiarlo…
- No quiero que lo cambies, Harry. Después de todo tiene su parte buena.
- ¿Ah sí?
- Yo también tengo cosas Lipan. Así que podríamos decir…Que en cierta manera somos iguales.
- Tienes razón-. Dijo sonriendo y sintiéndose aliviado-. Aunque la verdad es que los ojos amarillos, el pelo flotante y las uñas largas no te sientan bien.
- ¿Me estás llamando fea?
- Cuando te salen las cosas Lipan no estás guapa precisamente.
- ¡Como si tú tuvieses buen aspecto siempre! ¿Serás idiota?
- Jooooojojojojojojo.
- ¡No pienso hacerte más tostadas!
- ¡Da igual, se me ha quitado el hambre!-. Él siguió riéndose.
- ¡Subnormal!
- Me encanta cuando te pones así. Estás tan graciosa…
- ¡Imbécil!
- Yo diría que resultas incluso sexy.
- ¡Sigue tocándome las narices y verás lo sexy que te resulto cuando te haga vomitar la tostada del puñetazo que voy a darte!
- ¡Guapa!
- ¡Que te calles!
- ¡Bonita!
- ¡Déjame tranquila!
- ¡Tía buena!
- ¡Ayyy!
- ¡Juajua…Juajuajuajuajuajuajua!
- Grrrrrrrrr
- Ay Hermione…- dijo él limpiándose una lágrima repentina por el ataque de risa que tenía-. Eres única en tu género-. Añadió liberando las últimas carcajadas-. No hay otra como tú en todo el planeta, te lo aseguro.
- ¡Vete a tomar por…! Mejor no lo digo. ¡Pero te vas de todas formas!
Harry lanzó otra carcajada y mientras lo hacía, Hermione salió de la cocina mascullando cosas por lo bajo. Con lo cuál, él se rió más. Cuando consiguió tranquilizarse se fue a buscarla.
La encontró en el salón, sentada en el sofá, leyendo una revista.
- Hola...- dijo él canturreando. Ella pasó otra página-. ¡Hola holaa!-. Intentó de nuevo. Hermione siguió ignorándole. Entonces Harry tuvo una idea: sin hacer un solo ruido, se colocó tras el sofá, se inclinó hacia delante, puso una cara que daba miedo y colocando su rostro delante de la cara de su mejor amiga dijo…- ¡Búú!
- ¡Ahhh!-. Gritó asustada. Él se rió con ganas-. ¡Por Dios eres insufrible!-. Exclamó Hermione soltando la revista y levantándose del sofá.
- ¡Si sólo ha sido un sustillo de nada!-. Dijo Harry muerto de risa-. ¿Pero dónde vas ahora?-. Cuestionó al observarla salir del salón.
- ¡A donde me dé la gana!-. Contestó Hermione llena de rabia-. ¡Y no se te ocurra seguirme!-. Pronunció con el pelo flotante y los ojos amarillos-. ¡Como no me dejes tranquila, te voy a partir la cara!
- Inténtalo-. Pronunció Harry corriendo tras ella y cortándole el paso.
- Apártate-. Dijo Hermione seria.
- No-. Contestó él desafiante.
- Si no te quitas de en medio, te voy a dar un rodillazo en tus partes nobles y eso hará que te caigas de golpe. Porque como se suele decir…"Duele un huevo". Aunque sé de sobras que más bien te duele en los dos.
- Como se te ocurra pegarme, te voy a devolver el golpe. Y luego veremos a quién de los dos le duele más.
- Déjame salir Harry.
- No.
- ¡Que te muevas!
- Muéveme tú si tan fuerte te crees.
- ¡Pero qué pasa contigo!
- Nada.
- ¡A qué viene esta actitud!
- Yo diría que sólo respondo a lo que tú misma has provocado.
- ¡Pero si has sido tú el primero en tocarme las narices. Primero en la cocina y ahora en el pasillo!
- Perdona pero no, la primera persona en tocar las narices fuiste tú, Hermione.
- ¡No es cierto!
- Deja de gritarme o verás una parte de mí que no te va a gustar.
- ¿Me estás amenazando?-. Preguntó parpadeando de asombro.
- Avisando, que es distinto-. Dijo Harry chuleándole claramente.
- ¡No te aguanto!-. Pronunció Hermione dándole un empujón para quitarle de en medio. Harry se tambaleó un poco, luego recuperó el equilibrio y se dio cuenta que ella no estaba a la vista.
- ¡Hermione!-. La llamó gritando-. ¡Será mejor que te escondas bien porque como te encuentre…!
- ¡Ay madre!-. Dijo ella por lo bajo y echando a correr para ocultarse lo antes posible-. "¿Pero qué le ocurre?"- pensó mientras se escondía en el armario de sus padres-. "¿Por qué está tan furioso? No lo entiendo"-. Ella se agachó hasta quedar sentada en el suelo. Por fortuna, el armario estaba lleno de prendas y eso la tapaba bastante bien.
Hermione se encogió todo lo posible, echándose prendas encima para camuflarse. Ella se sintió igual que ET escondido dentro del armario de los juguetes. Aunque con una diferencia, ET estaba a la vista porque fingía ser un muñeco. Ella no. Sólo estaba escondida porque tenía miedo. Y aquella sensación no le gustaba en absoluto.
Mientras los minutos pasaban, Hermione escuchó cómo la llamaba Harry por distintas partes de la casa. Oyó también cómo la buscaba por toda la planta baja. Después, le escuchó subir corriendo las escaleras y supo que tarde o temprano, la encontraría.
- "¿Qué hago qué hago?"- pensó llena de nervios y temblando de pies a cabeza-. "¿Y qué pasará cuando me encuentre? ¿Me morderá, me matará, me comerá viva? Seguro que se ha transformado. ¡Y seguro que me da más miedo que el psicópata! ¿Qué puedo hacer? ¡Si yo no puedo con él. Cuando es Lipan me supera en fuerza! ¿Cómo salgo de ésta?"
Ella derramó lágrimas en silencio absoluto. Y de repente, se le cortó la respiración cuando escuchó cómo los pasos de Harry entraban en el dormitorio.
Por una rejilla de las puertas del armario, Hermione vio que él no se había transformado. Pero los ojos amarillos estaban ahí y eso no la tranquilizaba.
Harry registró la habitación matrimonial. Miró incluso debajo de la cama. Y cuando él caminó en dirección a la salida, se dio la vuelta y se quedó contemplando el armario.
Hermione sabía que la encontraría. Unas prendas caídas no formaban un bulto y el cuerpo tapado de ella sí.
- Hermione…- dijo él canturreando al abrir las puertas del armario-. ¿Estás aquí?-. Añadió apartando las prendas que estaban colgadas-. Al parecer no-. Pronunció decepcionado.
Ella se sintió aliviada pero al oír cómo Harry pensaba…
- "¿Ropa caída en una esquina? Qué raro. Si yo ordené el armario y no dejé nada tirado."
Sintió que se le helaba la sangre, porque ya no había manera de ocultarse. Harry apartaría las prendas y la descubriría y entonces…
- "Por favor que no me haga daño, por favor no…"- pidió ella en su cabeza mientras lloraba sin hacer ruido.
Harry se agachó delante de las prendas, lanzó dos o tres tras su espalda y al ver un poco de pelo castaño…Sonrió y la agarró de la cintura.
- ¡Te pillé!-. Dijo triunfante. La reacción de Hermione fue gritar, empujarle y salir corriendo-. Maldición…- dijo Harry en el suelo y poniéndose en pie-. ¡Hermione!- gritó de nuevo al salir de la habitación-. ¡Da igual lo mucho que te escondas. Volveré a encontrarte. Tu casa no es Hogwarts. Aquí no existen pasadizos secretos!
- "Ya lo sé"-. Pensó ella en su cabeza mientras bajaba las escaleras a toda velocidad-. "Por eso mismo no voy a esconderme. Lo que pienso hacer es marcharme de casa. Puede que vuelva dentro de un rato. A lo mejor te has calmado."
Al escuchar los zapatos de ella bajar corriendo las escaleras, Harry corrió también hacia allí, pero al llegar, la vio a punto de alcanzar la entrada.
- "¡No te escaparás!"- dijo él en su mente.
En sólo segundos, Hermione abrió la puerta, escuchó el sonido que hizo Harry al saltar desde las escaleras al suelo y vio con total claridad cómo aterrizaba él delante de sus ojos marrones.
- Ya no podrás escapar-. Dijo poniéndose en pie. Hermione no fue capaz de articular palabra, de la impresión que acababa de llevarse tras visionar cómo había saltado por encima de ella para cortarle el paso-. ¿A dónde ibas, mmm?-. Preguntó Harry aún con los ojos amarillos pero sin amenaza en la voz.
- A…Afuera-. Logró balbucear ella con claro nerviosismo.
- ¿Por qué, se ha escapado Crookshanks?-. Preguntó él dando un paso hacia Hermione. Ella dio otro hacia atrás.
- Só…Sólo quería…tomar el aire.
- Eso es mentira-. Él dio otro paso hacia ella. Hermione se quedó quieta-. Estabas huyendo. ¿Verdad?-. Hermione tragó saliva-. Huías de mí. ¿Es que te doy miedo?
- Ssí-. Reconoció su mejor amiga a sólo dos pasos de él.
- ¿Por qué?-. Dijo Harry dando otro paso hacia ella-. ¿Es que acaso crees…que te haría daño?
- Ya me lo hiciste una vez-. Contestó Hermione aún sin lograr tranquilizarse.
- Y ahora…- dijo él dando el último paso que le quedaba para alcanzarla-. ¿También crees que te lo haré?
Hermione asintió.
- Pues estás equivocada-. Dijo Harry agarrándola y tirando de ella. Entonces la encerró en un fuerte abrazo. Hermione tembló-. Cómo puedes creer que te haría daño-. Dijo al oído más cercano de ella-. Mientras sea yo mismo, jamás te lo haré.
- A…Ahora no e…no eres tú mismo Harry. Titie…Tienes los ojos amarillos.
- Pero no estoy furioso.
- Enfadado sí…
- No me gustó que me empujaras, ni que salieras corriendo. Ni tampoco que te escondieras de mí.
- Te…Tenía miedo.
- ¿Por qué? Sólo estaba jugando.
- Yo no…no me llevé esa impresión.
- Lo siento. Siento mucho haberte asustado. Por favor…deja de temblar.
- Es que…
- Tranquilízate…- dijo con voz suave-. No voy a hacerte daño. Te lo prometo.
- Deja… que me mueva. Quiero mirarte a los ojos.
- ¿Para qué?
- Necesito verlos.
Harry se apartó de ella dando dos pasos atrás. Hermione le miró y vio que el amarillo estaba desapareciendo.
- ¿Todo bien?-. Preguntó él con curiosidad. El último rastro de amarillo se fue y el esmeralda que había heredado él de su madre, ocupó su lugar.
- ¡Ahora sí!-. Dijo Hermione sonriente y abrazándose a él-. Vuelves a ser tú…- pronunció mirándole a los ojos-. Y cuando eres tú mismo no me das ningún miedo.
- A mí tampoco me lo das.
- ¿Ni si quiera cuando me ves con las cosas de Lipan?
- Reconozco que impresionas. Pero no creo que me quites el sueño. He visto cosas muchísimo peores.
- ¿Por ejemplo?
- A mi tío Vernon en calzoncillos, entrando en el cuarto de baño.
Hermione se rió con ganas, él la miró encantado de verla animada.
- A veces tienes unos golpes buenísimos-. Dijo ella cuando dejó de reírse-. Y el de antes ha sido genial.
- Pues era verídico.
- No lo dudo.
- Oye Hermione…
- ¿Qué Harry?
- Gracias por el abrazo.
- De nada.
- ¿Puedo devolvértelo? Como dijiste que ya no íbamos a intimar más…No sé si puedo abrazarte. Los abrazos también pueden considerarse íntimos.
- Según en qué circunstancia.
- ¿Por ejemplo?
- No pienso ponerte ninguno, tú sabes perfectamente a lo que me refiero.
- Aguafiestas…
Hermione rió por lo bajo.
- Venga Harry, abrázame si quieres.
- ¡Claro que quiero porque voy a darte un abrazo tía Petunia!
- ¿Eh?
- ¡Ya verás!-. Dijo riéndose. De repente cruzó las manos en la espalda de Hermione y tiró de ella hasta pegarla a su cuerpo. No contento con eso, empezó a apretarla mientras decía imitando la voz de la mujer…- ¡Pero qué cosita más linda!- y le daba besitos en la parte superior de la cabeza haciendo ruidos exagerados en cada beso.
Hermione se partió de risa aunque una parte de ella se sentía agobiada porque Harry cada vez la apretaba más. Era como si la estuviera estrujando.
- ¡Bonita!-. Dijo dándole otro beso sonoro-. ¡Eres la cosita bonita de mamá! ¿A que sí?
- Juajua…¡Juajuajuajuajua! ¡Ya basta por favor. Me vas a romper!
- Eso mismo pensaba yo cuando veía a mi tía hacerlo con Dudley-. Dijo Harry apartándose de ella-. Aunque claro, contando con lo gordo que estaba mi primo, dudo mucho que su madre pudiera partirlo por mucho que lo estrujara. ¡Le faltaban manos para abarcar a su hijo!
Hermione se rió más aún. Cuando logró calmarse, se acercó hasta Harry, le dio un beso en la mejilla y dijo…
- Gracias.
- De nada-. Dijo él sonriendo-. Perdona por haberte asustado. Siento haberte dado miedo y que por eso te escondieras en el armario.
- Ya está olvidado. Perdona tú el haberte empujado. Aunque te lo merecías.
- Sí, me puse algo chulo contigo.
- Detesto que los chicos hagan eso.
- Acabo de enterarme.
- ¿Te apetece hacer algo fuera de casa?
- Ahora mismo no. Estoy cansado con tanta carrerita como me di para encontrarte.
Hermione se rió un poco.
- La verdad es que yo también estoy cansada.
- ¿Y a ti qué te apetece?
- Leer.
- Qué novedad-. Dijo Harry rodando los ojos. Hermione volvió a reírse-. Ah, olvidé decirte que el otro día escribí a McGonagall y la puse al día de todo lo de tus padres. La dire me respondió que le alegraba saber que todo iba bien y que esperaba que volviésemos pronto al colegio. Aunque al paso que vamos, terminará el curso y no podremos graduarnos y a ti te dará un infarto del disgusto.
- No creo que eso suceda. Aprecio demasiado mi vida como para querer que me dé un infarto. Aunque entiendo por qué lo dices. La verdad es que todo esto se está alargando mucho. Pero no creo que termine junio sin que volvamos al colegio. Estamos en la segunda semana de mayo, Harry, aún nos queda todo junio para graduarnos. Estamos a tiempo, no te preocupes.
- Si yo no me preocupo. La maniática de los estudios siempre has sido tú.
- Porque me importa mi formación. Un buen expediente académico te abre las puertas de cualquier carrera.
- Ya lo sé.
- ¿Has pensado ya lo que estudiarás cuando terminemos Hogwarts o piensas trabajar sin hacer estudios superiores?
- Antes quería ser Auror, pero ya que Voldemort está muerto y los Mortífagos que sobrevivieron están en Azkaban…No creo que queden muchos delincuentes peligrosos en el mundo mágico. Así que…No, no he pensado a lo que me dedicaré. Lo mismo me hago jugador profesional de Quidditch. Tengo varias ofertas…- dijo haciéndose el interesante.
- Seguro que sí-. Añadió ella siguiéndole la corriente-. Ginny también quiere dedicarse al Quidditch profesional. Una vez me dijo que le encantaría ser de las Arpías. Es su equipo favorito.
- Algo me dice que entrará sin problemas.
- Noto el doble sentido en esa frase y la verdad es…que te doy la razón. Es bastante arpía cuando quiere.
- Aunque esté buenísima.
- Sí, hay que reconocerlo. Es guapa, atractiva y sabe perfectamente cómo atraer la atención de cualquier chico.
- No creo que eso le sirva de mucho, cuando vean lo bicho que puede llegar a ser, seguro que le pierden el interés.
- Pues tú no se lo perdiste hasta que te llamó horripilante.
- Porque antes de ese momento, no me sentí despreciado por ella. Me voy a ver la tele.
- Pues yo iré a la cocina. Quiero aprender una receta nueva.
- ¿De qué?
- Un postre que hacía mi madre y que a mí me encanta.
- ¿Cuál es?
- Crocanti de chocolate.
- Sé hacerlo. ¿Quieres que te enseñe?
- ¡Sí!-. Dijo dando dos palmaditas de contento-. ¿Es difícil?
- Para ti no.
- Gracias por el voto de confianza.
- De nada.
Una vez en la cocina y preparado los ingredientes, Harry y Hermione se pusieron los delantales y comenzaron a elaborar el postre.
- Primero…- dijo él- lávate las manos.
- Las tengo limpias.
- ¿A ver?- cuestionó Harry como si las examinara concienzudamente, Hermione se rió un poco-. Limpísimas-. Dijo él soltándole las manos-. Entonces empezamos. Lo primero que tienes que hacer, es batir los huevos y luego echarles una cucharita de vainilla líquida.
- Vainilla líquida no tengo. ¿Sirve en rama?
- Sí aunque la líquida tiene más sabor. Tendrás que rallarla para que quede lo más fina posible.
- De acuerdo. ¿Qué más?-. Cuestionó ella cuando hubo terminado.
- Tienes que triturar las almendras fritas para que queden pequeñitas. Como las que te ponen en las bolas de helado.
- Comprendido.
Hermione sacó la batidora de varilla eléctrica y un poco después, ya tenía las almendras listas.
- ¿Ahora qué, Harry?
- Haré el chocolate. Tú ve haciendo lo que sigue. Está todo explicado en la página 15.
Hermione agarró el libro de postres, buscó la página y leyó lo que aún quedaba por hacer.
- ¿Puedes hacerlo sola?-. Preguntó Harry dándole vueltas al chocolate para evitar los grumos.
- Sí, no es complicado.
Un rato después, Hermione había terminado. Harry metió la cuchara de madera en el chocolate, sacó un poco, sopló y se lo dio a probar.
- Buenísimo-. Dijo ella chupando la cuchara. Él se rió.
- Tendré que coger otra.
- No habérmela dado.
- Glotona…
Hermione se rió por lo bajo, luego lavó la cuchara.
- Necesito un molde redondo.
- Toma-. Dijo ella tras sacarlo de un armario-. ¿Algo más Harry?
- Tenemos que echar el relleno en el molde, cubrirlo de chocolate, adornarlo con las almendras y luego congelarlo todo.
- Sujeta tú el cazo del chocolate y yo haré el resto.
Hermione hizo todo perfectamente, a Harry no le extrañó. Después, ella echó el chocolate que había sobrado en un vasito, le puso leche, lo movió con una cuchara y se lo bebió.
- Acabo de descubrir que te encanta el chocolate-. Dijo él sonriendo.
- Y sólo has tardado siete años en fijarte…- dijo Hermione sonriendo también-. Me pregunto cuánto tardarás en observar el resto de cosas que me gustan. Puede que cuando seamos ancianos termines de aprenderlas.
- Oye no exageres tanto. Reconozco que no siempre me fijo en tus cosas, pero ya sé mucho de lo que te gusta.
- Ponme un ejemplo.
- La lectura.
- Eso lo saben hasta en Hogwarts. Otro.
- Lo perfeccionista que eres en todo lo que haces.
- Ron se dio cuenta cuando aprendimos a hacer el Wingardium Leviosa en primer curso.
- También te gusta tener el control de todo y te pones nerviosa cuando algo no sale como esperabas.
- Eso va con mi personalidad, no con lo que me gusta.
- Te gusta dar órdenes a todo el mundo, sobre todo a mí.
- Porque sé que me harás caso aunque al principio parezca que no.
- También te gustan los gatos, por algo te compraste a Crookshanks.
- Te voy a dar el premio a la elocuencia.
- Anda y vete a tomar viento.
- No lo estás haciendo bien, Harry.
- No todos somos tan perfectos y observadores como tú, Hermione.
- ¿Ya te has mosqueado? Últimamente estás de lo más irascible. ¿Eh?
- Qué puedo decir…Tengo un monstruo dentro. En algo se tiene que notar. ¿No?
- Lo del Lipan no tiene nada que ver con esto. Y tú lo sabes de sobras. La única realidad es, que Robert tenía razón. Yo te presto muchísima más atención que la que tú me prestas a mí.
- ¿Y ahora lo descubres?
- Harry…No me toques las narices. ¿Quieres? No tengo ganas de discutir.
- ¡Si no estoy discutiendo!
- Intentas provocarlo y no pienso seguirte el juego.
- Me voy a ver la tele.
- Pues bueno.
- Ahí te quedas, señorita mosqueona.
- ¡Y encima me deja como si yo fuese la mala!-. Dijo Hermione cuando se quedó sola en la cocina-. ¡Hombres!-. Dijo con fastidio-. ¡Deberían venir con libro de instrucciones!-. Exclamó frustrada. Entonces decidió pensar en otra cosa y se puso a limpiar lo que habían ensuciado.
Cuando Hermione terminó de recoger la cocina, se fue al salón y vio a Harry sentado en el sofá viendo el canal deportivo. Ella decidió estar sola un rato. Entonces subió las escaleras y entró en su dormitorio.
Tras pasar una hora escribiendo en su diario, lo cerró con llave y lo metió en un cajón de su mesita de noche. A continuación se acercó a la librería pero no fue capaz de escoger nada.
- Tendré que comprarme libros nuevos-. Dijo sentándose en su cama-. Los de allí los tengo muy vistos. ¿Y ahora qué? Me muero de aburrimiento.
Toc toc…se escuchó en su puerta.
- ¿Hermione?-. Preguntó Harry al otro lado-. ¿Puedo pasar?-. Ella le abrió.
- ¿Necesitas algo?
- No, es que estaba aburrido.
- ¿Te apetece dar un paseo, Harry?
- ¿Dónde quieres ir?
- Al banco. Acabo de acordarme que mis padres me dijeron en su testamento, que debía ir al banco que está cerca de casa y preguntar por el Señor Jenkins. Por lo visto ese hombre tiene algo para mí.
- ¿Y no sería mejor que fueses sola?
- Sí pero prefiero que me acompañes.
- ¿Te da miedo ir al banco?
- Claro que no. Pero a ti no te gusta estar solo y si no me acompañas solo es como te quedarás. Ahora que, si te da igual, me marcho sin ti y tan contentos.
- Te acompaño. No vaya a ser que te pierdas por el camino…
- Serás…
- ¡Venga vamos!-. Dijo él riéndose.
- ¿Por qué te gusta tanto sacarme de quicio?
- Porque es divertido. Antes no sabía que podía hacerlo. Pero en lo que llevamos de mañana, me has dado varias muestras de ello. Y enfurruñada sin tus cosas de Lipan estás muy graciosa.
- Eso ya me lo dijiste.
Sin más que añadir, salieron de la casa.
Cuando Hermione entró en el banco y preguntó por el Señor Jenkins, le indicaron dónde estaba su mesa y antes de llegar a ella, el hombre se le acercó.
- Buenos días, señorita Granger-. Dijo amablemente-. Soy Gregory Jenkins, el encargado de la cuenta de sus padres y también el que le mostrará su caja de seguridad.
- ¿Mis padres tienen una caja de seguridad?
- En efecto. La contrataron hace un año. Justo después de hacer su testamento. Ellos me contaron que le dejarían una llave junto a la carta del testamento.
- La tengo en el bolsillo de mi abrigo.
- ¿Podría enseñármela, por favor?
- Aquí tiene.
- Sí, es la que abre la caja de seguridad. Pero antes de bajar al sótano donde están las cajas, tiene usted que firmar unos documentos acreditando su identidad.
- Por supuesto.
- Por favor, acompáñeme.
- Sí señor.
Tras terminar con todo lo que el hombre le pidió, ella y él se levantaron y tomaron el ascensor. Una vez en la planta baja, el señor Jenkins se acercó a una verja, metió un código y la puerta se abrió.
- La acompañaré hasta la caja. Luego cerraré la puerta unos minutos y esperaré fuera para que usted pueda ver en total privacidad, su contenido. Si quiere vaciarla, está en su derecho.
- Gracias por la información, señor Jenkins.
- De nada. Tiene diez minutos-. Dijo el hombre ya frente a la puerta-. Luego abriré y si no quiere que vea lo que esté haciendo, le aconsejo que cierre la caja antes de que se cumpla el tiempo.
- Así lo haré.
Una vez sola, Hermione metió la llave y extrajo la caja. Ella la apoyó en una mesa y la abrió. Se quedó de piedra cuando vio su contenido: Fotos de sus padres con ella recién nacida en la habitación del hospital, joyas de su madre, los objetos favoritos de su padre, un álbum de fotos que ella jamás había visto antes y que tenía fotos de sus abuelos paternos y maternos, así como una bolsa con toda su ropita de bebé que estaba cuidadosamente doblada. También encontró un sobre algo abultado y cuando lo abrió, dejó caer su contenido en la mesa y pudo ver un collar de oro con un guardapelo. Hermione lo abrió y vio las fotos de sus padres de adolescentes.
Ella sabía que el guardapelo era el que siempre le había visto a su madre. Emocionada, dejó caer una lágrima y siguió mirando el resto de cosas. Lo último que encontró fue un cheque firmado por su padre por valor de dos millones de libras. Hermione tuvo que sujetarse a la mesa para no caerse de culo al suelo. ¡De repente era rica! ¿Pero cómo era posible si sus padres nunca fueron ostentosos ni personas amantes del lujo?
"Eran dentistas."- pensó ella en su mente-. "Y los dentistas siempre ganan mucho dinero. Aunque algo me dice que los dos millones no son de sus ganancias sino de lo que han ido ahorrando a lo largo de los años."
- ¿Señorita Granger?-. Preguntó el señor Jenkins abriendo un poquito la puerta pero sin asomar la cara-. Le queda un minuto.
- Gracias señor. Voy a vaciar la caja. ¿Tendría usted una bolsa?
- En seguida se la traigo.
Un poco después, el hombre volvió y entró en la habitación de las cajas. Hermione había ocultado las cosas poniendo el abrigo encima. Ella le dio la caja vacía al señor Jenkins y él le dio la espalda para que pudiese guardar sus pertenencias en la bolsa con total privacidad.
- De todo lo que he encontrado, sólo le diré una cosa, señor Jenkins. Hay un cheque firmado por mi padre, por valor de dos millones de libras. Ahora mismo no necesito cobrarlo, pero si algún día quisiera disponer de ese dinero… ¿Existe alguna condición especial o requisito que yo deba cumplir?
- Ser mayor de edad. Y por los datos que he visto antes de usted, ya lo es.
- Sí señor.
- ¿Alguna otra pregunta, señorita Granger?
- No.
- ¿Ha terminado ya de guardar sus cosas?
- Sí.
- Entonces podemos irnos.
- Espere. Necesito que vuelva a dejarme sola. Quiero dejar algo en la caja.
- Por supuesto.
Hermione volvió a guardar el cheque millonario, cerró la caja y esperó a que el señor Jenkins abriese la puerta.
- Señor Jenkins…- dijo ella ya dentro del ascensor-. ¿Qué ocurriría si de repente robasen el banco y vaciasen las cajas de seguridad?
- Esperemos que eso no suceda.
- Pero si ocurriese...
- El banco tendría que conseguir todo lo robado y devolvérselo a sus clientes. Claro que eso no se logra siempre. Porque hay veces que en las cajas de seguridad hay objetos personales que son antiguos y no se pueden reponer. Sobre todo si los objetos son centenarios o artesanales. No siempre se encuentran personas que sepan hacer duplicados. Y si eran objetos de diseño exclusivo desde luego es imposible.
- Entiendo señor. Si yo por ejemplo dejase un collar en la caja de seguridad… ¿Usted tendría que buscarme otro igual?
- Sí señorita o encargar un duplicado del mismo.
- ¿Y si fuese un cheque?
- Le daríamos otro. El contenido de las cajas es privado, pero el banco sabe lo que hay en cada una de ellas. Tenemos que tener un inventario de todas las cajas de seguridad. Es una norma del banco.
- Eso me da tranquilidad.
- Bueno ya hemos llegado-. Dijo el señor Jenkins metiendo la llave para abrir el ascensor-. Mi labor con usted ha terminado pero si alguna vez vuelve a necesitar mis servicios, estoy a su entera disposición, señorita Granger.
- Muchas gracias, señor Jenkins. Ha sido usted muy amable.
- Igualmente. Que pase un buen día.
- Lo mismo le deseo, señor.
- ¿Todo bien?-. Preguntó Harry cuando ella volvió a la zona normal del banco.
- Genial. ¿Volvemos a casa?
Ellos volvieron al hogar Granger dando un paseo. Nada más entrar, ella se fue al teléfono y llamó a Robert.
- ¿Cómo está Mary?-. Fue lo primero que preguntó Hermione cuando le saludó.
- Peor-. Dijo su médico de toda la vida-. La fiebre no le baja, estoy preocupado. Voy a llevarla al hospital.
- Te veré allí.
- No cariño-. Dijo el hombre con voz afectada-. Te lo agradezco, pero quiero estar solo con mi esposa. Si ocurre lo peor, prefiero llorar solo que acompañado.
- Pero Robert, quiero a Mary tanto como a ti. Por favor, déjame acompañarte.
- Esta vez no, Hermione-. Sin más el hombre colgó el teléfono y ella derramó lágrimas.
- ¿Qué pasa?-. Preguntó Harry al entrar en el salón y ver cómo el cuerpo de su mejor amiga temblaba junto al teléfono.
- Nada-. Dijo Hermione intentando calmarse.
- Estás llorando a mares y todo tu cuerpo tiembla. Eso sólo te pasa cuando sufres mucho-. Dijo Harry delante de ella.
- La esposa de Robert está enferma. Tiene mucha fiebre y no le baja. Robert la va a llevar al hospital y no me deja acompañarle. Dice que si Mary muere prefiere llorar solo que acompañado. ¡Pero yo quiero estar allí, Harry. Ese matrimonio siempre ha estado conmigo y mis padres. Me conocen desde que nací. Me han acompañado toda mi vida y ahora ella está mal y Robert no me deja verla y es injusto!
- Entiendo que te afecte, pero también entiendo a Robert. La gente suele decir que es mejor compartir el dolor que pasarlo solo, pero comprendo que él quiera llorar a su esposa en privado, Hermione. Cuando Sirius murió, yo me puse histérico. Pero los que estaban conmigo en el Departamento de Misterios me sacaron de allí porque aún combatíamos. Cuando todo terminó y volvimos al colegio, recuerdo que me derrumbé en cuanto estuve solo y la verdad fue que me sentó mejor llorar en privado que delante de los demás.
- Es verdad-. Dijo ella limpiándose las lágrimas-. A veces sufrimos tanto, que no nos apetece compartirlo. Cuando te sientes roto, no te consuela nada ni tampoco nadie. Lo que te apetece es descargar tu pena en total privacidad y si tienes compañía, te molesta. No lo dices pero…es cierto. Recuerdo que al ver a mis padres muertos en el sótano, yo también me puse histérica, luego me desmayé. Hagrid me cogió en brazos y me sacó de allí a toda velocidad. Por supuesto que agradezco no haber estado sola en aquel momento, pero también me habría gustado estarlo. Fue como si él me hubiese robado ese momento de intimidad. Aunque entiendo que era mejor para mí no estar sola.
Si nadie me hubiese sacado de allí…No sé lo que habría sido de mí. Quizás yo también habría muerto. Podría haberme suicidado o sufrido un infarto. Nunca lo sabré, lo que sí sé es que no me gustó que Hagrid me acompañara porque sé que él lo pasó mal cuando me vio sufrir. Y a mí no me gusta que sufra por mi culpa. Hagrid tampoco soporta verme sufrir. Le he visto llorar al verme llorar a mí. Es un hombre tan bueno y sensible…Y tiene una capacidad asombrosa para entender el sufrimiento de cualquier persona o criatura.
Harry asintió, dándole la razón.
- Él siempre me ha querido mucho…- continuó Hermione-. Realmente nos quiere a los tres mucho, Harry. Pero sé que su favorito siempre has sido tú. Y es normal, porque él fue la primera persona en conocerte y decirte que eras mago. Y también el primero en regalarte una tarta de cumpleaños. Incluso se presentó en el faro donde tus tíos te habían llevado para evitar que llegasen más cartas de Hogwarts a su casa. Lo sé porque el mismo Hagrid me lo contó hace tiempo. Comprendo perfectamente que seas tan especial para él al igual que entiendo que el propio Hagrid es muy especial para ti.
- Sí que lo es-. Confirmó Harry con una sonrisa-. Por muchos motivos, pero el principal es lo que has contado, Hermione. Mucha gente piensa que Ron fue el primer amigo que hice pero no es verdad. Hagrid fue mi amigo mucho antes que yo conociera a Ron. Hagrid incluso me acompañó al callejón Diagon para que yo comprase las cosas del colegio.
- A mí no me acompañó nadie-. Dijo Hermione-. Hice todo aquello sola porque mis padres no eran magos y no podían acceder al callejón Diagon.
- ¿Y cómo te las apañaste? Yo me metí por accidente en la parte mala antes de que Hagrid me encontrara y me llevara a la buena.
- Encontré las tiendas porque pregunté a un mago que vi nada más entrar. ¿Por qué te metiste en el callejón oscuro antes que en el bueno?
- No lo recuerdo. A lo mejor me despisté.
- Eso es posible-. Dijo ella riéndose un poco-. A veces eres un auténtico desastre. ¿Has aprendido por fin a hacer el hechizo Occulus Reparo?
- No tengo por qué. Siempre me arreglas las gafas en cuanto las ves estropeadas…- él se rió un poco, Hermione le acompañó.
- Pero qué cara más dura…
Harry le guiñó un ojo, ella se rió otro poco.
- ¿Preparamos el almuerzo?-. Propuso Hermione con una sonrisa-. Me ha gustado eso de cocinar juntos.
- A mí también-. Confirmó él con otra sonrisa-. ¿Qué te apetece?
- Pasta a la Carbonara.
- ¡Me encanta!
- Y a mí.
- Ya sé otra cosa que te gusta.
- Y todavía no te he dicho el resto…
- Conociéndote, será una lista muy larga.
Hermione se rió por lo bajo, Harry la acompañó a la cocina.
Una vez almorzados, recogieron todo y se fueron a ver la tele. Hermione se tumbó de lado en el sofá grande y Harry se sentó en la esquina donde los pies de ellas no tocaban. Pasados unos minutos él la miró y vio que se había dormido. Harry sonrió, incluso dormida le pareció bonita. Sobre todo porque en aquella ocasión, ella estaba tranquila. Y él sabía que tenía un buen sueño por la sonrisa que tenía Hermione en los labios.
Minutos más tarde, le entró sueño. Y aunque una parte de él quería tumbarse con ella, otra le dijo que no lo hiciera, porque rompería su palabra y él mismo le había dicho a Hermione que no volvería a dormir con ella ni siquiera cuando volviesen a Hogwarts. Finalmente, cayó dormido y cuando Hermione abrió los ojos, se encontró a Harry sentado, durmiendo profundamente.
Con cuidado de no despertarle, ella salió del sofá. Quería ir a la cocina para tomar un zumo pero entonces, sonó el teléfono.
- ¿Dígame?-. Dijo Hermione nada más descolgar el aparato.
- Hola mi niña.- pronunció un hombre que conocía desde siempre.
- ¡Robert!-. Añadió ella sorprendida-. ¿Cómo está Mary, ha mejorado?
- Sí.
- ¡Cuánto me alegro!
- Ya no tendrá fiebre nunca más.
- ¿Quieres decir…que ha muerto?-. Preguntó Hermione con el corazón encogido.
- Hace sólo una hora.
- Cuánto lo siento-. Ella derramó lágrimas.
- Yo también. Pero sé que estará en un lugar donde la enfermedad no existe. Y estoy seguro que en cuanto llegue no estará sola, porque tus padres la acompañarán por toda la eternidad.
- Gracias…
- No cariño, gracias a ti. Ahora debo dejarte, tengo que ir al tanatorio. Mañana será el entierro.
- ¿A qué hora?
- A las nueve de la mañana.
- Estaré allí Robert.
- Lo sé.
- Gracias por avisar. Te quiero.
- Yo a ti también mi niña. Hasta mañana.
Nada más colgar, Hermione cayó al suelo de rodillas. Puso una mano en la boca para ahogar los gritos de angustia que querían salir de su garganta, sin embargo, no pudo silenciar los sollozos que ya salían de sus labios. Y aquellos sonidos, aunque discretos, despertaron a Harry. Quien no tardó nada en reunirse con ella, en cuanto la vio bajo el teléfono.
- ¿Qué ocurre Hermione?-. Preguntó él agachándose delante de ella.
- Mary ha muerto hace una hora. Me lo ha dicho Robert.
- Lo siento.
- Yo también. Mañana será el entierro. A las nueve. Y pienso ir. Tengo que despedirme de ella. Era la única mujer adulta, después de mi madre, que me quería de verdad.
- McGonagall también te quiere mucho.
- Mary estaba más unida a mí que nuestra directora.
- Comprendo. Cuando dijiste a las nueve…¿Te referías por la mañana o por la noche?
- Por la mañana, Harry.
- Entonces te acompañaré.
- No es necesario.
- Para mí sí. ¿Te ayudo a levantarte?
- No.
- ¿Prefieres quedarte agachada?
- Por ahora sí.
- Como pases mucho rato en esta postura se te van a dormir las piernas.
- Me da igual.
- Conozco esta actitud. ¿Quieres que te deje sola?
- Sí.
- ¿Cuánto tiempo?
- No lo sé. Si no saco lo que tengo dentro voy a explotar.
- Entiendo lo que me estás diciendo, Hermione. De acuerdo, saldré de aquí y te dejaré descargar tu pena en privado. Dentro de un rato vendré. Llora todo lo que te apetezca, pero no te desmayes. ¿De acuerdo? Lo paso fatal cuando te veo sin sentido.
- ¿Qué?
- Es igual que cuando tengo pesadillas donde te matan. Me lleno de miedo y me quedo tan paralizado como te quedaste tú cuando viste al psicópata.
- A mí también me aterra que puedan matarte.
- Gracias por decírmelo.
- Déjame sola, por favor.
Él asintió y abandonó el salón. Harry subió las escaleras, quiso entrar en el dormitorio de invitados pero allí no tenía nada con lo que pasar el tiempo. Así que entró en el dormitorio de Hermione. Se acercó a la librería y vio un álbum de fotos. Él no resistió la tentación.
Sentándose en la cama, abrió el álbum y empezó a mirarlo con atención.
La primera foto era una en la que se veía a Hermione recién nacida, dentro de una cuna. La siguiente, era de ella con un mes de vida. Poco a poco fue mirando las fotografías, entendiendo que estaba viendo la vida de su mejor amiga desde que era un bebé.
Harry se rió con algunas fotos, como cuando vio una imagen de Hermione cumpliendo tres años, con una cara de absoluta sorpresa al ver el pastel que sujetaba su madre. La boca abierta de la castaña y las manos a punto de aplaudir, hicieron entender a Harry que ella estaba contenta.
Otra foto que le gustó ver, fue una donde se veía a Hermione, con el vestido azul de Cenicienta. Bajo la imagen, se leía "Sexto cumpleaños" y por un momento, él deseó haber tenido algo así en su infancia.
"Pero los Dursleys nunca se preocuparon de celebrar mis cumpleaños ni de regalarme nada, ni si quiera un disfraz"-. Pensó Harry con amargura pasando más páginas del álbum. Entonces llegó a una foto donde se veía a Hermione, ilusionada, mientras sujetaba una carta de Hogwarts.
- Aquí está con la edad que la conocí-. Dijo Harry mirando la foto con atención-. Seguro que era la carta donde le comunicaban que había entrado en Hogwarts. Yo también me ilusioné mucho cuando supe que era mago.
Harry pasó otra página y vio una foto de Hermione abrazando a su madre, antes de subir al tren de Hogwarts. En la siguiente página, se la veía a ella con la cara asomada a una de las ventanas y diciendo adiós con la mano. Después, visionó más imágenes. Algunas eran de ella con él y Ron y otras donde estaba sola con su túnica de Gryffindor. Luego, llegó a una página donde se la veía a ella, con catorce años, vestida con el traje que llevó al baile del Torneo de los Tres Magos.
- Preciosa-. Dijo Harry con la boca abierta de asombro, tal y como le sucedió aquella noche, al verla bajar las escaleras que la llevarían al Salón de Baile.
En la siguiente foto, aparecía ella con uno de los campeones.
- Víctor…- dijo Harry al ver a Krum sonriendo a Hermione-. No te conformaste con pedirle ser tu pareja de baile. Tuviste que besarla.- Pronunció al recordar lo que le había contado Hermione acerca de su primer beso-. ¡Y eras tres años mayor que ella! Debería darte vergüenza-. Añadió con rabia.
Justo debajo, vio otra foto donde se veía a Hermione sentada en la Biblioteca, leyendo un libro. Harry se preguntó quién le habría sacado la foto, entonces un nombre llegó a su mente.
"Colin. Es el único chico de Hogwarts que se pasa el día fotografiándolo todo."
En la siguiente página, había una foto con Hermione animando al equipo de Quidditch de Gryffindor. Harry sonrió, siempre que jugaba un partido, ella estaba allí.
"Y eso que Hermione dice que no le gusta el Quidditch. ¿Entonces por qué no se pierde nunca los partidos? Yo no iría a ver un deporte que no me gusta aunque lo practicasen mis dos mejores amigos."- pensó.
La siguiente foto que vio, era una imagen de Hermione ayudándole con los deberes. Harry se sorprendió. ¿Cuándo echaron la foto y quién la hizo si no recordaba haber visto a Colin en ninguna de las ocasiones en que él y Hermione hacían juntos los deberes?
"Y Ron tampoco es de los que van echando fotos porque sí. Ni siquiera recuerdo haberle visto con una cámara mágica en la mano."
Al ver la siguiente página se encontró con una foto que le dejó con la boca abierta por tercera vez en su vida: Hermione estaba en bikini, sujetando un refresco. Bajo la imagen, se leía "Casa de Lake District. Diecisiete años."
"Así que esta foto es del año pasado."- pensó él-. "Qué bonito."- Añadió en su mente al ver el lago que mojaba los pies de su mejor amiga-. "Aunque lo más bonito es la propia Hermione."- Él sonrió-. "Madre mía…¡Está más buena que Ginny! Y desnuda es mejor aún"-. Pensó al recordar cuando la vio por primera vez así, en la enfermería de Hogwarts-. "¿Quién más la habrá visto de esa manera? Cuando imagino a otro chico viéndola como su madre la trajo al mundo…Me da rabia. ¿Por qué siento eso? Debería darme igual quién pueda verla desnuda. Supongo que sería normal que la vieran si se echa novio o se casa. Aún así, no quiero ni imaginar, a Hermione desnuda delante de un chico…que no sea yo."
- ¡Por qué he pensado eso!-. Dijo con asombro para sí mismo-. Supongo que me da rabia pensar que algún día, ella encontrará a alguien en quien pueda confiar plenamente y entregarse a él tal y como la propia Hermione me dijo que haría cuando se sintiese preparada. A mí no debería importarme ese tema. Pero me importa y me preocupa.
Recuerdo que le dije, que el chico se quedaría con ella aunque la viese asustada. Y ella me preguntó… ¿Tú te quedarías? Y mi respuesta fue que ya me quedé en otra ocasión en que la vi alterada. Pero ella tenía razón en eso también, no era lo mismo. Ni tampoco la misma situación. Y ahora que lo pienso…A mí también me da miedo hacer el amor con alguien en quien no confíe plenamente. La simple situación de tener que desnudarme delante de una chica me da pánico. ¿Qué pasaría si no le gusta mi cuerpo? ¿Me llamaría horripilante como hizo Ginny cuando rompió conmigo?
Las dos únicas mujeres que me han visto desnudo han sido la Señora Pomfrey primero y luego Hermione. Que la enfermera de Hogwarts me vea, lo considero igual de normal que cuando un médico me examina. Y cuando Hermione me dijo que me había visto mientras yo estaba inconsciente…Me sorprendí pero no sentí vergüenza. Y supongo que debería dármela, pero no me la dio. ¿Por qué?
Harry pasó la siguiente página y se encontró con una foto de Hermione, con sus padres. La sonrisa que ella tenía, le dio una idea clara, de lo mucho que los quería. Y cuando se fijó en la manera en que la miraban el señor y la señora Granger, no tuvo ninguna duda, de que ellos también la querían.
- Qué suerte has tenido de poder crecer junto a tus padres-. Dijo él con algo de tristeza-. Yo nunca podré tener un álbum como éste. Ni tampoco recuerdos de mi crecimiento junto a mis padres. Pero en cierta manera…soy más afortunado que tú. A los míos los mataron cuando tenía un año. Y aunque me da pena no tenerlos conmigo…En cierta manera me alegro de haberlos perdido tan pronto.
Si hubiese vivido una vida feliz junto a ellos, ahora los echaría terriblemente de menos y seguro que me habría vuelto loco si los hubiera encontrado muertos de la misma manera que tú encontraste a tus padres. Quedarse huérfano es horrible pero sé que mis padres me acompañan. Les he visto en tres ocasiones. La primera fue cuando los vi en el espejo de Oesed. La segunda, con catorce años, cuando mi varita y la de Voldemort conectaron. Y la última fue justo antes de que me enfrentase a Voldemort por última vez. Puede que tú no vuelvas a ver ni oír a tus padres ni siquiera después de muertos. Y eso es muy triste.
Harry llegó a la última página, pero estaba vacía. Sin embargo, había un espacio grande reservado para la foto y debajo, una etiqueta que ponía "Mi boda."
- ¿Eh?-. Parpadeó él con asombro-. ¿Quiere casarse ya? ¿Y con quién? Bueno qué más da, si Hermione ha reservado esta página para la foto de su boda, sus razones tendrá.
Cerrando el álbum, lo dejó en la librería y salió de la habitación.
- "Espero que se haya calmado"-. Pensó mientras bajaba las escaleras-. "No me gusta verla triste. Y desde que llegué a su casa, no para de llevarse disgustos."
Nada más entrar en el salón, se acercó hasta donde estaba el teléfono. Pero Hermione, no estaba allí.
- ¿Hermione?-. Preguntó esperando que ella contestase pronto-. ¿Dónde estás?
- Aquí-. Dijo la voz de su mejor amiga desde el sofá. Harry se acercó y la vio tumbada en el objeto.
- ¿Estás bien?
- Ahora sí. Hace un rato me mareé, pero no quería caerme al suelo. Conseguí llegar hasta el sofá y me tumbé. Luego todo se volvió negro. Me alegra haber despertado antes de que llegaras. Recuerdo que me dijiste que te asustaba verme inconsciente.
- Muchísimo.
- ¿Qué hiciste cuando me dejaste sola?
- Me fui a la habitación de invitados, pero no había nada para entretenerme. Entonces entré en tu dormitorio y encontré un álbum de fotos en la librería. Llámame cotilla si quieres, pero no pude resistirme a mirarlo.
- Cotilla-. Dijo ella riéndose un poco.
- Me reí con algunas fotos. La de tu tercer cumpleaños es genial.
- Ah sí…- dijo ella con una sonrisa-. Mi madre hizo la tarta que sale en la foto. No recuerdo nada con esa edad. Pero sé que ella me hizo la tarta porque me lo dijo el día que me dio la foto para el álbum. Ese álbum que has visto, es mi álbum personal, Harry. Mis padres también tenían uno donde pusieron las fotos de sus momentos más especiales. Mamá me regaló el álbum para que fuese como un diario visual de mi vida. Por eso tiene fotos incluso de cuando yo era un bebé.
- Cuando llegué a la última página vi que estaba vacía y que tenía una etiqueta que ponía "Mi boda."
Hermione enrojeció.
- ¿Puedo saber por qué has puesto algo así, planeas casarte pronto?
- No-. Dijo ella aún sonrojada-. Reservar la última página para la foto de mi boda fue una sugerencia de mi madre. El álbum de mis padres empieza con ellos el día de su boda. Luego sigue con fotos del viaje de novios, mi madre embarazada de mí, mi madre conmigo en brazos…Es como si ellos hubiesen empezado una vida nueva a raíz de su matrimonio.
- ¿Qué hay en la última página del álbum de tus padres?
- Una foto de Navidad. La última que pasamos juntos.
- La de este año.
- Sí-. A ella se le saltaron las lágrimas, Harry se sentó en el filo del sofá y quedó delante de Hermione.
- No llores…- dijo quitándole con un dedo, la primera lágrima que cayó de los ojos marrones de ella-. Es normal que te emociones, pero no quiero que te deprimas.
- Últimamente me deprimo a menudo.
- Sí…estás pasando por una época mala, Hermione.
- Y la muerte de Mary es otro disgusto más, para la colección de todos los que llevo desde el asesinato de mis padres.
- ¿Eso es lo que más te afecta ahora, la muerte de la esposa de Robert?
- No. Ahora mismo, lo que más me deprime, es pensar, que aunque en un futuro pueda casarme y poner la foto de mi boda en mi álbum, mis padres nunca podrán compartir conmigo ese día tan especial.
- Entiendo.
- Como no verán a mis hijos, si alguna vez los tengo…Y ellos no podrán convivir con sus abuelos ni sentirán sus besos o los abrazos tan bonitos que daban. Es sólo…que ellos estaban muy ilusionados con mi futuro, Harry. Y por mucho que consiga continuar con mi vida y ser feliz…Nunca lo seré tanto como sí lo sería si ellos estuviesen vivos y pudieran disfrutar ese futuro conmigo.
- Lo disfrutarán, Hermione.
- ¿Cómo puedes asegurarlo?
- Porque mis padres están igual de muertos que los tuyos pero yo sé que siempre me acompañan. Se me han aparecido tres veces en lo que llevo de vida y la última fue antes de que yo me enfrentase a Voldemort y le venciera definitivamente. Antes de la batalla final, pude verles junto a Sirius. Y tanto él como mis padres me hablaron.
- Qué suerte tienes, Harry. Yo sólo puedo ver a mis padres y hablar con ellos, cuando sueño.
- ¿Y de qué hablarías si los vieses ahora?
- De algo que todavía no les haya preguntado.
- ¿Por ejemplo?
- Cosas que sonarán tontas para ti, pero que son importantes para mí. Me gustaría preguntarles…Cuándo les gustaría que me casara. Con qué edad, qué tipo de hombre les gustaría para mí…Cómo les gustaría que fuesen mis hijos o cuántos les gustaría que tuviera. También les preguntaría los nombres. Si querrían que alguno se llame como ellos…En fin, ese tipo de cosas.
- No me parecen tontas, bonitas sí.
- Gracias…
- De nada. ¿Vas a quedarte mucho tiempo tumbada?
- ¿Por qué? Si quieres hacer algo, hazlo. No tienes que quedarte conmigo todo el tiempo.
- Me gusta estar contigo.
- A mí también me gusta que me acompañes.
- Hermione…
- Qué, Harry.
- ¿Puedo tumbarme contigo?
Ella asintió, se puso de lado y Harry ocupó el espacio que Hermione había dejado.
- Este sofá es comodísimo-. Dijo él bocarriba.
- Sí…- confirmó Hermione de espaldas a su mejor amigo-. Mis padres lo compraron hace tres años.
- Tuvieron buen gusto. Además de cómodo es bonito.
- Gracias. Yo lo elegí.
- ¿Ah sí?
- Fui con ellos a mirar sofás y cuando vi éste, me gustó. Incluso me senté para probarlo.
- Tiene que ser guay salir con tus padres aunque sea para comprar un sofá.
- Cualquier cosa que se comparte con un padre y una madre es guay, Harry. Bueno, cuando discutes con ellos no.
- ¿Y tú, Hermione, discutías a menudo con tus padres?
- No.- dijo ella riéndose un poco-. Siempre fui una hija obediente de sus normas y poco problemática. Les quería demasiado para disgustarles. Aunque sí es verdad que algunas veces me enfadaba con ellos. Pero supongo que es normal. Después de todo éramos tres personas conviviendo bajo el mismo techo y la convivencia es complicada. Porque cada uno tiene una personalidad, unos gustos, unas manías…
- Lo entiendo. Y estoy de acuerdo contigo.
- Harry…
- Qué Hermione.
- Echo de menos el cariño de mi madre. Cuando me veía tumbada de lado en el sofá como estoy ahora, solía tumbarse conmigo. Pero ella no se ponía bocarriba como estás tú, sino que se colocaba detrás de mí, también de lado y me agarraba por la cintura. Luego se dormía y a mí me encantaba la sensación de seguridad y amor que me daba, el tener su mano en mi cintura.
- Debía de ser muy bonito sentir algo así.
- Bonito, tierno y especial.
- ¿Y con tu padre, qué te gustaba sentir?
- La misma protección y seguridad que me daba mi madre. Pero lo que más me gustaba de mi padre era escuchar los consejos que me daba. Sobre todo en lo que se refería a los chicos. A veces me daba risa que me dijera "no te pongas mucho escote, Hermione. Atraerás a los pulpos."
- Ah ya, sé a qué chicos se refería.
- También protestaba si creía que la falda era muy corta y hasta me decía qué tacón podía ponerme y cuál no. Los tacones que menos le gustaban eran los de aguja. Esos que son finísimos y que tienen poca estabilidad. La verdad es que no todas las mujeres saben caminar con un tacón así. Hay que cogerle el punto.
- ¿Y tú se lo has cogido?
- No…- dijo ella riéndose-. La única vez que me compré unos zapatos así, mi padre me obligó a devolverlos. Dijo que terminaría cayéndome y partiéndome los dientes si alguna vez los usaba.
- Y como era dentista, tus dientes le preocupaban mucho.
- Exacto-. Confirmó Hermione riéndose otro poco.
- Tu padre me habría caído bien-. Dijo Harry con una sonrisa.
- Yo también lo creo. Tengo sueño…
- Pues duérmete.
- ¿Y tú, tienes sueño?
- No.
Hermione cerró los ojos y un poco después, Harry la miró y la vio dormida.
- "Bonita."- dijo él en su cabeza-. "Eres bonita hasta cuando duermes."
Recordando lo que Hermione había contado sobre su madre, Harry lo copió. Se puso de lado y de cara a Hermione, dejó una mano en la cintura de ella y lo único que no hizo fue dormir.
"Si me duermo romperé mi palabra de no volver a dormir juntos y quiero cumplir lo que dije. Si Hermione despierta y me ve dormido luego me dirá que he roto mi palabra y no tengo ninguna gana de escuchar algo así. Ella tiene que comprobar que puede sentirse segura a mi lado. Un chico que dice que no hará algo y luego lo hace no es digno de confianza. Y yo quiero que ella confíe en mí. Aunque sé desde hace años que confía. Si ella se siente segura conmigo, a lo mejor eso le sirve para perder el miedo que le tiene a los hombres. Bueno, puede que tema a los hombres en general, pero espero que no tenga miedo de mí. Con eso me conformo."
Cuando Hermione abrió los ojos, escuchó una respiración junto a su oído. Ella se giró y vio a Harry mirándola.
- ¿Qué tal te ha sentado la siesta?
- Bien. Ya sé que dijiste que no tenías sueño, pero normalmente, cuando una persona se tumba al lado de otra que está dormida, termina durmiéndose también. Me asombra que te quedaras despierto.
- No soy de los que se duermen fácilmente, Hermione.
- Lo sé, pero si te hubieses dormido tampoco me habría importado.
- Si me hubiese dormido contigo, habría roto mi palabra.
- ¿Perdón?
- Te dije que no volvería a dormir contigo ni siquiera cuando volviésemos al colegio.
- No Harry, lo que dijiste fue, que no me pedirías dormir juntos, no que no dormirías conmigo.
- Bueno pero si duermo contigo es lo mismo que dormir juntos.
- Es igual pero no es lo mismo.
- No empieces con tus juegos de palabras, no tengo ganas de comerme la cabeza.
- No es un juego de palabras, Harry, sino una comparación.
- Lo que sea, Hermione. De todas maneras tengo razón: dormir contigo es lo mismo que dormir juntos.
- No lo es. Tú puedes dormir al mismo tiempo que yo y no conmigo. Antes yo estaba tumbada y tú sentado. Ahí estábamos dormidos pero no juntos.
- Entonces… ¿Qué pretendes decir, que puedo dormir contigo cada vez que me apetezca?
- Pues claro. Te recuerdo que cuando hablamos de no volver a besarnos, te dije que dos amigos podían dormir juntos sin hacer otra cosa que darse compañía. Además, en el tema concreto de dormir juntos lo que tú dijiste fue, que no ibas a pedírmelo. Y por ahora no me lo has pedido, así que estás cumpliendo tu palabra.
- Me estás liando, Hermione.
Ella se rió un poco.
- Pues he sido bastante clara, Harry.
- Confiésalo-. Dijo él intentando provocarla-. A ti te gusta dormir conmigo. Lo que pasa es, que no quieres admitirlo.
- No tengo por qué admitir eso, Harry, ni tampoco confesar algo que yo misma hice sin consultártelo.
- Es cierto. Fuiste tú la primera en meterte en mi cama de la enfermería de Hogwarts. Y sin pedir permiso.
- ¿Qué permiso iba a pedir si estabas dormido?
- Pues haber esperado a que estuviera despierto.
- Sí claro…Como que ibas a aceptar.
- Seguro que me habría quedado muerto de asombro con la pregunta.
- Y me dirías que no.
- ¿Por eso decidiste meterte en mi cama mientras yo dormía, porque pensabas que te rechazaría si estuviera despierto?
- No, Harry. Me dormí a tu lado porque me apetecía. Es así de simple. Pero sí, si hubieses estado despierto cuando tuve ese impulso, no te habría preguntado si podía dormir contigo. Sé que me habrías dicho que no porque te conozco demasiado bien. Y cuando alguien te propone algo a lo que no estás acostumbrado o que tú consideras extraño, lo rechazas. Ya sea por miedo o desconfianza.
- Tú no me das miedo y confío mucho en ti.
- Gracias. Pero seguro que habrías dicho que no.
- Lo que tú digas.
- Tengo hambre. Voy a merendar algo.
- Pues yo voy a ver la tele un rato.
- De acuerdo.
En la cocina, Hermione se tomó un yogurt y un vaso de zumo. Después, se asomó al salón y vio que Harry seguía viendo la tele. Ella decidió entonces subir a su habitación.
Una vez allí, sacó el álbum de fotos de la librería y se fue a la última página. Al leer la etiqueta que ponía "Mi boda" se dio cuenta que tenía espacio para seguir escribiendo. Sacando un bolígrafo de su escritorio, escribió algo. Luego cerró el álbum, volvió a ponerlo en la librería y salió del dormitorio.
Cuando se hizo de noche, Hermione bajó a la cocina dispuesta a hacer la cena. Al entrar, vio a Harry poniendo la mesa.
- Hola-. Dijo él acercándose a lo que estaba cocinando y moviéndolo con un tenedor-. Estoy haciendo tortilla francesa. ¿Te apetece?
- Sí gracias.
- ¿Cuánta hambre tienes?
- Normal.
- ¿Quieres algo más aparte de la tortilla, salchichas quizás?
- Si vas a hacer para ti sí, si no…con la tortilla tengo bastante.
Harry puso otra sartén en el fuego y echó cuatro salchichas.
- Dos para cada uno-. Dijo mientras las freía.
- Gracias-. Pronunció Hermione sentándose-. ¿Qué tal estaba la peli?
- Aburridísima.
- ¿Te apetece ver otra después de cenar? Tengo algunas de vídeo.
- ¿Qué sugieres?
- ¿Cuáles son las películas que más te gustan?
- No sé, en casa de mis tíos no me dejaban ver la tele.
- ¿Y qué hacías cuando ellos la veían?
- Subir a mi habitación. Me encerraba allí, hacía algo para entretenerme y luego me acostaba.
- ¿Has visto alguna vez, películas de miedo?
- No.
- ¿Y románticas?
- Tampoco. Pero una vez, vi un poco de una película musical, en una ocasión en que me dejaron solo.
- ¿Por qué no la viste entera?
- Volvieron antes de que terminara y yo apagué la tele corriendo y me puse a hacer otra cosa.
- ¿Te gustó lo poco que viste?
- Sí. Pero siento curiosidad por las películas de miedo. ¿De qué van?
- Las hay de varios tipos. Están las de vampiros, fantasmas, hombres lobo, momias, zombies, asesinos…
- Asesinos no, creo que con el psicópata de tus padres y Voldemort, hemos tenido bastante tanto tú como yo. Lo que menos necesitamos es encontrarnos con otro aunque sea irreal.
- Tienes razón. ¿Qué tal una de fantasmas?
- De acuerdo. La cena está servida-. Dijo él echando las tortillas y salchichas en un plato para cada uno.
Tras cenar y recogerlo todo, se fueron al salón. Harry se sentó en el sofá de tres plazas y Hermione sacó la película de un cajón del mueble donde estaba la televisión.
Ella metió la cinta en el vídeo, activó el canal del mismo, tomó asiento al lado de Harry y le dio el play con el mando.
Hermione eligió "Al final de la escalera" y aunque ella ya había visto la película en otras ocasiones, se asustó en algunos momentos que no recordaba.
Harry sin embargo, se asustó más que ella. Incluso gritó cuando la pelotita que el protagonista había tirado al río, bajó por las escaleras de la mansión que él habitaba, en cuanto entró en la casa.
Conforme fue pasando la película, Hermione dejó de asustarse. Le parecía divertido ver a Harry saltando de la impresión en algunas escenas y tuvo que aguantarse la risa cuando él escondió la cara en un cojín para no ver otra escena.
- ¡Ese Joseph es un hijo de…por muy muerto que esté!-. Dijo Harry todavía con la cara tapada por el cojín-. ¡Entiendo que todo lo que hace en la casa es para llamar la atención de John porque quiere que él le ayude. Pero como la cosa no mejore no voy a ser capaz de dormir en toda la noche!
- "Pues espérate a que salga lo de la silla de ruedas"-. Pensó Hermione sin querer revelarle uno de los sustos más grandes de la película-. "Lo mismo te da por salir corriendo al cuarto de baño como le pasó a mi padre la primera vez que la vimos."
Un rato después, llegó la escena. Y cuando Harry vio cómo Claire entraba en la habitación de Joseph, siguiendo la voz de John que el niño fantasma imitaba porque quería que ella llegase hasta su dormitorio…El moreno no sólo gritó al ver cómo la silla de ruedas llena de polvo se ponía en movimiento persiguiendo a Claire, sino que él mismo se giró y se sentó encima de Hermione abrazándola fuerte y poniendo su cara tras el cuello de su mejor amiga, al no ser capaz de seguir viendo lo que ocurría.
Hermione se quedó de piedra al ver la reacción de Harry. Entonces puso el pause y soltó una carcajada.
- ¿Qué ha pasado?-. Preguntó el moreno temblando notablemente-. ¿La ha atropellado, la ha tirado por las escaleras como tiró la pelota? ¡Dime algo!
- No te preocupes, Harry, Joseph no la mata. Le pega un susto de muerte, pero Claire sobrevive. Si vuelves a mirar la pantalla verás que he parado la escena justo cuando Claire termina de bajar corriendo las escaleras.
- ¿A ver?-. Dijo el moreno volviendo a mirar la televisión. Hermione le dio al play y Harry vio que ella había dicho la verdad pero aún así, se asustó cuando escuchó cómo Claire gritaba aterrada cuando la silla de ruedas, cayó al lado de ella. Entonces se abrió la puerta de entrada a la casa y John apareció, agarrando a Claire y sacándola de la mansión.
- ¡No John no entres ahí!-. Gritó Claire. Él no obedeció y ella se quedó fuera llorando.
- ¡Mal amigo!-. Gritó Harry al ver cómo la dejaba sola-. ¡Loco!-. Añadió cuando le vio entrar en la casa, acercarse a las escaleras y gritarle al fantasma… ¡Joseph no!
Entonces la casa se llenó de viento y John tuvo que salir para no ser arrastrado por él. Harry entendió que el fenómeno se debía a la ira del niño fantasma.
Más tarde, cuando la película llegó a la última escena, Harry vio la mansión quemada y la cajita de música de Joseph abriéndose de repente. Al escuchar la risa del niño, Harry lanzó otro grito. Entonces aparecieron los créditos y Hermione apagó el vídeo.
- ¿Tú quieres matarme de un infarto verdad?-. Preguntó Harry ya sentado a su lado.
- ¡No!-. Dijo ella riéndose un poco-. Puse la película porque ha sido la única que me ha dado miedo de todas las que he visto. Pero no pensé que te asustaría tanto. Ha sido divertidísimo oírte gritar como una chica.
- ¡Yo no grito como una chica!
- En una de las veces, sí que lo hiciste, Harry.
- ¡Es que la película asusta un montón! Pero reconozco que me ha gustado mucho. Está súper bien hecha.
- Te pone de los nervios.
- Y el corazón a mil por hora.
- La primera vez que la vi, tuve que pedirle a mi madre que durmiera conmigo.
- No tengo tanto miedo como para dormir acompañado. Pero estoy seguro que después de esta película, cada vez que vea una silla de ruedas sin nadie encima, me pondré nervioso.
- ¿Quieres ver otra cosa aunque no sea de vídeo?
- Sí por favor. Si no veo algo distinto, voy a tener pesadillas con la maldita silla.
- Pondré el canal deportivo.
Un rato después, tanto él como ella se dieron las buenas noches. Hermione apagó la tele, subió las escaleras, se fue al primer cuarto de baño e hizo todo lo que necesitaba antes de salir y entrar en su dormitorio. Aquella noche sí dormiría en su habitación.
Harry por otra parte, entró en el otro cuarto de baño y cuando salió se fue a la habitación de invitados. Pero al meterse en la cama y cerrar los ojos, lo primero que le vino a la mente fue la imagen de la silla de ruedas de Joseph correr como loca.
Asustado, abrió los ojos de nuevo.
- La madre que parió al que hizo la película-. Dijo con fastidio cambiando de postura-. Por su culpa no paro de ver la silla.
Los minutos pasaban y Harry no se dormía. Cada vez que cerraba los ojos, la silla le perseguía. Intentó pensar en otra cosa, pero la silla volvió a aparecer.
- Y por mucho que Hermione diga que puedo dormir con ella…Ahora mismo no me atrevo ni a salir de la cama. Capaz soy de ver la silla del niño en el pasillo aunque todo sea producto de mi imaginación. Maldición…No quiero dormir solo. Tengo miedo. Si al menos Hermione durmiese conmigo... Me sentiría más tranquilo.
Poco después de haber deseado eso, vio cómo se abría la puerta del dormitorio y escuchó la voz de su mejor amiga preguntar desde el umbral...
- ¿Estás despierto?
- Sí-. Admitió su mejor amigo desde la cama-. No consigo dormir por más que lo intento. Esa maldita silla aparece en mi cabeza en cuanto cierro los ojos.
- ¿Quieres que duerma contigo?
- Sí por favor.
- Verás como así te sientes mejor-. Dijo Hermione aproximándose a la cama-. Hazme sitio-. Pidió ella cuando llegó. Harry se movió, poniéndose de lado y quedando con la espalda de cara a la pared. Hermione se tumbó, colocándose también de lado y quedando de espaldas a él.
- Buenas noches Hermione-. Dijo él tras ella.
- Buenas noches Harry.
- Gracias por preocuparte por mí.
- De nada.
- Y por acompañarme.
- ¿A que ahora estás más tranquilo?
- Sí.
- ¿Has cerrado los ojos?
- Sí.
- ¿Sigues viendo la silla?
- De momento está quieta.
- Sé un truco para que no te persiga.
- ¿Cuál?
Hermione se giró, quedó de cara a él, se aproximó a sus labios y dijo…
- Éste-. Entonces le dio un beso, le abrazó y dijo con voz suave y bonita…- Joseph persiguió a Claire porque estaba sola, pero tú no lo estás. Yo te acompaño.
Harry no respondió con palabras. Pero sí con acciones: le devolvió el beso, se abrazó a ella y Hermione comprendió que era su manera de darle las gracias.
- Ahora duérmete-. Dijo ella sin abandonar el tono suave-. Él no te hará daño. Recuerda que es un fantasma irreal. Sólo vive en la película. Pero si de todas maneras le vuelves a ver en tu imaginación…derriba su silla de ruedas. Así estarás a salvo.
- Ya me siento a salvo entre tus brazos-. Admitió Harry acercándola más a su cuerpo tras cruzar los brazos en la espalda de Hermione.
- ¿Sabes una cosa? Cuando me abrazas así yo también me siento a salvo. Y cuando me acercas a ti todo lo que puedes me siento protegida.
- Me gusta protegerte.
- A mí también me gusta protegerte, Harry.
- Hermione-. Dijo él dándole un beso en la frente-. Me encanta estar contigo así-. Confesó colocando su barbilla en la nuca de ella.
- A mí también.
- Hermione…
- Qué.
- ¿Me das otro beso de buenas noches?
- No-. Dijo ella riéndose un poco.
- ¿Ya no me ves como un imán que te atrae al estar tan cerca de mí?
- Sí que me atraes, Harry. Pero no voy a besarte. Mi fuerza de voluntad es más grande que la atracción que siento por ti.
- Qué decepción-. Dijo él fingiendo estar triste. Hermione volvió a reírse-. Me gusta tu risa-. Dijo Harry flojito a uno de los oídos de ella.
- A mí me gusta casi todo de ti-. Confesó su mejor amiga mirándole a los ojos pese a la oscuridad que les rodeaba.
- ¿Qué no te gusta de mí?
- Lo irresponsable que eres a veces. Que no haces los deberes a tiempo como no te lo recuerde…Tampoco me gusta que me pongas de mal humor porque te parece divertido enfadarme y…Lo que peor me sienta de ti, es que pases de mí. Las pocas veces en que hemos discutido y has elegido ignorarme, me sienta como tres patadas en el estómago.
- Yo tampoco soporto que me ignores. Y eso que no lo haces a menudo.
- Menos mal que luego encontramos la manera de hacer las paces.
- Si no recuperásemos el buen rollo entre nosotros…
- Tendrías que buscarte una nueva amiga.
- Y tú un nuevo amigo.
- Como si fuese fácil…- dijeron los dos al mismo tiempo. Entonces se rieron, luego se calmaron.
- Harry…
- ¿Sí?
- Gracias por dejarme dormir contigo.
- No Hermione, gracias a ti por preguntar.
- Buenas noches, Harry.
- Buenas noches, Hermione.
Sin más, ella se calló y pronto, escuchó la respiración tranquila de Harry y supo que se había dormido.
Cerrando los ojos, Hermione también se durmió.
Continuará.
Nota de la autora: Como curiosidad, comentaré que la película "Al final de la escalera" (The Changelling) es en mi humilde opinión, la mejor película de miedo que se ha hecho en la historia del cine. Que además es mi película favorita dentro de las del género de suspense y terror y que la primera vez que la vi en la televisión, yo tenía 15 años (ahora tengo 35). Mi hermana y yo la vimos solas y aunque cada una tenía su habitación, al final de la película tuvimos que dormir juntas. Aún hoy, cuando veo una silla de ruedas vacía, me imagino que en algún momento se girará hacia mí y se pondrá a perseguirme como la silla de Joseph hizo con Claire cuando ella llegó hasta el dormitorio del niño fantasma.
El que Hermione y Harry viesen la peli, me pareció oportuno para provocar el cierre de capítulo que elegí poner. Supongo que alguno de vosotros os preguntaréis cuándo va a cambiar su relación a algo más. Lo único que puedo decir por ahora, es que eso no ocurrirá en el próximo capítulo. Todavía tienen que ocurrir muchas cosas. Además, cuando vuelvan al colegio otros personajes aparecerán. ¿Recordáis a los hermanos Morrison? Son personajes inventados por mí para esta historia y debo darles protagonismo una vez que Harry y Hermione regresen a Hogwarts.
Nos veremos en el siguiente capítulo. Y por cierto, gracias a los anónimos por dejar su opinión. Eso sí, algunos la dejáis sin identificaros y no sé si me habla un chico o una chica. Un abrazo fuerte y espero que estéis pasando un buen verano. Atentamente. RAkAoMi.
